Dermatitis atópica pediátrica

Lectura de la fuente: Henry Ford Manual (2020). Capítulo 2, páginas PDF 29-33. Revisión clínica individual y adaptación regulatoria a España pendientes.

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Lecturas clínicas · DermRX · Henry Ford Manual (2020)

Borrador editorial. Síntesis de la fuente de 2020; revisión clínica individual y adaptación regulatoria a España pendientes.

Fuente: capítulo 2, páginas PDF 29-33.

Confirmar el contexto y reconocer complicaciones

La infección bacteriana y, sobre todo, el eccema herpético cambian la prioridad. Erosiones monomorfas, vesículas, dolor, fiebre o empeoramiento brusco deben hacer valorar herpes y tratamiento antiviral sistémico inmediato; la fuente permite mantener corticoide tópico concomitante bajo supervisión. Ante una dermatitis atípica o resistente, considerar dermatitis alérgica de contacto, dermatitis seborreica, sarna, inmunodeficiencia, síndrome de Netherton y trastornos nutricionales como acrodermatitis enteropática. El libro también incluye dermatitis asociada a HTLV-1 y micosis fungoide.

Si no responde a tratamiento correctamente aplicado, valorar pruebas epicutáneas. Infecciones frecuentes o inhabituales, crecimiento deficiente, alteraciones del pelo o ausencia de respuesta justifican estudiar inmunodeficiencia. Antes de escalar, revisar qué producto se aplica, cuánto, dónde y durante cuánto tiempo.

Reparar barrera y controlar inflamación

La rutina del manual es baño templado diario de 5–10 minutos, secado sin fricción, medicación en las zonas activas y emoliente abundante en toda la piel. Prefiere ungüentos a cremas y estas a lociones, evitando perfumes y aditivos innecesarios. Tratar el brote con potencia y duración apropiadas; en zonas de recaída repetida propone mantenimiento con corticoide tópico una o dos veces por semana. Explicar atrofia y estrías, estas últimas permanentes.

Los inhibidores tópicos de calcineurina resultan útiles en cara, párpados, genitales y pliegues, o si aparece atrofia por corticoides. La fuente contempla mantenimiento 2–3 veces por semana y señala escozor inicial, habitualmente transitorio. Su discusión de advertencia oncológica y uso por debajo de dos años refleja el marco estadounidense de 2020; la selección por edad y producto debe adaptarse a ficha técnica española. La afirmación del libro sobre taquifilaxia no debe llevar a aumentar potencia automáticamente: revaluar adherencia, diagnóstico y exposición persistente.

Los vendajes húmedos sirven para brotes importantes o resistentes: tras baño, corticoide solo en lesiones y emoliente, capa de algodón húmeda y templada cubierta por otra seca. El libro propone al menos una hora, incluso durante la noche, 3–5 días por semana y un máximo de dos semanas al mes. La oclusión aumenta la absorción del corticoide; ajustar potencia, superficie y duración con supervisión.

Cuándo escalar

UVB de banda estrecha se prefiere a PUVA por seguridad. Requiere cooperación del niño, supervisión, revisión de fotosensibilizantes y antecedentes cutáneos; puede emplearse con corticoides tópicos, con cautela si se usan inhibidores de calcineurina. El impacto psicosocial también puede justificar tratamiento sistémico.

Las opciones de 2020 incluyen metotrexato 0,2–0,7 mg/kg una vez por semana, máximo 25 mg/semana; el efecto suele tardar unas diez semanas y se reconsidera si no hay respuesta a las 12–16. Azatioprina figura a 1–4 mg/kg/día, previa actividad TPMT, con respuesta más lenta y evitando asociación con fototerapia. Micofenolato se describe a 40–50 mg/kg/día en niños pequeños y 30–50 mg/kg/día en adolescentes; la distribución y controles se deben concretar con la referencia farmacológica.

Incidencia: para ciclosporina, el texto propone inicio a 1 mg/kg/día y a continuación un intervalo de 3–6 mg/kg/día; no especifica cómo reconciliar ambas cifras. Su uso breve o intermitente se plantea por toxicidad, procurando transición antes de 12 meses, pero la titulación requiere validación. Los corticoides sistémicos, 0,5–1 mg/kg/día en la fuente, se reservan a exacerbaciones excepcionales como puente: riesgo de rebote, repercusión sobre crecimiento y necesidad de revisar vacunación. Interferón gamma y omalizumab se mencionan con evidencia limitada.

Prurito, sueño e infección

Los antihistamínicos no sedantes se orientan principalmente a urticaria o rinoconjuntivitis concomitantes; los sedantes pueden ayudar transitoriamente al sueño, con repercusión escolar. La melatonina aparece como coadyuvante, pero la regla del libro basada en miligramos por año de edad no se convierte en pauta general pediátrica sin evaluación individual.

No usar antibióticos sistémicos en dermatitis no infectada ni antihistamínicos tópicos. En infecciones bacterianas recurrentes, el manual contempla mupirocina nasal y baños diluidos de hipoclorito. La receta por fracciones de taza y altura de bañera depende de concentración comercial y volumen no definidos: debe sustituirse por una dilución validada; nunca aplicar lejía sin diluir. Las erosiones extensas, el escozor, la alergia y el asma requieren cautela.

Actualización acotada

La situación de dupilumab cambió respecto al libro: en la UE está indicado para dermatitis atópica grave desde los seis meses hasta los once años, y moderada-grave desde los doce años, cuando son candidatos a terapia sistémica. Las dosis dependen de edad y peso. Esta comprobación corrige la edad de acceso del manual, sin comparar todos los tratamientos actuales. EMA: Dupixent.

Fuente y alcance editorial

Lim HW, Kohen LL, Schneider SL, Yeager D, eds. Practical Guide to Dermatology: The Henry Ford Manual. Springer; 2020. Capítulo 2: Pediatrics. Páginas PDF 29-33. DOI del capítulo.

Reformulación práctica en español. Las notas de contraste externo están identificadas y enlazadas en el texto; no equivalen a una actualización clínica exhaustiva. Preparado el 12 de septiembre de 2026.

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