Penfigoide ampolloso

Lectura de la fuente: Henry Ford Manual (2020). Capítulo 1, páginas PDF 8-9. Revisión clínica individual y adaptación regulatoria a España pendientes.

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Lecturas clínicas · DermRX · Henry Ford Manual (2020)

Borrador editorial. Síntesis de la fuente de 2020; revisión clínica individual y adaptación regulatoria a España pendientes.

Fuente: capítulo 1, páginas PDF 8-9.

Reconocerlo y confirmar el diagnóstico

En una persona mayor, el prurito persistente o las placas urticariales pueden preceder a las ampollas. Revisar la medicación: el libro relaciona penicilamina, derivados de penicilina, furosemida, captopril, antiinflamatorios, oro, sulfasalazina y PUVA con formas inducidas. Las ampollas diabéticas, el impétigo ampolloso, las reacciones a picaduras, la epidermólisis ampollosa adquirida, el pénfigo, el penfigoide de mucosas, la dermatitis de contacto, las toxicodermias y las porfirias son alternativas relevantes.

Obtener dos muestras, preferentemente de una lesión de menos de 72 horas: borde de ampolla para histología y piel perilesional para inmunofluorescencia directa. El manual matiza que, si solo existen placas urticariales, la muestra para inmunofluorescencia puede ser lesional. Las excoriaciones extensas, particularmente en cuero cabelludo, pueden reducir el rendimiento. Ante discordancia clínico-patológica, completar con inmunofluorescencia indirecta y ELISA de BP180/BP230; este último también ayuda a seguir actividad.

Manejo escalonado de la fuente

Los corticoides tópicos muy potentes son la base en enfermedad leve o moderada y pueden controlar incluso enfermedad extensa si la aplicación es viable. Otra estrategia es doxiciclina o minociclina oral, 100 mg cada 12 horas. El libro las asocia opcionalmente a nicotinamida, pero su intervalo impreso de 0,5–2 g tres veces al día requiere revisión por alcanzar dosis totales elevadas; no se convierte aquí en pauta operativa.

En enfermedad moderada o grave, la fuente propone prednisona oral 0,5–1 mg/kg/día, con control esperado en 1–3 semanas y descenso lento durante meses, e introducir pronto un ahorrador. Las opciones descritas son metotrexato 10–25 mg/semana, micofenolato 1–3 g/día repartido cada 12 horas, azatioprina titulada hasta 2,5 mg/kg/día o dapsona 50–200 mg/día, especialmente en fenotipos mucosos o ricos en neutrófilos/eosinófilos. En mayores y enfermedad renal, el metotrexato precisa especial ajuste.

Para refractariedad se describen inmunoglobulinas IV, 1–2 g/kg por ciclo repartido en 3–5 días, mensualmente durante 3–6 meses; rituximab IV, 1.000 mg y repetición a las dos semanas; y omalizumab, 150–300 mg cada cuatro semanas. También se citan pulsos IV de metilprednisolona, 2 g totales en 3–5 días. Son decisiones especializadas, no equivalencias entre alternativas. Rituximab puede requerir nuevos ciclos y cobertura transitoria con otro inmunosupresor.

Seguimiento práctico

Valorar nuevas ampollas, prurito, extensión, infecciones y tolerancia. La mejoría permite reducir progresivamente tratamiento; una serología aislada no sustituye la evolución clínica. Las opciones biológicas de 2020 requieren comprobar indicación y evidencia actuales antes de convertir el borrador en recomendación.

Fuente y alcance editorial

Lim HW, Kohen LL, Schneider SL, Yeager D, eds. Practical Guide to Dermatology: The Henry Ford Manual. Springer; 2020. Capítulo 1: Immune-mediated Disorders. Páginas PDF 8-9. DOI del capítulo.

Reformulación práctica en español. Las notas de contraste externo están identificadas y enlazadas en el texto; no equivalen a una actualización clínica exhaustiva. Preparado el 12 de septiembre de 2026.

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