Linfomas B cutáneos, pseudolinfomas y otros infiltrados linfocíticos: cuándo un nódulo es reactivo, indolente o agresivo y qué lo decide
Sobre la sección «Primary cutaneous B-cell lymphomas (marginal zone, follicle centre, diffuse large B-cell, leg type); Secondary cutaneous B-cell lymphomas; Intravascular large B-cell lymphoma; Lymphomatoid granulomatosis; Secondary cutaneous T-cell lymphomas; PTLD; Pseudolymphomas; Pityriasis lichenoides; Parapsoriasis; Actinic reticuloid; Lymphocytoma cutis; Jessner’s lymphocytic infiltrate; Leukaemia cutis; Cutaneous Hodgkin’s disease; Lennert’s lymphoma» del capítulo 57, «Cutaneous Lymphomas and Lymphocytic Infiltrates» (S.J. Whittaker) · Rook’s Textbook of Dermatology, 8.ª ed., 2010
Esta sección del capítulo 57 reúne todo lo que, en la piel, se infiltra de linfocitos sin ser micosis fungoide: los tres linfomas B cutáneos primarios (zona marginal, centrofolicular y difuso de célula grande tipo pierna), el linfoma B intravascular, la granulomatosis linfomatoide, los linfomas T sistémicos que llegan a la piel, los trastornos linfoproliferativos postrasplante, el Hodgkin cutáneo y el linfoma de Lennert, y, en el otro extremo, los simuladores: pseudolinfomas por fármacos, picaduras, tatuajes o Borrelia, pitiriasis liquenoide, parapsoriasis, reticuloide actínico, linfocitoma cutis, infiltrado de Jessner y leucemia cutis. El texto de 2010 ya separaba bien el pronóstico excelente de los linfomas B indolentes del curso agresivo del tipo pierna. Esta lectura lo actualiza a octubre de 2026 con la quinta edición de la OMS y la Clasificación de Consenso Internacional de 2022, el fenotipo de cadena pesada (IgG/IgG4 frente a IgM) en la zona marginal, la mutación MYD88 y la deleción de CDKN2A en el tipo pierna, la radioterapia de campo limitado y a dosis bajas, la inmunoquimioterapia R-CHOP, la biopsia cutánea aleatoria, la úlcera mucocutánea VEB positiva, el tabelecleucel en el postrasplante y la fototerapia como primera línea en la pitiriasis liquenoide.
Obra de referencia: Burns T, Breathnach S, Cox N, Griffiths C (eds.), Rook’s Textbook of Dermatology, 8.ª ed. (Wiley-Blackwell, 2010). Síntesis editorial DermRX actualizada a octubre de 2026 · Revisión clínica individual pendiente · 38 min de lectura.
En 20 segundos
- Ante un infiltrado linfoide cutáneo la primera pregunta es si es primario de la piel o la expresión de una enfermedad sistémica, y la segunda si es reactivo o clonal. Ninguna prueba aislada lo resuelve: la clonalidad aparece en pseudolinfomas y puede faltar en linfomas B por hipermutación somática. Deciden la clínica, la histología, el fenotipo (cadenas ligeras, BCL2, MUM1, IgM) y la estadificación con TC o PET-TC.
- Los linfomas B de zona marginal y centrofolicular cutáneos tienen supervivencias específicas a cinco años superiores al 95 %, recaen con frecuencia en la piel y no se curan con quimioterapia: se tratan con escisión, radioterapia local, corticoide o rituximab intralesional y observación. El difuso de célula grande tipo pierna, del anciano y con MYD88 mutado en la mayoría, se trata como un linfoma agresivo con R-CHOP y radioterapia.
- Los simuladores reactivos son más frecuentes que los linfomas: fármacos, picaduras, sarna, tatuajes, vacunas y Borrelia producen infiltrados densos que remiten al retirar la causa. La pitiriasis liquenoide y la parapsoriasis son trastornos T crónicos, a veces clonales, que exigen seguimiento clínico y nueva biopsia si cambian; el reticuloide actínico y la leucemia cutis obligan a descartar un Sézary o una hemopatía en sangre.
Claves de la lectura
El linfoma B cutáneo primario se define por exclusión: sin estadificación no hay diagnóstico
Una cuarta parte de los linfomas cutáneos primarios son B, pero los linfomas B sistémicos (folicular, difuso de célula grande, del manto, leucemia linfática crónica) llegan a la piel con más frecuencia de lo que parece y comparten histología con los primarios. Por eso la etiqueta «cutáneo primario» exige ausencia de enfermedad extracutánea en el momento del diagnóstico y durante al menos seis meses. La estadificación mínima incluye exploración ganglionar, hemograma con fórmula, LDH, proteinograma e inmunofijación, y TC con contraste o PET-TC de cuello, tórax, abdomen y pelvis. La biopsia de médula ósea se reserva para el tipo pierna, para el centrofolicular con datos de sospecha (BCL2 intenso, CD10 difuso, LDH alta) y para la enfermedad multifocal; en la zona marginal localizada aporta poco. El sistema TNM de la ISCL y la EORTC para linfomas distintos de la micosis fungoide documenta la extensión cutánea (T1 solitaria, T2 regional, T3 generalizada), aunque no se diseñó como herramienta pronóstica.
La zona marginal cutánea es hoy un trastorno clonal casi siempre indolente, y su cadena pesada lo clasifica
La quinta edición de la OMS la mantiene como linfoma de zona marginal cutáneo primario, separado de los MALT extraganglionares, mientras que la Clasificación de Consenso Internacional de 2022 la rebaja a trastorno linfoproliferativo de zona marginal cutáneo primario. Las dos coinciden en lo práctico: es un proceso clonal de comportamiento benigno, con supervivencia específica cercana al 100 % y recidivas cutáneas en casi la mitad de los pacientes. La mayoría de los casos expresa inmunoglobulinas de cadena pesada con cambio de isotipo (IgG, con frecuencia IgG4), tienen un fondo rico en linfocitos T y células plasmáticas en la periferia del infiltrado. Una minoría IgM positiva, de pacientes mayores y con colonización folicular y afectación del tejido subcutáneo, se comporta peor: en la serie francesa de recidivas, los tres tumores IgM positivos se transformaron en linfoma B difuso de célula grande o se extendieron fuera de la piel. Pedir IgM e IgD en la biopsia inicial ya forma parte del diagnóstico.
El centrofolicular cutáneo no es un linfoma folicular de la piel: BCL2 y la t(14;18) ponen la sospecha de enfermedad sistémica
El linfoma centrofolicular cutáneo primario aparece como placas y nódulos agrupados en el cuero cabelludo, la frente o la espalda (el antiguo linfoma de Crosti, con su halo de pápulas y placas alrededor del tumor). Histológicamente es un infiltrado dérmico «de base ancha», sin epidermotropismo, de centrocitos grandes, a menudo hendidos o fusiformes, y centroblastos, con patrón folicular, difuso o mixto. Las células expresan BCL6, con CD10 variable, y suelen ser BCL2 negativas o débiles, MUM1 negativas y FOXP1 negativas. Un BCL2 intenso y difuso con CD10 positivo y la t(14;18) detectada por FISH obligan a descartar con más empeño un linfoma folicular ganglionar con afectación cutánea secundaria, aunque se han descrito casos primarios con la translocación. Un infiltrado difuso de centrocitos grandes no lo convierte en tipo pierna: lo que define a este último es la población monótona de centroblastos e inmunoblastos con MUM1, FOXP1 e IgM.
El tipo pierna es la excepción agresiva: se estadifica como un linfoma ganglionar y se trata con R-CHOP
El linfoma B difuso de célula grande cutáneo primario tipo pierna afecta sobre todo a mujeres de más de 75 años, con tumores rojo-azulados de crecimiento rápido en una o ambas piernas; entre un 10 y un 15 % aparece en otras localizaciones y conserva la misma biología. Tiene un perfil de célula B activada, como el linfoma B difuso de célula grande ganglionar de tipo ABC: BCL2 intenso, MUM1, FOXP1, IgM y a menudo MYC, con mutación MYD88 L265P en el 60-70 % de los casos, mutaciones de CD79B y deleción de CDKN2A en 9p21, ambas de peor pronóstico. La combinación de rituximab y poliquimioterapia elevó en Francia la supervivencia específica a cinco años del 38 % al 74 %; la radioterapia sola queda para pacientes que no toleran quimioterapia. Las recaídas son frecuentes y extracutáneas, y se tratan con los esquemas del linfoma B difuso de célula grande sistémico.
La radioterapia de campo limitado y a dosis bajas resuelve la mayoría de los linfomas B indolentes
Los linfomas B indolentes son muy radiosensibles. Las recomendaciones del grupo internacional de radioterapia de linfomas (ILROG) proponen para lesiones solitarias o regionales de zona marginal y centrofolicular una dosis en torno a 24-30 Gy sobre la lesión con margen, con control local cercano al 100 %. Para recidivas, lesiones múltiples o pacientes frágiles, 4 Gy en dos fracciones de 2 Gy consiguen respuestas altas con mínima toxicidad y pueden repetirse. La escisión es razonable en lesiones pequeñas y bien delimitadas. Ninguna de estas opciones previene las recidivas en otras zonas de la piel, que aparecen en un tercio a la mitad de los pacientes y no empeoran el pronóstico; por eso no tiene sentido escalar a quimioterapia sistémica en enfermedad cutánea indolente, y la observación es una opción legítima para lesiones asintomáticas.
La clonalidad no es sinónimo de linfoma ni su ausencia de benignidad
El libro ya advertía de que los pseudolinfomas pueden mostrar reordenamientos monoclonales y de que los linfomas B cutáneos pueden dar falsos negativos porque la hipermutación somática impide la unión de los cebadores. Con los protocolos BIOMED-2/EuroClonality la sensibilidad ha mejorado, pero el principio se mantiene: un clon dominante en una picadura persistente, una pitiriasis liquenoide o un pseudolinfoma por fármacos no cambia el diagnóstico si la clínica y la histología son reactivas, y un patrón policlonal no excluye un linfoma de zona marginal con restricción de cadenas ligeras por hibridación in situ. Es más útil demostrar el mismo clon en dos biopsias de lesiones distintas, o la restricción κ/λ de las células plasmáticas, que un clon aislado. La información clínica al patólogo (fármacos nuevos, tatuaje, picadura, sarna, vacuna) evita muchos sobrediagnósticos.
La inmunodepresión y el VEB generan un espectro que va de la úlcera autolimitada al linfoma agresivo
En el trasplantado, en el paciente con metotrexato, azatioprina o ciclosporina y en el anciano por inmunosenescencia, el virus de Epstein-Barr puede producir proliferaciones B que en la piel se presentan como úlceras o nódulos. La úlcera mucocutánea VEB positiva, entidad definitiva en las clasificaciones de 2022, es una úlcera bien delimitada con blastos B CD30 positivos y EBER positivos de aspecto Hodgkin que suele regresar al reducir la inmunosupresión. Los trastornos linfoproliferativos postrasplante van desde la hiperplasia plasmocítica hasta el linfoma monomorfo, y su primer tratamiento sigue siendo reducir la inmunosupresión y añadir rituximab. La granulomatosis linfomatoide afecta siempre al pulmón y con frecuencia a la piel. Antes de llamar linfoma a un infiltrado CD30 positivo y VEB positivo en un inmunodeprimido conviene preguntar qué fármacos toma.
La pitiriasis liquenoide y la parapsoriasis son trastornos T que se siguen, no linfomas que se tratan
La pitiriasis liquenoide agrupa la forma aguda varioliforme (PLEVA), la crónica y la ulceronecrótica febril, que se distinguen por morfología e histología, no por duración: todas duran de media un año y medio y cursan en brotes. Son infiltrados T citotóxicos CD8 positivos, clonales en muchos casos, desencadenados a menudo por infecciones o fármacos, y la fototerapia UVB de banda estrecha es hoy la primera línea. La parapsoriasis en placas pequeñas es mayoritariamente benigna y la de placas grandes se solapa con la micosis fungoide en mancha: en la cohorte finlandesa evolucionaron a micosis fungoide el 10 % y el 35 %, respectivamente. La consecuencia práctica es un seguimiento clínico con fotografías y nuevas biopsias ante placas que cambian, infiltran o afectan zonas cubiertas como mamas y nalgas.
Ante un paciente fotosensible con piel engrosada o eritrodérmica hay que descartar un Sézary antes de etiquetarlo de reticuloide actínico
El reticuloide actínico es el extremo grave de la dermatitis actínica crónica: varones mayores, a menudo con alergia de contacto a compuestas, con eczema liquenificado y pseudolinfomatoso en la piel expuesta, sensibilidad a UVB, UVA y luz visible, y un infiltrado CD8 positivo con células atípicas. Lo característico es la reducción del cociente CD4/CD8 en la piel y en sangre, al revés que en el síndrome de Sézary, donde predominan células CD4 positivas con pérdida de CD7 o CD26 y un clon idéntico en piel y sangre. Se han descrito micosis fungoide, Sézary y leucemia-linfoma T del adulto con fotosensibilidad que remeda una dermatitis actínica crónica, de modo que la citometría de flujo en sangre periférica, el estudio de clonalidad en piel y sangre y los fototests deben hacerse antes de decidir el tratamiento.
La leucemia cutis empeora el pronóstico de la leucemia y obliga a tratar la enfermedad de base
Los infiltrados cutáneos específicos son más frecuentes en la leucemia mieloide aguda con diferenciación monocítica, en la neoplasia blástica de células dendríticas plasmocitoides y en las leucemias T; en la leucemia linfática crónica suelen ser hallazgos en cicatrices, zonas de zóster o junto a carcinomas cutáneos. Clínicamente son pápulas y nódulos rojo-violáceos, placas induradas, hiperplasia gingival o lesiones purpúricas, y pueden preceder al diagnóstico hematológico (sarcoma mieloide aleucémico). La biopsia con inmunohistoquímica (CD68, lisozima, mieloperoxidasa, CD33, CD34, CD123, CD56) orienta, pero el tipo exacto lo da el estudio de sangre y médula con citometría, citogenética y secuenciación. Salvo en la leucemia linfática crónica, la leucemia cutis se asocia a peor supervivencia y se trata con la terapia sistémica de la leucemia; la radioterapia superficial alivia lesiones sintomáticas.
Linfomas B, linfoproliferativos y simuladores, entidad a entidad
Treinta y una entidades de la sección agrupadas por biología y riesgo, con su clínica, las pruebas que deciden el diagnóstico y la conducta vigente en octubre de 2026.
Linfomas B en la piel: primarios indolentes, tipo pierna y sistémicos
Linfoma (trastorno linfoproliferativo) de zona marginal cutáneo primario
Tronco y brazos · adulto joven · indolente- Clínica
- Pápulas, placas y nódulos dérmicos rojo-violáceos, asintomáticos, solitarios o múltiples, sobre todo en tronco y extremidades superiores de adultos de 40-50 años. Pueden regresar espontáneamente o dejar anetodermia. En Europa central una minoría se asocia a acrodermatitis crónica atrófica por Borrelia.
- Diagnóstico
- Infiltrado nodular o difuso sin epidermotropismo, con folículos reactivos colonizados, células de zona marginal y plasmocitos en la periferia con restricción κ o λ por hibridación in situ. CD20, CD79a y BCL2 positivos; CD5, CD10 y BCL6 negativos en las células tumorales. Pedir IgG, IgG4, IgM e IgD: los casos IgM positivos son de mayor riesgo.
- Estadificación
- Hemograma, LDH, proteinograma con inmunofijación y TC de cuello a pelvis o PET-TC. La biopsia de médula no es necesaria en la enfermedad cutánea localizada sin otros datos. Serología de Borrelia o PCR en tejido en pacientes de zonas endémicas o con lesiones acrales.
- Manejo
- Escisión o radioterapia local (24-30 Gy, o 2 × 2 Gy) en lesiones solitarias; triamcinolona intralesional o rituximab intralesional en lesiones pocas y pequeñas; observación si son asintomáticas. Rituximab intravenoso 375 mg/m² semanal × 4 en enfermedad multifocal (fuera de ficha técnica). Doxiciclina si hay Borrelia. Recidiva en piel en 40-50 %; supervivencia específica cercana al 100 %.
Plasmocitoma cutáneo primario y variante plasmocitoide
Espectro de zona marginal · descartar mieloma- Clínica
- Nódulos o placas violáceas, firmes, únicos o escasos, en cara, tronco o extremidades. La infiltración cutánea del mieloma múltiple, en cambio, aparece en un 10 % de los mielomas avanzados y suele acompañarse de enfermedad ósea o extramedular conocida.
- Diagnóstico
- Láminas de células plasmáticas maduras CD138 y CD79a positivas, CD19 y CD20 negativas, con restricción monotípica de cadenas ligeras, que las separa de las plasmocitosis reactivas (sífilis, plasmocitosis cutánea, infiltrados periorificiales). Estudio de gammapatía: proteinograma, inmunofijación, cadenas ligeras libres en suero, TC de cuerpo entero a baja dosis o PET-TC y aspirado y biopsia de médula.
- Manejo
- Si no hay mieloma ni lesión ósea, se trata como plasmocitoma extramedular solitario con radioterapia local, habitualmente a 40-50 Gy, o escisión de lesiones pequeñas, con seguimiento de la paraproteína. La progresión a mieloma obliga a manejo hematológico; la variante plasmocitoide de zona marginal sigue las pautas de esta.
Linfoma centrofolicular cutáneo primario
Cuero cabelludo, frente y espalda · Crosti- Clínica
- Placas y nódulos eritematosos firmes, agrupados, en cuero cabelludo, frente o espalda de adultos de mediana edad, a veces rodeados de pápulas y placas anulares (patrón de Crosti). Crecen lentamente a lo largo de años; la ulceración es rara. La localización en la pierna empeora el pronóstico.
- Diagnóstico
- Infiltrado dérmico profundo con zona de Grenz, centrocitos grandes y fusiformes y centroblastos en patrón folicular, difuso o mixto. BCL6 positivo, CD10 variable, BCL2 negativo o débil, MUM1 y FOXP1 negativos, sin IgM. Redes de CD21 y CD23 en los folículos. BCL2 intenso y CD10 difuso, o t(14;18) por FISH, obligan a estadificar con especial cuidado; deleciones de 1p36 (TNFRSF14) frecuentes.
- Manejo
- Radioterapia local de 24-30 Gy de elección en lesiones solitarias o regionales, con control local superior al 95 %; 4 Gy para recidivas o paliación. Escisión de lesiones pequeñas. Rituximab intralesional o intravenoso en enfermedad multifocal; quimioterapia solo si hay enfermedad extracutánea. Recidiva cutánea en un 30 %, sin impacto pronóstico; supervivencia específica a 5 años del 95 %.
Linfoma B difuso de célula grande cutáneo primario tipo pierna
Mujer > 75 años · MYD88 L265P · R-CHOP- Clínica
- Tumores y nódulos rojo-azulados de crecimiento rápido en semanas, en una o ambas piernas, con frecuencia ulcerados y con edema. Un 10-15 % aparece fuera de la pierna con la misma biología. La enfermedad multifocal y la localización en la pierna son factores adversos.
- Diagnóstico
- Láminas monótonas de centroblastos e inmunoblastos con mitosis abundantes, pocas células T reactivas y sin folículos. BCL2 intenso, MUM1, FOXP1 e IgM positivos, BCL6 positivo y CD10 negativo; MYC a menudo positivo. MYD88 L265P en un 60-70 %, CD79B mutado y deleción de CDKN2A (9p21), estas dos últimas de mal pronóstico.
- Estadificación
- Como un linfoma agresivo: PET-TC, biopsia de médula, LDH, serologías de VHB, VHC y VIH antes del rituximab, ecocardiograma antes de antraciclinas y evaluación geriátrica, porque casi la mitad de los pacientes supera los 80 años.
- Manejo
- R-CHOP cada 21 días × 6 (R-mini-CHOP en mayores de 80 años frágiles) seguido de radioterapia del lecho tumoral. Recaídas: lenalidomida a dosis reducida, ibrutinib, polatuzumab vedotina con bendamustina y rituximab, terapia CAR-T o anticuerpos biespecíficos anti-CD20/CD3 por extrapolación del linfoma ganglionar. Supervivencia específica a 5 años en torno al 60-74 % con R-CHOP.
Linfoma B de célula grande intravascular
Fiebre, LDH y biopsia aleatoria- Clínica
- Anciano con fiebre de origen desconocido, astenia, síntomas neurológicos fluctuantes, citopenias y LDH muy alta, sin adenopatías. En la piel, placas induradas, telangiectásicas o en piel de naranja en muslos, abdomen y mamas, que remedan paniculitis o esclerodermia; a veces nada visible. La variante limitada a la piel, más frecuente en mujeres occidentales, tiene mejor pronóstico.
- Diagnóstico
- Células B grandes atípicas confinadas a la luz de capilares y vénulas de dermis e hipodermis, CD20 y MUM1 positivas, CD5 positivas en una parte de los casos. Si no hay lesiones, la biopsia cutánea aleatoria de 3-4 cilindros incisionales profundos, con grasa, de muslo, abdomen y brazo, incluidos angiomas seniles, es la vía menos invasiva y rentable.
- Manejo
- Derivación urgente a hematología. Inmunoquimioterapia tipo R-CHOP con profilaxis o tratamiento del sistema nervioso central con metotrexato a dosis altas, por la elevada tasa de recaída cerebral. Sin tratamiento es casi siempre mortal; con rituximab la supervivencia ha mejorado de forma clara.
Linfomas B sistémicos con afectación cutánea secundaria
Folicular, difuso, manto, LLC · estadificar- Clínica
- Pápulas y nódulos dérmicos discretos en tronco, cabeza o extremidades en un paciente con linfoma ganglionar conocido o con adenopatías, esplenomegalia, síntomas B o citopenias. El linfoma del manto en piel es casi siempre secundario y el linfoma B difuso sistémico con afectación cutánea suele ser multifocal.
- Diagnóstico
- La histología puede ser indistinguible de la primaria; orientan BCL2 intenso con CD10 y t(14;18) (folicular), ciclina D1 y SOX11 (manto), CD5 con CD23 y LEF1 (leucemia linfática crónica). La comparación clonal con la adenopatía o la sangre y la PET-TC deciden.
- Manejo
- Se trata la enfermedad sistémica según su histología y estadio; la piel no cambia la estrategia salvo para paliar con radioterapia superficial. Un linfoma «primario» que recae fuera de la piel en los primeros meses debe reclasificarse.
Proliferaciones asociadas a inmunodeficiencia y al virus de Epstein-Barr
Granulomatosis linfomatoide
VEB · pulmón constante · grados 1-3- Clínica
- Adulto de mediana edad con tos, disnea, fiebre, pérdida de peso y nódulos pulmonares múltiples; la piel se afecta en un 25-50 %, con nódulos subcutáneos, placas, exantema maculopapuloso o lesiones purpúricas y ulceradas. También sistema nervioso central y riñón; las adenopatías y la médula ósea casi nunca se afectan.
- Diagnóstico
- Infiltrado angiocéntrico y angiodestructivo de linfocitos T reactivos con células B grandes atípicas EBER positivas, CD20 positivas y CD30 variables, con necrosis. El grado (1 a 3) depende del número de células B VEB positivas por campo. En la piel las células B pueden ser escasas: la biopsia pulmonar suele ser la diagnóstica.
- Manejo
- Grado 1-2: inmunomodulación con interferón alfa (en Europa con frecuencia peginterferón por la escasa disponibilidad del convencional). Grado 3: inmunoquimioterapia tipo DA-EPOCH-R. Las formas pueden alternar de grado tras el tratamiento; en refractarios se valora trasplante de progenitores. Revisar y retirar inmunosupresores.
Trastorno linfoproliferativo B postrasplante con afectación cutánea
VEB · reducir inmunosupresión · rituximab- Clínica
- Pápulas, placas, nódulos o tumores, ulcerados o no, en cualquier localización, en receptores de órgano sólido o de progenitores, con mayor riesgo en trasplante cardiopulmonar e intestinal y en el primer año. La afectación cutánea aislada es rara y obliga a explorar el injerto y los ganglios.
- Diagnóstico
- La OMS de 2022 los agrupa entre las proliferaciones linfoides asociadas a inmunodeficiencia: hiperplasias (plasmocítica, mononucleosis infecciosa, folicular florida), formas polimorfas y monomorfas (linfoma B difuso, plasmablástico). EBER, CD20, CD30, carga viral de VEB en sangre y PET-TC.
- Manejo
- Reducir la inmunosupresión y valorar el cambio a inhibidor de mTOR; rituximab 375 mg/m² semanal × 4 y, si no responde, R-CHOP adaptado al riesgo. En enfermedad VEB positiva en recaída o refractaria a rituximab, tabelecleucel (UE desde diciembre de 2022, desde 2 años). Lesiones solitarias: escisión o radioterapia.
Trastorno linfoproliferativo T postrasplante cutáneo
Raro · fenotipo de micosis fungoide o CD30+- Clínica
- Aparece años después del trasplante, con eritrodermia como forma más frecuente, aunque se han descrito todos los tipos clínicos de linfoma T cutáneo: manchas y placas de micosis fungoide, pápulas CD30 positivas y nódulos ulcerados.
- Diagnóstico
- Histología y fenotipo superponibles a los linfomas T cutáneos primarios, con clonalidad del TCR; el VEB suele ser negativo. Es imprescindible citometría de sangre periférica y estadificación con PET-TC para separar formas cutáneas aisladas de enfermedad sistémica.
- Manejo
- Reducción de la inmunosupresión, que aquí responde menos que en las formas B, y tratamiento según el subtipo de linfoma T. El pronóstico es malo, sobre todo en formas no epidermotropas y sistémicas; conviene manejo conjunto con el equipo de trasplante y hematología.
Úlcera mucocutánea VEB positiva
Inmunosenescencia o iatrogenia · autolimitada- Clínica
- Úlcera única, bien delimitada y de bordes indurados en mucosa oral, orofaringe, piel o tubo digestivo, en ancianos (inmunosenescencia) o en pacientes con metotrexato, azatioprina, ciclosporina, tacrolimus o anti-TNF. No hay adenopatías ni masas.
- Diagnóstico
- Infiltrado polimorfo con blastos B grandes de aspecto Hodgkin-Reed-Sternberg, CD30 y EBER positivos, CD20 variable y CD15 positivo en cerca de la mitad, con un fondo rico en linfocitos T y a veces un ribete de linfocitos en la base. La viremia de VEB suele ser negativa; la PET-TC confirma que es localizada.
- Manejo
- Retirar o reducir el inmunosupresor responsable; la mayoría regresa en semanas. Si no, rituximab o radioterapia local. No requiere quimioterapia y no debe diagnosticarse como linfoma de Hodgkin o linfoma B difuso VEB positivo sin la correlación clínica.
Trastornos linfoproliferativos por metotrexato y otros inmunosupresores
Retirar el fármaco · vigilar 4-8 semanas- Clínica
- Nódulos cutáneos o subcutáneos, úlceras o adenopatías en pacientes con artritis reumatoide, dermatomiositis, psoriasis o enfermedad inflamatoria intestinal tratados durante años con metotrexato, a menudo con otros inmunosupresores o anti-TNF.
- Diagnóstico
- Espectro desde hiperplasias y lesiones polimorfas hasta linfoma B difuso, Hodgkin clásico o linfoma T; el VEB es positivo en una proporción alta. Biopsia profunda, EBER, CD30, clonalidad, carga viral y PET-TC.
- Manejo
- Suspender el metotrexato y observar: una parte importante regresa en 4-8 semanas. Si persiste o progresa, tratamiento según el tipo histológico, habitualmente con rituximab o inmunoquimioterapia. Reintroducir inmunosupresión con fármacos de otra clase y seguimiento estrecho.
Linfomas T y de Hodgkin sistémicos con expresión cutánea
Linfoma T folicular cooperador nodal, tipo angioinmunoblástico
Antiguo AILD · exantema que simula toxicodermia- Clínica
- Anciano con adenopatías generalizadas, síntomas B, esplenomegalia, hipergammaglobulinemia, anemia hemolítica, artritis y fenómenos autoinmunes. La piel se afecta en cerca de la mitad, con exantema maculopapuloso o urticariforme, púrpura, placas o eritrodermia que se confunden con una toxicodermia o una viriasis.
- Diagnóstico
- En piel, infiltrado perivascular de linfocitos atípicos con hiperplasia capilar, a veces granulomas o vasculitis, sin epidermotropismo. Las células expresan marcadores T foliculares cooperadores (CD10, PD-1, CXCL13, ICOS, BCL6), con blastos B EBER positivos. Clonalidad TCR, a menudo con clon B acompañante; mutaciones de TET2, DNMT3A, RHOA G17V e IDH2. La biopsia ganglionar es la diagnóstica.
- Manejo
- Tratamiento hematológico con poliquimioterapia tipo CHOP o CHOEP y consolidación con trasplante autólogo en pacientes aptos; en recaída, agentes hipometilantes y ensayos clínicos. Corticoides y ciclosporina controlan transitoriamente las manifestaciones inmunes. Pronóstico desfavorable.
Linfoma de Lennert (linfoepitelioide)
Variante de linfoma T periférico NOS- Clínica
- Adenopatías, fiebre, astenia y pérdida de peso; la piel se afecta raramente y de forma secundaria, con pápulas o nódulos inespecíficos, lesiones que simulan un granuloma anular atípico o infecciones cutáneas de repetición.
- Diagnóstico
- Infiltrado con abundantes histiocitos epitelioides en grupos y linfocitos T pequeños y medianos, con escasas células de tipo Reed-Sternberg; fenotipo T, CD4 positivo en la descripción clásica y a menudo CD8 positivo en series modernas, con clonalidad TCR. Diferencial con sarcoidosis, granuloma anular, infecciones granulomatosas y Hodgkin.
- Manejo
- Hoy se clasifica como variante linfoepitelioide del linfoma T periférico no especificado y se trata como tal en hematología, con poliquimioterapia y consolidación en pacientes aptos. La biopsia cutánea con granulomas atípicos en un paciente con adenopatías debe incluir estudio de clonalidad.
Linfoma de Hodgkin con afectación cutánea específica
Rara · por extensión ganglionar- Clínica
- Nódulos, placas o úlceras en la piel que drena una cadena ganglionar afectada, sobre todo en enfermedad avanzada o en recaída; afecta a menos del 1-3 % de los pacientes. El Hodgkin cutáneo primario aislado es excepcional y se discute su existencia.
- Diagnóstico
- Células de Hodgkin-Reed-Sternberg CD30 y CD15 positivas, PAX5 débil, CD45 y CD20 negativas, en un fondo mixto de linfocitos, eosinófilos e histiocitos. El diferencial clave es la papulosis linfomatoide, el linfoma anaplásico cutáneo y la úlcera mucocutánea VEB positiva; exploración ganglionar y PET-TC son obligadas.
- Manejo
- Tratamiento del Hodgkin según estadio, con esquemas tipo ABVD, BrECADD o brentuximab vedotina combinada con AVD en estadios avanzados, y radioterapia en casos seleccionados. La afectación cutánea específica indica en general estadio IV.
Manifestaciones cutáneas inespecíficas del linfoma de Hodgkin
Prurito, prurigo, ictiosis adquirida- Clínica
- Prurito generalizado intenso, a veces meses o años antes de las adenopatías, con predominio en piernas y empeoramiento con fiebre y síntomas B; prurigo excoriado en tronco; ictiosis adquirida en piernas; hiperpigmentación tipo Addison; eritema nodoso; zóster frecuente y dolor ganglionar con el alcohol.
- Diagnóstico
- Ante prurito sin lesión primaria en un adulto joven, hemograma, VSG, LDH, función hepática, radiografía de tórax y, si hay síntomas B o adenopatías, TC o PET-TC. La biopsia cutánea del prurigo solo muestra cambios inespecíficos.
- Manejo
- El tratamiento del linfoma resuelve el prurito; mientras tanto, emolientes, antihistamínicos sedantes, mirtazapina, gabapentinoides o fototerapia UVB de banda estrecha. La reaparición del prurito tras la remisión puede anunciar la recaída.
Pseudolinfomas y proliferaciones linfoides reactivas
Pseudolinfoma T por fármacos (pseudomicosis fungoide)
Anticonvulsivantes, IECA, betabloqueantes, biológicos- Clínica
- Manchas y placas eritematosas que imitan una micosis fungoide, nódulos aislados o eritrodermia, semanas o meses después de iniciar anticonvulsivantes aromáticos, IECA, betabloqueantes, antidepresivos, antihistamínicos, estatinas o biológicos. La reacción linfoide asociada a dupilumab es la forma reciente más discutida.
- Diagnóstico
- Infiltrado en banda o nodular de linfocitos T de fenotipo normal, con epidermotropismo leve sin microabscesos de Pautrier y a veces células CD30 positivas dispersas. La clonalidad puede ser positiva. Revisar la cronología de todos los fármacos y, si es posible, comparar con biopsias previas al tratamiento.
- Manejo
- Retirar el fármaco sospechoso; la regresión tarda semanas o meses. Corticoides tópicos para el prurito. Si las lesiones persisten más de 3-6 meses tras la retirada, nueva biopsia, citometría de sangre y valorar un linfoma T real; con dupilumab, no reintroducirlo hasta aclarar el diagnóstico.
Dermatitis de contacto linfomatoide
Alergia de contacto persistente- Clínica
- Placas eczematosas crónicas, pruriginosas e infiltradas en la zona de exposición a un alérgeno (níquel, parafenilendiamina, isotiazolinonas, metales de prótesis o tatuajes), que pueden extenderse y simular una micosis fungoide en placas.
- Diagnóstico
- Espongiosis variable con infiltrado dérmico denso en banda, exocitosis de linfocitos sin atipia marcada y fenotipo CD4 predominante. Pruebas epicutáneas con la batería estándar y series específicas; clonalidad generalmente policlonal.
- Manejo
- Evitación estricta del alérgeno identificado, corticoides tópicos potentes y seguimiento: si las placas persisten pese a la evitación, nueva biopsia para descartar micosis fungoide.
Escabiosis nodular y reacción persistente a picaduras
Nódulos pruriginosos · CD30 dispersos- Clínica
- Nódulos rojo-pardos muy pruriginosos en genitales, axilas, ingles y glúteos que persisten meses tras una sarna tratada, o pápulas y nódulos en zonas expuestas tras picaduras de insectos o garrapatas. En la leucemia linfática crónica las reacciones a picaduras son exageradas y ampollosas.
- Diagnóstico
- Infiltrado denso, en cuña, de linfocitos T y B con eosinófilos, a veces con células CD30 positivas grandes que recuerdan una papulosis linfomatoide. Dermatoscopia y examen directo de surcos para descartar sarna activa; anamnesis de convivientes y exposición.
- Manejo
- Tratar la sarna activa con permetrina al 5 % y, si procede, ivermectina oral 200 µg/kg en dos dosis separadas 7-14 días, con tratamiento de convivientes. Los nódulos persistentes responden a corticoides tópicos potentes en oclusión o triamcinolona intralesional; regresan en meses.
Linfocitoma cutis (hiperplasia linfoide B, linfocitoma borrelial)
Lóbulo de oreja, areola, escroto · doxiciclina- Clínica
- Nódulo o placa rojo-violácea, blanda, a veces translúcida, de 1-5 cm, en lóbulo de oreja (casi 90 % en niños), areola o escroto, tras una picadura de garrapata en zona endémica; o pápulas y nódulos en cara y cuello de mujeres adultas sin causa aparente. La forma miliar diseminada es rara.
- Diagnóstico
- Infiltrado nodular denso con zona de Grenz y folículos con centros germinales reactivos, macrófagos de cuerpos tingibles, BCL2 negativo en el centro germinal, mezcla de κ y λ y manto de linfocitos T. Serología de Borrelia en dos pasos y PCR en tejido; en la forma borrelial la serología es positiva solo en el 40-60 %.
- Manejo
- Forma borrelial: doxiciclina 100 mg cada 12 horas 14-21 días en adultos, o amoxicilina 50 mg/kg/día en tres tomas en niños; resuelve en semanas. Idiopática: corticoide intralesional, crioterapia, escisión, hidroxicloroquina o radioterapia. Seguimiento: una minoría resulta ser o progresa a linfoma de zona marginal.
Pseudolinfoma por tatuaje, vacunas, inyecciones y cicatrices
Pigmento rojo, aluminio, acupuntura, zóster- Clínica
- Pápulas y placas infiltradas limitadas al pigmento de un tatuaje (sobre todo rojo), nódulos en el lugar de vacunas con hidróxido de aluminio o de inmunoterapia con alérgenos, de inyecciones de rellenos, acupuntura o en cicatrices de zóster.
- Diagnóstico
- Patrón nodular B o T, con eosinófilos y a veces granulomas o pigmento intracelular; en las vacunas, histiocitos con citoplasma granular violáceo. Clonalidad habitualmente policlonal; la localización estricta al estímulo es el mejor dato.
- Manejo
- Corticoide tópico o intralesional, retirada del pigmento con láser solo si no hay reacción alérgica activa (puede diseminarla) o escisión; en tatuajes, pruebas epicutáneas con mercurio y otros metales. Vigilancia clínica si persisten.
Infiltrado linfocítico de Jessner
Cara · espectro del lupus túmido- Clínica
- Pápulas y placas eritematosas lisas, sin escama ni atrofia, anulares o arciformes, en cara, cuello y parte alta de la espalda de adultos, sobre todo mujeres; empeoran con el sol, fluctúan, desaparecen sin cicatriz y reaparecen. Casos familiares e infantiles descritos.
- Diagnóstico
- Infiltrado linfocítico perivascular y perianexial superficial y profundo, sin interfase ni atipia, con predominio de linfocitos T y agregados de células dendríticas plasmocitoides CD123 positivas; mucina variable. Muchos autores lo consideran lupus eritematoso túmido; ANA, anti-Ro y fototest ayudan.
- Manejo
- Fotoprotección de amplio espectro, abandono del tabaco, corticoides tópicos o inhibidores de la calcineurina, corticoide intralesional e hidroxicloroquina sin superar 5 mg/kg/día de peso real, con cribado oftalmológico. Talidomida o metotrexato en casos refractarios (fuera de ficha técnica).
Reticuloide actínico (dermatitis actínica crónica grave)
Varón mayor · UVB, UVA y visible- Clínica
- Eczema liquenificado e infiltrado, a veces con aspecto leonino, en cara, cuello, escote y dorso de manos, con límite neto en el cuello de la camisa y respeto de pliegues; puede llegar a la eritrodermia. Antecedente frecuente de alergia de contacto a compuestas, fragancias o colofonia; también en atópicos jóvenes.
- Diagnóstico
- Fototest con dosis eritematógena mínima reducida para UVB, UVA y a menudo luz visible; pruebas epicutáneas y fotoepicutáneas. Histología con infiltrado denso de linfocitos atípicos, predominio CD8. Citometría de sangre con cociente CD4/CD8 y clonalidad para excluir Sézary.
- Manejo
- Fotoprotección estricta con filtros de amplio espectro y pantallas físicas, filtros en ventanas, evitar alérgenos, corticoides tópicos e inhibidores de la calcineurina. Sistémico: azatioprina 1-2,5 mg/kg/día según TPMT, ciclosporina 3-5 mg/kg/día o micofenolato (fuera de ficha técnica); dupilumab descrito en series cortas. Curso crónico.
Pitiriasis liquenoide y parapsoriasis
Pitiriasis liquenoide aguda varioliforme (PLEVA, Mucha-Habermann)
Niño o adulto joven · brotes- Clínica
- Brotes de pápulas edematosas rosadas que se vesiculan, se necrosan en el centro y se cubren de costra hemorrágica, en tronco, muslos y flexuras de brazos, con lesiones en distintos estadios. Puede haber fiebre, malestar o artralgias. Curan con cicatrices varioliformes; en el embarazo, las lesiones cervicales se han asociado a parto prematuro.
- Diagnóstico
- Dermatitis de interfase con queratinocitos necróticos, infiltrado en cuña de linfocitos CD8 positivos, extravasación de hematíes y paraqueratosis con neutrófilos. Clonalidad frecuente. Diferencial con papulosis linfomatoide (más células CD30 grandes, a menudo CD4), varicela, vasculitis, picaduras y sífilis secundaria; buscar desencadenantes infecciosos o farmacológicos.
- Manejo
- Fototerapia UVB de banda estrecha 2-3 sesiones semanales como primera línea. Eritromicina 30-50 mg/kg/día en niños o doxiciclina 100 mg cada 12 horas en mayores de 12 años durante 1-3 meses; corticoides tópicos para el síntoma. Metotrexato 7,5-20 mg semanales en casos extensos y refractarios (fuera de ficha técnica).
Pitiriasis liquenoide crónica
Escama en mica · hipopigmentación- Clínica
- Pápulas pardo-rojizas de 3-10 mm con una única escama adherente «en mica» que se desprende entera y deja una superficie brillante; aparecen en brotes durante meses o años y dejan máculas hipopigmentadas, muy visibles en fototipos oscuros. Existen formas acrales y segmentarias.
- Diagnóstico
- Cambios de interfase leves, paraqueratosis focal y escaso infiltrado CD8, con algunos hematíes extravasados. Descartar psoriasis en gotas, liquen plano, sífilis secundaria (sobre todo con afectación palmoplantar o mucosa) y erupciones medicamentosas. Algunos casos con lesiones similares son micosis fungoide con patrón de pitiriasis liquenoide.
- Manejo
- UVB de banda estrecha, antibióticos macrólidos o tetraciclinas, corticoides tópicos o tacrolimus. Buscar desencadenantes (estreptococo, VEB, parvovirus, fármacos, biológicos). Nueva biopsia si las lesiones se vuelven placas persistentes o hay poiquilodermia.
Enfermedad de Mucha-Habermann ulceronecrótica febril
Urgencia · mortalidad cercana al 20 %- Clínica
- Erupción súbita de úlceras necróticas grandes y confluentes con fiebre alta, malestar, mialgias, afectación mucosa, diarrea, neumonitis o alteraciones neurológicas; más frecuente en varones jóvenes y a veces tras una PLEVA. Puede evolucionar a sepsis y fallo multiorgánico.
- Diagnóstico
- Histología de PLEVA intensa con necrosis extensa y vasculitis de vasos profundos; elevación de PCR, VSG y LDH. Cultivos, serologías víricas y hemocultivos; descartar linfoma T citotóxico y vasculitis. En la revisión sistemática de 68 casos, la edad avanzada, la afectación sistémica y el clon T monoclonal se asociaron a mortalidad.
- Manejo
- Ingreso hospitalario, cuidados de herida tipo quemado, antibióticos si hay sobreinfección, corticoides sistémicos y metotrexato como pilares; ciclosporina, inmunoglobulinas intravenosas o anti-TNF en refractarios. Seguimiento posterior por riesgo de recaída.
Parapsoriasis en placas pequeñas y dermatosis digitada
Benigna en su mayoría · emolientes y UVB- Clínica
- Manchas ovaladas de 2-5 cm, finamente descamativas, rosadas o amarillentas, distribuidas en tronco y raíz de miembros; en la forma digitada son alargadas y siguen las líneas de las costillas como «huellas de dedos». Persisten años, mejoran en verano y no afectan selectivamente zonas cubiertas.
- Diagnóstico
- Espongiosis y paraqueratosis focales con infiltrado perivascular superficial de linfocitos CD4 sin atipia ni epidermotropismo. Clonalidad ocasional y clones T en sangre, de significado incierto. En la cohorte finlandesa, el 10 % evolucionó a micosis fungoide en una mediana de 10 años.
- Manejo
- Emolientes, corticoides tópicos de potencia media y UVB de banda estrecha, que blanquean temporalmente; recidiva habitual. Revisión anual con fotografías y nueva biopsia ante placas infiltradas, crecimiento o prurito intenso.
Parapsoriasis en placas grandes y formas poiquilodérmica o retiforme
Solapada con micosis fungoide precoz- Clínica
- Placas de más de 5-10 cm, atróficas, en papel de cigarrillo, amarillo-anaranjadas o rojo-pardas, en nalgas, mamas, caderas y flexuras; las formas poiquilodérmicas (telangiectasias, hipo e hiperpigmentación) y retiformes son las de mayor riesgo.
- Diagnóstico
- Atrofia epidérmica, interfase liquenoide, hematíes extravasados e infiltrado en banda de linfocitos T sin atipia marcada; clonalidad en la mitad. Aplicar el algoritmo de la ISCL para micosis fungoide precoz: muchos casos son, desde el inicio, micosis fungoide en mancha. Biopsias múltiples sin corticoide previo.
- Manejo
- UVB de banda estrecha o PUVA, corticoides tópicos con prudencia por la atrofia. Seguimiento cada 6-12 meses de por vida con biopsia ante cambio; en la cohorte finlandesa, el 35 % desarrolló micosis fungoide en una mediana de 6 años.
Leucemias y hemopatías en la piel
Leucemia cutis mieloide y sarcoma mieloide
Monocítica · NPM1, KMT2A · mal pronóstico- Clínica
- Pápulas, nódulos y placas rojo-violáceas o pardas, firmes, a veces purpúricas, en tronco, cara o en cicatrices y vías venosas, con hiperplasia gingival en las formas monocíticas. Puede preceder a la afectación medular (sarcoma mieloide aleucémico) o anunciar la recaída tras un trasplante.
- Diagnóstico
- Infiltrado dérmico difuso o intersticial de células inmaduras que disecan el colágeno en fila india, respetando la epidermis. CD68 (PGM1), lisozima, CD33, mieloperoxidasa y CD34 variables; CD4 y CD56 pueden ser positivos, y CD123 y TCF4 separan la neoplasia blástica de células dendríticas plasmocitoides. Mielograma, citometría, cariotipo y secuenciación (NPM1, FLT3, KMT2A).
- Manejo
- Se trata como una leucemia mieloide aguda, con independencia de la médula: quimioterapia intensiva o venetoclax con hipometilantes en no candidatos, terapias dirigidas según mutación y trasplante alogénico. Radioterapia superficial para lesiones sintomáticas. Diferencial con síndrome de Sweet, que puede coexistir.
Leucemia linfática crónica en la piel
Cicatrices, zóster, picaduras · CD5/CD23- Clínica
- Pápulas y nódulos rosados o placas en cara, orejas y tronco, a menudo en cicatrices, zonas de zóster o herpes, o junto a carcinomas cutáneos. Reacciones exageradas y ampollosas a picaduras, prurito y riesgo muy aumentado de carcinoma epidermoide, carcinoma de Merkel y melanoma.
- Diagnóstico
- Infiltrado perivascular y perianexial de linfocitos B pequeños CD20, CD5, CD23 y LEF1 positivos, ciclina D1 negativos. Un infiltrado de células grandes obliga a descartar transformación de Richter. Citometría de sangre periférica si no hay diagnóstico previo.
- Manejo
- El infiltrado cutáneo aislado no indica por sí mismo tratamiento sistémico; se trata la LLC según sus criterios (inhibidores de BTK, venetoclax con anti-CD20). Lesiones sintomáticas: corticoide intralesional o radioterapia. Revisiones dermatológicas periódicas por el riesgo de cáncer cutáneo agresivo.
Leucemia prolinfocítica T y otras leucemias T eritrodérmicas
Diferencial con Sézary · TCL1- Clínica
- Varón mayor con linfocitosis rápidamente progresiva, esplenomegalia, adenopatías, edema facial y periorbitario, eritrodermia o pápulas purpúricas en cara y tronco. La leucemia-linfoma T del adulto, asociada a HTLV-1, aparece en pacientes procedentes de zonas endémicas con hipercalcemia y lesiones nodulares.
- Diagnóstico
- Infiltrado perivascular denso, a veces sin epidermotropismo, de linfocitos T medianos con nucléolo. En sangre, linfocitos CD4 (o CD4/CD8) con expresión de CD7 y TCL1 por reordenamiento inv(14) o t(14;14), que la separan del Sézary. Serología HTLV-1 en pacientes de riesgo.
- Manejo
- Derivación a hematología: alemtuzumab intravenoso (accesible fuera del circuito comercial habitual) seguido de trasplante alogénico en pacientes aptos. La eritrodermia se maneja con emolientes, corticoides tópicos y antihistamínicos mientras se trata la leucemia.
Manifestaciones inespecíficas de las leucemias
Sweet, púrpura, zóster, infecciones- Clínica
- Púrpura y equimosis por trombopenia como signo de debut, síndrome de Sweet y pioderma gangrenoso ampolloso, vasculitis, prurito generalizado, zóster grave o diseminado e infecciones fúngicas angioinvasivas en el neutropénico. En el anciano con dermatosis neutrofílica recurrente, condritis y macrocitosis hay que pensar en el síndrome VEXAS.
- Diagnóstico
- Biopsia para separar dermatosis neutrofílica reactiva de leucemia cutis (células inmaduras, mieloperoxidasa e histiocitoide) y de infección (tinciones y cultivo de tejido). Hemograma con frotis, mielograma y, si procede, secuenciación de UBA1.
- Manejo
- Corticoides sistémicos en el síndrome de Sweet tras excluir infección; antifúngicos de amplio espectro ante lesiones necróticas en el neutropénico; aciclovir o valaciclovir en el zóster. Tratamiento de la hemopatía subyacente como medida definitiva.
Contrastes que resuelven la duda
Las comparaciones que más a menudo cambian el diagnóstico o la elección de tratamiento.
Linfoma de zona marginal cutáneo frente a linfocitoma cutis
- Contexto
- Adulto con pápulas y nódulos múltiples en tronco y brazos frente a nódulo único en lóbulo de oreja, areola o escroto tras picadura, o placas faciales en mujer.
- Arquitectura
- Expansión de zona marginal que coloniza folículos y desborda a la dermis profunda frente a folículos reactivos bien formados con zona del manto y macrófagos de cuerpos tingibles.
- Células plasmáticas
- En la periferia del infiltrado y con restricción κ o λ por hibridación in situ frente a dispersas y policlonales.
- Fenotipo
- Células de zona marginal BCL2 positivas fuera de los folículos, cadena pesada IgG/IgG4 o IgM frente a centros germinales BCL2 negativos y fenotipo mixto B y T.
- Clonalidad
- Clon B en la mayoría, a veces repetido en lesiones distintas, frente a policlonal; un clon aislado no basta para llamar linfoma.
- Conducta
- Estadificación y tratamiento local con seguimiento de por vida frente a retirar la causa, doxiciclina si hay Borrelia y revisión si persiste.
Linfoma centrofolicular cutáneo frente a linfoma B difuso tipo pierna
- Paciente
- Adulto de mediana edad frente a mujer mayor de 75 años.
- Localización y curso
- Cuero cabelludo, frente o espalda, crecimiento lento en años frente a pierna, crecimiento en semanas y lesiones múltiples.
- Citología
- Centrocitos grandes y fusiformes con células T reactivas abundantes frente a láminas monótonas de centroblastos e inmunoblastos.
- Fenotipo
- BCL6 positivo, BCL2 negativo o débil, MUM1, FOXP1 e IgM negativos frente a BCL2 intenso, MUM1, FOXP1 e IgM positivos.
- Molecular
- MYD88 no mutado frente a MYD88 L265P en el 60-70 % y deleción de CDKN2A.
- Tratamiento y pronóstico
- Radioterapia local, supervivencia específica superior al 95 % frente a R-CHOP más radioterapia, supervivencia específica en torno al 60-74 %.
Linfoma centrofolicular cutáneo primario frente a linfoma folicular sistémico en la piel
- Clínica
- Lesiones agrupadas en cabeza o tronco sin adenopatías frente a pápulas discretas dispersas con adenopatías, esplenomegalia o síntomas B.
- BCL2
- Negativo o débil en la mayoría frente a intenso y difuso en los folículos neoplásicos.
- t(14;18)
- Ausente en la mayoría, detectable en una minoría de casos foliculares frente a presente en el 85-90 %.
- Estadificación
- TC o PET-TC sin captaciones extracutáneas frente a enfermedad ganglionar o medular.
- Tratamiento
- Dirigido a la piel frente a la estrategia del linfoma folicular sistémico según carga tumoral.
Pitiriasis liquenoide aguda frente a papulosis linfomatoide
- Lesiones
- Pápulas pequeñas, vesiculosas y necróticas en brotes numerosos frente a pápulas y nódulos más grandes, menos numerosos, que se ulceran y regresan en semanas.
- Edad
- Niños y adultos jóvenes frente a adultos, aunque ambas pueden darse a cualquier edad.
- Células CD30
- Escasas, pequeñas y CD8 positivas frente a abundantes, grandes y atípicas, en general CD4 positivas (tipo A), con variantes CD8 (tipo D).
- Riesgo asociado
- Asociación excepcional con linfoma frente a un 10-20 % de linfomas asociados (micosis fungoide, anaplásico, Hodgkin).
- Tratamiento
- UVB de banda estrecha, macrólidos, metotrexato si es extensa frente a observación, corticoides tópicos o metotrexato a dosis bajas y seguimiento oncológico indefinido.
Parapsoriasis en placas grandes frente a micosis fungoide en mancha
- Distribución
- Tronco y raíz de miembros frente a predominio en zonas cubiertas (nalgas, mamas, caderas, cintura) con distribución en bañador.
- Morfología
- Placas atróficas uniformes y estables frente a placas polimorfas, de tamaño y forma variables, con poiquilodermia o infiltración.
- Histología
- Infiltrado en banda sin atipia frente a epidermotropismo de linfocitos atípicos con halo, alineados en la basal y microabscesos de Pautrier.
- Fenotipo y clonalidad
- Fenotipo T normal, clonalidad en la mitad frente a pérdida de CD7 en epidermis y mismo clon en dos biopsias.
- Conducta
- Seguimiento clínico y fototerapia frente a estadificación TNMB y terapia dirigida a la piel por estadio.
Reticuloide actínico frente a síndrome de Sézary
- Distribución
- Piel fotoexpuesta con límite neto y respeto de pliegues y zonas cubiertas, aunque puede generalizarse frente a eritrodermia sin patrón fotoexpuesto.
- Fototest
- Dosis eritematógena mínima reducida a UVB, UVA y visible frente a normal en la mayoría.
- Infiltrado
- Predominio CD8 con cociente CD4/CD8 bajo frente a predominio CD4 con pérdida de CD7 y CD26.
- Sangre
- Sin clon T dominante ni células de Sézary frente a recuento de células de Sézary elevado y clon idéntico en piel y sangre.
- Adenopatías
- Reactivas o ausentes frente a frecuentes, con afectación en la estadificación.
- Tratamiento
- Fotoprotección e inmunosupresores frente a fotoféresis, mogamulizumab y terapias sistémicas del linfoma.
Infiltrado linfocítico de Jessner frente a lupus discoide y erupción polimorfa lumínica
- Superficie
- Placas lisas sin escama ni tapones foliculares frente a escama adherente, tapones y atrofia cicatricial en el discoide.
- Curso
- Fluctúa durante meses o años y cura sin cicatriz frente a cicatriz y alopecia en el discoide y lesiones que duran días tras el sol en la erupción polimorfa.
- Histología
- Infiltrado perivascular y perianexial profundo sin interfase frente a interfase vacuolar y engrosamiento de la membrana basal en el discoide.
- Inmunofluorescencia
- Negativa frente a banda lúpica en la lesión discoide.
- Tratamiento
- Fotoprotección, corticoides e hidroxicloroquina en ambos casos de lupus; profilaxis con fototerapia de endurecimiento en la erupción polimorfa.
Qué haría en consulta
Situaciones frecuentes en consulta de dermatología y cómo las resolvería con el capítulo y la evidencia actual.
Siuna mujer de 82 años, autónoma, consulta por tres nódulos rojo-violáceos en la pierna derecha que han crecido en dos meses, uno de ellos ulcerado
Haría una biopsia incisional profunda del nódulo no ulcerado y pediría al patólogo estudio de linfoma B con BCL2, BCL6, CD10, MUM1, FOXP1, IgM y MYC, además de MYD88 y, si es posible, CDKN2A. Mientras llega, solicitaría hemograma, LDH, función renal y hepática, serologías de VHB, VHC y VIH y PET-TC. Con el diagnóstico de linfoma B difuso tipo pierna derivaría en días a hematología para valoración geriátrica, ecocardiograma y R-CHOP, o R-mini-CHOP si es frágil, seguido de radioterapia del lecho. Si no tolera quimioterapia, radioterapia local con intención paliativa. Explicaría que es un linfoma agresivo pero tratable, y la vería cada 3 meses los dos primeros años, explorando toda la piel de las piernas, porque las recaídas locales y extracutáneas son frecuentes.
Siun varón de 38 años tiene cinco pápulas y nódulos asintomáticos en la espalda y los brazos, y la biopsia informa de linfoma de zona marginal cutáneo primario IgG4 positivo
Le explicaría que se trata de un proceso clonal de pronóstico excelente que puede recidivar en la piel pero rara vez se extiende. Completaría la estadificación con hemograma, LDH, proteinograma con inmunofijación y TC de cuello a pelvis; no pediría biopsia de médula. Si vive o viaja a zonas con garrapatas, pediría serología de Borrelia y, si es positiva, doxiciclina 100 mg cada 12 horas tres semanas. Para cinco lesiones regionales elegiría radioterapia a 4 Gy en dos fracciones o a 24 Gy según extensión y preferencias, o triamcinolona intralesional 10 mg/ml en lesiones pequeñas; la observación también es razonable. Reservaría rituximab para lesiones numerosas. Le revisaría cada 6-12 meses con exploración completa y adenopatías, y pediría nueva biopsia ante un tumor de crecimiento rápido.
Siuna mujer de 55 años presenta una placa con nódulos en el cuero cabelludo y la biopsia sugiere linfoma centrofolicular, pero las células son BCL2 intensas y CD10 positivas
No aceptaría todavía el apellido «primario». Pediría al patólogo FISH de t(14;18), Ki-67 y estudio de patrón folicular con redes de células dendríticas, y estadificaría con PET-TC, hemograma, LDH y biopsia de médula ósea, porque esa combinación es la del linfoma folicular sistémico. Si la estadificación es negativa, la consideraría un linfoma centrofolicular cutáneo con fenotipo atípico y trataría con radioterapia local de 24 Gy, con revisiones cada 6 meses e imagen si aparecen síntomas o adenopatías. Si hay enfermedad ganglionar o medular, la derivaría a hematología como linfoma folicular con afectación cutánea, cuyo tratamiento depende de la carga tumoral. En ambos casos documentaría la lesión con fotografías para valorar la respuesta.
Siun niño de 7 años presenta desde hace un mes brotes de pápulas costrosas y necróticas en tronco y muslos, sin fiebre
Sospecharía una pitiriasis liquenoide aguda. Exploraría mucosas, palmas y plantas, y preguntaría por infecciones recientes, vacunas y fármacos. Haría una biopsia para confirmar el patrón de interfase con CD8 y descartar papulosis linfomatoide con CD30; pediría frotis faríngeo o antiestreptolisina, y serologías de VEB, parvovirus B19 y micoplasma si la clínica lo sugiere. Empezaría con eritromicina 40 mg/kg/día en tres o cuatro tomas durante 4-8 semanas y corticoide tópico de potencia media en lesiones sintomáticas, y propondría UVB de banda estrecha dos o tres veces por semana si no mejora o si las lesiones son extensas. Explicaría a la familia que el curso es en brotes durante meses, que puede dejar cicatrices e hipopigmentación, y que deben volver de inmediato si aparece fiebre o úlceras grandes.
Siun trasplantado renal de 60 años, con tacrolimus y micofenolato, consulta por dos nódulos ulcerados en el muslo que han aparecido en un mes
Biopsiaría un nódulo con fragmento para microbiología, pidiendo tinciones y cultivos de micobacterias y hongos, porque en el trasplantado la infección es tan probable como el linfoma. En la histología pediría CD20, CD3, CD30, EBER y clonalidad. Solicitaría carga viral de VEB en sangre, LDH y PET-TC con atención al injerto. Si se confirma un trastorno linfoproliferativo B, lo comentaría el mismo día con nefrología y hematología: reducción de la inmunosupresión, valorar el paso a un inhibidor de mTOR y rituximab 375 mg/m² semanal × 4, con R-CHOP si no responde. En enfermedad VEB positiva refractaria plantearía tabelecleucel en un centro de referencia. Revisaría además toda la piel, porque estos pacientes acumulan carcinomas epidermoides.
Siuna niña de 6 años presenta un nódulo violáceo y blando en el lóbulo de la oreja izquierda tres semanas después de una excursión al bosque en el norte de España
El cuadro es casi diagnóstico de linfocitoma borrelial. Buscaría un eritema migratorio previo o simultáneo, síntomas neurológicos y artralgias. Pediría serología de Borrelia en dos pasos (cribado e inmunoblot), sabiendo que puede ser negativa al inicio, y no biopsiaría de entrada si la clínica es típica. Trataría con amoxicilina 50 mg/kg/día en tres tomas durante 14 días; doxiciclina 4 mg/kg/día en dos tomas es alternativa en ciclos cortos. Esperaría la resolución en dos a ocho semanas. Si el nódulo persiste tras el tratamiento, haría una biopsia con estudio de clonalidad para descartar un linfoma de zona marginal, y repetiría la serología. Explicaría medidas de prevención de picaduras y retirada precoz de garrapatas.
Siun varón de 58 años que inició carbamazepina hace cuatro meses consulta por placas eritematosas extensas y la biopsia sugiere micosis fungoide
Antes de estadificar como linfoma revisaría con el patólogo la biopsia con la cronología del fármaco: la ausencia de microabscesos de Pautrier, la atipia escasa y la falta de pérdida de CD7 apoyan un pseudolinfoma. Pediría hemograma con eosinófilos, transaminasas y función renal para excluir una reacción sistémica, y citometría de sangre periférica. Con neurología cambiaría la carbamazepina por un antiepiléptico no aromático, como levetiracetam, y pautaría corticoide tópico potente. Documentaría las lesiones con fotografías y le revisaría a las 6 y 12 semanas. Si a los 3-6 meses de la retirada persisten placas, haría nuevas biopsias de lesiones distintas con estudio de clonalidad comparada y, si el clon coincide, lo manejaría como micosis fungoide.
Siuna mujer de 70 años ingresada por fiebre de origen desconocido, LDH de 1.200 U/l, trombopenia y confusión fluctuante, sin adenopatías ni lesiones cutáneas
Propondría al internista una biopsia cutánea aleatoria por sospecha de linfoma B intravascular. Haría tres o cuatro biopsias incisionales profundas, de piel con abundante tejido subcutáneo, en muslos, abdomen y cara posterior del brazo, incluyendo cualquier angioma senil, y pediría al patólogo CD20, MUM1 y CD5, con atención a la luz de los capilares hipodérmicos. Sugeriría resonancia cerebral, estudio de líquido cefalorraquídeo, ferritina y biopsia de médula, y descartar hemofagocitosis. Si la biopsia confirma el diagnóstico, la derivaría de inmediato a hematología para inmunoquimioterapia tipo R-CHOP con metotrexato a dosis altas. Si es negativa y la sospecha persiste, repetiría las biopsias en otras zonas antes de descartar el diagnóstico.
Perlas de examen y de consulta
◆Pedir IgM en toda zona marginal
La mayoría de los linfomas de zona marginal cutáneos tienen cambio de isotipo (IgG, a menudo IgG4) y se comportan como un trastorno clonal benigno. Los IgM positivos, de pacientes mayores y con afectación del tejido subcutáneo, son minoría pero concentran las transformaciones a linfoma de célula grande y la diseminación. Un solo marcador en la biopsia inicial cambia la intensidad del seguimiento.
◆El lóbulo de la oreja de un niño es Borrelia hasta que se demuestre lo contrario
En Europa el linfocitoma borrelial se localiza en el lóbulo auricular en casi nueve de cada diez niños, y en el adulto en la areola. La serología puede ser negativa al principio, de modo que una clínica típica en zona endémica justifica el tratamiento antibiótico de 14 días sin biopsia. La biopsia se reserva para lo que no responde.
◆Biopsiar piel sana también diagnostica
En el linfoma B intravascular la piel aparentemente normal puede contener células tumorales en los capilares de la hipodermis. Las biopsias deben ser incisionales o con sacabocados telescópicos, profundas, con grasa y múltiples, e incluir angiomas seniles, que a veces están colonizados. Un único sacabocados superficial de 4 mm no descarta nada.
◆La radioterapia de 4 Gy es una herramienta de consulta
Dos fracciones de 2 Gy consiguen respuestas altas en linfomas B indolentes y en recidivas múltiples, con mínima toxicidad y posibilidad de repetirse en la misma zona. En pacientes con recidivas frecuentes evita escaladas innecesarias a rituximab o quimioterapia y debe plantearse en el comité con oncología radioterápica.
◆Cuando un linfoma B cutáneo aparece en la pierna, el pronóstico cambia aunque el subtipo sea indolente
La localización en la pierna es un factor adverso independiente tanto en el tipo pierna como en el centrofolicular. Un centrofolicular en la pierna merece estadificación cuidadosa, revisión del fenotipo (MUM1, FOXP1, IgM) para descartar un tipo pierna mal clasificado y un seguimiento más estrecho que el de cabeza y tronco.
◆Una úlcera bucal VEB positiva en un paciente con metotrexato no es un Hodgkin
Las células de aspecto Reed-Sternberg CD30 y CD15 positivas de la úlcera mucocutánea VEB positiva engañan con facilidad. La lesión única y bien delimitada, la ausencia de adenopatías y el antecedente de inmunosupresión orientan; retirar el fármaco suele bastar. Diagnosticar un Hodgkin en ese contexto expone al paciente a quimioterapia innecesaria.
◆La escama en mica es el signo de la pitiriasis liquenoide crónica
Una única escama adherente que se desprende entera con la uña y deja una superficie brillante sobre una pápula pardo-rojiza permite el diagnóstico clínico. Si además hay afectación palmoplantar o mucosa, hay que pedir serología de sífilis antes de atribuir el cuadro a una pitiriasis liquenoide acral.
◆La fiebre en un paciente con PLEVA cambia el nivel de alarma
La forma ulceronecrótica febril puede aparecer de novo o tras una PLEVA convencional y tiene una mortalidad cercana al 20 % en las series publicadas, mayor en adultos de edad avanzada y con afectación sistémica. Úlceras necróticas confluentes con fiebre alta exigen ingreso, cultivos, corticoides sistémicos y metotrexato precoz.
◆El cociente CD4/CD8 separa la dermatitis actínica crónica del Sézary
Ambos pueden producir eritrodermia y piel infiltrada en un varón mayor. La dermatitis actínica crónica tiende a un infiltrado CD8 y cociente bajo en sangre, mientras que el Sézary muestra células CD4 con pérdida de CD7 o CD26 y un clon idéntico en piel y sangre. La citometría de flujo es la prueba que evita meses de inmunosupresión equivocada.
◆Leucemia linfática crónica y piel: pensar en el carcinoma antes que en el infiltrado
El infiltrado específico de la leucemia linfática crónica rara vez cambia el tratamiento, pero estos pacientes tienen un riesgo muy elevado de carcinoma epidermoide agresivo, carcinoma de Merkel y melanoma. Las reacciones exageradas a picaduras y el zóster grave son otras pistas cutáneas de inmunodepresión. Merecen revisiones dermatológicas periódicas y vacunación frente al zóster con vacuna recombinante.
Actualización DermRX
Qué ha cambiado entre la obra (2010) y octubre de 2026, y qué conviene matizar con la literatura posterior.
ClasificaciónDe la WHO-EORTC de 2005 a la quinta edición de la OMS y la Clasificación de Consenso Internacional
El libro seguía la clasificación WHO-EORTC de 2005, con tres linfomas B cutáneos primarios y un cajón de «linfoma B difuso de célula grande, otros». La actualización de 2018 eliminó esa categoría y añadió la úlcera mucocutánea VEB positiva como entidad provisional. En 2022 se publicaron dos clasificaciones paralelas: la quinta edición de la OMS mantiene el linfoma de zona marginal cutáneo primario como entidad propia, separada de los MALT, mientras que la Clasificación de Consenso Internacional lo denomina trastorno linfoproliferativo de zona marginal cutáneo primario. Ambas elevan la úlcera VEB positiva a entidad definitiva, agrupan los procesos postrasplante entre las proliferaciones asociadas a inmunodeficiencia, renombran el linfoma angioinmunoblástico como linfoma T folicular cooperador nodal y la OMS incluye capítulos sobre proliferaciones linfoides reactivas ricas en B o en T, el antiguo pseudolinfoma. La clasificación OMS de tumores cutáneos de 2025 recoge estos cambios.
Fuentes: Willemze R, et al. Blood. 2019 PMID: 30635287. Alaggio R, et al. Leukemia. 2022 PMID: 35732829. Campo E, et al. Blood. 2022 PMID: 35653592. Kempf W, et al. J Eur Acad Dermatol Venereol. 2024 PMID: 38581201.MolecularLa cadena pesada de inmunoglobulina divide la zona marginal cutánea en dos enfermedades
En 2010 la biología de la zona marginal cutánea se describía por translocaciones de tipo MALT (t(14;18) con MALT1, trisomías 3 y 18) y por la posible relación con Borrelia. Hoy el dato más útil es el isotipo: la gran mayoría expresa IgG, con un tercio IgG4 positivo, tiene un microambiente de tipo Th2 y carece de expresión de IRTA1 y de MYD88 mutado, rasgos que lo separan de los linfomas MALT extracutáneos. Los casos IgM positivos e IgD negativos son de pacientes mayores, afectan más al tejido subcutáneo y muestran colonización folicular uniforme. En la serie francesa de 61 pacientes con recidivas, los tres tumores IgM positivos se transformaron en linfoma B difuso de célula grande o se diseminaron, mientras que los 58 con cambio de isotipo siguieron un curso indolente. La OMS recomienda ya valorar IgM e IgD en el diagnóstico inicial.
Fuentes: Beltzung F, et al. Histopathology. 2025 PMID: 39628350. Alaggio R, et al. Leukemia. 2022 PMID: 35732829.MolecularMYD88 L265P y CDKN2A: el tipo pierna es un linfoma de célula B activada
El texto de 2010 conocía el perfil de célula B activada del tipo pierna, las ganancias de 18q y la deleción de 9p21, pero no las mutaciones que hoy lo definen. La mutación MYD88 L265P aparece en torno al 60-70 % de los casos, junto con mutaciones de CD79B, CARD11 y alteraciones de PD-L1/PD-L2, un perfil superponible al del linfoma B difuso ganglionar de tipo ABC o MCD. En la cohorte del grupo francés, los pacientes con MYD88 mutado eran mayores, tenían más afectación de la pierna y peor supervivencia específica a cinco años (60 % frente a 72 %). La deleción de CDKN2A también es adversa. Detectar MYD88 en la biopsia ayuda a separar el tipo pierna de un centrofolicular difuso y abre la puerta a tratamientos dirigidos a la vía del receptor B, como los inhibidores de BTK, en recaídas.
Fuentes: Pham-Ledard A, et al. JAMA Dermatol. 2014 PMID: 25055137.TerapéuticaR-CHOP ha cambiado la historia natural del tipo pierna, y las recaídas tienen nuevas opciones
El libro consideraba R-CHOP una opción razonable y el rituximab en monoterapia aún por definir. Un estudio multicéntrico francés de 115 pacientes, con edad media de 77 años, mostró que la supervivencia específica a cinco años pasó del 46 % al 66 % entre dos periodos, paralela al uso de rituximab con poliquimioterapia, y que con esa combinación alcanzaba el 74 % frente al 38 % con tratamientos menos intensos. R-CHOP seguido de radioterapia es hoy el estándar, con R-mini-CHOP en mayores frágiles. Las recaídas siguen siendo el problema: lenalidomida a dosis reducidas logró un 26 % de respuestas a seis meses en un ensayo de fase II, con mejor respuesta en tumores sin MYD88 mutado, y se emplean ibrutinib, polatuzumab vedotina, terapia CAR-T y anticuerpos biespecíficos por extrapolación del linfoma ganglionar.
Fuentes: Grange F, et al. JAMA Dermatol. 2014 PMID: 24647650. Beylot-Barry M, et al. J Invest Dermatol. 2018 PMID: 29596904.GuíasRadioterapia de campo limitado y a dosis bajas, y estadificación ajustada al subtipo
En 2010 la radioterapia superficial era el tratamiento de elección del centrofolicular, el clorambucilo una opción en enfermedad multifocal y el estudio de extensión incluía siempre TC y médula. Las recomendaciones de la EORTC y la ISCL de 2008, todavía vigentes en lo esencial, y las guías de dosis y campos del ILROG de 2015 concretaron una radioterapia de 24-30 Gy con márgenes reducidos para lesiones solitarias o regionales de zona marginal y centrofolicular, y la pauta de 2 × 2 Gy para recidivas y paliación. El sistema TNM de la ISCL y la EORTC para linfomas distintos de micosis fungoide registra la extensión cutánea, la PET-TC sustituye en muchos centros a la TC y la biopsia de médula se reserva para el tipo pierna y los casos de sospecha. El clorambucilo ha dejado paso al rituximab y la observación activa es aceptada.
Fuentes: Senff NJ, et al. Blood. 2008 PMID: 18567836. Specht L, et al. Int J Radiat Oncol Biol Phys. 2015 PMID: 25863751. Kim YH, et al. Blood. 2007 PMID: 17339420.DiagnósticoLa biopsia cutánea aleatoria y la úlcera VEB positiva: dos herramientas que el libro no tenía
El capítulo describía el linfoma B intravascular como un hallazgo casi siempre necrópsico, de pronóstico fatal. Hoy el dermatólogo interviene en su diagnóstico: en pacientes con fiebre de origen desconocido, LDH elevada, citopenias, ferritina alta y ausencia de adenopatías, tres o cuatro biopsias incisionales profundas de piel aparentemente sana en muslo, abdomen y brazo, incluidos angiomas seniles, detectan las células tumorales en los vasos de la hipodermis con una rentabilidad alta. En el otro extremo del espectro VEB, la úlcera mucocutánea descrita por Dojcinov en 2010 explicó una parte de las lesiones «tipo Hodgkin» en pacientes con metotrexato, azatioprina o inmunosenescencia: en su serie inicial, todas las lesiones iatrogénicas respondieron a la reducción de la inmunosupresión y ningún paciente murió por la enfermedad.
Fuentes: MacGillivary ML, et al. J Cutan Med Surg. 2023 PMID: 36205174. Dojcinov SD, et al. Am J Surg Pathol. 2010 PMID: 20154586. Melani C, et al. Blood. 2020 PMID: 32107539.TerapéuticaTrastorno linfoproliferativo postrasplante: de reducir la inmunosupresión al tabelecleucel
El libro proponía reducir la inmunosupresión, cirugía o radioterapia y mencionaba el rituximab como opción descrita. Hoy el esquema es secuencial: reducción de la inmunosupresión, rituximab en monoterapia y, según la respuesta, R-CHOP. Para la enfermedad VEB positiva en recaída o refractaria a rituximab, con o sin quimioterapia, el tabelecleucel, una inmunoterapia alogénica de linfocitos T específicos frente al VEB, recibió autorización europea en diciembre de 2022 en circunstancias excepcionales desde los dos años. En el ensayo ALLELE se obtuvieron respuestas en el 50 % de los pacientes tras trasplante de progenitores y en el 52 % tras trasplante de órgano sólido, sin síndrome de liberación de citocinas ni rechazo del injerto atribuibles. En España figura en el registro de medicamentos de la AEMPS (CIMA); su disponibilidad depende del hospital y de la vía de financiación, que conviene confirmar.
Fuentes: Mahadeo KM, et al. Lancet Oncol. 2024 PMID: 38309282. EMA. EPAR de Ebvallo (tabelecleucel). 2022.EvidenciaPitiriasis liquenoide: la fototerapia pasa a primera línea y la forma febril se reconoce como urgencia
El texto de 2010 enumeraba antibióticos, fototerapia, corticoides tópicos e inmunosupresores sin jerarquía. Dos revisiones sistemáticas posteriores ordenan la evidencia, aunque casi toda procede de series retrospectivas: la UVB de banda estrecha obtiene tasas de aclaramiento similares al PUVA y se propone como primera línea, la eritromicina oral aclara entre el 66 % y el 83 % de los casos y el metotrexato a dosis bajas queda como segunda línea en formas extensas. Para la enfermedad de Mucha-Habermann ulceronecrótica febril, una revisión de 68 pacientes registró 13 muertes y asoció la mortalidad a la edad avanzada, la afectación sistémica y el reordenamiento monoclonal del TCR. También se han descrito pitiriasis liquenoides desencadenadas por biológicos, lo que obliga a revisar los fármacos del paciente.
Fuentes: Bellinato F, et al. J Eur Acad Dermatol Venereol. 2019 PMID: 31318465. Tasouli-Drakou V, et al. Dermatol Reports. 2022 PMID: 36483219.Conectar con DermRX
Referencias
Lectura de referencia
S.J. Whittaker. Capítulo 57, «Cutaneous Lymphomas and Lymphocytic Infiltrates». En: Burns T, Breathnach S, Cox N, Griffiths C, eds. Rook’s Textbook of Dermatology. 8.ª ed. Oxford: Wiley-Blackwell; 2010. Consultado en su edición original en inglés.
Fuentes consultadas para contrastar y actualizar
- Willemze R, Cerroni L, Kempf W, et al. The 2018 update of the WHO-EORTC classification for primary cutaneous lymphomas. Blood. 2019;133(16):1703-1714. PMID: 30635287.
- Alaggio R, Amador C, Anagnostopoulos I, et al. The 5th edition of the World Health Organization Classification of Haematolymphoid Tumours: Lymphoid Neoplasms. Leukemia. 2022;36(7):1720-1748. PMID: 35732829.
- Campo E, Jaffe ES, Cook JR, et al. The International Consensus Classification of Mature Lymphoid Neoplasms: a report from the Clinical Advisory Committee. Blood. 2022;140(11):1229-1253. PMID: 35653592.
- Kempf W, Mitteldorf C, Cerroni L, et al. Classifications of cutaneous lymphomas and lymphoproliferative disorders: an update from the EORTC cutaneous lymphoma histopathology group. J Eur Acad Dermatol Venereol. 2024;38(8):1491-1503. PMID: 38581201.
- Kim YH, Willemze R, Pimpinelli N, et al. TNM classification system for primary cutaneous lymphomas other than mycosis fungoides and Sézary syndrome: a proposal of the ISCL and the Cutaneous Lymphoma Task Force of the EORTC. Blood. 2007;110(2):479-484. PMID: 17339420.
- Senff NJ, Noordijk EM, Kim YH, et al. European Organization for Research and Treatment of Cancer and International Society for Cutaneous Lymphoma consensus recommendations for the management of cutaneous B-cell lymphomas. Blood. 2008;112(5):1600-1609. PMID: 18567836.
- Specht L, Dabaja B, Illidge T, et al. Modern radiation therapy for primary cutaneous lymphomas: field and dose guidelines from the International Lymphoma Radiation Oncology Group. Int J Radiat Oncol Biol Phys. 2015;92(1):32-39. PMID: 25863751.
- Beltzung F, Beylot-Barry M, Battistella M, et al. Recurrent primary cutaneous marginal zone lymphoma: a comparative study of initial tumours, recurrences, and outcomes in 61 patients. Histopathology. 2025;86(5):704-714. PMID: 39628350.
- Grange F, Joly P, Barbe C, et al. Improvement of survival in patients with primary cutaneous diffuse large B-cell lymphoma, leg type, in France. JAMA Dermatol. 2014;150(5):535-541. PMID: 24647650.
- Pham-Ledard A, Beylot-Barry M, Barbe C, et al. High frequency and clinical prognostic value of MYD88 L265P mutation in primary cutaneous diffuse large B-cell lymphoma, leg-type. JAMA Dermatol. 2014;150(11):1173-1179. PMID: 25055137.
- Beylot-Barry M, Mermin D, Maillard A, et al. A single-arm phase II trial of lenalidomide in relapsing or refractory primary cutaneous large B-cell lymphoma, leg type. J Invest Dermatol. 2018;138(9):1982-1989. PMID: 29596904.
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- Melani C, Jaffe ES, Wilson WH. Pathobiology and treatment of lymphomatoid granulomatosis, a rare EBV-driven disorder. Blood. 2020;135(16):1344-1352. PMID: 32107539.
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- Mahadeo KM, Baiocchi R, Beitinjaneh A, et al. Tabelecleucel for allogeneic haematopoietic stem-cell or solid organ transplant recipients with Epstein-Barr virus-positive post-transplant lymphoproliferative disease after failure of rituximab or rituximab and chemotherapy (ALLELE): a phase 3, multicentre, open-label trial. Lancet Oncol. 2024;25(3):376-387. PMID: 38309282.
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- Tasouli-Drakou V, Nguyen M, Guinn H, et al. Mortality risk factors in febrile ulceronecrotic Mucha-Habermann disease: a systematic review of therapeutic outcomes and complications. Dermatol Reports. 2022;14(4):9492. PMID: 36483219.
- Väkevä L, Sarna S, Vaalasti A, et al. A retrospective study of the probability of the evolution of parapsoriasis en plaques into mycosis fungoides. Acta Derm Venereol. 2005;85(4):318-323. PMID: 16191852.
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