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Hidroa vacciniforme: reconocer la fotodermatosis que deja cicatriz y separar la forma clásica de la sistémica asociada al VEB

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Lectura clínica · Fotodermatosis cicatricial infantil

Hidroa vacciniforme: reconocer la fotodermatosis que deja cicatriz y separar la forma clásica de la sistémica asociada al VEB

Sobre el capítulo 94, «Hidroa vacciniforme» (Vandergriff) · Dermatología de Fitzpatrick, 9.ª ed., 2019

Un niño con vesículas que aparecen tras el sol y dejan cicatrices deprimidas en las mejillas no tiene una erupción polimorfa lumínica más: tiene, muy probablemente, la forma cutánea de una proliferación de linfocitos T infectados por el virus de Epstein-Barr. Esta lectura ordena qué confirma el diagnóstico, qué señales anuncian la variante sistémica con riesgo de linfoma y qué puede ofrecer el dermatólogo más allá de la fotoprotección, con actualización a octubre de 2026.

Fotodermatosis cicatricialVirus de Epstein-BarrLinfocitos T γδForma clásica y sistémicaFotoprotección estricta

Obra de referencia: Kang S, Amagai M, Bruckner AL, Enk AH, Margolis DJ, McMichael AJ, Orringer JS (eds.), Fitzpatrick’s Dermatology, 9.ª ed. (McGraw-Hill Education, 2019). Síntesis editorial DermRX actualizada a octubre de 2026 · Revisión clínica individual pendiente · 19 min de lectura.

Ideas esenciales

En 20 segundos

  • La hidroa vacciniforme es una fotodermatosis rara de la infancia en la que pápulas y vesículas inducidas por el sol evolucionan a costra umbilicada y, siempre, a cicatriz varioliforme deprimida; ese desenlace la separa de la erupción polimorfa lumínica.
  • Se estima una prevalencia de 0,34 casos por 100 000 habitantes; empieza casi siempre antes de los 8 años, afecta más a fototipos claros y suele remitir en la adolescencia, aunque en algunos pacientes persiste en la vida adulta.
  • El virus de Epstein-Barr se detecta en las lesiones de la gran mayoría de los pacientes y en sangre periférica, con carga que sigue a la actividad; hoy la forma clásica se entiende como el extremo benigno de un espectro de proliferaciones linfoides T/NK con VEB.
  • La biopsia muestra vesícula intraepidérmica con degeneración reticular y necrosis de queratinocitos, infiltrado perivascular de linfocitos T y una fracción de células EBER positivas; la clonalidad del receptor T inclina hacia la forma sistémica.
  • Edema facial, fiebre, adenopatías, hepatoesplenomegalia, lesiones en piel cubierta o alergia grave a picaduras de mosquito obligan a pensar en el trastorno linfoproliferativo sistémico, de pronóstico grave, y a derivar a hematología.
  • El tratamiento de la forma clásica descansa en la fotoprotección estricta frente a UVA y UVB; antivirales, antipalúdicos, aceite de pescado y fototerapia profiláctica tienen solo apoyo anecdótico y ningún ensayo controlado.
Lo que merece la pena retener

Claves de la lectura

1

La cicatriz varioliforme constante separa la hidroa de otras fotodermatosis infantiles

Ardor o escozor a las pocas horas del sol, eritema y edema, y en menos de un día pápulas que se convierten en vesículas sobre todo en mejillas, en menor medida en el resto de la cara, y en el dorso de manos y antebrazos, con distribución simétrica. En semanas, las vesículas se umbilican, se cubren de costra y dejan depresiones hipopigmentadas como las de la viruela. La erupción polimorfa lumínica, el prurigo actínico o la protoporfiria no cicatrizan de forma sistemática así. Ante un niño con cicatrices punteadas en la cara y brotes estivales, el diagnóstico se plantea antes incluso de ver una lesión activa.

2

El parentesco con la erupción polimorfa lumínica es clínico, no etiológico

La relación con el sol, la topografía y el aspecto inicial recuerdan a la erupción polimorfa lumínica, y la obra mantiene la hipótesis de una variante cicatricial de esta. Pero la hidroa es más destructiva, deja cicatriz siempre y no responde a lo que suele controlar la erupción polimorfa, salvo quizá fotoprotectores y fototerapia profiláctica. No se ha identificado cromóforo; la dosis eritematógena mínima a UVB suele ser normal y en algunos pacientes hay sensibilidad aumentada a UVA. La investigación posterior ha desplazado el eje patogénico hacia el virus de Epstein-Barr y los linfocitos T infectados.

3

El VEB no es un acompañante: está en los linfocitos y queratinocitos de la lesión

Los ácidos nucleicos del VEB aparecen en el 85–95 % de las lesiones y no en la piel de controles; se han visto viriones en linfocitos y queratinocitos, y entre el 5 y el 20 % de los linfocitos del infiltrado muestran señal por hibridación in situ. El ADN viral está de forma constante en sangre periférica y sus niveles altos acompañan a la actividad y la gravedad. Los pacientes tienen más linfocitos T γδ circulantes, infectados por el virus. Por eso la carga viral en sangre y la tinción EBER en la biopsia se han convertido en pruebas centrales del estudio.

4

Lo más importante del diagnóstico es no confundir la forma clásica con la sistémica

La forma sistémica, que la obra llama linfoma de tipo hidroa vacciniforme (la revisión de 2017 de la clasificación de la OMS ya hablaba de trastorno linfoproliferativo), comparte la erupción papulovesiculosa, pero aparece también en piel no expuesta, se acompaña de fiebre, hepatoesplenomegalia y adenopatías, y produce edema llamativo de cara, labios y nariz y lesiones en las piernas. Histológicamente muestra un infiltrado angiocéntrico y angiodestructivo de linfocitos citotóxicos atípicos con reordenamiento clonal del receptor T. Se ha descrito sobre todo en niños y adultos jóvenes de Latinoamérica y Asia y puede evolucionar a linfoma sistémico fulminante. Separarlas cambia por completo el seguimiento y el tratamiento.

5

La edad de inicio y el edema facial pesan en el pronóstico más que la intensidad del brote

La forma cutánea aislada empieza hacia los 5 años de media; las variantes graves y el linfoma lo hacen más tarde, al final de la primera década o en la segunda. En una serie japonesa citada por la obra, el inicio a los 9 años o más se asoció con mortalidad. Los varones tienen inicio más tardío, curso más largo y más formas graves. Un niño que debuta en la edad escolar o adolescente, con edema facial, alergia grave a picaduras o lesiones en zonas cubiertas, merece estudio hematológico aunque la erupción parezca típica.

6

El estudio de laboratorio sirve para descartar imitadores y medir la actividad viral

La obra recomienda determinar porfirinas en sangre, orina y heces para excluir una porfiria cutánea, y anticuerpos antinucleares y anti-ENA ante la posibilidad, pequeña, de lupus cutáneo. Si la clínica sugiere herpes simple u otra infección vírica fotoagravada, conviene confirmarla. La viremia por VEB apoya el diagnóstico y sirve de marcador de actividad. El fototest puede mostrar sensibilidad a UVA de onda corta y la provocación repetida puede reproducir las vesículas, pero no discrimina bien la hidroa de otras fotodermatosis; es una prueba de apoyo, no discriminativa.

7

Ningún fármaco ha demostrado eficacia: la fotoprotección es el tratamiento

No hay ensayos controlados. Los corticoides tópicos, los inhibidores de la calcineurina y los inmunosupresores orales suelen fracasar en la forma clásica. Los antipalúdicos han ayudado en algunos casos sin valor demostrado; aciclovir y valaciclovir redujeron la frecuencia y la gravedad de los brotes en una serie pequeña de niños con infección crónica por VEB; el aceite de pescado ha mejorado casos aislados. La fototerapia profiláctica con UVB de banda estrecha o PUVA puede inducir tolerancia, pero debe administrarse con cautela por riesgo de desencadenar el brote. En un estudio de calidad de vida, el impacto fue mayor que el de la dermatitis atópica o la psoriasis.

Repaso organizado

Del brote al pronóstico: qué forma es, qué prueba la confirma y qué escalón toca

Las tarjetas siguen el orden de la consulta: situar al paciente en el espectro, confirmar con la biopsia y la sangre, entender la diana y elegir el escalón terapéutico.

Formas del espectro y su pista clínica

Hidroa vacciniforme clásica

Infancia · piel expuesta · remite
Pista
Brotes estivales de pápulas y vesículas en mejillas y dorso de manos, horas después del sol, que curan con cicatriz varioliforme; el paciente está bien entre brotes.
Curso
Inicio hacia los 5 años de media y remisión frecuente en la adolescencia; en algunos persiste en la vida adulta.
Riesgo
Bajo en general, pero no nulo: la progresión a forma sistémica justifica un seguimiento clínico mantenido.

Trastorno linfoproliferativo sistémico

Antes «linfoma de tipo hidroa»
Pista
Lesiones también en piel cubierta, edema facial con labios y nariz tumefactos, papulovesículas en las piernas, fiebre, adenopatías y hepatoesplenomegalia.
Población
Descrito sobre todo en niños y adultos jóvenes de Latinoamérica y Asia, con inicio más tardío que la forma clásica.
Pronóstico
Puede progresar a linfoma sistémico de curso fulminante o a síndrome hemofagocítico; exige manejo hematológico desde el diagnóstico.

Alergia grave a picaduras de mosquito

Forma cutánea hermana
Pista
Reacciones cutáneas intensas tras las picaduras, con aumento en sangre de células NK infectadas por el VEB en la mayoría de los pacientes.
Relevancia
Se superpone con la hidroa en el mismo paciente y, en una serie pediátrica de 2024, se asoció a progresión de la enfermedad.

Infección crónica activa por VEB

Marco sistémico común
Qué es
Inflamación sistémica con proliferación clonal de linfocitos T o NK infectados por el virus de Epstein-Barr.
Complicaciones
Síndrome hemofagocítico, fallo hepático y linfoma; la forma sistémica de la hidroa puede desembocar en ella.
Implicación
Cuando aparece, el tratamiento curativo deja de ser dermatológico y pasa por hematología y el trasplante.

Diagnóstico: qué muestra, de dónde y con qué técnica

Biopsia de lesión reciente

Vesícula de pocos días
Hallazgos
Vesícula intraepidérmica con espongiosis y degeneración reticular, necrosis focal de queratinocitos e infiltrado perivascular de neutrófilos y linfocitos T.
Lesión antigua
Necrosis, úlcera y finalmente fibrosis dérmica cicatricial; puede haber rasgos vasculíticos o paniculitis septal o lobulillar.
Consejo
Biopsiar una pápula o vesícula reciente rinde más que una costra o una cicatriz.

Hibridación in situ EBER

Prueba que ancla el diagnóstico
Qué detecta
ARN pequeños codificados por el VEB en los núcleos de linfocitos infectados del infiltrado.
Interpretación
En la forma clásica se marca una fracción de los linfocitos; un infiltrado denso, atípico y angiocéntrico con muchas células positivas orienta a la forma sistémica.

ADN del VEB en sangre

PCR cuantitativa · sangre total
Uso
Apoya el diagnóstico y sigue la actividad: los niveles altos acompañan a brotes más graves.
Matiz
Una carga muy elevada, sobre todo con linfocitos T o NK infectados, obliga a descartar infección crónica activa por VEB.

Clonalidad e inmunofenotipo

Reordenamiento del receptor T
Qué aporta
El reordenamiento clonal del gen del receptor T caracteriza la forma sistémica y no la clásica, según la obra.
Fenotipo
El infiltrado es de linfocitos citotóxicos; el predominio de células CD56+ y la doble negatividad CD4/CD8 se han asociado a peor evolución.

Fototest y fotoprovocación

Apoyo, no prueba diagnóstica
Hallazgo
Puede haber sensibilidad aumentada a UVA de onda corta; la luz solar simulada o UVA repetida puede reproducir las papulovesículas.
Límite
No discrimina la hidroa de otras fotodermatosis y debe hacerse con cuidado para no provocar cicatrices.

Porfirinas y autoanticuerpos

Exclusión de imitadores
Porfirinas
En sangre, orina y heces, para descartar protoporfiria eritropoyética y otras porfirias cutáneas.
ANA y anti-ENA
Anticuerpos antinucleares y anti-ENA para la posibilidad, pequeña, de un lupus cutáneo fotosensible.

Patogenia útil

Linfocitos T γδ infectados

Célula diana de la forma clásica
Hallazgo
Los pacientes tienen más linfocitos T γδ circulantes, con infección demostrable por el VEB.
Consecuencia
Sitúa la forma clásica entre las proliferaciones linfoides T asociadas al VEB, de curso benigno, y no como una simple fotoalergia.

La radiación ultravioleta como gatillo

UVA más que UVB
Mecanismo
Se cree que la luz desencadena la infiltración de linfocitos infectados y la necrosis epidérmica sin cromóforo conocido.
Implicación
La fotoprotección debe cubrir UVA, no solo UVB: un filtro que solo evita la quemadura no basta.

Escalera terapéutica

Fotoprotección estricta

Primer y único escalón probado
Medidas
Evitación solar en horas centrales, ropa y sombrero, filtros de amplio espectro con buena protección UVA y reaplicación.
Resultado
En las formas leves basta para prevenir los brotes; hay que pactarla con la familia y el colegio.

Fototerapia profiláctica

Primavera · bajo supervisión
Opciones
UVB de banda estrecha o PUVA, esta última con más apoyo en la obra, para inducir tolerancia antes del verano.
Precaución
Puede desencadenar el brote; en niños hay que sopesar además el riesgo acumulado de PUVA.

Tratamientos empíricos

Sin ensayos controlados
Antivirales
Aciclovir o valaciclovir redujeron brotes en una serie pequeña de niños con infección crónica por VEB.
Otros
Antipalúdicos y aceite de pescado, con casos aislados favorables; corticoides tópicos, inhibidores de calcineurina e inmunosupresores suelen fracasar.

Derivación a hematología

Forma sistémica o señales de alarma
Cuándo
Fiebre, edema facial, adenopatías, visceromegalias, transaminasas o ferritina elevadas, carga viral muy alta o clonalidad T.
Qué esperar
Control de la actividad con inmunomoduladores o quimioterapia y valoración de trasplante alogénico de progenitores hematopoyéticos, único tratamiento curativo.
Segunda mirada

Contrastes que resuelven la duda

Cuatro diagnósticos que de verdad se confunden con la hidroa vacciniforme y el dato que los separa en consulta.

Hidroa vacciniforme frente a erupción polimorfa lumínica

Lesión
Papulovesícula que se umbilica y necrosa en la hidroa; pápulas, placas o vesículas pruriginosas sin necrosis en la erupción polimorfa.
Desenlace
Cicatriz varioliforme constante en la hidroa; la erupción polimorfa cura sin cicatriz.
Prueba
EBER positivo en el infiltrado y ADN del VEB en sangre en la hidroa; ausentes en la erupción polimorfa.

Hidroa vacciniforme frente a protoporfiria eritropoyética

Síntoma
En la protoporfiria predominan el dolor y la quemazón con pocas lesiones visibles; en la hidroa, las vesículas son evidentes a las pocas horas.
Cicatriz
Las depresiones redondeadas tipo viruela, constantes en la hidroa, no son el patrón habitual de la protoporfiria.
Prueba
Protoporfirina eritrocitaria elevada en la protoporfiria (con porfirinas urinarias normales); porfirinas normales en la hidroa.

Hidroa clásica frente a trastorno linfoproliferativo sistémico

Topografía
Solo piel expuesta en la clásica; también zonas cubiertas y piernas en la sistémica.
Paciente
Bien entre brotes en la clásica; fiebre, edema facial, adenopatías y visceromegalias en la sistémica.
Biopsia
Infiltrado perivascular con pocas células EBER positivas en la clásica; infiltrado atípico angiocéntrico y clonal en la sistémica.

Hidroa vacciniforme frente a herpes simple fotoinducido

Distribución
Simétrica y bilateral en la hidroa; agrupada y unilateral, a menudo perioral, en el herpes.
Recurrencia
Brotes estivales repetidos en varias zonas expuestas en la hidroa; recurrencia en el mismo punto en el herpes.
Prueba
PCR o citodiagnóstico del contenido de la vesícula si hay duda; un herpes confirmado cambia el tratamiento.
Escenarios clínicos

Qué haría en consulta

Elaboración editorial propia de DermRX: escenarios construidos al integrar la lectura con guías, consensos y literatura vigentes. No proceden de la obra ni sustituyen al juicio clínico.

Si un niño de 6 años, de fototipo claro, presenta cada verano vesículas en mejillas y nariz que dejan cicatrices punteadas, y está bien entre brotes

Biopsiaría una vesícula reciente con hibridación EBER y pediría ADN del VEB en sangre, porfirinas y anticuerpos antinucleares para excluir imitadores. Si se confirma la forma clásica, explicaría a la familia que suele remitir en la adolescencia, pactaría una fotoprotección estricta frente a UVA y UVB y programaría revisiones, sobre todo antes y después del verano, vigilando la aparición de síntomas generales.

Si un adolescente con brotes de vesículas faciales desde los 10 años consulta por edema de párpados y labios, febrícula y lesiones ulceradas en las piernas

No lo trataría como una fotodermatosis más. Pediría hemograma, bioquímica hepática, ferritina, LDH y carga del VEB en sangre total, biopsiaría una lesión de las piernas con EBER, inmunofenotipo y clonalidad del receptor T, solicitaría ecografía abdominal y lo derivaría sin demora a hematología, de forma urgente si hubiera citopenias o alteración hepática, por sospecha de trastorno linfoproliferativo sistémico.

Si un niño con hidroa vacciniforme sigue teniendo brotes a pesar de una buena fotoprotección y la familia pregunta por algún medicamento

Explicaría que no hay ningún tratamiento con eficacia demostrada en ensayos y que todo lo demás es empírico. Comentaría la fototerapia profiláctica en primavera, en una unidad con experiencia y con incrementos prudentes por el riesgo de provocar el brote, y la posibilidad de antivirales, fuera de indicación y con el apoyo de una serie pequeña, siempre tras valorar con el paciente beneficios, incertidumbre y seguimiento.

Si un paciente con hidroa vacciniforme refiere fotofobia, ojo rojo y dolor ocular durante los brotes

Lo derivaría a oftalmología sin demora: la hidroa puede afectar la conjuntiva, la córnea y la úvea, con queratitis, erosiones corneales y uveítis que pueden dejar secuelas visuales. Exploraría además la mucosa oral en busca de úlceras o gingivitis y lo tendría en cuenta como posible señal de enfermedad más extensa.

Si un niño de 8 años tiene vesículas faciales tras el sol y reacciones muy intensas, necróticas, a las picaduras de mosquito

Consideraría que ambos fenómenos pertenecen al mismo espectro de proliferaciones linfoides con VEB y que la combinación se ha asociado a progresión. Pediría carga viral en sangre, hemograma, perfil hepático y, si es posible, estudio de la célula infectada en un centro de referencia, y lo derivaría a hematología pediátrica aunque el estado general fuera bueno.

Si una adolescente con hidroa vacciniforme presenta vergüenza, evita salir al patio y su rendimiento escolar ha caído

Le daría a este problema el mismo peso que a la piel: la hidroa deteriora la calidad de vida más que la dermatitis atópica o la psoriasis. Hablaría con ella y con la familia sobre fotoprotección compatible con la vida escolar, ofrecería apoyo psicológico y valoraría con el tiempo el tratamiento de las cicatrices una vez inactiva la enfermedad.

Detalles que cambian la conducta

Perlas de examen y de consulta

◆Si no deja cicatriz, probablemente no es hidroa

La cicatriz varioliforme deprimida e hipopigmentada es constante y da nombre a la enfermedad. Ante vesículas fotoinducidas que curan sin rastro, conviene revisar el diagnóstico hacia erupción polimorfa lumínica, herpes simple o protoporfiria.

◆La biopsia pide EBER, no solo hematoxilina

La histología convencional muestra vesícula, necrosis y un infiltrado inespecífico. Solicitar expresamente la hibridación in situ EBER aporta el dato que más apoya el diagnóstico y orienta, por densidad y atipia del infiltrado, hacia la forma clásica o la sistémica.

◆Piel cubierta afectada es una señal de alarma

La forma clásica respeta la piel no expuesta. Lesiones en tronco, piernas o zonas cubiertas, sobre todo con edema facial, deben hacer pensar en el trastorno linfoproliferativo sistémico aunque la morfología sea idéntica.

◆El filtro solar debe proteger frente a UVA

La sensibilidad aumentada, cuando se demuestra, suele estar en UVA de onda corta y la fotoprovocación con UVA reproduce las lesiones. Un fotoprotector centrado en UVB evita la quemadura, pero no necesariamente el brote.

◆Mirar los ojos y la boca

Hiperemia conjuntival, queratitis, erosiones corneales, iritis y uveítis, úlceras orales aftosiformes y gingivitis forman parte de la enfermedad. Una revisión oftalmológica precoz permite detectar a tiempo la afectación corneal en un niño que no se queja.

◆Remisión en la pubertad no es una regla

Muchos pacientes mejoran en la adolescencia, pero algunos mantienen la enfermedad de por vida, sobre todo varones, que además debutan más tarde. Prometer la curación con la edad genera desconfianza cuando no ocurre.

◆La cicatriz no se previene con corticoides

Corticoides tópicos e inhibidores de la calcineurina no cambian la evolución de la vesícula a cicatriz en la forma clásica. La prevención real depende de evitar el brote; tratar el brote ya instaurado es sobre todo sintomático y antiséptico.

Contraste con fuentes actuales

Actualización DermRX

Qué ha cambiado entre la obra (2019) y octubre de 2026, y qué conviene matizar con la literatura posterior.

Actualización DermRXDe «linfoma de tipo hidroa» a trastorno linfoproliferativo con formas clásica y sistémica

La obra separa la hidroa verdadera del «linfoma de tipo hidroa vacciniforme» y reconoce que la nomenclatura era discutida; la revisión de 2017 de la clasificación de la OMS ya lo denominaba trastorno linfoproliferativo de tipo hidroa vacciniforme. La 5.ª edición de la clasificación de la OMS (2022) revisó la terminología de varias entidades y sitúa el trastorno linfoproliferativo de tipo hidroa vacciniforme entre las proliferaciones linfoides y linfomas T y NK con VEB de la infancia. Los criterios diagnósticos japoneses de 2023 lo dividen en una forma clásica, benigna, y una sistémica, potencialmente mortal, y lo emparentan con la alergia grave a picaduras de mosquito.

Fuente: Alaggio R, et al. Leukemia. 2022;36(7):1720-1748. PMID: 35732829. Garcia-Garcia M, et al. Am J Dermatopathol. 2024;46(1):54-59. PMID: 37982499. Iwatsuki K, et al. Eur J Dermatol. 2019;29(1):21-28. PMID: 30998212. Hirai Y, et al. J Dermatol. 2023;50(7):e198-e205. PMID: 37249004.

Actualización DermRXLa forma clásica también es una proliferación de linfocitos T infectados por el VEB

En 2019 la obra todavía planteaba la hidroa como posible variante cicatricial de la erupción polimorfa lumínica y señalaba que el vínculo con el VEB no se había demostrado en todas las poblaciones. Las revisiones posteriores la describen como un subgrupo cutáneo de los trastornos linfoproliferativos T/NK asociados al VEB: la forma clásica se caracteriza por aumento de linfocitos T γδ infectados y la ultravioleta actúa como desencadenante. La consecuencia práctica es que todo caso nuevo merece estudio del virus y seguimiento, no solo un diagnóstico de fotodermatosis.

Fuente: Iwatsuki K, et al. Eur J Dermatol. 2019;29(1):21-28. PMID: 30998212. Hirai Y, et al. J Dermatol. 2023;50(7):e198-e205. PMID: 37249004. Chen CC, et al. Int J Mol Sci. 2020;21(23):9314. PMID: 33297336.

Actualización DermRXEl origen étnico, el edema facial y la alergia a picaduras se suman a la edad como marcadores de riesgo

La obra señalaba la edad de inicio como factor pronóstico. En una serie estadounidense e inglesa de 16 pacientes, solo 1 de 10 pacientes blancos desarrolló enfermedad sistémica frente a 5 de 6 no blancos, que tenían cargas virales más altas y más clones T en sangre. Una revisión sistemática de 393 casos halló progresión a linfoma sistémico en el 9,4 %, mayor mortalidad en latinoamericanos y el edema facial como único factor asociado a progresión y supervivencia; la doble negatividad CD4/CD8 marcó el peor pronóstico. En niños chinos, la alergia grave a picaduras se asoció a progresión.

Fuente: Cohen JI, et al. Blood. 2019;133(26):2753-2764. PMID: 31064750. Kim YJ, et al. Dermatology. 2023;239(5):700-711. PMID: 37231869. Zhang Y, et al. Eur J Dermatol. 2024;34(2):144-149. PMID: 38907544. Iwatsuki K, et al. Eur J Dermatol. 2019;29(1):21-28. PMID: 30998212.

Actualización DermRXLa carga del VEB en sangre total gana peso; el umbral explícito es el de la infección crónica activa

La obra presentaba la viremia como apoyo diagnóstico y marcador de actividad. Las guías japonesas actualizadas de infección crónica activa por VEB exigen demostrar una carga viral alta y linfocitos T o NK infectados, y proponen como corte 10 000 UI/mL en sangre total; los criterios de 2023 para la hidroa se alinean con ellas. Su valor pronóstico es menos claro: en una serie coreana la carga inicial era mayor en los pacientes que fallecieron, mientras que una revisión japonesa señalaba que no se había descrito correlación pronóstica. Conviene usarla como marcador de actividad, junto con la clínica, y no como criterio aislado.

Fuente: Kawada JI, et al. Int J Hematol. 2023;118(5):568-576. PMID: 37728704. Hirai Y, et al. J Dermatol. 2023;50(7):e198-e205. PMID: 37249004. Oh SJ, et al. Ann Dermatol. 2021;33(3):222-227. PMID: 34079181. Iwatsuki K, et al. Eur J Dermatol. 2019;29(1):21-28. PMID: 30998212.

Actualización DermRXEn la forma sistémica, el trasplante es el único tratamiento curativo y el ruxolitinib se ensaya como puente

La obra no abordaba el tratamiento del linfoma de tipo hidroa. Las guías de infección crónica activa por VEB consideran el trasplante alogénico de progenitores hematopoyéticos el único tratamiento curativo, con quimioterapia para controlar la actividad antes del procedimiento. En un ensayo de fase 2, no específico de la hidroa, con nueve pacientes con infección crónica activa sistémica por VEB, el ruxolitinib logró respuesta completa en el 22,2 % a los 56 días y siete pacientes llegaron al trasplante. En una cohorte japonesa de 46 adultos con esa enfermedad, cinco procedían de una hidroa y todos los pacientes no trasplantados fallecieron en los ocho meses siguientes al diagnóstico.

Fuente: Kawada JI, et al. Int J Hematol. 2023;118(5):568-576. PMID: 37728704. Uemura Y, et al. Blood Neoplasia. 2025;2(1):100053. PMID: 40546725. Fuseya A, et al. Br J Haematol. 2026;209(1):96-106. PMID: 42108635.

Actualización DermRXUn continuo genómico de oncogénesis viral que también se ve en Europa

La obra situaba la forma grave sobre todo en Latinoamérica y Asia. Una revisión reciente describe mutaciones en modificadores de la cromatina en el trastorno linfoproliferativo de tipo hidroa y plantea que todas las proliferaciones T/NK con VEB forman un continuo biológico; una revisión de 2020 recomienda manejo conservador en la forma clásica e inmunomoduladores como primera línea en la sistémica. Un caso publicado en 2024 de una mujer española de 22 años, que comenzó con edema facial recurrente y falleció tras la diseminación ganglionar, recuerda que el origen europeo no excluye la forma agresiva.

Fuente: Luniewski A, et al. Lymphatics. 2026;4(1):7. PMID: 41657941. Garcia-Garcia M, et al. Am J Dermatopathol. 2024;46(1):54-59. PMID: 37982499. Chen CC, et al. Int J Mol Sci. 2020;21(23):9314. PMID: 33297336.
Recursos relacionados

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Fuentes

Referencias

Lectura de referencia

Vandergriff. Capítulo 94, «Hidroa vacciniforme». En: Kang S, Amagai M, Bruckner AL, Enk AH, Margolis DJ, McMichael AJ, Orringer JS, editores. Fitzpatrick’s Dermatology. 9.ª ed. Nueva York: McGraw-Hill Education; 2019. Consultado en su edición en español (Dermatología de Fitzpatrick, 9e).

Fuentes consultadas para contrastar y actualizar

  1. Alaggio R, Amador C, Anagnostopoulos I, et al. The 5th edition of the World Health Organization Classification of Haematolymphoid Tumours: Lymphoid Neoplasms. Leukemia. 2022;36(7):1720-1748. PMID: 35732829.
  2. Garcia-Garcia M, Morales Moya AL, Val IS, et al. Hydroa Vacciniforme Lymphoproliferative Disorder in a Young Spanish Woman: An Infrequent Case With Fatal Outcome. Am J Dermatopathol. 2024;46(1):54-59. PMID: 37982499.
  3. Iwatsuki K, Miyake T, Hirai Y, et al. Hydroa vacciniforme: a distinctive form of Epstein-Barr virus-associated T-cell lymphoproliferative disorders. Eur J Dermatol. 2019;29(1):21-28. PMID: 30998212.
  4. Hirai Y, Asada H, Hamada T, et al. Diagnostic and disease severity determination criteria for hydroa vacciniforme lymphoproliferative disorders and severe mosquito bite allergy. J Dermatol. 2023;50(7):e198-e205. PMID: 37249004.
  5. Cohen JI, Manoli I, Dowdell K, et al. Hydroa vacciniforme-like lymphoproliferative disorder: an EBV disease with a low risk of systemic illness in whites. Blood. 2019;133(26):2753-2764. PMID: 31064750.
  6. Kim YJ, Yang HJ, Won CH, et al. Clinicoprognostic Study of Hydroa Vacciniforme-like Lymphoproliferative Diseases: A Systematic Review. Dermatology. 2023;239(5):700-711. PMID: 37231869.
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