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Piel y radiación ionizante: reconocer el síndrome cutáneo por radiación, datar sus fases y tratar la fibrosis y sus secuelas

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Lectura clínica · Síndrome cutáneo por radiación

Piel y radiación ionizante: reconocer el síndrome cutáneo por radiación, datar sus fases y tratar la fibrosis y sus secuelas

Sobre el capítulo 46, «Enfermedades causadas por la radiación ionizante» (Peter) · Braun-Falco’s Dermatology, 4.ª ed., 2022

La lesión cutánea por radiación ionizante llega a la consulta disfrazada: una placa en la espalda meses después de un cateterismo, una mama que se endurece años después de la radioterapia o un eritema que se reaviva con un inmunoterápico. Esta lectura ordena el síndrome cutáneo por radiación por su mecanismo bifásico, sus fases y escenarios de exposición, las secuelas oncológicas que obligan a vigilar y las opciones contra la fibrosis, con actualización a octubre de 2026.

Fases del síndromeFluoroscopia intervencionistaFibrosis progresivaTumores secundariosPrevención en radioterapia

Obra de referencia: Plewig G, French LE, Ruzicka T, Kaufmann R, Hertl M (eds.), Braun-Falco’s Dermatology, 4.ª ed. (Springer, 2022). Síntesis editorial DermRX actualizada a octubre de 2026 · Revisión clínica individual pendiente · 17 min de lectura.

Ideas esenciales

En 20 segundos

  • El daño tiene dos motores sucesivos: primero una inflamación por citocinas inducidas en queratinocitos, fibroblastos y endotelio; semanas después, el agotamiento de las células madre epidérmicas y la fibrosis dirigida por TGF-β1. Por eso la latencia y la clínica cambian según la fase.
  • El término síndrome cutáneo por radiación engloba el eritema prodrómico, la fase de manifestación, la subaguda y la crónica. La extensión del eritema inicial anticipa la superficie afectada, pero no su gravedad ni la discapacidad final.
  • La fluoroscopia prolongada de la cardiología y la neurorradiología intervencionistas puede producir placas bien delimitadas en la espalda o el cuero cabelludo, que se confunden con un exantema fijo medicamentoso. Preguntar por procedimientos guiados por imagen resuelve el enigma.
  • A diferencia de la cicatriz de quemadura, la fibrosis por radiación progresa durante años: endurece, estrecha los vasos y genera úlceras tróficas, atrofia, queratosis y telangiectasias. «Cicatriz por radiación» es un término obsoleto porque sugiere un estado final estable.
  • La piel irradiada exige vigilancia oncológica de por vida: carcinoma basocelular (el más frecuente), epidermoide y, raro pero grave, angiosarcoma. Tras exposición accidental, según la obra, aparecen sobre todo en la piel de transición, poco irradiada, más que en el centro de la lesión crónica; tras radioterapia, en cambio, también surgen dentro del campo.
  • En la fibrosis crónica la obra propone pentoxifilina con tocoferol o interferón γ subcutáneo, junto a emolientes con urea, retinoides tópicos para las queratosis y láser vascular para las telangiectasias; la evidencia controlada sigue siendo escasa.
Lo que merece la pena retener

Claves de la lectura

1

Inflamación precoz y fallo de células madre tardío son procesos distintos

La radiación induce la transcripción de IL-1, IL-6, TNF-α, quimiocinas como IL-8 y eotaxina, y moléculas de adhesión (ICAM-1, VCAM-1, selectina E) en las tres poblaciones residentes de la piel. El resultado es un reclutamiento de neutrófilos y eosinófilos que se autoperpetúa. En paralelo, las células madre epidérmicas dejan de proliferar, pero el defecto epitelial solo aflora cuando se agota el recambio, a las tres o cuatro semanas. Separar ambos tiempos explica por qué un paciente aparentemente recuperado tras el eritema inicial puede ulcerarse semanas después, y por qué tratar pronto la inflamación tiene sentido.

2

El eritema prodrómico informa de la extensión, no de la intensidad

Horas después de una exposición importante aparece un eritema fugaz, a veces pruriginoso o urente, que se desvanece en un día y medio como máximo. Documentarlo con fotografía y mapa corporal es valioso: delimita la superficie que se afectará y servirá para cualquier peritaje posterior. Sin embargo, la obra insiste en que no predice la gravedad de la fase de manifestación. Para estimarla cuentan más el tiempo transcurrido hasta que aparece la reacción, cuanto antes más dosis, y las pruebas de imagen que exploran la profundidad del daño.

3

La fluoroscopia intervencionista es la fuente iatrogénica que más se pasa por alto

Angioplastias coronarias, ablaciones por radiofrecuencia y embolizaciones prolongadas pueden acumular en un punto de la piel dosis suficientes para un síndrome cutáneo completo. La obesidad, que obliga a subir la dosis para obtener imagen, y los procedimientos largos y complejos aumentan el riesgo; también puede afectarse la piel del lado de salida del haz. Como la lesión surge semanas o meses después y en la espalda, el paciente no la relaciona y el clínico piensa en un exantema fijo, una morfea o una dermatitis de contacto. La forma geométrica y la localización son la pista decisiva.

4

La fibrosis crónica no es una cicatriz: sigue avanzando

Entre los tres meses y los dos años tras la exposición, la piel se endurece por fibrosis dérmica y subcutánea con aparente atrofia de la grasa. La fibrosis estrecha los vasos profundos y crea isquemia local, que acaba en úlceras tróficas. Completan el cuadro la atrofia epidérmica, las queratosis focales, las telangiectasias y una xerosis intensa por destrucción de glándulas sebáceas y sudoríparas, con aumento de la pérdida transepidérmica de agua. Años o décadas después pueden surgir nuevas telangiectasias y úlceras, de modo que el seguimiento no tiene fecha de alta.

5

El riesgo tumoral se concentra donde menos se espera

La obra describe tumores secundarios en hasta un 10 % de los afectados por exposición accidental, con latencias de hasta 30 años. El basocelular supera unas cinco veces al epidermoide; los sarcomas y el angiosarcoma son raros, y no se han documentado melanomas tras exposición accidental. Lo llamativo es la topografía: en las zonas con síndrome crónico florido apenas aparecen, y sí en piel de transición sin signos clínicos que recibió dosis bajas. En piel fotoexpuesta conviene considerar el daño combinado por radiación ultravioleta, que cambia la valoración del riesgo.

6

En la exposición por contaminación, descontaminar es el primer tratamiento

Cuando el origen es un nucleido depositado en la piel, nada debe aplicarse antes de retirar la ropa, que según la obra retiene hasta un 80 % de la actividad superficial, y de lavar con agua tibia y un syndet neutro. Mientras quede actividad en la superficie, cualquier vehículo graso o maniobra que aumente el flujo sanguíneo cutáneo facilitaría que el nucleido penetre. Después llegan los quelantes o intercambiadores específicos del nucleido, que corresponden a unidades especializadas. Estos escenarios, incluidos el accidente industrial y el uso criminal de fuentes ocultas, suelen detectarse tarde porque nadie sospecha la radiación.

Repaso organizado

Fases, escenarios, secuelas y herramientas

Primero el calendario del síndrome, porque fecha la exposición; luego dónde se origina hoy, qué secuelas vigilar y con qué se cuenta para tratarlas.

Calendario del síndrome cutáneo por radiación

Eritema prodrómico

Horas tras la exposición · < 36 h
Clínica
Eritema fugaz con prurito o escozor que desaparece solo; muchas veces pasa inadvertido o se atribuye a otra causa.
Utilidad
Fotografiarlo y cartografiarlo: anticipa la superficie que se afectará, no la intensidad del daño posterior.

Fase de manifestación

Latencia de días a 3 semanas
Clínica
Eritema intenso o ampolla subepidérmica que puede evolucionar sin pausa a inflamación necrosante.
Pronóstico
Cuanto más corta la latencia, mayor la dosis recibida; la imagen ayuda a estimar el riesgo de necrosis.

Fase subaguda

Vasculitis profunda · eritema lívido
Mecanismo
Lesión de vasos de la dermis profunda, el tejido subcutáneo y el músculo en exposiciones intensas.
Pista
El tono lívido, más que rojo vivo, indica que el proceso se ha desplazado a planos profundos.

Fase crónica

De 3 meses a 2 años
Clínica
Induración progresiva, atrofia epidérmica, queratosis, telangiectasias, xerosis y úlceras tróficas por isquemia.
Base
Fibrosis por TGF-β1 con inflamación linfocítica persistente y pérdida de glándulas anejas.

Fase tardía

Años o decenios después
Clínica
Nuevas telangiectasias y úlceras sobre la piel ya fibrosada, a menudo tras traumatismos mínimos.
Conducta
Seguimiento indefinido y biopsia ante cualquier úlcera que no cure o lesión nueva.

Escenarios de exposición

Fluoroscopia intervencionista

Cateterismo, ablación, embolización
Localización
Espalda, región escapular, flanco o cuero cabelludo; posible lesión también en la cara de salida del haz.
Riesgo
Obesidad, procedimientos largos o repetidos y dosis acumulada en un mismo punto cutáneo.

Radioterapia oncológica

Acelerador lineal · varios campos
Situación actual
Los aceleradores con múltiples puertas de entrada han reducido mucho la dosis en superficie.
Excepción
Ciertos quimioterápicos e inmunoterápicos sensibilizan la piel o desencadenan reacción de recuerdo.

Irradiación de dermatosis benignas

Tiña del cuero cabelludo, acné, uñas, depilación
Contexto
Práctica del pasado, a veces por personal no médico, con dosis acumuladas excesivas.
Hoy
Poiquilodermia del labio superior o mentón en mujeres mayores, o distrofias ungueales: preguntar por depilación o radioterapia antiguas.

Accidente o uso criminal

Fuentes de cesio 137 o cobalto 60
Patrón
Exposición parcial y heterogénea con dosis cutáneas muy altas y médula ósea relativamente respetada.
Problema
Llegada tardía, con síntomas agudos días o semanas después de un suceso que nadie relacionó con radiación.

Secuelas que obligan a vigilar

Fibrosis y lesiones esclerodermiformes

Campo de radioterapia mamaria
Clínica
Induración superficial que remeda una morfea circunscrita o afecta al tejido mamario profundo.
Diferencial
La morfea posirradiación puede rebasar el campo y tiene histología propia; biopsiar si hay duda.

Telangiectasias

Frecuentes en la fase crónica
Síntomas
Ardor y sensación constante de calor local que deterioran la calidad de vida.
Tratamiento
Indicación relativa de láser vascular; la obra menciona el diodo y las guías de soporte, el colorante pulsado.

Carcinomas queratinocíticos

Basocelular unas 5 veces más que epidermoide
Latencia
Hasta 30 años; tras accidentes, la obra los sitúa más en piel de transición con dosis bajas que en el centro de la lesión crónica.
Matiz
El basocelular esclerodermiforme puede surgir en la fibrosis, y las queratosis pueden progresar a epidermoide.

Angiosarcoma

Raro · MYC amplificado
Clínica
Mácula equimótica, placa violácea o nódulo en piel irradiada de la mama años después del tratamiento.
Conducta
Biopsia sin demora ante cualquier lesión vascular nueva en el campo irradiado.

Herramientas terapéuticas

Descontaminación

Antes de cualquier tópico
Pasos
Retirar la ropa, lavar con agua tibia y syndet neutro y, después, quelantes o intercambiadores según el nucleido.
Evitar
Tópicos lipófilos y medidas hiperemiantes hasta completar la descontaminación, porque aumentan la absorción de partículas radiactivas.

Corticoides precoces

Prodrómica y latencia
Uso
Corticoide tópico no atrofogénico y antihistamínico en la fase prodrómica para aliviar el prurito y el escozor.
Alto riesgo
Si se prevé afectación de más del 10 % de la superficie, la obra propone corticoides tópicos y sistémicos en dosis altas ya en la latencia.

Pentoxifilina y tocoferol

Fibrosis crónica · meses
Pauta de la obra
Tocoferol 500 mg/día y pentoxifilina 400 mg tres veces al día durante 6–18 meses.
Expectativa
Barata y sin cadena de frío, pero el efecto no se espera antes de 5–6 meses.

Interferón γ

Fibrosis crónica · vía subcutánea
Pauta de la obra
3–6 millones de UI tres veces por semana durante 3–12 meses, con respuesta hacia las 8–12 semanas.
Límites
Más caro y logístico; evidencia procedente sobre todo de supervivientes de Chernóbil.
Segunda mirada

Contrastes que resuelven la duda

Cuatro pares que se confunden en la práctica y cuya distinción cambia la conducta.

Síndrome cutáneo por radiación frente a quemadura térmica

Tiempo
La quemadura es inmediata; la lesión por radiación tiene latencia de días a semanas y fases sucesivas.
Evolución
La cicatriz de quemadura se estabiliza; la fibrosis por radiación progresa y se ulcera años después.
Manejo
La fase aguda comparte reposición hídrica, analgesia y prevención de infección; la crónica exige vigilancia tumoral y puede requerir tratamiento antifibrótico.

Radiodermitis por fluoroscopia frente a exantema fijo medicamentoso

Forma
Placa geométrica, rectangular u oval, en espalda o cuero cabelludo, sin relación con un fármaco reintroducido.
Historia
Procedimiento guiado por imagen semanas o meses antes; el exantema fijo recidiva en el mismo sitio con cada toma.
Evolución
La radiodermitis pasa a induración, telangiectasias o úlcera; el exantema fijo deja hiperpigmentación residual.

Fibrosis posradiación frente a morfea posirradiación

Topografía
La fibrosis se ciñe al campo; la morfea puede desbordarlo e incluso diseminarse.
Cronología
La fibrosis se instaura de forma gradual; la morfea suele aparecer antes de cumplirse un año de la irradiación.
Implicación
La morfea aconseja buscar autoinmunidad asociada y puede requerir tratamiento inmunomodulador.

Angiosarcoma posradiación frente a lesión vascular atípica o telangiectasias

Clínica
El angiosarcoma crece y forma placas equimóticas o nódulos; las telangiectasias son estables y finas.
Histología
Amplificación de MYC y positividad de PRAME apoyan angiosarcoma frente a lesiones benignas o atípicas.
Conducta
Toda lesión vascular nueva o cambiante en piel irradiada se biopsia; el retraso empeora el pronóstico.
Escenarios clínicos

Qué haría en consulta

Elaboración editorial propia de DermRX: escenarios construidos al integrar la lectura con guías, consensos y literatura vigentes. No proceden de la obra ni sustituyen al juicio clínico.

Si un varón obeso de 62 años presenta una placa rectangular, eritematosa y descamativa en la región escapular derecha, de dos meses de evolución, y lo etiquetaron de exantema fijo

Preguntaría por cateterismos, ablaciones o angioplastias en los meses previos y pediría al servicio que lo realizó el informe de dosis. Si se confirma, explicaría que la lesión puede endurecerse o ulcerarse más adelante, evitaría biopsias innecesarias en piel muy irradiada salvo duda diagnóstica, y planificaría revisiones prolongadas, emolientes y fotoprotección del área.

Si una mujer de 70 años, tratada con cirugía conservadora y radioterapia de mama hace nueve años, consulta por una mancha violácea que parece un hematoma y no desaparece

Biopsiaría la lesión ese mismo día sin esperar a su evolución, solicitando estudio de MYC. Ante sospecha de angiosarcoma, la derivaría con prioridad a un comité de sarcomas, porque la resección con márgenes libres es la base del control local. Exploraría toda la piel del campo, ya que la enfermedad suele ser multifocal y mayor de lo que parece.

Si un paciente con un carcinoma de orofaringe irradiado hace meses desarrolla eritema doloroso y despegamiento cutáneo limitado al antiguo campo tras iniciar pembrolizumab

Pensaría en una reacción de recuerdo por radiación y descartaría infección y una toxicodermia grave extendida. Valoraría la extensión, la mucosa y el signo de Nikolsky, y coordinaría con oncología corticoides tópicos o sistémicos según la gravedad. Documentaría el episodio para decidir con el oncólogo la reexposición.

Si una mujer de 55 años con fibrosis dolorosa y retracción de la mama irradiada pide un tratamiento que la «ablande»

Le explicaría que la fibrosis tiende a progresar y que el objetivo realista es frenarla y aliviar síntomas. Valoraría pentoxifilina con tocoferol advirtiendo de que la respuesta tarda meses y la evidencia controlada es escasa, y lo combinaría con fisioterapia, emolientes con urea, láser para las telangiectasias si arden y derivación a cirugía plástica si hay úlcera.

Si un operario llega tres semanas después de manipular un objeto metálico desconocido con ampollas y necrosis en la palma y el muslo, sin antecedente de quemadura

Sospecharía exposición a una fuente radiactiva, avisaría a las autoridades de protección radiológica y al servicio de urgencias, y no aplicaría tópicos oleosos si cabe contaminación. Documentaría con fotografía las lesiones, pediría hemograma seriado y, en varones con posible exposición gonadal, FSH en ese momento y unas semanas después, y comentaría la criopreservación de semen, aunque su rendimiento es mayor en los primeros días tras la exposición.

Si una mujer de 80 años tiene poiquilodermia, telangiectasias y un nódulo perlado en el labio superior y el mentón

Preguntaría por tratamientos depilatorios con rayos X en su juventud, a menudo administrados fuera de la medicina. Biopsiaría el nódulo para confirmar un carcinoma basocelular y revisaría toda el área, porque la piel irradiada favorece tumores múltiples. Elegiría técnicas quirúrgicas que tengan en cuenta la peor cicatrización de esa piel.

Detalles que cambian la conducta

Perlas de examen y de consulta

◆La latencia es un dosímetro clínico

Cuanto antes aparece la fase de manifestación tras la exposición, mayor fue la dosis. Cuando no hay dosimetría, reconstruir la fecha del suceso orienta el pronóstico mejor que el aspecto del eritema inicial.

◆Mirar también la cara de salida del haz

En la fluoroscopia, la lesión principal está en la entrada, habitualmente la espalda, pero la piel del lado opuesto también puede recibir dosis significativas. Explorar ambas superficies evita diagnósticos incompletos.

◆La ropa retiene gran parte de la contaminación

Desvestir al paciente parece trivial y, en la urgencia, se olvida con facilidad. Según la obra, puede eliminar hasta un 80 % de la actividad superficial antes de lavar con agua tibia y syndet.

◆Un tumor raro en el centro, frecuente en el borde

En los supervivientes de accidentes, la obra describe tumores secundarios sobre todo en piel con dosis bajas y sin signos clínicos, más que en la zona de radiodermitis crónica. La vigilancia debe abarcar el halo.

◆Injerto posible en contaminación superficial

Según la obra, cuando el daño procede de nucleidos de poco alcance depositados en la piel, la vascularización profunda queda indemne, de modo que los defectos admiten injertos cutáneos; las úlceras tras radioterapia profunda, con lecho mal irrigado, rara vez lo permiten.

◆La FSH documenta el daño testicular

En la exposición genital laboral, medir FSH poco después del accidente y semanas más tarde aporta prueba objetiva para el peritaje, y la criopreservación precoz de semen preserva la fertilidad.

◆Hidratar no es cosmética en la piel irradiada

La pérdida de glándulas sebáceas y sudoríparas deja una piel seca con pérdida transepidérmica de agua elevada. Los emolientes con urea y ácido linoleico son parte del tratamiento, no un complemento.

Contraste con fuentes actuales

Actualización DermRX

Qué ha cambiado entre la obra (2022) y octubre de 2026, y qué conviene matizar con la literatura posterior.

Actualización DermRXLa prevención de la radiodermitis aguda ya tiene recomendaciones de consenso

La obra atribuye la menor toxicidad cutánea sobre todo a la tecnología de los aceleradores. El consenso Delphi de la MASCC de 2023 recomienda prevenir la radiodermitis aguda con corticoides tópicos (mometasona, betametasona), la película Hydrofilm y el aceite de oliva y, en cáncer de mama, con la película Mepitel y la fotobiomodulación. En 2025 la MASCC concretó el uso de las películas, con mayor beneficio frente a la descamación húmeda en mama y en algunos tumores de cabeza y cuello. Las guías coinciden en permitir el lavado con agua y jabón.

Fuente: Behroozian T, et al. Lancet Oncol. 2023;24(4):e172-e185. PMID: 36990615. Lee SF, et al. Support Care Cancer. 2025;33(12):1163. PMID: 41331135. Finkelstein S, et al. Support Care Cancer. 2022;30(6):4663-4674. PMID: 35067732.

Actualización DermRXPentoxifilina con tocoferol: útil en algunos pacientes, sin demostración sólida

La obra presenta esta combinación como avance consolidado contra la fibrosis crónica. Un metaanálisis de ensayos en cáncer de mama no halló beneficio con la escala LENT-SOMA ni frente a placebo o ausencia de tratamiento (evidencia muy baja) ni frente a placebo con vitamina E (evidencia moderada). Una serie retrospectiva danesa de 2025, con una pauta de dos tomas diarias, describió mejoría subjetiva en el 75 % de las pacientes con cáncer de mama, menor en cabeza y cuello. Una revisión dermatológica de 2026 la sitúa junto al láser de CO₂ fraccionado, el injerto graso y las terapias manuales, todos de eficacia variable, y reclama ensayos específicos en piel.

Fuente: Burke OM, et al. Am J Clin Dermatol. 2026;27(2):297-316. PMID: 41729414. Nogueira RMP, et al. Adv Radiat Oncol. 2022;7(3):100912. PMID: 35647406. Harpsø M, et al. Strahlenther Onkol. 2025;201(10):1044-1048. PMID: 40542130.

Actualización DermRXFluoroscopia: umbrales de dosis y seguimiento activado por dosis

La obra advierte del síndrome cutáneo tras cateterismos. Una revisión sistemática de 2026 en neurointervencionismo halló que la alopecia es la reacción más frecuente, agrupada en torno al umbral de unos 3 Gy, con eritema y úlcera a dosis acumuladas mayores; la úlcera aparece meses o años después. Se reclama registrar la dosis cutánea máxima y citar al paciente cuando se supere un umbral. Una revisión dermatológica de 2025 subraya que la localización de la lesión es la clave para sospecharla.

Fuente: Khan R, et al. Cutis. 2025;116(2):E5-E11. PMID: 41056123. Badawy MK, et al. J Med Imaging Radiat Oncol. 2026;70(6):561-572. PMID: 42529913.

Actualización DermRXReacción de recuerdo con inhibidores de puntos de control

La obra menciona el fenómeno de recuerdo con quimioterapia o inmunoterapia sin detallarlo. Un caso de 2026, cuyos autores advierten de que la incidencia podría crecer con la expansión de la inmunorradioterapia, describe, diez días después de la primera dosis de pembrolizumab y casi ocho meses tras la radioterapia, despegamiento epidérmico con Nikolsky positivo y mucositis grave en el territorio irradiado, con biopsia de hipersensibilidad sobre daño crónico por radiación y estabilización con prednisolona. El dermatólogo debe incluirlo en el diferencial de toda dermatosis circunscrita a un antiguo campo en un paciente con inmunoterapia.

Fuente: Machado MS, et al. Case Rep Oncol. 2026;19(1):695-703. PMID: 42312105.

Actualización DermRXEl angiosarcoma posradiación tiene firma molecular útil para el diagnóstico

La obra cita el angiosarcoma como complicación rara. Los estudios genómicos lo distinguen de otros sarcomas por radiación y del angiosarcoma esporádico: son más frecuentes que en el esporádico las alteraciones de MYC y FLT4, y la latencia mediana, de unos ocho años, es más corta que la del tumor maligno de la vaina nerviosa periférica o el sarcoma pleomórfico indiferenciado posradiación. En una serie institucional de lesiones vasculares de mama, PRAME fue positivo en 24 de 26 angiosarcomas (92 %) y negativo en las 22 lesiones vasculares benignas o atípicas, lo que ayuda en los casos dudosos.

Fuente: Dermawan JK, et al. J Pathol. 2023;260(4):465-477. PMID: 37350195. Corbin HN, et al. Am J Clin Pathol. 2025;164(4):600-607. PMID: 40856599.

Actualización DermRXMorfea posirradiación y telangiectasias: entidades con manejo propio

La obra incluye las lesiones esclerodermiformes dentro de la fibrosis. Se estima que la morfea posirradiación de la mama afecta a una de cada 500 pacientes, suele aparecer en el primer año y difiere histológicamente de la fibrosis, por lo que conviene biopsiar y buscar autoinmunidad asociada. Para las telangiectasias, las guías de la MASCC y de Cancer Care Manitoba recomiendan el láser de colorante pulsado de pulso largo, y una revisión de 2025 sobre radiodermitis crónica en cáncer de mama lo recoge entre las opciones.

Fuente: Chakraborty MA, et al. Ann Palliat Med. 2025;14(3):269-282. PMID: 40511570. Zahn CA, et al. Case Rep Dermatol. 2022;14(2):144-150. PMID: 35813833. Finkelstein S, et al. Support Care Cancer. 2022;30(6):4663-4674. PMID: 35067732.
Recursos relacionados

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Fuentes

Referencias

Lectura de referencia

Peter. Capítulo 46, «Enfermedades causadas por la radiación ionizante». En: Plewig G, French LE, Ruzicka T, Kaufmann R, Hertl M, editores. Braun-Falco’s Dermatology. 4.ª ed. Berlín: Springer; 2022 (Springer Reference Medicine). Consultado en su edición original en inglés.

Fuentes consultadas para contrastar y actualizar

  1. Behroozian T, Bonomo P, Patel P, et al. Multinational Association of Supportive Care in Cancer (MASCC) clinical practice guidelines for the prevention and management of acute radiation dermatitis: international Delphi consensus-based recommendations. Lancet Oncol. 2023;24(4):e172-e185. PMID: 36990615.
  2. Lee SF, Aquilano M, Wong HCY, et al. MASCC oncodermatology clinical practice statement: prevention and management of acute radiation dermatitis with Mepitel Film and Hydrofilm. Support Care Cancer. 2025;33(12):1163. PMID: 41331135.
  3. Chakraborty MA, Lee SF, Wong HCY, et al. Chronic radiation dermatitis in breast cancer patients: pathophysiology, prevention and management strategies, and clinical impact. Ann Palliat Med. 2025;14(3):269-282. PMID: 40511570.
  4. Burke OM, Bilik SM, Dodson C, et al. Radiotherapy-induced skin fibrosis: pathophysiology, emerging therapeutics, and the role of dermatology. Am J Clin Dermatol. 2026;27(2):297-316. PMID: 41729414.
  5. Nogueira RMP, Vital FMR, Bernabé DG, et al. Interventions for radiation-induced fibrosis in patients with breast cancer: systematic review and meta-analyses. Adv Radiat Oncol. 2022;7(3):100912. PMID: 35647406.
  6. Harpsø M, Andreassen CN, Offersen BV. Pentoxifylline and vitamin E for treating radiation-induced fibrosis in breast and head and neck cancer patients. Strahlenther Onkol. 2025;201(10):1044-1048. PMID: 40542130.
  7. Khan R, Khachemoune A. Fluoroscopy-induced chronic radiation dermatitis: a comprehensive review and reappraisal. Cutis. 2025;116(2):E5-E11. PMID: 41056123.
  8. Badawy MK, Balasim F, De Hoedt C, et al. Radiation-induced cutaneous tissue reactions in neurointerventional procedures: a systematic review of reported effects and associated dose levels. J Med Imaging Radiat Oncol. 2026;70(6):561-572. PMID: 42529913.
  9. Machado MS, Abrunhosa-Branquinho A, Magno S, et al. Pembrolizumab-associated severe radiation recall dermatitis in a patient with metastatic head and neck carcinoma: a case report. Case Rep Oncol. 2026;19(1):695-703. PMID: 42312105.
  10. Dermawan JK, Chi P, Tap WD, et al. Distinct genomic landscapes in radiation-associated angiosarcoma compared with other radiation-associated sarcoma histologies. J Pathol. 2023;260(4):465-477. PMID: 37350195.
  11. Corbin HN, Neyaz A, Jones TE, et al. PRAME immunohistochemistry distinguishes breast secondary angiosarcoma from benign and atypical vascular lesions of the breast. Am J Clin Pathol. 2025;164(4):600-607. PMID: 40856599.
  12. Zahn CA, Feldmeyer L, Blum R, Mainetti C. Post-irradiation morphea of the breast in a patient with subacute cutaneous lupus erythematosus: case report and a literature review. Case Rep Dermatol. 2022;14(2):144-150. PMID: 35813833.
  13. Finkelstein S, Kanee L, Behroozian T, et al. Comparison of clinical practice guidelines on radiation dermatitis: a narrative review. Support Care Cancer. 2022;30(6):4663-4674. PMID: 35067732.
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Contenido dirigido a profesionales sanitarios. Elaboración editorial propia de DermRX a partir de Braun-Falco’s Dermatology, 4.ª ed. (Plewig et al.): no se reproducen sus textos, tablas ni figuras. No sustituye a la ficha técnica de cada medicamento ni al juicio clínico. Los escenarios clínicos y las actualizaciones son elaboración editorial y están pendientes de revisión clínica individual.

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