Historia de la onicología: de la uña hipocrática al signo de Hutchinson, y qué queda vigente en 2026
Sobre el capítulo 2, «Historic Aspects of Nail Disease» (John Thorne Crissey y Lawrence Charles Parish) · Nails: Diagnosis, Therapy, Surgery, 3.ª ed., 2005
Casi todos los signos ungueales que usamos a diario tienen fecha y autor: la uña curvada de Hipócrates, la línea de Beau, la psoriasis unguium de Willan, el panadizo melánico de Hutchinson o la primera hifa vista por Meissner en una uña engrosada. Esta lectura recorre esa historia con un criterio práctico: qué describieron, qué interpretaron mal y qué sigue siendo útil en consulta. Cada epónimo se contrasta con lo que hoy aportan la onicoscopia, la ecografía, la biología molecular y las guías actuales, con la literatura revisada hasta octubre de 2026.
Obra de referencia: Scher RK, Daniel CR III (eds.), Nails: Diagnosis, Therapy, Surgery, 3.ª ed. (Elsevier Saunders, 2005). Síntesis editorial DermRX actualizada a octubre de 2026 · Revisión clínica individual pendiente · 15 min de lectura.
En 20 segundos
- La onicología nació dispersa: la anatomía la hicieron Kölliker y Virchow, la clínica Rayer, Willan, Hutchinson y Dubreuilh, y la micología Mahon, Meissner y Virchow. La primera monografía completa, Krankheiten der Nägel de Heller, es de 1900.
- Muchos signos clásicos siguen vigentes, pero su significado ha cambiado: la línea de Beau es un calendario más que un diagnóstico, el signo de Hutchinson tiene imitadores benignos y la uña psoriásica se entiende hoy como parte del órgano entesítico de la articulación interfalángica distal.
- Lo que el capítulo no podía prever: onicoscopia, ecografía de alta frecuencia, biopsia tangencial de matriz, cirugía funcional del melanoma, dermatofitos resistentes a terbinafina (Trichophyton indotineae) e inhibidores de JAK para el liquen plano ungueal.
Claves de la lectura
La uña responde a muchas causas con pocos patrones, y eso explica la historia de confusiones
Los autores parten de una idea que sigue siendo central: el aparato ungueal dispone de un repertorio morfológico muy limitado (engrosamiento, onicólisis, surcos, depresiones, cambios de color) frente a un número enorme de estímulos. Durante dos siglos esto alimentó categorías cajón de sastre y diagnósticos por analogía. Hoy el problema persiste, pero contamos con herramientas para romper el empate: onicoscopia, histología de recortes con PAS, cultivo o PCR, ecografía y biopsia dirigida. La lección histórica es no diagnosticar por el aspecto de una sola uña.
Antes de la teoría celular la uña era una «glándula ungueal»
Astley Cooper, en 1827, describía una superficie vascular bajo la raíz que «segregaba» la uña. La transición a la anatomía celular llegó con Gustav Simon (1848), el primer tratado de dermatopatología, y sobre todo con Kölliker (1852), cuya descripción del aparato ungueal resiste bien la lectura actual. Esta genealogía importa porque el debate sobre qué produce la lámina (matriz frente a lecho) arranca aquí y no se cerró hasta las autorradiografías del siglo XX.
El crecimiento ungueal se midió pronto y sigue siendo una herramienta clínica
Boyle ya se interesó por el crecimiento en 1684 y Haller estimó en 1741, siguiendo manchas de sales de oro, que la uña tardaba unos tres meses en recorrer la distancia de la cutícula al borde libre. Berthold sistematizó las mediciones en 1850. Hoy el dato sigue sirviendo para fechar una agresión: una línea de Beau o un hematoma a 1 cm de la cutícula en una uña de la mano corresponde a un acontecimiento de hace unos tres meses.
La química de la uña se resolvió tarde por un artefacto de extracción
Matecki (1837) hizo el primer análisis bioquímico serio, Scherer calculó en 1840 la composición elemental de uña, pelo y cuerno, y Mörner y Buchtala demostraron a principios del siglo XX el alto contenido en azufre en forma de cistina. La cistina, primer aminoácido descubierto, fue el último identificado en los tejidos córneos porque los métodos del siglo XIX la desnaturalizaban. Los puentes disulfuro explican la dureza de la lámina y su conocimiento moderno deriva de los estudios de Astbury sobre la lana.
Willan, Rayer y Hutchinson fijaron la relación entre dermatosis y uñas
Willan describió en 1808 la psoriasis unguium, con uñas amarillentas, engrosadas, deformadas y a veces aisladas. Rayer (1835) relató la distrofia ungueal del eccema y publicó la primera lámina dedicada a enfermedades ungueales, con onicomicosis, onicogrifosis, paroniquia aguda y verruga subungueal. Hutchinson describió en 1878 la uña de la pitiriasis rubra pilar y propuso ver la uña como «un pelo gigante aplanado», analogía útil si se recuerda que la uña crece de forma continua y el pelo de forma cíclica.
El liquen plano ungueal se reconoció tarde y la descripción de Dubreuilh sigue siendo exacta
Aunque afecta a una proporción relevante de pacientes con liquen plano, la afectación ungueal no se describió hasta 1901, cuarenta años después de la enfermedad cutánea. Dubreuilh detalló estrías longitudinales finas y paralelas, aspecto «limado», fragilidad e hiperqueratosis del lecho, la imagen que hoy llamamos onicorrexis o traquioniquia liquenoide. El matiz moderno es la urgencia: el liquen plano de matriz puede evolucionar a pterigión dorsal y pérdida definitiva de la uña, por lo que su reconocimiento precoz cambia el pronóstico.
Del cáncer melánico de Dubourg al panadizo melánico de Hutchinson
Dubourg describió un tumor negro de gran tamaño que creció sobre una banda pigmentada fina que había permanecido estable durante 27 años. Hutchinson redescribió y bautizó el panadizo melánico en 1857 y en 1886, tras una docena de desenlaces fatales, advirtió que estas lesiones eran siempre malignas y exigían intervención inmediata. El mensaje de fondo sigue vigente, el retraso diagnóstico mata, pero hoy sabemos que la mayoría de las melanoniquias son benignas y que la decisión se apoya en criterios clínicos, onicoscopia e histología.
Los grandes signos y enfermedades ungueales, de su origen a 2026
Quién lo describió, qué se sabe hoy y qué implica en consulta.
Signos de enfermedad sistémica
Acropaquias (dedos hipocráticos)
Hipócrates, empiema- Origen
- La primera referencia ungueal de la literatura médica: «las uñas de la mano se curvan» en el empiema; la asociación con la deformidad digital completa se fue describiendo en múltiples neumopatías.
- Hoy
- Se confirma con criterios objetivos (pérdida del ángulo de Lovibond, cociente falange distal/interfalángica mayor de 1, signo de Schamroth). La hipótesis plaquetaria con liberación de PDGF y VEGF explica la hipervascularización.
- En consulta
- Una acropaquia adquirida obliga a descartar neoplasia pulmonar, cardiopatía cianógena, enfermedad inflamatoria intestinal y hepatopatía; la familiar o primaria es diagnóstico de exclusión.
Líneas de Beau
Beau, 1846- Origen
- Descrita en un estudio sobre el crecimiento ungueal como señal retrospectiva de una interrupción transitoria de la actividad matricial.
- Hoy
- Es inespecífica: fiebre alta, quimioterapia, enfermedad grave, traumatismo, eccema periungueal o fármacos. Si la interrupción es completa aparece onicomadesis.
- En consulta
- Su valor es cronológico: la distancia a la cutícula, dividida por la velocidad de crecimiento, fecha el acontecimiento. Afectación de todas las uñas sugiere causa sistémica; de una sola, local.
Cambios de la banda onicodérmica
Terry y otros, siglo XX- Origen
- No figuran en la historia antigua del capítulo, pero completan el grupo: uñas de Terry, uñas mitad y mitad.
- Hoy
- Reflejan cambios del lecho y su vascularización en cirrosis, insuficiencia renal crónica, insuficiencia cardíaca o diabetes.
- En consulta
- No desaparecen al presionar ni avanzan con el crecimiento, lo que las distingue de una leuconiquia verdadera de la lámina.
Dermatosis con expresión ungueal
Psoriasis ungueal
Willan, 1808- Origen
- Willan creó la categoría psoriasis unguium y observó que podía presentarse aislada o con placas cutáneas.
- Hoy
- Afecta a la mitad de los pacientes con psoriasis y a la mayoría de los que tienen artritis psoriásica. Se gradúa con NAPSI; la onicoscopia muestra depresiones, manchas en aceite y bordes eritematosos de la onicólisis.
- En consulta
- Uña psoriásica más dolor o tumefacción de la interfalángica distal es un motivo para preguntar por artritis y considerar tratamiento sistémico o biológico.
Distrofia ungueal eccematosa
Rayer, 1835- Origen
- Rayer describió en un anciano con eccema perianal la afectación posterior de uñas de pies y manos, con despegamiento e hiperqueratosis subungueal amarillenta.
- Hoy
- El eccema del pliegue proximal altera la matriz y produce surcos transversales, depresiones irregulares y paroniquia crónica.
- En consulta
- Tratar la piel periungueal y la cutícula mejora la lámina que nace después; la que ya está formada no cambia.
Pitiriasis rubra pilar
Hutchinson, 1878- Origen
- Separada de la psoriasis y del liquen plano tras largas discusiones; Hutchinson describió uñas opacas, muy engrosadas, con queratina depositada entre lámina y lecho.
- Hoy
- Hiperqueratosis subungueal, coloración amarillo-parduzca y hemorragias en astilla, sin depresiones psoriásicas; formas familiares por CARD14.
- En consulta
- Cuando la piel mejora, la uña acompaña, tal como señaló Hutchinson; es un buen indicador de respuesta.
Liquen plano ungueal
Dubreuilh, 1901- Origen
- Descripción de estrías longitudinales finas, aspecto limado, fragilidad y adherencia conservada al lecho.
- Hoy
- Adelgazamiento, onicorrexis, fisuras distales, traquioniquia y, en la fase cicatricial, pterigión dorsal. Puede ser la única manifestación del liquen plano.
- En consulta
- Biopsia longitudinal o de matriz si hay dudas y tratamiento precoz (triamcinolona intralesional o sistémica) para evitar la cicatriz matricial.
Infecciones
Onicomicosis por dermatofitos
Mahon 1829, Meissner 1853, Virchow 1856- Origen
- Mahon describió las uñas fávicas engrosadas y amarillas; Meissner vio hifas con potasa en una uña en garra y Virchow acuñó el término onicomicosis.
- Hoy
- T. rubrum domina; la clasificación de Hay y Baran distingue formas subungueal distal y lateral, superficial, endonyx, proximal, mixta y distrófica total.
- En consulta
- Confirmación micológica (KOH, cultivo, PCR o PAS del recorte) antes de tratar; la mitad de las distrofias ungueales no son fúngicas.
Onicomicosis y paroniquia por Candida
Dübendorfer, 1904- Origen
- Primera comunicación de afectación ungueal por C. albicans.
- Hoy
- Casi siempre secundaria a paroniquia crónica, inmunosupresión o candidiasis mucocutánea crónica; la onicomicosis candidiásica primaria es rara.
- En consulta
- En la paroniquia crónica de manos húmedas, la levadura suele ser colonizadora; el tratamiento eficaz es restaurar la barrera y el corticoide tópico.
Sífilis ungueal
Hunter 1786, Wardrop 1814- Origen
- Hunter describió el enrojecimiento del lecho y el desprendimiento de la lámina; Wardrop la llamó onychia maligna.
- Hoy
- Con el aumento de la sífilis desde 2010 vuelven a verse onicorrexis, onicólisis distal, líneas de Beau y paroniquia en el secundarismo.
- En consulta
- Ante una distrofia de varias uñas con exantema o lesiones mucosas, la serología es barata y decisiva.
Paroniquia aguda
Celso, siglo I- Origen
- Celso y Pablo de Egina trataron la inflamación periungueal y el tejido de granulación que cubre la lámina, con cirugía si fracasaba lo conservador.
- Hoy
- Estafilococo o estreptococo, herpes simple en el panadizo herpético y paroniquias farmacológicas por inhibidores de EGFR, retinoides o taxanos.
- En consulta
- Drenar el absceso y no incidir un panadizo herpético; en el paciente oncológico, manejo escalonado sin suspender por sistema el fármaco.
Procesos propios del aparato ungueal
Uña encarnada
Pablo de Egina, Dupuytren, Durlacher- Origen
- Descrita desde la Antigüedad; Durlacher atribuyó el problema al corte incorrecto y Dupuytren la trataba arrancando media lámina y cauterizando el tejido de granulación, sin anestesia.
- Hoy
- Onicocriptosis por corte en curva, calzado, hiperhidrosis y morfología digital; la retroniquia es una variante proximal.
- En consulta
- Conservador en formas leves (algodón, tiras, férulas); en recidivantes, avulsión parcial con matricectomía química con fenol, que reduce la recurrencia.
Melanoma del aparato ungueal
Dubourg; Hutchinson 1857 y 1886- Origen
- Tumor negro sobre una banda pigmentada antigua; Hutchinson lo llamó panadizo melánico y alertó de su gravedad.
- Hoy
- Supone una fracción pequeña de los melanomas en piel clara y mucho mayor en personas de fototipo oscuro y población asiática; el retraso diagnóstico es la norma.
- En consulta
- Melanoniquia única en adulto, ancha, irregular o cambiante, o con pigmento periungueal, exige onicoscopia y biopsia de matriz.
Onicogrifosis y verruga subungueal
Atlas de Rayer, 1835- Origen
- Representadas por primera vez en la lámina XXI del atlas de Rayer, junto con malformaciones congénitas.
- Hoy
- La onicogrifosis se relaciona con traumatismo, calzado y abandono; la verruga periungueal persistente en adultos debe hacer pensar en VPH de alto riesgo y enfermedad de Bowen.
- En consulta
- Toda lesión verrugosa periungueal resistente al tratamiento, sobre todo en una sola uña de la mano, merece biopsia.
Contrastes que resuelven la duda
Comparaciones en las que el epónimo clásico solo resuelve la mitad de la duda.
Línea de Beau frente a onicomadesis
- Mecanismo
- Enlentecimiento parcial de la matriz frente a parada completa
- Aspecto
- Surco transversal que no llega a separar la lámina frente a despegamiento proximal completo
- Pronóstico
- La uña sigue creciendo íntegra frente a caída de la porción distal al cabo de semanas
- Causas típicas en niños
- Fiebre o enfermedad grave frente a enfermedad mano-pie-boca uno o dos meses antes
Signo de Hutchinson frente a pseudo-Hutchinson
- Definición
- Pigmento melanocítico en pliegue proximal, laterales o hiponiquio frente a pigmento visible a través de la cutícula transparente o de origen no melanocítico
- Contextos benignos
- Raro frente a frecuente: melanoniquia étnica, nevo congénito infantil, Laugier-Hunziker, fármacos, Peutz-Jeghers, hematoma
- Onicoscopia
- Pigmento periungueal irregular o micro-Hutchinson frente a pigmento homogéneo o rojizo-violáceo en hematoma
- Decisión
- Biopsia en el adulto frente a seguimiento con fotografía y onicoscopia en muchos casos
Psoriasis ungueal frente a onicomicosis
- Lámina
- Depresiones irregulares, leuconiquia, manchas en aceite frente a estrías longitudinales amarillas y borde proximal en espículas
- Onicólisis
- Borde proximal eritematoso frente a borde dentado sin halo
- Distribución
- Varias uñas de manos, afectación cutánea o articular frente a predominio en pies con tiña pedis
- Confirmación
- Clínica y onicoscopia frente a KOH, cultivo, PCR o PAS; ambas pueden coexistir
Liquen plano ungueal frente a onicorrexis senil o traumática
- Número de uñas
- Varias, a menudo de manos y pies frente a pocas, con relación mecánica o de edad
- Estrías
- Finas y continuas, con adelgazamiento y fisura distal frente a crestas sin adelgazamiento global
- Signos de alarma
- Pterigión dorsal, lúnula roja, fragilidad progresiva frente a ninguno
- Actitud
- Biopsia y tratamiento antiinflamatorio precoz frente a medidas cosméticas e hidratación
Acropaquia verdadera frente a pseudoacropaquia
- Afectación
- Bilateral, simétrica, con aumento de partes blandas frente a uno o pocos dedos, a veces asimétrica
- Mecanismo
- Hipervascularización y proliferación del tejido conectivo frente a acroosteólisis o hiperparatiroidismo, esclerodermia, sarcoidosis
- Ángulo de Lovibond
- Superior a 180 grados frente a conservado o con lámina incurvada por reabsorción ósea
- Estudio
- Radiografía de tórax, ecocardiograma, función hepática frente a radiografía de mano y estudio del proceso de base
Qué haría en consulta
Situaciones en las que conocer el origen del signo ayuda a decidir.
Siuna paciente con surcos transversales a la misma altura en todas las uñas de las manos
Mediría la distancia del surco a la cutícula y, con un crecimiento de unos 3 mm al mes, calcularía cuándo ocurrió la agresión. Revisaría con ella ese periodo: fiebre alta, ingreso, cirugía, quimioterapia, cambio de fármacos o un brote de eccema periungueal. Si la causa ya pasó, le explicaría que la línea avanzará y desaparecerá al cortar la uña, sin tratamiento específico.
Siun niño de tres años al que se le caen varias uñas sin dolor
Preguntaría por una enfermedad mano-pie-boca uno o dos meses antes, que es la causa más habitual de onicomadesis en brotes. Comprobaría que bajo la lámina despegada ya asoma uña nueva y tranquilizaría a la familia: la recuperación es completa en meses. Solo ampliaría el estudio si no hay antecedente infeccioso o se repite.
Siun adulto con una banda pigmentada de 4 mm en el pulgar que antes era más estrecha
No esperaría. Haría onicoscopia buscando líneas irregulares en grosor, color y espaciado, fondo pardo y pigmento periungueal o micro-Hutchinson. Si los hallazgos no son claramente benignos, programaría una biopsia de matriz, tangencial si la banda es estrecha y la sospecha es de melanoma in situ, o longitudinal si sospecho invasión. Documentaría con fotografía antes de intervenir.
Siun paciente con psoriasis en placas y uñas con depresiones y onicólisis que refiere dolor en las interfalángicas distales
Lo valoraría como posible artritis psoriásica: exploraría dactilitis, entesis y articulaciones, y pediría ecografía si la clínica es dudosa. Registraría el NAPSI de base. La combinación de afectación ungueal y articular inclina hacia un tratamiento sistémico, preferiblemente un biológico con buena respuesta ungueal, y la coordinación con reumatología.
Siuna mujer con distrofia en casi todas las uñas, adelgazadas y con estrías longitudinales, y cultivos negativos
Sospecharía liquen plano ungueal y buscaría lesiones cutáneas, orales o genitales, así como pterigión incipiente. Haría biopsia de matriz o longitudinal para confirmarlo. Con el diagnóstico, empezaría pronto con triamcinolona intralesional en las uñas más afectadas o un ciclo de corticoide sistémico si hay muchas, y reservaría los inhibidores de JAK, fuera de ficha técnica, para casos refractarios.
Siun adolescente con uña encarnada recidivante en el primer dedo del pie con tejido de granulación
Evitaría la avulsión total, que fue la técnica de Dupuytren y favorece la recidiva distal. Corregiría el corte y el calzado y, ante la recurrencia, haría una avulsión parcial del borde afectado con matricectomía química con fenol bajo anestesia troncular. Explicaría que la cicatrización tarda unas semanas y que la uña quedará algo más estrecha.
Perlas de examen y de consulta
◆Un epónimo no es un diagnóstico
Beau, Terry, Lindsay o Hutchinson describen signos, no enfermedades. Al informar o enseñar conviene describir la alteración y su localización en el aparato ungueal, y añadir el epónimo solo como etiqueta.
◆La uña es un registro de los últimos meses
Las uñas de las manos tardan unos seis meses en renovarse y las de los pies más de un año. Cualquier alteración transversal permite reconstruir la cronología de una enfermedad, un fármaco o un traumatismo.
◆Hutchinson acertó en la gravedad, no en la regla
No toda pigmentación periungueal es melanoma, y no todo melanoma la presenta. El signo es una alarma, no un sustituto de la onicoscopia y la histología.
◆Meissner diagnosticó con potasa: el KOH sigue siendo la prueba más rentable
Antes de pautar un antifúngico oral durante meses, un examen directo y un cultivo o una PCR evitan tratar una psoriasis, un liquen o una distrofia mecánica.
◆La uña de la pitiriasis rubra pilar sigue a la piel
Como observó Hutchinson, cuando la dermatosis remite la uña mejora en paralelo. Es útil para valorar respuesta y para explicar al paciente que la uña será la última en normalizarse.
◆La sífilis ha vuelto y también sus uñas
La onychia maligna de Wardrop parecía historia, pero la sífilis secundaria vuelve a dar onicólisis, onicorrexis y paroniquias. Una distrofia de varias uñas con exantema justifica serología.
Actualización DermRX
Qué ha cambiado entre la obra (2005) y octubre de 2026, y qué conviene matizar con la literatura posterior.
ClasificaciónLa onicomicosis de Virchow tiene hoy una clasificación clínica revisada
El capítulo se queda en los hitos de Mahon, Meissner y Virchow. En 2011 Hay y Baran propusieron una clasificación clínica revisada que reconoce las formas subungueal distal y lateral, superficial (con variantes en placas o estrías y formas profundas), endonyx, subungueal proximal, mixta, distrófica total y secundaria a otra onicopatía, con subdivisiones por color y patrón. No es un ejercicio taxonómico: la forma clínica orienta el agente (mohos no dermatofitos en proximales en adultos sanos, VIH en proximales blancas extensas), la vía de entrada y la elección entre tratamiento tópico, oral o combinado. Sigue siendo el marco de referencia en 2026.
Fuente: Hay RJ, Baran R. J Am Acad Dermatol. 2011 PMID: 21501889.SeguridadEl dermatofito de Meissner ya no siempre responde a terbinafina
En 2005 la terbinafina era el estándar sin discusión. Desde finales de la década de 2010 se ha extendido desde el subcontinente indio Trichophyton indotineae (antes genotipo VIII de T. mentagrophytes), con mutaciones del gen de la escualeno epoxidasa (SQLE) y fracaso clínico a terbinafina en la mayoría de los casos publicados; ya se ha descrito en numerosos países europeos. Afecta sobre todo a la piel, pero también puede afectar a las uñas. Ante tiñas extensas o recidivantes, sobre todo con antecedente de viaje o corticoides tópicos, conviene identificar la especie por técnicas moleculares y valorar itraconazol, que en los metaanálisis se asocia a curación.
Fuentes: Leeyaphan C, et al. Mycoses. 2025 PMID: 40186426. Gupta AK, et al. Antibiotics (Basel). 2025 PMID: 40426539.DiagnósticoDel panadizo melánico al ABCDEF, la onicoscopia y la cirugía funcional
Hutchinson consideraba estas lesiones siempre malignas y la amputación era la norma. En 2000 se propuso la regla ABCDEF para el melanoma subungueal, que incluye la extensión del pigmento a los pliegues (signo de Hutchinson). La onicoscopia añadió criterios como líneas irregulares sobre fondo pardo y el micro-Hutchinson, y la revisión del grupo de expertos de 2025 recomienda la biopsia tangencial de matriz para bandas sospechosas y la longitudinal si se sospecha invasión, con una actitud conservadora en niños. La cirugía funcional con preservación del dedo se usa cada vez más en el melanoma in situ o mínimamente invasivo, aunque la revisión sistemática no encontró ensayos comparativos.
Fuentes: Levit EK, et al. J Am Acad Dermatol. 2000 PMID: 10642684. Ronger S, et al. Arch Dermatol. 2002 PMID: 12374538. Ricardo JW, et al. J Am Acad Dermatol. 2025 PMID: 40023404. Hardie CM, et al. Cochrane Evid Synth Methods. 2023 PMID: 40475246.PatogeniaLa psoriasis unguium de Willan es también una enfermedad de la entesis
El capítulo presenta la psoriasis ungueal como una dermatosis más con expresión en la uña. Los estudios de resonancia magnética de alta resolución e histología de Leeds mostraron que las fibras de la entesis del tendón extensor y los ligamentos colaterales de la interfalángica distal envuelven la raíz y los márgenes de la uña: la uña forma parte del órgano entesítico. Esto explica por qué la afectación ungueal es un marcador de riesgo de artritis psoriásica. En paralelo, el NAPSI (2003) estandarizó la medición y permitió los ensayos con biológicos que han convertido la uña en una diana terapéutica propia.
Fuentes: Tan AL, et al. Rheumatology (Oxford). 2007 PMID: 16837473. McGonagle D, et al. Dermatology. 2009 PMID: 19060455. Rich P, Scher RK. J Am Acad Dermatol. 2003 PMID: 12894066.TerapéuticaLiquen plano y sífilis ungueales: lo que Dubreuilh y Hunter no podían ofrecer
Para el liquen plano ungueal, las series largas con biopsia confirman que la matriz se afecta casi siempre y que el diagnóstico se retrasa con frecuencia; los corticoides intralesionales o sistémicos siguen siendo la base, con recaídas frecuentes al suspender, y los inhibidores de JAK (tofacitinib, baricitinib, upadacitinib, abrocitinib) aparecen como rescate en casos refractarios, fuera de indicación y con evidencia aún de series. En la sífilis, las series recientes describen onicorrexis y onicólisis distal como hallazgos más frecuentes del secundarismo y proponen clasificar la afectación por la zona del aparato ungueal afectada, con ayuda de la onicoscopia.
Fuentes: He J, et al. J Dermatol. 2025 PMID: 40810468. Grover C, et al. Skin Appendage Disord. 2025 PMID: 40673220.EvidenciaBeau y Hipócrates, reinterpretados con fisiopatología y algoritmos
Los autores consideraban que la línea de Beau interesaba a los clínicos más de lo que valía. Las revisiones actuales le dan un papel concreto: es un marcador cronológico de agresiones sistémicas (quimioterapia, infección grave, COVID-19, enfermedad mano-pie-boca en la onicomadesis infantil) y obliga a buscar la causa cuando afecta a todas las uñas. Para la acropaquia, el modelo de megacariocitos que escapan al filtro pulmonar y liberan PDGF y VEGF explica la hipervascularización, y existen algoritmos de estudio que parten de la confirmación objetiva del signo antes de pedir pruebas.
Fuentes: Spicknall KE, et al. J Am Acad Dermatol. 2005 PMID: 15928621. Zhou MH, et al. J Am Acad Dermatol. 2025 PMID: 41173421.Conectar con DermRX
Referencias
Lectura de referencia
Crissey JT, Parish LC. Capítulo 2, «Historic Aspects of Nail Disease». En: Scher RK, Daniel CR III, eds. Nails: Diagnosis, Therapy, Surgery. 3.ª ed. Filadelfia: Elsevier Saunders; 2005. Consultado en su edición original en inglés.
Fuentes consultadas para contrastar y actualizar
- Hay RJ, Baran R. Onychomycosis: a proposed revision of the clinical classification. J Am Acad Dermatol. 2011;65(6):1219-1227. PMID: 21501889.
- Leeyaphan C, Saengthong-Aram P, Laomoleethorn J, et al. Therapeutic outcomes in patients with Trichophyton indotineae: a systematic review and meta-analysis of individual patient data. Mycoses. 2025;68(4):e70048. PMID: 40186426.
- Gupta AK, Susmita, Nguyen HC, et al. Terbinafine resistance in Trichophyton rubrum and Trichophyton indotineae: a literature review. Antibiotics (Basel). 2025;14(5):472. PMID: 40426539.
- Levit EK, Kagen MH, Scher RK, Grossman M, Altman E. The ABC rule for clinical detection of subungual melanoma. J Am Acad Dermatol. 2000;42(2 Pt 1):269-274. PMID: 10642684.
- Ronger S, Touzet S, Ligeron C, et al. Dermoscopic examination of nail pigmentation. Arch Dermatol. 2002;138(10):1327-1333. PMID: 12374538.
- Ricardo JW, Bellet JS, Jellinek N, et al. Evaluation and diagnosis of longitudinal melanonychia: a clinical review by a nail expert group. J Am Acad Dermatol. 2025;93(1):176-187. PMID: 40023404.
- Hardie CM, Wade RG, Wormald JCR, et al. Surgical excision methods for skin cancer involving the nail unit: a systematic review. Cochrane Evid Synth Methods. 2023;1(8):e12026. PMID: 40475246.
- Tan AL, Benjamin M, Toumi H, et al. The relationship between the extensor tendon enthesis and the nail in distal interphalangeal joint disease in psoriatic arthritis: a high-resolution MRI and histological study. Rheumatology (Oxford). 2007;46(2):253-256. PMID: 16837473.
- McGonagle D, Tan AL, Benjamin M. The nail as a musculoskeletal appendage: implications for an improved understanding of the link between psoriasis and arthritis. Dermatology. 2009;218(2):97-102. PMID: 19060455.
- Rich P, Scher RK. Nail Psoriasis Severity Index: a useful tool for evaluation of nail psoriasis. J Am Acad Dermatol. 2003;49(2):206-212. PMID: 12894066.
- He J, Weng T, Bai J, et al. Nail lichen planus in 81 patients: a retrospective study of clinical characteristics, histopathological features, and long-term treatment outcomes. J Dermatol. 2025;52(11):1629-1637. PMID: 40810468.
- Grover C, Agrawal S, Singhal A. Nail changes in secondary syphilis: a report of 3 cases and review of literature. Skin Appendage Disord. 2025;11(6):507-514. PMID: 40673220.
- Spicknall KE, Zirwas MJ, English JC. Clubbing: an update on diagnosis, differential diagnosis, pathophysiology, and clinical relevance. J Am Acad Dermatol. 2005;52(6):1020-1028. PMID: 15928621.
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- Eekhof JA, van Wijk B, Knuistingh Neven A, van der Wouden JC. Interventions for ingrowing toenails. Cochrane Database Syst Rev. 2012;(4):CD001541. PMID: 22513901.
