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Leishmaniasis y otras protozoosis cutáneas: identificar la especie, elegir entre tratamiento local o sistémico y no pasar por alto Chagas ni tripanosomas

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Leishmaniasis y otras protozoosis cutáneas: identificar la especie, elegir entre tratamiento local o sistémico y no pasar por alto Chagas ni tripanosomas

Sobre la sección «Infection with protozoa: Malaria, Amoebiasis, Trichomonads, Trypanosomiasis (African, Chagas’ disease), Leishmaniasis (Old World and New World cutaneous, mucocutaneous, diffuse, post-kala-azar, visceral, HIV coinfection), Toxoplasmosis» del capítulo 37, «Parasitic Worms and Protozoa» (F. Vega-López y R.J. Hay) · Rook’s Textbook of Dermatology, 8.ª ed., 2010

La sección del libro sobre protozoos dedica casi todo su espacio a las leishmaniasis y reserva apartados breves para el paludismo, la amebiasis, la tricomoniasis, las tripanosomiasis africana y americana y la toxoplasmosis. Esta lectura recorre todas esas entidades con la mirada del dermatólogo español de 2026, que ve sobre todo leishmaniasis cutánea autóctona por Leishmania infantum, lesiones importadas del Nuevo Mundo, migrantes con Chagas crónico y pacientes inmunodeprimidos con formas atípicas. Se sustituyen la leishmanina y el cultivo como pilares diagnósticos por la PCR con tipado de especie, se añade la dermatoscopia y se actualiza la terapéutica: tratamiento local según criterios de la OMS y la OPS, miltefosina y anfotericina B liposomal en lugar de antimoniales parenterales prolongados, combinaciones para la coinfección por VIH y la leishmaniasis dérmica poskala-azar, fexinidazol y acoziborol orales para la enfermedad del sueño, pautas actuales de benznidazol y metronidazol, y la situación de cada fármaco en España.

Leishmaniasis cutáneaL. infantum en EspañaLeishmaniasis mucosaPCR y tipado de especieDermatoscopiaKala-azar y PKDLEnfermedad de ChagasEnfermedad del sueñoAmebiasis y tricomoniasisAntipalúdicos y piel

Obra de referencia: Burns T, Breathnach S, Cox N, Griffiths C (eds.), Rook’s Textbook of Dermatology, 8.ª ed. (Wiley-Blackwell, 2010). Síntesis editorial DermRX actualizada a octubre de 2026 · Revisión clínica individual pendiente · 36 min de lectura.

Ideas esenciales

En 20 segundos

  • La leishmaniasis cutánea se confirma hoy con PCR sobre la biopsia o el raspado del borde, y el tipado de especie no es un lujo: separa las lesiones del Viejo Mundo, que suelen curar con tratamiento local, de las del subgénero Viannia, que pueden afectar a la mucosa nasal años después y piden tratamiento sistémico y seguimiento otorrinolaringológico.
  • En España la especie autóctona es L. infantum: nódulos o placas faciales poco inflamados, a menudo sin parásitos visibles en la histología, que responden al antimoniato de meglumina intralesional. Los pacientes con anti-TNF u otros inmunosupresores presentan formas más extensas, mucosas o viscerales y recaen más tras el tratamiento local.
  • Fuera de la leishmaniasis, el dermatólogo debe reconocer el chancro tripanosómico del viajero de safari, el chagoma y la reactivación cutánea de Chagas en trasplantados, la úlcera amebiana perianal o periestomal, la tricomoniasis como causa de vulvitis y las toxicodermias por antipalúdicos, desde el prurito por cloroquina hasta la necrólisis epidérmica tóxica.
Lo que merece la pena retener

Claves de la lectura

1

La especie de Leishmania decide el tratamiento más que el aspecto de la lesión

El libro ya advertía que la clínica predice mal la especie. Una úlcera de bordes elevados puede deberse a L. major, que cura sola en meses, o a L. braziliensis, que puede reaparecer en el tabique nasal una década después. Por eso la primera pregunta es geográfica: dónde estuvo el paciente en los últimos meses o años, si durmió al aire libre, trabajó en la selva o vive en un foco periurbano. La segunda es molecular: la PCR del kinetoplasto o de genes como hsp70 o ITS1, con secuenciación o análisis de fragmentos, identifica la especie en laboratorios de referencia, incluido el Centro Nacional de Microbiología. Con la especie y el número, tamaño y localización de las lesiones se elige entre observación, tratamiento local o sistémico, y se decide si hace falta exploración nasal periódica.

2

En España, la leishmaniasis cutánea es una enfermedad autóctona, urbana y de declaración obligatoria

L. infantum es endémica en toda la cuenca mediterránea y en el centro peninsular, con el perro como reservorio clásico y, en el brote de Fuenlabrada de 2009 a 2012, liebres y conejos de zonas verdes periurbanas. En la serie dermatológica de ese brote predominaron pápulas y placas eritematosas múltiples sin costra en zonas expuestas de adultos de mediana edad, la histología mostró casi siempre granulomas sin parásitos visibles y la PCR resolvió el diagnóstico en el 98 % de los casos. La consecuencia práctica es pensar en leishmaniasis ante cualquier nódulo facial persistente que no responde a antibióticos, aunque el paciente no haya viajado, y notificar el caso al sistema de vigilancia de la comunidad autónoma.

3

La mayoría de las lesiones simples del Viejo Mundo se curan con tratamiento local bien hecho

Las guías de la OMS y de la IDSA aceptan tratamiento local cuando hay pocas lesiones, menos de cuatro o cinco, de menos de 4 a 5 cm, fuera de cara próxima a mucosas, articulaciones o pliegues de difícil cicatrización, en pacientes inmunocompetentes y con especies sin riesgo mucoso. El antimoniato de meglumina intralesional, infiltrado desde el borde hasta blanquear toda la lesión, cada una a tres semanas, cura alrededor de tres de cada cuatro lesiones; la crioterapia con nitrógeno líquido asociada mejora la respuesta. La termoterapia por radiofrecuencia a 50 °C y la paromomicina tópica en L. major son alternativas con ensayos aleatorizados. La observación sin tratamiento es aceptable en lesiones pequeñas, indoloras y en zonas no visibles.

4

Las especies del subgénero Viannia obligan a tratamiento sistémico y vigilancia de la mucosa

L. braziliensis, L. guyanensis y L. panamensis causan úlceras grandes, nódulos en el trayecto linfático y, en una minoría que el libro cifraba hasta en un 40 % y las series actuales sitúan en torno al 1 al 10 %, leishmaniasis mucosa meses o años después. Por ello el tratamiento estándar es sistémico: miltefosina oral, antimoniales parenterales o anfotericina B liposomal según especie, edad, embarazo y comorbilidad. La OPS admite tratamiento intralesional en lesiones únicas pequeñas seleccionadas, siempre con seguimiento. A todo paciente con leishmaniasis del Nuevo Mundo se le explora la nariz y la boca al diagnóstico y se le pide que consulte ante obstrucción, epistaxis o costras nasales durante años.

5

Los antimoniales parenterales han dejado de ser la primera opción en muchos escenarios

El capítulo dependía de 20 mg de antimonio por kilo al día durante 20 a 28 días. Hoy se sabe que esa pauta produce pancreatitis química, elevación de transaminasas, mialgias, artralgias y prolongación del QT con arritmias, más graves en mayores de 50 años, cardiópatas, nefrópatas y hepatópatas. En Europa la anfotericina B liposomal se ha convertido en el tratamiento sistémico de referencia para L. infantum cutánea extensa, mucosa o visceral, y la miltefosina oral en la alternativa ambulatoria para muchas especies americanas. El antimoniato sistémico se mantiene donde la especie responde bien y no hay contraindicaciones, con electrocardiograma, amilasa, lipasa, transaminasas, creatinina y hemograma basales y semanales.

6

La inmunodepresión transforma la leishmaniasis en una enfermedad de recaídas

El libro describía la coinfección por VIH en el sur de Europa, con leishmaniasis visceral sin fiebre ni esplenomegalia, serologías negativas y amastigotes hallados por casualidad en biopsias de sarcoma de Kaposi o en lesiones tipo dermatofibroma. Ese escenario persiste y se ha ampliado a trasplantados y pacientes con anti-TNF, metotrexato, corticoides o inhibidores de JAK. En ellos las lesiones son más numerosas y atípicas, aparecen formas mucosas sin lesión cutánea previa y el tratamiento solo local recae con frecuencia. La recomendación práctica es descartar afectación visceral, preferir tratamiento sistémico con anfotericina B liposomal, coordinar con el especialista prescriptor la pausa del inmunosupresor y vigilar durante al menos un año, con profilaxis secundaria en el VIH con CD4 bajos.

7

La leishmaniasis visceral y la PKDL tienen piel aunque sean enfermedades sistémicas

El kala-azar debe su nombre a la hiperpigmentación de cara, manos y abdomen en pacientes indios; además produce fiebre prolongada, esplenomegalia masiva, pancitopenia e hipergammaglobulinemia. Tras su curación, la leishmaniasis dérmica poskala-azar aparece en una parte de los pacientes de África oriental, en forma de pápulas faciales durante la convalecencia, y en una minoría de los del subcontinente indio, como máculas hipopigmentadas y nódulos años después. La PKDL importa porque imita la lepra lepromatosa, la sarcoidosis o el vitíligo y porque mantiene la transmisión: los pacientes con PKDL son reservorio humano. India alcanzó en 2023 el umbral de eliminación del kala-azar como problema de salud pública, y la PKDL residual es uno de los riesgos para mantenerlo.

8

La enfermedad de Chagas es un problema dermatológico y de salud pública también en España

La mayoría de las infecciones por Trypanosoma cruzi en España corresponden a migrantes latinoamericanos, sobre todo bolivianos, con infección crónica indeterminada y sin síntomas. El dermatólogo interviene en tres momentos: al reconocer el chagoma de inoculación o el signo de Romaña en el viajero o el recién llegado, al diagnosticar reactivaciones cutáneas en trasplantados o pacientes con biológicos, en forma de placas o paniculitis con amastigotes en la biopsia, y al manejar el exantema por benznidazol, que aparece en hasta un tercio de los tratados durante la segunda semana. Antes de iniciar inmunosupresión en una persona nacida en zona endémica conviene pedir serología de Chagas junto con la de Strongyloides, la tuberculosis y las hepatitis.

9

Las tripanosomiasis africanas se tratan hoy por vía oral

El libro solo ofrecía suramina, pentamidina y melarsoprol, este último con una encefalopatía reactiva mortal en un porcentaje relevante de casos. El fexinidazol oral durante diez días, con evaluación favorable de la EMA mediante el procedimiento para uso fuera de la Unión desde 2018 para T. b. gambiense y desde diciembre de 2023 para T. b. rhodesiense, ha desplazado a la punción lumbar como requisito para elegir fármaco en la mayoría de pacientes. En febrero de 2026 el CHMP emitió opinión positiva para el acoziborol en dosis única para la forma gambiense. Para el dermatólogo europeo lo importante es reconocer el chancro de inoculación y el exantema anular del viajero que vuelve de un parque nacional de África oriental, y derivarlo como urgencia.

10

Amebas, tricomonas y antipalúdicos completan una sección breve pero útil en consulta

La amebiasis cutánea por Entamoeba histolytica es rara, pero su úlcera perianal, genital o periestomal, de bordes socavados y muy dolorosa, progresa con rapidez y puede ser mortal; el diagnóstico se hace viendo trofozoítos hematófagos en material fresco del borde o con PCR. Las amebas de vida libre, Acanthamoeba y Balamuthia, producen nódulos o placas centrofaciales que preceden a encefalitis casi siempre mortales. La tricomoniasis se diagnostica hoy con amplificación de ácidos nucleicos y se trata en la mujer con metronidazol siete días. Y entre los antipalúdicos, la doxiciclina fototóxica, la cloroquina pruriginosa y la sulfadoxina-pirimetamina asociada a necrólisis epidérmica siguen apareciendo en consulta de viajeros.

Repaso

Protozoosis con expresión cutánea, entidad a entidad

De los antipalúdicos a la toxoplasmosis, con la leishmaniasis desglosada por especie, forma clínica y fármaco.

Paludismo y antipalúdicos

Paludismo

Plasmodium spp., mosquito Anopheles
Clínica
Fiebre con escalofríos, piloerección y vasoconstricción en la fase fría, rubefacción facial en la caliente y sudoración profusa después. En el paludismo grave por P. falciparum hay ictericia con tinte grisáceo, hemorragias gingivales y petequias conjuntivales; la púrpura cutánea es rara y obliga a pensar en coagulación intravascular. Es frecuente el herpes labial.
Diagnóstico
Ante fiebre en cualquier viajero que vuelve de zona endémica en los tres meses previos, gota gruesa y extensión fina con parasitemia, junto con test rápido de antígeno; repetir cada 12 a 24 horas si es negativo. Valorar criterios de gravedad: parasitemia superior al 2 al 5 %, acidosis, hipoglucemia, insuficiencia renal o alteración de conciencia.
Manejo
Paludismo grave: artesunato intravenoso 2,4 mg/kg a las 0, 12 y 24 horas y después diario, con control de hemoglobina hasta un mes por la hemólisis tardía posartesunato. No complicado: arteméter-lumefantrina o dihidroartemisinina-piperaquina. Derivación urgente: el paludismo por P. falciparum es una urgencia médica.

Cloroquina e hidroxicloroquina

Amino-4-quinoleínas
Clínica
Prurito generalizado sin exantema, muy frecuente en personas de piel negra y a veces suficiente para abandonar el tratamiento; empeoramiento o desencadenamiento de psoriasis, incluida la pustulosa; hiperpigmentación gris azulada en espinillas, paladar y lecho ungueal con uso prolongado; y, con hidroxicloroquina, pustulosis exantemática aguda generalizada y DRESS.
Diagnóstico
Clínico y cronológico. La PEGA aparece a los pocos días con pústulas estériles sobre eritema en pliegues y se confirma con biopsia; la hiperpigmentación muestra depósitos de hemosiderina y melanina. En tratamientos largos, cribado oftalmológico con tomografía de coherencia óptica y campo visual desde el quinto año o antes si hay riesgo.
Manejo
El prurito responde a antihistamínicos y suele ceder al terminar la pauta. No superar 5 mg/kg/día de peso real de hidroxicloroquina. La cloroquina ya no se usa como profilaxis en casi ningún destino por la resistencia de P. falciparum. Ante PEGA o DRESS, retirada definitiva y notificación a farmacovigilancia.

Otros antipalúdicos

Doxiciclina, atovacuona-proguanil, mefloquina, sulfadoxina-pirimetamina, quinina
Clínica
La doxiciclina profiláctica causa fototoxicidad y fotoonicólisis en viajeros a destinos soleados; atovacuona-proguanil, aftas y úlceras orales; mefloquina, exantemas y efectos neuropsiquiátricos; quinina, eritemas tóxicos, urticaria y fotosensibilidad; y la sulfadoxina-pirimetamina, síndrome de Stevens-Johnson y necrólisis epidérmica tóxica, a veces mortales.
Diagnóstico
Historia farmacológica detallada del viaje, incluidos fármacos comprados en destino. En la necrólisis, biopsia urgente con necrosis epidérmica completa y cálculo del SCORTEN; la sulfadoxina-pirimetamina se sigue usando como tratamiento preventivo intermitente en gestantes y como quimioprevención estacional en África.
Manejo
Recomendar fotoprotección física y química con doxiciclina y tomarla con la cena; cambiar a atovacuona-proguanil si hay fototoxicidad. Ante toxicodermia grave, suspensión, unidad de quemados o de cuidados intensivos y notificación. La sulfadoxina-pirimetamina no se emplea como profilaxis del viajero europeo.

Amebas y tricomonas

Amebiasis cutánea

Entamoeba histolytica
Clínica
Úlcera perianal, glútea, vulvar, peneana o alrededor de una colostomía o una herida de laparotomía, de bordes serpiginosos, elevados y socavados, con halo eritematoso de unos 2 cm, exudado hemopurulento y esfacelos; muy dolorosa, con adenopatía regional y progresión en días. En lactantes con disentería afecta a la vulva; puede no haber antecedente de diarrea.
Diagnóstico
Examen inmediato en fresco de material del borde, evitando la necrosis, en busca de trofozoítos móviles con hematíes fagocitados; histología del borde con tinción PAS o inmunohistoquímica, PCR en tejido y heces, y serología, positiva en casi todos los abscesos hepáticos. Diferencial con pioderma gangrenoso, carcinoma epidermoide, tuberculosis y sífilis.
Manejo
Metronidazol 500 a 750 mg cada 8 horas durante 7 a 10 días, seguido de un amebicida luminal como paromomicina 25 a 35 mg/kg/día en tres tomas durante 7 días para erradicar quistes; cuidados locales y desbridamiento conservador. Ecografía hepática y drenaje percutáneo del absceso si es grande. La cicatrización suele ser completa sin cirugía.

Amebas de vida libre

Acanthamoeba, Balamuthia mandrillaris
Clínica
Acanthamoeba produce nódulos y úlceras diseminados en inmunodeprimidos, sobre todo trasplantados, VIH avanzado o leucemia linfática crónica. Balamuthia causa una placa infiltrada indolora centrofacial, típicamente sobre la nariz, en inmunocompetentes de Perú, otros países andinos o China, que precede meses a una encefalitis granulomatosa.
Diagnóstico
Biopsia profunda con granulomas y trofozoítos o quistes perivasculares, confirmación con PCR o inmunofluorescencia en laboratorio de referencia; resonancia cerebral aunque no haya síntomas neurológicos. En las series de Balamuthia, la supervivencia supera el 90 % si la enfermedad se limita a la piel y cae por debajo del 10 % con afectación cerebral.
Manejo
Tratamiento combinado prolongado en centro de referencia con miltefosina, pentamidina, sulfadiazina, flucitosina, un azol y un macrólido; la nitroxolina se ha usado en casos recientes de Balamuthia. La extirpación de la lesión cutánea puede ayudar. Todo uso es fuera de ficha técnica y depende de la importación de fármacos.

Tricomoniasis

Trichomonas vaginalis
Clínica
Vulvovaginitis con flujo abundante, amarillo verdoso, espumoso y maloliente, prurito y escozor vulvar con eritema de la piel vecina, disuria y cérvix en fresa por petequias. Muchos varones son portadores asintomáticos o presentan uretritis leve o balanopostitis. Se asocia a otras infecciones de transmisión sexual, enfermedad inflamatoria pélvica y parto prematuro.
Diagnóstico
Pruebas de amplificación de ácidos nucleicos en muestra vaginal, endocervical u orina, de elección por su sensibilidad cercana al 95 %; el examen en fresco solo detecta la mitad de los casos y el pH vaginal suele superar 4,5. Cribar siempre clamidia, gonococo, sífilis y VIH, y estudiar a las parejas.
Manejo
Mujer: metronidazol 500 mg cada 12 horas durante 7 días, superior a la dosis única. Varón: dosis única de 2 g según los CDC. Tratar a las parejas y evitar relaciones hasta la curación; repetir la prueba en la mujer a los tres meses por reinfección. Metronidazol es seguro en el embarazo; en alergia verdadera, desensibilización.

Tripanosomiasis

Enfermedad del sueño de África occidental y central

T. brucei gambiense, mosca tse-tsé
Clínica
Chancro de inoculación inconstante, fiebres intermitentes durante meses o años, adenopatías cervicales posteriores (signo de Winterbottom), edema facial y de manos, exantema anular o circinado transitorio difícil de ver en piel oscura y, en la fase meningoencefalítica, prurito intenso con excoriaciones, alteraciones del sueño y deterioro neurológico.
Diagnóstico
Serología de cribado CATT o pruebas rápidas, seguida de confirmación parasitológica en aspirado ganglionar, sangre con técnicas de concentración o líquido cefalorraquídeo. Leucocitos en LCR por encima de 100/µL definen la enfermedad grave de segunda fase, que todavía orienta la elección de fármaco.
Manejo
Fexinidazol oral diez días con comida en adultos y niños de al menos 6 años y 20 kg, salvo segunda fase grave, que recibe nifurtimox-eflornitina. El acoziborol en dosis única obtuvo opinión positiva del CHMP en febrero de 2026 para mayores de 12 años y 40 kg. Fármacos suministrados por la OMS a través de unidades de medicina tropical.

Enfermedad del sueño de África oriental

T. brucei rhodesiense
Clínica
Zoonosis de antílopes y ganado que afecta a cazadores, pastores y turistas de safari en Tanzania, Zambia, Malaui, Uganda o Zimbabue. A los pocos días de la picadura aparece un chancro rojo, caliente y doloroso de 2 a 5 cm o más, a veces con ampolla central rica en parásitos, seguido de fiebre alta, exantema maculoso o anular, a veces hemorrágico, y miocarditis.
Diagnóstico
Tripanosomas visibles en extensión fina de sangre desde los primeros días de fiebre y en el aspirado del chancro. Punción lumbar para estadiar. Ante un chancro y fiebre en un viajero procedente de un parque nacional de África oriental, la sospecha debe activarse aunque se haya descartado paludismo.
Manejo
Urgencia médica. Fexinidazol oral para la mayoría de los pacientes desde la opinión de la EMA de diciembre de 2023; suramina en la primera fase y melarsoprol en la segunda quedan como alternativas por su toxicidad. Derivación inmediata a medicina tropical y consulta con la OMS para obtener el fármaco.

Chagas agudo

Trypanosoma cruzi, triatominos
Clínica
La mayoría de las infecciones agudas son asintomáticas. Cuando hay puerta de entrada visible, la conjuntival produce el signo de Romaña, con edema palpebral unilateral indoloro y adenopatía preauricular, y la cutánea el chagoma, placa indurada eritematosa. Se acompañan de fiebre, hepatoesplenomegalia, edema y exantemas inespecíficos; los brotes orales por alimentos contaminados son cada vez más frecuentes.
Diagnóstico
En la fase aguda los parásitos circulan: examen directo de sangre, microhematocrito en recién nacidos y PCR cuantitativa, que es la prueba más sensible. Las serologías se positivizan semanas después. Electrocardiograma y ecocardiograma basales por el riesgo de miocarditis.
Manejo
Benznidazol 5 a 7,5 mg/kg/día en dos tomas durante 60 días, o nifurtimox 8 a 10 mg/kg/día durante 60 a 90 días; en niños la tolerancia es mejor y la curación más probable. En España ambos se obtienen como medicamentos en situaciones especiales a través de las unidades de medicina tropical.

Chagas crónico y reactivación en inmunodeprimidos

Migrantes de zonas endémicas
Clínica
La forma indeterminada es asintomática; un 30 % desarrolla en décadas miocardiopatía con trastornos de conducción y arritmias, y otros megaesófago o megacolon. En trasplantados, VIH avanzado o tratamiento inmunosupresor, la reactivación puede manifestarse en la piel como placas eritematosas, nódulos o paniculitis, a veces como primera señal antes de la miocarditis o la meningoencefalitis.
Diagnóstico
Infección crónica: dos serologías positivas con técnicas y antígenos diferentes. Reactivación: biopsia cutánea con amastigotes en macrófagos o adipocitos de la hipodermis y PCR cuantitativa en sangre creciente. En trasplante de órgano de donante positivo, vigilancia periódica con PCR.
Manejo
Benznidazol en adultos con infección crónica sin miocardiopatía avanzada, especialmente mujeres en edad fértil, para prevenir la transmisión vertical. La reactivación se trata con benznidazol y reducción de la inmunosupresión. Cribado serológico previo en todo candidato a inmunosupresión nacido en Latinoamérica continental.

Chagas congénito

Transmisión vertical
Clínica
Se transmite en torno al 5 % de los embarazos de madres infectadas. La mayoría de los recién nacidos están asintomáticos; una minoría presenta prematuridad, bajo peso, hepatoesplenomegalia, anemia, ictericia, petequias o meningoencefalitis. El libro citaba también la transmisión por leche materna como rara.
Diagnóstico
Cribado serológico de gestantes procedentes de zonas endémicas, implantado en varias comunidades autónomas. En el hijo, PCR o microhematocrito en las primeras semanas y serología a los 9 a 12 meses, cuando han desaparecido los anticuerpos maternos; una serología negativa a esa edad descarta la infección.
Manejo
Benznidazol o nifurtimox en el recién nacido infectado, con curación cercana al 100 % si se trata en el primer año. Tratar a la madre después de la lactancia evita la transmisión en embarazos futuros. Estudiar a los hermanos y a otros familiares de la misma procedencia.

Leishmaniasis cutánea del Viejo Mundo

Leishmaniasis por L. infantum

España y cuenca mediterránea
Clínica
Pápula o nódulo carnoso, poco inflamatorio, eritematovioláceo, en cara, orejas o extremidades de adultos y niños, de crecimiento lento durante meses, con o sin costra; en brotes urbanos, pápulas y placas múltiples sin costra. Mientras los lactantes desarrollan kala-azar, los adultos inmunocompetentes suelen tener solo enfermedad cutánea autolimitada.
Diagnóstico
Biopsia del borde con histología, que muestra dermatitis granulomatosa a menudo sin amastigotes visibles, y PCR en tejido o en raspado, que confirma la mayoría de los casos. La dermatoscopia revela eritema difuso, lágrimas amarillas, estructuras blancas en estallido de estrella y vasos polimorfos. Hemograma y proteinograma si hay inmunodepresión.
Manejo
Antimoniato de meglumina intralesional semanal o quincenal hasta la curación, solo o con crioterapia; observación en lesiones pequeñas en localización no estética. Anfotericina B liposomal si hay lesiones múltiples, grandes, mucosas o inmunodepresión. Declaración obligatoria al sistema de vigilancia autonómico.

Leishmaniasis por L. major

Forma húmeda, rural, zoonótica
Clínica
Incubación menor de dos meses; nódulo tipo forúnculo que en dos semanas forma costra central y se ulcera con borde elevado rojo, alcanzando 3 a 6 cm, a veces con nódulos satélites en el trayecto linfático. Cura en 2 a 6 meses dejando cicatriz. Se adquiere en zonas semidesérticas de Oriente Medio, Magreb, Sahel y Asia central, con roedores como reservorio.
Diagnóstico
Frotis del exudado o del borde teñido con Giemsa, positivo con frecuencia en lesiones activas, y PCR con tipado; el diagnóstico clínico es sencillo en un viajero que vuelve de una zona endémica con úlceras costrosas múltiples en zonas descubiertas.
Manejo
Por su curación espontánea admite observación o tratamiento local: paromomicina al 15 % con gentamicina al 0,5 % en crema dos veces al día durante 20 días, termoterapia, crioterapia o antimoniato intralesional. Fluconazol oral 200 a 400 mg/día seis semanas tiene evidencia limitada y es fuera de ficha técnica.

Leishmaniasis por L. tropica

Forma seca, urbana, antroponótica
Clínica
Incubación de más de dos meses; nódulo pardusco que en seis meses se convierte en placa de 1 a 2 cm con úlcera superficial y costra muy adherida, con pocos nódulos satélites. Tarda unos 8 a 12 meses en curar. Endémica en ciudades de Oriente Medio y Asia central, con brotes recientes en refugiados sirios y afganos.
Diagnóstico
Frotis, histología y PCR con tipado. Suele haber más parásitos que en L. infantum. Explorar bien la cicatriz en las revisiones, porque es la especie que con más frecuencia evoluciona a la forma recidivante lupoide.
Manejo
Responde peor que L. major al tratamiento local; el antimoniato intralesional combinado con crioterapia es la opción más contrastada. Antimonial sistémico o miltefosina en lesiones múltiples, faciales extensas o resistentes. Seguimiento de la cicatriz durante al menos un año.

Leishmaniasis por L. aethiopica

Tierras altas de Etiopía y Kenia
Clínica
Lesión facial central, habitualmente única, formada por pápulas satélite que confluyen en un nódulo grande poco inflamado que no se costra ni se ulcera y tarda de dos a cinco años en curar. Si la picadura fue en el borde mucoso de la nariz o la boca, produce tumefacción labial o nasal persistente, sin la destrucción de la espundia americana.
Diagnóstico
Frotis con abundantes parásitos, histología y PCR con tipado de especie en laboratorio de referencia. Explorar siempre la mucosa nasal y oral. Diferenciar de lepra, sarcoidosis y linfoma en lesiones infiltrativas faciales.
Manejo
Poco sensible a los antimoniales en dosis estándar. Se usan antimonial combinado con paromomicina parenteral, miltefosina o pentamidina en centros etíopes; en Europa, tratamiento sistémico individualizado en unidad de referencia. Todas las opciones son de evidencia limitada.

Leishmaniasis recidivante

Lupoide, sobre todo L. tropica
Clínica
Pápulas pardorrojizas o amarillentas que aparecen en el borde o dentro de la cicatriz de una leishmaniasis curada, confluyen en placas y muestran nódulos en jalea de manzana a la vitropresión, como el lupus vulgar. Empeora en verano y persiste años; hay variantes queloideas, verrugosas en piernas y psoriasiformes extensas.
Diagnóstico
Histología con granulomas tuberculoides y muy pocos parásitos; la PCR puede ser negativa. Descartar tuberculosis cutánea con cultivo e IGRA, y sarcoidosis. Se cree que alrededor del 4 % de las infecciones por L. tropica de Irán y Afganistán evolucionan así.
Manejo
Infiltración intralesional de antimoniato, a veces tras extirpación de nódulos, combinada con crioterapia; antimonial sistémico o anfotericina B liposomal en placas extensas. Respuesta lenta y recaídas frecuentes; seguimiento prolongado.

Leishmaniasis cutánea difusa

Anérgica: L. aethiopica, L. amazonensis, L. mexicana
Clínica
Una lesión inicial se extiende y se disemina por la piel en forma de nódulos y placas infiltradas que no se ulceran, sobre todo en cara y extremidades, con aspecto que recuerda la lepra lepromatosa. No hay afectación visceral ni antecedente de kala-azar. Es crónica y progresiva.
Diagnóstico
Histología con macrófagos vacuolados repletos de amastigotes y escaso infiltrado linfocitario; frotis muy positivo. Ausencia de respuesta celular específica. Descartar VIH y otras causas de inmunodepresión, porque la coinfección produce cuadros similares.
Manejo
Tratamiento sistémico prolongado durante meses más allá de la curación clínica y parasitológica: miltefosina, antimonial con paromomicina o pentamidina según especie; las recaídas son la norma. Manejo exclusivo en centros de referencia.

Leishmaniasis del Nuevo Mundo

Complejo L. mexicana y úlcera de los chicleros

L. mexicana, L. amazonensis
Clínica
Lesiones similares a las de L. major o L. tropica en la cara lateral o detrás de las orejas de quienes pasan mucho tiempo en la selva de México, Belice y Guatemala; en el pabellón auricular invade el cartílago, tarda años en curar y lo destruye. L. amazonensis produce con frecuencia la forma difusa anérgica.
Diagnóstico
PCR con tipado de especie, imprescindible para separar Leishmania (Leishmania) de Viannia. Exploración otorrinolaringológica basal si hay duda de especie o lesión facial.
Manejo
Las lesiones simples por L. mexicana pueden tratarse localmente con antimoniato intralesional, termoterapia o crioterapia. La úlcera del pabellón auricular requiere tratamiento sistémico, con miltefosina o antimonial, por el riesgo de destrucción del cartílago.

Leishmaniasis cutánea por L. braziliensis

Subgénero Viannia
Clínica
Úlcera grande y profunda de bordes elevados y fondo granuloso, a menudo en piernas, con nódulos en el trayecto linfático y adenopatía regional que puede preceder a la úlcera. Adquirida en selvas de Centroamérica y Sudamérica, y cada vez más en entornos periurbanos con perros y burros como hospedadores ocasionales.
Diagnóstico
Los amastigotes son escasos: PCR en tejido es la prueba clave. Diferencial con esporotricosis, micobacteriosis atípicas, paracoccidioidomicosis, pioderma gangrenoso, ectima, pian y carcinoma. Explorar la mucosa nasal y oral en el diagnóstico y en cada revisión.
Manejo
Tratamiento sistémico: miltefosina oral 28 días, antimonial de meglumina 20 mg/kg/día durante 20 días o anfotericina B liposomal en pacientes de riesgo. La OPS admite antimoniato intralesional en lesiones únicas pequeñas seleccionadas. Seguimiento clínico y nasal durante años.

Leishmaniasis por L. guyanensis y L. panamensis

Pian bois
Clínica
Lesiones múltiples, a menudo carnosas y protuberantes, en extremidades, que recuerdan el pian; con frecuencia hay nódulos en cadena a lo largo de los linfáticos que pueden ulcerarse e imitar a la lesión primaria. Adquirida en las Guayanas, la Amazonia norte, Panamá, Costa Rica y Colombia; riesgo mucoso menor que L. braziliensis.
Diagnóstico
PCR con tipado. Diferencial con esporotricosis linfangítica, nocardiosis y micobacteriosis por Mycobacterium marinum, con cultivos en paralelo. Exploración nasal y oral basal y en cada revisión.
Manejo
L. guyanensis recae a menudo con antimoniales: en la Guayana Francesa se usa pentamidina 4 mg/kg intramuscular en una a tres dosis, con control de glucemia y tensión arterial. L. panamensis responde a miltefosina o antimonial sistémico.

Uta

L. peruviana, Andes peruanos
Clínica
Zoonosis de perros peridomésticos en valles andinos que afecta sobre todo a niños, con lesiones pequeñas, pocas y menos agresivas que las de L. braziliensis, que curan espontáneamente y no se asocian a afectación mucosa.
Diagnóstico
PCR con tipado para distinguirla de L. braziliensis, con la que comparte región; frotis y biopsia como en otras formas. La procedencia de altura y la edad infantil orientan.
Manejo
Observación o tratamiento local con antimoniato intralesional, termoterapia o crioterapia; tratamiento sistémico solo en lesiones extensas o sin respuesta. No necesita seguimiento mucoso prolongado si la especie está confirmada.

Leishmaniasis mucosa

Espundia, L. braziliensis
Clínica
Empieza con congestión, costras y epistaxis por un nódulo en el cornete inferior o el tabique anterior, que se perfora; después puede destruir nariz, paladar, labio, faringe y laringe, con disfagia, disfonía y riesgo vital. La mitad aparece en los dos años siguientes a la úlcera, el 90 % en diez, y en torno al 15 % no recuerda lesión cutánea.
Diagnóstico
Nasofibroscopia y biopsia de la mucosa tras limpieza cuidadosa, con histología y PCR; en España se han descrito formas septales aisladas por L. infantum, a menudo en inmunodeprimidos. Diferencial con granulomatosis con poliangitis, linfoma NK/T nasal, rinoescleroma, paracoccidioidomicosis, tuberculosis y consumo de cocaína.
Manejo
Antimonial de meglumina 20 mg/kg/día durante 28 a 30 días, con pentoxifilina asociada en algunos centros, o anfotericina B liposomal; la miltefosina es alternativa. Corticoides al iniciar el tratamiento si hay afectación laríngea, para evitar el edema obstructivo. Cirugía reconstructiva solo tras un año sin actividad.

Leishmaniasis visceral y sus formas cutáneas

Leishmaniasis visceral

Kala-azar: L. donovani, L. infantum
Clínica
Tras semanas o meses, fiebre prolongada, astenia, pérdida de peso, esplenomegalia masiva, hepatomegalia, pancitopenia e hipergammaglobulinemia. En la piel, hiperpigmentación de cara, manos, pies y abdomen en pacientes indios, pelo fino y despigmentado en niños desnutridos, y en ocasiones lesiones cutáneas o mucosas asociadas. En España afecta a lactantes, ancianos e inmunodeprimidos.
Diagnóstico
Serología por inmunofluorescencia o ELISA, prueba rápida rK39, menos sensible en África oriental y en Europa, y PCR en sangre periférica, cada vez más usada. Confirmación con aspirado de médula ósea; el esplénico es más sensible pero arriesgado. Descartar VIH en todos los casos.
Manejo
En Europa, anfotericina B liposomal 3 mg/kg/día los días 1 a 5, 14 y 21, o pautas equivalentes de ficha técnica; en el subcontinente indio, dosis única de 10 mg/kg. Vigilancia de recaída a los seis meses. Notificación obligatoria.

PKDL de África oriental

Sudán, Etiopía, Kenia
Clínica
Pápulas, máculas o nódulos faciales, sobre todo en mejillas, mentón y orejas, que se extienden a brazos, glúteos y piernas durante la convalecencia o semanas después del tratamiento del kala-azar. Su frecuencia ha caído desde que se abandonó la monoterapia con estibogluconato, a cifras cercanas al 5 al 10 % en series recientes.
Diagnóstico
Antecedente de kala-azar, raspado o biopsia con escasos parásitos e histología tuberculoide, y PCR en piel, más sensible que la microscopía. Diferencial con lepra, acné, sarcoidosis y miliaria.
Manejo
Suele curar sola en seis a doce meses. Se trata la forma grave, la persistente más de seis meses o la que afecta a mucosas o a niños pequeños: la combinación de miltefosina y paromomicina alcanzó una curación del 98 % en un ensayo de fase II; también se usa anfotericina B liposomal.

PKDL del subcontinente indio

India, Bangladés, Nepal
Clínica
Uno o dos años después del kala-azar, o sin antecedente conocido, máculas hipopigmentadas simétricas de distribución parecida a la lepra lepromatosa, en las que con el tiempo aparecen pápulas y nódulos que afectan cara, lengua, paladar y genitales. Rara vez cura sola y mantiene la transmisión.
Diagnóstico
Biopsia con infiltrado inflamatorio crónico y parásitos variables en macrófagos dérmicos, PCR cuantitativa en piel y serología rK39. Diferencial con lepra, vitíligo, pitiriasis versicolor y sarcoidosis; las formas maculares tienen poca carga parasitaria.
Manejo
Programas nacionales con miltefosina durante 12 semanas, con vigilancia oftalmológica por queratitis y retinopatía, o anfotericina B liposomal en ciclos; las combinaciones acortan la duración. Fuera de zona endémica, manejo en centro de referencia con anticoncepción obligada si se usa miltefosina.

Coinfección por VIH y leishmania

Sur de Europa, África oriental, India
Clínica
Leishmaniasis visceral atípica, a veces sin fiebre ni esplenomegalia, con localizaciones digestivas, pulmonares o cutáneas; en la piel, pápulas, nódulos tipo dermatofibroma, lesiones difusas o amastigotes hallados en biopsias de sarcoma de Kaposi u otras dermatosis. Recaídas y mortalidad elevadas.
Diagnóstico
Serología a menudo negativa: PCR en sangre y médula ósea, y biopsia de cualquier lesión cutánea atípica con PCR. Recuento de CD4 y carga viral; buscar tuberculosis concomitante.
Manejo
Anfotericina B liposomal en dosis total de 40 mg/kg, o combinada con miltefosina, que mejoró la supervivencia libre de recaída en ensayos de India y Etiopía; tratamiento antirretroviral y profilaxis secundaria con anfotericina B liposomal mensual o quincenal hasta que los CD4 superen 200 a 350/µL de forma mantenida.

Leishmaniasis en pacientes con biológicos

Anti-TNF, trasplante, inhibidores de JAK
Clínica
En zonas endémicas, lesiones cutáneas más extensas o múltiples, formas mucosas aisladas y leishmaniasis visceral en pacientes con anti-TNF, sobre todo infliximab y adalimumab, y en trasplantados. Pueden aparecer muchos años después de la exposición por reactivación de una infección latente.
Diagnóstico
Biopsia con PCR de cualquier nódulo o úlcera persistente en un paciente inmunodeprimido, y despistaje visceral con hemograma, proteinograma, ecografía abdominal y PCR en sangre.
Manejo
Tratamiento sistémico con anfotericina B liposomal como primera opción, porque el tratamiento local recae con frecuencia; suspensión temporal del biológico de acuerdo con el especialista prescriptor y reintroducción tras la curación, con seguimiento estrecho durante el primer año.

Toxoplasmosis

Toxoplasmosis adquirida del inmunocompetente

Toxoplasma gondii
Clínica
Casi siempre asintomática o con adenopatías cervicales y febrícula de semanas. La piel se afecta poco y de forma inespecífica: exantemas maculopapulosos, a veces purpúricos, seguidos de descamación; se han descrito urticaria, eritema nudoso, lesiones de tipo pitiriasis liquenoide y un cuadro similar a la dermatomiositis, sin causalidad siempre demostrada.
Diagnóstico
Serología IgG e IgM con prueba de avidez de IgG para fechar la infección; la IgM puede persistir meses. PCR en ganglio, líquido o tejido en casos dudosos. Ante una dermatomiositis atípica con adenopatías, considerar serología.
Manejo
No suele necesitar tratamiento. En formas sintomáticas prolongadas o con miositis, pirimetamina y sulfadiazina con ácido folínico durante 2 a 4 semanas, o cotrimoxazol como alternativa, con vigilancia hematológica y de toxicodermias por sulfamidas.

Toxoplasmosis congénita

Transmisión transplacentaria
Clínica
Coriorretinitis, hidrocefalia, calcificaciones cerebrales y convulsiones; en la piel, exantemas maculosos y hemorrágicos, ictericia y lesiones en magdalena de arándanos por hematopoyesis dérmica, compartidas con otras infecciones del grupo TORCH. Muchas formas son subclínicas al nacer y se manifiestan con coriorretinitis años después.
Diagnóstico
En la gestante, serología con avidez; en el feto, PCR en líquido amniótico a partir de la semana 18. En el recién nacido, IgM e IgA, PCR, fondo de ojo y neuroimagen, y seguimiento serológico hasta el año.
Manejo
Espiramicina en la gestante con infección aguda antes de la confirmación fetal y pirimetamina con sulfadiazina y ácido folínico si se confirma; tratamiento del recién nacido infectado durante un año. La indicación de cribado gestacional universal varía entre comunidades.

Toxoplasmosis en inmunodeprimidos

VIH avanzado, trasplante
Clínica
Encefalitis con lesiones con captación en anillo, coriorretinitis, neumonitis y diseminación; en la piel, pápulas y nódulos o exantemas inespecíficos que pueden albergar taquizoítos, raros pero útiles para el diagnóstico en el trasplante de médula ósea.
Diagnóstico
IgG positiva previa como marcador de riesgo; PCR en sangre, líquido cefalorraquídeo o biopsia cutánea, e inmunohistoquímica para taquizoítos. Resonancia cerebral ante cualquier síntoma neurológico.
Manejo
Pirimetamina, sulfadiazina y ácido folínico durante al menos seis semanas, seguido de profilaxis secundaria; cotrimoxazol como profilaxis primaria con CD4 por debajo de 100/µL. Vigilar exantemas por sulfamidas, frecuentes en el VIH.

Fármacos y técnicas frente a la leishmaniasis

Antimoniato de meglumina intralesional

0,5 a 5 mL por sesión, cada 1 a 3 semanas
Indicación
Primera opción local para lesiones simples por L. infantum, L. major, L. tropica, L. mexicana o L. peruviana, y en lesiones únicas pequeñas de Viannia seleccionadas según la OPS. Comercializado en España como Glucantime.
Técnica
Con aguja de insulina de 30 G, infiltrar desde el borde hacia el centro, en varios puntos, hasta blanquear toda la lesión y un margen de 1 a 2 mm; anestesia tópica o local en niños. Suelen bastar de cinco a ocho sesiones. Asociar crioterapia con nitrógeno líquido en el mismo acto mejora la curación.
Precauciones
Dolor intenso, edema, prurito y, rara vez, reacciones sistémicas o anafilaxia. Evitar el párpado y la proximidad del cartílago con volúmenes altos. Cura cuando la lesión se aplana y reepiteliza; el eritema residual puede tardar meses en desaparecer.

Antimoniales pentavalentes sistémicos

20 mg de antimonio/kg/día, 20 a 30 días
Indicación
Leishmaniasis cutánea complicada por especies sensibles, leishmaniasis mucosa en pacientes sin contraindicaciones y algunas formas recidivantes. Ya no son primera opción en la visceral en Europa ni en el subcontinente indio por resistencias.
Pauta
Antimoniato de meglumina 20 mg de antimonio por kilo al día por vía intravenosa o intramuscular, 20 días en formas cutáneas y 28 a 30 en mucosas. Electrocardiograma, amilasa, lipasa, transaminasas, creatinina y hemograma basales y semanales.
Precauciones
Prolongación del QT y arritmias, pancreatitis, hepatitis, mialgias, artralgias y fatiga, más graves en mayores de 50 años. Contraindicados en embarazo, cardiopatía, insuficiencia renal o hepática relevantes. Suspender si el QTc supera 500 ms o la lipasa se eleva más de cinco veces.

Anfotericina B liposomal

3 a 4 mg/kg/día intravenosos
Indicación
Tratamiento sistémico de referencia en Europa para la leishmaniasis visceral, la mucosa y la cutánea extensa o del inmunodeprimido por L. infantum; alternativa en Viannia cuando hay contraindicación para miltefosina o antimoniales. Comercializada en España como AmBisome.
Pauta
Visceral del inmunocompetente: 3 mg/kg/día los días 1 a 5, 14 y 21. Cutánea: 3 mg/kg/día durante 5 a 7 días, con o sin dosis de refuerzo, fuera de ficha técnica. Coinfección por VIH: 4 mg/kg los días 1 a 5, 10, 17, 24, 31 y 38.
Precauciones
Reacciones a la infusión, hipopotasemia, hipomagnesemia y deterioro renal, menores que con la forma convencional; control de creatinina e iones dos veces por semana. Puede usarse en el embarazo y en niños.

Miltefosina

2,5 mg/kg/día oral, 28 días
Indicación
Leishmaniasis cutánea americana, sobre todo L. panamensis, L. guyanensis y algunas regiones de L. braziliensis, leishmaniasis mucosa, PKDL y combinaciones en la coinfección por VIH. En España no tiene registro y se importa como medicamento extranjero.
Pauta
50 mg cada 12 horas con comida en pacientes de 30 a 44 kg y 50 mg cada 8 horas a partir de 45 kg, durante 28 días; en niños, dosis alométricas. Control de transaminasas y creatinina al inicio y a las dos semanas.
Precauciones
Teratógena: prueba de embarazo previa y anticoncepción eficaz durante el tratamiento y los cuatro a cinco meses siguientes. Náuseas y vómitos frecuentes, elevación de transaminasas y creatinina, y queratitis en tratamientos prolongados.

Tratamientos físicos y tópicos

Termoterapia, crioterapia, paromomicina
Termoterapia
Radiofrecuencia localizada a 50 °C durante 30 segundos por punto, en una sola sesión bajo anestesia local, con curaciones comparables al antimonial intralesional en lesiones del Viejo y del Nuevo Mundo; deja quemadura de segundo grado que requiere curas. Disponibilidad limitada en España.
Crioterapia
Nitrógeno líquido con dos ciclos de congelación de 10 a 30 segundos que incluyan un margen de 1 a 2 mm, cada una a tres semanas; útil sola en lesiones pequeñas y asociada al antimoniato intralesional. Hipopigmentación residual frecuente en fototipos altos.
Paromomicina tópica
Crema al 15 % con gentamicina al 0,5 %, dos veces al día durante 20 días, superior al vehículo en L. major; sin presentación autorizada en España, por lo que se recurre a fórmula magistral con paromomicina al 15 %. Irritación local leve.

Pentamidina y azoles

Alternativas de segunda línea
Pentamidina
Isetionato de pentamidina 4 mg/kg intramuscular o intravenosa, en una a tres dosis en días alternos para L. guyanensis, y en pautas prolongadas para la forma difusa por L. aethiopica. Hipoglucemia, hipotensión, diabetes tardía, nefrotoxicidad y abscesos estériles; administrar en decúbito y con control de glucemia.
Azoles
Fluconazol 200 a 400 mg/día seis semanas en L. major, ketoconazol en L. mexicana e itraconazol en combinación, como en la experiencia del autor del capítulo; evidencia escasa y heterogénea, por lo que hoy se reservan para casos sin otras opciones. Fuera de ficha técnica.
Alopurinol
Usado por el autor con antimonial intralesional y en el tratamiento de mantenimiento de la leishmaniasis canina; sin evidencia suficiente en el ser humano para recomendarlo como tratamiento, por lo que conviene abandonarlo en la práctica actual.
Segunda mirada

Contrastes que resuelven la duda

Las comparaciones que más a menudo cambian el diagnóstico o la elección de tratamiento.

Tratamiento local frente a tratamiento sistémico en la leishmaniasis cutánea

Número de lesiones
Hasta cuatro o cinco frente a más numerosas o diseminadas
Tamaño y localización
Menos de 4 a 5 cm, fuera de cara periorificial y articulaciones frente a grandes, faciales complejas o sobre cartílago
Especie
L. infantum, L. major, L. tropica, L. mexicana frente a Viannia con riesgo mucoso
Estado inmunitario
Inmunocompetente frente a VIH, trasplante, biológicos o corticoides
Afectación linfática o mucosa
Ausente frente a nódulos linfangíticos, adenopatías o lesión mucosa
Opciones
Antimoniato intralesional, crioterapia, termoterapia o paromomicina frente a anfotericina B liposomal, miltefosina o antimonial parenteral

Leishmaniasis del Viejo Mundo frente a la del Nuevo Mundo

Especies
L. infantum, L. major, L. tropica, L. aethiopica frente a complejo L. mexicana y subgénero Viannia
Vector
Phlebotomus frente a Lutzomyia
Evolución natural
Curación espontánea en meses en la mayoría frente a úlceras más grandes, persistentes y con recaídas
Riesgo mucoso
Excepcional frente a posible años después con L. braziliensis
Tratamiento
Local en la mayoría frente a sistémico en la mayoría
Seguimiento
Hasta la reepitelización y la cicatriz frente a exploración nasal durante años

L. major frente a L. tropica

Epidemiología
Rural, zoonótica, roedores frente a urbana, antroponótica
Incubación
Menos de dos meses frente a más de dos meses
Lesión
Húmeda, inflamada, 3 a 6 cm frente a seca, costra adherida, 1 a 2 cm
Curación espontánea
2 a 6 meses frente a 8 a 12 meses
Complicación típica
Nódulos satélites linfáticos frente a forma recidivante lupoide
Respuesta terapéutica
Buena a paromomicina tópica y termoterapia frente a peor, mejor con antimoniato más crioterapia

Leishmaniasis cutánea difusa frente a leishmaniasis recidivante

Respuesta inmunitaria
Anergia celular específica frente a hipersensibilidad exagerada que no esteriliza
Especies
L. aethiopica, L. amazonensis, L. mexicana frente a L. tropica sobre todo
Lesiones
Nódulos y placas diseminados sin úlcera frente a pápulas lupoides en el borde de una cicatriz
Histología
Macrófagos repletos de amastigotes frente a granuloma tuberculoide pobre en parásitos
Diferencial principal
Lepra lepromatosa frente a lupus vulgar
Pronóstico
Crónica con recaídas pese a tratamiento prolongado frente a persistencia lenta durante años, mejor respuesta local

PKDL africana frente a PKDL india

Momento
Durante la convalecencia o semanas después frente a uno o dos años después
Lesiones
Pápulas faciales que se extienden frente a máculas hipopigmentadas que evolucionan a nódulos
Mucosas
Rara afectación frente a lengua, paladar y genitales posibles
Evolución
Curación espontánea en meses en la mayoría frente a progresiva durante años
Tratamiento
Solo formas graves o persistentes frente a tratamiento siempre
Importancia epidemiológica
Reservorio transitorio frente a reservorio interepidémico relevante

Enfermedad del sueño por T. b. gambiense frente a T. b. rhodesiense

Geografía
África occidental y central frente a África oriental y meridional
Reservorio
Humano frente a antílopes y ganado
Población afectada
Comunidades rurales endémicas frente a cazadores, pastores y turistas de safari
Chancro
Inconstante frente a presente en el 70 al 90 %
Evolución
Crónica, años frente a aguda, semanas, con miocarditis
Tratamiento actual
Fexinidazol o acoziborol orales frente a fexinidazol oral, con suramina y melarsoprol como alternativas

Amebiasis cutánea frente a pioderma gangrenoso perianal o periestomal

Contexto
Viaje o procedencia de zona endémica, disentería previa o absceso hepático frente a enfermedad inflamatoria intestinal o hematológica
Borde
Serpiginoso, socavado, con halo eritematoso frente a violáceo, socavado, con patergia
Exudado
Hemopurulento con trofozoítos hematófagos frente a estéril
Histología
Necrosis con amebas PAS positivas frente a infiltrado neutrofílico sin microorganismos
Tratamiento
Metronidazol y amebicida luminal frente a corticoides o biológicos
Error que evitar
Inmunosuprimir una amebiasis frente a desbridar un pioderma
Escenarios clínicos

Qué haría en consulta

Situaciones frecuentes en consulta de dermatología y cómo las resolvería con el capítulo y la evidencia actual.

Siun hombre de 55 años de Fuenlabrada, sin viajes, con tres pápulas eritematosas no costrosas en el antebrazo y la mejilla desde hace cuatro meses, en tratamiento con adalimumab por espondiloartritis.

Haría dermatoscopia, que suele mostrar eritema difuso, lágrimas amarillas y vasos polimorfos, y biopsia en sacabocados del borde de una lesión, dividida entre histología y suero salino estéril para PCR de Leishmania con tipado. Si se confirma L. infantum, pediría hemograma, proteinograma, perfil hepático, ecografía abdominal y PCR en sangre para descartar afectación visceral. Por el anti-TNF y la multiplicidad, propondría anfotericina B liposomal 3 mg/kg/día durante 5 a 7 días, fuera de ficha técnica en esta indicación, con control de creatinina y potasio, y acordaría con reumatología suspender adalimumab hasta la curación. Notificaría el caso y lo revisaría al mes, a los tres y a los doce meses, explorando también la mucosa nasal.

Siuna cooperante de 29 años vuelve de seis meses en Bolivia con una úlcera de 3 cm en la pierna, bordes elevados y dos nódulos en el trayecto linfático hacia la ingle.

Sospecharía L. braziliensis. Tomaría biopsia del borde para histología y PCR con tipado, y un frotis del raspado. Exploraría nariz y boca y pediría nasofibroscopia si hubiera cualquier síntoma nasal. Con la especie confirmada, la trataría por vía sistémica: miltefosina 50 mg cada 8 horas con comida durante 28 días si pesa 45 kg o más, previa prueba de embarazo y con anticoncepción eficaz hasta cuatro o cinco meses después, solicitando el fármaco como medicamento extranjero. Si no fuera posible, anfotericina B liposomal. Controlaría transaminasas y creatinina a las dos semanas, comprobaría la reepitelización a los tres meses y le pediría que consultara ante congestión o epistaxis durante años.

Siun niño de 6 años de Valencia con un nódulo de 1 cm en la mejilla, costroso, de dos meses de evolución, con PCR positiva para L. infantum.

Explicaría a la familia que la lesión acabaría curando sola en meses pero que en la cara conviene acelerar la curación para reducir la cicatriz. Ofrecería antimoniato de meglumina intralesional con anestesia tópica previa bajo oclusión durante una hora, infiltrando con aguja de 30 G desde el borde hasta blanquear la lesión, cada una o dos semanas, sin crioterapia en la mejilla de un niño para evitar hipopigmentación. Si no tolerara las infiltraciones, valoraría termoterapia o, como alternativa razonable, la observación. No pediría estudio visceral si el niño está bien y el hemograma es normal. Notificaría el caso y revisaría a los tres meses.

Siun turista de 48 años, tres días después de volver de un safari en Tanzania, presenta fiebre de 39 °C y una placa roja, caliente y dolorosa de 6 cm en el antebrazo, y la gota gruesa para paludismo es negativa.

Pensaría en un chancro tripanosómico por T. b. rhodesiense, además de en celulitis, rickettsiosis con escara o carbunco. Pediría extensión fina y gota gruesa de sangre revisadas expresamente en busca de tripanosomas, aspirado del borde o de la ampolla del chancro, hemograma, función renal y hepática, troponina y electrocardiograma por el riesgo de miocarditis. Ingresaría al paciente y avisaría a la unidad de medicina tropical sin esperar resultados. Con la confirmación, se estadiaría con punción lumbar y se trataría con fexinidazol oral, solicitado a la OMS, o con suramina si no hubiera disponibilidad inmediata. Pediría a los compañeros de viaje que consultaran si tuvieran fiebre.

Siuna mujer boliviana de 34 años, residente en Madrid y con deseo gestacional, va a empezar metotrexato por una psoriasis y tiene serología de Chagas positiva por dos técnicas.

Pediría electrocardiograma, ecocardiograma y valoración de síntomas digestivos, y la derivaría a medicina tropical para tratamiento con benznidazol 5 mg/kg/día en dos tomas durante 60 días, con prueba de embarazo previa y anticoncepción eficaz. Le advertiría de que en la segunda semana puede aparecer un exantema pruriginoso; si es leve, mantendría el fármaco con antihistamínico y corticoide tópico, y lo suspendería ante fiebre, adenopatías, eosinofilia, afectación mucosa o hepática. Retrasaría el metotrexato hasta terminar el benznidazol, usando entretanto fototerapia o tratamiento tópico. Pediría también serología de Strongyloides y estudiaría a sus hijos y hermanos.

Siun varón de 40 años con VIH y 80 CD4/µL presenta pápulas y nódulos firmes tipo dermatofibroma en tronco y extremidades, con fiebre intermitente y citopenias.

Biopsiaría un nódulo con histología, tinciones para hongos y micobacterias, y PCR de Leishmania, además de cultivo. Pediría aspirado de médula ósea con PCR, PCR en sangre, serologías, hemocultivos para micobacterias y estudio de tuberculosis. Si se confirma leishmaniasis visceral con diseminación cutánea, el tratamiento lo dirigiría enfermedades infecciosas: anfotericina B liposomal 4 mg/kg los días 1 a 5, 10, 17, 24, 31 y 38, o la combinación con miltefosina, inicio o ajuste del tratamiento antirretroviral y profilaxis secundaria con anfotericina B liposomal cada dos a cuatro semanas hasta que los CD4 superen 200 a 350/µL de forma mantenida. Revisaría la piel mensualmente para detectar recaídas.

Siun hombre de 62 años con colostomía por un carcinoma de colon, nacido en México, desarrolla en una semana una úlcera periestomal muy dolorosa, de bordes socavados y exudado hemorrágico.

No diagnosticaría pioderma gangrenoso sin descartar infección. Tomaría material del borde de la úlcera, evitando la necrosis, para examen en fresco inmediato en busca de trofozoítos con hematíes, biopsia con PAS e inmunohistoquímica, PCR de Entamoeba histolytica, cultivo bacteriano y micobacteriano, y heces con PCR o antígeno. Pediría serología amebiana y ecografía hepática. Si se confirma amebiasis, metronidazol 750 mg cada 8 horas durante 10 días seguido de paromomicina 25 a 35 mg/kg/día en tres tomas durante 7 días, con curas locales y cirugía general avisada. Si todo es negativo, reconsideraría el pioderma con biopsia de control.

Siuna joven de 22 años con vulvitis pruriginosa, flujo espumoso amarillento y disuria, que no mejora con clotrimazol vaginal.

Haría exploración con especuloscopia y mediría el pH vaginal, enviaría exudado vaginal para amplificación de ácidos nucleicos de T. vaginalis, clamidia y gonococo, y pediría serologías de sífilis, VIH y hepatitis. Con resultado positivo para tricomonas, pautaría metronidazol 500 mg cada 12 horas durante 7 días, sin alcohol hasta 24 horas después de la última dosis, y la dosis única de 2 g a su pareja masculina, con abstinencia sexual hasta que ambos completen el tratamiento y desaparezcan los síntomas. Le explicaría el riesgo de reinfección y repetiría la prueba a los tres meses. Trataría la vulvitis con emolientes y, si es intensa, un corticoide de potencia baja durante pocos días.

Detalles que cambian la conducta

Perlas de examen y de consulta

◆Biopsia dividida, siempre

Ante la sospecha de leishmaniasis, la biopsia del borde activo se divide: una parte en formol para histología y otra en suero salino estéril, sin formol, para PCR. En las lesiones crónicas por L. infantum la histología muestra granulomas sin parásitos y, sin la muestra en fresco, el diagnóstico queda en sarcoidosis o granuloma de causa desconocida.

◆Las lágrimas amarillas orientan en dermatoscopia

En la serie de Llambrich y colaboradores todas las lesiones tenían eritema difuso, más de la mitad mostraba lágrimas amarillas, que corresponden a tapones de queratina en infundíbulos dilatados, y casi todas combinaban dos o más tipos de vasos, incluidos los de patrón tumoral. Un nódulo facial con esos hallazgos y sin respuesta a antibióticos debe biopsiarse con PCR.

◆El volcán y la cicatriz engañan

Las lesiones profundas subcutáneas tipo volcán, las que surgen por diseminación linfática y las crónicas con predominio de cicatriz son las que más se confunden con carcinoma, micobacteriosis o sarcoidosis. En ellas el frotis suele ser negativo y la PCR del tejido es la única prueba con rendimiento suficiente.

◆Nariz y boca en cada revisión del viajero americano

Una leishmaniasis cutánea del Nuevo Mundo curada no cierra el caso. La mitad de las formas mucosas aparecen en dos años y el resto hasta décadas después, con congestión y costras antes que con destrucción visible. Explorar el tabique anterior con rinoscopia simple y dar instrucciones por escrito es más útil que cualquier control serológico.

◆La leishmanina ya no existe en la clínica

La intradermorreacción de Montenegro indicaba sensibilización previa, no enfermedad activa, cruzaba entre especies y era negativa en las formas anérgicas. No se fabrica para uso clínico en Europa. Su lugar lo ocupan la PCR en tejido y, en la visceral, la PCR en sangre, la serología y el aspirado medular.

◆El benznidazol avisa en la segunda semana

El exantema maculopapuloso pruriginoso por benznidazol aparece típicamente entre los días 7 y 14 y es más frecuente en adultos. La mayoría puede continuar con antihistamínicos y corticoide tópico; la fiebre, la eosinofilia, las adenopatías, la afectación mucosa o la hepatitis obligan a suspender por posible DRESS o necrólisis.

◆Metronidazol: siete días en la mujer

En el ensayo aleatorizado de Kissinger y colaboradores la pauta de 500 mg cada 12 horas durante siete días redujo a la mitad la persistencia de T. vaginalis frente a la dosis única de 2 g. Por eso los CDC la recomiendan desde 2021 en la mujer y reservan la dosis única para el varón.

◆Prurito por cloroquina sin exantema

El prurito intenso sin lesiones en una persona de piel negra que toma cloroquina para el paludismo es un efecto conocido, no una alergia, y responde a antihistamínicos. Distinto es el exantema pustuloso de pliegues a los pocos días de hidroxicloroquina, que corresponde a una PEGA y obliga a retirar el fármaco.

◆Chancro más fiebre tras un safari es una urgencia

Un chancro rojo, caliente y doloroso con fiebre en un viajero que vuelve de un parque nacional de África oriental debe hacer pensar en T. b. rhodesiense aunque la gota gruesa de paludismo sea negativa. La extensión de sangre debe revisarse buscando tripanosomas expresamente y el paciente debe ingresar.

◆Amebas de vida libre: la nariz que no cura

Una placa infiltrada, indolora y persistente sobre la nariz de un paciente procedente de Perú u otros países andinos, con granulomas en la biopsia y cultivos negativos, puede ser Balamuthia mandrillaris. Pedir PCR específica y resonancia cerebral cambia el pronóstico, porque la supervivencia es alta mientras la infección se limita a la piel.

Contraste con fuentes actuales

Actualización DermRX

Qué ha cambiado entre la obra (2010) y octubre de 2026, y qué conviene matizar con la literatura posterior.

DiagnósticoDe la leishmanina y el cultivo a la PCR con tipado de especie

El libro proponía confirmar la leishmaniasis con frotis teñidos, cultivo en medio NNN, inoculación en hámster y la intradermorreacción de leishmanina, y presentaba la PCR del kinetoplasto como técnica prometedora con sensibilidades del 92 al 98 %. La guía IDSA/ASTMH de 2016 situó la PCR en tejido como prueba de elección por su sensibilidad y porque identifica la especie, dato que decide el tratamiento y el seguimiento mucoso. La experiencia española lo confirmó: en el brote de Fuenlabrada, dos tercios de las biopsias mostraban granulomas sin parásitos visibles y la PCR aportó el diagnóstico en el 98 % de los pacientes. La leishmanina ha desaparecido de la clínica y el cultivo queda para laboratorios de referencia y estudios de sensibilidad.

Fuentes: Aronson N, et al. Clin Infect Dis. 2016 PMID: 27941151. Aguado M, et al. Actas Dermosifiliogr. 2013 PMID: 23567452.

DermatoscopiaPatrón dermatoscópico de la leishmaniasis cutánea

La edición de 2010 no mencionaba la dermatoscopia. Un grupo español describió en 2009 el patrón de la leishmaniasis cutánea: eritema difuso en todas las lesiones, lágrimas amarillas en más de la mitad, hiperqueratosis, erosión o úlcera central, estructuras blancas en estallido de estrella y, de forma constante, al menos un tipo de vaso de los descritos en tumores, con vasos en coma, lineales irregulares, puntiformes o polimorfos, y combinación de dos o más tipos en el 88 % de los casos. En la práctica, la dermatoscopia no confirma el diagnóstico, pero ayuda a separar la leishmaniasis de una picadura o un quiste y a no tomar por carcinoma basocelular o melanoma amelanótico un nódulo facial con vasos atípicos, decidiendo la biopsia con PCR.

Fuentes: Llambrich A, et al. Br J Dermatol. 2009 PMID: 19120331.

TerapéuticaTratamiento local de las lesiones simples y sistémico guiado por especie

El capítulo dependía de los antimoniales intralesionales o parenterales y presentaba la paromomicina tópica como una promesa pendiente de formulación. Las revisiones Cochrane respaldan el antimoniato intralesional, la termoterapia y la crioterapia en lesiones simples del Viejo Mundo, y el ensayo de paromomicina al 15 % con o sin gentamicina mostró curaciones del 81 al 82 % frente al 58 % con vehículo en L. major. En la leishmaniasis americana, la revisión Cochrane de 2020 sitúa la miltefosina oral en eficacia comparable al antimoniato, con más efectos digestivos, y las directrices de la OPS de 2022 admiten tratamiento local en lesiones únicas seleccionadas. En España están comercializados el antimoniato de meglumina y la anfotericina B liposomal; la miltefosina se importa como medicamento extranjero.

Fuentes: Heras-Mosteiro J, et al. Cochrane Database Syst Rev. 2017 PMID: 29149474. Ben Salah A, et al. N Engl J Med. 2013 PMID: 23388004. Pinart M, et al. Cochrane Database Syst Rev. 2020 PMID: 32853410. OPS. Directrices para el tratamiento de las leishmaniasis en la Región de las Américas. 2022.

EspañaLeishmaniasis autóctona urbana, biológicos y formas mucosas aisladas

En 2010 la leishmaniasis española era una enfermedad rural ligada al perro, con lesiones cutáneas en adultos y kala-azar en lactantes y pacientes con VIH. El brote del suroeste de Madrid entre 2009 y 2012, con liebres y conejos como reservorio en parques periurbanos, fue el mayor de Europa y mostró que puede afectar a población urbana sin contacto canino. Las series mediterráneas de pacientes con anti-TNF describen un cambio de expresión, con formas cutáneas extensas, mucosas o viscerales y recaídas tras tratamiento local, y se siguen publicando leishmaniasis mucosas del tabique nasal por L. infantum sin lesión cutánea previa, con retrasos diagnósticos de meses. La leishmaniasis es de declaración obligatoria en toda España.

Fuentes: Arce A, et al. Euro Surveill. 2013 PMID: 23929177. Bosch-Nicolau P, et al. PLoS Negl Trop Dis. 2019 PMID: 31469834. Orozco-Núñez S, et al. Eur Arch Otorhinolaryngol. 2026 PMID: 42543410.

TerapéuticaCombinaciones con miltefosina en la coinfección por VIH y en la PKDL

El libro trataba la leishmaniasis visceral, la coinfección por VIH y la PKDL india con estibogluconato sódico durante 21 a 30 días, y recomendaba vigilar la respuesta con aspirados esplénicos. Los ensayos aleatorizados han cambiado el enfoque: en Etiopía, la combinación de anfotericina B liposomal 30 mg/kg con miltefosina alcanzó una eficacia del 88 % frente al 55 % de la monoterapia en pacientes con VIH, y en India la combinación logró una supervivencia libre de recaída del 96 % a los 210 días frente al 85 %, acortando el tratamiento a la mitad. En África oriental, la frecuencia de PKDL cayó al abandonar la monoterapia con estibogluconato, y la combinación de miltefosina y paromomicina curó al 98 % de los pacientes en un ensayo de fase II.

Fuentes: Diro E, et al. PLoS Negl Trop Dis. 2019 PMID: 30653490. Burza S, et al. Clin Infect Dis. 2022 PMID: 35147680. Abera EG, et al. PLoS Negl Trop Dis. 2026 PMID: 42611892.

TerapéuticaEnfermedad del sueño: fexinidazol y acoziborol por vía oral

Para la tripanosomiasis africana, el capítulo ofrecía suramina y pentamidina antes de la invasión del sistema nervioso y melarsoprol después, con corticoides, fármacos de toxicidad grave y administración parenteral. El ensayo pivotal de fexinidazol oral durante diez días mostró una eficacia aceptable frente a nifurtimox-eflornitina en la forma gambiense de segunda fase; la EMA emitió en 2018 opinión favorable mediante el procedimiento para medicamentos destinados a uso fuera de la Unión, y en diciembre de 2023 la extendió a T. b. rhodesiense. Un estudio de fase 3b confirmó su efectividad en pacientes ambulatorios. En febrero de 2026 el CHMP dio opinión positiva al acoziborol en dosis única para la forma gambiense en mayores de 12 años y 40 kg, pieza clave del cribado y tratamiento en el mismo acto.

Fuentes: Mesu VKBK, et al. Lancet. 2018 PMID: 29113731. Kumeso VKB, et al. Lancet Glob Health. 2025 PMID: 40288399. McGuigan A. Drugs. 2026 PMID: 42530820. EMA. Fexinidazole Winthrop, opinión del CHMP para T. b. rhodesiense. 2023.

GuíasChagas en migrantes: cribado y pautas de benznidazol

El libro trataba la enfermedad de Chagas como una zoonosis rural americana y limitaba el tratamiento a la fase aguda con nifurtimox o benznidazol. Hoy se trata también a los adultos con infección crónica sin miocardiopatía avanzada, y en Europa la prioridad es el cribado: un metaanálisis de 2024 confirmó una prevalencia relevante en migrantes latinoamericanos, máxima en los procedentes de Bolivia, lo que justifica la serología en gestantes, donantes y candidatos a inmunosupresión. El ensayo BENDITA, realizado en Bolivia con participación española, obtuvo eliminación parasitológica sostenida en más del 80 % con pautas de benznidazol de solo dos a cuatro semanas, con menos abandonos; la pauta estándar sigue siendo de 60 días mientras se completan ensayos confirmatorios.

Fuentes: Nepomuceno de Andrade G, et al. Lancet Reg Health Eur. 2024 PMID: 39290806. Torrico F, et al. Lancet Infect Dis. 2021 PMID: 33836161.

EvidenciaTricomoniasis: amplificación de ácidos nucleicos y metronidazol siete días

El capítulo diagnosticaba la tricomoniasis con examen en fresco y cultivo en medio de Feinberg-Whittington, la trataba con metronidazol 400 mg cada 12 horas durante cinco días o en dosis única y mantenía pesarios de acetarsol y lavados con vinagre. Las pruebas de amplificación de ácidos nucleicos han sustituido al fresco, que pierde la mitad de los casos, y permiten usar orina o muestras autotomadas. El ensayo aleatorizado de Kissinger y colaboradores demostró que siete días de metronidazol 500 mg cada 12 horas reducen la infección persistente frente a la dosis única de 2 g en la mujer, por lo que la guía de los CDC de 2021 adoptó esa pauta para la mujer y mantuvo la dosis única para el varón, con tratamiento de las parejas.

Fuentes: Kissinger P, et al. Lancet Infect Dis. 2018 PMID: 30297322. Workowski KA, et al. MMWR Recomm Rep. 2021 PMID: 34292926.
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Fuentes

Referencias

Lectura de referencia

F. Vega-López, R.J. Hay. Capítulo 37, «Parasitic Worms and Protozoa». En: Burns T, Breathnach S, Cox N, Griffiths C, eds. Rook’s Textbook of Dermatology. 8.ª ed. Oxford: Wiley-Blackwell; 2010. Consultado en su edición original en inglés.

Fuentes consultadas para contrastar y actualizar

  1. Aronson N, Herwaldt BL, Libman M, Pearson R, Lopez-Velez R, Weina P, et al. Diagnosis and treatment of leishmaniasis: clinical practice guidelines by the Infectious Diseases Society of America (IDSA) and the American Society of Tropical Medicine and Hygiene (ASTMH). Clin Infect Dis. 2016;63(12):e202-64. PMID: 27941151.
  2. Organización Panamericana de la Salud. Directrices para el tratamiento de las leishmaniasis en la Región de las Américas. 2.ª ed. Washington, D.C.: OPS; 2022.
  3. Heras-Mosteiro J, Monge-Maillo B, Pinart M, Lopez Pereira P, Reveiz L, Garcia-Carrasco E, et al. Interventions for Old World cutaneous leishmaniasis. Cochrane Database Syst Rev. 2017;11:CD005067. PMID: 29149474.
  4. Pinart M, Rueda JR, Romero GA, Pinzón-Flórez CE, Osorio-Arango K, Silveira Maia-Elkhoury AN, et al. Interventions for American cutaneous and mucocutaneous leishmaniasis. Cochrane Database Syst Rev. 2020;8:CD004834. PMID: 32853410.
  5. Ben Salah A, Ben Messaoud N, Guedri E, Zaatour A, Ben Alaya N, Bettaieb J, et al. Topical paromomycin with or without gentamicin for cutaneous leishmaniasis. N Engl J Med. 2013;368(6):524-32. PMID: 23388004.
  6. Llambrich A, Zaballos P, Terrasa F, Torne I, Puig S, Malvehy J. Dermoscopy of cutaneous leishmaniasis. Br J Dermatol. 2009;160(4):756-61. PMID: 19120331.
  7. Aguado M, Espinosa P, Romero-Maté A, Tardío JC, Córdoba S, Borbujo J. Outbreak of cutaneous leishmaniasis in Fuenlabrada, Madrid. Actas Dermosifiliogr. 2013;104(4):334-42. PMID: 23567452.
  8. Arce A, Estirado A, Ordobas M, Sevilla S, García N, Moratilla L, et al. Re-emergence of leishmaniasis in Spain: community outbreak in Madrid, Spain, 2009 to 2012. Euro Surveill. 2013;18(30):20546. PMID: 23929177.
  9. Bosch-Nicolau P, Ubals M, Salvador F, Sánchez-Montalvá A, Aparicio G, Erra A, et al. Leishmaniasis and tumor necrosis factor alpha antagonists in the Mediterranean basin. A switch in clinical expression. PLoS Negl Trop Dis. 2019;13(8):e0007708. PMID: 31469834.
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  11. Diro E, Blesson S, Edwards T, Ritmeijer K, Fikre H, Admassu H, et al. A randomized trial of AmBisome monotherapy and AmBisome and miltefosine combination to treat visceral leishmaniasis in HIV co-infected patients in Ethiopia. PLoS Negl Trop Dis. 2019;13(1):e0006988. PMID: 30653490.
  12. Burza S, Mahajan R, Kazmi S, Alexander N, Kumar D, Kumar V, et al. AmBisome monotherapy and combination AmBisome-miltefosine therapy for the treatment of visceral leishmaniasis in patients coinfected with human immunodeficiency virus in India: a randomized open-label, parallel-arm, phase 3 trial. Clin Infect Dis. 2022;75(8):1423-32. PMID: 35147680.
  13. Abera EG, Megersa SW, Tukeni KN, Gebremichael EH. From visceral to visible: a systematic review and meta-analysis of post-kala-azar dermal leishmaniasis incidence, risk factors, and treatment outcomes in Eastern Africa. PLoS Negl Trop Dis. 2026;20(8):e0014666. PMID: 42611892.
  14. Mesu VKBK, Kalonji WM, Bardonneau C, Mordt OV, Blesson S, Simon F, et al. Oral fexinidazole for late-stage African Trypanosoma brucei gambiense trypanosomiasis: a pivotal multicentre, randomised, non-inferiority trial. Lancet. 2018;391(10116):144-54. PMID: 29113731.
  15. Kumeso VKB, Perdrieu C, Menétrey C, Kyhi MIW, Tete DN, Camara M, et al. Effectiveness and safety of fexinidazole for gambiense human African trypanosomiasis and exploration of adherence in outpatients: a phase 3b, prospective, open-label, non-randomised, cohort study. Lancet Glob Health. 2025;13(5):e900-9. PMID: 40288399.
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  17. Nepomuceno de Andrade G, Bosch-Nicolau P, Nascimento BR, Martins-Melo FR, Perel P, Geissbühler Y, et al. Prevalence of Chagas disease among Latin American immigrants in non-endemic countries: an updated systematic review and meta-analysis. Lancet Reg Health Eur. 2024;46:101040. PMID: 39290806.
  18. Torrico F, Gascón J, Barreira F, Blum B, Almeida IC, Alonso-Vega C, et al. New regimens of benznidazole monotherapy and in combination with fosravuconazole for treatment of Chagas disease (BENDITA): a phase 2, double-blind, randomised trial. Lancet Infect Dis. 2021;21(8):1129-40. PMID: 33836161.
  19. Kissinger P, Muzny CA, Mena LA, Lillis RA, Schwebke JR, Beauchamps L, et al. Single-dose versus 7-day-dose metronidazole for the treatment of trichomoniasis in women: an open-label, randomised controlled trial. Lancet Infect Dis. 2018;18(11):1251-9. PMID: 30297322.
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