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Vasculitis cutánea de pequeño vaso, vasculitis IgA, urticarial y crioglobulinémica: biopsiar a tiempo, medir el riñón y buscar la causa

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Vasculitis cutánea de pequeño vaso, vasculitis IgA, urticarial y crioglobulinémica: biopsiar a tiempo, medir el riñón y buscar la causa

Sobre la sección «Vasculitis: Introduction; Classification and nomenclature; Pathogenesis; Evaluation of the patient with suspected vasculitis; Cutaneous small vessel vasculitis; Drug-induced vasculitis; Henoch–Schönlein purpura; Urticarial vasculitis; Exercise-induced vasculitis; Cryoglobulinaemic vasculitis» del capítulo 50, «Vasculitis, Neutrophilic Dermatoses and Related Disorders» (N.H. Cox, J.L. Jorizzo, J.F. Bourke y C.O.S. Savage) · Rook’s Textbook of Dermatology, 8.ª ed., 2010

La primera sección del capítulo de Cox, Jorizzo, Bourke y Savage ordena el problema más frecuente de la consulta de vasculitis: la púrpura palpable de las piernas. Repasa la nomenclatura, los mecanismos inmunitarios que explican por qué la biopsia debe ser precoz y llevar inmunofluorescencia, el estudio del paciente con sospecha de vasculitis y cinco cuadros de vaso pequeño: la vasculitis cutánea leucocitoclástica, la inducida por fármacos, la púrpura de Schönlein-Henoch, la vasculitis urticarial, la vasculitis por ejercicio y la crioglobulinémica. Esta lectura la amplía y la actualiza a octubre de 2026: nomenclatura de Chapel Hill 2012 y su anexo dermatológico de 2018, ANCA por inmunoensayo específico sin inmunofluorescencia obligatoria, criterios EULAR/PRINTO/PRES y recomendaciones SHARE para la vasculitis IgA, guía KDIGO 2025 para su nefritis, ensayos negativos que matizan la escalera terapéutica clásica, cocaína adulterada con levamisol, vasculitis por inhibidores de puntos de control, antivirales de acción directa en la crioglobulinemia por hepatitis C y la disponibilidad real en España de dapsona y colchicina.

Púrpura palpableInmunofluorescencia directaVasculitis IgAVasculitis por fármacosVasculitis urticarialAnti-C1qCrioglobulinemiaHepatitis CVigilancia renal

Obra de referencia: Burns T, Breathnach S, Cox N, Griffiths C (eds.), Rook’s Textbook of Dermatology, 8.ª ed. (Wiley-Blackwell, 2010). Síntesis editorial DermRX actualizada a octubre de 2026 · Revisión clínica individual pendiente · 34 min de lectura.

Ideas esenciales

En 20 segundos

  • La púrpura palpable en zonas declives es casi siempre una vasculitis de vénulas poscapilares, pero el diagnóstico útil exige tres pasos: confirmar con biopsia de una lesión de menos de 48 horas e inmunofluorescencia directa, medir la afectación renal, digestiva, articular, pulmonar y neurológica, y buscar la causa. Cerca de la mitad de los casos quedan sin causa, y la vasculitis limitada a la piel solo se acepta tras excluir formas sistémicas.
  • El depósito vascular de IgA define la vasculitis IgA, antes púrpura de Schönlein-Henoch: autolimitada en el niño, más necrótica y más nefrítica en el adulto. El corticoide alivia el dolor abdominal y articular, pero no previene la nefritis; lo que protege el riñón es medir tensión, sedimento y cociente proteína-creatinina durante al menos 6-12 meses y derivar pronto a nefrología.
  • Dos formas exigen una analítica concreta: la vasculitis urticarial, con habones de más de 24 horas que queman y dejan púrpura, requiere C3, C4, C1q y anti-C1q para separar la forma hipocomplementémica y el lupus; la crioglobulinémica, con C4 muy bajo y factor reumatoide, obliga a descartar hepatitis C, cuya curación con antivirales de acción directa es hoy el tratamiento de base.
Lo que merece la pena retener

Claves de la lectura

1

La biopsia vale lo que valga el momento en que se toma

Los neutrófilos degradan los inmunocomplejos depositados en la pared vascular en 24-48 horas, y el libro advierte que la inmunofluorescencia de lesiones con más de unas horas de evolución puede salir negativa. La práctica que se deriva es sencilla: elegir una pápula purpúrica reciente, de menos de 48 horas, tomar un punch de 4 mm para hematoxilina-eosina y una segunda muestra perilesional en medio de Michel o en fresco para inmunofluorescencia directa. El patrón histológico orienta: la leucocitoclasia superficial es lo esperable; la afectación de todo el espesor dérmico en un paciente febril sugiere sepsis; los eosinófilos abundantes, fármaco; y los depósitos globulares PAS positivos, crioglobulinas. Nódulos, livedo racemosa y úlceras requieren una biopsia en huso profunda con hipodermis para ver arterias musculares, porque un punch superficial no descarta una vasculitis de vaso mediano.

2

Una nomenclatura nueva separa la piel aislada del componente cutáneo de una vasculitis sistémica

El libro trabajaba con Chapel Hill 1994, los criterios ACR de 1990 y una clasificación propia de inspiración clínico-patológica. La nomenclatura de Chapel Hill 2012 sustituyó Schönlein-Henoch por vasculitis IgA, Wegener por granulomatosis con poliangitis y Churg-Strauss por granulomatosis eosinofílica con poliangitis, y creó las vasculitis de órgano único, entre ellas la vasculitis cutánea leucocitoclástica. El anexo dermatológico de 2018 precisó tres categorías que cambian el estudio: componente cutáneo de una vasculitis sistémica, variante limitada a la piel de una vasculitis sistémica (por ejemplo, vasculitis IgA o vasculitis ANCA por fármacos limitadas a la piel) y vasculitis cutánea de órgano único sin equivalente sistémico. Hablar de «vasculitis por hipersensibilidad» ya no es un diagnóstico: hay que nombrar el tamaño de vaso, el inmunorreactante y la causa.

3

El estudio inicial es estándar, pero la vigilancia continúa cuando la piel ya está curada

La batería razonable incluye hemograma con fórmula, velocidad de sedimentación y proteína C reactiva, función renal y hepática, glucosa, tira de orina con sedimento y cociente proteína-creatinina, anticuerpos antinucleares, ANCA, C3 y C4, crioglobulinas, factor reumatoide, serologías de hepatitis B y C y de VIH, antiestreptolisinas si hubo faringitis, hemocultivos si hay fiebre y electroforesis en mayores de 50 años. La radiografía de tórax se reserva para síntomas respiratorios, ANCA positivos o sospecha de vaso mayor. En la serie de 90 pacientes que cita el libro, el 43 % tenía afectación renal y la biopsia renal reclasificó muchos casos como vasculitis IgA, poliangitis microscópica o granulomatosis con poliangitis. Por eso se repiten tensión y orina mensualmente y analítica cada 3 meses durante al menos 6 meses, y anualmente si hubo nefritis.

4

La vasculitis cutánea aislada es un diagnóstico de exclusión con un tercio de reclasificaciones

En las series clásicas, alrededor del 50 % de las vasculitis cutáneas son idiopáticas, el 15-20 % siguen a una infección, el 15-20 % acompañan a conectivopatías u otras enfermedades inflamatorias, el 10-15 % se deben a fármacos y menos del 5 % se asocian a neoplasia, sobre todo hematológica. Hasta un tercio de los pacientes etiquetados inicialmente de vasculitis cutánea acaba con un diagnóstico más específico. La evolución típica es un brote único que se resuelve en semanas; un 10 % recurre y, en la serie australiana que cita el libro, una cuarta parte siguió un curso crónico de más de 3 meses, incluidos todos los casos asociados a hepatitis C. Un curso crónico, la afectación de órganos o la livedo obligan a reabrir el estudio en lugar de prolongar tratamientos sintomáticos.

5

La escalera terapéutica clásica descansa en evidencia débil y conviene aplicarla con mesura

La mayoría de las vasculitis cutáneas de vaso pequeño se curan solas: lo prioritario es retirar el fármaco o tratar la infección desencadenante, reducir la estasis con reposo, elevación y compresión, y aliviar síntomas con antihistamínicos o antiinflamatorios no esteroideos si no hay nefritis. La prednisona 0,5-1 mg/kg/día con descenso en 2-4 semanas se reserva para lesiones dolorosas, ampollosas o ulceradas. La colchicina, usada desde hace décadas, no superó a los emolientes en el único ensayo aleatorizado de 41 pacientes, aunque algunos respondedores recaían al suspenderla; puede probarse 0,5 mg cada 12 horas en formas crónicas. La dapsona es una alternativa, pero en España no está comercializada y se obtiene como medicamento extranjero. Azatioprina, metotrexato, micofenolato o rituximab solo se plantean en formas crónicas ulceradas o con afectación sistémica.

6

En la vasculitis por fármacos, los eosinófilos y la cronología orientan más que la clínica

Se estima que los fármacos causan el 10-20 % de las vasculitis cutáneas de vaso pequeño, aunque para cada fármaco la vasculitis es una reacción rara. Los más implicados son betalactámicos, sulfamidas, quinolonas, antiinflamatorios, diuréticos, anticonvulsivantes, alopurinol y factores estimulantes de colonias; hoy se añaden anti-TNF, inhibidores de puntos de control y vacunas. La clínica es indistinguible de otras causas, pero la eosinofilia tisular se asocia significativamente al origen farmacológico y a un curso corto sin afectación sistémica. La latencia varía de días tras una dosis única a meses con diuréticos. Retirar el fármaco suele bastar; hay que vigilar la orina, evitar su reintroducción y prever reactividad cruzada al sustituirlo, por ejemplo entre diuréticos.

7

Los ANCA inducidos por fármacos y por la cocaína tienen una firma propia

Propiltiouracilo, hidralazina, minociclina, alopurinol, sulfasalazina y penicilamina pueden inducir vasculitis ANCA, típicamente con anti-MPO a título alto y varias especificidades a la vez, como elastasa, lactoferrina o catepsina G, a menudo con antihistona. La cocaína produce lesiones destructivas de la línea media que simulan una granulomatosis con poliangitis y, adulterada con levamisol, púrpura retiforme necrótica en hélix, mejillas y extremidades con neutropenia y ANCA atípicos a título alto. Las especificidades múltiples o la antielastasa deben hacer sospechar una causa exógena antes de iniciar ciclofosfamida o rituximab. El manejo empieza por suspender la exposición, con tóxicos en orina si hay dudas, y la inmunosupresión se reserva para afectación renal o pulmonar relevante.

8

En la vasculitis IgA la piel diagnostica y el riñón pronostica

El 90 % de los casos ocurre antes de los 10 años, con púrpura simétrica en nalgas y caras extensoras, artritis de rodillas y tobillos en el 75 %, dolor abdominal en dos tercios y nefritis en el 40-50 %. Los criterios EULAR/PRINTO/PRES exigen púrpura de predominio en miembros inferiores y uno de cuatro: dolor abdominal, IgA en la biopsia, artritis o artralgia y afectación renal. El ensayo finlandés de prednisona 1 mg/kg/día dos semanas mostró menos dolor abdominal y articular sin prevenir la nefritis. En el adulto la púrpura es más necrótica, la nefritis más frecuente y conviene descartar neoplasia sólida, infección e intestino inflamatorio; añadir ciclofosfamida a los corticoides no aportó beneficio en el ensayo francés de formas graves. La nefritis se maneja con nefrología según KDIGO 2025.

9

La vasculitis urticarial se reconoce con un bolígrafo y se estratifica con el complemento

Entre el 5 % y el 10 % de los pacientes con urticaria crónica tienen en realidad vasculitis urticarial. El rasgo útil es la duración: si un habón rodeado con bolígrafo sigue presente al día siguiente, quema o duele más que pica y deja púrpura o pigmentación, hay que biopsiar. La forma normocomplementémica suele limitarse a la piel; la hipocomplementémica, casi exclusiva de mujeres, se asocia a anticuerpos anti-C1q, angioedema, artritis, uveítis o epiescleritis, enfermedad pulmonar obstructiva y glomerulonefritis, y forma un continuo con el lupus, que debe descartarse con anticuerpos antinucleares, anti-ADN y orina. También se asocia a Sjögren, hepatitis B y C, gammapatías y fármacos. El tratamiento escalonado va de antihistamínicos a hidroxicloroquina, dapsona o colchicina, corticoides cortos e inmunosupresores o biológicos fuera de ficha.

10

La crioglobulinemia mixta se trata tratando su causa, casi siempre el virus C

La vasculitis por inmunocomplejos se limita a las crioglobulinemias mixtas tipo II y III; la tipo I, monoclonal y ligada a mieloma o Waldenström, produce oclusión por crioprecipitado con livedo, acrocianosis y necrosis en zonas frías. La hepatitis C explica el 80-90 % de las mixtas, aunque solo menos del 5 % de los portadores desarrolla vasculitis; le siguen Sjögren, lupus y linfomas B. La tríada de púrpura, artralgias y astenia con C4 muy bajo, factor reumatoide positivo y glomerulonefritis membranoproliferativa es característica. El libro proponía interferón pegilado con ribavirina; hoy los antivirales de acción directa curan la infección en la gran mayoría, con rituximab en formas graves y recambio plasmático si hay hiperviscosidad o riesgo vital. La muestra de crioglobulinas debe extraerse y transportarse a 37 °C.

Repaso

Vasculitis de pequeño vaso, entidad a entidad

Todos los cuadros que el libro trata en esta sección, más los mecanismos y pasos de evaluación que cambian decisiones, con clínica, diagnóstico y manejo vigentes en 2026.

Mecanismos y marcadores que orientan el diagnóstico

Vasculitis por inmunocomplejos

Vénulas poscapilares
Clínica
Mecanismo de la vasculitis cutánea leucocitoclástica, la vasculitis IgA, la urticarial, la crioglobulinémica, la enfermedad del suero y la asociada a hepatitis B y C; las lesiones predominan en zonas declives y donde aprieta la ropa.
Diagnóstico
Inmunofluorescencia directa con IgM, C3, IgG o IgA perivascular en más del 80 % de las lesiones frescas; la positividad cae rápidamente a partir de las 24-48 horas porque los neutrófilos degradan los complejos.
Manejo
Eliminar el antígeno desencadenante (fármaco, infección, virus) es la intervención más eficaz; la inmunosupresión se reserva para afectación de órganos o lesiones necróticas extensas.

Vasculitis asociada a ANCA en la piel

Anti-PR3 y anti-MPO
Clínica
Púrpura palpable, nódulos, úlceras y livedo como manifestación de granulomatosis con poliangitis, poliangitis microscópica o granulomatosis eosinofílica; la piel está afectada en el 28-47 % de los casos según el subtipo.
Diagnóstico
Inmunoensayo específico de anti-PR3 y anti-MPO como prueba de cribado según el consenso de 2017; el patrón por inmunofluorescencia indirecta ya no es imprescindible. Los ANCA atípicos aparecen en infecciones, enfermedad inflamatoria intestinal y hepatopatías autoinmunes.
Manejo
Las lesiones cutáneas en granulomatosis con poliangitis o ANCA anti-PR3 se asocian a formas más graves: derivación preferente a reumatología o nefrología e inducción con rituximab o ciclofosfamida según EULAR 2022 (sección 2).

Déficit de alfa-1-antitripsina

Fenotipo PiZZ
Clínica
Asociado a vasculitis ANCA anti-PR3 de peor pronóstico y a paniculitis necrosante con úlceras supurativas; la antitripsina es el inhibidor natural de la proteinasa 3 y de la elastasa.
Diagnóstico
Concentración sérica de alfa-1-antitripsina y fenotipo o genotipo Pi en vasculitis ANCA anti-PR3 graves, recidivantes o con paniculitis asociada, y en caso de enfisema precoz.
Manejo
La infusión de alfa-1-inhibidor de la proteinasa, descrita en casos de vasculitis cutánea crónica refractaria, es útil en la paniculitis; consejo antitabaco y estudio familiar.

Vasculitis séptica e infecciosa

Todo el espesor dérmico
Clínica
Púrpura necrótica o retiforme en un paciente febril o con bajo nivel de conciencia; pústulas acrales hemorrágicas en la gonococemia y lesiones de endocarditis subaguda.
Diagnóstico
La biopsia muestra afectación de vasos a todos los niveles de la dermis; hemocultivos, Gram y cultivo de tejido, ecocardiograma si hay soplo o fiebre persistente.
Manejo
Antibiótico empírico inmediato según foco; los corticoides están contraindicados hasta excluir la infección. Infecciones crónicas como hepatitis B, C y VIH requieren tratamiento específico.

Vasculitis cutánea leucocitoclástica de pequeño vaso

Vasculitis cutánea de órgano único

Idiopática en el 50 %
Clínica
Brote simultáneo de púrpura palpable de 1 mm a varios centímetros en tobillos y piernas, respetando pliegues; puede evolucionar a pápulas, vesículas, ampollas, pústulas, úlceras e hiperpigmentación residual. Picor, quemazón, fiebre o artralgias ocasionales.
Diagnóstico
Biopsia con leucocitoclasia, necrosis fibrinoide y extravasación eritrocitaria; inmunofluorescencia sin predominio de IgA. Exclusión de afectación sistémica con orina, función renal, ANCA, complemento y crioglobulinas.
Dermatoscopia
Glóbulos y manchas purpúricas rojo-violáceas sobre fondo eritematoso, sin red pigmentada; ayuda a separarla de las dermatosis purpúricas pigmentadas, con puntos más finos y fondo pardo-anaranjado, pero no sustituye a la biopsia.
Manejo
Reposo, elevación y compresión; antihistamínico; prednisona 0,5-1 mg/kg/día 2-4 semanas si hay dolor o úlceras. Resolución en semanas; un 10 % recurre.

Vasculitis cutánea postinfecciosa

Estreptococo, virus
Clínica
Aparece 1-3 semanas después de una faringitis, infección respiratoria o urinaria, o en el curso de hepatitis B, C, VIH o parvovirus B19; las formas estreptocócicas y por virus C tienden a la cronicidad.
Diagnóstico
Antiestreptolisinas, frotis faríngeo, serologías víricas con carga viral si son positivas, y sedimento urinario repetido por el solapamiento con la glomerulonefritis postestreptocócica y la vasculitis IgA.
Manejo
Tratar la infección: penicilina o amoxicilina en la faringitis estreptocócica, antivirales en hepatitis B o C. Evitar corticoides prolongados si hay infección vírica activa.

Vasculitis cutánea en conectivopatías

Lupus, Sjögren, artritis reumatoide
Clínica
Púrpura palpable, úlceras en sacabocados o lesiones urticariales en un paciente con lupus, Sjögren o artritis reumatoide; puede ser leucocitoclástica, linfocítica o afectar a vasos medianos.
Diagnóstico
Anticuerpos antinucleares, anti-ADN, anti-Ro y anti-La, factor reumatoide, anti-CCP, C3, C4 y crioglobulinas; biopsia profunda si hay nódulos o úlceras.
Manejo
Tratar la enfermedad de base con reumatología; hidroxicloroquina sin superar 5 mg/kg/día de peso real, metotrexato, azatioprina o rituximab según el órgano afectado (capítulo 51).

Vasculitis paraneoplásica

Sobre todo hemopatías
Clínica
Menos del 5 % de las vasculitis cutáneas; púrpura recurrente o refractaria en adultos mayores, con citopenias, adenopatías, síntomas B o gammapatía; las hemopatías son más frecuentes que los tumores sólidos.
Diagnóstico
Hemograma con frotis, electroforesis e inmunofijación con cadenas ligeras libres, LDH y estudio dirigido por edad y síntomas; en varones mayores con macrocitosis, condritis o fiebre, pensar en síndrome VEXAS.
Manejo
La vasculitis suele mejorar al tratar la neoplasia; corticoide puente y evitar inmunosupresores que interfieran con el tratamiento oncológico sin consensuarlo con hematología.

Vasculitis por ejercicio

Golfistas y caminantes
Clínica
Placas eritematosas, urticariales o purpúricas en la cara lateral de piernas y tobillos tras caminar mucho o hacer ejercicio prolongado con calor, respetando la zona comprimida por el calcetín; predominio en mujeres de mediana edad sanas.
Diagnóstico
Clínico por el contexto; si se biopsia, leucocitoclasia en el 95 % con C3 o IgM en la inmunofluorescencia y analítica normal. Las lesiones se resuelven en unos 10 días.
Manejo
Recurre en más de tres cuartas partes si persisten las condiciones: ropa ligera, pausas, medias de compresión y corticoide tópico potente para los síntomas.

Úlcera crónica tras vasculitis

Factores de mala cicatrización
Clínica
Úlceras de pierna que no cierran tras extinguirse la vasculitis, a menudo con obesidad, diabetes, insuficiencia venosa o arteriopatía asociadas.
Diagnóstico
Índice tobillo-brazo, ecografía venosa y estudio de trombofilia: en una serie, 7 de 13 pacientes con úlceras refractarias tras vasculitis tenían factor V Leiden o anticoagulante lúpico. Rebiopsiar el borde si cambia el aspecto.
Manejo
Curas en ambiente húmedo, compresión si el índice lo permite, control metabólico y anticoagulación si hay trombofilia o síndrome antifosfolípido confirmados.

Vasculitis inducidas por fármacos, tóxicos y vacunas

Vasculitis leucocitoclástica por fármacos

10-20 % de las cutáneas
Clínica
Púrpura palpable, petequias, necrosis o lesiones urticariales indistinguibles de otras causas, a menudo con todas las lesiones de la misma edad; latencia de días a meses tras betalactámicos, sulfamidas, quinolonas, diuréticos, antiinflamatorios, anticonvulsivantes o alopurinol.
Diagnóstico
Eosinofilia tisular significativamente mayor que en las formas no farmacológicas; eosinofilia periférica en casi el 80 % de las formas sistémicas y en menos de una cuarta parte de las cutáneas puras. Complemento normal.
Manejo
Suspender el sospechoso, registrar la alergia y notificar al Sistema Español de Farmacovigilancia; corticoide corto si hay afectación sistémica. No reintroducir y vigilar la reactividad cruzada entre diuréticos o sulfamidas.

Reacción similar a la enfermedad del suero

Betalactámicos, cefaclor
Clínica
Fiebre, habones anulares o purpúricos de inicio acral, artralgias y adenopatías 1-3 semanas después de penicilinas, cefalosporinas o sulfamidas; la enfermedad del suero verdadera, por proteínas heterólogas como globulina antitimocítica, añade hipocomplementemia y proteinuria.
Diagnóstico
Clínico; complemento normal en la reacción similar y bajo en la enfermedad del suero verdadera. La biopsia rara vez muestra vasculitis franca.
Manejo
Retirar el fármaco, antihistamínico y antiinflamatorio; prednisona 0,5-1 mg/kg/día una o dos semanas si la clínica es intensa. Evitar el fármaco en el futuro.

Vasculitis ANCA inducida por fármacos

Propiltiouracilo, hidralazina
Clínica
Púrpura, artralgias y, menos a menudo, glomerulonefritis o hemorragia alveolar meses o años después de propiltiouracilo, metimazol, hidralazina, minociclina, alopurinol, sulfasalazina o penicilamina; puede coexistir un síndrome lupus-like.
Diagnóstico
Anti-MPO a título alto con otras especificidades (elastasa, lactoferrina, catepsina G) y anticuerpos antihistona; orina y función renal siempre. El anexo dermatológico de 2018 reconoce formas limitadas a la piel.
Manejo
Retirar el fármaco basta en muchos casos cutáneos; la afectación renal o pulmonar requiere corticoide y, si progresa, rituximab o ciclofosfamida con nefrología.

Vasculopatía por cocaína adulterada con levamisol

Orejas y mejillas
Clínica
Púrpura retiforme y necrosis en hélix, mejillas, nariz y extremidades, con neutropenia o agranulocitosis; la cocaína aislada causa además lesiones destructivas de la línea media que simulan granulomatosis con poliangitis.
Diagnóstico
P-ANCA a título alto con anti-MPO y antielastasa, anticardiolipina y anticoagulante lúpico; la antielastasa no aparece en la granulomatosis con poliangitis. Tóxicos en orina y biopsia con vasculopatía trombótica y vasculitis.
Manejo
Abstinencia como medida principal, curas locales y control de la neutropenia; corticoide solo si hay vasculitis extensa. Evitar ciclofosfamida y rituximab si la exposición persiste.

Vasculitis por biológicos e inmunoterapia

Anti-TNF, inhibidores de PD-1
Clínica
Los anti-TNF causan vasculitis cutánea, IgA o ANCA, con 39 casos en un año en una serie francesa; los inhibidores de puntos de control se asocian sobre todo a vasculitis de vaso grande y del sistema nervioso, y ocasionalmente cutánea.
Diagnóstico
Biopsia con inmunofluorescencia, ANCA, complemento y orina; descartar infección oportunista y progresión de la enfermedad de base antes de atribuirla al fármaco.
Manejo
Corticoide y suspensión temporal o cambio de diana según gravedad; en inmunoterapia oncológica, graduar con oncología y valorar reintroducir si la vasculitis fue leve y cutánea.

Vasculitis posvacunal

Gripe, hepatitis B, ARNm
Clínica
Púrpura palpable o vasculitis IgA unas 2 semanas después de la vacuna, a menudo en personas con dosis previas bien toleradas; tras las vacunas de ARNm frente a COVID-19 se han comunicado casos, con frecuencia muy baja.
Diagnóstico
Mismo estudio que cualquier vasculitis cutánea, con especial atención a la orina; la relación temporal no excluye otras causas.
Manejo
Tratamiento habitual y notificación a farmacovigilancia; el balance beneficio-riesgo suele favorecer completar la pauta, valorando otra plataforma vacunal si la reacción fue sistémica.

Vasculitis IgA (púrpura de Schönlein-Henoch)

Vasculitis IgA infantil

90 % antes de los 10 años
Clínica
Pápulas urticariales que en 24 horas se hacen púrpura palpable, a veces retiforme, en nalgas y caras extensoras de piernas; artritis de rodillas y tobillos, dolor abdominal cólico, orquitis en el 10-20 % de los varones; brotes durante 6-16 semanas.
Diagnóstico
Criterios EULAR/PRINTO/PRES: púrpura de predominio en piernas más dolor abdominal, IgA en la biopsia, artritis o artralgia, o afectación renal. Biopsia con inmunofluorescencia si la presentación es atípica.
Manejo
Reposo, paracetamol o antiinflamatorio si la función renal es normal; prednisona 1 mg/kg/día dos semanas para dolor abdominal o articular intenso, sabiendo que no previene la nefritis.

Vasculitis IgA del adulto

Más necrosis y nefritis
Clínica
Púrpura más extensa, necrótica o ampollosa, que puede subir al tronco; nefritis más frecuente y grave que en el niño, y asociación con infecciones, enfermedad inflamatoria intestinal, espondiloartritis, fármacos y tumores sólidos.
Diagnóstico
Biopsia cutánea con IgA perivascular, orina con sedimento y cociente proteína-creatinina, función renal, y cribado oncológico adaptado a edad y síntomas; biopsia renal si hay proteinuria persistente o deterioro del filtrado.
Manejo
Corticoide para formas viscerales; la adición de ciclofosfamida no mejoró los resultados en formas graves. Manejo renal conjunto con nefrología según KDIGO 2025.

Nefritis de la vasculitis IgA

40-50 % de los casos
Clínica
Hematuria microscópica o macroscópica, proteinuria, hipertensión o síndrome nefrótico, generalmente en las primeras 4-6 semanas pero a veces más tarde; un tercio a la mitad mantiene alteraciones urinarias a largo plazo y el riesgo persiste en el embarazo.
Diagnóstico
Tira y sedimento semanales durante el primer mes y después mensuales hasta 6-12 meses según SHARE; cociente proteína-creatinina, tensión y filtrado; biopsia renal si hay proteinuria significativa, síndrome nefrótico o caída del filtrado.
Manejo
Bloqueo del sistema renina-angiotensina y control estricto de la proteinuria; corticoides orales o en pulsos y micofenolato, azatioprina o ciclofosfamida en formas graves, siempre con nefrología.

Afectación digestiva grave

Invaginación, hemorragia
Clínica
Dolor abdominal cólico en dos tercios, hemorragia digestiva en hasta un 30 % y, rara vez, invaginación ileoileal, pancreatitis o perforación; el dolor puede preceder a la púrpura y confundir con abdomen agudo.
Diagnóstico
Ecografía abdominal en dolor intenso para descartar invaginación, hemograma, sangre oculta en heces y valoración quirúrgica si hay signos peritoneales.
Manejo
Ingreso, analgesia, dieta y prednisona 1-2 mg/kg/día o metilprednisolona intravenosa; inmunoglobulinas o inmunosupresores en casos refractarios según series.

Vasculitis urticarial y diagnósticos que la simulan

Vasculitis urticarial normocomplementémica

Habones de más de 24 horas
Clínica
Habones indurados en tronco y raíz de miembros que duran más de 24 horas, queman o duelen y dejan púrpura o pigmentación; angioedema frecuente y síntomas sistémicos escasos. Ligera predominancia femenina.
Diagnóstico
Biopsia de un habón de más de 24 horas: vasculitis leucocitoclástica o, en una parte de los casos, infiltrado linfocítico con eosinófilos; C3, C4, C1q normales; descartar hepatitis, fármacos y gammapatía.
Manejo
Antihistamínicos a dosis altas para el picor y el angioedema, que no controlan la vasculitis; hidroxicloroquina, colchicina o dapsona; omalizumab ha funcionado en series y es uso fuera de ficha.

Vasculitis urticarial hipocomplementémica

Anti-C1q
Clínica
Casi solo en mujeres: habones vasculíticos con angioedema, artritis, fiebre, dolor abdominal, uveítis o epiescleritis, enfermedad pulmonar obstructiva precoz, glomerulonefritis y, en el síndrome de McDuffie, adenopatías y hepatoesplenomegalia.
Diagnóstico
C1q, C3 y C4 bajos y anticuerpos anti-C1q; abundantes neutrófilos intersticiales en la biopsia. Anticuerpos antinucleares, anti-ADN, orina, función respiratoria y examen ocular para valorar lupus y afectación de órganos.
Manejo
Corticoide en brotes con hidroxicloroquina, dapsona o micofenolato como ahorradores; rituximab, anakinra o canakinumab fuera de ficha en formas refractarias; vigilancia renal y pulmonar.

Vasculitis urticarial secundaria

Lupus, Sjögren, virus, gammapatías
Clínica
Aparece en el 20 % de los lupus y en hasta un tercio de los Sjögren de algunas series, además de en hepatitis B y C, gammapatías IgM o IgA, enfermedad del suero, fármacos y, raramente, cáncer de colon.
Diagnóstico
Anticuerpos antinucleares con anti-ADN, anti-Ro y anti-La, serologías víricas, electroforesis con inmunofijación y revisión de fármacos; una gammapatía IgM con fiebre y dolor óseo orienta a síndrome de Schnitzler.
Manejo
Tratar la causa: antivirales, retirada del fármaco o tratamiento del lupus o del Sjögren; la evolución de la vasculitis sigue a la de la enfermedad de base.

Síndrome de Schnitzler

Gammapatía IgM
Clínica
Exantema urticarial crónico poco pruriginoso con fiebre recurrente, dolor óseo, artralgias, adenopatías y astenia en adultos mayores; se confunde con vasculitis urticarial y con urticaria crónica espontánea.
Diagnóstico
Componente monoclonal IgM, o IgG en variantes, con reactantes elevados; biopsia con infiltrado neutrofílico intersticial sin vasculitis franca. Seguimiento hematológico por riesgo de Waldenström.
Manejo
Los antagonistas de la interleucina 1, como anakinra o canakinumab, controlan los síntomas de forma espectacular, en uso fuera de ficha; los antihistamínicos son ineficaces.

Crioglobulinemias

Crioglobulinemia tipo I

Monoclonal, oclusiva
Clínica
Púrpura retiforme, livedo, acrocianosis, Raynaud y necrosis en orejas, nariz y dedos tras exposición al frío, con afectación de cabeza y cuello; acompaña a mieloma, Waldenström, linfomas o gammapatía monoclonal de significado incierto.
Diagnóstico
Crioglobulina monoclonal IgG o IgM con muestra extraída y transportada a 37 °C; biopsia con trombos hialinos PAS positivos intraluminales y poca inflamación; electroforesis, inmunofijación y estudio medular.
Manejo
Tratamiento de la clona con hematología, recambio plasmático en hiperviscosidad o necrosis rápida y protección estricta frente al frío; la inmunosupresión antiinflamatoria aporta poco.

Crioglobulinemia mixta por hepatitis C

80-90 % de las mixtas
Clínica
Púrpura intermitente de piernas que empeora con la bipedestación y el frío en el 60-90 %, lesiones urticariales, nódulos, úlceras maleolares, artralgias, neuropatía sensitiva y glomerulonefritis membranoproliferativa en un tercio.
Diagnóstico
Crioglobulinas tipo II o III, C4 bajo en el 90 %, factor reumatoide en el 70 %, transaminasas, anticuerpos y ARN del virus C; criterios preliminares de clasificación de 2011 con sensibilidad cercana al 89 %.
Manejo
Antivirales de acción directa pangenotípicos como base; rituximab en glomerulonefritis, neuropatía o úlceras graves; corticoide solo como puente breve; recambio plasmático en formas con riesgo vital.

Crioglobulinemia mixta no infecciosa

Sjögren, lupus, linfoma B
Clínica
Mismo cuadro de púrpura, artralgias y neuropatía en pacientes sin virus C, sobre todo con Sjögren o lupus; la forma no asociada a hepatitis C tiene más riesgo de linfoma y de muerte que la vírica.
Diagnóstico
Anti-Ro y anti-La, anticuerpos antinucleares, biopsia de glándula salival si procede, inmunofijación, TC y biopsia medular si hay sospecha de linfoma B; descartar hepatitis B y VIH.
Manejo
Rituximab con o sin corticoide es el tratamiento de primera línea en formas graves; ciclofosfamida o bendamustina si hay linfoma, siempre con reumatología o hematología.

Crioglobulinemia y hepatitis B o VIH

Coinfecciones
Clínica
Vasculitis crioglobulinémica en portadores de hepatitis B o VIH, a veces con coinfección por virus C; el VIH puede coexistir y modificar el pronóstico.
Diagnóstico
Serología completa de hepatitis B con ADN viral, VIH y virus C en todo paciente con crioglobulinas; función hepática y renal.
Manejo
Tenofovir o entecavir en la hepatitis B, sobre todo antes de rituximab por riesgo de reactivación; tratamiento antirretroviral en el VIH; inmunosupresión solo con control virológico.
Segunda mirada

Contrastes que resuelven la duda

Las comparaciones que más a menudo cambian el diagnóstico o la elección de tratamiento.

Vasculitis cutánea de órgano único frente a componente cutáneo de vasculitis sistémica

Síntomas
piel con artralgias leves frente a fiebre, pérdida de peso, mononeuritis, hemoptisis o dolor abdominal
Orina
normal y estable frente a hematuria con cilindros o proteinuria
Lesiones
púrpura superficial en piernas frente a nódulos, livedo racemosa, úlceras o lesiones por encima de la cintura
Serología
ANCA negativos y complemento normal frente a anti-PR3 o anti-MPO, complemento bajo o crioglobulinas
Biopsia
leucocitoclasia en vénulas superficiales frente a arteritis de vaso muscular, granulomas o afectación de todo el espesor
Pronóstico
autolimitada en semanas frente a recaídas y daño de órgano sin tratamiento inmunosupresor

Vasculitis IgA frente a vasculitis cutánea leucocitoclástica sin IgA

Edad
niños menores de 10 años en el 90 % frente a adultos
Distribución
nalgas y caras extensoras simétricas frente a tobillos y piernas declives
Síntomas asociados
artritis, dolor abdominal y orquitis frente a síntomas escasos
Inmunofluorescencia
IgA dominante perivascular frente a IgM y C3
Riñón
nefritis en el 40-50 % que obliga a vigilar 6-12 meses frente a afectación ocasional
Trampa
biopsia tardía sin IgA puede ocultar una vasculitis IgA frente a depósitos de IgA en lupus, cirrosis alcohólica o enfermedad inflamatoria intestinal

Vasculitis urticarial frente a urticaria crónica espontánea

Duración del habón
más de 24 horas frente a menos de 24 horas
Síntoma
quemazón o dolor frente a prurito
Residuo
púrpura o pigmentación frente a piel normal
Síntomas sistémicos
artralgias, fiebre, dolor abdominal o uveítis frente a ausentes
Laboratorio
VSG alta y, en la forma grave, C1q, C3 y C4 bajos con anti-C1q frente a complemento normal
Tratamiento
hidroxicloroquina, dapsona, colchicina o inmunosupresores frente a antihistamínicos, omalizumab, dupilumab o remibrutinib

Crioglobulinemia mixta frente a crioglobulinemia tipo I

Inmunoglobulina
policlonal IgG con IgM monoclonal o policlonal con actividad de factor reumatoide frente a IgG o IgM monoclonal aislada
Mecanismo
vasculitis por inmunocomplejos frente a oclusión por crioprecipitado e hiperviscosidad
Piel
púrpura palpable en piernas frente a púrpura retiforme, livedo y necrosis acral y de cara
Causa
hepatitis C, Sjögren o lupus frente a mieloma, Waldenström o gammapatía monoclonal
Laboratorio
C4 muy bajo y factor reumatoide positivo frente a complemento a menudo normal y componente monoclonal
Tratamiento
antivirales y rituximab frente a tratamiento de la clona y recambio plasmático

Vasculitis cutánea por fármaco frente a vasculitis cutánea postinfecciosa

Cronología
días a meses tras un fármaco nuevo frente a 1-3 semanas tras una infección
Histología
eosinofilia tisular marcada frente a infiltrado neutrofílico sin eosinófilos
Laboratorio
eosinofilia periférica posible frente a antiestreptolisinas elevadas o serología vírica positiva
Confusión
el antibiótico de la infección puede ser el culpable frente a la infección que motivó el antibiótico
Curso
corto tras la retirada frente a crónico en hepatitis C y en algunas formas estreptocócicas
Conducta
suspender y registrar la alergia frente a tratar la infección y vigilar la orina

Vasculitis por cocaína y levamisol frente a granulomatosis con poliangitis

Localización
hélix, mejillas y extremidades con púrpura retiforme frente a púrpura en piernas y nódulos ulcerados
Nariz
perforación septal y destrucción palatina por isquemia frente a rinosinusitis costrosa granulomatosa
ANCA
P-ANCA con anti-MPO, antielastasa y especificidades múltiples frente a anti-PR3, menos a menudo anti-MPO
Hemograma
neutropenia o agranulocitosis frente a leucocitosis y trombocitosis reactivas
Riñón y pulmón
afectación poco frecuente frente a glomerulonefritis y nódulos pulmonares cavitados
Tratamiento
abstinencia y medidas locales frente a rituximab o ciclofosfamida con corticoide
Escenarios clínicos

Qué haría en consulta

Situaciones frecuentes en consulta de dermatología y cómo las resolvería con el capítulo y la evidencia actual.

Siuna mujer de 45 años con púrpura palpable en ambas piernas desde hace 3 días, sin fiebre, que tomó ibuprofeno y amoxicilina la semana previa por una faringitis

Biopsiaría ese mismo día una pápula de menos de 48 horas con un punch para histología y otro perilesional para inmunofluorescencia directa. Pediría hemograma, VSG, proteína C reactiva, función renal y hepática, tira de orina con sedimento y cociente proteína-creatinina, anticuerpos antinucleares, ANCA por inmunoensayo, C3, C4, crioglobulinas, serologías de hepatitis B, C y VIH y antiestreptolisinas. Suspendería el antiinflamatorio, indicaría reposo con piernas elevadas, medias de compresión y un antihistamínico no sedante. Si hubiera ampollas, necrosis o dolor intenso, prednisona 0,5 mg/kg/día con descenso en 2-3 semanas. Con eosinofilia tisular atribuiría el cuadro probablemente al fármaco; con IgA, la manejaría como vasculitis IgA del adulto. Repetiría orina y tensión a las 2 semanas, al mes, a los 3 y a los 6 meses.

Siun niño de 6 años con púrpura en nalgas y piernas, dolor en tobillos y dolor abdominal cólico tras un catarro, con tira de orina con hematuria +

El cuadro cumple criterios EULAR/PRINTO/PRES de vasculitis IgA y no necesita biopsia. Lo coordinaría con pediatría: tensión arterial, cociente proteína-creatinina, creatinina y ecografía abdominal si el dolor es intenso o hay rectorragia, para descartar invaginación. Paracetamol para el dolor y prednisona 1 mg/kg/día dos semanas con descenso en otras dos si el dolor abdominal o articular limita, explicando a la familia que el corticoide no evita la nefritis. Pautaría tira de orina semanal el primer mes y mensual hasta los 6-12 meses, con derivación a nefrología pediátrica si aparece proteinuria persistente, síndrome nefrótico, hipertensión o caída del filtrado. Advertiría de que los brotes cutáneos pueden repetirse durante semanas y de la importancia de vigilar la orina en un futuro embarazo.

Siun varón de 62 años con púrpura necrótica en piernas y muslos, artralgias y biopsia con depósito de IgA, creatinina 1,4 mg/dL y proteinuria de 1,2 g/día

Es una vasculitis IgA del adulto con nefritis y la derivaría con preferencia a nefrología para biopsia renal. Revisaría fármacos, buscaría infección y haría cribado oncológico ajustado a la edad: analítica con sangre oculta en heces o colonoscopia, TC toracoabdominal si hay síntomas constitucionales o tabaquismo, y PSA según acuerdo con el paciente. Iniciaría bloqueo del sistema renina-angiotensina con objetivo de proteinuria inferior a 0,5 g/día según KDIGO 2025, y nefrología decidiría corticoides en pulsos o orales y otro inmunosupresor según la histología. Para la piel bastarían reposo, compresión y curas de las lesiones necróticas; evitaría antiinflamatorios no esteroideos. Seguiría tensión, filtrado y proteinuria mensualmente.

Siuna mujer de 38 años con habones que duran 2-3 días, le queman, dejan manchas pardas y no mejoran con cetirizina a dosis cuádruple, con artralgias

Sospecharía vasculitis urticarial y biopsiaría un habón de más de 24 horas con inmunofluorescencia. Pediría hemograma, VSG, proteína C reactiva, C3, C4, C1q, anticuerpos anti-C1q, antinucleares con anti-ADN, anti-Ro y anti-La, serologías de hepatitis B y C, electroforesis, orina con sedimento y función renal. Si el complemento fuera bajo, añadiría espirometría, examen oftalmológico y valoración conjunta con reumatología por el continuo con el lupus. Empezaría hidroxicloroquina 200 mg cada 12 horas sin superar 5 mg/kg/día de peso real, con examen de retina basal y anual a partir de los 5 años, y prednisona 0,5 mg/kg/día con descenso en 3-4 semanas para el brote. Como alternativas, colchicina 0,5 mg cada 12 horas o dapsona como medicamento extranjero tras medir glucosa-6-fosfato deshidrogenasa.

Siun varón de 58 años con púrpura intermitente de piernas que empeora en invierno, artralgias, parestesias en pies, C4 indetectable y factor reumatoide positivo

Sospecharía vasculitis crioglobulinémica mixta. Solicitaría crioglobulinas con extracción y transporte a 37 °C, tipificación, serología y ARN del virus C, serología de hepatitis B y VIH, electroforesis con inmunofijación, función renal, sedimento y cociente proteína-creatinina, transaminasas y electromiograma. Biopsiaría una lesión reciente. Si el virus C es positivo, lo derivaría a hepatología para antivirales de acción directa pangenotípicos, que son la base del tratamiento; si hay glomerulonefritis, neuropatía motora o úlceras extensas, propondría con medicina interna añadir rituximab, con cribado previo de hepatitis B. Indicaría protección frente al frío y evitar la bipedestación prolongada. Si es negativo para el virus, buscaría Sjögren y linfoma B.

Siuna mujer de 34 años en tratamiento con propiltiouracilo por enfermedad de Graves desde hace 2 años presenta púrpura en piernas, artralgias y ANCA anti-MPO de 240 UI/mL

Sospecharía vasculitis ANCA inducida por propiltiouracilo. Biopsiaría una lesión reciente y pediría antielastasa, antilactoferrina y anticuerpos antihistona si están disponibles, función renal, sedimento, cociente proteína-creatinina y radiografía de tórax, y valoraría la presencia de hemoptisis. Suspendería el propiltiouracilo de inmediato y acordaría con endocrinología la alternativa: metimazol con vigilancia porque también puede inducir ANCA, yodo radiactivo o tiroidectomía. Si solo hay piel y articulaciones, bastarían la retirada y un ciclo corto de prednisona 0,5 mg/kg/día. Si aparecen glomerulonefritis o hemorragia alveolar, derivación urgente a nefrología o reumatología para corticoide y rituximab o ciclofosfamida. Repetiría ANCA y orina a los 3 y 6 meses.

Siun varón de 41 años acude con placas necróticas purpúricas en ambos hélix, mejillas y muslos, con neutrófilos de 900/µL y consumo habitual de cocaína

Pensaría en vasculopatía por cocaína adulterada con levamisol. Pediría hemograma con frotis, ANCA con anti-MPO y antielastasa, anticardiolipina, anticoagulante lúpico, función renal, sedimento, tóxicos en orina y biopsia en huso del borde de una placa reciente con cultivo para excluir infección. Si la neutropenia fuera grave o hubiera fiebre, lo ingresaría y trataría como neutropenia febril. El tratamiento principal es la abstinencia, con apoyo de la unidad de conductas adictivas; las placas se manejarían con curas húmedas y analgesia, sin desbridamientos agresivos tempranos. Reservaría corticoide para vasculitis extensa y evitaría ciclofosfamida o rituximab mientras persista el consumo. Explicaría que las recaídas son la regla si se reexpone.

Detalles que cambian la conducta

Perlas de examen y de consulta

◆Rodee el habón con bolígrafo

La forma más barata de separar una urticaria de una vasculitis urticarial es marcar el borde de varias lesiones y revisarlas a las 24 horas. Si persisten, han cambiado a un tono purpúrico o dejan pigmentación, la biopsia está indicada; si desaparecieron, la vasculitis es improbable aunque el paciente refiera brotes prolongados.

◆Los eosinófilos en la biopsia señalan a la farmacia

En la vasculitis de pequeño vaso, la eosinofilia tisular se asocia de forma significativa al origen farmacológico y a un curso corto sin afectación sistémica. Pida al patólogo que la cuantifique y repase con el paciente la medicación de los últimos tres meses, incluidas vacunas, suplementos de herbolario, colorantes y drogas.

◆La lesión donde aprieta la ropa tiene explicación

El flujo local influye en dónde se depositan los inmunocomplejos: la vasculitis se concentra en zonas de estasis y en franjas donde la ropa ajustada comprime, mientras que en la vasculitis por ejercicio ocurre lo contrario y se respeta la zona del calcetín. La distribución ayuda a reconocer el patrón y orienta medidas sencillas como la compresión.

◆Orquitis o dolor escrotal en un niño con púrpura

Entre el 10 % y el 20 % de los varones con vasculitis IgA presentan orquitis o edema escrotal, que puede simular una torsión testicular. Ante un escroto agudo en un niño con púrpura reciente, la ecografía Doppler urgente evita una cirugía innecesaria y también una torsión no diagnosticada.

◆El corticoide trata la vasculitis IgA, pero no la previene

El ensayo controlado finlandés mostró que la prednisona temprana reduce el dolor abdominal y articular y acelera la resolución de una nefritis leve, pero no evita que aparezca. Recetar corticoide a todos los niños con púrpura para proteger el riñón carece de base y añade efectos adversos; lo protector es la vigilancia urinaria.

◆C4 muy bajo con C3 normal sugiere crioglobulinas

La activación de la vía clásica por crioglobulinas mixtas deja un C4 indetectable con C3 normal o poco descendido en el 90 % de los pacientes. Ante este patrón y púrpura en piernas, pida crioglobulinas con transporte a 37 °C y serología del virus C, aunque el primer resultado de crioglobulinas haya sido negativo por una extracción mal hecha.

◆No espere a la piel para mirar la orina

La afectación renal puede aparecer cuando la púrpura ya ha desaparecido; el libro recomienda orina mensual y tensión trimestral durante 6 meses, y vigilancia anual si hubo nefritis porque puede dejar insuficiencia renal años después. Deje programadas las tiras de orina antes del alta, no las condicione a una nueva consulta.

◆Dapsona y colchicina: compruebe la disponibilidad

La dapsona está registrada pero no comercializada en España y se solicita como medicamento extranjero; antes de iniciarla hay que medir glucosa-6-fosfato deshidrogenasa y vigilar hemoglobina, reticulocitos y metahemoglobina. La colchicina sí está disponible, pero causa diarrea dependiente de la dosis, exige ajuste en insuficiencia renal e interacciona con claritromicina, azoles, ciclosporina y estatinas.

◆Un ANCA positivo no es una vasculitis ANCA

Los ANCA aparecen en infecciones crónicas, endocarditis, enfermedad inflamatoria intestinal, hepatopatías autoinmunes, fármacos y cocaína. Pida anti-PR3 y anti-MPO por inmunoensayo específico e interprételos con la clínica: un P-ANCA atípico aislado en un paciente con colitis ulcerosa y púrpura no justifica rituximab. Repita la biopsia y busque afectación de órganos antes de etiquetar.

Contraste con fuentes actuales

Actualización DermRX

Qué ha cambiado entre la obra (2010) y octubre de 2026, y qué conviene matizar con la literatura posterior.

ClasificaciónDe Chapel Hill 1994 a la nomenclatura de 2012 y su anexo dermatológico

El libro usaba Chapel Hill 1994, los criterios ACR de 1990 para la vasculitis por hipersensibilidad, con una especificidad del 84 % y una sensibilidad del 71 %, y una clasificación propia derivada de Gilliam. La nomenclatura de 2012 renombró la púrpura de Schönlein-Henoch como vasculitis IgA, sustituyó los epónimos de Wegener y Churg-Strauss, reconoció la vasculitis crioglobulinémica y la vasculitis urticarial hipocomplementémica como vasculitis por inmunocomplejos y creó la categoría de vasculitis de órgano único, en la que encaja la vasculitis cutánea leucocitoclástica aislada. El anexo dermatológico de 2018 distingue el componente cutáneo de una vasculitis sistémica, las variantes limitadas a la piel y las vasculitis cutáneas sin equivalente sistémico. En la práctica, el informe debe nombrar tamaño de vaso, inmunorreactante y causa probable.

Fuentes: Jennette JC, et al. Arthritis Rheum. 2013 PMID: 23045170. Sunderkötter CH, et al. Arthritis Rheumatol. 2018 PMID: 29136340.

DiagnósticoANCA por inmunoensayo específico y la piel como marcador de gravedad

El capítulo recomendaba el cribado de ANCA por inmunofluorescencia indirecta y su confirmación posterior por ELISA, y citaba para el C-ANCA una sensibilidad del 66 % y una especificidad del 98 % en la granulomatosis de Wegener. El consenso internacional de 2017 establece que los inmunoensayos de alta calidad frente a PR3 y MPO pueden usarse como prueba de cribado primaria sin necesidad categórica de inmunofluorescencia, lo que simplifica la petición desde dermatología. El estudio DCVAS, con 1.184 pacientes, mostró manifestaciones cutáneas en el 34 % de las granulomatosis con poliangitis, el 28 % de las poliangitis microscópicas y el 47 % de las granulomatosis eosinofílicas; la biopsia cutánea fue diagnóstica en el 68-94 % de las que se hicieron, y las lesiones cutáneas se asociaron a formas más graves en la enfermedad anti-PR3.

Fuentes: Bossuyt X, et al. Nat Rev Rheumatol. 2017 PMID: 28905856. Micheletti RG, et al. Arthritis Rheumatol. 2020 PMID: 32419292.

EvidenciaLa escalera terapéutica de la vasculitis cutánea frente a los ensayos

La tabla del libro graduaba la evidencia de cada escalón y situaba la colchicina 0,6 mg cada 12 horas y la dapsona en el nivel de series de casos, con anti-TNF y rituximab como promesas. El único ensayo aleatorizado de colchicina en vasculitis cutánea leucocitoclástica, realizado en Barcelona con 41 pacientes, no encontró diferencias frente a emolientes al mes ni a los 3 meses, aunque tres respondedores recayeron al suspenderla. Por su parte, la eosinofilia tisular quedó establecida como indicador de causa farmacológica y de curso corto. En 2026 la conducta razonable es retirar la causa, medidas físicas y corticoide corto si hace falta; la colchicina o la dapsona se ensayan en formas crónicas con objetivos medibles, y los inmunosupresores o rituximab quedan para la enfermedad crónica ulcerada o sistémica, siempre fuera de ficha.

Fuentes: Sais G, et al. Arch Dermatol. 1995 PMID: 7492128. Bahrami S, et al. Arch Dermatol. 2006 PMID: 16490843.

GuíasVasculitis IgA: criterios pediátricos, SHARE y KDIGO 2025

El libro citaba los criterios EULAR/PReS de 2006, el ensayo finlandés de prednisona y una lista de tratamientos para la nefritis basados en series, como ciclofosfamida con dipiridamol o inmunoglobulinas. Los criterios EULAR/PRINTO/PRES validados en Ankara exigen púrpura de predominio en piernas más uno de cuatro criterios, con alta sensibilidad y especificidad. Las recomendaciones europeas SHARE de 2019 sistematizan la vigilancia urinaria durante al menos 6-12 meses y las indicaciones de biopsia renal. En adultos con formas graves, añadir ciclofosfamida a los corticoides no aportó beneficio. La guía KDIGO 2025 de nefropatía IgA y vasculitis IgA pide un control más estricto de la proteinuria, idealmente por debajo de 0,3-0,5 g/día, con bloqueo del sistema renina-angiotensina; budesonida de liberación intestinal y sparsentan están autorizados para la nefropatía IgA, no para la vasculitis IgA.

Fuentes: Ozen S, et al. Ann Rheum Dis. 2010 PMID: 20413568. Ozen S, et al. Rheumatology (Oxford). 2019 PMID: 30879080. Pillebout E, et al. Kidney Int. 2010 PMID: 20505654. Floege J, et al. Kidney Int. 2025 PMID: 40975525.

TerapéuticaVasculitis urticarial: de los antihistamínicos a los biológicos fuera de ficha

El capítulo recomendaba corticoides, dapsona 100-200 mg/día, colchicina e hidroxicloroquina, con micofenolato o ciclofosfamida en casos aislados. La revisión sistemática de 2019, con 789 pacientes, confirmó que los corticoides controlan la piel en más del 80 % pero no pueden mantenerse, que los inmunomoduladores permiten reducirlos y que omalizumab, inmunoglobulinas, micofenolato, colchicina, hidroxicloroquina y dapsona pueden ser eficaces, mientras que los antihistamínicos, montelukast, danazol o pentoxifilina fallan en la mayoría. Ningún fármaco está autorizado para la vasculitis urticarial: omalizumab, rituximab y los antagonistas de la interleucina 1 se usan fuera de ficha. Hoy se acepta que parte de los casos normocomplementémicos son linfocíticos y que el síndrome de Schnitzler debe excluirse con inmunofijación.

Fuentes: Kolkhir P, et al. J Allergy Clin Immunol. 2019 PMID: 30268388.

TerapéuticaCrioglobulinemia mixta: criterios de 2011 y antivirales de acción directa

El libro proponía interferón pegilado con ribavirina durante al menos 12 meses, con rituximab en formas graves, y advertía de respuestas renales lentas e incompletas. Los criterios preliminares de clasificación de 2011 combinan cuestionario, clínica y laboratorio con una sensibilidad del 88,5 % y una especificidad superior al 93 %. Desde 2015 los antivirales de acción directa sin interferón curan la hepatitis C en la gran mayoría de los pacientes y la remisión de la vasculitis acompaña en muchos casos a la respuesta viral, aunque la neuropatía y la nefropatía pueden persistir y algunas clonas B siguen activas tras la curación. El rituximab se mantiene para la glomerulonefritis, la neuropatía grave y las úlceras extensas, y es el tratamiento de base en las formas no infecciosas asociadas a Sjögren o linfoma.

Fuentes: De Vita S, et al. Ann Rheum Dis. 2011 PMID: 21571735. Ramos-Casals M, et al. Lancet. 2012 PMID: 21868085. Cacoub P, Saadoun D. N Engl J Med. 2021 PMID: 33730456.

SeguridadNuevos desencadenantes: levamisol, inmunoterapia y biológicos

La tabla del libro ya incluía anti-TNF, rituximab, bortezomib, interferones y factores estimulantes de colonias, y advertía de que la cocaína causa lesiones de línea media con ANCA antielastasa. Desde entonces se describió la vasculopatía por cocaína adulterada con levamisol, con púrpura retiforme en orejas y mejillas, neutropenia y ANCA atípicos a título alto, un cuadro que se confunde con vasculitis ANCA primaria y puede llevar a inmunosupresión innecesaria. Los inhibidores de PD-1, PD-L1 y CTLA-4 se asocian a vasculitis, sobre todo de vaso grande y del sistema nervioso, que respondieron a la suspensión y a los corticoides en la revisión sistemática disponible. Ante cualquier vasculitis cutánea conviene preguntar por tóxicos, biológicos e inmunoterapia, y notificar los casos sospechosos al Sistema Español de Farmacovigilancia.

Fuentes: Graf J. Curr Opin Rheumatol. 2013 PMID: 23196324. Daxini A, et al. Clin Rheumatol. 2018 PMID: 29923081.
Recursos relacionados

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Fuentes

Referencias

Lectura de referencia

N.H. Cox, J.L. Jorizzo, J.F. Bourke, C.O.S. Savage. Capítulo 50, «Vasculitis, Neutrophilic Dermatoses and Related Disorders». En: Burns T, Breathnach S, Cox N, Griffiths C, eds. Rook’s Textbook of Dermatology. 8.ª ed. Oxford: Wiley-Blackwell; 2010. Consultado en su edición original en inglés.

Fuentes consultadas para contrastar y actualizar

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  2. Sunderkötter CH, Zelger B, Chen KR, et al. Nomenclature of cutaneous vasculitis: dermatologic addendum to the 2012 revised International Chapel Hill Consensus Conference Nomenclature of Vasculitides. Arthritis Rheumatol. 2018;70(2):171-84. PMID: 29136340.
  3. Bossuyt X, Cohen Tervaert JW, Arimura Y, et al. Position paper: revised 2017 international consensus on testing of ANCAs in granulomatosis with polyangiitis and microscopic polyangiitis. Nat Rev Rheumatol. 2017;13(11):683-92. PMID: 28905856.
  4. Micheletti RG, Chiesa Fuxench Z, Craven A, et al. Cutaneous manifestations of antineutrophil cytoplasmic antibody-associated vasculitis. Arthritis Rheumatol. 2020;72(10):1741-7. PMID: 32419292.
  5. Sais G, Vidaller A, Jucglà A, et al. Colchicine in the treatment of cutaneous leukocytoclastic vasculitis. Results of a prospective, randomized controlled trial. Arch Dermatol. 1995;131(12):1399-402. PMID: 7492128.
  6. Bahrami S, Malone JC, Webb KG, Callen JP. Tissue eosinophilia as an indicator of drug-induced cutaneous small-vessel vasculitis. Arch Dermatol. 2006;142(2):155-61. PMID: 16490843.
  7. Graf J. Rheumatic manifestations of cocaine use. Curr Opin Rheumatol. 2013;25(1):50-5. PMID: 23196324.
  8. Daxini A, Cronin K, Sreih AG. Vasculitis associated with immune checkpoint inhibitors: a systematic review. Clin Rheumatol. 2018;37(9):2579-84. PMID: 29923081.
  9. Ozen S, Pistorio A, Iusan SM, et al. EULAR/PRINTO/PRES criteria for Henoch-Schönlein purpura, childhood polyarteritis nodosa, childhood Wegener granulomatosis and childhood Takayasu arteritis: Ankara 2008. Part II: final classification criteria. Ann Rheum Dis. 2010;69(5):798-806. PMID: 20413568.
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