Lecturas clínicas · DermRX · Henry Ford Manual (2020)
Borrador editorial. Síntesis de la fuente de 2020; revisión clínica individual y adaptación regulatoria a España pendientes.
Fuente: capítulo 1, páginas PDF 21-22.
Excluir infección y evitar patergia
Ante una úlcera dolorosa de rápida progresión, considerar pioderma gangrenoso, pero no atribuirle automáticamente toda necrosis inflamatoria. La fuente insiste en excluir infección mediante cultivo de tejido y en tomar biopsia del borde para histología. Existen variantes pustulosas, ampollosas, vegetantes y asociadas a paniculitis; raramente puede haber afectación ocular, pulmonar, cardiaca, hepática, digestiva, neurológica o linfática.
Buscar enfermedad asociada: hemograma, VSG, función hepática y renal, orina, electroforesis de proteínas —especial atención a gammapatía IgA— y pruebas dirigidas de autoinmunidad, hepatitis o enfermedad intestinal según historia. ANA, ANCA, factor reumatoide y antifosfolípidos no equivalen a una batería obligatoria en todos los pacientes. En contextos sugestivos, pensar en PAPA, PASH y PAPASH.
Tratamiento de la fuente
El cuidado local debe mantener un ambiente húmedo equilibrado, emplear apósitos no adherentes y controlar el dolor. Evitar cirugía electiva y desbridamientos innecesarios porque pueden agravar la lesión por patergia; si una intervención es imprescindible, coordinar control inflamatorio e inmunosupresión.
En enfermedad localizada se describen corticoide tópico o inhibidor de calcineurina en el borde, triamcinolona intralesional 10–20 mg/ml y antimicrobiano local cuando proceda. El manual menciona metronidazol en el centro de la úlcera. Doxiciclina o minociclina 100 mg cada 12 horas y dapsona 50–200 mg/día son opciones de finalidad antiinflamatoria, sin sustituir el tratamiento dirigido de una infección real.
Para enfermedad relevante: glucocorticoide oral inicial alrededor de 1 mg/kg/día o ciclosporina 4–5 mg/kg/día con reducción según control. Como ahorradores aparecen azatioprina hasta 2,5 mg/kg/día, metotrexato 10–30 mg/semana y micofenolato 2–3 g/día en dos tomas. Se citan anti-TNF e inmunoglobulinas IV, 1–2 g/kg por ciclo durante 3–5 días, mensualmente durante 3–6 meses. Talidomida, sulfasalazina, clofazimina, anakinra y canakinumab se presentan como alternativas de refractariedad.
Seguimiento
Medir y fotografiar la úlcera, registrar dolor, actividad del borde y aparición de lesiones tras traumatismos. Reconsiderar el diagnóstico si hay empeoramiento inesperado, cultivos relevantes o ausencia de respuesta. La enfermedad asociada y la tolerancia al tratamiento deben revisarse junto con la cicatrización.
Fuente y alcance editorial
Lim HW, Kohen LL, Schneider SL, Yeager D, eds. Practical Guide to Dermatology: The Henry Ford Manual. Springer; 2020. Capítulo 1: Immune-mediated Disorders. Páginas PDF 21-22. DOI del capítulo.
Reformulación práctica en español. Las notas de contraste externo están identificadas y enlazadas en el texto; no equivalen a una actualización clínica exhaustiva. Preparado el 12 de septiembre de 2026.
