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El presente, los héroes discretos y el viaje en el tiempo

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Lecturas clínicas · DermRX · Storyworthy: Engage, Teach, Persuade, and Change Your Life through the Power of Storytelling (2018)

Síntesis propia en español de la obra (2018); no es una traducción del libro ni sustituye su lectura. Las cifras y ejemplos son los que cita el autor. Revisión docente pendiente.

Fuente: capítulos 18 («The Present Tense Is King (but the Queen Can Play a Role Too)»), 19 («The Two Ways of Telling a Hero Story») y 20 («Storytelling Is Time Travel (If You Don’t Muck It Up)»).

El presente como imán

El capítulo 18 está escrito, en parte, en un tren. Dicks viaja con su familia y su hijo de cinco años necesita orinar, pero se niega a usar los aseos porque le dan asco. Van y vuelven por el pasillo una y otra vez, y el niño, cabizbajo, dice que no está orgulloso de sí mismo. El autor interrumpe la escena para explicar lo que está haciendo: cargar al lector de detalles sensoriales y narrar en presente para que viaje en ese vagón. El presente actúa como un imán temporal que arrastra al oyente al momento contado, sea un tren en 2017 o una urgencia en 1988.

El texto ilustra también el cambio de tiempo verbal. Para recordar el día en que enseñó a su hijo a orinar contra un árbol, pasa al pasado: no puede haber dos presentes en una historia, sería como ponerse un sombrero sobre otro, y el trasfondo suele contarse mejor en pasado. En el accidente, al revelar que sus amigos llenaban la sala de espera, mezcla tiempos de forma deliberada: la cadena telefónica ya había ocurrido, pero la cuenta en presente porque es el momento de mayor carga emocional. Más adelante narra en pasado la escena final en el aseo (hay cosas que se cuentan mejor a distancia) y vuelve al presente cuando confiesa que se le saltaron las lágrimas. Lo importante es que el tiempo verbal sea una decisión y no un hábito.

El presente tiene otra ventaja: ayuda al narrador a ver su historia mientras la cuenta, y si él la ve, el público también. Aun así, Dicks no lo impone. Quien lleva años contando en pasado y se atasca al cambiar debe seguir en pasado: es mejor una historia bien contada en pasado que una forzada en presente.

En un recuadro del capítulo desaconseja ensayar ante el espejo: es la única situación en la que uno se ve a sí mismo, justo lo que nunca ocurre al hablar, y desplaza la atención al aspecto en lugar de a las palabras. ¿Qué hacer con las manos? Nada; dejarlas. Mejor ensayar ante otras personas, ante fotos o ante una pared.

Cómo contar un éxito sin parecer presuntuoso

A veces hay que contar logros: en una entrevista de trabajo, en una solicitud, ante la familia política. Pero el fracaso interesa más que el éxito; el bateador que falló en la última entrada da mejor historia que el que ganó la final. El autor propone dos estrategias: menospreciarse y relativizar el logro. Funcionan por dos motivos. Al público le encantan los desvalidos que ganan contra pronóstico, porque esa victoria sorprende. Y prefiere los pasos pequeños a los saltos.

Su ejemplo es «Bring Me a Shrubbery». Una alumna extremadamente tímida empezó a hablar en clase gracias a la pasión que compartía con su maestro por los Monty Python, y sus padres le dijeron que le había salvado la vida. Dicks abre la historia con el primer día de curso, cuando lanzó un zapato en dirección a una alumna y le dio sin querer en la cabeza. Y la cierra tres días después, al cruzarse con otra alumna igual de tímida a la que no salvó: dejó de buscar su llave. Hubo otras antes. A la primera, en realidad, la salvó la suerte. Así, la historia de un éxito se convierte en la de un éxito parcial y casi accidental.

Con un alpinista que había coronado el Everest, el consejo fue repartir el mérito con el equipo, contar el primer intento fallido y, si era posible, que la historia no tratara de la cima, sino de lo que la ascensión cambió en él: confiar en otros, aceptar el fracaso. Subir al Everest es una aventura; cambiar tu vida subiéndolo es una gran historia.

La burbuja del viaje en el tiempo

Dicks se declara poco dado a lo místico, pero cree que una historia bien contada puede hacer que el público olvide el presente y viaje al lugar y al año narrados. Esa burbuja es frágil, y da reglas para no pincharla:

  • Nada de preguntas retóricas. Obligan al público a responder mentalmente y convierten el relato en un coloquio.
  • No interpelar al público ni reconocer su presencia; si alguien jalea la mención de su universidad, se ignora.
  • Nunca usar objetos. Un narrador que contaba magníficamente su carrera por un aeropuerto, arrastrando a su hija hacia un vuelo que en realidad era el mes siguiente, sacó al final el billete del bolsillo: el público volvió de golpe al teatro.
  • Evitar los anacronismos. Mencionar algo que no existía en la época recuerda que es solo un relato. El autor detesta tener que aclarar que en 1991 no había teléfonos móviles; lo hace solo porque el público joven se lo pregunta.
  • No decir la palabra «historia» («pero esa es otra historia», «para no alargar la historia»).
  • Minimizar la propia presencia física. Siempre viste vaqueros, camiseta negra y gorra; desde que el público se rió de la camiseta estampada que llevaba antes de empezar, eligió un uniforme que no distraiga.

Para llevarse a la sesión clínica

Estas notas son lectura de DermRX, no afirmaciones de el autor.

  • Narre en presente el momento clave del caso («entro en la habitación y veo…») y en pasado los antecedentes; elija el tiempo verbal en cada tramo en lugar de mezclarlos por inercia.
  • Al presentar un logro propio (una serie de casos, una técnica nueva, un premio), empiece por el fracaso previo o por lo que no salió, reconozca al equipo y cuente un paso concreto, no el triunfo completo.
  • En dermatología las imágenes son imprescindibles y no son el «atrezo» que critica el autor; lo que rompe la burbuja es interrumpir la narración para buscar un archivo o saltar a diapositivas ajenas al hilo. Muestre cada imagen cuando el relato la pide.
  • Evite las preguntas retóricas del tipo «¿quién no ha visto un caso así?» y las referencias al propio relato; ensaye ante colegas, no ante el espejo.

Fuente y alcance editorial

Dicks M. Storyworthy: Engage, Teach, Persuade, and Change Your Life through the Power of Storytelling. Novato (California): New World Library; 2018. ISBN 978-1-60868-548-6. Capítulos 18 («The Present Tense Is King (but the Queen Can Play a Role Too)»), 19 («The Two Ways of Telling a Hero Story») y 20 («Storytelling Is Time Travel (If You Don’t Muck It Up)»). Fuente: texto de la obra aportado para esta lectura. Síntesis en español elaborada para DermRX; no es una traducción ni sustituye la lectura del libro. Revisión docente individual pendiente. Lectura preparada el 14 de octubre de 2026.

DermRX · Revisión técnica por muestreo: · Alcance y estados editoriales. No equivale a una revisión clínica global.