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Micobacterias en la piel: carga bacilar, biopsia en fresco y tratamiento combinado en tuberculosis cutánea, lepra y micobacterias no tuberculosas

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Lectura clínica · Tuberculosis, lepra y MNT

Micobacterias en la piel: carga bacilar, biopsia en fresco y tratamiento combinado en tuberculosis cutánea, lepra y micobacterias no tuberculosas

Sobre el capítulo 15, «Infecciones cutáneas por micobacterias» (Buhl y Schön) · Braun-Falco’s Dermatology, 4.ª ed., 2022

Una placa granulomatosa que no cede, un nódulo tras manipular un acuario o una úlcera indolora en un viajero obligan a pensar en micobacterias. Esta lectura ordena el grupo por lo que decide la conducta: cuántos bacilos hay, de qué depende verlos y cultivarlos, cómo se procesa la biopsia y qué combinación de fármacos corresponde. Incluye la tuberculosis cutánea, los tubercúlides, la lepra con sus reacciones y las micobacterias no tuberculosas, y se actualiza a octubre de 2026.

Carga bacilarBiopsia en frescoTubercúlidesReacciones leprosasMicobacterias ambientales

Obra de referencia: Plewig G, French LE, Ruzicka T, Kaufmann R, Hertl M (eds.), Braun-Falco’s Dermatology, 4.ª ed. (Springer, 2022). Síntesis editorial DermRX actualizada a octubre de 2026 · Revisión clínica individual pendiente · 20 min de lectura.

Ideas esenciales

En 20 segundos

  • La forma clínica refleja la inmunidad celular del huésped: con respuesta débil hay formas multibacilares, contagiosas y fáciles de confirmar; con respuesta conservada, formas paucibacilares en las que una tinción, una PCR o un cultivo negativos no descartan nada.
  • La biopsia para micobacterias debe ser profunda, amplia y enviarse en fresco, sin formol, para cultivo y PCR; el tejido incluido en parafina ofrece un ADN degradado y solo sirve como último recurso.
  • El cultivo sigue siendo la referencia porque permite el antibiograma; la PCR adelanta el diagnóstico pero no distingue bacilos vivos de muertos, y por eso no sirve para seguir la respuesta al tratamiento.
  • Los tubercúlides (liquenoide, papulonecrótico y eritema indurado de Bazin) son reacciones inmunitarias sin bacilos viables: el cultivo es negativo, el IGRA suele ser muy positivo y el tratamiento real es el de la tuberculosis de órgano que a menudo hay detrás.
  • En la lepra la piel y el nervio periférico van juntos: mácula hipoestésica o anestésica, nervio engrosado y estancia en zona endémica bastan para sospecharla; las reacciones leprosas, sobre todo las de tipo 1, causan la mayor parte del daño neural permanente.
  • Las micobacterias no tuberculosas entran por una solución de continuidad: M. marinum por el acuario, el grupo de crecimiento rápido tras inyecciones, tatuajes o cirugía estética, y M. ulcerans en humedales de África y Australia; en M. marinum y M. ulcerans, el crecimiento óptimo por debajo de 37 °C explica la topografía acral, y el antibiograma guía casi siempre la pauta.
Lo que merece la pena retener

Claves de la lectura

1

Contar bacilos es clasificar: el número de microorganismos anticipa contagio, rendimiento diagnóstico y pronóstico

Los autores agrupan la tuberculosis cutánea por carga bacilar, no por vía de entrada ni por la nomenclatura latina. En las formas multibacilares (complejo primario, tuberculosis colicuativa, orificial, miliar y abscesos metastásicos) la tinción de Ziehl-Neelsen suele ser positiva, el paciente puede contagiar y conviene aislarlo e iniciar tratamiento sin demora. En las paucibacilares (tuberculosis verrugosa y lupus vulgar) la inmunidad contiene la infección, los bacilos son escasos y están repartidos de forma irregular, y el diagnóstico exige insistir con nuevas biopsias de varias zonas.

2

Las pruebas microbiológicas fallan por umbral: la microscopia necesita miles de bacilos y el cultivo, semanas

La baciloscopia solo se positiviza con concentraciones del orden de mil a diez mil bacilos por mililitro, y no informa ni de la especie ni de la viabilidad. La lentitud del bacilo (16–20 horas por división) hace que el cultivo tarde hasta un mes en positivizarse y que no se informe como negativo hasta las seis semanas en medio líquido o las ocho en sólido. La PCR sobre tejido fresco acorta los plazos e identifica el complejo M. tuberculosis, y las pruebas moleculares detectan las mutaciones de resistencia más frecuentes, como las de rifampicina, pero no todas, así que el cultivo con antibiograma sigue siendo imprescindible.

3

El IGRA prueba contacto con el complejo tuberculoso, no actividad, y supera a la tuberculina en vacunados

Las pruebas de liberación de interferón γ miden la respuesta de linfocitos T circulantes a antígenos del complejo M. tuberculosis. Frente a la prueba de la tuberculina dan menos falsos positivos por la vacuna BCG o por micobacterias ambientales, y la obra las propone como primera prueba indirecta. No separan infección latente de enfermedad activa. En las formas multibacilares con inmunodepresión la tuberculina se negativiza con frecuencia, y en los tubercúlides el IGRA suele ser intensamente positivo. Una excepción relevante: M. marinum puede positivizarlo.

4

El tratamiento de la tuberculosis cutánea es el de la tuberculosis de órgano, no una pauta dermatológica

No hay ensayos específicos para la afectación exclusivamente cutánea, y la obra traslada la pauta pulmonar: seis meses con isoniazida y rifampicina, reforzadas en los dos primeros meses con pirazinamida y etambutol, con controles de hemograma, función hepática y renal, y revisión oftalmológica mientras se administra etambutol. La resistencia simultánea a isoniazida y rifampicina obliga a pautas individualizadas según el antibiograma. La cirugía es complementaria: reduce tejido necrótico en la tuberculosis colicuativa y repara secuelas mutilantes, pero nunca sustituye a la quimioterapia combinada.

5

Ante cualquier tuberculosis de la piel, la pregunta siguiente es dónde está el foco interno

La tuberculosis colicuativa es la piel que se abre sobre un ganglio o un hueso afectados; la orificial aparece en los orificios de salida de un pulmón, un intestino o una vía urinaria enfermos; la miliar cutánea acompaña a la diseminación hematógena; y el lupus vulgar se asocia con tuberculosis activa de órgano hasta en la mitad de los casos según la obra, una proporción que varía mucho entre series. Por eso cada diagnóstico cutáneo exige buscar el foco, empezando por la imagen torácica; la tomografía supera a la radiografía para valorar actividad.

6

La lepra es una enfermedad del nervio con expresión cutánea, y su espectro sigue la polarización Th1–Th2

M. leprae se multiplica en macrófagos y alcanza por vía hematógena las células de Schwann, donde la inflamación destruye primero la sensibilidad térmica, después la táctil y dolorosa, y finalmente la función motora. Con inmunidad celular eficaz (polo tuberculoide) hay pocas placas, bien delimitadas y anestésicas, con escasos bacilos; con respuesta humoral no protectora (polo lepromatoso) aparecen lepromas simétricos, madarosis, infiltración de lóbulos y afectación neural simétrica. Las formas intermedias son inestables y cambian de polo según el tratamiento o los factores intercurrentes.

Repaso organizado

Las entidades, ordenadas por carga bacilar y por nicho

Primero las tuberculosis cutáneas con muchos bacilos, después las que los esconden y los tubercúlides, luego el espectro de la lepra y, al final, las tres micobacterias ambientales que más consultas generan; las formas excepcionales se mencionan solo cuando cambian la conducta.

Tuberculosis cutánea multibacilar

Complejo primario cutáneo

Inoculación en piel no sensibilizada
Contexto
Niños en contacto estrecho con un enfermo bacilífero y personal sanitario que se pincha con material contaminado; el bacilo necesita una herida para entrar.
Clínica
Pápula inflamatoria en cara o manos a las 2–4 semanas, que se ulcera y persiste meses, con adenopatía regional voluminosa que puede fistulizar.
Evolución
Cura lentamente con cicatriz atrófica; en inmunodepresión grave puede diseminarse.

Tuberculosis colicuativa

Antes llamada escrofulodermia
Mecanismo
Extensión por contigüidad desde un ganglio o un hueso tuberculosos hasta la piel, que se abscesifica y fistuliza.
Clínica
Abscesos sobre regiones ganglionares cervicales, axilares o inguinales con supuración serosa y cicatrices retraídas, en puente o en bolsillo.
Diferencial
En ingle y región anogenital, hidradenitis supurativa, sífilis terciaria y linfogranuloma venéreo; en cuello, otras micobacteriosis y actinomicosis.

Tuberculosis orificial

Úlceras dolorosas en mucosas
Mecanismo
Autoinoculación de bacilos excretados por un órgano enfermo en un paciente con defensas escasas: boca y labios en la pulmonar, región perianal o uretral en la intestinal o urogenital.
Clínica
Úlceras blandas, de bordes netos y fondo grasiento, con edema mucoso y dolor que dificulta comer, orinar o defecar.
Pronóstico
Lo marca la enfermedad de base, habitualmente avanzada; además del tratamiento combinado requiere analgesia eficaz y cuidados locales.

Tuberculosis miliar cutánea y abscesos metastásicos

Diseminación hematógena
Miliar
Exantema maculopapuloso parduzco en el tronco, a veces necrótico, en niños o inmunodeprimidos con tuberculosis diseminada.
Absceso metastásico
Nódulo subcutáneo en extremidades que se reblandece y fistuliza sin foco profundo subyacente, en inmunidad celular comprometida.
Diferencial
Exantemas infecciosos y farmacológicos, varicela, pitiriasis liquenoide, histiocitosis de células de Langerhans y sífilis secundaria.

Tuberculosis paucibacilar y tubercúlides

Lupus vulgar

La más frecuente en Europa
Clínica
Placa parda rojiza solitaria, sobre todo facial, con borde algo elevado y atrofia central; a la vitropresión muestra nódulos amarillentos translúcidos («jalea de manzana»).
Riesgo
Destrucción de cartílago nasal o auricular, ectropión, microstomía y carcinoma sobre cicatrices escleróticas antiguas, por lo que se considera lesión precancerosa.
Seguimiento
La obra propone revisar toda la piel al terminar el tratamiento, a los 3, 6 y 12 meses y después cada año, buscando recidivas y carcinoma.

Tuberculosis verrugosa

Reinoculación en huésped inmune
Contexto
Carniceros, veterinarios, ganaderos y personal sanitario o de laboratorio; M. bovis si la fuente es animal, M. tuberculosis si es humana.
Clínica
Pápula verrugosa con halo eritematoso que crece hacia una placa pardo rojiza de contorno anular o serpiginoso, a veces con pústulas exprimibles.
Histología
Hiperplasia seudoepiteliomatosa con hiperqueratosis e infiltrado dérmico; granulomas escasos y bacilos casi nunca visibles, por lo que confunde con verruga o carcinoma epidermoide.

Tubercúlide liquenoide

Liquen escrofuloso en la nomenclatura antigua
Clínica
Pápulas perifoliculares liquenoides, amarillentas o rojizas, finamente descamativas y asintomáticas, agrupadas en los flancos del tronco.
Contexto
Niños con tuberculosis ganglionar u ósea; también descrita tras BCG, tras la tuberculina y al iniciar tratamiento antituberculoso.
Pruebas
Granulomas superficiales perifoliculares sin bacilos; cultivo negativo y PCR a menudo positiva para ADN micobacteriano.

Tubercúlide papulonecrótico

El tubercúlide más frecuente
Clínica
Brotes de pápulas rojo oscuras con necrosis central en nalgas y caras de extensión, que dejan cicatrices varioliformes; coexisten lesiones nuevas y cicatrices.
Histología
Vasculitis leucocitoclástica con trombosis y necrosis fibrinoide en dermis media, necrosis en cuña y granulomas difusos rara vez caseosos.
Conducta
Pedir IGRA en lugar de tuberculina, que puede necrosarse; la obra añade un ciclo corto de prednisolona hasta 0,5 mg/kg al tratamiento antituberculoso.

Eritema indurado de Bazin

Paniculitis lobulillar con vasculitis
Clínica
Nódulos dolorosos o casi indoloros en pantorrillas, de predominio posterior, en mujeres jóvenes o perimenopáusicas en meses fríos; pueden ulcerarse con borde violáceo.
Nomenclatura
Se reserva el epónimo para los casos asociados a tuberculosis; el cuadro idéntico sin ella se denomina vasculitis nodular.
Pruebas
IGRA positivo, cultivo negativo, PCR rara vez positiva y radiografía de tórax con frecuencia patológica; responde al tratamiento antituberculoso.

Espectro de la lepra

Lepra indeterminada y tuberculoide

Pocos bacilos, nervio afectado
Indeterminada
Escasas máculas hipopigmentadas e hipoestésicas de borde difuso, a menudo fuera de la cara, con histología inespecífica; pueden resolverse o evolucionar.
Tuberculoide
Pocas placas anulares bien delimitadas, con alopecia y anhidrosis locales, curación central e hipoestesia; puede haber formas puramente neurales sin lesiones cutáneas.
Histología
Granulomas tuberculoides que siguen e infiltran los nervios dérmicos; bacilos raros, mejor buscados con Fite-Faraco que con Ziehl-Neelsen.

Lepra lepromatosa

Multibacilar y contagiosa
Piel
Máculas, placas y lepromas simétricos en zonas frías (cara, orejas, nalgas, piernas) con respeto de pliegues y cuero cabelludo; madarosis, nariz en silla de montar e ictiosis de piernas.
Nervio y ojo
Hipoestesia en guante y calcetín, engrosamiento simétrico de cubital, radial y mediano, lagoftalmos y riesgo de ceguera.
Sistémica
Según la obra, cerca de un tercio tiene afectación visceral, hepática o renal (amiloidosis, glomerulonefritis); en varones, la orquiepididimitis no tratada puede causar esterilidad.

Lepra dimorfa (borderline)

Inestable entre polos
Clasificación
Ridley y Jopling distinguen BT, BB y BL entre los polos TT y LL; la OMS agrupa en paucibacilar y multibacilar para tratar.
Clínica
Lesiones anulares asimétricas, múltiples y bien delimitadas, con descamación periférica y afectación neural frecuente.
Riesgo
Es la forma con más reacciones de tipo 1; con tratamiento tiende al polo tuberculoide y sin él deriva hacia el lepromatoso.

Reacciones leprosas

Urgencia neurológica
Tipo 1
Cambio brusco de la inmunidad celular, de reversión si mejora o de degradación si empeora: placas previas que se inflaman, duelen y se edematizan, con neuritis que causa la mayor parte del daño neural permanente.
Tipo 2
Eritema nudoso leproso en formas multibacilares, por inmunocomplejos: nódulos dolorosos en piernas, tronco y cara con fiebre, neuritis, artritis, iridociclitis o nefritis.
Lucio
Vasculitis necrosante livedoide de vasos pequeños en lepra lepromatosa difusa no tratada, con ampollas, úlceras y riesgo de sobreinfección y muerte.

Micobacterias no tuberculosas

Mycobacterium marinum

Granuloma de las piscinas y los acuarios
Clínica
Tras 2–3 semanas, pápula o pústula hiperqueratósica rojo violácea en dedos o mano, de hasta 1–3 cm; rara vez se ulcera o progresa en cadena por el trayecto linfático.
Diagnóstico
Dos biopsias profundas en fresco; colonias en 2–4 semanas a temperatura baja; la histología es inespecífica y los bacilos rara vez se ven.
Tratamiento
Exéresis si la lesión es pequeña; si no, la obra propone claritromicina más rifampicina hasta cuatro semanas después de la curación, al menos 3–4 meses.

Mycobacterium ulcerans

Úlcera de Buruli
Contexto
Humedales de África central y occidental, y Australia; vía de transmisión no aclarada.
Clínica
Nódulo subcutáneo indoloro en una pierna que en uno o dos meses se convierte en una úlcera necrótica de bordes muy socavados, a veces mayor de 15 cm, con escasa adenopatía.
Mecanismo
Su exotoxina inmunosupresora induce necrosis y apoptosis, lo que explica la úlcera extensa e indolora y que en fases avanzadas la lesión sea multibacilar.

Micobacterias de crecimiento rápido

M. fortuitum, M. chelonae, M. abscessus
Origen
Agua del grifo, agujas, catéteres, acupuntura, liposucción, tatuajes o pedicura.
Clínica
Nódulos dolorosos, rojo oscuros y supurativos en la zona intervenida, a veces en disposición esporotricoide; en inmunodeprimidos, diseminación con osteomielitis o sepsis.
Manejo
Crecen en 3–7 días si se avisa al laboratorio; exéresis de nódulos limitados y, si no, combinación de dos fármacos según antibiograma durante al menos 3–4 meses.
Segunda mirada

Contrastes que resuelven la duda

Cuatro pares que se confunden en consulta y en el informe histológico, y el dato que suele separarlos.

Lupus vulgar frente a sarcoidosis cutánea

Vitropresión
Ambos pueden mostrar nódulos amarillentos translúcidos, de modo que el signo orienta a granuloma pero no decide entre ellos.
Histología
El lupus vulgar muestra granulomas tuberculoides que pueden caseificarse, a menudo de forma escasa, y destrucción tisular; la sarcoidosis, granulomas desnudos sin necrosis.
Lo que decide
Cultivo y PCR de tejido en fresco, IGRA y búsqueda de foco tuberculoso; repetir biopsias si la sospecha persiste pese a resultados negativos.

Eritema indurado frente a eritema nudoso

Topografía
El indurado predomina en la cara posterior de las piernas; el nudoso, en la anterior.
Evolución
El indurado puede ulcerarse y dejar atrofia; el nudoso no se ulcera, es más doloroso a la presión y cura sin cicatriz.
Histología
Paniculitis lobulillar con vasculitis en el indurado; septal sin vasculitis en el nudoso, que además no se considera tubercúlide aunque acompañe a la primoinfección.

Tuberculosis verrugosa frente a carcinoma epidermoide o verruga

Pista
Lesión verrugosa con halo inflamatorio en manos de quien manipula animales, cadáveres o muestras clínicas, que crece de forma anular durante meses.
Trampa
La hiperplasia seudoepiteliomatosa puede leerse como carcinoma bien diferenciado en una biopsia superficial.
Conducta
Biopsia profunda con una parte en fresco para micobacterias y comunicación de la sospecha al patólogo.

M. marinum frente a esporotricosis

Exposición
Acuarios, pescado o piscinas mal cloradas en el primero; tierra, plantas o arañazo de gato en la segunda.
Patrón
Ambos pueden ascender en cadena por el trayecto linfático del brazo; en M. marinum los ganglios regionales suelen respetarse.
Lo que decide
Cultivo de tejido para micobacterias a baja temperatura y para hongos en paralelo, porque la histología granulomatosa no los distingue.
Escenarios clínicos

Qué haría en consulta

Elaboración editorial propia de DermRX: escenarios construidos al integrar la lectura con guías, consensos y literatura vigentes. No proceden de la obra ni sustituyen al juicio clínico.

Si un acuarista de 50 años tiene desde hace dos meses un nódulo verrugoso en el dorso del dedo y dos nódulos más en el antebrazo que no han respondido a cefalosporinas

Tomaría dos biopsias profundas, una en fresco para cultivo de micobacterias y hongos y PCR, y otra para histología, indicando al laboratorio la sospecha de M. marinum para incubar a temperatura baja. Valoraría iniciar una combinación de macrólido con rifampicina o etambutol tras tomar muestras y la ajustaría al antibiograma. No usaría una tetraciclina sola sin sensibilidad demostrada.

Si una mujer de 32 años nacida en un país de alta incidencia presenta nódulos recurrentes en las pantorrillas, algunos ulcerados, y una paniculitis lobulillar con vasculitis en la biopsia

Pediría IGRA, radiografía de tórax y cultivo de tejido, y buscaría tuberculosis de órgano antes de etiquetarla de vasculitis nodular idiopática. Si el IGRA es positivo y el cuadro encaja con eritema indurado, la remitiría a la unidad de tuberculosis para tratamiento combinado completo, que es lo que resuelve las lesiones.

Si un paciente con lupus vulgar facial tratado hace décadas consulta por una zona ulcerada y endurecida sobre la cicatriz

Biopsiaría sin demora el área ulcerada para descartar un carcinoma sobre cicatriz de lupus, y en la misma intervención enviaría tejido en fresco para micobacterias por si se tratara de una recidiva. Si se confirmara un carcinoma, lo estadificaría y trataría como de alto riesgo, porque el que surge sobre cicatrices crónicas tiende a ser más agresivo que el habitual.

Si un hombre de 40 años procedente de Brasil tiene placas anulares hipopigmentadas en el tronco con pérdida de sensibilidad térmica y un nervio cubital engrosado

Exploraría la sensibilidad térmica, táctil y dolorosa de cada placa, palparía los troncos nerviosos y documentaría la función ocular, de manos y pies. Tomaría biopsia del borde activo con tinción de Fite-Faraco y PCR en fresco, y frotis de linfa cutánea si el laboratorio lo procesa. Lo derivaría a una unidad con experiencia en lepra para clasificarlo y tratarlo, y estudiaría a los convivientes.

Si una paciente con lepra dimorfa en el segundo mes de tratamiento combinado acude con placas antiguas tumefactas y dolorosas, dolor en el codo y debilidad para separar los dedos

Lo interpretaría como reacción de tipo 1 con neuritis y lo trataría como una urgencia para preservar el nervio, iniciando corticoide sistémico en coordinación con el equipo responsable. No suspendería el tratamiento antileproso. Registraría fuerza y sensibilidad para medir la respuesta.

Si una mujer desarrolla nódulos supurativos dolorosos en el abdomen y los muslos semanas después de una liposucción en el extranjero, con cultivos bacterianos convencionales negativos

Sospecharía micobacterias de crecimiento rápido y pediría al laboratorio cultivo específico de tejido o pus, que suele crecer en pocos días, con identificación de especie y antibiograma. Drenaría o extirparía las colecciones accesibles y no daría monoterapia empírica. Consultaría con enfermedades infecciosas para una combinación prolongada y comunicaría el caso a salud pública por si hubiera un brote.

Detalles que cambian la conducta

Perlas de examen y de consulta

◆Sin formol para la micobacteria

La pieza destinada a cultivo y PCR va en fresco, en suero fisiológico estéril, y llega al laboratorio cuanto antes. La parafina degrada el ADN y anula el cultivo; muchas tuberculosis cutáneas quedan sin confirmar por un frasco equivocado.

◆Un cultivo negativo a las tres semanas no es negativo

El bacilo tuberculoso puede tardar hasta cuatro semanas en crecer y la placa solo se descarta tras seis semanas en medio líquido u ocho en sólido. Conviene esperar el informe definitivo antes de cerrar el diagnóstico.

◆La PCR positiva no mide la respuesta

Detecta ADN de bacilos vivos y muertos, de modo que puede seguir positiva meses después de un tratamiento eficaz, tanto en tuberculosis como en lepra. La evolución se juzga por la clínica y, cuando procede, por el cultivo.

◆El acuario positiviza el IGRA

Según la obra, M. marinum es una de las pocas micobacterias ambientales capaces de dar un IGRA positivo. En un acuarista con un nódulo en el dedo, ese resultado no basta para diagnosticar tuberculosis: manda el cultivo del tejido.

◆Las tetraciclinas no son fiables en M. marinum

En una serie neerlandesa de 40 casos confirmados, un 36 % de los aislados resistía in vitro a las tetraciclinas, y esa resistencia pareció asociarse con fracaso de la monoterapia; las pautas dobles de macrólido con etambutol fueron eficaces en las formas moderadas.

◆La lepra no siempre tiene piel

Hay formas tuberculoides puramente neurales. Un engrosamiento de tronco nervioso con déficit sensitivo o motor en alguien que vivió en zona endémica merece valoración de lepra aunque la piel parezca normal.

◆La rifampicina apaga pronto el contagio

Pocas tomas de rifampicina bastan para que el paciente deje prácticamente de transmitir la lepra; por eso, según la obra, casi nunca hace falta aislarlo mucho tiempo, y el estigma pesa más que el riesgo real de contagio.

Contraste con fuentes actuales

Actualización DermRX

Qué ha cambiado entre la obra (2022) y octubre de 2026, y qué conviene matizar con la literatura posterior.

Actualización DermRXÚlcera de Buruli: la pauta oral con claritromicina desplaza a la estreptomicina

La obra recoge la recomendación de la OMS de combinar rifampicina con estreptomicina. En el ensayo de fase 3 de Ghana y Benín, con 297 pacientes con lesiones tempranas y limitadas confirmadas por PCR, ocho semanas de rifampicina con claritromicina de liberación prolongada por vía oral no fueron inferiores a la pauta con estreptomicina intramuscular: curó el 96 % frente al 95 % a las 52 semanas, con menos efectos adversos; el único caso de ototoxicidad grave se dio con estreptomicina. Los autores proponen la pauta oral como preferente en lesiones tempranas y limitadas.

Fuente: Phillips RO, et al. Lancet. 2020;395(10232):1259-1267. PMID: 32171422.

Actualización DermRXContactos de lepra: la rifampicina en dosis única ya forma parte de la estrategia

La obra desaconseja administrar rifampicina a los contactos por el riesgo de resistencias. Desde 2018 la OMS recomienda la profilaxis posexposición con rifampicina en dosis única, según recoge el estudio de seroprevalencia de Comoras y Madagascar. En Nepal, su aplicación rutinaria junto al cribado de contactos se asoció con un 72 % de protección (HR 0,28) en un estudio observacional. Preocupan las resistencias en M. leprae y M. tuberculosis, y se pide integrar su vigilancia en estos programas.

Fuente: Pierneef L, et al. PLOS Glob Public Health. 2025;5(12):e0005270. PMID: 41329688. Banstola NL, et al. PLoS Negl Trop Dis. 2024;18(12):e0012446. PMID: 39630697. Fastenau A, et al. Lancet Microbe. 2026:101514. PMID: 42777748.

Actualización DermRXLepra paucibacilar: el esquema uniforme con clofazimina sigue siendo discutido

El capítulo describe para la lepra paucibacilar la combinación de dapsona y rifampicina durante seis meses. Las directrices de la OMS de 2018 emitieron una recomendación condicional, basada en evidencia de muy baja calidad, a favor de un esquema uniforme que añade clofazimina, y la India lo incorporó a su programa en 2024. Un análisis crítico de 2025 señala defectos metodológicos en los estudios que lo sustentan y pide ensayos rigurosos y vigilancia de resistencia a clofazimina.

Fuente: Jain A, et al. Am J Trop Med Hyg. 2025;113(3):494-497. PMID: 40555205.

Actualización DermRXEritema nudoso leproso grave: el metotrexato no ahorra corticoide

La obra sitúa los glucocorticoides y la talidomida como pilares de la reacción de tipo 2. El ensayo MaPs in ENL, multicéntrico, doble ciego y controlado con placebo, aleatorizó a 137 adultos con eritema nudoso leproso grave de Etiopía, India, Indonesia y Nepal a metotrexato semanal o placebo, ambos con la misma pauta de prednisolona. El metotrexato no retrasó el primer brote que exigió más prednisolona (HR 0,98 a 24 semanas) ni redujo la frecuencia o gravedad de los brotes, y los autores no apoyan su uso en esta indicación.

Fuente: de Barros B, et al. PLoS Negl Trop Dis. 2026;20(9):e0014739. PMID: 42814788.

Actualización DermRXTuberculosis: pautas más cortas para la sensible y para la resistente a rifampicina

La obra fija seis meses para la tuberculosis sensible y 12–24 meses para la multirresistente. En tuberculosis pulmonar sensible, una pauta de cuatro meses con rifapentina y moxifloxacino fue no inferior a la estándar de seis meses en un ensayo de fase 3 con más de 2 300 pacientes de la población microbiológicamente elegible. En la pulmonar resistente a rifampicina, el ensayo TB-PRACTECAL, de fase 2–3, mostró que 24 semanas de bedaquilina, pretomanid, linezolid y moxifloxacino por vía oral no eran inferiores a la atención estándar de 9–20 meses y causaban menos efectos adversos graves. La extrapolación a formas cutáneas exclusivas no está estudiada.

Fuente: Dorman SE, et al. N Engl J Med. 2021;384(18):1705-1718. PMID: 33951360. Nyang’wa BT, et al. N Engl J Med. 2022;387(25):2331-2343. PMID: 36546625.

Actualización DermRXTratamiento preventivo en niños: las pautas cortas con rifamicinas frente a nueve meses de isoniazida

El capítulo propone nueve meses de isoniazida para los contactos con infección latente. Un metanálisis en red de ensayos en niños y adolescentes, publicado en 2026, encontró que cuatro meses de isoniazida con rifampicina reducían los casos de tuberculosis activa frente a nueve meses de isoniazida (RR 0,49), y que las pautas cortas con rifamicinas (3HP, 4HR, 4R) lograban mejor adherencia; la rifampicina sola durante cuatro meses causó menos reacciones adversas que la isoniazida. Su indicación se coordina con neumología o infecciosas.

Fuente: Sabella-Jiménez V, et al. BMJ Paediatr Open. 2026;10(1). PMID: 42816130.
Recursos relacionados

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Fuentes

Referencias

Lectura de referencia

Buhl y Schön. Capítulo 15, «Infecciones cutáneas por micobacterias». En: Plewig G, French LE, Ruzicka T, Kaufmann R, Hertl M, editores. Braun-Falco’s Dermatology. 4.ª ed. Berlín: Springer; 2022 (Springer Reference Medicine). Consultado en su edición original en inglés.

Fuentes consultadas para contrastar y actualizar

  1. Phillips RO, Robert J, Abass KM, et al. Rifampicin and clarithromycin (extended release) versus rifampicin and streptomycin for limited Buruli ulcer lesions: a randomised, open-label, non-inferiority phase 3 trial. Lancet. 2020;395(10232):1259-1267. PMID: 32171422.
  2. Pierneef L, Braet SM, de Jong D, et al. Large-scale field application of a fingerstick blood test for Mycobacterium leprae infection: monitoring population-wide effects of case finding and post-exposure prophylaxis on transmission in the Comoros and Madagascar. PLOS Glob Public Health. 2025;5(12):e0005270. PMID: 41329688.
  3. Banstola NL, Hasker E, Mieras L, et al. Effectiveness of ongoing single dose rifampicin post-exposure prophylaxis (SDR-PEP) implementation under routine programme conditions: an observational study in Nepal. PLoS Negl Trop Dis. 2024;18(12):e0012446. PMID: 39630697.
  4. Fastenau A, Avanzi C, Ortuño-Gutiérrez N, et al. Antimicrobial resistance surveillance: a crucial pillar for sustainable leprosy control and chemoprophylaxis. Lancet Microbe. 2026:101514. PMID: 42777748.
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Contenido dirigido a profesionales sanitarios. Elaboración editorial propia de DermRX a partir de Braun-Falco’s Dermatology, 4.ª ed. (Plewig et al.): no se reproducen sus textos, tablas ni figuras. No sustituye a la ficha técnica de cada medicamento ni al juicio clínico. Los escenarios clínicos y las actualizaciones son elaboración editorial y están pendientes de revisión clínica individual.

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