CHARLES J. McDONALD (1931–2021)

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CHARLES J. McDONALD (1931–2021)

El dermatólogo-oncólogo que llevó la farmacología antineoplásica hasta la dermatología médica

El fundador de Dermatología académica en Brown y uno de los pioneros de la investigación traslacional cutánea

A finales de los años sesenta, utilizar un medicamento desarrollado contra el cáncer para tratar una enfermedad inflamatoria de la piel requería una forma diferente de pensar.

El metotrexato era un antimetabolito.

Citotóxico.

Oncológico.

Pero la psoriasis grave era también una enfermedad caracterizada por proliferación celular acelerada y actividad inmunológica anormal.

Charles J. McDonald perteneció a la generación que comenzó a explotar esa conexión.

Su formación era extraordinariamente apropiada:

Medicina Interna,
Dermatología,
Farmacología Clínica
y Oncología Médica.

Desde esa intersección investigó cómo fármacos capaces de modificar proliferación e inmunidad podían reutilizarse para:

psoriasis,
enfermedades inflamatorias
y otros trastornos dermatológicos graves.

No inventó el uso del metotrexato en psoriasis.

Su contribución fue más amplia:

ayudar a convertir la farmacología sistémica de alto riesgo en una dermatología terapéutica cuantitativa, monitorizada y científicamente evaluada.


🌟 1. Formación y trayectoria: una combinación poco habitual

McDonald nació en Tampa, Florida, en 1931.

Estudió Química en North Carolina A&T, obtuvo posteriormente un máster en Zoología en la University of Michigan y sirvió en la Fuerza Aérea estadounidense.

En 1956 ingresó en Howard University College of Medicine.

Se graduó en 1960, primero de su promoción.

Después completó formación en:

Medicina Interna,
Dermatología,
Farmacología Clínica
y Oncología Médica

en Yale, donde posteriormente se incorporó también al profesorado de Medicina y Farmacología.

En 1968 se trasladó a Providence para participar en el desarrollo de la joven facultad de Medicina de Brown.

Allí terminaría convirtiéndose en el founding chair del Department of Dermatology de Brown University.

Su carrera quedó definida desde el principio por algo poco común:

pensar como dermatólogo y farmacólogo al mismo tiempo.


🔬 2. Su aportación central: convertir medicamentos oncológicos en herramientas dermatológicas

La Dermatología moderna utiliza con normalidad fármacos sistémicos potentes.

Metotrexato.

Ciclosporina.

Micofenolato.

Azatioprina.

Biológicos.

JAK inhibidores.

Pero durante gran parte del siglo XX, administrar tratamientos inmunosupresores o citotóxicos a un paciente dermatológico suponía entrar en un territorio nuevo.

McDonald trabajó precisamente allí.

La pregunta no era solamente:

¿puede este medicamento mejorar la piel?

Había que responder también:

¿qué dosis?

¿con qué intervalo?

¿qué toxicidad?

¿qué órganos deben monitorizarse?

¿qué pacientes justifican ese riesgo?

La farmacología sistémica empezaba a exigir al dermatólogo una nueva disciplina terapéutica.


🧬 3. Contribuciones que marcaron época

⭐ Metotrexato en psoriasis grave

En 1969, McDonald y el oncólogo Joseph R. Bertino publicaron un estudio de tratamiento prolongado con metotrexato parenteral en pacientes con psoriasis grave, artritis psoriásica o ambas.

Evaluaron no solo eficacia.

También:

dosis,
intervalos
y toxicidad acumulada.

En aquella serie, la mayoría de los pacientes pudo controlarse con esquemas intermitentes de 25–50 mg cada dos semanas; dosis superiores aumentaban claramente la toxicidad.

Lo relevante era el planteamiento.

El metotrexato dejaba de utilizarse de manera empírica.

Había que comprender su:

farmacología + eficacia + riesgo.

Esa lógica anticipa buena parte de la dermatofarmacología sistémica actual.


⭐ Toxicidad como parte del tratamiento

Los medicamentos potentes obligaron a cambiar también el concepto de seguimiento dermatológico.

El éxito no podía definirse únicamente como:

PASI menor
o placas más finas.

Había que vigilar:

hígado,

médula ósea,

interacciones,

dosis acumulativa,

y efectos adversos tardíos.

La Dermatología empezaba a desarrollar la misma cultura de monitorización que ya existía en:

Oncología
y Medicina Interna.

McDonald ayudó a trasladar esa mentalidad al tratamiento de enfermedades cutáneas graves.


⭐ Ácido micofenólico

Su interés por reutilizar fármacos inmunomoduladores continuó con otros agentes.

McDonald y colaboradores estudiaron ácido micofenólico en psoriasis décadas antes de que el micofenolato mofetilo se convirtiera en un inmunosupresor habitual en trasplante y enfermedades autoinmunes.

En estudios controlados, el fármaco mostró actividad antipsoriásica.

La importancia histórica está menos en que terminara convirtiéndose en un tratamiento estándar de psoriasis y más en la estrategia intelectual:

identificar una vía farmacológica → probarla en enfermedad inflamatoria humana → medir respuesta y toxicidad.


⭐ De citotoxicidad a inmunomodulación

A lo largo de su carrera, McDonald siguió estudiando fármacos procedentes de:

oncología,
inmunología
y farmacología experimental

para enfermedades dermatológicas.

Décadas más tarde participaría incluso en ensayos con denileukin diftitox, una proteína de fusión dirigida contra linfocitos activados, en psoriasis grave.

La evolución histórica es notable.

Primero:

antimetabolitos generales.

Después:

inmunosupresión.

Finalmente:

tratamientos dirigidos contra poblaciones celulares concretas.

Su carrera atravesó prácticamente toda esa transición.


🧪 4. El método McDonald: la Dermatología como farmacología clínica

Su aproximación puede resumirse así:

mecanismo → medicamento → paciente → toxicidad → reajuste.

Una droga no debía utilizarse simplemente porque existiera algún caso publicado.

Era necesario entender:

qué hace,

qué dosis produce efecto,

cuándo aparece toxicidad,

y cómo modificar el régimen para mejorar el balance riesgo-beneficio.

Esto parece obvio actualmente.

Pero ayudó a construir un principio fundamental de la dermatología sistémica:

la dosis correcta no es necesariamente la dosis máxima tolerada.

Es la menor exposición capaz de mantener beneficio clínico con un riesgo aceptable.


🏛️ 5. Construir Dermatología en Brown

La segunda gran dimensión de McDonald fue institucional.

Cuando llegó a Brown en 1968, la facultad de Medicina todavía estaba desarrollando su estructura clínica moderna.

McDonald creó y dirigió el nuevo Department of Dermatology y participó durante décadas en la formación de estudiantes y residentes. Brown lo recuerda como uno de los médicos fundamentales de la etapa fundacional de su escuela de Medicina.

Esto tiene un valor particular.

Construir un departamento significa definir:

qué Dermatología se enseña,
qué investigación se considera importante,
qué residentes se forman
y qué cultura clínica se transmite.

Su programa combinó especialmente:

dermatología médica
+ farmacología
+ oncología
+ investigación clínica.


🎗️ 6. Un dermatólogo al frente de la American Cancer Society

La formación oncológica de McDonald nunca desapareció de su trayectoria.

Su actividad llegó mucho más allá de la Dermatología.

Participó en:

FDA,

NIH,

National Cancer Institute,

y diferentes organismos nacionales de asesoramiento biomédico.

En 1998 fue elegido presidente nacional de la American Cancer Society.

Brown destaca que fue el único dermatólogo que ha ocupado ese cargo.

Durante su presidencia impulsó, entre otras áreas:

programas de cáncer infantil,

diversidad dentro de la organización,

y actuaciones dirigidas al elevado impacto del cáncer de próstata en hombres afroamericanos.

Es una trayectoria poco frecuente para un dermatólogo.

Y refleja hasta qué punto McDonald concebía la especialidad dentro de la medicina general y la oncología, no aislada de ellas.


📚 7. Farmacología dermatológica como disciplina

McDonald escribió y editó trabajos dedicados específicamente a:

agentes inmunomoduladores
y citotóxicos en Dermatología.

Ese territorio terminaría creciendo enormemente.

Hoy un dermatólogo debe conocer:

farmacocinética,

inmunología,

riesgo infeccioso,

hepatotoxicidad,

teratogenicidad,

interacciones,

oncología,

vacunación,

y monitorización.

La dermatofarmacología sistémica se ha convertido en una parte central de la especialidad.

McDonald fue uno de quienes ayudaron a construirla cuando el arsenal disponible era mucho más pequeño y peligroso.


🧠 8. Por qué CHARLES J. McDONALD es un gigante

Porque representa una transición histórica fundamental:

de la Dermatología principalmente tópica y descriptiva
a la Dermatología sistémica y farmacológica.

Su importancia no depende de haber descubierto un fármaco.

Depende de cómo utilizó los medicamentos existentes.

Trajo a Dermatología conocimientos procedentes de:

Oncología
y Farmacología Clínica.

Ayudó a estudiar metotrexato con una lógica de:

eficacia + dosis + intervalo + toxicidad.

Investigó otros inmunomoduladores.

Construyó un departamento académico.

Y demostró que un dermatólogo podía ocupar posiciones de liderazgo en la medicina oncológica nacional.

Su trayectoria defendía una idea que actualmente parece evidente:

el dermatólogo que utiliza fármacos sistémicos debe comprenderlos con la misma profundidad que comprende la enfermedad que está tratando.

Por eso es un gigante.


🔭 9. Su legado en la dermatología del futuro

Actualmente disponemos de tratamientos que McDonald difícilmente habría podido imaginar al comenzar su carrera.

Anti-TNF.

Anti-IL-17.

Anti-IL-23.

Anti-IL-4Rα.

Inhibidores JAK.

TYK2.

Anticuerpos dirigidos.

Terapias celulares.

Pero la pregunta esencial sigue siendo la misma:

¿cómo obtenemos el máximo efecto terapéutico con el mínimo daño?

Mecanismo.

Selección del paciente.

Dosis.

Interacciones.

Monitorización.

Toxicidad.

Seguimiento.

Eso es dermatofarmacología.

McDonald ayudó a construirla en una época en la que tratar psoriasis grave podía significar utilizar medicamentos procedentes directamente de la quimioterapia oncológica.

Murió en 2021, después de una carrera que había atravesado desde los primeros antimetabolitos hasta la inmunoterapia dirigida.

Su legado puede resumirse en una transición:

fármaco oncológico → mecanismo farmacológico → tratamiento dermatológico racional.

Charles J. McDonald ayudó a enseñar que una enfermedad cutánea grave podía requerir una medicina tan sofisticada como cualquier otra enfermedad sistémica.

Y que el dermatólogo debía estar preparado para practicarla.

Por eso es uno de los gigantes sobre los que seguimos caminando.

DermRX · Revisión técnica por muestreo: · Alcance y estados editoriales. No equivale a una revisión clínica global.