Lecturas clínicas · DermRX · Henry Ford Manual (2020)
Borrador editorial. Síntesis de la fuente de 2020; revisión clínica individual y adaptación regulatoria a España pendientes.
Fuente: capítulo 1, páginas PDF 12-14.
Detectar afectación sistémica
Un eritema malar persistente exige, al menos, hemograma, bioquímica y orina. La preservación del surco nasogeniano orienta al lupus frente a dermatomiositis o dermatitis seborreica; la persistencia ayuda frente a rosácea, aunque ningún rasgo aislado confirma el diagnóstico. Revisar procainamida, hidralazina, isoniazida, penicilamina, minociclina y anti-TNF. Las lesiones semejantes a eritema multiforme con ANA, anti-Ro y factor reumatoide se describen bajo síndrome de Rowell.
El libro utiliza los criterios SLICC 2012: cuatro criterios, al menos uno clínico y uno inmunológico, o nefritis lúpica demostrada con ANA o anti-dsDNA. Incluye lupus cutáneo, alopecia no cicatricial, úlceras oronasales, sinovitis, serositis, afectación renal o neurológica, citopenias y marcadores inmunológicos. Son criterios de clasificación histórica, no sustituyen el juicio diagnóstico ni constituyen una actualización de los criterios.
Pruebas que orientan decisiones
Además del hemograma con fórmula, bioquímica y sedimento urinario: ANA, anti-dsDNA, Ro/La, Sm, RNP, anticuerpos antifosfolípidos, C3/C4, CH50, VSG y PCR; antihistonas si hay sospecha farmacológica. Anti-dsDNA orienta especialmente al riesgo renal; anti-Sm tiene elevada especificidad. Ro/La se relacionan con fotosensibilidad y lupus subagudo. En personas anti-Ro positivas con posibilidad de embarazo, explicar el riesgo de lupus neonatal y coordinar atención obstétrica especializada. La biopsia ayuda a tipificar la afectación cutánea; las anomalías orgánicas requieren reumatología y, en particular, nefrología.
Escalera de tratamiento de 2020
Fotoprotección y abandono del tabaco acompañan todo el tratamiento. Para enfermedad leve se describe hidroxicloroquina oral 5 mg/kg/día de peso real, máximo 400 mg/día; alternativas son cloroquina por debajo de 2,3 mg/kg/día y quinacrina 100 mg/día. El libro añade antiinflamatorios y prednisona 5–15 mg/día en situaciones seleccionadas.
En enfermedad moderada o grave, la fuente recoge prednisona 1–2 mg/kg/día y, en pacientes agudos graves, metilprednisolona IV 0,5–1 g/día durante tres días; son esquemas históricos de inducción, no dosis de mantenimiento. Metotrexato 10–15 mg/semana y azatioprina hasta 2,5 mg/kg/día aparecen como ahorradores. La afectación de órgano mayor exige tratamiento dirigido: corticoide y ciclofosfamida, o micofenolato 1–3 g/día repartido cada 12 horas, o azatioprina según manifestación.
Para refractariedad cita dapsona, talidomida, lenalidomida, rituximab, belimumab, abatacept, inmunoglobulinas IV y tratamientos experimentales frente a IL-6, IL-10, IL-12/23 o JAK. No deben interpretarse como una secuencia equiparable ni como indicaciones actuales. La referencia estadounidense al programa REMS de talidomida debe sustituirse por las condiciones españolas de prevención del embarazo.
Seguimiento
Repetir valoración clínica, hemograma, función renal y orina según actividad; monitorizar toxicidad del fármaco elegido y vigilancia ocular con antipalúdicos. Las manifestaciones orgánicas y el proyecto gestacional condicionan más la elección que la extensión cutánea aislada.
Fuente y alcance editorial
Lim HW, Kohen LL, Schneider SL, Yeager D, eds. Practical Guide to Dermatology: The Henry Ford Manual. Springer; 2020. Capítulo 1: Immune-mediated Disorders. Páginas PDF 12-14. DOI del capítulo.
Reformulación práctica en español. Las notas de contraste externo están identificadas y enlazadas en el texto; no equivalen a una actualización clínica exhaustiva. Preparado el 12 de septiembre de 2026.
