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Porfirias cutáneas: cómo llegar al diagnóstico bioquímico exacto, descartar una porfiria aguda y tratar la piel y el hígado

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Lectura clínica · Medicina interna dermatológica · Porfirias cutáneas

Porfirias cutáneas: cómo llegar al diagnóstico bioquímico exacto, descartar una porfiria aguda y tratar la piel y el hígado

Sobre la sección «The cutaneous porphyrias: General considerations (theoretical basis, clinical features, laboratory testing); The individual porphyrias (non-acute: CEP, PCT, HEP, EPP; acute with skin disease: VP, HCP)» del capítulo 59, «Metabolic and Nutritional Disorders» (R.P.E. Sarkany, S.M. Breathnach, A.A.M. Morris, K. Weismann y P.D. Flynn) · Rook’s Textbook of Dermatology, 8.ª ed., 2010

La sección dedicada a las porfirias es la más extensa del capítulo de trastornos metabólicos y la que más decisiones de consulta condiciona. Parte de la química del hemo y de la fototoxicidad de las porfirinas para explicar por qué todas las porfirias cutáneas responden a la luz violeta de la banda de Soret, por qué la clínica de varias de ellas es indistinguible y por qué solo el laboratorio permite separarlas. Después repasa la porfiria eritropoyética congénita, la porfiria cutánea tarda y su forma homocigota hepatoeritropoyética, la protoporfiria eritropoyética y las dos porfirias que combinan piel y crisis agudas: la variegata y la coproporfiria hereditaria. Esta lectura reordena ese material según las preguntas reales del dermatólogo y lo actualiza a octubre de 2026: la protoporfiria ligada al X, la hidroxicloroquina a dosis bajas y los antivirales de acción directa en la porfiria cutánea tarda, el afamelanotide y los fármacos que reducen la protoporfirina, el givosirán para las crisis agudas, la quelación férrica y los trasplantes en la porfiria congénita, y la vigilancia hepática a largo plazo.

Porfiria cutánea tardaProtoporfiria eritropoyéticaProtoporfiria ligada al XPorfiria variegataCoproporfiria hereditariaEnfermedad de GüntherEspectrofluorimetría plasmáticaCrisis agudas y fármacos segurosAfamelanotide y givosirán

Obra de referencia: Burns T, Breathnach S, Cox N, Griffiths C (eds.), Rook’s Textbook of Dermatology, 8.ª ed. (Wiley-Blackwell, 2010). Síntesis editorial DermRX actualizada a octubre de 2026 · Revisión clínica individual pendiente · 34 min de lectura.

Ideas esenciales

En 20 segundos

  • Ninguna porfiria ampollosa se diagnostica por la clínica ni por la biopsia: la fragilidad y las ampollas del dorso de las manos son idénticas en la porfiria cutánea tarda, la variegata, la coproporfiria hereditaria, la porfiria congénita tardía y la pseudoporfiria. La espectrofluorimetría plasmática y el perfil de porfirinas en orina y heces, hechos en un laboratorio de referencia, son los que separan una enfermedad tratable con flebotomías de otra que expone a crisis agudas mortales por fármacos.
  • La porfiria cutánea tarda es una enfermedad hepática con expresión en la piel. Antes de tratarla hay que buscar hepatitis C, sobrecarga férrica y mutaciones HFE, alcohol, estrógenos orales y VIH, valorar la fibrosis y decidir entre flebotomías o hidroxicloroquina 100 mg dos veces por semana. Con hepatitis C activa, los antivirales de acción directa curan la infección y a menudo también la porfiria.
  • La protoporfiria eritropoyética se reconoce por el dolor urente inmediato tras minutos de sol con muy pocos signos visibles, en un niño que llora y busca agua fría. El diagnóstico se basa en la protoporfirina eritrocitaria libre elevada; la vigilancia anual de función hepática, protoporfirina, hierro y vitamina D detecta la complicación grave, la colestasis protoporfírica, y el afamelanotide es hoy el único tratamiento autorizado en la UE.
Lo que merece la pena retener

Claves de la lectura

1

La clasificación útil no es eritropoyética frente a hepática, sino piel, crisis agudas o ambas

Cada porfiria se debe al déficit parcial de una de las ocho enzimas de la síntesis del hemo y a la acumulación de su sustrato; el perfil tóxico de ese sustrato decide la clínica. La división histórica en formas eritropoyéticas y hepáticas tiene poco valor en consulta. Lo que cambia la conducta es saber si el paciente puede sufrir crisis neuroviscerales: solo piel en la porfiria cutánea tarda, la porfiria eritropoyética congénita, la hepatoeritropoyética y la protoporfiria; piel y crisis en la porfiria variegata y la coproporfiria hereditaria; solo crisis en la porfiria aguda intermitente y en la rarísima deficiencia de ALA deshidratasa. Las guías actuales añaden la protoporfiria ligada al X, por ganancia de función de ALAS2, que se comporta como una protoporfiria eritropoyética. Por eso, ante cualquier porfiria ampollosa, la primera pregunta del dermatólogo no es cómo tratar la piel, sino si debe entregar una lista de fármacos seguros.

2

Todas las porfirias cutáneas comparten un mismo mecanismo: luz violeta de unos 400-410 nm sobre porfirinas acumuladas

Las porfirinas son macrociclos aromáticos que absorben con máxima eficiencia en la banda de Soret, hacia 405-410 nm, en el visible. El fotón excita la molécula; parte de la energía se libera como fluorescencia roja y parte pasa a un estado triplete de vida larga que transfiere energía al oxígeno y genera oxígeno singlete y radicales. El daño directo, la activación del complemento, la desgranulación mastocitaria y las metaloproteinasas explican la lesión. Dónde se acumula la porfirina decide la clínica: la uroporfirina hidrosoluble difunde a la dermis papilar y produce ampollas subepidérmicas; la protoporfirina lipófila queda en membranas eritrocitarias y endoteliales y causa dolor inmediato sin ampolla. Dos consecuencias prácticas: los filtros ultravioleta convencionales, incluso los de factor máximo, apenas protegen, y no hay correlación estrecha entre la cifra plasmática de porfirinas y la gravedad cutánea.

3

La fotoprotección eficaz es opaca o tintada: óxidos de hierro, pigmentos minerales, ropa y láminas en ventanas

Como la longitud de onda responsable es luz visible, la protección debe bloquear la región violeta y azul. Funcionan los protectores con dióxido de titanio de grado pigmentario, óxido de zinc y, sobre todo, óxidos de hierro, que hoy existen en formulaciones con color de buena aceptación cosmética; las cremas transparentes con filtros orgánicos aportan poco. La ropa de tejido tupido, los sombreros de ala ancha y los guantes son la base. Las láminas amarillas o ámbar que filtran por debajo de 450-460 nm reducen la exposición en casa y en el coche, respetando la legislación sobre tintado de lunas, y deben colocarse sobre las lámparas quirúrgicas en los pacientes con protoporfirina muy alta o porfiria congénita, sobre todo en el trasplante hepático. El paciente con porfiria ampollosa no relaciona cada brote con el sol porque las lesiones aparecen días después de traumatismos mínimos; explicárselo mejora la adherencia mientras el tratamiento específico hace efecto.

4

El estudio de laboratorio se pide bien o no sirve: muestras protegidas de la luz y técnicas cuantitativas

En el adulto con sospecha de porfiria ampollosa bastan orina aleatoria y plasma para espectrofluorimetría, con heces si no se dispone de esta técnica; en el niño se analizan orina, plasma y heces porque el diagnóstico diferencial es más amplio; en la sospecha de protoporfiria, sangre total o eritrocitos y plasma. Las muestras se protegen de la luz, se conservan a temperatura ambiente o a 4 °C y se analizan en 48 horas; las muestras aleatorias son preferibles a las de 24 horas y la orina muy diluida no vale. Las pruebas cualitativas con lámpara de Wood son insensibles y un resultado negativo carece de valor. El laboratorio mide porfirinas totales y, si están elevadas, las separa por cromatografía líquida de alta resolución según su número de carboxilos. En la insuficiencia renal la orina falta y el plasma se eleva por sí solo, por lo que el análisis fecal es imprescindible.

5

La espectrofluorimetría plasmática orienta en una sola prueba: 615-620, 624-627 o alrededor de 633 nm

Al excitar el plasma con luz de unos 405-410 nm, el pico de emisión identifica la porfirina acumulada. Un pico en 615-620 nm indica uro- o coproporfirina y sugiere porfiria cutánea tarda, coproporfiria hereditaria, porfiria congénita o hepatoeritropoyética; la orina y las heces terminan de separarlas. Un pico en 624-627 nm corresponde al complejo porfirina-péptido de la porfiria variegata, es muy sensible, persiste en remisión y detecta a muchos portadores latentes a partir de la adolescencia. Un pico hacia 626-634 nm, con protoporfirina eritrocitaria libre elevada, define la protoporfiria. En la porfiria cutánea tarda la orina muestra uroporfirina y porfirina heptacarboxílica, y las heces, isocoproporfirina; pero unos pocos pacientes con porfiria variegata tienen orina de patrón cutánea tarda, la llamada porfiria dual, de modo que el análisis urinario aislado puede llevar a un error con consecuencias graves.

6

Una porfiria variegata o una coproporfiria diagnosticada en la consulta de dermatología obliga a prevenir crisis agudas

Las crisis de las porfirias hepáticas agudas cursan con dolor abdominal intenso sin peritonismo, vómitos, estreñimiento, taquicardia, hipertensión, hiponatremia, confusión y, en los casos graves, neuropatía motora tipo Guillain-Barré y parálisis respiratoria. Las desencadenan fármacos inductores del citocromo P450, la fase lútea, el ayuno, el alcohol, el cannabis, las infecciones y el estrés. El diagnóstico se basa en el porfobilinógeno urinario elevado en muestra aleatoria corregida por creatinina; un porfobilinógeno normal durante los síntomas descarta la crisis. El tratamiento específico es la hemina intravenosa precoz, con glucosa, analgesia y antieméticos seguros, y la profilaxis de las crisis recurrentes se hace hoy con givosirán. El dermatólogo que confirma una porfiria variegata o una coproporfiria debe entregar acceso a una base de datos de fármacos seguros, como la europea de NAPOS, aconsejar abstinencia alcohólica, evitar dietas hipocalóricas, recomendar identificación médica y organizar el estudio genético de los familiares.

7

La porfiria cutánea tarda se trata vaciando el hierro hepático o con antipalúdicos a dosis bajas, y se trata también su causa

El déficit hepático de uroporfirinógeno descarboxilasa por debajo de un 20-25 % de lo normal se debe a un inhibidor generado por oxidación en presencia de hierro; por eso actúan la flebotomía y la hidroxicloroquina. La flebotomía de unos 450-500 ml cada una o dos semanas se mantiene hasta una ferritina en torno a 20 µg/l, sin bajar la hemoglobina de 11 g/dl. La hidroxicloroquina 100 mg dos veces por semana, fuera de ficha técnica, consigue remisiones comparables y evita la hepatotoxicidad de las dosis diarias. La flebotomía se prefiere en homocigotos C282Y, con ferritina muy elevada o con hepatopatía avanzada; los antipalúdicos, cuando el acceso venoso es malo o hay anemia. Si hay hepatitis C activa, los antivirales de acción directa son prioritarios. En la insuficiencia renal en diálisis se combinan pequeñas flebotomías con eritropoyetina, o se recurre a la quelación férrica. Las ampollas ceden en dos o tres meses; la fragilidad tarda más.

8

La protoporfiria es una enfermedad de dolor sin signos, con riesgo hepático real y tratamientos nuevos

El niño con protoporfiria llora tras minutos de sol, refiere hormigueo y quemazón en dorso de manos y cara, busca agua fría y muestra solo edema discreto; el retraso diagnóstico es la norma y muchos pacientes han sido tachados de simuladores. Con los años aparecen cicatrices céreas finas en nariz, mejillas y labios y piel engrosada en nudillos. Hay anemia microcítica leve en la mitad de los casos, litiasis biliar en una cuarta parte y colestasis protoporfírica grave en torno al 1-5 %, que puede requerir trasplante hepático y, después, trasplante de progenitores hematopoyéticos. Las cifras más altas de protoporfirina, propias de varones con forma ligada al X, se asocian con más fotosensibilidad y más hepatopatía. El betacaroteno carece de eficacia demostrada; el afamelanotide en implante subcutáneo aumenta el tiempo de tolerancia a la luz y la calidad de vida, y el bitopertín y el dersimelagón esperan decisión regulatoria.

9

La porfiria eritropoyética congénita es una enfermedad hematológica con fotomutilación, y el trasplante es la única cura

El déficit autosómico recesivo de uroporfirinógeno III sintasa, por mutaciones en UROS o, rara vez, en GATA1 ligado al X, desvía la síntesis hacia isómeros I que se acumulan en los eritroblastos. El espectro va desde la hidropesía fetal hasta formas leves del adulto, incluidas las adquiridas por síndromes mielodisplásicos. El primer signo puede ser el pañal rosado con fluorescencia roja o el líquido amniótico marrón. Siguen ampollas desde el periodo neonatal, cicatrices mutilantes de cara y manos, hipertricosis, eritrodoncia fluorescente, lesiones oculares y anemia hemolítica con esplenomegalia. El manejo combina fotoprotección extrema, tratamiento precoz de las sobreinfecciones, transfusiones para frenar la eritropoyesis con quelación del hierro y, en las formas graves, trasplante alogénico de progenitores hematopoyéticos. La inducción de ferropenia con deferasirox, fuera de ficha técnica, y el ciclopirox como chaperona farmacológica son las líneas que se exploran hoy.

Repaso

Las porfirias cutáneas, prueba a prueba y entidad a entidad

Qué pedir, cómo leer el resultado y qué hacer con cada porfiria cutánea, sus variantes raras y las enfermedades que la imitan.

Bases fisiopatológicas y pruebas de laboratorio

Fototoxicidad porfírica

banda de Soret, 405-410 nm
Mecanismo
La porfirina excitada por luz violeta pasa a estado triplete y genera oxígeno singlete y radicales hidroxilo; el daño se amplifica por complemento, mastocitos y metaloproteinasas. La localización del pigmento decide si hay ampolla o dolor.
Consecuencia clínica
La uroporfirina hidrosoluble difunde a la dermis papilar y produce ampollas subepidérmicas diferidas; la protoporfirina lipófila daña endotelio y eritrocitos y causa dolor inmediato. En la porfiria variegata predomina en la piel la uroporfirina, por eso imita a la cutánea tarda.
Implicación terapéutica
Los filtros ultravioleta transparentes protegen poco; se necesitan pigmentos minerales, óxidos de hierro, ropa y láminas que filtren la región violeta. Las lámparas quirúrgicas pueden quemar a pacientes con protoporfirina muy alta si no se filtran por debajo de 460 nm.

Espectrofluorimetría plasmática

prueba de primera línea
Qué mide
Emisión de fluorescencia del plasma excitado a unos 405-410 nm. Es sencilla, rápida y muy rentable, y en muchos casos basta junto con la orina para orientar el diagnóstico de una porfiria ampollosa del adulto.
Interpretación
Pico de 615-620 nm: uro- o coproporfirina (cutánea tarda, coproporfiria, congénita, hepatoeritropoyética). Pico de 624-627 nm: porfiria variegata, incluso en remisión. Pico hacia 626-634 nm con protoporfirina eritrocitaria libre alta: protoporfiria. Una curva normal hace muy improbable una porfiria cutánea activa.
Trampas
La insuficiencia renal y la hemodiálisis elevan las porfirinas plasmáticas hasta valores de cutánea tarda; en ese contexto manda el análisis fecal. En familiares de porfiria variegata, un pico positivo confirma la portación, pero uno negativo no la descarta.

Porfirinas en orina y heces

muestra aleatoria, protegida de la luz
Técnica
Cuantificación fluorimétrica o espectrofotométrica de porfirinas totales y, si están elevadas, separación por cromatografía líquida de alta resolución según el número de grupos carboxilo. Se prefieren 10-20 ml de orina aleatoria y 5-10 g de heces frente a recogidas de 24 horas.
Patrones
Cutánea tarda: uroporfirina y heptacarboxílica en orina, isocoproporfirina fecal. Coproporfiria: coproporfirina III fecal con cociente III/I alto. Variegata: protoporfirina y coproporfirina III fecales. Congénita: isómeros I en orina y heces, con cociente III/I bajo.
Errores frecuentes
La coproporfirinuria aislada con heces normales no es porfiria: la causan colestasis, alcohol, plomo y fármacos. La protoporfirina fecal elevada puede proceder de una hemorragia digestiva. La porfirina urinaria total cuantitativa sirve para seguir la actividad de la cutánea tarda.

Protoporfirina eritrocitaria

libre frente a zinc-protoporfirina
Indicación
Es la prueba diagnóstica de la protoporfiria eritropoyética y de la ligada al X. Se pide en todo niño o adulto con fotosensibilidad dolorosa inmediata y en el seguimiento anual de estos pacientes.
Interpretación
En la protoporfiria eritropoyética predomina la protoporfirina libre de metal; en la forma ligada al X aumenta también la fracción con zinc. La zinc-protoporfirina aislada se eleva en ferropenia, intoxicación por plomo y algunas anemias, y no indica protoporfiria.
Pronóstico
Las cifras más altas se asocian con inicio más temprano, menor tolerancia al sol y más hepatopatía; un ascenso brusco con colestasis y empeoramiento de la fotosensibilidad anuncia una hepatopatía protoporfírica grave que exige derivación hepatológica urgente.

Histopatología e inmunofluorescencia

no discrimina entre porfirias
Ampollosas
Ampolla subepidérmica pobre en células con papilas dérmicas que protruyen en la cavidad, el llamado festoneado; depósito PAS positivo resistente a diastasa en paredes vasculares de la dermis papilar y engrosamiento de la membrana basal. A veces hay cuerpos caterpilar en el techo.
Inmunofluorescencia
IgG, algo de IgM, fibrinógeno y complemento perivasculares y en la unión dermoepidérmica, de patrón homogéneo. Ayuda a descartar penfigoide y epidermólisis ampollosa adquirida, pero es idéntica en pseudoporfiria y entre porfirias.
Protoporfiria
Manguitos hialinos PAS positivos gruesos alrededor de los capilares de la dermis superior, más llamativos que en las formas ampollosas, y daño endotelial en la fase aguda. La biopsia solo orienta; el diagnóstico es bioquímico.

Porfiria cutánea tarda y sus variantes

Porfiria cutánea tarda esporádica (tipo I)

≈75-80 % de los casos
Clínica
Adulto de mediana edad con fragilidad en dorso de manos y antebrazos, erosiones nítidas tras traumatismos mínimos, ampollas tensas, costras, milios y cicatrices atróficas. Hipertricosis malar y temporal, hiperpigmentación melasmiforme y empeoramiento estival sin relación inmediata con el sol.
Diagnóstico
Espectrofluorimetría con pico de 615-620 nm, uroporfirina y heptacarboxílica en orina, isocoproporfirina fecal. Estudio de desencadenantes: ferritina, saturación de transferrina, genotipo HFE, serologías y carga viral de hepatitis C, VIH y hepatitis B, consumo de alcohol, estrógenos orales, tabaco, transaminasas y elastografía.
Manejo
Suspender alcohol y estrógenos orales, fotoprotección visible y tratamiento específico con flebotomías hasta ferritina en torno a 20 µg/l o hidroxicloroquina 100 mg dos veces por semana hasta normalizar la porfirina urinaria. Tratar la hepatitis C con antivirales de acción directa.
Seguimiento
Porfirina urinaria y ferritina cada 6-12 meses tras la remisión; las recaídas son frecuentes si persisten los factores de riesgo. Ecografía y alfafetoproteína semestrales si hay fibrosis avanzada o cirrosis, por el riesgo añadido de hepatocarcinoma.

Porfiria cutánea tarda familiar (tipo II)

mutación heterocigota de UROD
Clínica
Igual a la esporádica, a veces con inicio más temprano. La penetrancia es tan baja que solo una minoría tiene antecedentes familiares: la mutación es un factor de susceptibilidad que precisa además hierro, alcohol, virus o estrógenos.
Diagnóstico
Actividad de UROD eritrocitaria reducida al 50 % o estudio genético. No cambia el tratamiento, por lo que la mayoría de los centros no la estudian salvo para diferenciarla de la forma hepatoeritropoyética en niños.
Manejo
El mismo que en la esporádica. El cribado sistemático de familiares no se justifica por la baja penetrancia, aunque es razonable aconsejar a los portadores conocidos evitar alcohol y estrógenos orales.

Porfiria cutánea tarda tóxica y secundaria

hexaclorobenceno, diálisis, tumores
Contexto
Los hidrocarburos aromáticos halogenados inhiben la UROD; la epidemia turca de los años cincuenta por trigo tratado con hexaclorobenceno es el ejemplo clásico. Se asocia también con hemodiálisis, VIH, lupus, hemopatías, tamoxifeno y, raramente, tumores hepáticos productores de porfirinas.
Diagnóstico
En diálisis el plasma no discrimina; el perfil fecal separa la porfiria verdadera de la pseudoporfiria, que es más frecuente en estos pacientes. Ante una presentación atípica o tardía conviene una ecografía hepática.
Manejo
Retirar el tóxico o el fármaco. En diálisis, flebotomías pequeñas con eritropoyetina, quelación con deferoxamina o deferasirox, o hidroxicloroquina con precaución porque la diálisis no la elimina bien; el trasplante renal suele resolverla.

Lesiones esclerodermiformes y alopecia cicatricial

cutánea tarda prolongada sin tratar
Clínica
Placas induradas tipo morfea en cara, cuero cabelludo, cuello y tronco superior, a veces calcificadas y ulceradas; alopecia cicatricial frontoparietal y occipital progresiva, fotoonicólisis, elastosis acelerada y, rara vez, conjuntivitis cicatricial.
Diagnóstico
La histología es indistinguible de la morfea; la clave es el contexto y el perfil de porfirinas. Su presencia indica años de evolución y obliga a valorar la fibrosis hepática.
Manejo
Responden lentamente, a lo largo de años, tras normalizar las porfirinas; las úlceras calcificadas pueden requerir cirugía e injerto. La hipertricosis también tarda en ceder.

Porfiria hepatoeritropoyética

UROD bialélica, actividad <10 %
Clínica
Inicio en la lactancia con dolor y ampollas al sol, cicatrices mutilantes de cara y dedos, hipertricosis marcada, eritrodoncia y afectación ocular; se parece a la porfiria congénita, aunque la hemólisis es menor y la esperanza de vida normal. Hay formas leves similares a la cutánea tarda.
Diagnóstico
Perfil de cutánea tarda en plasma, orina y heces, más zinc-protoporfirina eritrocitaria alta y actividad de UROD muy baja; el estudio genético confirma dos alelos patogénicos con actividad residual.
Manejo
Fotoprotección estricta frente a luz visible y cuidado de heridas. La flebotomía y los antipalúdicos son poco útiles, aunque se han comunicado respuestas parciales. Consejo genético recesivo con riesgo del 25 % en cada embarazo.

Porfiria eritropoyética congénita

Enfermedad de Günther clásica

UROS, autosómica recesiva
Clínica
Pañal rosado o líquido amniótico marrón, ampollas neonatales con la fototerapia o la luz ambiental, cicatrices mutilantes con acroosteólisis, microstomía, hipertricosis, discromías, eritrodoncia fluorescente y queratitis, blefaritis y ectropión cicatricial.
Diagnóstico
Uro- y coproporfirina I muy elevadas en eritrocitos y orina, coproporfirina I fecal y pico plasmático de 615-620 nm; estudio genético de UROS y, si es negativo en un varón, de GATA1. Diagnóstico prenatal en familias con mutación conocida.
Manejo
Fotoprotección extrema, láminas en ventanas, antibioterapia precoz de las erosiones, vitamina D, transfusiones hipertransfusionales con quelación del hierro y esplenectomía en hiperesplenismo. Trasplante alogénico de progenitores en formas graves dependientes de transfusión.

Anemia hemolítica y complicaciones óseas

eritropoyesis ineficaz
Clínica
Hemólisis fluctuante, esplenomegalia e hiperesplenismo, expansión medular con deformidad maxilar, osteopenia, fracturas y aplastamientos vertebrales. Las formas graves debutan como hidropesía fetal no inmune.
Diagnóstico
Hemograma, reticulocitos, haptoglobina, bilirrubina, ferritina y densitometría. En la médula, los normoblastos muestran fluorescencia roja nuclear con luz violeta.
Manejo
Transfusiones para frenar la producción medular de porfirinas, con quelación; se han usado hidroxiurea y, fuera de ficha técnica, deferasirox para inducir ferropenia y reducir la síntesis eritroide de porfirinas. Vigilar la sobrecarga férrica en la adolescencia.

Forma tardía o adquirida

mutaciones leves o mielodisplasia
Clínica
Fragilidad y ampollas en zonas expuestas desde la tercera década o en la vejez, clínicamente indistinguibles de la cutánea tarda o la variegata, a veces con anemia o citopenias.
Diagnóstico
El predominio de isómeros I en orina y heces y la ausencia de isocoproporfirina la separan de la cutánea tarda. En el anciano obliga a estudiar sangre periférica y médula ósea para descartar un síndrome mielodisplásico o una neoplasia mieloide.
Manejo
Fotoprotección visible y tratamiento de la hemopatía subyacente; la quelación férrica y, en casos seleccionados, el trasplante hematopoyético han controlado formas adquiridas. La flebotomía y los antipalúdicos no son eficaces.

Protoporfirias

Protoporfiria eritropoyética

FECH + alelo hipomorfo IVS3-48C
Clínica
Inicio en la primera infancia: hormigueo, prurito y dolor urente en cara y dorso de manos tras minutos de sol, que dura horas o días, con alivio por agua fría y edema discreto; fenómeno de cebado tras días de exposición. Con los años, cicatrices céreas y piel en empedrado en nariz y nudillos.
Diagnóstico
Protoporfirina eritrocitaria total muy elevada a expensas de la fracción libre, pico plasmático hacia 632-634 nm y estudio genético de FECH, que suele mostrar una mutación con el alelo de baja expresión en trans. Basales: hemograma, ferritina, función hepática, vitamina D y ecografía abdominal.
Manejo
Fotoprotección visible, láminas filtrantes, suplementos de vitamina D, afamelanotide 16 mg en implante cada dos meses en los meses de luz y valoración psicosocial. Hierro solo si hay ferropenia confirmada y con vigilancia de la protoporfirina.
Seguimiento
Al menos anual: función hepática, protoporfirina, hemograma, ferritina y vitamina D; ecografía para litiasis. Consejo genético: riesgo bajo, por debajo del 10 %, salvo que la pareja porte el alelo hipomorfo.

Protoporfiria ligada al X

ganancia de función de ALAS2
Clínica
Indistinguible de la protoporfiria eritropoyética; los varones tienen cifras de protoporfirina más altas, más fotosensibilidad y más riesgo hepático, y las mujeres, expresión variable por inactivación del cromosoma X. Supone alrededor del 2-10 % de las protoporfirias.
Diagnóstico
Protoporfirina eritrocitaria muy alta con proporción de zinc-protoporfirina mayor que en la forma por FECH; estudio de ALAS2 si no se encuentra mutación en FECH.
Manejo
El mismo que la protoporfiria eritropoyética, con más vigilancia hepática. La ferropenia es frecuente, y el uso de hierro es objeto de debate: en esta forma parece reducir la protoporfirina, por lo que se decide con el centro de referencia.

Hepatopatía protoporfírica

colestasis por protoporfirina
Clínica
Litiasis biliar pigmentaria en hasta una cuarta parte de los pacientes y alteraciones leves de la bioquímica hepática frecuentes; la insuficiencia hepática colestásica, típica de la adolescencia y la juventud, se anuncia con ictericia, dolor abdominal y empeoramiento brusco de la fotosensibilidad.
Diagnóstico
Ascenso marcado de protoporfirina eritrocitaria, colestasis bioquímica, coproporfirinuria y biopsia con depósitos birrefringentes de protoporfirina en canalículos y hepatocitos, con fibrosis o cirrosis.
Manejo
Derivación urgente a hepatología: ácido ursodesoxicólico, colestiramina, recambio plasmático y exanguinotransfusión como puente, y trasplante hepático con filtros amarillos sobre las lámparas quirúrgicas. Después, trasplante de progenitores hematopoyéticos para evitar la recidiva en el injerto.

Protoporfiria adquirida y formas recesivas

mielodisplasia; dos alelos FECH
Clínica
Fotosensibilidad dolorosa de inicio en la edad adulta, a veces con anemia o citopenias, en el contexto de un síndrome mielodisplásico o una neoplasia mieloproliferativa con pérdida clonal de un alelo de FECH. Las formas recesivas raras tienen más riesgo hepático.
Diagnóstico
Protoporfirina eritrocitaria libre elevada en un adulto sin antecedentes infantiles; hemograma, frotis y estudio medular con citogenética, incluida la deleción del cromosoma 18q.
Manejo
Fotoprotección visible y tratamiento de la hemopatía; el trasplante hematopoyético corrige ambas. Vigilancia hepática estrecha en todas estas variantes.

Porfirias con piel y crisis agudas

Porfiria variegata

PPOX, autosómica dominante
Clínica
Desde la adolescencia, fragilidad, ampollas, milios, cicatrices e hipertricosis periorbitaria indistinguibles de la cutánea tarda, a menudo peor a finales de verano y otoño; empeora con colestasis, anticonceptivos y embarazo. Alrededor del 70 % de los sintomáticos tiene clínica cutánea y una minoría sufre crisis.
Diagnóstico
Pico plasmático de 624-627 nm, coproporfirina urinaria y protoporfirina y coproporfirina III fecales; genética de PPOX. Muy prevalente en Sudáfrica por efecto fundador; en el resto, mutaciones privadas de cada familia.
Manejo
Fotoprotección visible; los antipalúdicos y la flebotomía no sirven. Prevención de crisis con base de datos de fármacos seguros, abstinencia de alcohol y cannabis, evitar ayuno, identificación médica y estudio genético de familiares a partir de la adolescencia.

Coproporfiria hereditaria

CPOX, autosómica dominante
Clínica
Porfiria aguda rara; solo un 10-20 % de los pacientes tiene lesiones cutáneas, idénticas a las de la cutánea tarda, a menudo durante una hepatopatía intercurrente o una crisis. Las crisis predominan en mujeres jóvenes.
Diagnóstico
Pico plasmático de 615-620 nm con coproporfirina III fecal elevada y cociente de isómeros III/I alto; porfobilinógeno urinario durante las crisis; genética de CPOX.
Manejo
Igual que la variegata en prevención de crisis y fotoprotección. Los familiares portadores deben recibir los mismos consejos y la lista de fármacos seguros.

Formas homocigotas y harderoporfiria

inicio neonatal
Clínica
La variegata homocigota causa fotosensibilidad ampollosa grave desde la lactancia con hipertricosis, retraso del desarrollo, epilepsia, neuropatía, nistagmo, deformidades de las manos y talla baja, sin crisis agudas. La coproporfiria homocigota y la harderoporfiria cursan con talla baja, ictericia y hemólisis neonatal o ampollas.
Diagnóstico
Perfil de la forma heterocigota con actividad enzimática muy baja y estudio genético bialélico; la harderoporfiria muestra harderoporfirina fecal.
Manejo
Fotoprotección y soporte multidisciplinar en unidades de referencia de enfermedades metabólicas, con consejo genético recesivo a los padres.

Crisis porfírica aguda

porfobilinógeno urinario
Clínica
Dolor abdominal intenso y difuso sin peritonismo, vómitos, estreñimiento, taquicardia, hipertensión, hiponatremia, orina oscura, ansiedad o confusión; neuropatía motora con riesgo de parálisis respiratoria si se sigue administrando un fármaco porfirinógeno.
Diagnóstico
Porfobilinógeno y ácido aminolevulínico en orina aleatoria corregidos por creatinina; un porfobilinógeno normal durante el dolor excluye la crisis. Luego, tipificación por porfirinas y genética.
Manejo
Ingreso, retirada de desencadenantes, hemina humana (Normosang) 3 mg/kg/día intravenosa durante 4 días por vía central, glucosa, opiáceos y antieméticos seguros, corrección de sodio y magnesio. Más de cuatro crisis al año: profilaxis con givosirán.

Lo que imita a una porfiria

Pseudoporfiria farmacológica

naproxeno, tetraciclinas, furosemida, voriconazol
Clínica
Fragilidad, ampollas y cicatrices en zonas expuestas, como en la cutánea tarda, pero sin hipertricosis, hiperpigmentación ni esclerodermiformes. Afecta a niños con AINE, adultos con diuréticos, retinoides, imatinib o antibióticos, y a usuarios de cabinas de rayos UVA.
Diagnóstico
Histología e inmunofluorescencia idénticas a la porfiria, pero porfirinas plasmáticas, urinarias y fecales normales. La anamnesis farmacológica detallada suele dar la clave.
Manejo
Retirar el fármaco y fotoproteger; la fragilidad puede tardar meses en desaparecer. Con voriconazol hay que valorar además el riesgo de carcinoma epidermoide si se mantiene el tratamiento.

Pseudoporfiria del paciente renal

hemodiálisis
Clínica
Ampollas y fragilidad en dorso de manos de pacientes en hemodiálisis, más frecuente que la cutánea tarda verdadera en esta población, a menudo con antecedentes de furosemida a dosis altas o exposición solar.
Diagnóstico
El plasma tiene porfirinas algo elevadas por la propia insuficiencia renal y la orina falta; la clave es el perfil fecal normal, sin isocoproporfirina.
Manejo
Fotoprotección, revisión de fármacos y cuidado de heridas; algunos casos mejoran con N-acetilcisteína oral, aunque la evidencia es de series pequeñas. La cutánea tarda verdadera del dializado se trata como se ha descrito.

Epidermólisis ampollosa adquirida y penfigoide

autoinmunidad frente a la unión
Clínica
La forma mecanobullosa de la epidermólisis ampollosa adquirida reproduce la fragilidad acral, los milios y las cicatrices de la cutánea tarda, pero sin relación con la luz ni hipertricosis.
Diagnóstico
Inmunofluorescencia directa con IgG lineal en la membrana basal, patrón de serrado en U, separación salina con depósito en el suelo y anticuerpos frente a colágeno VII; porfirinas normales.
Manejo
Inmunosupresión, que estaría contraindicada desde el punto de vista conceptual en una porfiria. Confundirlas lleva a tratamientos innecesarios en ambas direcciones.

Otras fotodermatosis y genodermatosis

diagnóstico diferencial pediátrico
Clínica
La erupción polimorfa lumínica, la urticaria solar y la hidroa vacciniforme pueden confundirse con la protoporfiria; la epidermólisis ampollosa distrófica, con la porfiria congénita. La protoporfiria duele sin lesiones visibles, mientras que la urticaria solar produce habones en minutos.
Diagnóstico
La protoporfirina eritrocitaria normal descarta la protoporfiria en el niño con fotosensibilidad; los fototest con luz visible y ultravioleta y, en la hidroa, el estudio del virus de Epstein-Barr completan el estudio.
Manejo
Cada entidad tiene tratamiento propio; el error más costoso es etiquetar de simulador o de erupción polimorfa a un niño con protoporfiria y retrasar el seguimiento hepático.

Tratamientos específicos

Flebotomía

450-500 ml cada 1-2 semanas
Indicación
Primera elección en la cutánea tarda con homocigosis C282Y, ferritina muy elevada, hepatopatía por hepatitis C o esteatohepatitis con sobrecarga férrica, y en recaídas tras antipalúdicos.
Pauta
Extracciones hasta ferritina en torno a 20 µg/l y saturación de transferrina baja, con hemoglobina no inferior a 11 g/dl; suelen bastar 6-10 sesiones. Las ampollas ceden en 2-3 meses, la fragilidad en 6-9 y la porfirinuria en torno a un año.
Precauciones
Mala tolerancia en anemia, cardiopatía, ancianos y malos accesos venosos; en diálisis, volúmenes pequeños con eritropoyetina. La quelación con deferasirox es una alternativa fuera de ficha técnica cuando no es posible flebotomizar.

Hidroxicloroquina a dosis bajas

100 mg dos veces por semana; fuera de ficha técnica
Indicación
Cutánea tarda sin sobrecarga férrica importante, especialmente cuando la flebotomía es difícil. Forma complejos con la porfirina hepática y favorece su eliminación. La cloroquina 125 mg dos veces por semana es la alternativa clásica.
Pauta
Se mantiene hasta normalizar la porfirina urinaria, habitualmente 6-12 meses. Las dosis diarias habituales provocan una hepatitis tóxica aguda con fiebre y transaminasas altas, por lo que no deben usarse.
Monitorización
Transaminasas al inicio y a las 2-4 semanas, porfirina urinaria cada 2-3 meses y valoración oftalmológica según las recomendaciones de cribado retiniano, aunque con esta dosis acumulada el riesgo es mínimo. Es menos eficaz en homocigotos HFE.

Antivirales de acción directa frente al VHC

sofosbuvir combinado, glecaprevir/pibrentasvir
Indicación
Toda cutánea tarda con hepatitis C activa, cada vez menos frecuente en España tras el plan nacional de eliminación, pero todavía presente en usuarios de drogas, población penitenciaria y pacientes no diagnosticados.
Evidencia
Los regímenes sin interferón curan la infección en más del 95 % de los casos y, en series de pacientes con porfiria, inducen remisión clínica y bioquímica sin necesidad de flebotomías ni antipalúdicos.
Coordinación
Derivación a hepatología o enfermedades infecciosas, valoración de fibrosis por elastografía y revisión de interacciones; la flebotomía puede añadirse si hay sobrecarga férrica o la porfiria persiste tras la respuesta viral.

Afamelanotide

implante de 16 mg cada 60 días
Indicación
Prevención de la fototoxicidad en adultos con protoporfiria eritropoyética, autorizado en la UE en 2014 en circunstancias excepcionales; se usa también en la forma ligada al X. Su acceso en España depende de los centros de referencia y de la financiación vigente.
Mecanismo y eficacia
Análogo de la hormona estimulante de melanocitos alfa que induce eumelanina sin exposición solar. En ensayos aumentó el tiempo sin dolor al sol y en estudios a largo plazo mejoró de forma sostenida la calidad de vida.
Seguridad
Náuseas, cefalea, reacción en el lugar del implante e hiperpigmentación y oscurecimiento de nevos; exploración cutánea con examen de nevos dos veces al año. Evitar en embarazo y en hepatopatía grave.

Nuevos reductores de protoporfirina

bitopertín, dersimelagón
Bitopertín
Inhibidor del transportador de glicina GlyT1 que reduce la síntesis de hemo eritroide y la protoporfirina. Redujo la protoporfirina y las reacciones fototóxicas en AURORA, pero la FDA denegó en febrero de 2026 la aprobación acelerada a la espera del ensayo de fase 3 APOLLO.
Dersimelagón
Agonista oral del receptor de melanocortina 1 que mejoró el tiempo de exposición sin síntomas en un ensayo de fase 2; la FDA aceptó en 2026 su solicitud con revisión prioritaria y decisión prevista hacia febrero de 2027. No consta solicitud en la UE.
Otras opciones
El betacaroteno 90-180 mg/día, la cisteína y la N-acetilcisteína carecen de eficacia demostrada. La fototerapia UVB de banda estrecha en primavera puede inducir cierta tolerancia, sin solaparse con el espectro de acción.

Givosirán

2,5 mg/kg subcutáneo mensual
Indicación
ARN de interferencia frente a ALAS1 hepático, autorizado en la UE desde 2020 para porfiria hepática aguda en mayores de 12 años; se reserva para crisis recurrentes, en la práctica cuatro o más al año, incluidos pacientes con variegata o coproporfiria.
Eficacia
En ENVISION redujo un 74 % la tasa anualizada de crisis frente a placebo, y en el seguimiento a 36 meses la mediana fue de 0,4 crisis al año con mejoría de la calidad de vida y del consumo de hemina.
Seguridad
Reacciones en el lugar de inyección, elevación de transaminasas, deterioro de la función renal, elevación de homocisteína y reacciones anafilácticas raras: función hepática y renal mensual al inicio y homocisteína periódica.
Segunda mirada

Contrastes que resuelven la duda

Las comparaciones que más a menudo cambian el diagnóstico o la elección de tratamiento.

Porfiria cutánea tarda frente a porfiria variegata

Edad de inicio
Mediana edad, a menudo con factores adquiridos, frente a adolescencia o adulto joven con historia familiar
Piel
Indistinguible en ambas: fragilidad, ampollas, milios, hipertricosis y cicatrices en zonas expuestas
Plasma
Pico de 615-620 nm frente a pico de 624-627 nm, que persiste en remisión
Orina y heces
Uroporfirina y heptacarboxílica con isocoproporfirina fecal frente a coproporfirina urinaria y protoporfirina fecal; ojo a la porfiria dual
Crisis agudas
Nunca frente a posibles, desencadenadas por fármacos, hormonas, ayuno y alcohol
Tratamiento
Flebotomía o hidroxicloroquina eficaces frente a solo fotoprotección y prevención de crisis

Flebotomía frente a hidroxicloroquina en la porfiria cutánea tarda

Mecanismo
Elimina el hierro que genera el inhibidor de la UROD frente a movilizar la porfirina hepática a la bilis
Mejor candidato
Homocigoto C282Y, ferritina muy alta o hepatopatía con siderosis frente a ferritina normal o moderada y mal acceso venoso
Tiempo hasta remisión
Clínica en 2-3 meses y bioquímica en torno a 12 meses frente a 6-12 meses
Inconvenientes
Visitas frecuentes, anemia y fatiga frente a hepatotoxicidad si se supera la dosis baja y vigilancia retiniana
Recaídas
Algo menos frecuentes tras flebotomía según series observacionales frente a algo más frecuentes tras antipalúdicos
Situación especial
En diálisis, volúmenes pequeños con eritropoyetina frente a uso con precaución por acumulación

Protoporfiria eritropoyética frente a porfiria cutánea tarda

Síntoma guía
Dolor urente inmediato tras minutos de sol frente a fragilidad y ampollas diferidas sin relación evidente con el sol
Edad
Primera infancia frente a mediana edad
Exploración
Edema discreto o nada; cicatrices céreas finas a largo plazo frente a erosiones, ampollas, milios e hipertricosis
Prueba diagnóstica
Protoporfirina eritrocitaria libre frente a porfirinas plasmáticas, urinarias y fecales
Órgano en riesgo
Hígado por colestasis protoporfírica y vesícula frente a hígado por hierro, virus, alcohol y hepatocarcinoma
Tratamiento
Fotoprotección visible y afamelanotide frente a flebotomía o hidroxicloroquina

Porfiria eritropoyética congénita frente a porfiria hepatoeritropoyética

Gen
UROS (o GATA1) frente a UROD bialélica
Hemólisis
Intensa, con esplenomegalia y dependencia transfusional en formas graves frente a leve
Porfirinas
Isómeros I en orina, heces y eritrocitos frente a perfil de cutánea tarda con isocoproporfirina fecal y zinc-protoporfirina alta
Pronóstico
Supervivencia reducida sin trasplante frente a esperanza de vida normal
Tratamiento curativo
Trasplante hematopoyético en formas graves frente a ninguno establecido

Porfiria cutánea tarda frente a pseudoporfiria

Contexto
Hierro, hepatitis C, alcohol y estrógenos frente a AINE, diuréticos, tetraciclinas, voriconazol, cabinas UVA o diálisis
Clínica acompañante
Hipertricosis, hiperpigmentación y esclerodermiformes frente a solo fragilidad y ampollas
Histología
Idéntica en ambas
Porfirinas
Elevadas con patrón característico frente a normales
Tratamiento
Flebotomía o hidroxicloroquina y tratar la causa frente a retirar el fármaco y fotoproteger

Afamelanotide frente a betacaroteno en la protoporfiria

Mecanismo
Inducción de eumelanina por agonismo de MC1R frente a supuesta captación de radicales
Evidencia
Ensayos aleatorizados y seguimiento a largo plazo con mejora de tolerancia y calidad de vida frente a ausencia de eficacia en ensayos controlados
Administración
Implante subcutáneo cada 60 días en centros acreditados frente a cápsulas orales diarias durante meses
Efectos adversos
Náuseas, hiperpigmentación y cambios en nevos frente a carotenodermia reversible
Situación regulatoria
Autorizado en la UE para adultos frente a complemento sin indicación específica
Escenarios clínicos

Qué haría en consulta

Situaciones frecuentes en consulta de dermatología y cómo las resolvería con el capítulo y la evidencia actual.

SiVarón de 55 años, bebedor de 60 g diarios, con ampollas y erosiones en el dorso de las manos desde el verano e hipertricosis malar

No lo etiquetaría por la clínica. Pediría espectrofluorimetría plasmática y porfirinas en orina aleatoria protegida de la luz, con heces si el laboratorio no hace fluorimetría, para descartar una porfiria variegata. Con el patrón de cutánea tarda confirmado solicitaría ferritina, saturación de transferrina, genotipo HFE, serología y carga viral de hepatitis C, VIH y hepatitis B, transaminasas, glucemia y elastografía. Explicaría que el alcohol es imprescindible abandonarlo y que la luz visible desencadena las lesiones, con fotoprotector con óxidos de hierro y guantes. Si la ferritina estuviera elevada o fuera homocigoto C282Y, haría flebotomías de 450 ml cada una o dos semanas hasta ferritina en torno a 20 µg/l; si no, hidroxicloroquina 100 mg dos veces por semana fuera de ficha técnica, con transaminasas a las dos semanas. Controlaría la porfirina urinaria cada tres meses hasta normalizarla y derivaría a hepatología si hubiera fibrosis avanzada.

SiMujer de 32 años con lesiones de porfiria cutánea tarda en el dorso de las manos y un pico plasmático de 626 nm

Le diría que tiene una porfiria variegata, no una cutánea tarda, y que la importancia está en las crisis agudas. Confirmaría con porfirinas fecales y pediría el estudio genético de PPOX en un centro de referencia. No indicaría flebotomías ni antipalúdicos, que no funcionan. Le entregaría el enlace a la base de datos europea de fármacos seguros, revisaría su medicación, incluidos los anticonceptivos hormonales, y le recomendaría abstinencia de alcohol y cannabis, evitar ayunos prolongados y llevar identificación médica. Le explicaría los síntomas de una crisis, dolor abdominal intenso, orina oscura, taquicardia, para que acuda a urgencias diciendo que tiene una porfiria aguda, donde se medirá el porfobilinógeno y se valorará la hemina. Para la piel, fotoprotección con pigmentos opacos y ropa. Organizaría el estudio genético en cascada de padres, hermanos e hijos a partir de la adolescencia y la remitiría a la unidad de porfirias.

SiNiño de 4 años que llora y se frota las manos tras jugar al sol, mejora con agua fría y no muestra lesiones en la consulta

Sospecharía una protoporfiria antes que una erupción polimorfa o una simulación. Pediría protoporfirina eritrocitaria total y libre, espectrofluorimetría plasmática, hemograma, ferritina, función hepática y vitamina D, con muestras protegidas de la luz. Si se confirma, solicitaría el estudio de FECH y, si fuera negativo, de ALAS2. Explicaría a la familia que los protectores solares habituales sirven poco y recomendaría ropa tupida, guantes, sombrero, láminas filtrantes en las ventanas del coche y del colegio, y suplementos de vitamina D. Hablaría con el colegio para adaptar recreos y excursiones y ofrecería apoyo psicológico. No daría hierro sin ferropenia demostrada. Programaría controles anuales de protoporfirina, función hepática y ecografía. Al llegar a la edad adulta, valoraría el afamelanotide en un centro de referencia.

SiPaciente de 28 años con protoporfiria conocida que refiere más dolor con el sol que nunca, coluria e ictericia leve

Lo consideraría una posible hepatopatía protoporfírica, una urgencia. Pediría ese mismo día bilirrubina, transaminasas, fosfatasa alcalina, GGT, coagulación, protoporfirina eritrocitaria y ecografía abdominal para descartar coledocolitiasis, y lo derivaría a hepatología de un centro con trasplante. Mientras se valora, evitaría la exposición a la luz, incluida la de lámparas intensas, y retiraría fármacos colestásicos. El equipo hepático puede iniciar ácido ursodesoxicólico, colestiramina y medidas para reducir la protoporfirina, como recambio plasmático, exanguinotransfusión o hemina, como puente a un trasplante. Si se llega al trasplante, recordaría al equipo quirúrgico que deben usarse filtros amarillos sobre las lámparas para evitar quemaduras fototóxicas y neuropatía, y que conviene plantear después un trasplante de progenitores hematopoyéticos para evitar la recidiva en el injerto. Ofrecería estudio a sus hermanos.

SiVarón de 66 años en hemodiálisis con ampollas en el dorso de las manos y porfirinas plasmáticas elevadas

No aceptaría el plasma como prueba, porque la insuficiencia renal eleva las porfirinas por sí sola. Pediría porfirinas fecales: un perfil normal apoya una pseudoporfiria, más frecuente en diálisis, y la presencia de isocoproporfirina confirma una cutánea tarda. Revisaría fármacos fotosensibilizantes, especialmente furosemida a dosis altas, y la exposición solar. Si fuera pseudoporfiria, retiraría el desencadenante y fotoprotegería; algunos nefrólogos añaden N-acetilcisteína. Si fuera una cutánea tarda verdadera, coordinaría con nefrología flebotomías de pequeño volumen, de 50-100 ml por sesión, acompañadas de eritropoyetina, o quelación férrica si la anemia lo impide, y descartaría hepatitis C y sobrecarga férrica por transfusiones previas. La hidroxicloroquina se usa con mucha precaución, porque no se elimina bien. Recordaría que el trasplante renal suele resolver el cuadro.

SiMujer de 45 años con porfiria cutánea tarda y hepatitis C genotipo 1 no tratada, con fibrosis F3 en la elastografía

Daría prioridad al tratamiento antiviral. La derivaría a hepatología para iniciar un régimen pangenotípico de acción directa, como sofosbuvir con velpatasvir o glecaprevir con pibrentasvir, revisando interacciones. Las series publicadas muestran que la respuesta viral sostenida se acompaña a menudo de remisión de la porfiria, de modo que mientras tanto trataría la piel con fotoprotección visible. Si la ferritina estuviera elevada, añadiría flebotomías, porque el hierro empeora el daño hepático viral. Si las lesiones persistieran tres meses después de la curación viral, iniciaría hidroxicloroquina 100 mg dos veces por semana. Por la fibrosis avanzada, aunque se cure el virus, pediría ecografía cada seis meses para cribado de hepatocarcinoma, y controlaría la porfirina urinaria a los seis y doce meses para detectar recaídas. Le aconsejaría evitar alcohol y estrógenos orales; si necesitara terapia hormonal, preferiría la vía transdérmica.

SiPaciente de 75 años sin antecedentes familiares con ampollas y fragilidad de inicio reciente, anemia macrocítica y pico plasmático de 615 nm

Además de una cutánea tarda, pensaría en una porfiria eritropoyética congénita adquirida asociada a mielodisplasia. Pediría porfirinas en orina y heces con separación de isómeros: el predominio de isómeros I y la ausencia de isocoproporfirina orientarían a una forma eritropoyética, y en ese caso solicitaría porfirinas eritrocitarias y derivaría a hematología para frotis, estudio medular y citogenética. Un perfil de cutánea tarda no excluye una hemopatía si persiste la anemia macrocítica, que también estudiaría. Mientras tanto, indicaría fotoprotección visible estricta y cuidado de heridas. Evitaría la flebotomía en un paciente anémico y no esperaría respuesta a antipalúdicos si la forma es eritropoyética. El pronóstico y el tratamiento dependen sobre todo de la neoplasia mieloide subyacente; en casos seleccionados la quelación férrica o el trasplante hematopoyético han mejorado la fotosensibilidad.

Detalles que cambian la conducta

Perlas de examen y de consulta

◆El agua fría como pista diagnóstica

Un niño que tras jugar al sol mete las manos en agua fría, pide paños húmedos o llora por la noche en verano tiene una protoporfiria hasta que se demuestre lo contrario. La ausencia de signos visibles no tranquiliza: en la protoporfiria lo habitual es que haya poco que ver.

◆La lámpara de Wood solo sirve si es positiva

La fluorescencia roja de la orina, los dientes o los pañales confirma una acumulación de porfirinas, pero las pruebas cualitativas son poco sensibles y un resultado negativo no descarta nada. Para diagnosticar y seguir a un paciente hacen falta determinaciones cuantitativas en un laboratorio con experiencia en porfirias.

◆Porfiria dual: la orina puede engañar

Algunos pacientes con porfiria variegata eliminan en orina un patrón idéntico al de la cutánea tarda. Si solo se analiza la orina, se les tratará con flebotomías y se les dejará sin lista de fármacos seguros. Por eso el plasma o las heces deben formar parte siempre del estudio inicial.

◆Estrógenos: vía oral no, transdérmica sí

Los estrógenos orales son el único factor de riesgo en una parte importante de las mujeres con cutánea tarda, y retirarlos puede bastar para la remisión. Si la terapia hormonal es necesaria tras la remisión, la vía transdérmica es mucho más segura porque evita el primer paso hepático.

◆Hidroxicloroquina diaria en la cutánea tarda: hepatitis tóxica

Las dosis habituales de antipalúdico en un paciente con cutánea tarda movilizan bruscamente la porfirina hepática y causan fiebre, malestar, transaminasas muy altas y porfirinuria masiva. La dosis eficaz es de 100 mg dos veces por semana, no diaria; conviene comprobarlo en cada receta y explicárselo al paciente y al farmacéutico.

◆Hierro y protoporfiria, con cautela

La anemia ferropénica es frecuente en la protoporfiria, pero el hierro oral puede aumentar transitoriamente la protoporfirina y la fotosensibilidad en algunos pacientes. Se repone solo con ferropenia confirmada y vigilando la protoporfirina; en la forma ligada al X la respuesta parece distinta y se decide con el centro de referencia.

◆El quirófano también es exposición a la luz

Las lámparas quirúrgicas no suponen problema en la mayoría de los pacientes con protoporfiria, pero con cifras muy altas, sobre todo durante un trasplante hepático, pueden causar quemaduras, hemólisis y neuropatía. Los filtros amarillos que cortan por debajo de 460 nm sobre las lámparas protegen sin dificultar la visión del cirujano.

◆Los familiares de una porfiria aguda se estudian por genética

En la variegata y la coproporfiria, las porfirinas son normales antes de la pubertad y una espectrofluorimetría negativa en un adulto no descarta la portación. Identificada la mutación del caso índice, el estudio dirigido en los familiares es la única forma fiable de saber quién necesita las precauciones frente a las crisis.

◆Cutánea tarda en España: menos virus, más metabolismo

La hepatitis C explicaba la mayoría de los casos en el sur de Europa. Con los antivirales y el plan de eliminación, ganan peso el alcohol, la sobrecarga férrica, la esteatosis metabólica y el tabaco. Sigue siendo obligado pedir serología y carga viral, pero el estudio debe incluir también el síndrome metabólico.

Contraste con fuentes actuales

Actualización DermRX

Qué ha cambiado entre la obra (2010) y octubre de 2026, y qué conviene matizar con la literatura posterior.

MolecularLa protoporfiria ligada al X y el diagnóstico genético de las protoporfirias

El libro describía la protoporfiria como una enfermedad dominante de penetrancia incompleta por mutación de FECH en un alelo y la variante hipomorfa IVS3-48C en el otro, con raros casos recesivos y adquiridos. Hoy se reconoce además la protoporfiria ligada al X, por mutaciones con ganancia de función en el extremo carboxiterminal de ALAS2, que produce protoporfirina en exceso con una fracción de zinc mayor. En la mayor cohorte norteamericana representó casi el 10 % de los casos; los varones tenían protoporfirina más alta y las mujeres, expresión variable. Esa misma cohorte confirmó que la cifra de protoporfirina eritrocitaria se asocia con inicio más temprano, menor tolerancia a la luz y más disfunción hepática. Por eso el estudio actual incluye siempre genética de FECH y, si es negativa, de ALAS2, y el valor de protoporfirina se usa como marcador pronóstico.

Fuentes: Balwani M, et al. JAMA Dermatol. 2017 PMID: 28614581. Bissell DM, et al. N Engl J Med. 2017 PMID: 28854095.

TerapéuticaAfamelanotide: el primer tratamiento autorizado para la protoporfiria

En 2010 el autor reconocía que ningún tratamiento había demostrado eficacia, que el betacaroteno era el más usado sin pruebas sólidas y que la fotoprotección era la clave. El afamelanotide, un análogo de la hormona estimulante de melanocitos alfa en implante subcutáneo de 16 mg cada 60 días, aumentó en dos ensayos aleatorizados el tiempo de exposición solar sin dolor y redujo las reacciones fototóxicas. La EMA lo autorizó en 2014 para adultos en circunstancias excepcionales. Un seguimiento de 115 pacientes durante hasta ocho años mostró una mejora sostenida de la calidad de vida, alta adherencia y efectos adversos menores, sobre todo náuseas. Requiere administración en centros con experiencia y vigilancia de nevos. En España figura en el registro de medicamentos, con acceso a través de centros de referencia y condicionado a la financiación.

Fuentes: Langendonk JG, et al. N Engl J Med. 2015 PMID: 26132941. Biolcati G, et al. Br J Dermatol. 2015 PMID: 25494545. EMA. Scenesse (afamelanotide): EPAR. 2014.

EvidenciaReducir la protoporfirina: bitopertín y dersimelagón, a la espera de decisión

La idea de tratar la protoporfiria disminuyendo la síntesis de protoporfirina, y no solo bloqueando la luz, no existía en el libro. El dersimelagón, agonista oral del receptor de melanocortina 1, prolongó en un ensayo de fase 2 el tiempo hasta los síntomas prodrómicos con exposición solar; la FDA aceptó en 2026 su solicitud con revisión prioritaria y la decisión se espera hacia febrero de 2027. El bitopertín, que inhibe el transportador de glicina GlyT1 y limita la síntesis de hemo en los eritroblastos, redujo la protoporfirina y las reacciones fototóxicas en el ensayo AURORA. Sin embargo, la FDA denegó la aprobación acelerada en febrero de 2026 porque la reducción de protoporfirina no se correlacionó con las variables de exposición solar, y exige el ensayo de fase 3 APOLLO. Ninguno de los dos consta autorizado ni en evaluación en la UE.

Fuentes: Balwani M, et al. N Engl J Med. 2023 PMID: 37043653. Yeung AK, et al. J Am Acad Dermatol. 2026 PMID: 41390126. Disc Medicine. Complete response letter for bitopertin in EPP. 2026.

GuíasConsenso de protoporfiria: vigilancia hepática, vitamina D y hierro

El libro recomendaba controlar cada año la función hepática y la protoporfirina, y advertía del riesgo de la ferropenia y de su corrección. Las guías de consenso basadas en la evidencia publicadas en 2023 para la protoporfiria eritropoyética y la ligada al X sistematizan el seguimiento: protoporfirina eritrocitaria, hemograma, ferritina, función hepática y 25-hidroxivitamina D al menos anuales, ecografía si hay síntomas biliares o alteración analítica, y densitometría en adultos por el riesgo de osteoporosis asociado a la evitación solar. Recomiendan suplementar vitamina D, tratar la ferropenia solo cuando existe con vigilancia de la protoporfirina, evitar el alcohol y los fármacos colestásicos, filtrar las lámparas quirúrgicas en pacientes con hepatopatía y derivar precozmente ante colestasis. Consideran el afamelanotide el tratamiento de elección para la fotosensibilidad y desaconsejan el betacaroteno por falta de eficacia.

Fuentes: Dickey AK, et al. J Am Acad Dermatol. 2023 PMID: 36041558.

TerapéuticaPorfiria cutánea tarda: hidroxicloroquina a dosis bajas y antivirales de acción directa

En 2010 la cloroquina 125-250 mg dos veces por semana era el tratamiento de elección del autor, la hidroxicloroquina se consideraba menos duradera y la hepatitis C se trataba con interferón sin garantía de remisión. Un estudio prospectivo comparó después hidroxicloroquina 100 mg dos veces por semana con flebotomías y encontró eficacia y tiempo hasta la remisión similares, lo que la ha convertido en la opción oral de referencia, siempre fuera de ficha técnica. La revisión de 2019 resume que ambas estrategias son igual de eficaces y seguras, que las recaídas parecen algo más frecuentes tras antipalúdicos y que se recomienda vigilar el hepatocarcinoma en cirróticos. Con los antivirales de acción directa, el tratamiento de la hepatitis C ha cambiado: un ensayo con ledipasvir y sofosbuvir como tratamiento único consiguió la curación viral y la remisión de la porfiria en la mayoría de los pacientes.

Fuentes: Singal AK, et al. Clin Gastroenterol Hepatol. 2012 PMID: 22985607. Singal AK. Mol Genet Metab. 2019 PMID: 30683557. Bonkovsky HL, et al. Dig Dis Sci. 2023 PMID: 36811718.

MolecularPorfirias agudas: givosirán para prevenir las crisis y vigilancia a largo plazo

El libro trataba las crisis con hemina intravenosa y medidas de soporte, y la única opción ante crisis incontrolables era el trasplante hepático. El givosirán, un ARN pequeño de interferencia conjugado con N-acetilgalactosamina que silencia ALAS1 en el hepatocito, redujo un 74 % la tasa anual de crisis en el ensayo ENVISION, y en el análisis final a 36 meses la mayoría de los pacientes no tuvo ninguna crisis. Está autorizado en la UE desde 2020 en mayores de 12 años. La actualización de la Asociación Americana de Gastroenterología de 2023 recomienda cribar con porfobilinógeno y ácido aminolevulínico en orina aleatoria, tratar las crisis hospitalarias con hemina, ofrecer profilaxis con hemina o givosirán ante cuatro o más crisis al año, vigilar la función renal y hepática anualmente y hacer ecografía semestral desde los 50 años por el riesgo de hepatocarcinoma, también en la variegata y la coproporfiria.

Fuentes: Balwani M, et al. N Engl J Med. 2020 PMID: 32521132. Kuter DJ, et al. J Hepatol. 2023 PMID: 37479139. Wang B, et al. Gastroenterology. 2023 PMID: 36642627. EMA. Givlaari (givosirán): EPAR. 2020.

TerapéuticaPorfiria eritropoyética congénita: restringir el hierro y estabilizar la enzima

En 2010 las opciones eran la hipertransfusión, la hidroxiurea, la esplenectomía y el trasplante de médula ósea, este último ya considerado de elección en las formas graves; la terapia génica solo se había probado in vitro. Hoy se sabe que una minoría de casos se debe a mutaciones de GATA1 ligadas al X y que la actividad de ALAS2 modula la gravedad. A partir de una paciente que mejoró al desarrollar ferropenia, se ha usado deferasirox fuera de ficha técnica para mantener un déficit de hierro que frena la síntesis eritroide de porfirinas, con mejoría de la hemólisis y de la fotosensibilidad. En paralelo, un grupo español demostró que el ciclopirox, un antifúngico, se une a la uroporfirinógeno III sintasa mutante, la estabiliza y corrige la enfermedad en modelos animales; su formulación sistémica sigue en desarrollo. El trasplante hematopoyético continúa siendo la única cura establecida.

Fuentes: Erwin AL, et al. Mol Genet Metab. 2019 PMID: 30685241. Egan DN, et al. Blood. 2015 PMID: 25972160. Urquiza P, et al. Sci Transl Med. 2018 PMID: 30232228.
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Referencias

Lectura de referencia

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Fuentes consultadas para contrastar y actualizar

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