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Dermatitis actínica crónica: cómo separar la fotosensibilidad verdadera de la fotoagravación y tratar al paciente que no tolera la luz

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Lectura clínica · Fotodermatosis eccematosas

Dermatitis actínica crónica: cómo separar la fotosensibilidad verdadera de la fotoagravación y tratar al paciente que no tolera la luz

Sobre el capítulo 95, «Dermatitis actínica crónica y dermatosis fotoagravadas» (Dawe) · Dermatología de Fitzpatrick, 9.ª ed., 2019

Un eccema que se dibuja en la cara, la «V» del escote y el dorso de las manos puede ser una dermatitis actínica crónica, una dermatosis fotoagravada o una dermatitis aerotransportada, y cada una se maneja de forma distinta. Esta lectura ordena la anamnesis, el fototest, las pruebas epicutáneas y fotoepicutáneas, el diagnóstico frente al linfoma cutáneo y la escalera terapéutica, con la evidencia sobre dupilumab e inhibidores de JAK actualizada a octubre de 2026.

Fototest con monocromadorFotoparche y epicutáneasSeudolinfoma frente a linfomaFotoprotección por longitud de ondaInmunosupresión y fármacos dirigidos

Obra de referencia: Kang S, Amagai M, Bruckner AL, Enk AH, Margolis DJ, McMichael AJ, Orringer JS (eds.), Fitzpatrick’s Dermatology, 9.ª ed. (McGraw-Hill Education, 2019). Síntesis editorial DermRX actualizada a octubre de 2026 · Revisión clínica individual pendiente · 20 min de lectura.

Ideas esenciales

En 20 segundos

  • La dermatitis actínica crónica es una fotosensibilidad verdadera: la piel sana reacciona con eccema a dosis de radiación ultravioleta muy inferiores a las que producen eritema, casi siempre en el UVB y a menudo también en el UVA o la luz visible.
  • Se comporta como una hipersensibilidad retardada frente a un fotoantígeno endógeno, probablemente ADN u otras moléculas alteradas por la radiación, y con frecuencia coexiste con alergia de contacto a compuestas, fragancias, colofonia o filtros solares.
  • La distribución delata la luz: corte neto en el borde de la ropa y respeto de párpados superiores, pliegues profundos, espacios interdigitales y piel retroauricular, zonas que la dermatitis aerotransportada sí suele afectar.
  • El diagnóstico definitivo exige fototest, idealmente con monocromador, en piel no afectada de la espalda y sin corticoides en los días previos; la biopsia solo confirma que el patrón es eccematoso.
  • Las formas graves pueden ser histológicamente indistinguibles de un linfoma cutáneo de linfocitos T, incluso con clonalidad, pero los estudios poblacionales no muestran mayor riesgo de linfoma; lo que hay que descartar es el linfoma que imita a la dermatitis actínica.
  • El tratamiento se apoya en evitar las longitudes de onda y los alérgenos culpables, corticoides tópicos potentes e inhibidores de la calcineurina; en enfermedad refractaria, azatioprina, micofenolato, metotrexato, ciclosporina o PUVA a dosis bajas.
  • Desde 2019, series retrospectivas y ensayos pequeños sitúan a dupilumab y a los inhibidores de JAK como opciones en la enfermedad refractaria, empleadas fuera de ficha en las series que lo precisan y sin ensayos pivotales.
Lo que merece la pena retener

Claves de la lectura

1

La pregunta decisiva es si hay fotosensibilidad verdadera o solo fotoagravación

Muchas dermatosis empeoran con el sol sin que la piel normal sea anormalmente sensible: dermatitis atópica, seborreica, psoriasis, rosácea, liquen plano, Darier, Hailey-Hailey, lupus o dermatomiositis. En ellas el fototest suele ser normal y el brote empieza en las localizaciones propias de la enfermedad. En la dermatitis actínica crónica, en cambio, la dosis eritematógena mínima está muy reducida y la irradiación reproduce el eccema. La diferencia no es académica: decide si la fototerapia es una herramienta terapéutica o un riesgo, y si el paciente necesita una fotoprotección extrema que alcance el UVA y la luz visible.

2

La anatomía de la sombra separa la luz del alérgeno transportado por el aire

Las zonas que la luz no alcanza quedan respetadas en la dermatitis actínica crónica: párpados superiores, surcos profundos, espacios interdigitales, piel bajo la nariz y el mentón y región retroauricular. Un corte nítido en el cuello de la camisa o el puño refuerza la sospecha. Si esas zonas en sombra están afectadas, hay que pensar en una dermatitis de contacto aerotransportada, por compuestas, parthenium, colofonia o metilisotiazolinona, que además puede fotoagravarse o coexistir con la fotosensibilidad. La exploración minuciosa de estas zonas orienta qué prueba pedir primero.

3

Sin fototest el diagnóstico es provisional y muchos casos se etiquetan de atopia

Ni la clínica ni la biopsia bastan para confirmar la enfermedad, y es probable que parte de los pacientes se queden con el rótulo de dermatitis atópica fotoagravada. El estudio de referencia es el monocromador de irradiación con arco de xenón, que define el espectro de acción; sin él pueden usarse fuentes de fototerapia filtradas, un proyector para la luz visible o incluso luz solar con plantilla y vidrio de ventana, siempre comparando con controles. La prueba se hace en piel sana de la espalda y retirando antes los corticoides, porque estos generan falsos negativos.

4

La alergia de contacto forma parte del cuadro y hay que buscarla siempre

Una proporción relevante de pacientes tiene alergia de contacto concomitante, clásicamente a lactonas sesquiterpénicas de compuestas, fragancias, colofonia, metales o filtros solares, y una alergia aerotransportada puede ser el estímulo que desencadena la fotosensibilidad. Por eso conviene hacer pruebas epicutáneas con una serie adaptada a la exposición local y, si la sensibilidad al UVA lo permite, fotoparche tras calcular la dosis eritematógena mínima de UVA. Si todos los puntos irradiados se positivizan, el resultado refleja la fotosensibilidad de fondo y no una fotoalergia concreta.

5

El seudolinfoma obliga a descartar linfoma, pero no lo anuncia

La forma infiltrada, antes llamada reticuloide actínico, puede mostrar epidermotropismo denso, microabscesos de tipo Pautrier, atipia e incluso clonalidad del receptor de linfocitos T, y en la sangre de los casos eritrodérmicos puede haber células de Sézary CD8+ sin malignidad. Un estudio poblacional no encontró más coexistencia con linfoma cutáneo de la esperada por azar. El riesgo práctico es el inverso: un linfoma eritrodérmico o una micosis fungoide pueden presentarse con fotosensibilidad que imita a la dermatitis actínica. Ante dudas, la correlación clínica, el inmunofenotipo y el seguimiento deciden.

6

La fotoprotección debe ajustarse al espectro de acción de cada paciente

Si el fototest muestra sensibilidad al UVA o a la luz visible, un protector solar centrado en el UVB es insuficiente y el vidrio de la ventana no protege. Conviene elegir filtros de amplio espectro, con poca capacidad irritante y alergénica, porque los propios filtros pueden sensibilizar. La protección se completa con ropa, sombreros y control de la exposición ambiental, incluidas las lámparas fluorescentes, también las compactas de bajo consumo, que emiten UVA y algo de UVB. La educación del paciente sobre qué longitudes de onda le dañan mejora la adherencia y explica brotes en apariencia inexplicables.

7

La enfermedad tiende a remitir, pero el tratamiento sistémico es a menudo necesario

Tras años de evolución muchos pacientes mejoran de forma gradual y la esperanza de vida parece normal; una fotosensibilidad muy intensa en el fototest y múltiples alergias de contacto se asocian a peor pronóstico de resolución. Mientras tanto, los corticoides tópicos potentes limitados a la piel afectada y los inhibidores tópicos de la calcineurina controlan los casos leves. En la enfermedad refractaria la obra presenta la azatioprina como la opción sistémica más estudiada, con metotrexato, ciclosporina, micofenolato o PUVA a dosis bajas como alternativas, y hoy se añaden dupilumab y los inhibidores de JAK.

Repaso organizado

De la pista clínica al tratamiento: qué preguntar, qué probar y qué escalar

El orden sigue la secuencia de la consulta: reconocer el patrón, confirmarlo con la prueba adecuada, entender el mecanismo que justifica cada fármaco y escalar el tratamiento.

Pistas clínicas que orientan

Cronología tras la exposición

Minutos, horas o días
Minutos
Una erupción que aparece en minutos y cede en menos de dos horas sugiere urticaria solar o, a veces, fotosensibilidad por amiodarona.
Horas a días
Inicio entre veinte minutos y varias horas con resolución en días: erupción polimorfa lumínica, hidroa, protoporfiria, lupus cutáneo, fármacos como las tiazidas o dermatosis fotoagravadas.
Tras el vidrio
Si la erupción aparece al recibir sol a través de una ventana, el espectro incluye UVA o luz visible.

Topografía

Corte en la ropa, sombra respetada
Afectado
Frente, nariz, pómulos, punta del mentón, hélices, nuca y laterales del cuello, escote, dorso de manos y pies, superficies de extensión.
Respetado
Párpados superiores, surcos profundos, espacios interdigitales, piel submentoniana y bajo la nariz, región retroauricular.
Formas graves
Eccema palmoplantar, pérdida de cejas, pestañas y pelo por rascado, discromías de aspecto vitiliginoide y, rara vez, eritrodermia.

Perfil del paciente

Varón mayor o atópico joven
Clásico
Varón de mediana edad o anciano, aficionado al aire libre o a la jardinería, con exposición a alérgenos vegetales.
Emergente
Adultos jóvenes con dermatitis atópica de larga evolución, mujeres y fototipos oscuros; excepcional en niños.
Otros terrenos
Fotosensibilidad farmacológica previa, infección por VIH y, quizá, erupción polimorfa lumínica pueden preceder al cuadro.

Dermatosis fotoagravadas

Fototest habitualmente normal
Qué son
Enfermedades no causadas por la luz que empeoran con ella en una minoría de pacientes: eccemas, psoriasis, acné, rosácea, Darier, Grover, pénfigo foliáceo, lupus, dermatomiositis.
Pista
El brote comienza en las localizaciones típicas de la enfermedad de base; en la seborreica, una sensación desagradable en zonas expuestas puede ser lo primero.
Manejo
Fotoprotección y tratamiento correcto de la enfermedad de base; la fototerapia puede ayudar, salvo en lupus y dermatomiositis.

Pruebas: qué muestran y cuándo pedirlas

Fototest con monocromador

Espalda sana · sin corticoides
Hallazgo
Dosis eritematógena mínima baja frente al UVB y, a menudo, frente al UVA y la luz visible, con respuestas eccematosas o infiltradas a las 24 horas o más.
Lectura crítica
Sensibilidad solo al UVA o solo a la luz visible obliga a revisar fármacos fotosensibilizantes antes de aceptar el diagnóstico.
Falsos negativos
Corticoides tópicos o sistémicos recientes pueden enmascarar la respuesta; otros inmunosupresores no siempre la suprimen.

Fotoprovocación de amplio espectro

Simulador solar o fuente filtrada
Objetivo
Reproducir la lesión para verla y biopsiarla; útil sobre todo en erupción polimorfa lumínica, prurigo actínico e hidroa, que pueden requerir irradiaciones repetidas.
Alternativas
Fuentes de fototerapia, halogenuros metálicos o luz solar con plantilla y vidrio de ventana, siempre comparando con controles locales.

Pruebas epicutáneas

Serie basal y exposición local
Por qué
La alergia de contacto, incluida la aerotransportada, puede imitar, desencadenar o coexistir con la fotosensibilidad.
Qué incluir
Lactonas sesquiterpénicas y extractos de compuestas, fragancias, colofonia, metilisotiazolinona, filtros solares y los tópicos que use el paciente.

Fotoparche

Duplicado e irradiación con UVA
Técnica
Alérgenos por duplicado durante 24–48 horas; un juego se irradia, según la obra, con 5 J/cm² de UVA de amplio espectro y se lee a las 24 y 48 horas.
Precaución
En fotosensibilidad intensa hay que medir antes la dosis eritematógena mínima de UVA y reducir la dosis o renunciar a la prueba.
Interpretación
Positivo solo en el lado irradiado indica fotoalergia; positivo en todos los irradiados sugiere fotosensibilidad de fondo al UVA.

Biopsia

Confirma eccema, no el diagnóstico
Habitual
Espongiosis, acantosis e infiltrado linfocítico perivascular de la dermis superior, superponible a un eccema crónico.
Forma grave
Infiltrado denso epidermotropo, microabscesos de tipo Pautrier y atipia que pueden simular un linfoma; las mitosis no suelen aumentar.

Analítica dirigida

Excluir, no confirmar
Lupus
Anticuerpos antinucleares y frente a antígenos nucleares extraíbles para descartar un lupus cutáneo con fotosensibilidad.
Porfirinas
En sangre, orina y heces si hay fragilidad, ampollas o dolor quemante sin lesión visible.
Otros
Serología del VIH si se sospecha; la IgE puede estar elevada y se relaciona con la gravedad; en eritrodermia, citometría con cautela interpretativa.

Patogenia útil: por qué funcionan los tratamientos

Fotoantígeno endógeno

Hipersensibilidad de tipo IV
Hipótesis
La radiación genera neoantígenos directamente o por fotooxidación, como se ha visto con la albúmina al oxidarse sus restos de histidina.
Cromóforo
En muchos pacientes el espectro de acción se parece al de la quemadura solar, lo que apunta al ADN; quienes reaccionan solo a UVA o luz visible tendrían otro fotoantígeno.

Sensibilización previa

Contacto, eccema, fármacos
Mecanismo
Una dermatitis alérgica de contacto aerotransportada, un eccema endógeno crónico o una fotosensibilidad farmacológica alterarían la inmunidad cutánea y facilitarían reconocer el fotoantígeno.
Consecuencia
Identificar y evitar el alérgeno no cura la fotosensibilidad establecida, pero retira un estímulo que la mantiene.

Inmunosupresión ultravioleta fallida

Piel envejecida y fotodañada
Idea
La radiación normalmente induce tolerancia cutánea; el fotodaño crónico podría debilitarla y permitir reconocer los fotoantígenos.
Implicación
Explica el predominio en ancianos expuestos y justifica la inmunosupresión sistémica o local con PUVA cuando la evitación no basta.

Escalera terapéutica

Evitación y fotoprotección

Base de todo el tratamiento
Medidas
Ropa, sombrero, conducta frente al sol y filtros de amplio espectro, poco irritantes y poco alergénicos, elegidos según el espectro del fototest.
Ambiente
Evitar el alérgeno de contacto identificado y revisar la iluminación interior fluorescente, fuente de UVA y UVB.

Tratamiento tópico

Corticoides potentes e ICT
Corticoides
La obra menciona clobetasol 0,05 % limitado a la piel afectada, con buena tolerancia incluso a largo plazo, y ciclos ocasionales de corticoide oral en brotes.
Inhibidores de calcineurina
Tacrolimus y pimecrolimus, útiles en casos resistentes y en zonas de piel fina si el paciente tolera el escozor inicial.

Azatioprina

Sistémico clásico más estudiado
Pauta de la obra
1,5–2,5 mg/kg/día, con remisión en meses; después reducir dosis o suspender en invierno.
Evidencia reciente
En un ensayo aleatorizado con fototipos oscuros, micofenolato redujo el EASI más que azatioprina a las 12 semanas.

Otras opciones clásicas

Metotrexato, ciclosporina, micofenolato, PUVA
Ciclosporina
Según la obra, 3,5–5 mg/kg/día, eficaz con rapidez pero con más efectos adversos; no es buena opción prolongada.
Metotrexato
Menos estudiado, pero útil sobre todo cuando la enfermedad surge sobre una dermatitis atópica previa.
PUVA
A dosis bajas, con cobertura inicial de corticoide oral y tópico para evitar la exacerbación de las primeras sesiones.

Fármacos dirigidos

Dupilumab e inhibidores de JAK
Situación
Enfermedad refractaria; uso descrito como fuera de ficha en las series de dupilumab y upadacitinib, con apoyo en series de casos y en un ensayo abierto pequeño frente a azatioprina.
Prudencia
Seleccionar al paciente, descartar antes un linfoma cutáneo y vigilar los efectos adversos conocidos de cada clase.
Segunda mirada

Contrastes que resuelven la duda

Cuatro pares que se confunden en la consulta y el dato que suele separarlos.

Dermatitis actínica crónica frente a dermatitis de contacto aerotransportada

Zonas en sombra
Respetadas en la fotosensibilidad; afectadas (párpados, submentoniana, retroauricular) en la aerotransportada.
Fototest
Dosis eritematógena mínima reducida en la actínica; normal en la aerotransportada pura.
Epicutáneas
Positivas en ambas a menudo; la coexistencia es frecuente y no excluye la fotosensibilidad.

Dermatitis actínica crónica frente a dermatitis atópica fotoagravada

Inicio del brote
En la fotoagravada empieza en las localizaciones habituales del eczema; en la actínica, en piel expuesta con corte en la ropa.
Fototest
Normal o poco alterado en la fotoagravada; claramente anormal, sobre todo al UVB, en la actínica.
Consecuencia
La fototerapia puede ser útil en la fotoagravada; en la actínica solo cabe con protocolos prudentes y cobertura.

Dermatitis actínica crónica infiltrada frente a linfoma cutáneo de linfocitos T

Clínica
Fotodistribución y respeto de zonas en sombra en la actínica; el linfoma eritrodérmico afecta también la piel cubierta.
Laboratorio
Clonalidad del receptor de linfocitos T y células de Sézary CD8+ circulantes pueden aparecer en la actínica sin malignidad; ningún hallazgo aislado decide.
Evolución
La actínica mejora con evitación de la luz e inmunosupresión; la persistencia en piel cubierta obliga a rebiopsiar.

Dermatitis actínica crónica frente a fotosensibilidad por fármacos

Espectro
La farmacológica suele depender del UVA; la sensibilidad aislada al UVA o a la luz visible debe hacer revisar la medicación.
Ejemplos
Tiazidas con dermatitis fotodistribuida; amiodarona con ardor inmediato y poco cambio visible.
Prueba
Retirada del fármaco y repetición del fototest; la actínica persiste sin el desencadenante.
Escenarios clínicos

Qué haría en consulta

Elaboración editorial propia de DermRX: escenarios construidos al integrar la lectura con guías, consensos y literatura vigentes. No proceden de la obra ni sustituyen al juicio clínico.

Si un jardinero de 70 años tiene eccema liquenificado en cara, cuello y dorso de manos desde hace dos veranos, que ahora persiste en invierno, con párpados superiores y pliegues retroauriculares indemnes

Sospecharía dermatitis actínica crónica y lo derivaría a una unidad de fotobiología para fototest con monocromador, pidiendo que retire los corticoides unos días antes si es posible. Haría pruebas epicutáneas con serie basal, compuestas, fragancias, colofonia y filtros solares. Mientras tanto indicaría fotoprotección de amplio espectro, ropa y corticoide tópico potente limitado a las placas, y explicaría que la luz invernal y la iluminación fluorescente también cuentan.

Si una paciente de 28 años con dermatitis atópica desde la infancia refiere que la cara y el escote empeoran cada primavera pese a hidratación y tópicos

Distinguiría entre dermatitis atópica fotoagravada y dermatitis actínica crónica de inicio temprano mediante fototest, porque de ello depende si puedo ofrecer fototerapia o debo prohibir la luz. Revisaría si el brote empieza en los pliegues habituales o en la piel expuesta y pediría pruebas epicutáneas y fotoparche. Repetiría el fototest con el tiempo si el patrón cambia, ya que el espectro de fotosensibilidad puede desplazarse.

Si un hombre con dermatitis actínica crónica conocida desarrolla eritrodermia con afectación de nalgas y espalda y la biopsia muestra epidermotropismo con microabscesos

No atribuiría automáticamente el cuadro a la dermatitis actínica: pediría inmunohistoquímica, estudio de clonalidad en piel y sangre y citometría de flujo, interpretando la clonalidad con cautela porque aparece en dermatosis benignas. Valoraría el cociente CD4/CD8 y la afectación de piel cubierta, y comentaría el caso en un comité de linfomas cutáneos antes de iniciar inmunosupresión intensa.

Si un paciente con eccema fotodistribuido empeora a pesar de usar a diario un protector solar de factor alto

Sospecharía alergia de contacto o fotoalergia al propio filtro o a sus excipientes y pediría pruebas epicutáneas y fotoparche con la serie europea de fotoalérgenos y los productos que usa. Comprobaría además si el fototest muestra sensibilidad al UVA o a la luz visible no cubierta por su filtro, y reforzaría la protección física con ropa y sombrero mientras se aclara la causa.

Si un paciente con dermatitis actínica crónica grave no responde a fotoprotección, corticoides y tacrolimus, y le limita salir de casa

Plantearía tratamiento sistémico tras un cribado analítico e infeccioso. Consideraría azatioprina, con actividad de TPMT previa y hemogramas seriados, o micofenolato con sus controles; si fracasan o no se toleran, discutiría el uso fuera de ficha de dupilumab o de un inhibidor de JAK, explicando que la evidencia procede de series y ensayos pequeños, sopesando en el anciano el riesgo cardiovascular, oncológico e infeccioso de los JAK y descartando antes un linfoma cutáneo.

Si una mujer refiere ardor en la cara al sol en pocos minutos sin lesión visible y toma amiodarona

Pensaría en fotosensibilidad por amiodarona o en una protoporfiria antes que en una dermatitis actínica crónica, que produce eccema visible. Pediría porfirinas en sangre si el cuadro viene desde la infancia y comentaría con cardiología la posibilidad de modificar el tratamiento, insistiendo mientras tanto en una fotoprotección que cubra el UVA.

Detalles que cambian la conducta

Perlas de examen y de consulta

◆La ventana no protege al paciente con UVA

El vidrio de ventana filtra el UVB, pero deja pasar UVA y luz visible. Si el paciente empeora en el coche o junto a la ventana, el espectro de acción va más allá del UVB y el filtro solar y la protección física deben cubrirlo.

◆Retirar el corticoide antes del fototest

Los corticoides tópicos y sistémicos pueden dar falsos negativos en el monocromador. Hay que suspenderlos unos días y testar piel sana de la espalda; otros inmunosupresores no siempre anulan la fotosensibilidad, pero conviene retirarlos si es posible.

◆Sensibilidad solo al UVA: buscar un fármaco

La dermatitis actínica crónica suele afectar al UVB. Un fototest anormal solo frente al UVA, o solo frente a la luz visible, obliga a revisar la medicación y los tópicos antes de aceptar el diagnóstico.

◆Clonalidad no es sinónimo de linfoma

En las formas infiltradas puede detectarse un clon del receptor de linfocitos T y células de Sézary CD8+ circulantes sin malignidad. La decisión se basa en la correlación clínica, el fenotipo y la evolución, no en un resultado aislado.

◆La lámpara de bajo consumo también cuenta

Las lámparas fluorescentes, incluidas las compactas, emiten pequeñas cantidades de UVA y UVB que pueden mantener la actividad en pacientes muy sensibles; preguntar por la iluminación del hogar y del trabajo forma parte de la fotoprotección.

◆La PUVA necesita escudo al inicio

Cuando se usa PUVA a dosis bajas en la dermatitis actínica crónica, las primeras sesiones pueden provocar un brote; la obra recomienda acompañarlas de corticoide oral y tópico hasta que se induce tolerancia.

◆Biopsiar con cuidado la piel inflamada

En una serie china de 66 pacientes, el 23 % tuvo infección tras la biopsia cutánea; conviene extremar la asepsia y el seguimiento de la herida en esta piel eccematosa y rascada.

Contraste con fuentes actuales

Actualización DermRX

Qué ha cambiado entre la obra (2019) y octubre de 2026, y qué conviene matizar con la literatura posterior.

Actualización DermRXLa fotosensibilidad en la dermatitis atópica es un espectro que puede cambiar con el tiempo

La obra presenta la dermatitis actínica crónica en atópicos jóvenes como un fenómeno creciente. Una serie escocesa de 139 atópicos estudiados con fototest los distribuyó en fotoexacerbación con fototest normal, dermatitis atópica fotosensible con sensibilidad leve al UVA y dermatitis actínica crónica, que supuso el 41 % y mostró en el 93 % una fotosensibilidad marcada, sobre todo al UVB; en ocho pacientes la categoría cambió en fototests sucesivos. En Mánchester, la dermatitis atópica fotoagravada afectó al 14 % de los fotoinvestigados, con gran deterioro de la calidad de vida y fotoprovocación positiva en el 93 %.

Fuente: Chaiyabutr C, et al. J Am Acad Dermatol. 2024;91(6):1086-1093. PMID: 39181405. Rutter KJ, et al. JAMA Dermatol. 2022;158(9):1022-1030. PMID: 35895040.

Actualización DermRXEl perfil demográfico y alergénico ya no es el del varón jardinero

El capítulo describe al paciente típico como varón mayor sensibilizado a compuestas. Una serie estadounidense de pacientes con fotoparche encontró más mujeres que varones con dermatitis actínica crónica y casos en fototipos claros y oscuros, con fragancias, lactonas sesquiterpénicas y parafenilendiamina entre los alérgenos asociados. En Londres, entre 2011 y 2021, el 60 % de los pacientes tuvo alguna epicutánea positiva, pero la sensibilización a los alérgenos clásicos ha disminuido. En una serie china de 488 pacientes el patrón más frecuente fue la sensibilidad aislada al UVB (43 %) y la clorpromazina fue el fotoalérgeno más frecuente.

Fuente: Teo YX, et al. Contact Dermatitis. 2026;94(4):389-395. PMID: 41423722. Wang CX, et al. Dermatitis. 2020;31(1):68-74. PMID: 31905184. Gu Q, et al. Photodermatol Photoimmunol Photomed. 2023;39(3):263-268. PMID: 36082749.

Actualización DermRXLa inflamación de tipo 2 da base biológica al uso de dupilumab

La obra explica la enfermedad como hipersensibilidad retardada sin dianas terapéuticas específicas. Estudios posteriores describen en las formas graves un desplazamiento hacia Th2, con eosinofilia y aumento lesional de IL-4, IL-5 e IL-31, aunque también de IFN-γ. En una serie retrospectiva de 16 pacientes refractarios tratados con dupilumab, a las 12 semanas siete lograron una mejoría superior al 75 % y tres no respondieron; la mayoría no había mejorado a las cuatro semanas. Otra serie de tres pacientes describe su uso fuera de ficha, asociado a hidroxicloroquina, con buena tolerancia. Faltan ensayos controlados.

Fuente: Jun-Ting T, et al. Mediators Inflamm. 2025;2025:7967853. PMID: 39949921. Chen J, et al. Clin Cosmet Investig Dermatol. 2023;16:2357-2363. PMID: 37663886. Ali K, et al. Front Med (Lausanne). 2022;9:803692. PMID: 35280879.

Actualización DermRXLos inmunosupresores clásicos cuentan ya con algún ensayo comparativo

La obra sitúa la azatioprina como la opción sistémica mejor estudiada y el micofenolato como alternativa poco utilizada. Un ensayo aleatorizado en pacientes con fototipos oscuros comparó ambos durante 12 semanas: el micofenolato obtuvo una reducción mediana del EASI mayor que la azatioprina, con mejoría similar de la calidad de vida en ambos grupos. Las ocupaciones al aire libre y la mayor duración de la enfermedad se asociaron a peor respuesta, y un paciente abandonó la azatioprina por hipersensibilidad. Es un ensayo de un solo centro y no establece por sí solo una jerarquía definitiva.

Fuente: Handa S, et al. Int J Dermatol. 2025;64(2):333-340. PMID: 39092474.

Actualización DermRXLos inhibidores de JAK emergen en la enfermedad refractaria

El capítulo de 2019 no los menciona. En un ensayo abierto aleatorizado de 30 pacientes, tofacitinib 5 mg cada 12 horas redujo el EASI más que azatioprina 100 mg diarios a los 90 días, con menos efectos adversos, aunque en muestra pequeña y a corto plazo. Una serie española de cuatro varones refractarios a inmunosupresores, dupilumab y tofacitinib alcanzó la remisión con upadacitinib fuera de ficha tras descartar linfoma, y un estudio de 16 pacientes con abrocitinib mostró descenso de la gravedad a las 12 semanas sin efectos adversos graves. Pesa la seguridad de clase: en el ensayo ORAL Surveillance (artritis reumatoide, 50 años o más y riesgo cardiovascular), tofacitinib se asoció a más eventos cardiovasculares mayores y cánceres que un anti-TNF.

Fuente: Singhal R, et al. Indian Dermatol Online J. 2026;17(4):544-547. PMID: 42330220. Planella-Fontanillas N, et al. Clin Exp Dermatol. 2026;51(10):1881-1886. PMID: 41972340. Tang L, et al. Front Med (Lausanne). 2026;13:1742273. PMID: 41716804. Ytterberg SR, et al. N Engl J Med. 2022;386(4):316-326. PMID: 35081280.

Actualización DermRXEl fotoparche cuenta con una serie basal europea consensuada

La obra alude a una metodología de consenso sin detallar alérgenos. La experiencia publicada con la serie basal europea, en un servicio de Valencia, mostró que los antiinflamatorios no esteroideos tópicos, sobre todo ketoprofeno, dexketoprofeno y etofenamato, y los filtros orgánicos, en especial benzofenona-3 y octocrileno, son los fotoalérgenos más frecuentes, mientras que los filtros más recientes apenas provocan reacciones. En la dermatitis actínica crónica las fotoepicutáneas positivas son poco frecuentes: el 2,6 % en una serie londinense de 309 pacientes.

Fuente: Subiabre-Ferrer D, et al. Contact Dermatitis. 2019;80(1):5-8. PMID: 30221361. Teo YX, et al. Contact Dermatitis. 2026;94(4):389-395. PMID: 41423722.
Recursos relacionados

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Fuentes

Referencias

Lectura de referencia

Dawe. Capítulo 95, «Dermatitis actínica crónica y dermatosis fotoagravadas». En: Kang S, Amagai M, Bruckner AL, Enk AH, Margolis DJ, McMichael AJ, Orringer JS, editores. Fitzpatrick’s Dermatology. 9.ª ed. Nueva York: McGraw-Hill Education; 2019. Consultado en su edición en español (Dermatología de Fitzpatrick, 9e).

Fuentes consultadas para contrastar y actualizar

  1. Chaiyabutr C, Dawe R, Lesar A, Ibbotson SH. Continuum of light sensitivity in atopic dermatitis: a retrospective analysis of 139 cases in Scotland. J Am Acad Dermatol. 2024;91(6):1086-1093. PMID: 39181405.
  2. Rutter KJ, Farrar MD, Marjanovic EJ, Rhodes LE. Clinicophotobiological characterization of photoaggravated atopic dermatitis. JAMA Dermatol. 2022;158(9):1022-1030. PMID: 35895040.
  3. Teo YX, Cunningham L, Fassihi H, et al. Changes in contact dermatitis allergen profile in chronic actinic dermatitis: results from a single centre. Contact Dermatitis. 2026;94(4):389-395. PMID: 41423722.
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