Fórmula magistral: cómo se pide para que llegue lo que quieres
Sobre Comprehensive Dermatologic Drug Therapy · Wolverton
Una fórmula magistral mal pedida llega distinta de como se pensó, y el paciente se aplica algo que no es lo que se le recetó. El capítulo explica por qué ocurre, y su ejemplo más útil es aritmético: pedir una crema al 1 % diluida uno a cuatro no da una crema al 1 %, da una al 0,25 %. Este texto reúne esos errores, y traduce el marco regulatorio, que en el libro es entero de otro país.
Obra de referencia: Comprehensive Dermatologic Drug Therapy, 4.ª edición, Wolverton SE y Wu JJ (eds.), Elsevier, 2021 (ISBN 978-0-323-61211-1). Contenido editorial propio de DermRX elaborado a partir de su lectura.
En 20 segundos
- Pedir «crema al 1 % con base 1:4» da una concentración final del 0,25 %, no del 1 %. Es el error más frecuente.
- Mezclar lo igual con lo igual: pomada con pomada, crema con crema. Si no, la fórmula se separa en dos fases.
- El gel penetra mucho: con corticoide tópico, eso es un problema, no una ventaja.
- Aquí la norma es el Real Decreto 175/2001 y el Formulario Nacional, no la farmacopea estadounidense.
- En España la fórmula magistral no es un recurso excepcional: es la única vía para buena parte de lo que no está comercializado.
Claves de la lectura
El fenómeno de dilución, con números
La absorción percutánea es proporcional a la concentración final del principio activo, no al volumen. El ejemplo del capítulo es literal y conviene memorizarlo: una fórmula escrita como crema de hidrocortisona al 1 % y crema base 1:4 significa una parte de la crema al 1 % en cuatro partes de la mezcla final. Si se prescriben 240 g, salen 60 g de hidrocortisona al 1 % y 180 g de base, y la concentración final es del 0,25 %, la cuarta parte de lo que se pensaba. Si lo que se quiere es un 1 % en esa base, hay que pedirlo como hidrocortisona al 1 % en la crema base, y se elabora incorporando el principio activo en polvo.
Mezclar lo igual con lo igual
Es el principio físico que más fórmulas estropea. En general el aceite y el agua no se mezclan sin manipular sus propiedades. Al combinar dos productos comerciales hay que elegir bases similares: pomada con pomada, crema con crema. Mezclar una crema de base acuosa con una base oleosa puede hacer que la preparación se separe en dos fases, y el principio activo, soluble en una de ellas, se concentra ahí. Si el paciente no lo sabe y se aplica esa porción, el resultado puede ser un efecto adverso. La excepción técnica son las bases de absorción, que permiten incorporar la parte acuosa antes de mezclarla con la oleosa.
La base no es un detalle de textura
Los geles permiten una penetración alta de ciertos fármacos, sobre todo antiinflamatorios, y por eso mismo aumentan la absorción sistémica y el riesgo de efectos adversos. La consecuencia que el capítulo escribe de forma explícita es la que más se olvida: si la absorción sistémica excesiva es indeseable, como ocurre con los corticoides tópicos, hay que evitar la base de gel. Las lociones son emulsiones o suspensiones fluidas con efecto lubricante, útiles cuando hay componente de sequedad. Elegir base es elegir potencia efectiva, no solo comodidad.
Los excipientes también son el motivo de formular
La primera razón que da el capítulo para plantear una fórmula no es la concentración: es la alergia a un excipiente. Su ejemplo es la lanolina, derivada de la grasa de lana, presente en muchos productos comerciales y causa de reacción alérgica en pacientes sensibilizados; el mismo fármaco puede elaborarse en una base sin lanolina. Y hay una vuelta de tuerca: los propios agentes de levigación que se usan para incorporar un polvo, como la glicerina o el propilenglicol, pueden ser el alérgeno. Formular para evitar un excipiente exige saber cuáles entran en la fórmula nueva.
Las otras dos razones para formular
La segunda es la concentración: el paciente puede necesitar una distinta de la comercial, y el ejemplo del capítulo es pediátrico, cuando la potencia disponible es demasiado alta para tratar una superficie extensa y podría dar problemas sistémicos. La tercera es que no exista producto comercial para esa situación. Y antes de las tres hay un requisito previo que conviene no saltarse: los tratamientos convencionales deben haberse probado y optimizado antes de decidir usar una fórmula.
Cómo se escribe la receta para que llegue lo que quieres
Dos reglas. La primera: no usar nombres de fantasía ni nombres comunes de fórmulas. Una fórmula citada en una referencia con nombre propio puede haber sido alterada sustituyendo algún ingrediente, y el prescriptor no puede dar por hecho que el farmacéutico sepa qué variante se está pidiendo. La segunda: especificar cada principio activo con su cantidad o su concentración final, y la base deseada. El farmacéutico determina los excipientes necesarios para estabilizar la fórmula, pero la composición activa y la base las decide quien prescribe.
La tríada y por qué importa quién explica
El capítulo llama tríada de la formulación a la relación entre paciente, médico y farmacéutico, y de ahí saca una recomendación concreta que suele incumplirse: el personal de la consulta no debe encargarse de la dispensación ni ser el único responsable de instruir al paciente, porque eso rompe la tríada y empeora la atención. Las instrucciones deben ser escritas y también verbales, dadas por médico y farmacéutico, y el capítulo propone una comprobación sencilla: pedir al paciente o al cuidador que repita las instrucciones antes de terminar la consulta.
Las instrucciones no se pueden buscar en ningún sitio
Es la razón por la que la fórmula exige más explicación que un medicamento comercial: como la preparación es única para ese paciente, ni él ni su cuidador podrán consultar información sobre ella en ninguna fuente. Por eso las instrucciones escritas deben incluir dosis, zona tratada y frecuencia, y estar redactadas de forma sencilla, evitando términos técnicos. El capítulo añade el detalle de la conservación: una fórmula puede necesitar refrigeración o protección de la luz, y eso también hay que decirlo.
Lugar en la terapéutica
Cuándo tiene sentido formular
- Requisito previo
- Que los tratamientos convencionales se hayan probado y optimizado antes. Es la primera condición que pone el capítulo.
- Alergia a un excipiente
- El ejemplo es la lanolina, presente en muchos productos comerciales. El mismo fármaco en base sin lanolina resuelve el problema.
- Concentración distinta
- Cuando la comercial es demasiado alta o demasiado baja para ese paciente o esa superficie. El caso típico es el niño.
- No hay producto comercial
- En España esta es la razón más frecuente, y no por rareza clínica sino por disponibilidad.
- Lo que no es razón
- La comodidad de mezclar dos tubos que ya se tienen. Ahí es donde aparece el fenómeno de dilución.
El marco legal aquí, no el del libro
- Qué es una fórmula magistral
- Un medicamento destinado a un paciente individualizado, preparado por el farmacéutico o bajo su dirección, para cumplimentar expresamente una prescripción facultativa, y dispensado en su farmacia o servicio farmacéutico.
- La norma de elaboración
- El Real Decreto 175/2001, que aprueba las normas de correcta elaboración y control de calidad de fórmulas magistrales y preparados oficinales.
- El libro oficial
- El Formulario Nacional, que según el Real Decreto 294/1995 contiene en forma de monografías las fórmulas magistrales tipificadas y los preparados oficinales reconocidos como medicamentos.
- Lo que el capítulo describe
- La farmacopea estadounidense, la Drug Quality and Security Act de 2013 y la distinción entre farmacia 503A y centro externalizado 503B, con la regulación repartida entre los colegios estatales. Nada de eso se aplica aquí.
- Lo que sí se traslada
- Los quince principios farmacéuticos del capítulo, que no dependen del país.
Qué debe llevar la etiqueta, según la norma española
- Identificación
- Denominación y composición cualitativa y cuantitativa completa.
- Forma y vía
- Forma farmacéutica y vía de administración.
- Trazabilidad
- Número de registro de la preparación.
- Tiempo
- Fecha de elaboración y plazo de validez.
- Conservación
- Condiciones de conservación.
- Paciente
- Nombre del paciente. Es lo que la convierte en individualizada.
- Advertencia
- Manténgase fuera del alcance de los niños.
- Caducidad
- En las fórmulas magistrales que no tienen plazo propio establecido, la fecha se fija en función de la duración del tratamiento prescrito.
Elegir base
- Pomada
- Base oleosa. No necesita conservantes por la ausencia de agua.
- Crema
- Emulsión. Requiere conservantes, como alcohol etílico o bencílico, parabenos o cloruro de benzalconio.
- Loción
- Emulsión o suspensión fluida con efecto lubricante, para dermatosis con componente de sequedad.
- Gel
- Penetración alta, sobre todo con antiinflamatorios. Lavable con agua, hidrosoluble y no graso. Evitarlo si no se quiere absorción sistémica, como ocurre con los corticoides.
- Base de absorción
- Permite incorporar la parte acuosa antes de mezclarla con una base insoluble en agua. Es la técnica que permite combinar fases que de otro modo se separarían.
- Organogel de pluronic y lecitina
- Gel bifásico con micelas: el fármaco hidrosoluble va en la fase acuosa, rodeada de aceite que la piel absorbe con facilidad. Se aplica sobre la zona diana; si se busca efecto sistémico, sobre una zona de riego abundante.
Cómo utilizarlo
Primero lo que en España solo existe como fórmula, con la verificación que lo respalda. Después los cuatro errores de prescripción que hacen que llegue algo distinto de lo que se pensó.
Por qué aquí la fórmula no es un recurso excepcional
Antralina o ditranol
Fórmula al 0,1 % o 0,25 % para empezar, subiendo tiempo de contacto y después concentración.- Duración
- Contacto corto, escalando de 10 a 20 minutos hasta una hora.
- Cuándo considerarlo
- Psoriasis en placas y alopecia areata, sobre todo en niños y en afectación extensa.
- Limitaciones
- La consulta de los principios activos ditranol y antralina en el registro español no devuelve ningún medicamento comercializado. El capítulo de tópicos misceláneos la trata como opción con indicación aprobada.
- Monitorización
- Sin ficha técnica que respalde concentración, vehículo ni pauta. Avisar de la tinción de ropa, piel, pelo y uñas.
Azufre precipitado
Según fórmula.- Duración
- Según indicación.
- Cuándo considerarlo
- El capítulo de escabicidas lo sitúa como la opción más segura en determinados escenarios.
- Limitaciones
- Sin medicamento comercializado en España, como se detalló en la lectura de escabicidas y pediculicidas de esta colección.
- Monitorización
- Fórmula magistral, con las mismas cautelas de trazabilidad que cualquier otra.
Cantaridina, hidróxido potásico y ácido salicílico para molusco
Según fórmula y protocolo.- Duración
- Aplicación en consulta o domiciliaria según el agente.
- Cuándo considerarlo
- Molusco contagioso y verrugas.
- Limitaciones
- Media clase es aquí fórmula magistral y no medicamento, como se registró al escribir la lectura de antivirales tópicos e intralesionales.
- Monitorización
- La ausencia de ficha técnica traslada al prescriptor la responsabilidad sobre concentración y pauta.
Urea a concentraciones altas
Del 5 % al 50 % según indicación.- Duración
- Continuada.
- Cuándo considerarlo
- Queratolítico, y también en la prevención de la reacción mano-pie de los inhibidores multicinasa.
- Limitaciones
- La urea tópica en España es cosmético o fórmula magistral, no medicamento. Eso se estableció en la lectura de queratolíticos y vuelve a aparecer en la de toxicidad de los antineoplásicos.
- Monitorización
- Sin ficha técnica no hay respaldo de concentración ni de vehículo, y la elección del producto concreto es del prescriptor.
Metoxaleno oral
No procede por vía comercial.- Duración
- No procede.
- Cuándo considerarlo
- PUVA sistémico.
- Limitaciones
- Oxsoralen figura en el registro como no comercializado, y las presentaciones disponibles son soluciones para fotoféresis extracorpórea. Cualquier PUVA oral pasaría por fórmula magistral o por otra vía.
- Monitorización
- Registrado al escribir la lectura de riesgo de neoplasia con inmunosupresores.
Los errores de elaboración que se evitan escribiendo bien la receta
El fenómeno de dilución
Pedir la concentración final, no la proporción de mezcla.- Duración
- No procede.
- Cuándo considerarlo
- Siempre que se combine un producto comercial con una base.
- Limitaciones
- Crema al 1 % con base 1:4 da un 0,25 % final. Si se quiere un 1 %, hay que pedir el principio activo al 1 % en esa base, incorporando el polvo.
- Monitorización
- La absorción percutánea es proporcional a la concentración final, no al volumen prescrito.
La mezcla de bases incompatibles
Pomada con pomada, crema con crema.- Duración
- No procede.
- Cuándo considerarlo
- Al combinar dos productos comerciales.
- Limitaciones
- Mezclar una crema acuosa con una base oleosa puede separar la preparación en dos fases, con el principio activo concentrado en una de ellas.
- Monitorización
- El riesgo real es que el paciente se aplique la fase concentrada sin saberlo.
El nombre de fantasía
Escribir cada principio activo con su cantidad o concentración final y la base.- Duración
- No procede.
- Cuándo considerarlo
- Siempre.
- Limitaciones
- Una fórmula citada con nombre propio puede haber sido alterada por sustitución de algún ingrediente, y el farmacéutico no tiene por qué saber qué variante se pide.
- Monitorización
- La receta forma parte del historial del paciente y del registro permanente de la farmacia elaboradora, de modo que debe ser exacta.
La base de gel con corticoide
Elegir otra base.- Duración
- No procede.
- Cuándo considerarlo
- Cuando no se quiere absorción sistémica.
- Limitaciones
- El gel favorece la penetración y aumenta el riesgo de efecto adverso sistémico. El capítulo desaconseja expresamente el gel con corticoide tópico por ese motivo.
- Monitorización
- En el niño y en superficie extensa, la elección de base pesa tanto como la de potencia.
Seguridad y monitorización
Lo que se pierde al formular
- La ficha técnica
- No hay documento que respalde concentración, vehículo, pauta, contraindicaciones ni efectos adversos. Esa información pasa a depender del prescriptor y de la literatura que maneje.
- La información para el paciente
- Como la preparación es única, ni el paciente ni el cuidador podrán consultar nada sobre ella en ninguna fuente. Las instrucciones escritas son el único soporte.
- La homogeneidad entre lotes
- Cada elaboración es la suya. El número de registro de la preparación y la guía de elaboración son lo que permite reconstruir el historial.
- El plazo de validez largo
- En las fórmulas que no tienen plazo propio establecido, la fecha se fija en función de la duración del tratamiento prescrito.
- Lo que no se pierde
- La condición de medicamento. Una fórmula magistral es un medicamento, con las obligaciones de trazabilidad y etiquetado que eso implica.
Los excipientes como problema y como solución
- Lanolina
- Procede de la grasa de lana y está en muchos productos comerciales. Es el ejemplo del capítulo de alergia que justifica formular en base sin lanolina.
- Agentes de levigación
- La glicerina y el propilenglicol se usan para humectar el polvo y formar una pasta antes de incorporarla a la base. El paciente puede ser sensible a ellos.
- Conservantes
- Las bases acuosas los necesitan para evitar el crecimiento microbiano: alcohol etílico, alcohol bencílico, parabenos y cloruro de benzalconio. Las pomadas, por la ausencia de agua, generalmente no.
- La consecuencia práctica
- Formular para evitar un alérgeno exige conocer todos los componentes de la fórmula nueva, no solo el principio activo.
- Dónde se comprueba
- La composición cualitativa y cuantitativa completa debe figurar en la etiqueta según la norma española.
Instrucciones al paciente
- Qué deben incluir
- Dosis, zona corporal tratada y frecuencia, con detalle, porque no hay otra fuente.
- Cómo redactarlas
- De forma sencilla y evitando términos técnicos. El capítulo señala que la mayoría de los adultos entienden instrucciones escritas a nivel de octavo curso.
- Escritas y verbales
- La mayoría de los pacientes prefieren ambas. Deben darlas el médico y el farmacéutico, no el personal administrativo de la consulta.
- La comprobación
- Pedir al paciente o al cuidador que repita las instrucciones antes de terminar la consulta.
- Conservación
- Algunas fórmulas requieren refrigeración o protección de la luz. Debe decirse y debe figurar en la etiqueta.
La tríada y sus fallos
- Qué es
- La relación profesional entre paciente, médico y farmacéutico.
- Cómo se rompe
- Cuando el personal de la consulta dispensa o es el único que instruye al paciente. El capítulo lo señala como una ruptura de la tríada que empeora la atención.
- El papel del farmacéutico
- Determina los excipientes necesarios para estabilizar la fórmula, revisa las instrucciones de uso y conservación, y en algunas farmacias ofrece consulta y seguimiento.
- El papel del médico
- Especificar principios activos, concentraciones y base; escribir la receta con exactitud; e instruir y seguir al paciente.
- Seguimiento
- La fórmula se desarrolla para un paciente concreto, de modo que el resultado debe evaluarse y la fórmula ajustarse en función de él.
Interacciones
Incompatibilidades físicas y químicas
- Agua y aceite
- No se mezclan sin manipular sus propiedades. Es el origen de la separación en dos fases.
- Crema comercial en base oleosa
- Puede separar la preparación, con el activo concentrado en una de las fases.
- Polvo sin levigar
- Un principio activo en polvo necesita un agente humectante que forme pasta y reduzca el tamaño de partícula antes de incorporarlo a la base.
- La técnica que sí funciona
- Incorporar la fase acuosa a una base de absorción y solo después mezclarla con la base insoluble en agua.
Interacciones con la absorción
- Base de gel
- Aumenta la penetración y con ella la absorción sistémica. Con corticoide tópico eso es un riesgo, no una ventaja.
- Organogel de pluronic y lecitina
- Diseñado para atravesar: si el fármaco busca efecto local, se aplica sobre la diana; si busca efecto sistémico, sobre zona de riego abundante.
- Superficie y oclusión
- Se suman a la base y a la concentración. En el niño y en superficie extensa, los cuatro factores tiran en la misma dirección.
- Concentración final
- Es lo que determina la absorción percutánea, no el volumen prescrito. De ahí que el fenómeno de dilución no sea un tecnicismo.
Coordinación con la farmacia elaboradora
- Lo que decide el médico
- Principios activos, concentraciones o cantidades, y base deseada.
- Lo que decide el farmacéutico
- Los excipientes necesarios para estabilizar la fórmula.
- Lo que hay que preguntar antes
- Si la farmacia elabora esa forma concreta y con qué plazo, para no prometer al paciente algo que tardará.
- Lo que conviene guardar
- La fórmula exacta en la historia, porque la receta forma parte del registro permanente y porque la próxima vez debe ser la misma.
Qué haría en consulta
Elaboración editorial propia de DermRX a partir de la integración de la lectura con guías y fichas técnicas actuales.
Si vas a pedir una crema comercial diluida en una base
No lo escribas como proporción. Crema al 1 % con base 1:4 llega al paciente como un 0,25 %, y la absorción depende de la concentración final, no del volumen. Si quieres un 1 % en esa base, pídelo así: principio activo al 1 % en la base, incorporando el polvo.
Si vas a mezclar dos productos que ya tiene el paciente
Comprueba que las bases son del mismo tipo: pomada con pomada, crema con crema. Mezclar una crema acuosa con una base oleosa puede separar la preparación en dos fases, con el activo concentrado en una de ellas, y el paciente aplicándose esa parte sin saberlo.
Si dudas de qué base pedir
Piensa en absorción, no en textura. El gel penetra mucho, y con corticoide tópico eso es un problema. La pomada no necesita conservantes; la crema sí. La loción sirve cuando hay componente de sequedad.
Si el paciente reacciona a todos los productos comerciales
Pregunta por excipientes antes de asumir que es el principio activo. La lanolina es el ejemplo del capítulo, y está en muchos productos. Formular en base sin ese excipiente puede resolverlo, pero comprueba también los agentes de levigación de la fórmula nueva: la glicerina y el propilenglicol también sensibilizan.
Si vas a escribir la receta magistral
Nada de nombres de fantasía ni de fórmulas conocidas por su nombre común: pueden estar alteradas y el farmacéutico no tiene por qué saber qué variante pides. Escribe cada principio activo con su concentración final o su cantidad, y la base. Los excipientes los pone el farmacéutico.
Si el paciente pregunta cuánto le dura la fórmula
La etiqueta debe llevar fecha de elaboración y plazo de validez. En las fórmulas que no tienen plazo propio establecido, la fecha se fija en función de la duración del tratamiento prescrito. Y algunas necesitan frío o protección de la luz.
Si el paciente no sabe cómo aplicarse la fórmula
Es previsible: no puede buscarla en ningún sitio. Las instrucciones escritas deben incluir dosis, zona y frecuencia, en lenguaje sencillo. Y pídele que te las repita antes de que se vaya.
Si delegas la explicación en el mostrador de la consulta
El capítulo lo desaconseja expresamente: el personal de la consulta no debe dispensar ni ser el único responsable de instruir, porque rompe la tríada de paciente, médico y farmacéutico y empeora la atención.
Si vas a formular por primera vez con una farmacia
Pregunta antes si elabora esa forma farmacéutica y con qué plazo. Prometer al paciente algo que tardará diez días o que la farmacia no hace es la manera más rápida de que abandone.
Si la fórmula funciona
Guárdala exacta en la historia. La receta forma parte del registro permanente de la farmacia y del historial del paciente, y la próxima vez tiene que ser la misma. Anotar solo el nombre común de la fórmula no sirve.
Si te preguntan si una fórmula magistral es un medicamento
Lo es. La norma española la define como el medicamento destinado a un paciente individualizado, preparado por el farmacéutico o bajo su dirección para cumplimentar una prescripción facultativa, y dispensado en su farmacia o servicio farmacéutico. Con obligaciones de etiquetado y trazabilidad.
Si alguien te cita la regulación del capítulo
Ese marco es estadounidense: farmacopea propia, ley de 2013 y distinción entre farmacia 503A y centro externalizado 503B. Aquí rige el Real Decreto 175/2001 y el libro oficial es el Formulario Nacional. Los quince principios farmacéuticos del capítulo sí valen tal cual.
Si formulas para un niño
Es uno de los tres motivos que da el capítulo: la potencia comercial puede ser demasiado alta para tratar una superficie extensa. Pero recuerda que la base, la superficie y la oclusión tiran en la misma dirección que la concentración, y el pañal ocluye.
Si te planteas formular antes de haber agotado lo comercial
El capítulo pone como requisito previo que los tratamientos convencionales se hayan probado y optimizado. La excepción razonable aquí es que no exista producto comercial, que en España pasa más de lo que el libro imagina.
Alternativas que merece la pena recordar
Opciones que pueden pasar desapercibidas y que en un escenario concreto resultan especialmente útiles.
Pedir la concentración final en lugar de la proporción
- Qué es
- La forma correcta de escribir lo mismo.
- Cuándo puede ser útil
- Siempre que se combine principio activo y base.
- Evidencia
- La absorción percutánea es proporcional a la concentración final, no al volumen. 1:4 de una crema al 1 % da un 0,25 %.
- Cómo se utiliza
- Principio activo al X % en la base elegida, incorporando el polvo.
- Limitación principal
- Puede encarecer la fórmula o alargar el plazo de elaboración; conviene consultarlo con la farmacia.
Base sin el excipiente en lugar de cambiar de principio activo
- Qué es
- La solución cuando el problema es la alergia y no el fármaco.
- Cuándo puede ser útil
- Paciente que reacciona a varios productos comerciales con el mismo excipiente.
- Evidencia
- El ejemplo del capítulo es la lanolina, derivada de la grasa de lana y presente en muchos productos.
- Cómo se utiliza
- El mismo fármaco en una base que no lo contenga.
- Limitación principal
- Hay que comprobar los excipientes de la fórmula nueva, incluidos los agentes de levigación.
Base de absorción en lugar de renunciar a la mezcla
- Qué es
- La técnica que permite combinar fase acuosa y base oleosa.
- Cuándo puede ser útil
- Cuando la fórmula necesita ambos componentes.
- Evidencia
- Es la técnica de las fórmulas del tipo 1-2-3, donde la solución acuosa se incorpora primero a la base de absorción y después al componente oleoso.
- Cómo se utiliza
- Lo decide y lo ejecuta el farmacéutico; el prescriptor debe saber que existe.
- Limitación principal
- No todas las combinaciones son posibles, y conviene preguntar antes de prometerla.
Producto comercial en otra concentración en lugar de fórmula
- Qué es
- La opción que el capítulo pone antes que formular.
- Cuándo puede ser útil
- Siempre que exista.
- Evidencia
- El requisito previo del capítulo es que los tratamientos convencionales se hayan probado y optimizado.
- Cómo se utiliza
- Revisar el vademécum antes de escribir la fórmula.
- Limitación principal
- En España esta alternativa falla más a menudo que en el contexto del libro, porque buena parte del arsenal tópico que el capítulo da por disponible aquí no lo está.
Otra base en lugar de gel con corticoide
- Qué es
- Evitar la absorción sistémica que el gel favorece.
- Cuándo puede ser útil
- Corticoide tópico, sobre todo en niño o superficie extensa.
- Evidencia
- El capítulo desaconseja expresamente la base de gel cuando la absorción sistémica excesiva es indeseable.
- Cómo se utiliza
- Crema o pomada según la dermatosis.
- Limitación principal
- El gel puede ser preferible por aceptación en cuero cabelludo y zonas pilosas; ahí hay que sopesarlo.
Perlas terapéuticas
◆1:4 no es 1 %
Es 0,25 %. El error más frecuente y el más silencioso.
◆Lo igual con lo igual
Pomada con pomada, crema con crema. Si no, se separa en dos fases.
◆El gel penetra, y a veces eso es malo
Con corticoide tópico, evítalo.
◆La pomada no lleva conservantes
No hay agua. La crema sí los necesita.
◆Nada de nombres de fórmula
La variante que tú tienes en la cabeza puede no ser la del farmacéutico.
◆La lanolina viene de la lana
Y es una causa frecuente de alergia a productos comerciales.
◆Glicerina y propilenglicol también sensibilizan
Y son los agentes de levigación habituales.
◆Nombre del paciente en la etiqueta
Es lo que la hace individualizada, y es requisito de la norma española.
◆Sin plazo propio, dura lo que el tratamiento
Así lo fija el Real Decreto 175/2001.
◆Que te repita las instrucciones
No puede consultarlas en ningún sitio.
◆Aquí formular no es raro
Es la única vía para buena parte de lo que no está comercializado.
Actualización DermRX
Lo que ha cambiado, lo que no está disponible en España y lo que conviene contextualizar antes de aplicarlo.
Actualización DermRXEl marco regulatorio del capítulo no se aplica aquí, y hay que sustituirlo entero
El capítulo dedica su primer apartado a la regulación estadounidense: la farmacopea de aquel país, la Drug Quality and Security Act firmada en 2013 tras la tragedia del New England Compounding Center, la distinción entre la farmacia tradicional 503A y el centro externalizado 503B, y la competencia repartida entre los colegios estatales, con la advertencia de que el acceso varía de un estado a otro. Nada de eso rige aquí. La norma española es el Real Decreto 175/2001, que aprueba las normas de correcta elaboración y control de calidad de fórmulas magistrales y preparados oficinales, y el libro oficial es el Formulario Nacional, que según el Real Decreto 294/1995 contiene en forma de monografías las fórmulas magistrales tipificadas y los preparados oficinales reconocidos como medicamentos.
Fuente: Real Decreto 175/2001, de 23 de febrero (BOE-A-2001-5185), y Real Decreto 294/1995, de 24 de febrero (BOE-A-1995-8877). Consultados en el BOE el 6 de septiembre de 2026.Actualización DermRXLo que la norma española exige y el capítulo no menciona
El Real Decreto 175/2001 define la fórmula magistral como el medicamento destinado a un paciente individualizado, preparado por el farmacéutico o bajo su dirección para cumplimentar expresamente una prescripción facultativa, y dispensado en su farmacia o servicio farmacéutico. Y detalla qué debe llevar la etiqueta: denominación, composición cualitativa y cuantitativa completa, forma farmacéutica y vía de administración, número de registro, fecha de elaboración y plazo de validez, condiciones de conservación, nombre del paciente y la advertencia de mantener fuera del alcance de los niños. Sobre la caducidad, en las fórmulas que no tienen plazo propio establecido la fecha se fija en función de la duración del tratamiento prescrito. Y exige una guía de elaboración que permita en todo momento reconstruir el historial de la preparación.
Fuente: Real Decreto 175/2001, de 23 de febrero, normas de correcta elaboración y control de calidad de fórmulas magistrales y preparados oficinales. BOE-A-2001-5185, consultado el 6 de septiembre de 2026.Actualización DermRXAquí formular no es un recurso excepcional, y eso cambia el tono del capítulo
El capítulo escribe desde un contexto en el que la fórmula es la última salida cuando lo comercial ha fallado, y por eso pone como requisito previo que los tratamientos convencionales se hayan probado y optimizado. En España, la razón más frecuente para formular no es el fracaso terapéutico: es que el producto no existe. Esta colección lleva verificada una lista considerable de casos, cada uno con su entrada en el registro editorial: la antralina o ditranol, sin ningún medicamento comercializado; el azufre precipitado; la cantaridina y el hidróxido potásico para el molusco; la urea a concentraciones altas, que aquí es cosmético o fórmula magistral pero no medicamento; y el metoxaleno oral, cuyo único registro consta como no comercializado. El requisito del capítulo sigue valiendo, pero con una excepción que aquí se aplica a menudo.
Fuente: Verificaciones realizadas en CIMA-AEMPS al escribir las lecturas de tópicos misceláneos, escabicidas y pediculicidas, antivirales tópicos e intralesionales, queratolíticos y riesgo de neoplasia con inmunosupresores de esta colección, septiembre de 2026.Actualización DermRXLo mejor del capítulo es aritmética y no depende del país
El fenómeno de dilución es la aportación que más errores evita y se explica en tres líneas: la absorción percutánea es proporcional a la concentración final del principio activo, no al volumen; una fórmula escrita como crema al 1 % con base 1:4 significa una parte de la crema en cuatro partes de mezcla final, es decir, un 0,25 %; y si lo que se quiere es un 1 % en esa base, hay que pedirlo como principio activo al 1 % en la base, incorporando el polvo. Es un error silencioso: la fórmula llega, el paciente se la aplica, no funciona, y nadie sabe por qué.
Fuente: Capítulo 69 de la obra, principio número 10.Actualización DermRXY el segundo mejor es física elemental
Mezclar lo igual con lo igual. Pomada con pomada y crema con crema, porque mezclar una crema de base acuosa con una base oleosa puede separar la preparación en dos fases, con el principio activo concentrado en aquella en la que es soluble. Lo grave no es la separación, es que el paciente se aplique la fase concentrada sin saberlo. La salida técnica existe (incorporar la fase acuosa a una base de absorción antes de mezclarla con la oleosa), pero la decide el farmacéutico, y el prescriptor debe saber que hace falta preguntarla.
Fuente: Capítulo 69 de la obra, principios números 6 y 7.Actualización DermRXUna recomendación organizativa que conviene leer dos veces
El capítulo dice que el personal de la consulta no debe encargarse de la dispensación ni ser el único responsable de instruir al paciente, porque eso rompe la tríada de paciente, médico y farmacéutico y puede traducirse en peor atención. Y añade una comprobación que cuesta treinta segundos: pedir al paciente o al cuidador que repita las instrucciones antes de terminar la consulta. Con una preparación que el paciente no puede consultar en ninguna fuente, esa comprobación es la única garantía real de que se va sabiendo qué hacer.
Fuente: Capítulo 69 de la obra, principios números 11 y 12.Prescripción práctica
Pautas de ejemplo para adulto. Ajustar a peso, función renal y hepática, comorbilidad y ficha técnica vigente.
- Comprobar que no existe un producto comercial equivalente
- Decidir principio activo, concentración final y base
- Comprobar si el paciente es alérgico a algún excipiente, incluidos glicerina y propilenglicol
- Preguntar a la farmacia si elabora esa forma y con qué plazo
La razón más frecuente para formular aquí no es el fracaso terapéutico, es que el producto no exista.
- Cada principio activo con su cantidad o concentración final
- La base deseada, elegida por absorción y no por textura
- Nada de nombres de fantasía ni de fórmulas conocidas por su nombre común
- Guardar la fórmula exacta en la historia
Los excipientes para estabilizar la fórmula los determina el farmacéutico. La composición activa y la base, no.
- No escribir proporciones de mezcla si lo que importa es la concentración
- Pedir el principio activo al X % en la base elegida
- Recordar que 1:4 de una crema al 1 % da un 0,25 % final
- Comprobar el cálculo si la cantidad total prescrita es grande
La absorción percutánea depende de la concentración final, no del volumen.
- Dosis, zona corporal y frecuencia, por escrito y en lenguaje sencillo
- Condiciones de conservación si requiere frío o protección de la luz
- Instrucción verbal además de la escrita, dada por el médico
- Pedirle que repita las instrucciones antes de irse
No podrá consultar nada sobre su fórmula en ninguna fuente: las instrucciones son el único soporte.
- Que la etiqueta lleva la composición cualitativa y cuantitativa completa
- Que figura el nombre del paciente
- Que constan fecha de elaboración y plazo de validez
- Que la concentración es la que se pidió, no la resultante de una dilución
Todo eso es exigencia del Real Decreto 175/2001, no una buena práctica opcional.
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Referencias
Lectura de referencia
Comprehensive Dermatologic Drug Therapy, 4.ª edición, Wolverton SE y Wu JJ (eds.), Elsevier, 2021 (ISBN 978-0-323-61211-1)
Fuentes consultadas para contrastar y actualizar
- Lectura de referencia: Comprehensive Dermatologic Drug Therapy, 4.ª ed., Wolverton SE y Wu JJ (eds.), Elsevier, 2021. Capítulo 69, Compounding in Dermatology (McElhiney LF).
- Real Decreto 175/2001, de 23 de febrero, por el que se aprueban las normas de correcta elaboración y control de calidad de fórmulas magistrales y preparados oficinales. BOE-A-2001-5185. Consultado el 6 de septiembre de 2026. De ahí proceden la definición de fórmula magistral, los requisitos de etiquetado, el criterio de caducidad y la exigencia de guía de elaboración.
- Real Decreto 294/1995, de 24 de febrero, por el que se regula la Real Farmacopea Española, el Formulario Nacional y los órganos consultivos del Ministerio de Sanidad y Consumo en esta materia. BOE-A-1995-8877. Consultado el 6 de septiembre de 2026. De ahí procede la definición del Formulario Nacional.
- Verificaciones de disponibilidad en CIMA-AEMPS realizadas al escribir otras lecturas de esta colección (tópicos misceláneos, escabicidas y pediculicidas, antivirales tópicos e intralesionales, queratolíticos y riesgo de neoplasia con inmunosupresores), septiembre de 2026.
- Principios de formulación, propiedades de bases y vehículos, agentes de levigación, funcionamiento del organogel de pluronic y lecitina y el fenómeno de dilución, según lo recogido en el capítulo 69. No verificados en las publicaciones originales.
- La sustitución del marco regulatorio estadounidense por el español y el inventario de lo que aquí solo existe como fórmula son elaboración de DermRX.
