Lecturas clínicas · DermRX · Henry Ford Manual (2020)
Borrador editorial. Síntesis de la fuente de 2020; revisión clínica individual y adaptación regulatoria a España pendientes.
Fuente: capítulo 2, páginas PDF 34-37.
Identificar los que no pueden esperar
Los hemangiomas faciales, perioculares, de vía aérea, grandes o de crecimiento rápido requieren evaluación precoz. Labio, axila y área del pañal son propensos a ulcerarse; el tono oscuro o violáceo antes de tres meses puede preceder a ulceración. Esta causa dolor, cicatriz e infección. Los componentes superficiales nodulares o pediculados pueden dejar tejido fibroadiposo residual.
En zona periocular, particularmente si supera 1 cm, afecta párpado superior o tiene componente profundo, derivar a oftalmología infantil por riesgo visual. En distribución de barba, llanto ronco, estridor, respiración ruidosa, tos o cianosis obligan a sospechar hemangioma de vía aérea. Las lesiones segmentarias faciales grandes, especialmente mayores de 5 cm, hacen estudiar PHACE: malformaciones de fosa posterior, anomalías arteriales, coartación u otros defectos cardiacos y alteraciones oculares. En lesiones segmentarias lumbosacras o perineales, valorar síndrome LUMBAR y disrafismo, anomalías urogenitales, óseas, anorrectales, arteriales o renales.
Con cinco o más hemangiomas cutáneos, la fuente aconseja ecografía abdominal por posible afectación hepática. Esta puede ocasionar insuficiencia cardiaca por cortocircuito e hipotiroidismo por inactivación de hormona tiroidea. Si hay lesión hepática, completar estudio tiroideo. Diferenciar de hemangiomas congénitos, malformaciones vasculares, granuloma piógeno, angioma en penacho y hemangioendotelioma kaposiforme.
Estudio y tratamiento
Fotografiar en cada revisión. PHACE requiere estudio dirigido con resonancia/angiorresonancia de cerebro, cuello y tórax, ecocardiograma y evaluación ocular; vía aérea según localización. La ecografía espinal temprana tiene limitaciones de sensibilidad, por lo que la resonancia cobra importancia en lesiones de alto riesgo. Los casos complejos se benefician de una unidad de anomalías vasculares.
Para lesiones finas superficiales, el manual describe timolol tópico al 0,5%, 1–2 gotas 2–3 veces al día. Es una pauta histórica fuera de ficha para esta indicación y la absorción, superficie y ulceración deben valorarse individualmente. Para propranolol oral genérico propone inicio 0,5–1 mg/kg/día repartido en 2–3 tomas y escalada durante 1–2 semanas hacia 2–3 mg/kg/día. No intercambiar mililitros ni escaladas entre formulaciones. Administrar con alimento; la fuente aconseja pausa ante ingesta escasa, vómitos, diarrea o sibilancias. La conducta respiratoria necesita la distinción actual indicada más abajo, sin reinicio automático. Vigilar bradicardia, hipotensión, hipoglucemia, broncoespasmo y alteraciones del sueño.
El tratamiento requiere historia y exploración cardiopulmonar, peso, pulso y presión arterial; revisar antecedentes cardiacos y respiratorios. En prematuros extremos o menores de seis semanas corregidas, el manual plantea inicio hospitalario; esta propuesta no elimina las restricciones de edad de Hemangiol señaladas abajo. PHACE exige valorar circulación cerebral y cardiaca antes de tratamiento; coartación grave contraindica el inicio sin abordaje especializado.
Ulceración y secuelas
Emplear cura suave con suero, barrera y apósitos no adherentes; tratar infección si existe y proporcionar analgesia. Propranolol y láser de colorante pulsado son opciones según situación; este último también sirve para eritema o telangiectasias residuales. Las infiltraciones de triamcinolona que describe el libro se reservan a lesiones seleccionadas: 10–40 mg/ml, máximo 3 mg/kg por administración, con riesgo de supresión suprarrenal. No infiltrar hemangiomas perioculares, por riesgo de oclusión arterial retiniana.
Correcciones de seguridad comprobadas
Contraste actual separado del manual: Hemangiol no debe emplearse antes de cinco semanas; en prematuros deben haberse alcanzado cinco semanas de edad corregida. Un ingreso para iniciarlo no elimina esa contraindicación. La ficha exige exploración y frecuencia cardiaca al menos cada hora durante dos horas tras la primera toma; en pacientes de riesgo contempla seguimiento específico tras aumentos. Seguimiento y reajuste por peso, al menos mensuales. Si el niño escupe o no completa una dosis, no repetirla antes de la siguiente toma programada.
La infección respiratoria inferior con disnea y sibilancias obliga a pausa; solo considerar reinicio tras recuperación completa. Si recurre o aparece broncoespasmo aislado, la ficha indica suspensión permanente. Esta distinción sustituye la instrucción inespecífica del libro de pausar y reiniciar ante cualquier sibilancia. AEMPS: ficha técnica de Hemangiol.
El libro menciona paracetamol con posible codeína para úlceras del lactante. Se excluye la codeína de esta pauta: las restricciones españolas no permiten trasladar ese consejo a menores de doce años. La anestesia tópica también exige límites por edad, superficie y ulceración; el propio manual advierte del riesgo de metahemoglobinemia con prilocaína en lactantes. AEMPS: restricciones de codeína como analgésico pediátrico.
Fuente y alcance editorial
Lim HW, Kohen LL, Schneider SL, Yeager D, eds. Practical Guide to Dermatology: The Henry Ford Manual. Springer; 2020. Capítulo 2: Pediatrics. Páginas PDF 34-37. DOI del capítulo.
Reformulación práctica en español. Las notas de contraste externo están identificadas y enlazadas en el texto; no equivalen a una actualización clínica exhaustiva. Preparado el 12 de septiembre de 2026.
