LEON GOLDMAN (1906–1997)
El dermatólogo que llevó el láser desde el laboratorio de física hasta la piel humana
El pionero que abrió la era de la medicina láser
En 1960, Theodore Maiman construyó el primer láser operativo.
Era una tecnología tan nueva que todavía no estaba claro qué utilidad podría tener en medicina.
Tres años después, un dermatólogo de Cincinnati publicaba algunos de los primeros estudios sistemáticos sobre lo que aquella luz extraordinariamente concentrada podía hacer sobre la piel.
Su nombre era Leon Goldman.
Pigmento.
Folículos.
Tatuajes.
Tumores.
Vasos sanguíneos.
Goldman comenzó a experimentar con prácticamente cualquier interacción entre láser y tejido que pudiera tener utilidad médica.
No desarrolló la fototermólisis selectiva.
Eso llegaría dos décadas después con John Parrish y R. Rox Anderson.
Goldman hizo algo anterior y absolutamente necesario:
demostró que el láser podía convertirse en medicina.
🌟 1. Formación y trayectoria: construir Dermatología en Cincinnati
Leon Goldman se graduó en Medicina en la University of Cincinnati College of Medicine en 1929.
Durante su residencia en Medicina Interna en Cincinnati General Hospital comenzó a interesarse por la Dermatología.
Entre 1932 y 1937 se convirtió en el primer residente específicamente dedicado a Dermatología del hospital.
Posteriormente amplió su formación en Europa.
Estudió en la Universidad de Zúrich con Bruno Bloch, una de las grandes figuras de la dermatología europea, y posteriormente en Guy’s Hospital de Londres.
En 1947 fue nombrado profesor y director del Departamento de Dermatología de la University of Cincinnati.
Mantendría el cargo durante casi tres décadas.
Pero el acontecimiento que definiría su carrera todavía no había ocurrido.
Faltaban trece años para que existiera el láser.
🔬 2. Su aportación central: preguntar qué podía hacer un láser sobre la piel
A) 1960: aparece una nueva forma de luz
El láser era diferente de las fuentes luminosas utilizadas hasta entonces.
Permitía producir:
luz coherente,
altamente direccional,
intensa
y con longitudes de onda definidas.
Para un dermatólogo, aquello planteaba una posibilidad inmediata.
La piel contiene estructuras que absorben la luz de manera diferente.
Melanina.
Hemoglobina.
Agua.
Pigmentos exógenos.
Goldman comprendió muy pronto que estas diferencias podían tener utilidad terapéutica.
B) El laboratorio de láser médico de Cincinnati
A comienzos de los años sesenta creó en Cincinnati uno de los primeros grandes laboratorios dedicados específicamente al estudio médico del láser.
El equipo no estaba formado únicamente por médicos.
Incluía:
dermatólogos,
físicos,
ingenieros,
histólogos,
biólogos
y especialistas en instrumentación.
Esta interdisciplinariedad era imprescindible.
Los dispositivos habían sido construidos para física e industria.
Había que convertirlos en instrumentos que pudieran utilizarse de forma segura sobre seres humanos.
🧬 3. Contribuciones que marcaron época
⭐ El láser de rubí sobre la piel
En 1963, Goldman y sus colaboradores publicaron investigaciones sobre los efectos del láser de rubí en piel humana.
Observaron algo fundamental.
Los tejidos pigmentados absorbían la energía de manera diferente de los tejidos claros.
La melanina modificaba profundamente la interacción entre:
luz y piel.
Este principio parece elemental actualmente.
Entonces abría un nuevo territorio científico.
⭐ Lesiones pigmentadas
Goldman estudió el efecto del láser sobre:
nevos,
lesiones pigmentadas,
melanina,
pelo,
y tatuajes.
La posibilidad de eliminar pigmento utilizando energía luminosa comenzaba a aparecer décadas antes de que existieran los sistemas Q-switched modernos.
Los resultados iniciales eran imperfectos.
Pero demostraban que existía selectividad óptica utilizable clínicamente.
⭐ Tatuajes
Los tatuajes fueron uno de los primeros objetivos naturales.
El pigmento exógeno absorbía intensamente determinadas longitudes de onda.
Goldman estudió experimentalmente la posibilidad de fragmentarlo o destruirlo mediante láser.
Aquellos primeros procedimientos distaban mucho de los actuales.
Pero el principio sobrevivió.
Décadas después, los sistemas Q-switched y posteriormente los láseres de picosegundos convertirían aquella intuición en una terapia altamente sofisticada.
⭐ Lesiones vasculares
Goldman investigó también diferentes sistemas láser para tratar:
angiomas
y malformaciones vasculares.
La hemoglobina ofrecía otra diana óptica diferente de la melanina.
Aparecía así uno de los principios que definirían posteriormente toda la dermatología láser:
diferentes estructuras → diferentes propiedades ópticas → diferentes longitudes de onda.
⭐ Láser de CO₂
La introducción de láseres capaces de interactuar intensamente con el agua permitió explorar otra posibilidad.
No seleccionar pigmento.
Sino:
cortar, vaporizar o destruir tejido.
El láser podía convertirse también en una herramienta quirúrgica.
⭐ Seguridad láser
Goldman comprendió desde el principio que una tecnología capaz de destruir tejido podía también producir lesiones graves.
Ojos.
Piel.
Personal sanitario.
Reflejos accidentales.
Humos quirúrgicos.
Su laboratorio participó en los primeros estudios sobre seguridad médica del láser.
Una nueva tecnología necesitaba simultáneamente:
indicaciones
y límites.
🧪 4. El método Goldman: probar una tecnología antes de que existiera una disciplina
El método Goldman puede resumirse así:
nuevo dispositivo → tejido → efecto biológico → aplicación médica.
Era un periodo completamente distinto del actual.
No existían:
láseres dermatológicos comerciales sofisticados,
sistemas de enfriamiento epidérmico,
parámetros estandarizados,
teoría de fototermólisis selectiva,
ni décadas de experiencia clínica.
Gran parte de la instrumentación tenía que adaptarse.
La interacción luz-tejido debía descubrirse experimentalmente.
Goldman trabajaba prácticamente en territorio desconocido.
Probaba.
Observaba.
Modificaba.
Volvía a probar.
La dermatología participaba así directamente en el nacimiento de una nueva rama de la medicina tecnológica.
📚 5. Construir la medicina láser
Goldman comprendió pronto que las posibilidades del láser excedían ampliamente la Dermatología.
En 1967 publicó Biomedical Aspects of the Laser.
Posteriormente aparecerían otras obras dedicadas a:
láseres en medicina,
cirugía láser
y aplicaciones terapéuticas de la luz.
El objetivo ya no era únicamente tratar determinadas lesiones cutáneas.
Era construir un nuevo territorio:
laser medicine.
Dermatología.
Oftalmología.
Cirugía.
Oncología.
Odontología.
Ginecología.
Otorrinolaringología.
Numerosas especialidades acabarían incorporando aquella tecnología.
La Dermatología había sido uno de sus primeros grandes laboratorios humanos.
🧠 6. Por qué LEON GOLDMAN es un gigante
Porque vio una tecnología recién nacida y comprendió, prácticamente antes que nadie en Dermatología, que podía transformar la medicina.
El láser había nacido en física.
Goldman ayudó a llevarlo al paciente.
Ese movimiento es enorme.
Actualmente resulta normal elegir entre:
láser vascular,
láser pigmentario,
láser ablativo,
láser fraccionado,
nanosegundos,
picosegundos,
diferentes longitudes de onda.
Nada de eso existía cuando Goldman comenzó.
Había fundamentalmente una máquina nueva y una pregunta:
¿qué ocurrirá si dirigimos esta luz hacia tejido humano?
Goldman dedicó décadas a responderla.
Su trabajo no tenía todavía la elegancia teórica que llegaría con Parrish y Anderson.
No podía tenerla.
Primero había que explorar el territorio.
Después podría formularse la teoría.
La genealogía es especialmente clara:
Goldman → demostrar que el láser puede utilizarse médicamente.
Parrish → construir la fotomedicina cuantitativa.
Anderson y Parrish → fototermólisis selectiva.
Dermatología moderna → tratamientos basados en cromóforos, longitud de onda y tiempo de pulso.
Goldman ocupa el principio de esa cadena.
Por eso es un gigante.
🔭 7. Su legado en la dermatología del futuro
Actualmente utilizamos dispositivos basados en energía para tratar:
malformaciones vasculares,
telangiectasias,
lesiones pigmentadas,
tatuajes,
cicatrices,
fotoenvejecimiento,
pelo no deseado,
tumores seleccionados
y múltiples alteraciones dermatológicas.
La tecnología ha progresado hasta niveles que Goldman difícilmente habría podido imaginar.
Pulsos ultracortos.
Enfriamiento selectivo.
Fototermólisis fraccionada.
Imagen óptica.
Terapia fotodinámica.
Láseres de picosegundos.
Dispositivos combinados.
Pero toda disciplina tecnológica necesita un primer médico dispuesto a colocar la máquina frente al paciente y preguntar:
¿podemos hacer algo útil con esto?
Goldman fue uno de esos médicos.
No creó el láser.
No creó la fototermólisis selectiva.
No diseñó los dispositivos actuales.
Hizo algo previo.
Abrió la puerta.
Antes de Goldman, el láser era fundamentalmente una revolución de la física.
Después de Goldman comenzó a ser también una herramienta de la Dermatología.
Leon Goldman no enseñó al láser a ser selectivo.
Eso llegaría después.
Enseñó a la medicina que el láser podía curar.
Por eso es uno de los gigantes sobre los que seguimos caminando.
