Eritema difuso o reticulado en urgencias: reconocer la toxina, la vasculitis y el virus detrás del enrojecimiento sin lesión epidérmica
Sobre el capítulo 4, «Eritema difuso o reticulado» · Urgencias dermatológicas (Fitzpatrick y High), 2018
Un enrojecimiento extenso sin escama, ampolla ni diana parece poca cosa, pero detrás puede haber una toxina estafilocócica o estreptocócica que lleva al shock en horas, una enfermedad de Kawasaki que amenaza las coronarias o un parvovirus con riesgo para el feto. Esta lectura enseña a leer la distribución, las mucosas, las manos y la fiebre para decidir quién necesita una ecocardiografía, un quirófano o solo tranquilidad, y se actualiza a octubre de 2026 con el consenso europeo de Kawasaki, el síndrome inflamatorio multisistémico pediátrico, la guía europea de estreptococo invasivo y la epidemia de parvovirus de 2024.
Obra de referencia: Fitzpatrick JE, High WA (eds.), Urgencias dermatológicas, 1.ª ed. (Elsevier España, 2018; edición española de Urgent Care Dermatology: Symptom-Based Diagnosis). Síntesis editorial DermRX actualizada a octubre de 2026 · Revisión clínica individual pendiente · 17 min de lectura.
En 20 segundos
- El eritema difuso con fiebre, hipotensión y afectación de dos o más órganos es un shock tóxico hasta demostrar lo contrario: retirar el foco, antibiótico con clindamicina y valoración por cuidados intensivos.
- La escarlatina se reconoce por la textura de lija, el acento en pliegues, la palidez peribucal y la lengua aframbuesada; se confirma con prueba rápida o cultivo faríngeo.
- En un niño con fiebre de cinco días o más y conjuntivitis sin secreción, labios fisurados o manos edematosas hay que pensar en Kawasaki y pedir ecocardiografía.
- El Kawasaki incompleto es más frecuente en lactantes pequeños, en quienes el riesgo coronario es mayor; la analítica inflamatoria y la ecocardiografía permiten tratar sin cumplir todos los criterios.
- El patrón en red del eritema infeccioso aparece tras las mejillas abofeteadas, cuando el niño ya no contagia; el riesgo real está en la embarazada y en la anemia hemolítica.
- Una red marrón fija en muslos, abdomen o espalda es un eritema ab igne: preguntar por portátiles, mantas eléctricas o brasero y retirar la fuente de calor.
Claves de la lectura
Sin cambios epidérmicos, el diagnóstico se hace mirando lo que rodea al eritema
El eritema puro no tiene escama, vesícula ni diana, por lo que la morfología aislada aporta poco. Lo que decide es el contexto: fiebre y su duración, estado hemodinámico, afectación de mucosas, cambios en manos y pies, distribución y fármacos recientes. Un eritema fotodistribuido orienta a lupus, dermatomiositis, fototoxia o quemadura solar; uno centrofacial, a rosácea; uno acral, a toxicidad por quimioterapia. La descamación aparece más tarde, en láminas en palmas y plantas tras el shock tóxico, la escarlatina o el Kawasaki, y sirve sobre todo para confirmar a posteriori. La pregunta útil en urgencias no es qué nombre tiene el eritema, sino si hay inestabilidad, foco infeccioso o riesgo cardíaco.
La escarlatina es un eritema áspero con acento en pliegues
La escarlatina aparece sobre todo entre los tres y los diez años, uno o dos días después de una faringoamigdalitis estreptocócica, y menos veces tras una infección cutánea o de herida. El eritema empieza en cuello y tronco superior, se extiende con rapidez y tiene un tacto de papel de lija por pequeñas pápulas foliculares. Se acentúa en los pliegues, donde forma líneas petequiales, y respeta el área peribucal. La lengua pasa de saburral a aframbuesada. La confirmación se hace con prueba rápida de antígeno o cultivo faríngeo. El tratamiento de elección sigue siendo penicilina V o amoxicilina durante diez días, que previenen la fiebre reumática; la descamación en manos y pies llega una semana después.
El shock tóxico se diagnostica antes de cumplir todos los criterios
El síndrome del shock tóxico es una respuesta masiva a superantígenos de Staphylococcus aureus o de Streptococcus pyogenes. Los criterios de vigilancia exigen fiebre, hipotensión, eritema macular difuso, afectación multiorgánica y descamación tardía, pero esperar a todos ellos es un error: la descamación llega una o dos semanas después. Debe sospecharse ante fiebre alta con eritema difuso, hiperemia conjuntival y mucosa, vómitos o diarrea y tensión baja, sobre todo con tampones, copas menstruales, taponamientos nasales, heridas quirúrgicas o infecciones de partes blandas. En la forma estreptocócica, el dolor desproporcionado de una extremidad sugiere fascitis necrosante. El paciente necesita reanimación, retirada o drenaje del foco y antibioterapia que incluya un inhibidor de la síntesis de toxinas.
El Kawasaki se trata para proteger las coronarias, no la piel
La enfermedad de Kawasaki es una vasculitis de vaso mediano que afecta sobre todo a menores de cinco años. Se sospecha ante fiebre de cinco días o más con conjuntivitis bulbar bilateral sin secreción, labios rojos y fisurados con lengua aframbuesada, exantema polimorfo, edema y eritema de manos y pies, y adenopatía cervical unilateral. El exantema puede ser morbiliforme, escarlatiniforme o en diana, y a menudo se acentúa en el periné con descamación precoz. Los lactantes pequeños suelen presentar formas incompletas, con mayor riesgo de aneurismas. La analítica muestra reactantes elevados, anemia, trombocitosis tardía, hipoalbuminemia y piuria estéril. Ante la sospecha, el niño debe ingresar para ecocardiografía y para recibir inmunoglobulinas intravenosas lo antes posible.
El parvovirus B19 dibuja una red que entra y sale durante semanas
El eritema infeccioso empieza con pródromos leves y, días después, con un eritema intenso en las mejillas que respeta el surco nasogeniano. Le sigue un exantema reticulado en extremidades y tronco que aumenta y disminuye con el calor, el ejercicio, el sol o el baño durante semanas. Cuando aparece el exantema, el paciente ya no contagia, por lo que no tiene sentido excluir al niño del colegio. En adultos predomina la artropatía simétrica de manos, muñecas y rodillas. Las situaciones de riesgo son tres: la embarazada expuesta, por la anemia fetal y la hidropesía; la anemia hemolítica crónica, por la crisis aplásica; y el inmunodeprimido, por la anemia crónica. Otra forma clínica es el síndrome papulopurpúrico en guantes y calcetines.
El eritema ab igne es una red de calor que se vuelve marrón
La exposición repetida a un calor moderado que no llega a quemar produce primero un eritema reticulado transitorio y después una red fija, parda o violácea, a veces con escama fina o atrofia. Las fuentes han cambiado: ya no solo la chimenea, sino almohadillas y mantas eléctricas, bolsas de agua caliente, asientos calefactados, ordenadores portátiles sobre los muslos y, en muchas casas españolas, el brasero de la mesa camilla. Su localización señala la fuente. Merece la pena preguntar por qué el paciente aplica calor, porque puede revelar un dolor crónico abdominal, lumbar o pancreático no estudiado. Tras retirar la fuente, la pigmentación mejora en meses; las lesiones de largo tiempo deben vigilarse por el riesgo de queratosis y carcinoma epidermoide.
Repaso: eritemas difusos y reticulados según su gravedad
De lo que amenaza la vida en horas a lo que solo requiere identificar y retirar una causa externa.
Mediados por toxinas
Escarlatina
Piel de lija y lengua aframbuesada- Clínica
- Niño con faringoamigdalitis, eritema áspero que se acentúa en pliegues y palidez peribucal.
- Diagnóstico
- Prueba rápida de antígeno o cultivo faríngeo.
- Tratamiento
- Penicilina V o amoxicilina durante diez días; macrólido o clindamicina según antibiograma si hay alergia.
Shock tóxico estafilocócico
Foco mínimo, shock máximo- Clínica
- Fiebre alta, hipotensión, eritema difuso, hiperemia de mucosas, vómitos y diarrea.
- Diagnóstico
- Clínico; cultivos del foco y hemocultivos, a menudo negativos.
- Tratamiento
- Retirar tampón o taponamiento, drenar, betalactámico antiestafilocócico más clindamicina y soporte intensivo.
Shock tóxico estreptocócico
Dolor desproporcionado, partes blandas- Clínica
- Shock con infección invasiva, frecuentemente fascitis necrosante o tras varicela.
- Diagnóstico
- Hemocultivos positivos con frecuencia; valorar exploración quirúrgica.
- Tratamiento
- Desbridamiento, penicilina más clindamicina y valorar inmunoglobulinas intravenosas.
Vasculitis e inflamación sistémica
Enfermedad de Kawasaki
Fiebre de cinco días- Clínica
- Conjuntivitis sin secreción, labios fisurados, exantema polimorfo, edema de manos y pies, adenopatía cervical.
- Diagnóstico
- Criterios clínicos, analítica inflamatoria y ecocardiografía.
- Tratamiento
- Inmunoglobulinas intravenosas y ácido acetilsalicílico; corticoides en alto riesgo.
Síndrome inflamatorio multisistémico pediátrico
Post-COVID, más mayor, más grave- Clínica
- Niño en edad escolar con fiebre, dolor abdominal, exantema y disfunción cardíaca semanas tras SARS-CoV-2.
- Diagnóstico
- Serología de SARS-CoV-2, troponina, péptidos natriuréticos y ecocardiografía.
- Tratamiento
- Inmunoglobulinas y corticoides según protocolo; ingreso en unidad especializada.
Patrón reticulado
Eritema infeccioso
Mejillas abofeteadas y red- Clínica
- Eritema malar seguido de exantema reticulado fluctuante en extremidades.
- Diagnóstico
- Clínico; IgM o PCR de parvovirus B19 en embarazadas o inmunodeprimidos.
- Conducta
- Sintomático; derivar a obstetricia a la gestante expuesta.
Eritema ab igne
Red parda por calor- Clínica
- Red fija pigmentada en la zona expuesta a la fuente de calor.
- Diagnóstico
- Anamnesis dirigida; biopsia si hay nódulo, úlcera o queratosis.
- Tratamiento
- Retirar la fuente y estudiar el dolor que motiva el calor.
Livedo reticularis
Red violácea por flujo- Clínica
- Red violácea en piernas que mejora con el calor; preocupa si es ramificada, fija o con necrosis.
- Diagnóstico
- Si es atípica, anticuerpos antifosfolípido, crioglobulinas y biopsia profunda.
- Conducta
- Fisiológica en la cutis marmorata; derivar la forma ramificada persistente.
Contrastes que resuelven la duda
Cuatro pares de diagnósticos que comparten eritema y fiebre y que exigen conductas muy distintas.
Escarlatina frente a Kawasaki
- Pista
- La escarlatina tiene faringitis exudativa y responde al antibiótico en 24-48 horas; el Kawasaki, conjuntivitis sin secreción, edema acral y fiebre que persiste.
- Prueba
- Prueba rápida o cultivo faríngeo; en el Kawasaki, reactantes de fase aguda y ecocardiografía.
- Implicación
- Un niño con escarlatina tratada que sigue febril al quinto día debe reevaluarse por Kawasaki.
Shock tóxico frente a sepsis con exantema
- Pista
- El shock tóxico tiene eritema difuso desde el inicio, hiperemia de mucosas y foco a menudo trivial.
- Prueba
- Hemocultivos y cultivo del foco; en el estafilocócico suelen ser negativos en sangre.
- Implicación
- Añadir clindamicina o linezolid para frenar la toxina y buscar activamente el foco retirable.
Kawasaki frente a síndrome inflamatorio multisistémico pediátrico
- Pista
- El síndrome posinfeccioso afecta a niños mayores, con más dolor abdominal, shock y disfunción ventricular.
- Prueba
- Serología o PCR de SARS-CoV-2, troponina, péptidos natriuréticos, linfopenia y ecocardiografía.
- Implicación
- Ambos se tratan con inmunoglobulinas, pero el síndrome posinfeccioso requiere más a menudo corticoides y cuidados intensivos.
Eritema infeccioso frente a livedo vasculopática
- Pista
- El parvovirus produce una red rosada fluctuante precedida de mejillas rojas; la livedo patológica es fija, ramificada y puede ulcerarse.
- Prueba
- Serología de parvovirus si hay riesgo; en la livedo atípica, estudio de trombofilia y biopsia.
- Implicación
- La primera es autolimitada; la segunda puede indicar síndrome antifosfolípido, vasculitis o embolia.
Qué haría en consulta
Elaboración editorial propia de DermRX: escenarios construidos al integrar la lectura con guías, consensos y literatura vigentes. No proceden de la obra ni sustituyen al juicio clínico.
Si una mujer de 24 años llega con fiebre de 40 °C, vómitos, tensión de 80/50 mmHg y un eritema difuso en tronco y muslos el tercer día de la menstruación
Lo trataría como un síndrome del shock tóxico estafilocócico. Retiraría el tampón o la copa menstrual en la exploración ginecológica inicial y lo enviaría a cultivo. Iniciaría reanimación con fluidos, extraería hemocultivos y pautaría por vía intravenosa cloxacilina, o vancomicina si hay riesgo de estafilococo resistente, junto con clindamicina para frenar la producción de toxina. Pediría hemograma, creatinina, CPK, perfil hepático y coagulación para cuantificar la afectación orgánica, y contactaría con cuidados intensivos. Le explicaría después el riesgo de recurrencia y la conveniencia de evitar tampones durante un tiempo.
Si un niño de 2 años tiene fiebre desde hace seis días, ojos rojos sin legañas, labios agrietados y las manos hinchadas, y ha recibido amoxicilina sin mejoría
Sospecharía enfermedad de Kawasaki y no lo enviaría a casa. Pediría hemograma, PCR, VSG, perfil hepático con albúmina, sodio y sedimento de orina, y solicitaría ecocardiografía en el mismo ingreso. Revisaría el periné en busca de eritema y descamación precoz y palparía las adenopatías cervicales. Si se cumplen los criterios o hay forma incompleta con analítica compatible, indicaría inmunoglobulinas intravenosas a 2 g/kg en dosis única y ácido acetilsalicílico, coordinado con cardiología pediátrica. Explicaría a la familia que el objetivo del tratamiento es evitar los aneurismas coronarios y que el seguimiento ecocardiográfico es imprescindible.
Si una maestra embarazada de 16 semanas cuenta que en su clase hay varios niños con mejillas rojas y una red en los brazos
Le explicaría que probablemente se trata de eritema infeccioso por parvovirus B19 y que muchas adultas ya son inmunes. Pediría serología de IgG e IgM frente a parvovirus B19 lo antes posible. Si es IgG positiva e IgM negativa, la tranquilizaría. Si es seronegativa, repetiría la serología a las dos o tres semanas; si hay seroconversión o IgM positiva, la derivaría a obstetricia para seguimiento ecográfico seriado con Doppler de la arteria cerebral media durante varias semanas, por el riesgo de anemia fetal e hidropesía. No recomendaría excluirla del trabajo de forma sistemática, porque el contagio suele haberse producido antes de que los niños tengan el exantema.
Si un hombre de 58 años con dolor lumbar crónico presenta una red marrón fija en la región lumbar
Pensaría en un eritema ab igne y preguntaría directamente por almohadillas eléctricas, bolsas de agua caliente o mantas térmicas. Le explicaría que la red se debe al calor repetido y que mejora lentamente si deja de aplicarlo. Exploraría la zona con dermatoscopia y biopsiaría cualquier pápula queratósica, nódulo o úlcera. Además, no daría por cerrado el problema del dolor: revisaría si el dolor lumbar está bien estudiado, porque un dolor que obliga a aplicar calor a diario puede tener origen visceral, por ejemplo pancreático o renal, y lo derivaría a su médico de familia para completar el estudio.
Si una niña de 6 años con escarlatina confirmada por prueba rápida tiene un hermano de 10 meses en casa y la madre pregunta por el colegio
Pautaría amoxicilina oral durante diez días, o penicilina V si hay buena tolerancia, y daría paracetamol o ibuprofeno para la fiebre. Le diría a la madre que la niña puede volver al colegio tras 24 horas de antibiótico si está afebril. No trataría al hermano si está asintomático, pero le pediría que consultara de inmediato ante fiebre alta, decaimiento, lesiones cutáneas que duelen o empeoran, dificultad respiratoria o cojera, porque el estreptococo puede producir infecciones invasivas, sobre todo en convivientes de riesgo. Le avisaría de que la descamación de manos y pies a la semana es esperable y no indica recaída.
Perlas de examen y de consulta
◆Toque el eritema
La escarlatina se diagnostica con la yema de los dedos: un eritema con tacto de lija por pequeñas pápulas foliculares. Un eritema liso, sin relieve, con mucosas rojas y tensión baja, orienta más a shock tóxico que a escarlatina. Palpe siempre los pliegues, donde el relieve es más evidente.
◆Mire el periné del lactante
En la enfermedad de Kawasaki el eritema y la descamación del área del pañal aparecen pronto, antes que la descamación de los dedos. Es un signo fácil de pasar por alto que, en un lactante febril, debe hacer pensar en Kawasaki y en pedir ecocardiografía.
◆El lactante pequeño febril engaña
Los menores de seis meses con fiebre prolongada pueden tener Kawasaki con muy pocos criterios y son los de mayor riesgo coronario. Si la fiebre persiste más de una semana sin explicación y la PCR está elevada, pida ecocardiografía aunque falten signos clásicos.
◆Clindamicina para la toxina
En el shock tóxico, la clindamicina o el linezolid se añaden al betalactámico porque frenan la síntesis de toxinas aunque haya muchas bacterias. No sustituyen al betalactámico ni al drenaje del foco, que siguen siendo imprescindibles. Revise la sensibilidad a clindamicina en cuanto llegue el antibiograma.
◆Cuando aparece la red, ya no contagia
El niño con eritema infeccioso contagia durante los pródromos, no cuando tiene las mejillas rojas. Excluirlo del colegio no sirve; lo útil es avisar a embarazadas, inmunodeprimidos y pacientes con anemia hemolítica del entorno para que consulten y se valore una serología.
◆El calor esconde un dolor
El eritema ab igne en abdomen o espalda suele ser la huella de un dolor crónico que el paciente alivia con calor. Pregunte por qué lo aplica: a veces la red cutánea es la primera pista de una pancreatitis crónica o de un tumor.
Actualización DermRX
Qué ha cambiado entre la obra (2018) y octubre de 2026, y qué conviene matizar con la literatura posterior.
Actualización DermRXKawasaki: corticoides para el paciente de alto riesgo
El libro presenta los corticoides como una opción en desuso tras un ensayo negativo. El consenso europeo SHARE, publicado en 2019 con metodología EULAR, recoge 17 recomendaciones diagnósticas y 14 terapéuticas. Insiste en tratar pronto tanto la forma completa como la incompleta con inmunoglobulinas intravenosas y ácido acetilsalicílico, y recomienda añadir corticoides en los pacientes de alto riesgo, como los lactantes pequeños, quienes ya presentan alteraciones coronarias al diagnóstico o los que tienen rasgos de síndrome de shock por Kawasaki o de activación macrofágica. Para los casos resistentes a una primera dosis de inmunoglobulinas contempla segunda dosis, corticoides o biológicos como infliximab o anakinra.
Fuente: de Graeff N, et al. Rheumatology (Oxford). 2019;58(4):672-82. PMID: 30535127.Actualización DermRXUn nuevo imitador del Kawasaki: el síndrome inflamatorio multisistémico pediátrico
Desde 2020, cualquier niño con fiebre, exantema, conjuntivitis y afectación de mucosas obliga a considerar el síndrome inflamatorio multisistémico asociado a SARS-CoV-2, desconocido cuando se escribió el capítulo. La guía del American College of Rheumatology describe su perfil: niños en edad escolar, síntomas digestivos intensos, linfopenia, trombocitopenia, elevación marcada de troponina y péptidos natriuréticos, y disfunción ventricular con más frecuencia que aneurismas. Recomienda inmunoglobulinas intravenosas y corticoides como tratamiento inicial en la mayoría de los casos. Con la inmunidad poblacional su incidencia ha descendido mucho, pero sigue siendo un diagnóstico diferencial obligado del Kawasaki.
Fuente: Henderson LA, et al. Arthritis Rheumatol. 2022;74(4):e1-e20. PMID: 35118829.Actualización DermRXEstreptococo del grupo A invasivo: guía europea pediátrica
Tras el aumento de escarlatina e infecciones invasivas por estreptococo del grupo A en Europa desde finales de 2022, la Sociedad Europea de Enfermedades Infecciosas Pediátricas publicó en 2026 su primera guía. Mantiene la penicilina como tratamiento de primera línea. En las formas graves o mediadas por toxinas, como la fascitis necrosante o el shock tóxico estreptocócico, sugiere añadir clindamicina, con linezolid como alternativa si hay resistencia o afectación del sistema nervioso central. Las inmunoglobulinas pueden considerarse en la enfermedad tóxica con riesgo vital. Recomienda profilaxis para convivientes de alto riesgo, como neonatos, puérperas, ancianos, inmunodeprimidos o niños con varicela reciente.
Fuente: Chiappini E, et al. Pediatr Infect Dis J. 2026;45(11):e457-e470. PMID: 42552564.Actualización DermRXLa epidemia de parvovirus B19 de 2024 y el riesgo fetal
El capítulo describe la hidropesía fetal como una complicación rara. Durante el primer trimestre de 2024, Dinamarca registró una epidemia de parvovirus B19 con un pico 3,5 veces superior al de 2017: una de cada cinco personas con infección confirmada estaba embarazada y el 12,3 % de las gestantes infectadas tuvo un desenlace grave, como anemia fetal, hidropesía o aborto. Otros países europeos describieron brotes paralelos tras la pandemia. La lección práctica es clara: ante una embarazada expuesta en época epidémica, la serología debe pedirse pronto y la infección confirmada exige seguimiento ecográfico por obstetricia, porque la transfusión intrauterina puede salvar al feto.
Fuente: Nordholm AC, et al. Euro Surveill. 2024;29(24):2400299. PMID: 38873795.Actualización DermRXEl parvovirus también puede afectar al corazón del niño
El eritema infeccioso se consideraba benigno en niños sanos. En Italia, durante 2024, coincidiendo con la epidemia europea, se notificaron 65 casos pediátricos de miocarditis aguda sospechada, de los que 32 se relacionaron con parvovirus B19; 29 niños necesitaron cuidados intensivos y hubo ocho fallecimientos. Solo un tercio recibió inmunoglobulinas intravenosas. Aunque la miocarditis sigue siendo excepcional, este brote recuerda que un niño con antecedente de exantema reticulado y síntomas como cansancio desproporcionado, dolor torácico, taquicardia o síncope necesita un electrocardiograma y valoración cardiológica, y no solo tranquilizar a la familia.
Fuente: Poeta M, et al. Euro Surveill. 2024;29(48):2400746. PMID: 39611212.Conectar con DermRX
Referencias
Lectura de referencia
Capítulo 4, «Eritema difuso o reticulado». En: Fitzpatrick JE, High WA, editores. Urgencias dermatológicas. 1.ª ed. Barcelona: Elsevier España; 2018. ISBN 978-84-9113-363-6. Edición española de Urgent Care Dermatology: Symptom-Based Diagnosis (Elsevier, 2018).
Fuentes consultadas para contrastar y actualizar
- de Graeff N, Groot N, Ozen S, Eleftheriou D, Avcin T, Bader-Meunier B, et al. European consensus-based recommendations for the diagnosis and treatment of Kawasaki disease – the SHARE initiative. Rheumatology (Oxford). 2019;58(4):672-82. PMID: 30535127.
- Henderson LA, Canna SW, Friedman KG, Gorelik M, Lapidus SK, Bassiri H, et al. American College of Rheumatology clinical guidance for multisystem inflammatory syndrome in children associated with SARS-CoV-2 and hyperinflammation in pediatric COVID-19: version 3. Arthritis Rheumatol. 2022;74(4):e1-e20. PMID: 35118829.
- Chiappini E, Pellegrino R, Dalpiaz I, Renni M, Vergadi E, Ivaska L, et al. Management of invasive group A streptococcal infections in children: the European Society for Pediatric Infectious Disease guidelines. Pediatr Infect Dis J. 2026;45(11):e457-e470. PMID: 42552564.
- Nordholm AC, Trier Møller F, Fischer Ravn S, Flink Sørensen L, Moltke-Prehn A, Elskær Mollerup J, et al. Epidemic of parvovirus B19 and disease severity in pregnant people, Denmark, January to March 2024. Euro Surveill. 2024;29(24):2400299. PMID: 38873795.
- Poeta M, Moracas C, Calò Carducci FI, Cafagno C, Buonsenso D, Maglione M, et al. Outbreak of paediatric myocarditis associated with parvovirus B19 infection in Italy, January to October 2024. Euro Surveill. 2024;29(48):2400746. PMID: 39611212.
