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Progeria de Hutchinson-Gilford y síndrome de Werner: la piel que delata un envejecimiento prematuro y lo que hoy tiene tratamiento

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Lectura clínica · Tejido conectivo y envejecimiento prematuro

Progeria de Hutchinson-Gilford y síndrome de Werner: la piel que delata un envejecimiento prematuro y lo que hoy tiene tratamiento

Sobre las fichas «Progeria» y «Werner Syndrome» (capítulo 4, Disorders of Connective Tissue) · Joel L. Spitz, 2004

Son dos enfermedades muy raras en las que el dermatólogo puede ser el primero en dar con el diagnóstico: un lactante con placas esclerodermiformes en abdomen y muslos, venas marcadas en el cuero cabelludo y alopecia, o un adulto joven con canicie, cataratas bilaterales y úlceras maleolares que no cierran. Esta lectura ordena los signos cutáneos precoces, el estudio genético de cada una, sus diferenciales actuales y lo que ha cambiado: lonafarnib en la progeria y el manejo protocolizado del síndrome de Werner.

LMNA c.1824C>T y progerinaLonafarnib y supervivenciaWRN y úlceras maleolaresCalcificación aquíleaMelanoma acral y sarcomas

Obra de referencia: Joel L. Spitz, Genodermatoses: A Clinical Guide to Genetic Skin Disorders, 2.ª ed. (Lippincott Williams & Wilkins, 2004). Síntesis editorial DermRX actualizada a octubre de 2026 · Revisión clínica individual pendiente · 13 min de lectura.

Decisiones esenciales

En 20 segundos

  • La progeria de Hutchinson-Gilford se debe casi siempre a la variante de novo c.1824C>T de LMNA, que produce progerina: el niño nace con aspecto normal y en los primeros meses aparecen piel esclerodermiforme en abdomen y muslos, venas marcadas en el cuero cabelludo y alopecia.
  • Sin tratamiento la supervivencia media es de 14,6 años y la muerte es cardiovascular. Lonafarnib se asoció a menor mortalidad (3,7 % frente a 33,3 % en la cohorte del primer ensayo) y está autorizado por la FDA desde 2020 y en la Unión Europea desde 2022.
  • El síndrome de Werner es autosómico recesivo (WRN, una helicasa RecQ): falta el estirón puberal y entre los 20 y los 40 años se suman canicie y alopecia, cataratas bilaterales, piel atrófica y tensa, diabetes y úlceras en tobillos, talones y codos.
  • La calcificación del tendón de Aquiles en una radiografía simple es casi exclusiva del Werner (76 % de los pacientes frente a menos del 1 % de los controles) y forma parte de los criterios diagnósticos vigentes.
  • En el Werner el cáncer marca hoy el pronóstico: melanoma, a menudo acral o mucoso, sarcomas, tumores tiroideos y meningiomas. Las úlceras se previenen tratando las callosidades antes de que se abran.
Lo que merece la pena retener

Claves de la lectura

1

Una sola base y una proteína tóxica

La variante c.1824C>T no cambia el aminoácido (p.Gly608Gly), pero activa un sitio críptico de empalme en el exón 11 de LMNA. El resultado es la progerina, una lamina A que ha perdido 50 aminoácidos y queda farnesilada de forma permanente, anclada a la envoltura nuclear. En la descripción original estaba presente en 18 de 20 casos clásicos y casi siempre surge de novo, de modo que el riesgo de recurrencia para los padres es bajo. Todo el tratamiento actual intenta impedir esa farnesilación.

2

La piel avisa antes que la curva de peso

En una serie de 39 niños con progeria, todos tenían alteraciones de piel o pelo antes de los 24 meses. Lo más frecuente fue el cambio esclerodermiforme (78 %), en abdomen y miembros inferiores, con una edad media de inicio de 1,9 meses y presente ya al nacer en una cuarta parte. Seguían las venas prominentes del cuero cabelludo (59 %), la cianosis perioral y la discromía moteada. Aun así, solo el 54 % tenía el diagnóstico clínico al cumplir el primer año.

3

Una alopecia con patrón propio

El pelo terminal está presente al nacer y empieza a perderse hacia los 10 meses, primero en las regiones temporales y occipital; la línea media y el vértex resisten más tiempo. Cejas y pestañas existen casi siempre al nacimiento y desaparecen después. Hacia los 2 años, la suma de alopecia, cráneo grande con cara pequeña, micrognatia, venas visibles y pérdida de grasa subcutánea es inconfundible, pero para entonces ya se ha perdido tiempo de tratamiento y de consejo a la familia.

4

El corazón decide el pronóstico de la progeria

La supervivencia media sin tratamiento es de 14,6 años. Cuando se conoce la causa de la muerte, la insuficiencia cardiaca es la más frecuente (79 % en la mayor cohorte), sobre un fondo de arteriosclerosis acelerada, ictus e infarto. La disfunción diastólica del ventrículo izquierdo es la alteración ecocardiográfica más habitual (59 % de los niños estudiados) y, a medida que el tratamiento alarga la vida, la estenosis aórtica calcificada emerge como causa de muerte en los pacientes de más edad.

5

Lonafarnib: el primer fármaco que modifica la supervivencia

Es un inhibidor de la farnesiltransferasa por vía oral. En el primer ensayo, los 25 niños tratados al menos 2 años mejoraron en alguna de las variables medidas (ganancia de peso, rigidez arterial, estructura ósea o audición). La comparación con controles no tratados emparejados mostró 1 muerte entre 27 tratados frente a 9 entre 27, con un cociente de riesgos de 0,12 tras una mediana de 2,2 años. La progerina plasmática, 95 veces más alta que en controles, desciende entre un 35 y un 62 % con el fármaco, y ese descenso se asocia a mayor supervivencia.

6

El Werner empieza donde debería empezar la vida adulta

No hay estirón puberal y la talla final es baja. En el registro japonés la edad media de inicio fue de 26 años y la de diagnóstico de 42: un retraso de 16 años durante el cual el paciente ya ha pasado por oftalmología (cataratas bilaterales hacia los 30) y por endocrinología (diabetes con resistencia a la insulina y grasa visceral pese a un índice de masa corporal bajo). Muchos casos los identifican al final dermatólogos y cirujanos plásticos, a los que llegan por las úlceras.

7

Úlceras por presión sobre una piel sin reserva

Se asientan en el tercio distal de la pierna, los maléolos, el talón, el tendón de Aquiles, la planta y los codos, casi siempre sobre una callosidad. Concurren adelgazamiento y esclerosis de la piel, pérdida de grasa subcutánea, calcificaciones, mala perfusión y deformidad osteoarticular. En el registro las tenían dos de cada tres pacientes y el 15 % había sufrido una amputación. La guía japonesa convierte la callosidad en la diana preventiva, antes de que la piel se abra.

8

Un espectro tumoral distinto del habitual

En una revisión de 189 pacientes con 248 neoplasias, dos tercios correspondían a seis tipos: tumores tiroideos, melanoma, meningioma, sarcomas de partes blandas, leucemia o síndromes preleucémicos y tumores óseos primarios. El riesgo de melanoma fue 53,5 veces el esperado y el de neoplasia tiroidea, 8,9 veces. Entre 2011 y 2020 la edad media de muerte fue de 59 años y la primera causa fueron los tumores no epiteliales; no se registró ninguna muerte por enfermedad aterosclerótica.

Repaso organizado

Dos progerias, sus imitadores y un plan de seguimiento

Primero las dos enfermedades de la lectura; después los cuadros con los que se confunden, lo que hay que vigilar por órganos y el tratamiento por escalones.

Las dos enfermedades de la lectura

Progeria de Hutchinson-Gilford

LMNA (1q22) · dominante, casi siempre de novo
Inicio
Aspecto normal al nacer. Entre el primer y el segundo año se establecen el fallo de medro, la facies característica y la alopecia; los signos cutáneos pueden estar presentes desde los primeros meses.
Piel
Áreas esclerodermiformes duras y abollonadas en abdomen y miembros inferiores, piel fina con venas visibles en cuero cabelludo y tronco, discromía moteada y pérdida progresiva de grasa subcutánea.
Pelo y uñas
Alopecia que progresa hasta ser casi total, con pérdida posterior de cejas y pestañas. Uñas normales al nacer que se vuelven pequeñas, cortas e irregulares.
Fenotipo general
Talla y peso muy bajos sin déficit de hormona de crecimiento ni de aporte, cráneo grande con cara pequeña, micrognatia, nariz afilada, voz aguda, contracturas articulares, osteólisis de falanges distales y clavículas y coxa valga. La inteligencia es normal.
Corazón y vasos
Arteriosclerosis acelerada, hipertensión, pérdida de distensibilidad arterial, disfunción diastólica, ictus e infarto; en los supervivientes de más edad, estenosis aórtica calcificada.
Laboratorio
Tiempo de protrombina alargado y cifras elevadas de plaquetas y fósforo. La progerina plasmática es, por ahora, un biomarcador de investigación.
Confirmación
Secuenciación de LMNA. La variante clásica c.1824C>T explica cerca del 90 % de los casos con genotipo conocido; otras variantes del exón 11 y de su intrón dan formas no clásicas. La biopsia cutánea es inespecífica.
Pronóstico
Supervivencia media de 14,6 años sin tratamiento, que lonafarnib prolonga.

Síndrome de Werner

WRN (8p12) · autosómica recesiva
Inicio
Infancia normal. Falta el estirón puberal y los signos aparecen entre los 20 y los 40 años; en el registro japonés, edad media de inicio de 26 años y de diagnóstico de 42.
Piel
Atrófica, tensa y brillante en cara y zonas acras, con pérdida de grasa subcutánea en las extremidades, discromía, telangiectasias, hiperqueratosis sobre prominencias óseas y úlceras de cierre difícil.
Pelo, cara y voz
Canicie y alopecia desde la tercera década, facies afilada con nariz picuda y voz aguda o ronca.
Ojos
Cataratas bilaterales en torno a los 30 años.
Partes blandas y hueso
Calcificaciones de partes blandas, sobre todo en el tendón de Aquiles, osteoporosis, sarcopenia, pie plano y deformidades articulares.
Metabolismo y vasos
Diabetes con resistencia a la insulina y grasa visceral, dislipemia, hígado graso, hipogonadismo y aterosclerosis precoz.
Tumores
Melanoma acral o mucoso, sarcomas de partes blandas, osteosarcoma, tumores tiroideos, meningioma y neoplasias mieloides.
Confirmación
Criterios japoneses revisados (signos cardinales con calcificación aquílea) y estudio de WRN. En un registro internacional, el 20 % de los casos remitidos no tenía variantes en la región codificante de WRN.
Pronóstico
Edad media de muerte de 59 años en la última década; el cáncer es la primera causa.

Cuadros que se confunden con ellas

Dermopatía restrictiva

ZMPSTE24 recesiva o LMNA dominante de novo
Clave
Piel rígida y tensa desde la vida fetal, con vasos superficiales visibles, artrogriposis, clavículas displásicas y defecto de mineralización ósea.
Curso
Retraso de crecimiento intrauterino, polihidramnios y escasos movimientos fetales; muerte neonatal precoz.
Mecanismo
Falta la metaloproteasa que madura la prelamina A, que se acumula. Es el extremo más grave de las laminopatías progeroides.

Displasia mandibuloacral

LMNA (tipo A) o ZMPSTE24 (tipo B) · recesiva
Clave
Hipoplasia mandibular, osteólisis de clavículas y falanges distales, lipodistrofia parcial y pigmentación cutánea moteada, con retraso de crecimiento sobre todo posnatal.
Diferencia
Envejecimiento acelerado más leve y supervivencia más larga que en la progeria. Las variantes del codón 527 de LMNA tienen efecto fundador en algunas poblaciones; una forma con sordera se debe a POLD1.

Werner atípico

LMNA · autosómica dominante
Clave
Fenotipo de Werner con WRN normal. Las variantes de sentido erróneo de LMNA explicaron 4 de 26 casos atípicos y dan un cuadro más grave que el debido a WRN.
Conducta
Si WRN es negativo, ampliar a un panel de síndromes progeroides que incluya LMNA, ZMPSTE24, POLD1 y BANF1.

Progeria de Néstor-Guillermo

BANF1 · autosómica recesiva
Clave
Aspecto envejecido, pérdida de grasa subcutánea, extremidades delgadas y rigidez articular de inicio precoz, con alteraciones esqueléticas muy graves.
Diferencia
Sin enfermedad cardiovascular, diabetes ni hipertrigliceridemia en la edad adulta joven y con supervivencia relativamente larga; LMNA y ZMPSTE24 son normales.

Qué vigilar

Corazón y vasos en la progeria

Desde el diagnóstico
Hallazgo
Disfunción diastólica en el 59 % de los niños, hipertensión, rigidez arterial, placas carotídeas, ictus y accidentes isquémicos transitorios; estenosis aórtica calcificada en la segunda década.
Conducta
Seguimiento cardiológico y neurológico periódico en un centro con experiencia, con ecocardiograma y control de la presión arterial. La estenosis aórtica crítica se ha tratado en casos seleccionados con implante valvular transcatéter o derivación apicoaórtica.

Tumores en el Werner

Toda la vida adulta
Hallazgo
En el registro japonés se detectaron neoplasias malignas en torno al 30 % de los pacientes durante 3 años de seguimiento, con una edad media de inicio de 49,7 años.
Conducta
Exploración cutánea completa que incluya plantas, palmas, aparato ungueal y mucosas oral y nasal; palpación tiroidea y de partes blandas, y umbral bajo para pedir imagen ante dolor óseo o una masa. No existe un programa de cribado validado.

Pies y riñón en el Werner

En cada visita
Hallazgo
Callosidades, deformidad y calcificaciones; úlceras en dos de cada tres pacientes y amputación en el 15 %. El filtrado glomerular cae con rapidez y la creatinina lo sobrestima por la sarcopenia.
Conducta
Inspección sistemática de los pies, radiografía si se sospecha osteomielitis, control de la presión arterial y de la glucemia, y ajuste de fármacos con cistatina C cuando esté disponible.

Tratamiento por escalones

Lonafarnib

Progeria y laminopatías progeroides
Indicación
A partir de los 12 meses de edad, en la progeria confirmada genéticamente y en las laminopatías progeroides por defecto de procesamiento (variante heterocigota de LMNA con acumulación de proteína similar a la progerina, o variantes bialélicas de ZMPSTE24).
Pauta
En los ensayos, 150 mg/m² por vía oral dos veces al día.
Tolerancia
Efectos adversos sobre todo digestivos (vómitos, diarrea, náuseas) al inicio, por lo general leves o moderados y manejables con ajuste de dosis.
Límites
No normaliza el crecimiento ni el fenotipo musculoesquelético y la enfermedad cardiovascular sigue progresando. Añadir pravastatina y ácido zoledrónico mejoró la densidad ósea sin beneficio cardiovascular adicional.
Acceso
Comprobar disponibilidad y condiciones de financiación en España.

Soporte en la progeria

Equipo multidisciplinar
Medidas
Nutrición, fisioterapia para las contracturas, cuidado dental, audiometría y apoyo psicosocial y escolar; emolientes y protección frente a traumatismos en una piel fina y sin panículo.
Evitar
Los suplementos de carbonato cálcico de rutina: en los ensayos se asociaron a más calcificaciones extraesqueléticas.

Callosidades y úlceras del Werner

Guía japonesa de 2020
Prevención
Queratolíticos tópicos y deslaminado de la hiperqueratosis, descarga de los puntos de apoyo y calzado adaptado.
Úlcera establecida
Lavado, desbridamiento del tejido necrótico, tratamiento de la infección, apósitos que mantengan un ambiente húmedo y productos que favorezcan la granulación.
Cirugía
Cuando fracasa el tratamiento conservador; las técnicas actuales de cierre permiten procedimientos poco invasivos incluso en úlceras de apoyo.

Metabolismo y músculo en el Werner

Diabetes, lípidos y sarcopenia
Diabetes
Metformina y tiazolidinedionas son eficaces para el control glucémico. En el registro, los pacientes tratados con pioglitazona tenían menos úlceras, una asociación transversal que no demuestra causalidad.
Músculo
Ejercicio de resistencia desde el diagnóstico: la pérdida de masa muscular es casi constante.

En investigación

Sin autorización
Progeria
Everolimus asociado a lonafarnib (fase I/II), progerinina (fase IIa) y edición de bases, que en un modelo murino elevó la mediana de vida de 215 a 510 días con una sola inyección.
Werner
Ribósido de nicotinamida, 1.000 mg al día: en un ensayo cruzado doble ciego fue seguro, mejoró un índice de rigidez arterial y redujo el área de las úlceras en los tres pacientes que las tenían.
Segunda mirada

Contrastes que resuelven la duda

Cuatro comparaciones para no confundir una progeria con otra ni con las esclerosis cutáneas adquiridas.

Progeria de Hutchinson-Gilford frente a síndrome de Werner

Edad
Primer año de vida en la progeria; tercera y cuarta décadas en el Werner.
Herencia
Dominante de novo, con riesgo bajo para los hermanos, frente a recesiva, con un 25 % de riesgo en cada hermano.
Signo guía
Alopecia y venas del cuero cabelludo en el lactante; canicie, cataratas y úlceras en el adulto.
Cáncer
Excepcional en la progeria; determinante en el Werner.
Causa de muerte
Cardiovascular en la adolescencia frente a tumores hacia la sexta década.

Progeria frente a dermopatía restrictiva y otras esclerosis del lactante

Embarazo
Normal en la progeria; polihidramnios y pocos movimientos fetales en la dermopatía restrictiva.
Recién nacido
Peso y cara normales en la progeria; piel rígida generalizada y artrogriposis en la dermopatía restrictiva.
Otras opciones
El esclerema y la necrosis grasa del recién nacido aparecen tras sufrimiento neonatal; el síndrome de piel rígida y la morfea suelen empezar más tarde.
Estudio
Genético en ambos casos: LMNA primero y ZMPSTE24 si la rigidez es congénita.

Síndrome de Werner frente a esclerosis sistémica

Qué comparten
Piel tensa y brillante en cara y dedos, telangiectasias, calcinosis y úlceras.
Qué falta en el Werner
Fenómeno de Raynaud, autoanticuerpos específicos y afectación pulmonar o esofágica.
Qué sobra
Talla baja, canicie antes de los 30, cataratas bilaterales, voz aguda, diabetes y calcificación del tendón de Aquiles.
Consecuencia
Evita inmunosupresores innecesarios y abre el cribado tumoral y el consejo genético.

Úlcera del Werner frente a úlcera venosa o del pie diabético

Localización
Maléolos, talón, tendón de Aquiles, planta y codos, sobre callosidad y prominencia ósea.
Contexto
Paciente joven, sin insuficiencia venosa y con una diabetes de pocos años que no explica la lesión.
Radiografía
Calcificaciones en el tendón de Aquiles y en partes blandas.
Consecuencia
La compresión no resuelve una úlcera cuyo mecanismo es la presión sobre piel atrófica: hacen falta descarga, tratamiento de la hiperqueratosis y, con frecuencia, cirugía.
Escenarios clínicos

Qué haría en consulta

Elaboración editorial propia de DermRX: escenarios construidos al integrar la lectura con guías, consensos y fichas técnicas vigentes. No sustituyen al juicio clínico ni a la valoración en una unidad de referencia.

Si un lactante de 3 meses, con peso y cara normales al nacer, tiene placas duras y abollonadas en abdomen y muslos

Pensaría en una progeria antes que en una morfea. Buscaría venas prominentes en el cuero cabelludo y cianosis perioral, no confiaría en la biopsia, que es inespecífica, y pediría la secuenciación de LMNA.

Si los padres de un niño con progeria recién confirmada preguntan si existe tratamiento

Explicaría que lonafarnib está autorizado en la Unión Europea a partir de los 12 meses y que se ha asociado a menor mortalidad, aunque no cura. Derivaría a un centro con experiencia, avisaría de los efectos digestivos iniciales y comprobaría disponibilidad y condiciones de financiación en España.

Si un niño con progeria recibe suplementos de calcio «para los huesos»

Revisaría la indicación con su pediatra: en los ensayos, el carbonato cálcico se asoció a más calcificaciones extraesqueléticas y no se recomienda de forma rutinaria.

Si un hombre de 38 años, de talla baja, canoso desde los 20 y operado de cataratas en ambos ojos, consulta por una úlcera maleolar

Sospecharía un síndrome de Werner. Pediría una radiografía lateral de tobillo en busca de calcificación aquílea, glucemia y perfil lipídico, preguntaría por consanguinidad y solicitaría el estudio de WRN con consejo genético.

Si una mujer de 35 años con piel tensa en manos y cara está etiquetada de esclerodermia, pero no tiene Raynaud ni autoanticuerpos

Buscaría canicie precoz, cataratas, voz aguda y calcificaciones. Como en las mujeres el cuadro completo es menos frecuente, pediría el estudio genético aunque no reuniera todos los signos cardinales.

Si un paciente con síndrome de Werner presenta una mácula pigmentada en la planta o una banda ungueal reciente

La biopsiaría sin demora: el melanoma de estos pacientes es sobre todo acral o mucoso. Exploraría además la mucosa oral y nasal y los ganglios regionales.

Si un paciente con síndrome de Werner tiene un callo doloroso en el talón, todavía sin úlcera

Lo trataría como una lesión preulcerosa: queratolítico, deslaminado, descarga y calzado adaptado, con revisión en pocas semanas. Comprobaría la presión arterial y el control de la diabetes.

Detalles que cambian la conducta

Perlas de examen y de consulta

◆Cianosis perioral sin cardiopatía

En el lactante con progeria, el tono azulado alrededor de la boca refleja vasos visibles a través de una piel muy fina. Apareció en uno de cada cinco niños de la serie, con una edad media de 2,4 meses.

◆Sal y pimienta en un bebé

La hipopigmentación e hiperpigmentación moteadas sobre las áreas esclerodermiformes recuerdan al signo descrito en la esclerodermia. En un lactante, esa combinación obliga a pensar en una laminopatía.

◆Nódulos blandos sobre piel dura

Las áreas esclerodermiformes de la progeria tienen un aspecto abollonado por pequeñas protrusiones blandas de tejido subcutáneo. Ese relieve irregular las distingue de la placa lisa de la morfea.

◆La voz como signo cardinal

La voz aguda o ronca forma parte de los criterios del Werner, pero es menos frecuente en mujeres. A los 40 años, el 57 % de los varones reunía todos los signos cardinales y ninguna mujer lo hacía.

◆Cataratas antes de los 40

Una catarata bilateral en un adulto joven con pelo cano es, a menudo, el primer motivo de consulta del Werner. El oftalmólogo es quien antes puede sospecharlo; el dermatólogo, quien suele confirmarlo años después.

◆Diabetes en un paciente delgado

La diabetes del Werner cursa con índice de masa corporal bajo, grasa visceral abundante y resistencia a la insulina marcada. Ese perfil, unido a extremidades finas, debe hacer revisar la piel y el pelo.

◆Creatinina engañosa

Con tan poca masa muscular, el filtrado estimado por creatinina resultó más alto que el calculado con cistatina C (98 frente a 83 ml/min/1,73 m²). Conviene tenerlo presente al dosificar fármacos.

◆Hermanos por estudiar

Cerca del 30 % de los padres de los pacientes del registro japonés de Werner eran consanguíneos. Un diagnóstico obliga a preguntar por hermanos con canas precoces, cataratas o úlceras.

Contraste con fuentes actuales

Actualización DermRX

Qué ha cambiado entre la obra (2004) y octubre de 2026.

Actualización DermRXDel gen recién descubierto al biomarcador en plasma

La obra recogía el hallazgo de LMNA, publicado un año antes, y dejaba el diagnóstico molecular «para el futuro». Hoy la secuenciación de LMNA es la prueba de elección y se dispone de un inmunoensayo de progerina plasmática cuyo descenso con el tratamiento se asocia a la supervivencia.

Fuente: Eriksson M, et al. Nature. 2003;423(6937):293-8. PMID: 12714972. Gordon LB, et al. Circulation. 2023;147(23):1734-1744. PMID: 36919608.

Actualización DermRXLonafarnib, de ensayo abierto a fármaco autorizado

En 2004 el manejo era solo de soporte. Los ensayos de un solo brazo y su comparación con cohortes no tratadas llevaron a la autorización de la FDA en noviembre de 2020, apoyada en una ganancia de supervivencia de 2,5 años, y a la europea el 18 de julio de 2022, en circunstancias excepcionales.

Fuente: Gordon LB, et al. Proc Natl Acad Sci U S A. 2012;109(41):16666-71. PMID: 23012407. Gordon LB, et al. JAMA. 2018;319(16):1687-1695. PMID: 29710166. Suzuki M, et al. Genet Med. 2023;25(2):100335. PMID: 36507973. Agencia Europea de Medicamentos. Zokinvy (lonafarnib): informe público europeo de evaluación. Ficha de la EMA.

Actualización DermRXUna enfermedad que cambia al vivir más

Con una supervivencia más larga afloran complicaciones que antes no daba tiempo a ver, como la estenosis aórtica calcificada, tratada ya con técnicas transcatéter en casos seleccionados. Añadir pravastatina y ácido zoledrónico a lonafarnib no aportó beneficio cardiovascular.

Fuente: Gordon LB, et al. Front Cardiovasc Med. 2024;11:1356010. PMID: 38725831. Gordon LB, et al. Circulation. 2016;134(2):114-25. PMID: 27400896. Prakash A, et al. JAMA Cardiol. 2018;3(4):326-334. PMID: 29466530.

Actualización DermRXEl ácido hialurónico urinario sale del diagnóstico

La obra citaba la excreción urinaria de ácido hialurónico como dato de laboratorio en ambas enfermedades. Los criterios japoneses de Werner, revisados tras una encuesta nacional, la eliminaron por poco práctica y añadieron el estudio genético y la calcificación del tendón de Aquiles.

Fuente: Takemoto M, et al. Geriatr Gerontol Int. 2012;13(2):475-81. PMID: 22817610. Taniguchi A, et al. Geriatr Gerontol Int. 2020;21(2):163-165. PMID: 33260264. Kaneko H, et al. Geriatr Gerontol Int. 2023;24(1):161-167. PMID: 38062994.

Actualización DermRXGuía de manejo del Werner

La guía japonesa de 2020 dedica capítulos propios a dislipemia e hígado graso, sarcopenia, diabetes, osteoporosis, infección, úlceras, tratamiento dermatológico y calcificaciones tendinosas. Es el primer documento que protocoliza el cuidado de las úlceras y sitúa la callosidad como objetivo preventivo.

Fuente: Kubota Y, et al. Geriatr Gerontol Int. 2020;21(2):153-159. PMID: 33225552. Motegi SI, et al. Geriatr Gerontol Int. 2020;21(2):160-162. PMID: 33142357. Takemoto M, et al. Geriatr Gerontol Int. 2020;21(2):142-145. PMID: 33169495.

Actualización DermRXEl Werner vive más y muere de otra cosa

La obra situaba la muerte entre la cuarta y la sexta década por cáncer, infarto o ictus. En Japón la edad media de muerte entre 2011 y 2020 fue de 59 años, sin fallecimientos por enfermedad aterosclerótica y con los tumores no epiteliales como primera causa.

Fuente: Kato H, et al. Orphanet J Rare Dis. 2022;17(1):226. PMID: 35698103. Koshizaka M, et al. Aging (Albany NY). 2020;12(24):24940-24956. PMID: 33373317. Lauper JM, et al. PLoS One. 2013;8(4):e59709. PMID: 23573208.

Actualización DermRXMás genes en el diferencial y nuevas dianas

Desde 2004 se han caracterizado la dermopatía restrictiva por ZMPSTE24, el Werner atípico por LMNA y la progeria de Néstor-Guillermo por BANF1, descrita por un grupo español. En el horizonte están la edición de bases, eficaz en ratones, y el ribósido de nicotinamida en el Werner.

Fuente: Navarro CL, et al. Hum Mol Genet. 2005;14(11):1503-13. PMID: 15843403. Chen L, et al. Lancet. 2003;362(9382):440-5. PMID: 12927431. Puente XS, et al. Am J Hum Genet. 2011;88(5):650-6. PMID: 21549337. Koblan LW, et al. Nature. 2021;589(7843):608-614. PMID: 33408413. Shoji M, et al. Aging Cell. 2025;24(8):e70093. PMID: 40459998. ClinicalTrials.gov, NCT02579044 (everolimus con lonafarnib). Registro del ensayo. ClinicalTrials.gov, NCT06775041 (progerinina). Registro del ensayo.
Recursos relacionados

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Fuentes

Referencias

Lectura de referencia

Joel L. Spitz. Progeria; Werner Syndrome (capítulo 4, Disorders of Connective Tissue; perlas clínicas de Jouni Uitto, Ilona Frieden, Kurt Hirschhorn y Judith Willner). En: Spitz JL. Genodermatoses: A Clinical Guide to Genetic Skin Disorders. 2.ª ed. Filadelfia: Lippincott Williams & Wilkins; 2004.

Fuentes consultadas para contrastar y actualizar

  1. Eriksson M, Brown WT, Gordon LB, Glynn MW, Singer J, Scott L, et al. Recurrent de novo point mutations in lamin A cause Hutchinson-Gilford progeria syndrome. Nature. 2003;423(6937):293-8. PMID: 12714972.
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