Lecturas clínicas · DermRX · Henry Ford Manual (2020)
Borrador editorial. Síntesis de la fuente de 2020; revisión clínica individual y adaptación regulatoria a España pendientes.
Fuente: capítulo 7, páginas PDF 134-135.
Orientación diagnóstica
La foliculitis queloidea de la nuca combina inflamación folicular y cicatrización, con pápulas, pústulas o nódulos queloideos de distinto predominio. El manual destaca su asociación con celulitis disecante del cuero cabelludo. El diagnóstico suele ser clínico; una presentación atípica puede requerir biopsia suficientemente profunda para abarcar por debajo de los bulbos foliculares y del tejido cicatricial. Si existen pústulas o drenaje, obtener cultivo bacteriano antes de atribuir toda supuración a inflamación estéril.
Manejo de la fuente
En lesiones inflamatorias, comenzar con peróxido de benzoilo, clindamicina tópica y, según hiperqueratosis, retinoide tópico como adapaleno, tretinoína o tazaroteno. El manual añade corticoides tópicos de potencia alta-media según su clasificación estadounidense. La triamcinolona intralesional se adapta al tipo de lesión: 3–10 mg/ml en pápulas/pústulas y 10–40 mg/ml en nódulos queloideos. Explicar atrofia e hipopigmentación, especialmente visibles en piel oscura, y evitar que el intento de aplanamiento produzca una secuela mayor.
Si la inflamación es extensa o resistente, se describen doxiciclina o minociclina orales, 50–100 mg cada 12 horas. La selección, duración y necesidad real de antibiótico se revisan según respuesta y cultivo; el libro no define aquí un plazo universal.
En casos seleccionados se considera láser Nd:YAG o extirpación del tejido cicatricial. La cirugía puede acompañarse de una serie posterior de infiltraciones según el protocolo de queloides. El manual menciona isotretinoína oral a 0,25 mg/kg/día y posteriormente 20 mg cada 2–3 días como alternativa fuera de la escalera principal, sin establecer duración ni criterios completos; requiere evaluación farmacológica y reproductiva específica.
Seguimiento
Separar inflamación activa de cicatriz estable. Registrar dolor, supuración, nuevas pápulas y crecimiento del bloque queloideo, así como pigmentación o atrofia por tratamiento. Antes de aumentar intensidad, reconsiderar infección y profundidad. Los procedimientos se planifican según extensión y riesgo de nueva cicatriz, no solo por persistencia de un relieve ya fibroso.
Fuente y alcance editorial
Lim HW, Kohen LL, Schneider SL, Yeager D, eds. Practical Guide to Dermatology: The Henry Ford Manual. Springer; 2020. Capítulo 7: Skin of Color. Páginas PDF 134-135. DOI del capítulo.
Reformulación práctica en español. Las notas de contraste externo están identificadas y enlazadas en el texto; no equivalen a una actualización clínica exhaustiva. Preparado el 12 de septiembre de 2026.
