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El investigador que ayudó a explicar por qué la piel atópica inflama, pierde su barrera y se infecta

Dermatitis atópica · Inmunidad tipo 2 · Barrera cutánea · Infecciones · Endotipos · Medicina de precisión · National Jewish Health

Por qué importa

Donald Y. M. Leung es una de las figuras fundamentales en la transformación moderna de la dermatitis atópica.

Su trayectoria pertenece a la alergología, la inmunología y la pediatría, pero sus preguntas han sido profundamente dermatológicas: ¿por qué la piel atópica pierde su función de barrera?, ¿por qué se coloniza e infecta con tanta facilidad?, ¿por qué algunos pacientes desarrollan eczema herpeticum y otros no?, ¿y qué mecanismos permiten dividir una enfermedad aparentemente única en subgrupos biológicos distintos?

El programa de investigación que dirigió y los equipos con los que colaboró ayudaron a sustituir la antigua idea de un simple «eccema» por un modelo integrado en el que interactúan barrera epidérmica, inflamación tipo 2, inmunidad antimicrobiana, microorganismos y susceptibilidad individual.

Ese cambio conceptual contribuyó a preparar el terreno para una dermatología atópica basada en mecanismos y terapias dirigidas.

La aportación que cambió la dermatología

Uno de los problemas más llamativos de la dermatitis atópica es su relación con la infección cutánea.

La alteración física de la barrera y el rascado facilitan la entrada de microorganismos, pero no explican por sí solos toda la vulnerabilidad. La piel atópica presenta además anomalías inmunológicas que pueden reducir su capacidad para contener bacterias y virus.

Leung situó esta susceptibilidad en el centro de la fisiopatología. La infección dejó de considerarse únicamente una complicación accidental y pasó a entenderse como parte de un sistema en el que inflamación, barrera y defensa antimicrobiana se modifican mutuamente.

Los péptidos antimicrobianos

En 2002, Peck Y. Ong, Takaaki Ohtake, Corinne Brandt y otros colaboradores, con Donald Leung como autor sénior, publicaron en The New England Journal of Medicine un trabajo decisivo sobre los péptidos antimicrobianos endógenos en la dermatitis atópica.

El estudio mostró que la expresión de defensinas y catelicidina en lesiones de dermatitis atópica era menor que en lesiones psoriásicas, pese a que ambas enfermedades podían presentar una inflamación cutánea intensa.

La comparación era reveladora: no toda inflamación protege de la misma manera frente a los microorganismos. Una piel puede estar muy inflamada y, al mismo tiempo, disponer de una defensa antimicrobiana insuficiente.

Aquella observación ofrecía una explicación biológica para la frecuencia de infecciones por Staphylococcus aureus y virus en algunos pacientes con dermatitis atópica.

Inflamación tipo 2 y defensa antimicrobiana

La investigación posterior ayudó a conectar esta alteración con el entorno de citocinas de la enfermedad.

Las señales tipo 2, especialmente IL-4 e IL-13, pueden interferir con programas de diferenciación epidérmica y con la expresión de determinadas moléculas defensivas. La respuesta inmunitaria no se limita, por tanto, a producir eritema y prurito: también puede modificar cómo funciona la epidermis.

Se configura así un circuito de amplificación:

inflamación tipo 2 → alteración de la barrera y de la defensa antimicrobiana → mayor colonización o infección → nueva activación inflamatoria.

El valor del modelo reside en integrar procesos que antes se estudiaban por separado.

La barrera y la inmunidad no compiten: se retroalimentan

Durante años se discutió si la dermatitis atópica comenzaba principalmente «desde fuera», por un defecto de barrera, o «desde dentro», por una alteración inmunológica.

La obra de Leung ayudó a mostrar que esta oposición era demasiado simple.

Una barrera alterada facilita la entrada de alérgenos, irritantes y microorganismos. La inflamación resultante puede deteriorar todavía más la diferenciación epidérmica y la producción de proteínas y lípidos necesarios para una barrera competente.

La enfermedad puede mantenerse, por tanto, mediante una relación bidireccional entre epidermis e inmunidad. Esta visión integrada explica por qué una terapia inmunológica puede mejorar también parámetros estructurales y funcionales de la piel.

Staphylococcus aureus: más que un acompañante

Staphylococcus aureus coloniza con gran frecuencia la piel de los pacientes con dermatitis atópica, especialmente durante los brotes.

No debe interpretarse como la causa única de la enfermedad, pero tampoco como un simple espectador. Sus toxinas, enzimas y otros productos pueden intensificar la inflamación y alterar las relaciones entre el huésped y su microbiota.

Los trabajos del campo impulsados por grupos como el de Leung ayudaron a situar el microbioma dentro del modelo fisiopatológico: la composición microbiana cambia con la actividad de la enfermedad y puede participar en su amplificación.

La pregunta dejó de ser únicamente «¿hay infección?» para convertirse también en «¿cómo está interactuando este ecosistema microbiano con la barrera y el sistema inmunitario?»

Eczema herpeticum y susceptibilidad individual

Otra línea central fue el estudio de la dermatitis atópica complicada por eczema herpeticum, una infección diseminada por virus herpes simple que puede ser grave.

Los estudios multicéntricos y experimentales en los que participó Leung mostraron que los pacientes con antecedentes de eczema herpeticum podían presentar rasgos clínicos e inmunológicos diferenciables, incluidas alteraciones de respuestas antivirales como la vía del interferón gamma.

La consecuencia era importante: la dermatitis atópica no constituía una población biológicamente uniforme.

Algunos pacientes podían concentrar una vulnerabilidad particular frente a infecciones virales. Reconocer ese subgrupo permitía buscar biomarcadores, comprender mejor el riesgo y adaptar la vigilancia clínica.

De fenotipos a endotipos

La heterogeneidad terminó convirtiéndose en una de las grandes preguntas del campo.

Dos pacientes pueden compartir el diagnóstico de dermatitis atópica y diferir en edad de inicio, gravedad, etnia, sensibilización alérgica, respuesta inmunitaria, alteraciones de barrera, riesgo infeccioso y respuesta terapéutica.

Leung contribuyó al desarrollo de una aproximación basada en fenotipos y endotipos: agrupar no solo por el aspecto clínico, sino por los mecanismos biológicos dominantes.

Esta transición no fue obra de un único investigador. Surgió de una comunidad internacional que combinó transcriptómica, proteómica, biomarcadores, estudios de tejido y ensayos terapéuticos. El programa de Leung fue uno de sus centros influyentes.

El objetivo final es la medicina de precisión: elegir estrategias según la biología del paciente y no únicamente según la extensión visible del eccema.

Del mecanismo a la terapia

La demostración de que IL-4 e IL-13 ocupan una posición central en muchos pacientes proporcionó una base mecanística para bloquear la señalización tipo 2.

El éxito clínico de terapias dirigidas como dupilumab confirmó la relevancia de esa vía, aunque su desarrollo fue un logro colectivo de investigación académica e industrial y no debe atribuirse a una sola persona.

En 2026, un estudio pediátrico dirigido por investigadores de National Jewish Health y con Leung como autor sénior evaluó de manera no invasiva la función de barrera en niños de 6 a 11 años con dermatitis atópica moderada o grave.

Tras el tratamiento con dupilumab mejoraron la pérdida transepidérmica de agua y el grosor epidérmico, tanto en piel lesionada como en piel clínicamente no lesionada. El hallazgo reforzó una idea fundamental: la piel aparentemente normal de un paciente atópico también puede albergar alteraciones biológicas, y controlar la inflamación puede restaurar parte de su función de barrera.

Una trayectoria traslacional

Leung desarrolló gran parte de este programa en National Jewish Health, en colaboración con la University of Colorado y con redes de investigación clínica y básica.

Su trabajo enlaza muestras humanas, cultivos celulares, inmunología molecular, biomarcadores y estudios clínicos. La secuencia es característica de la investigación traslacional:

problema observado en el paciente → mecanismo inmunológico → subgrupo biológico → intervención dirigida → nueva medición en el paciente.

Su condición de alergólogo-inmunólogo y pediatra no disminuye su relevancia dermatológica. Al contrario, explica una parte de su importancia: ayudó a conectar la piel atópica con la enfermedad alérgica sistémica, la inmunidad del huésped y la susceptibilidad infecciosa.

Por qué es un gigante

Porque ayudó a transformar la dermatitis atópica de una categoría descriptiva en una enfermedad mecanísticamente comprensible.

Su programa científico conectó cuatro territorios que durante mucho tiempo se estudiaron por separado:

barrera cutánea, inflamación tipo 2, defensa antimicrobiana y susceptibilidad a la infección.

Mostró, junto con sus colaboradores, que una piel muy inflamada puede estar paradójicamente mal protegida frente a microorganismos; que los pacientes con eczema herpeticum constituyen un subgrupo clínico y biológico relevante; y que tratar la inflamación dirigida puede mejorar no solo las lesiones visibles, sino también la función de barrera.

Además, contribuyó a consolidar una forma moderna de pensar la enfermedad: no existe necesariamente una única dermatitis atópica, sino varios patrones y endotipos que pueden requerir estrategias diferentes.

Donald Y. M. Leung es un gigante porque ayudó a convertir el eccema atópico en un sistema biológico integrado y, al hacerlo, acercó la inmunología de la piel a la medicina de precisión.

Legado

El legado de Donald Y. M. Leung se encuentra en la intersección entre dermatología, alergología, inmunología e infectología.

Sus investigaciones y las de los equipos que lideró ayudaron a explicar por qué la dermatitis atópica combina inflamación, alteración de barrera y vulnerabilidad microbiana, y por qué esa combinación no es idéntica en todos los pacientes.

La dermatitis atópica moderna se interpreta como una enfermedad heterogénea en la que epidermis, sistema inmunitario y microbioma mantienen una conversación constante. Leung fue una de las figuras que enseñaron a escucharla.

Conceptos asociados

Dermatitis atópica · Inmunidad tipo 2 · IL-4 · IL-13 · Barrera cutánea · Péptidos antimicrobianos · Defensinas · Catelicidina · Staphylococcus aureus · Eczema herpeticum · Interferón gamma · Microbioma · Endotipos · Dupilumab · Medicina de precisión

En una frase

Donald Y. M. Leung ayudó a demostrar que la dermatitis atópica no es solo una erupción: es una interacción entre barrera, inmunidad y microorganismos que puede comprenderse y tratarse mediante mecanismos definidos.

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