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Enfermedad de injerto contra huésped en la piel: reconocer la forma aguda, leer la crónica con criterios NIH y frenar la esclerosis a tiempo

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Lectura clínica · EICH cutánea

Enfermedad de injerto contra huésped en la piel: reconocer la forma aguda, leer la crónica con criterios NIH y frenar la esclerosis a tiempo

Sobre el capítulo 129, «Enfermedad de injerto contra huésped» (Martires y Cowen) · Dermatología de Fitzpatrick, 9.ª ed., 2019

Tras un alotrasplante de progenitores hematopoyéticos, la piel suele ser el primer órgano que delata la enfermedad de injerto contra huésped y el que mejor permite seguirla. Esta lectura ordena lo que decide el dermatólogo: separar la EICH aguda de sus imitadores, reconocer los signos diagnósticos de la crónica, detectar pronto la esclerosis y la fascitis, y vigilar el cáncer cutáneo. Se actualiza a octubre de 2026 con ruxolitinib, las nuevas dianas y las recomendaciones europeas.

Aguda frente a crónicaCriterios NIH 2014Esclerosis y fascitisRuxolitinib y nuevas dianasVigilancia oncológica

Obra de referencia: Kang S, Amagai M, Bruckner AL, Enk AH, Margolis DJ, McMichael AJ, Orringer JS (eds.), Fitzpatrick’s Dermatology, 9.ª ed. (McGraw-Hill Education, 2019). Síntesis editorial DermRX actualizada a octubre de 2026 · Revisión clínica individual pendiente · 19 min de lectura.

Ideas esenciales

En 20 segundos

  • La EICH exige tres condiciones: linfocitos T inmunocompetentes en el injerto, antígenos del receptor que el donante no posee y un huésped incapaz de rechazarlos. La incompatibilidad HLA es el principal predictor, pero los antígenos menores (como HY) explican casos con HLA idéntico.
  • Haber tenido EICH aguda es el principal predictor de EICH crónica. Suman riesgo la sangre periférica como fuente, el donante mujer para receptor varón, la edad, la infusión de linfocitos del donante y la retirada brusca de la inmunosupresión.
  • La EICH aguda empieza típicamente con eritema en palmas, plantas, orejas y alrededor de los folículos; puede llegar a eritrodermia y a un despegamiento similar a la necrólisis epidérmica tóxica, de pronóstico muy grave.
  • Los 100 días ya no separan aguda de crónica: manda el fenotipo. Según los criterios NIH de 2014, la poiquilodermia, las lesiones de tipo liquen plano, liquen escleroso o morfea y la esclerosis bastan para diagnosticar EICH crónica cutánea sin otra prueba.
  • La esclerosis y la fascitis empiezan de forma insidiosa: edema de un miembro, calambres, tirantez en la cintura o en la línea del sujetador, surcos al abducir el brazo y pérdida de movilidad articular. Suelen respetar cara y yemas de los dedos, a diferencia de la esclerosis sistémica.
  • Según las recomendaciones de la EBMT de 2024, el ruxolitinib es el tratamiento de referencia de la EICH aguda y crónica corticorresistente; belumosudil (ROCK2) y axatilimab (CSF1R) amplían las opciones en la EICH crónica que no responde a varias líneas previas.
  • El superviviente de alotrasplante tiene un riesgo de cáncer cutáneo muy superior al de la población general; la EICH crónica con afectación mucocutánea y el voriconazol lo elevan aún más, sobre todo para el carcinoma epidermoide.
Lo que merece la pena retener

Claves de la lectura

1

La EICH aguda se diagnostica por exclusión y por contexto, no por la biopsia sola

Un exantema morbiliforme en las semanas siguientes al alotrasplante tiene al menos cinco explicaciones con clínica e histología solapadas: fármaco, síndrome de injerto, erupción de recuperación linfocitaria, eritema tóxico por quimioterapia y reactivación vírica (VHH-6, citomegalovirus, virus de Epstein-Barr). La biopsia muestra necrosis de queratinocitos y cambio de interfase, pero los eosinófilos no descartan EICH. Lo que inclina la balanza es la cronología respecto al injerto y a cada fármaco nuevo, la distribución acral y perifolicular, y la aparición simultánea de bilirrubina elevada o diarrea abundante.

2

La gravedad de la aguda se mide con tres órganos: piel, hígado e intestino

La estadificación combina la superficie cutánea afectada (menos del 25 %, 25–50 %, más del 50 %, eritrodermia con ampollas), la bilirrubina total y el volumen diario de diarrea. Por eso el dermatólogo debe preguntar siempre por deposiciones y analítica hepática. La EICH limitada a piel en grado leve puede tratarse con corticoides tópicos potentes; la afectación cutánea extensa o visceral exige corticoide sistémico. El despegamiento epidérmico obliga a manejo de tipo necrólisis epidérmica tóxica, con cuidados de herida, balance hídrico y vigilancia de infección.

3

En la EICH crónica cutánea hay signos diagnósticos y signos que solo orientan

El consenso NIH distingue manifestaciones diagnósticas, que bastan por sí solas (poiquilodermia, lesiones tipo liquen plano, liquen escleroso o morfea, esclerosis), de las distintivas, que obligan a biopsia o a demostrar afectación de otro órgano (despigmentación, lesiones papuloescamosas, distrofia ungueal, alopecia de nueva aparición). Eritema, exantema y prurito son comunes a aguda y crónica y no deciden. «Liquenoide» es un patrón histológico: describir clínicamente qué se ve (ictiosiforme, tipo queratosis pilar, psoriasiforme, similar al lupus, blaschkoide) mejora el registro y la comparación.

4

La esclerosis se busca con las manos y con la exploración articular

La fibrosis puede afectar dermis superficial (placas blancas tipo liquen escleroso en la espalda), dermis profunda (morfea, esclerosis difusa) o grasa y fascia, donde la epidermis puede ser normal. La fascitis da piel ondulada, surcos a lo largo de vasos y haces fasciales y contracturas de grandes articulaciones. Palpar con el paciente tumbado, pedir el signo de la plegaria, abducir y supinar el brazo y sentar al niño con las piernas cruzadas detecta limitaciones antes de que sean irreversibles. La escala de Rodnan no está validada aquí.

5

La lesión de la piel atrae la EICH: traumatismo, radiación, cicatriz y zóster

Las formas esclerosas y liquenoides aparecen con frecuencia en zonas de roce (cinturilla, sujetador), cicatrices, puntos de catéter, campos de radioterapia o dermatomas de un herpes zóster previo (respuesta isotópica). La radiación ultravioleta intensa, las infecciones y la reducción de la inmunosupresión también desencadenan brotes. El papel de los interferones de tipo I en el daño tisular ofrece una explicación mecanística y una consecuencia práctica: fotoprotección estricta y prudencia con cualquier procedimiento cutáneo en pacientes con enfermedad activa.

6

Mucosas y genitales: la exploración que más se omite

La mucosa oral es el segundo territorio más afectado tras la piel: estrías reticuladas, eritema, erosiones, mucoceles y xerostomía, con dolor que limita la ingesta. La EICH vulvovaginal puede progresar a sinequias, reabsorción de labios menores, estenosis o aglutinación del introito con hematocolpos; en el varón, a fimosis. Rara vez se refiere espontáneamente, por lo que conviene preguntar y explorar de forma dirigida. Los ojos secos, la disfagia o la tos seca orientan a afectación ocular, esofágica o bronquiolitis obliterante, que cambian la intensidad del tratamiento.

7

La decisión terapéutica es compartida con hematología y pesa recaída e infección

Toda inmunosupresión adicional reduce el efecto injerto contra leucemia y aumenta el riesgo de infección, que es lo que explica buena parte de la mortalidad asociada a la esclerosis. La EICH crónica leve sin esclerosis se maneja con tratamiento tópico; la moderada o grave (tres o más órganos, afectación moderada de alguno o pulmonar) requiere corticoide sistémico, generalmente con inhibidor de la calcineurina. La respuesta se valora a las 8–12 semanas; la esclerosis necesita más tiempo para mostrar mejoría.

Repaso organizado

Forma por forma: qué se ve, qué se pide y qué escalón corresponde

Se avanza del fenotipo agudo al crónico, después a las pruebas que confirman y estadifican, y por último a la escalera terapéutica tal como la decide el equipo de trasplante con el dermatólogo.

EICH aguda: las presentaciones y su pista

Eritema acral y perifolicular

Palmas, plantas, orejas, folículos
Pista
Máculas y pápulas eritematosas o violáceas en palmas, plantas y pabellones auriculares, o eritema centrado en los folículos, en el periodo de injerto o tras infundir linfocitos del donante.
Valor
Es la presentación más precoz y la más útil para diferenciarla de un exantema por fármacos, aunque no siempre está presente.
Histología
La afectación folicular inicial se corresponde con un daño todavía limitado al folículo piloso.

Exantema morbiliforme y eritrodermia

Estadio cutáneo por superficie
Evolución
Las lesiones acrales confluyen en un exantema generalizado que puede progresar a eritrodermia; el prurito es variable y no discrimina.
Estadificación
El estadio cutáneo depende de la superficie afectada y se integra con bilirrubina y diarrea para el grado global.
Secuela
A diferencia de la crónica, rara vez deja hiperpigmentación posinflamatoria cuando se resuelve el brote.

Despegamiento tipo necrólisis

Estadio 4 · separación dermoepidérmica
Clínica
Ampollas espontáneas y desprendimiento epidérmico extenso; anuncia un pronóstico muy malo.
Diagnóstico
En el grado histológico IV la biopsia no distingue la EICH de una necrólisis epidérmica tóxica por fármacos; decide la correlación clínica.
Manejo
Cuidados equiparables a una necrólisis: herida, líquidos, control de infección y retirada de fármacos sospechosos.

EICH asociada a transfusión

Hemoderivado no irradiado
Mecanismo
Linfocitos viables del hemoderivado atacan a un receptor inmunodeprimido o a uno inmunocompetente cuando el donante es homocigoto para un haplotipo HLA del receptor (familiares, poblaciones homogéneas).
Curso
Hacia los 10 días: fiebre, exantema, alteración hepática y diarrea; la pancitopenia suele ser mortal en semanas.
Prevención
Irradiar todos los hemoderivados celulares que reciban trasplantados y niños con inmunodeficiencia congénita.

EICH crónica: fenotipos cutáneos

Lesiones tipo liquen plano

Diagnóstica según NIH
Aspecto
Pápulas y placas violáceas con escama fina en cuello, espalda o extremidades; pueden seguir líneas de Blaschko en una forma lineal unilateral.
Histología
Interfase vacuolar con queratinocitos disqueratósicos e infiltrado menos denso que en el liquen plano idiopático; afecta también anejos.
Mucosa
En la boca, estrías reticuladas en la mucosa yugal, labios, lengua y paladar blando.

Poiquilodermia y discromías

Diagnóstica · hiper e hipopigmentación
Aspecto
Combinación de atrofia, telangiectasias, hipo e hiperpigmentación en tronco y raíz de miembros.
Pigmento
La hiperpigmentación posinflamatoria es frecuente al apagarse la enfermedad, sobre todo en fototipos altos, y persiste meses sin indicar actividad.
Autoinmunidad
Vitíligo y alopecia areata pueden aparecer en el curso de la EICH crónica.

Lesiones tipo liquen escleroso

Dermis superficial · espalda
Aspecto
Placas blancas, atróficas, de aspecto porcelana, a menudo en gotas en la parte alta de la espalda, a diferencia del liquen escleroso clásico, sobre todo genital.
Histología
Atrofia epidérmica, hiperqueratosis, tapones foliculares y colágeno pálido homogeneizado en la dermis superior.
Significado
Es una manifestación fibrosante temprana y diagnóstica, que obliga a buscar esclerosis más profunda.

Esclerosis dérmica y lesiones tipo morfea

Dermis profunda y grasa
Aspecto
Placas induradas con hipo e hiperpigmentación irregular; formas difusas que adelgazan las piernas con piel brillante y sin pelo.
Pista previa
Una pigmentación moteada en «manchas de leopardo» puede preceder a la esclerosis; la piel deja de poder pellizcarse.
Diferencia
Suele respetar cara y yemas y rara vez progresa de acral a proximal, como sí hace la esclerosis sistémica.

Fascitis

Grasa y fascia · epidermis normal
Aspecto
Piel firme y ondulada con surcos, más visible en cara interna de brazos y muslos y al abducir y supinar el brazo.
Consecuencia
Contracturas de hombros, codos, muñecas, caderas y tobillos; puede asociar calambres, miositis y artritis.
Respuesta
A diferencia de la fascitis eosinofílica, responde mal al corticoide y deja discapacidad si se diagnostica tarde.

Pruebas que confirman y estadifican

Biopsia cutánea

Interfase, disqueratosis, esclerosis
Cuándo
Ante signos solo distintivos o presentaciones atípicas; también para descartar foliculitis por Demodex o por Malassezia, fármaco o infección.
Límite
En la aguda precoz no separa con seguridad la EICH del síndrome de injerto ni de un exantema por fármacos.
Mucosa
La oral muestra interfase sin acantosis y la glandular salival un infiltrado similar al del síndrome de Sjögren.

Resonancia magnética

Fascia, grasa y músculo
Indicación
Confirma la afectación fascial, subcutánea o muscular cuando la exploración es dudosa o se difiere la biopsia profunda.
Alternativas
La ecografía de alta frecuencia, la termografía y la durometría se usan en investigación, pero poco en la práctica.

Analítica y marcadores

Bilirrubina, diarrea, plaquetas
Estadificación
Bilirrubina total y volumen de diarrea gradúan la aguda; neutrófilos y plaquetas en recuperación sitúan el síndrome de injerto en el diferencial.
Pronóstico
La trombocitopenia, la bilirrubina elevada y el inicio progresivo desde la aguda empeoran el pronóstico de la crónica.
Autoanticuerpos
Son frecuentes (antinucleares, factor reumatoide) pero carecen de especificidad diagnóstica.

Escalera terapéutica de la afectación cutánea

Tratamiento tópico

Leve y sin esclerosis
Base
Corticoides de potencia media a alta, con oclusión en placas gruesas, e inhibidores tópicos de la calcineurina en cara, labios y pliegues.
Cautela
Aplicados en superficies extensas, los inhibidores de la calcineurina pueden absorberse sistémicamente.
Medidas
Emolientes, fotoprotección estricta y antihistamínicos con prudencia por la sequedad oral y ocular.

Fototerapia

Sin indicación sistémica o con contraindicación
Elección
UVA1 para formas fibrosantes; UVB de banda estrecha para la enfermedad epidérmica; PUVA con eficacia limitada y riesgo carcinógeno.
Riesgo
La radiación ultravioleta puede provocar brotes; revisar fotosensibilizantes como el voriconazol y el antecedente de cáncer cutáneo.
Evidencia
Se apoya en series de casos y estudios pequeños, sin ensayos controlados que comparen modalidades.

Corticoide sistémico

Primera línea moderada o grave
Uso
De entrada en la aguda extensa o visceral y en la crónica moderada o grave, en la crónica habitualmente asociado a un inhibidor de la calcineurina para ahorrar corticoide.
Respuesta
Alrededor de la mitad de las EICH agudas responden; añadir otros inmunosupresores en primera línea crónica no ha superado a la prednisona sola.
Cambio
Se reevalúa a las 8–12 semanas; si progresa a las 4 semanas, se ofrece otra opción.

Segunda línea y rescate

Corticorresistencia o dependencia
Fármacos
Ruxolitinib, estándar según la EBMT de 2024; belumosudil, fotoféresis extracorpórea y otros según órgano, tolerancia y centro.
Fotoféresis
Buen perfil de seguridad y especial utilidad en esclerosis y fascitis; exige acceso venoso y unidad de aféresis.
Apoyo
Fisioterapia, terapia ocupacional, ejercicio diario y masaje profundo para conservar la movilidad.
Segunda mirada

Contrastes que resuelven la duda

Los cuatro pares que más se confunden en la consulta del trasplantado y el dato que suele separarlos.

EICH aguda frente a exantema por fármacos

A favor de EICH
Inicio acral (palmas, plantas, orejas) o perifolicular, coincidencia con el injerto, infusión de linfocitos del donante o descenso de la inmunosupresión, y bilirrubina o diarrea nuevas.
A favor de fármaco
Relación temporal con un medicamento nuevo y ausencia de afectación visceral; los eosinófilos en la biopsia no excluyen EICH.
Conducta
Retirar o sustituir lo prescindible, biopsiar y reevaluar en días; a menudo solo la evolución decide.

EICH aguda frente a síndrome de injerto y eritema tóxico por quimioterapia

Síndrome de injerto
Coincide con la recuperación de neutrófilos, con fiebre y edema pulmonar; puede acompañarse de bilirrubina alta y diarrea y responde mejor al corticoide.
Eritema tóxico
Agrupa reacciones a la quimioterapia que pueden aparecer hasta una semana después del trasplante, sobre todo tras citarabina, antraciclinas, 5-fluorouracilo, capecitabina, taxanos o metotrexato.
Recuperación linfocitaria
Exantema con fiebre hacia la tercera semana tras la quimioterapia, al reaparecer los linfocitos.

Fascitis por EICH frente a fascitis eosinofílica

Contexto
La de la EICH aparece tras alotrasplante, a menudo con otros signos de EICH crónica; la eosinofílica, en general sin ese antecedente.
Clínica
Ambas dan piel ondulada, surcos y contracturas, con epidermis a veces normal.
Respuesta
La fascitis por EICH responde peor a los corticoides; la fotoféresis es una opción relevante.

Esclerosis por EICH frente a esclerosis sistémica

Distribución
La EICH suele respetar cara y yemas y rara vez sigue un avance de acral a proximal; la esclerosis sistémica empieza en dedos y cara.
Articulaciones
La EICH limita sobre todo grandes articulaciones; la esclerosis sistémica, manos y dedos.
Medida
La escala de Rodnan modificada, válida en esclerosis sistémica, no lo está en la EICH esclerosa y capta mal la fascia.
Escenarios clínicos

Qué haría en consulta

Elaboración editorial propia de DermRX: escenarios construidos al integrar la lectura con guías, consensos y literatura vigentes. No proceden de la obra ni sustituyen al juicio clínico.

Si un paciente a las tres semanas de un alotrasplante presenta máculas eritematovioláceas en palmas, plantas y orejas, con fiebre, mientras recibe varios antibióticos y antifúngicos

Pediría biopsia cutánea y revisaría con hematología la fecha de injerto, cada fármaco nuevo, la bilirrubina, el volumen de diarrea y la carga vírica de citomegalovirus y VHH-6. Calcularía la superficie afectada para el estadio cutáneo. Si fuera solo cutánea y limitada, propondría corticoide tópico potente; si fuese extensa o con afectación visceral, el corticoide sistémico lo decide el equipo de trasplante.

Si una mujer con EICH crónica controlada refiere tirantez en la cintura, calambres y dificultad para levantar los brazos, con piel de aspecto casi normal

Palparía la piel con la paciente tumbada buscando ondulación y surcos, mediría abducción del hombro, extensión del codo y signo de la plegaria, y pediría resonancia magnética si la fascitis no fuera evidente. Comunicaría el hallazgo a hematología porque cambia la gravedad global, solicitaría fisioterapia precoz y plantearía fotoféresis o segunda línea sistémica.

Si un varón trasplantado con EICH crónica y voriconazol prolongado consulta por varias lesiones queratósicas en el dorso de las manos y el cuero cabelludo

Biopsiaría o extirparía las lesiones sospechosas de carcinoma epidermoide, trataría el campo de queratosis actínicas y fijaría revisiones dermatológicas periódicas de toda la piel. Plantearía con infecciosas o hematología si el antifúngico es sustituible y reforzaría la fotoprotección. Tendría en cuenta la cicatrización lenta y el riesgo infeccioso al planificar la cirugía.

Si una paciente con EICH crónica oral comenta dispareunia y escozor vulvar que no había mencionado

Exploraría la vulva y el introito buscando eritema, fisuras, sinequias o reabsorción de labios menores y la derivaría a ginecología si existiera estenosis. Indicaría corticoide tópico muy potente nocturno con descenso a mantenimiento, con tacrolimus tópico como alternativa de mantenimiento, y valoraría estrógeno local con ginecología si no estuviera contraindicado.

Si un niño con EICH crónica liquenoide extensa sin afectación visceral tiene una infección activa que desaconseja aumentar la inmunosupresión

Mantendría corticoides tópicos e inhibidores de la calcineurina en cara y pliegues, con emolientes y fotoprotección, y propondría fototerapia con UVB de banda estrecha, o UVA1 si predominara la fibrosis, comenzando con dosis prudentes porque la radiación ultravioleta puede desencadenar brotes. Revisaría antes cualquier fármaco fotosensibilizante.

Si un trasplantado con pápulas y pústulas foliculares en la cara, que su hematólogo atribuye a EICH, no mejora con corticoide tópico

Antes de escalar el tratamiento haría un examen directo o una biopsia para buscar Demodex y levaduras, porque la foliculitis por estos agentes es frecuente en el inmunodeprimido y empeora con corticoides. Si se confirmara, trataría la infestación o la infección y retiraría el corticoide facial.

Detalles que cambian la conducta

Perlas de examen y de consulta

◆Las orejas como pista precoz

El eritema de pabellones auriculares, junto con el de palmas y plantas, es una de las primeras señales de EICH aguda. Explorarlos de rutina en el trasplantado reciente cuesta segundos y puede adelantar el diagnóstico.

◆Irradiar los hemoderivados

La EICH asociada a transfusión suele ser mortal y se previene irradiando los productos celulares. Afecta a inmunodeprimidos y, de forma excepcional, a inmunocompetentes que reciben sangre de familiares con haplotipos HLA compartidos.

◆Manchas de leopardo antes de la esclerosis

Una hiperpigmentación moteada en el tronco puede preceder a la esclerosis dérmica. En un trasplantado, obliga a palpar la piel con cuidado, comprobar si se puede pellizcar y medir la movilidad articular en cada visita.

◆Uñas que anuncian EICH crónica

Estrías longitudinales, fragilidad, onicólisis, pterigión dorsal y pérdida simétrica de la mayoría de las uñas son signos distintivos; no diagnostican por sí solos, pero justifican biopsiar o buscar afectación de otros órganos.

◆Boca seca: menos fármacos xerógenos

En la EICH de glándulas salivales conviene evitar antihistamínicos orales, tricíclicos e inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, extremar la higiene dental con flúor y usar enjuagues antifúngicos cuando se aplican corticoides tópicos en la boca.

◆La EICH y el efecto injerto contra leucemia

La EICH se acompaña de un efecto injerto contra leucemia que se asocia a menos recaídas. Cada escalón de inmunosupresión debe sopesarse frente a ese beneficio y frente al riesgo de infección, que domina la mortalidad de las formas graves.

◆Secuelas cutáneas menos conocidas

Milios, poroqueratosis en nalgas, angiomatosis, hiperqueratosis del pezón y una queratosis acral verrugosa que imita verrugas vulgares en los dedos pueden formar parte de la EICH crónica; en esta última la biopsia muestra cambio de interfase.

Contraste con fuentes actuales

Actualización DermRX

Qué ha cambiado entre la obra (2019) y octubre de 2026, y qué conviene matizar con la literatura posterior.

Actualización DermRXRuxolitinib, segunda línea de referencia en la EICH aguda corticorresistente

La obra enumeraba una larga lista de rescates sin un estándar y citaba el ruxolitinib solo por series. En el ensayo de fase 3 REACH2 (309 pacientes de 12 años o más), ruxolitinib 10 mg dos veces al día obtuvo más respuesta global al día 28 que la terapia elegida por el investigador (62 % frente a 39 %), más respuestas duraderas y mayor supervivencia libre de fracaso, sin diferencia significativa en supervivencia global; la trombocitopenia fue más frecuente. La EBMT lo considera desde 2024 el nuevo estándar; en 2020 ya aconsejaba dosis menores de corticoide en el grado 2 limitado a piel o tubo digestivo alto.

Fuente: Zeiser R, et al. N Engl J Med. 2020;382(19):1800-1810. PMID: 32320566. Penack O, et al. Lancet Haematol. 2024;11(2):e147-e159. PMID: 38184001. Penack O, et al. Lancet Haematol. 2020;7(2):e157-e167. PMID: 32004485.

Actualización DermRXLa EICH crónica corticorresistente también tiene un ensayo de fase 3 positivo

En 2019 el capítulo señalaba que ningún tratamiento de segunda línea había demostrado superioridad. El ensayo REACH3 (329 pacientes con EICH crónica moderada o grave, corticorresistente o corticodependiente) mostró con ruxolitinib 10 mg dos veces al día una respuesta global a las 24 semanas del 49,7 % frente al 25,6 % con la mejor terapia disponible, además de mejor control de síntomas. En el análisis final a tres años, la mediana de supervivencia libre de fracaso fue de 38,4 meses frente a 5,7, sin nuevas señales de seguridad; trombocitopenia y anemia fueron más frecuentes con el inhibidor de JAK.

Fuente: Zeiser R, et al. N Engl J Med. 2021;385(3):228-238. PMID: 34260836. Zeiser R, et al. J Clin Oncol. 2025;43(23):2566-2571. PMID: 40561385. Penack O, et al. Lancet Haematol. 2024;11(2):e147-e159. PMID: 38184001.

Actualización DermRXROCK2 y CSF1R: dos dianas nuevas que encajan con la biología del capítulo

La obra apuntaba a Th17, linfocitos B y macrófagos de origen donante como motores de la fibrosis. Belumosudil, inhibidor oral de ROCK2 que reduce linfocitos Th17 y foliculares cooperadores a través de STAT3 y favorece los reguladores, logró respuestas globales del 74–77 % en el estudio ROCKstar en pacientes con 2 a 5 líneas previas. Axatilimab, anticuerpo frente a CSF1R que actúa sobre monocitos y macrófagos, obtuvo un 74 % de respuesta con la dosis más baja en un ensayo pivotal de fase 2. La EBMT incorpora belumosudil entre las opciones de la EICH crónica corticorresistente.

Fuente: Cutler C, et al. Blood. 2021;138(22):2278-2289. PMID: 34265047. Wolff D, et al. N Engl J Med. 2024;391(11):1002-1014. PMID: 39292927. Penack O, et al. Lancet Haematol. 2024;11(2):e147-e159. PMID: 38184001.

Actualización DermRXLa profilaxis con ciclofosfamida postrasplante cambia la epidemiología

El capítulo mencionaba la ciclofosfamida postrasplante y la globulina antitimocítica como estrategias que estaban reduciendo la EICH aguda. En un ensayo de fase 3 con acondicionamiento de intensidad reducida, ciclofosfamida postrasplante con tacrolimus y micofenolato mejoró la supervivencia libre de EICH y de recaída al año frente a tacrolimus con metotrexato (52,7 % frente a 34,9 %), con formas menos graves de EICH aguda y crónica. La EBMT recomienda globulina antitimocítica de conejo o ciclofosfamida postrasplante como profilaxis estándar en trasplantes de sangre periférica de donante no emparentado.

Fuente: Bolaños-Meade J, et al. N Engl J Med. 2023;388(25):2338-2348. PMID: 37342922. Penack O, et al. Lancet Haematol. 2024;11(2):e147-e159. PMID: 38184001.

Actualización DermRXEsclerosis avanzada y fascitis: formas muy mórbidas con agenda propia

La obra describía la esclerosis y la fascitis como difíciles de medir y lentas en responder. El grupo de consenso NIH de 2020 las clasifica, junto con la afectación pulmonar, ocular y digestiva, como formas muy mórbidas por la fibrosis no reversible, y propone identificarlas pronto, fenotiparlas de manera homogénea y usar en los ensayos variables como la ausencia de progresión o la función física. Las guías del European Dermatology Forum de 2020 sobre fotoféresis extracorpórea mantienen la EICH aguda y crónica entre sus indicaciones reconocidas.

Fuente: Wolff D, et al. Transplant Cell Ther. 2021;27(10):817-835. PMID: 34217703. Knobler R, et al. J Eur Acad Dermatol Venereol. 2020;34(12):2693-2716. PMID: 33025659.

Actualización DermRXCáncer cutáneo tras el trasplante: el riesgo ya está cuantificado

El capítulo atribuía el exceso de cáncer cutáneo a radiación, desregulación inmunitaria, inmunosupresión y voriconazol. Un metaanálisis de 26 estudios estima una razón de incidencia estandarizada de 10,18 tras alotrasplante; la EICH crónica (HR 2,86; para carcinoma epidermoide, 3,68), el sexo masculino y el voriconazol (HR 2,01) son factores de riesgo, sin asociación significativa con la irradiación corporal total. En una cohorte española unicéntrica de 2042 trasplantados, la EICH con afectación mucocutánea triplicaba el riesgo en los alotrasplantados y el voriconazol se asoció a carcinoma epidermoide invasivo. Justifica revisiones cutáneas periódicas y fotoprotección.

Fuente: Mansilla-Polo M, et al. Int J Dermatol. 2024;63(12):1691-1700. PMID: 38987869. Mansilla-Polo M, et al. Transplant Cell Ther. 2026;32(9):1138.e1-1138.e10. PMID: 40619102. Kuklinski LF, et al. J Am Acad Dermatol. 2017;77(4):706-712. PMID: 28780363.
Recursos relacionados

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Fuentes

Referencias

Lectura de referencia

Martires y Cowen. Capítulo 129, «Enfermedad de injerto contra huésped». En: Kang S, Amagai M, Bruckner AL, Enk AH, Margolis DJ, McMichael AJ, Orringer JS, editores. Fitzpatrick’s Dermatology. 9.ª ed. Nueva York: McGraw-Hill Education; 2019. Consultado en su edición en español (Dermatología de Fitzpatrick, 9e).

Fuentes consultadas para contrastar y actualizar

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