Arteriopatía periférica para el dermatólogo: medir el índice tobillo-brazo, reconocer la úlcera isquémica y no confundir Martorell con pioderma

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Lectura clínica · Isquemia arterial y piel
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Arteriopatía periférica para el dermatólogo: medir el índice tobillo-brazo, reconocer la úlcera isquémica y no confundir Martorell con pioderma

Sobre el capítulo 65, «Arteriopatía periférica oclusiva» (Dissemond) · Braun-Falco’s Dermatology, 4.ª ed., 2022

Buena parte de las úlceras de pierna y de los dedos azules que llegan a dermatología esconden un problema arterial, y el error tiene precio: compresión sobre una pierna sin pulso, inmunosupresión sobre una arteriolosclerosis o retraso ante una isquemia aguda. Esta lectura ordena el capítulo por decisiones: qué mecanismo de oclusión actúa, qué signos y medidas lo delatan, cuándo derivar con urgencia y qué escalera terapéutica corresponde a cada entidad, con actualización a octubre de 2026.

Índice tobillo-brazoÚlcera de MartorellTromboangitis obliteranteSíndrome del dedo azulIsquemia aguda

Obra de referencia: Plewig G, French LE, Ruzicka T, Kaufmann R, Hertl M (eds.), Braun-Falco’s Dermatology, 4.ª ed. (Springer, 2022). Síntesis editorial DermRX actualizada a octubre de 2026 · Revisión clínica individual pendiente · 19 min de lectura.

Ideas esenciales

En 20 segundos

  • La arteriopatía periférica es sobre todo aterosclerótica (alrededor del 95 % según la obra) y en su mayoría silente: por cada paciente con síntomas hay unos cuatro asintomáticos, de modo que la piel de la pierna puede ser el primer aviso.
  • El índice tobillo-brazo es la prueba de cabecera que decide: por debajo de 0,9 confirma la enfermedad, por debajo de 0,5 con clínica indica isquemia crítica, y por encima de 1,3 no tranquiliza, porque sugiere arterias calcificadas e incompresibles.
  • En el diabético coexisten una macroangiopatía indistinguible de la aterosclerosis, de predominio infrapoplíteo, y una microangiopatía que, sumada a la neuropatía, explica el pie diabético y la necrosis tras traumatismos mínimos.
  • La tromboangitis obliterante es una vasculitis segmentaria de fumadores jóvenes que respeta la lámina elástica interna; solo el abandono completo del tabaco cambia su pronóstico de amputación.
  • La úlcera hipertensiva de Martorell es un diagnóstico de exclusión con pulsos conservados: dolor desproporcionado, borde violáceo supramaleolar lateral e hipertensión de larga evolución; tratada como pioderma gangrenoso, la inmunosupresión puede ser letal.
  • El síndrome del dedo azul con pulsos palpables orienta a embolia de colesterol, hiperviscosidad, coagulopatía o vasculitis, y obliga a buscar eosinofilia y afectación renal.
  • La isquemia aguda de una extremidad es una urgencia vascular: dolor brusco, palidez, frialdad y ausencia de pulso exigen derivación inmediata; el reloj lo marca el nervio, que tolera pocas horas.
Lo que merece la pena retener

Claves de la lectura

1

La piel de la pierna isquémica avisa antes que la claudicación muchas veces

Como la mayoría de los pacientes no tiene síntomas, el dermatólogo puede ser quien detecte la enfermedad. La obra enumera signos que conviene leer como un conjunto: xerosis marcada, pierna con escaso vello, uñas distróficas con hiperqueratosis subungueal y tiñas de los pies persistentes. Ninguno es específico, pero juntos en un fumador mayor, diabético o hipertenso justifican palpar pulsos y medir el índice tobillo-brazo. En estadios avanzados la necrosis asienta en los dedos rodeada de piel fría, o en la pierna sobre el maléolo externo o la cresta tibial tras un roce trivial.

2

El índice tobillo-brazo se calcula por pierna y con la presión más alta

La técnica descrita en la obra exige reposo previo de al menos diez minutos, manguito colocado lo más distal posible en la pierna y sonda Doppler en las arterias pedia y tibial posterior. Para cada lado se divide la mayor presión maleolar entre la mayor presión humeral de ambos brazos. Un valor inferior a 0,9 demuestra la arteriopatía; entre 0,9 y 1,3 se considera normal. Un resultado superior a 1,3 no es una buena noticia: indica que la arteria no se comprime por calcificación de la media y que hay que recurrir a la presión en el dedo o a la ecografía dúplex.

3

La calcificación de Mönckeberg falsea las presiones y estrecha poco la luz

En la macroangiopatía diabética, la obra describe una calcificación de la túnica media que, por sí sola, apenas reduce la luz pero vuelve rígida la pared. La consecuencia práctica es doble: el índice tobillo-brazo puede salir normal o elevado aunque exista isquemia distal, y la ausencia de dolor por la neuropatía retrasa la consulta. En este contexto, la presión sistólica digital, que fisiológicamente queda unos 30 mmHg por debajo de la maleolar según la obra, y el estudio dúplex ganan valor. La afectación diabética predomina en las arterias de la pierna, por debajo de la rodilla.

4

Tromboangitis: vasculitis de pared conservada, ligada de forma casi absoluta al tabaco

A diferencia de otras vasculitis, la tromboangitis obliterante no destruye la arquitectura de la pared: no hay necrosis fibrinoide y la lámina elástica interna se mantiene, aunque plegada. El trombo inflamatorio, rico en células y con recanalización fina, es la lesión característica. Afecta a arterias y venas de pequeño y mediano calibre, con preferencia distal, y por eso se acompaña de tromboflebitis superficial migratoria. La obra recoge hipótesis autoinmunitarias, con depósitos de inmunoglobulinas y complemento sobre la lámina elástica, pero el único factor modificable demostrado es el tabaco, en cualquiera de sus formas.

5

Martorell es una arteriolosclerosis subcutánea, no una vasculitis ni un pioderma

La úlcera hipertensiva isquémica se explica por arteriolas dérmicas y subcutáneas con fibrosis subendotelial de la íntima e hialinosis de la media, que invierten el cociente entre pared y luz. Los pulsos distales suelen estar presentes, lo que despista hacia la vasculitis o el pioderma gangrenoso. La obra insiste en que la biopsia debe ser amplia y profunda, hasta el tejido subcutáneo, porque una toma superficial no muestra los vasos culpables. El dato más grave del apartado es que la mortalidad descrita, cercana al 10 %, se ha asociado a sepsis en pacientes inmunosuprimidos sin necesidad.

6

En el dedo azul con pulsos, el problema está en la microcirculación o en la sangre

La obra define el síndrome como cianosis o coloración violácea de uno o varios dedos sin isquemia difusa del antepié. Si los pulsos se palpan, la búsqueda se dirige a tres grupos de causas: oclusión arteriolar por émbolos, calcifilaxis, trombosis o vasculitis; drenaje venoso alterado por trombosis masiva; y alteraciones de la sangre, como crioglobulinas, crioaglutininas, criofibrinógeno, paraproteínas o síndromes mieloproliferativos. Algunos fármacos se han implicado, entre ellos los cumarínicos. Livedo reticular y hemorragias en astilla en las uñas refuerzan la sospecha embólica.

7

La isquemia aguda se clasifica por sensibilidad y fuerza, no por el aspecto de la piel

La clasificación de la Society for Vascular Surgery que recoge la obra separa la extremidad viable, la amenazada de forma marginal o inmediata y la irreversible según la pérdida sensitiva, la debilidad muscular y la audibilidad de las señales Doppler arteriales y venosas. La anestesia profunda con rigidez indica pérdida tisular o neurológica inevitable. Como la tolerancia isquémica es de unas 12 horas para la piel, 6–8 para el músculo y 2–4 para el nervio, el dermatólogo que ve una pierna fría, pálida y dolorosa no debe esperar a que aparezca la necrosis cutánea para derivar.

Repaso organizado

Entidades, pruebas y escalera terapéutica

Se agrupan primero las oclusiones crónicas que producen úlcera, luego los cuadros embólicos de inicio brusco, después las pruebas que deciden y, al final, el tratamiento por escalones.

Oclusión crónica con expresión cutánea

Arteriopatía aterosclerótica

95 % de los casos · eje iliofemoral y distal
Quién
Prevalencia global del 3–10 %, que sube al 15–20 % a partir de los 70 años; tabaco, diabetes mal controlada, hipertensión y dislipemia, incluida la lipoproteína (a), son los factores de riesgo independientes.
Piel
Xerosis, pérdida de vello, onicodistrofia, tiña podal crónica; en fase avanzada necrosis acral fría o úlcera sobre maléolo externo y cresta tibial.
Estadios
Fontaine distingue fase asintomática, claudicación (con corte en 200 m de marcha), dolor en reposo que alivia al bajar la pierna y lesión trófica.

Angiopatía diabética

Macro y microangiopatía · pie diabético
Macro
Aterosclerosis precoz y multisegmentaria, con predominio en arterias de la pierna (casi el 70 % según la obra) y calcificación de la media que falsea las presiones.
Micro
Glucación de la matriz y engrosamiento hialino de la membrana basal capilar; con la neuropatía, pérdida del control reflejo del calibre vascular.
Riesgo
Necrosis por presión o traumatismo inadvertido, infección que progresa a osteomielitis y, en Alemania, siete de cada diez amputaciones en diabéticos.

Tromboangitis obliterante

Fumador joven · arterias y venas distales
Perfil
Varón, entre 20 y 45 años, gran fumador; claudicación unilateral, parestesias, fenómeno de Raynaud y tromboflebitis migratoria.
Piel
Eritema, placas o nódulos en pulpejos que evolucionan a necrosis dolorosa con osteólisis; dedos lívidos o cianóticos, a menudo con hiperhidrosis.
Pronóstico
Esperanza de vida casi normal, pero según la obra uno de cada cinco pierde dedos o antepié y otro tanto sufre amputación infracondílea.

Úlcera hipertensiva de Martorell

Supramaleolar lateral · pulsos presentes
Perfil
Más frecuente en mujeres de 50 a 75 años, con hipertensión antigua y mal controlada; más de la mitad tiene además diabetes tipo 2.
Lesión
Mácula lívida o nódulo que se necrosa con rapidez; borde policíclico violáceo-negruzco, dolor intenso, bilateral en la mitad y con edema acompañante.
Biopsia
Huso amplio que incluya hipodermis: arteriolas con pared engrosada y luz estrecha, a veces calcificación de la media o trombosis.

Oclusión aguda y embólica

Embolia arterial

Origen cardíaco en el 80–90 %
Fuente
Valvulopatía, arritmia, endocarditis o aneurisma ventricular; la embolia paradójica exige foramen oval permeable; existen émbolos de grasa, tumor, gas o líquido amniótico.
Dónde
Las piernas en el 85 % y la bifurcación femoral en la mitad de los casos, seguidas de la poplítea y la trifurcación distal.
Clínica
Las seis «p» de Pratt: dolor, palidez, parestesias, ausencia de pulso, parálisis y postración; dolor descrito como un latigazo.

Embolia de colesterol

Tras cateterismo o anticoagulación
Desencadenante
Manipulación de placas ateromatosas en coronariografía, cirugía vascular o traumatismo, o anticoagulación que desestabiliza la placa.
Piel
Livedo racemosa, acrocianosis, dedo azul, necrosis y úlceras; órganos diana frecuentes son el riñón, el cerebro y el intestino.
Histología
Hendiduras biconvexas en aguja dentro de las arteriolas, donde el procesado disolvió los cristales; infiltrado inicial de neutrófilos y eosinófilos, luego células gigantes.

Síndrome del dedo azul

Isquemia focal sin isquemia del antepié
Clave
Coloración violácea muy dolorosa de uno o varios dedos con pulsos palpables; al principio reversible al elevar la pierna.
Sistémico
Según la obra, la mitad tiene manifestaciones renales y una quinta parte digestivas; la eosinofilia aparece hasta en el 80 %.
Causas
Émbolos, calcifilaxis, síndrome antifosfolipídico, vasculitis, perniosis, crioproteínas, paraproteinemia, policitemia o trombocitemia, y fármacos como los cumarínicos.

Pruebas que deciden

Índice tobillo-brazo

< 0,9 diagnóstico · > 1,3 no fiable
Técnica
Reposo, Doppler en pedia y tibial posterior, manguito distal; mayor presión maleolar de cada pierna entre la mayor humeral.
Lectura
Entre 0,9 y 1,3 es normal; de 0,5 a 0,89 confirma arteriopatía; por debajo de 0,5 con clínica indica isquemia crítica; por encima de 1,3 hace sospechar mediocalcinosis.

Presión digital

Alternativa en arterias calcificadas
Uso
Indicada cuando el índice tobillo-brazo sale elevado o dudoso, sobre todo en diabetes e insuficiencia renal.
Referencia
La obra la sitúa en condiciones normales unos 30 mmHg por debajo de la presión sistólica maleolar.

Prueba de Ratschow

Elevación y declive de las piernas
Maniobra
Piernas en vertical con movimientos de pedaleo dos minutos y después sentado con los pies colgando.
Patológico
Palidez plantar o dolor durante la elevación; hiperemia reactiva retrasada más allá de 5–10 s y relleno venoso más allá de unos 20 s.

Ecografía dúplex e imagen

Localiza la lesión antes de revascularizar
Dúplex
Sitúa y cuantifica estenosis y oclusiones sin radiación; en la tromboangitis puede mostrar colaterales en sacacorchos.
Angiografía
La sustracción digital permite tratar en el mismo acto; la angio-TC irradia y usa contraste yodado; la angio-RM evita ambos, pero tiene contraindicaciones propias.

Escalera terapéutica

Control de factores de riesgo

Primer escalón en todos
Qué
Abandono del tabaco, reducción de peso, control de presión arterial, colesterol y glucemia; analítica inicial de diabetes, lípidos y función renal y cardíaca.
Por qué
La prevención que propone la obra apunta a infarto e ictus, no solo a la pierna: la arteriopatía periférica señala un riesgo cardiovascular global.

Entrenamiento de marcha

Medida no farmacológica principal
Pauta
Según la obra, caminar al menos tres veces por semana, 30 minutos o más, en tandas de 5–15 minutos hasta la aparición del dolor.
Medición
Distancia máxima en cinta a 3,2 km/h con pendiente del 12 % o, sin cinta, en llano a 90–120 pasos por minuto.

Antiagregación y estatinas

Prevención secundaria cardiovascular
Obra
Ácido acetilsalicílico 100 mg/día o clopidogrel 75 mg/día, junto con un inhibidor de la síntesis de colesterol.
Matiz
Las guías europeas posteriores y los ensayos con anticoagulación a dosis vascular han ampliado las opciones; véase la actualización.

Revascularización

Si falla lo anterior o hay isquemia crítica
Opciones
Angioplastia transluminal percutánea o derivación quirúrgica, decididas por cirugía vascular según la anatomía de la lesión.
Para el dermatólogo
Una úlcera isquémica no cicatriza solo con apósitos: sin reperfusión, el desbridamiento agresivo y el injerto fracasan.
Segunda mirada

Contrastes que resuelven la duda

Cuatro pares que se confunden en la consulta de úlceras y en la valoración del pie isquémico, con el dato que inclina la balanza.

Úlcera de Martorell frente a pioderma gangrenoso

Terreno
Martorell exige una hipertensión arterial de años, casi siempre mal controlada, y a menudo diabetes tipo 2; sin ese terreno, el diagnóstico pierde fuerza.
Lesión
Ambas duelen y tienen borde violáceo; Martorell prefiere la cara lateral o posterior supramaleolar y nace como mácula lívida o nódulo que se necrosa.
Biopsia
En Martorell, arteriolas subcutáneas con hialinosis y luz estrecha; en el pioderma, infiltrado neutrofílico sin esa arteriolopatía.
Riesgo
La mortalidad descrita en Martorell se ha ligado a sepsis tras inmunosupresión innecesaria; confundirla con un pioderma tiene consecuencias graves.

Martorell frente a calcifilaxis

Contexto
La calcifilaxis aparece sobre todo en insuficiencia renal avanzada, aunque existe una forma no urémica; Martorell exige hipertensión de larga evolución.
Clínica
Ambas producen úlceras necróticas muy dolorosas con livedo o placas violáceas; la topografía y la función renal orientan más que el aspecto.
Histología
La calcificación arteriolar aparece en las dos; en la calcifilaxis suele ser más extensa, pero el patrón por sí solo no separa con seguridad.

Tromboangitis obliterante frente a arteriopatía aterosclerótica precoz

Edad y riesgo
Tromboangitis: comienzo antes de los 50 años y tabaco como único factor de riesgo. Aterosclerosis: diabetes, hipertensión y dislipemia acompañantes.
Territorio
Tromboangitis: oclusiones infrapoplíteas segmentarias, afectación de manos y flebitis migratoria; aterosclerosis: ejes proximales y multisegmentarios.
Imagen
Las colaterales en sacacorchos apoyan la tromboangitis; las placas calcificadas extensas, la aterosclerosis.

Embolia arterial aguda frente a trombosis venosa masiva

Color y temperatura
La embolia da una extremidad pálida y fría sin pulso; la flegmasía cerúlea dolorosa da una pierna cianótica, tumefacta y con edema.
Doppler
En la embolia se pierde la señal arterial mientras la venosa sigue audible hasta fases tardías; en la trombosis venosa masiva el problema es el drenaje y domina el edema.
Conducta
Ambas son urgencias con riesgo para la extremidad: no se elevan las piernas ni se aplica compresión, y se deriva sin demora.
Escenarios clínicos

Qué haría en consulta

Elaboración editorial propia de DermRX: escenarios construidos al integrar la lectura con guías, consensos y literatura vigentes. No proceden de la obra ni sustituyen al juicio clínico.

Si un fumador de 68 años consulta por tiña podal y onicodistrofia, tiene la pierna sin vello y fría y refiere dolor en la pantorrilla al caminar unos 300 metros

Palparía pedias y tibiales posteriores y mediría el índice tobillo-brazo en la misma visita. Con un valor inferior a 0,9 le explicaría que tiene una enfermedad arterial que eleva su riesgo de infarto e ictus, insistiría en dejar de fumar y en caminar a diario por tandas, y lo derivaría a atención primaria o a angiología para control de factores de riesgo y antiagregación.

Si una mujer de 72 años, hipertensa mal controlada y diabética, tiene una úlcera supramaleolar lateral muy dolorosa, de borde violáceo, con pulsos pedios palpables

Pensaría en una úlcera de Martorell antes que en un pioderma gangrenoso. Haría una biopsia en huso amplia y profunda desde el borde, con hipodermis, y pediría al patólogo que valorara arteriolas y calcificación. Mientras tanto controlaría el dolor, revisaría la presión arterial con su médico y evitaría corticoides sistémicos hasta descartar la arteriolopatía; tras desbridar, plantearía injerto de piel parcial.

Si un paciente con dedos del pie azulados y dolorosos de aparición brusca tras una coronariografía, con pulsos palpables y livedo en ambos pies

Sospecharía embolia de colesterol. Pediría hemograma con recuento de eosinófilos, función renal, sedimento y reactantes de fase aguda, y valoraría una biopsia profunda de la livedo buscando hendiduras en aguja. Avisaría a cardiología del posible desencadenante, porque los riñones y el intestino pueden estar afectados, y apoyaría la prevención secundaria con estatina y antiagregación.

Si un varón de 35 años, fumador intenso, presenta una úlcera necrótica en la punta del segundo dedo, dedos lívidos y antecedente de cordones venosos dolorosos que migran por la pierna

Consideraría una tromboangitis obliterante y comprobaría los criterios de Shionoya: tabaco, inicio antes de los 50 años, oclusión infrapoplítea, afectación de miembro superior o flebitis migratoria y ausencia de otros factores de riesgo. Lo derivaría a angiología para dúplex o angiografía, preguntaría también por cannabis y le explicaría que el abandono total del tabaco es lo único que reduce el riesgo de amputación.

Si una paciente con úlcera venosa crónica de largo tiempo, a la que se quiere iniciar compresión multicapa, tiene un índice tobillo-brazo de 1,4

No lo tomaría como normal. Un índice tan alto sugiere arterias calcificadas que no se comprimen y puede ocultar una isquemia. Pediría presión digital o ecografía dúplex antes de aplicar compresión fuerte, y ajustaría la presión del vendaje según el resultado. Si hubiera diabetes o insuficiencia renal, la sospecha de calcificación de la media sería aún mayor.

Si un paciente en consulta refiere dolor brusco, intenso y continuo en una pierna desde hace dos horas; la pierna está pálida, fría, sin pulso y con hormigueo en el pie

Lo trataría como una isquemia aguda y lo derivaría de inmediato a urgencias con cirugía vascular. Mantendría la pierna en declive y protegida con algodón, sin vendajes compresivos, calor local, vasodilatadores ni inyecciones intramusculares. Las parestesias indican que el nervio ya sufre, y su margen se mide en pocas horas; la decisión sobre heparina, fibrinólisis o embolectomía corresponde al equipo vascular.

Detalles que cambian la conducta

Perlas de examen y de consulta

◆Un índice tobillo-brazo alto no es un buen resultado

Por encima de 1,3, la presión maleolar está artificialmente elevada por arterias rígidas. En diabéticos y en insuficiencia renal este hallazgo obliga a medir la presión digital o a pedir dúplex antes de concluir que no hay isquemia.

◆En el dolor isquémico de reposo, la pierna pide bajar

El paciente en estadio III de Fontaine sufre dolor tumbado y sin esfuerzo; dejar la pierna colgando lo alivia y elevarla lo empeora. Es un dato de anamnesis que distingue isquemia avanzada de claudicación simple.

◆Martorell duele mucho más de lo que aparenta

Un dolor desproporcionado en una úlcera supramaleolar lateral de un hipertenso es casi la firma de la arteriolosclerosis. El control analgésico es parte del tratamiento, no un complemento, y la obra lo sitúa como primera medida.

◆En Martorell, la biopsia superficial no sirve

Las arteriolas responsables están en la hipodermis. Un sacabocados pequeño en el lecho de la úlcera solo muestra tejido de granulación; conviene un huso amplio desde el borde, con grasa subcutánea.

◆La tromboangitis respeta la lámina elástica interna

Es el dato histológico que la separa de las vasculitis necrosantes: no hay necrosis fibrinoide y la lámina persiste, aunque plegada. El trombo inflamatorio y celular es la lesión característica.

◆Eosinofilia más dedo azul es pista de embolia de colesterol

La obra cifra la eosinofilia hasta en el 80 % de los síndromes del dedo azul. Unida a un cateterismo reciente o al inicio de anticoagulación, y a un deterioro de la función renal, orienta con fuerza al origen embólico.

◆Una pierna isquémica aguda no se calienta ni se venda

Calor local, vendaje compresivo, vasodilatadores e inyecciones intramusculares están contraindicados según la obra. La extremidad se coloca en declive y acolchada, y el paciente se deriva sin esperar a que aparezcan cambios cutáneos.

Contraste con fuentes actuales

Actualización DermRX

Qué ha cambiado entre la obra (2022) y octubre de 2026, y qué conviene matizar con la literatura posterior.

Actualización DermRXEl marco europeo de referencia ya no es TASC II

La obra apoya su prevención secundaria en el consenso transatlántico TASC II de 2007. Desde entonces, la Sociedad Europea de Cardiología publicó en 2024 una guía conjunta sobre enfermedad arterial periférica y aórtica, y la Sociedad Europea de Cirugía Vascular (ESVS) emitió en 2024 una guía específica para la arteriopatía asintomática y la claudicación intermitente, y en 2020 otra para la isquemia aguda de la extremidad. Son los documentos que conviene consultar en España para indicaciones, umbrales y circuitos de derivación, por delante de la práctica alemana descrita en el capítulo.

Fuente: Mazzolai L, et al. Eur Heart J. 2024;45(36):3538-3700. PMID: 39210722. Nordanstig J, et al. Eur J Vasc Endovasc Surg. 2024;67(1):9-96. PMID: 37949800. Björck M, et al. Eur J Vasc Endovasc Surg. 2020;59(2):173-218. PMID: 31899099.

Actualización DermRXRivaroxabán a dosis vascular tras revascularización

La obra contempla solo la antiagregación simple con ácido acetilsalicílico o clopidogrel. En el ensayo VOYAGER PAD, con 6564 pacientes revascularizados de la extremidad inferior, añadir rivaroxabán 2,5 mg dos veces al día al ácido acetilsalicílico redujo el compuesto de isquemia aguda, amputación mayor, infarto, ictus isquémico y muerte cardiovascular (17,3 % frente a 19,9 % a tres años). El sangrado mayor según la clasificación TIMI fue numéricamente superior (2,65 % frente a 1,87 %, sin significación). La indicación la establece el equipo vascular; al dermatólogo le importa saber que el paciente puede estar anticoagulado.

Fuente: Bonaca MP, et al. N Engl J Med. 2020;382(21):1994-2004. PMID: 32222135.

Actualización DermRXSemaglutida mejora la marcha en claudicantes diabéticos

La obra solo menciona vasodilatadores como pentoxifilina o prostanoides cuando falla el entrenamiento. El ensayo STRIDE aleatorizó a 792 pacientes con diabetes tipo 2 y claudicación en estadio IIa de Fontaine a semaglutida subcutánea 1 mg semanal o placebo durante 52 semanas. La distancia máxima de marcha en cinta mejoró más con semaglutida (cociente de tratamiento estimado 1,13), sin señales de seguridad nuevas. Es la primera vez que un fármaco metabólico demuestra beneficio funcional en esta población; los autores señalan que falta estudiarlo en pacientes sin diabetes.

Fuente: Bonaca MP, et al. Lancet. 2025;405(10489):1580-1593. PMID: 40169145.

Actualización DermRXPie diabético: guía intersocietaria y pruebas para arterias calcificadas

La obra resuelve la calcificación de Mönckeberg con la presión digital. La guía conjunta de 2023 del grupo internacional de pie diabético (IWGDF), la ESVS y la sociedad norteamericana de cirugía vascular recuerda que alrededor del 50 % de las personas con úlcera de pie diabético tiene arteriopatía, y dedica recomendaciones específicas al diagnóstico, el pronóstico y la priorización de la revascularización. Entre las pruebas nuevas, la aceleración sistólica máxima medida por Doppler ha mostrado sensibilidad y especificidad cercanas al 90 % frente a angio-TC, sin perder rendimiento en diabetes ni en enfermedad renal crónica.

Fuente: Fitridge R, et al. J Vasc Surg. 2023;78(5):1101-1131. PMID: 37724985. Jeffcoate W, et al. Lancet Diabetes Endocrinol. 2024;12(7):472-482. PMID: 38824929. Willems SA, et al. J Vasc Surg. 2024;79(2):405-411. PMID: 37913945.

Actualización DermRXLa tromboangitis cambia de perfil y aparece la arteritis por cannabis

El capítulo dibuja al varón joven con flebitis migratoria. Una revisión de 2025 describe un cambio: la enfermedad es hoy más rara, afecta con más frecuencia a mujeres y a mayores de 45 años, con menos extremidades implicadas y menos tromboflebitis, y obliga a descartar una arteriopatía aterosclerótica precoz. Además, se reconoce una arteritis asociada al cannabis con rasgos clínicos y angiográficos superponibles, difícil de separar porque la mayoría fuma también tabaco; en casos publicados, la abstinencia de cannabis se siguió de resolución. Conviene preguntar expresamente por su consumo y por si lo fuma liado en hoja de tabaco (los llamados «blunts»).

Fuente: Stammler F. Dtsch Med Wochenschr. 2025;150(23):1440-1446. PMID: 41213536. Pilitsi E, et al. Clin Rheumatol. 2023;42(7):1981-1985. PMID: 37097526.

Actualización DermRXMartorell y calcifilaxis comparten calcificación arteriolar

La obra describe arteriolosclerosis hialina y, en la mayoría, mediocalcinosis subcutánea. Un estudio europeo de 2021 sobre 69 biopsias de úlcera de Martorell y 20 de calcifilaxis encontró calcificación arteriolar en el 77 % y en el 100 %, respectivamente, y calcificación extraarteriolar en ambas, sin diferencias en el patrón; la tinción con rojo de alizarina detectó mejor el calcio que la hematoxilina-eosina. Otro trabajo con espectroscopia Raman mostró que el material hialino es sobre todo colágeno y fosfolípidos, con pérdida de músculo liso. La separación entre ambas exige, por tanto, integrar clínica, función renal e histología.

Fuente: Deinsberger J, et al. Eur J Dermatol. 2021;31(6):705-711. PMID: 35107068. Deinsberger J, et al. J Eur Acad Dermatol Venereol. 2021;35(11):2308-2316. PMID: 34331822.
Recursos relacionados

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Fuentes

Referencias

Lectura de referencia

Dissemond. Capítulo 65, «Arteriopatía periférica oclusiva». En: Plewig G, French LE, Ruzicka T, Kaufmann R, Hertl M, editores. Braun-Falco’s Dermatology. 4.ª ed. Berlín: Springer; 2022 (Springer Reference Medicine). Consultado en su edición original en inglés.

Fuentes consultadas para contrastar y actualizar

  1. Mazzolai L, Teixido-Tura G, Lanzi S, et al. 2024 ESC Guidelines for the management of peripheral arterial and aortic diseases. Eur Heart J. 2024;45(36):3538-3700. PMID: 39210722.
  2. Nordanstig J, Behrendt CA, Baumgartner I, et al. Editor’s Choice – European Society for Vascular Surgery (ESVS) 2024 Clinical Practice Guidelines on the Management of Asymptomatic Lower Limb Peripheral Arterial Disease and Intermittent Claudication. Eur J Vasc Endovasc Surg. 2024;67(1):9-96. PMID: 37949800.
  3. Björck M, Earnshaw JJ, Acosta S, et al. Editor’s Choice – European Society for Vascular Surgery (ESVS) 2020 Clinical Practice Guidelines on the Management of Acute Limb Ischaemia. Eur J Vasc Endovasc Surg. 2020;59(2):173-218. PMID: 31899099.
  4. Bonaca MP, Bauersachs RM, Anand SS, et al. Rivaroxaban in peripheral artery disease after revascularization. N Engl J Med. 2020;382(21):1994-2004. PMID: 32222135.
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Contenido dirigido a profesionales sanitarios. Elaboración editorial propia de DermRX a partir de Braun-Falco’s Dermatology, 4.ª ed. (Plewig et al.): no se reproducen sus textos, tablas ni figuras. No sustituye a la ficha técnica de cada medicamento ni al juicio clínico. Los escenarios clínicos y las actualizaciones son elaboración editorial y están pendientes de revisión clínica individual.

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