Lecturas clínicas · DermRX · The Art of Communicating (2013)
Síntesis propia en español de la obra (2013); no es una traducción del libro ni sustituye su lectura. Las cifras y ejemplos son los que cita el autor. Revisión docente pendiente.
Fuente: capítulo 3 («Las claves de la comunicación con los demás»).
Una sola finalidad
El tercer capítulo enlaza con el anterior: solo quien ha conectado consigo mismo puede conectar a fondo con los demás, y a cada conversación llevamos heridas y percepciones que aún no hemos resuelto. El autor asigna a la comunicación compasiva un único objetivo: que la otra persona sufra menos. Tener presente ese fin, dice, ya orienta la conversación.
Empieza por el saludo. En Plum Village quien se cruza con alguien junta las palmas y se inclina, en reconocimiento de la capacidad de comprensión y compasión que hay en cada persona, aunque no siempre se manifieste. El autor la llama «Buda» y admite que puede llamarse de otro modo, como sabiduría o Dios. Sabe que en muchos lugares de trabajo el gesto estaría fuera de lugar, y propone una versión discreta: mirar a los ojos y saludar con esa misma intención. Añade una curiosidad histórica: el apretón de manos llegó a Vietnam con los franceses, hace unos ciento sesenta años.
Las dos llaves y cómo escuchar
El autor resume su enseñanza en dos instrumentos: la escucha profunda y el habla amorosa. Solemos empezar por expresarnos porque queremos que nos entiendan cuanto antes, y eso rara vez funciona. Escuchar a fondo significa escuchar con la intención de aliviar; uno puede formarse un juicio, pero no se aferra a él. Sus pautas son concretas:
- Tiempo. Según el autor, media hora de escucha compasiva puede aliviar mucho a otra persona; sin entrenamiento previo, esa capacidad se agota pronto.
- No interrumpir ni corregir. Si se corrige sobre la marcha, la escucha se convierte en debate. Los datos que ayuden al otro a revisar sus percepciones se ofrecen más adelante, a veces otro día.
- Saber aplazar. Si uno no está en condiciones de escuchar bien, es preferible decirlo y proponer continuar cuando lo esté que fingir atención.
- La segunda víctima. Quien no sabe manejar su sufrimiento lo vierte sobre quienes le rodean; si el que escucha se impregna de ese juicio y esa ira, se convierte en su segunda víctima. Lo protege mantener viva la compasión, recordándose en silencio para qué está escuchando.
¿Te entiendo lo suficiente?
Para el autor, el amor nace de la comprensión, y comprender es ante todo comprender el sufrimiento del otro. Muchas personas callan por miedo a que se las malinterprete; aparentan que todo va bien hasta que es tarde y llega la ruptura, el aislamiento o algo peor. Propone hacer la pregunta antes de que eso ocurra: preguntar directamente al otro si siente que lo entendemos lo bastante. La aplica a la pareja, la familia y los amigos, y también al trabajo. Convivir durante años no garantiza conocer a alguien, ni siquiera a uno mismo. Escuchar no es lo único que puede hacerse ante el sufrimiento ajeno, pero por ahí suele empezar todo; después se decide, juntos, qué medidas concretas hacen falta.
Decir la verdad sin herir de más
El habla amorosa no consiste en callar lo difícil. El autor se refiere expresamente a las malas noticias: se puede aprender a decir la verdad de modo que el otro pueda, al final, aceptarla. Toma de los entrenamientos del bodhisattva cuatro pautas del «habla correcta»:
| Pauta | Qué implica según el autor |
|---|---|
| Decir la verdad | No mentir ni retorcer los hechos, pero buscar una forma hábil de decirlos; recordar que lo que creo verdad puede ser una percepción parcial. Escudarse en la sinceridad para maltratar no es habla correcta. |
| No exagerar | No agrandar el error ajeno, tampoco en el diálogo interior, para justificar la propia ira; erosiona la confianza. |
| Ser coherente | No dar versiones opuestas del mismo asunto a distintas personas para obtener ventaja (la «doble lengua»). |
| Lenguaje pacífico | Evitar condenar, humillar, acusar o sentenciar. |
Como recurso para verdades difíciles sugiere contar primero la historia de otra persona en una situación parecida y preguntar al interlocutor qué haría él; a menudo llega solo a la conclusión.
Cuatro criterios para adaptar el mensaje
- El lenguaje del mundo. Hablar en términos de la experiencia cotidiana. Decir que el cielo está «arriba» es una verdad relativa —para las antípodas es al revés—, pero perfectamente útil.
- La comprensión de quien escucha. No contradice la coherencia: el contenido veraz es el mismo, cambia la forma. Cuenta que el Buda respondía de modo distinto a la misma pregunta según quién la hiciera.
- La medicina adecuada. El autor usa expresamente la analogía del médico que receta: una enseñanza mal elegida puede dañar. Ante una niña que, frente a una momia en un museo, le preguntó asustada si algún día ella estaría así, respondió que no, porque aquel no era el momento de hablarle de la impermanencia. Con los adultos, dice, también se gradúa la información según su fragilidad, y eso no es mentir sino dosificar.
- La verdad última. Las ideas más profundas, como que no existe un yo separado, pueden desorientar si se dicen sin preparación; exigen humildad y buscar la manera de hacerlas asequibles.
Informar sin alimentar la ira
El capítulo termina con una anécdota de 2008, cuando el autor fue editor invitado durante un día del Times of India y llegó a la redacción la noticia de un atentado en Bombay. Los periodistas le preguntaron cómo informar en tiempos de tantas malas noticias. Tras un silencio, respondió que había que decir la verdad, pero ayudando al lector a entender por qué ocurren esas cosas, sin regar el miedo y el deseo de venganza. Ocultar la verdad, insiste, no es la solución.
Para llevarse a la consulta
Estas notas son lectura de DermRX, no afirmaciones de el autor.
- Ante el paciente que llega enfadado tras años de tratamientos fallidos, deja que termine su relato antes de corregir creencias erróneas (que el eccema «es de algo que come», que el corticoide tópico «adelgaza la piel siempre»). Aunque sean dos minutos sin interrumpir, la corrección entra mejor al final o en la siguiente visita.
- Al comunicar un diagnóstico grave, los cuatro criterios sirven de lista de comprobación: las palabras del paciente, lo que puede asumir hoy, la dosis de información adecuada y ninguna afirmación falsa. Graduar la verdad no autoriza a mentir.
- Coherencia y no exagerar valen también para el equipo: no dar una versión al paciente y otra a enfermería, ni agrandar el error de un residente cuando se comenta en la sesión.
- Si al final de la jornada notas que no puedes escuchar bien, dilo y cita al paciente o al compañero para otro momento; es más honesto que fingir atención.
Fuente y alcance editorial
Nhat Hanh T. The Art of Communicating. 1.ª ed. Nueva York: HarperOne; 2013. ISBN 978-0-06-222467-5. Texto consultado: traducción española (El arte de comunicarse), basada en la edición electrónica original de junio de 2013 (ISBN 978-0-06-222468-2). Capítulo 3 («Las claves de la comunicación con los demás»). Fuente: texto de la obra aportado para esta lectura. Síntesis en español elaborada para DermRX; no es una traducción ni sustituye la lectura del libro. Revisión docente individual pendiente. Lectura preparada el 14 de octubre de 2026.
