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Pénfigo paraneoplásico: de la estomatitis que no cede al tumor oculto, los anticuerpos antiplaquina y el pulmón que decide el pronóstico

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Lectura clínica · Pénfigo paraneoplásico

Pénfigo paraneoplásico: de la estomatitis que no cede al tumor oculto, los anticuerpos antiplaquina y el pulmón que decide el pronóstico

Sobre el capítulo 53, «Pénfigo paraneoplásico» (Anhalt y Mimouni) · Dermatología de Fitzpatrick, 9.ª ed., 2019

Una boca erosionada que no mejora en un paciente con linfoma, leucemia linfocítica crónica o una masa sin filiar obliga a descartar un pénfigo paraneoplásico, que con frecuencia se etiqueta antes de eritema multiforme, toxicodermia o liquen plano. La lectura ordena la enfermedad por decisiones —qué reconocer, qué muestra y qué técnica la confirman, qué tumor y qué órgano buscar, qué esperar del tratamiento— y la actualiza a octubre de 2026 con la guía europea y las series pronósticas recientes.

Estomatitis intratableAnticuerpos antiplaquinaTumor linfoproliferativo ocultoBronquiolitis obliteranteCirugía y rituximab

Obra de referencia: Kang S, Amagai M, Bruckner AL, Enk AH, Margolis DJ, McMichael AJ, Orringer JS (eds.), Fitzpatrick’s Dermatology, 9.ª ed. (McGraw-Hill Education, 2019). Síntesis editorial DermRX actualizada a octubre de 2026 · Revisión clínica individual pendiente · 20 min de lectura.

Ideas esenciales

En 20 segundos

  • Es una autoinmunidad humoral y celular desencadenada casi siempre por una neoplasia linfoproliferativa: linfoma no Hodgkin, leucemia linfocítica crónica y enfermedad de Castleman suman cerca de cuatro de cada cinco casos de la serie de referencia de la obra.
  • La estomatitis erosiva dolorosa y rebelde es el signo de entrada, el más constante y el último en ceder; alcanza los bordes laterales de la lengua y el bermellón. Sin ella, la obra desaconseja plantear el diagnóstico.
  • La piel es polimorfa: ampollas flácidas o tensas, lesiones en diana, despegamientos que simulan una necrólisis epidérmica y pápulas liquenoides, a menudo en palmas, plantas y pliegues periungueales. Lo que la separa de sus imitadores es la progresión durante meses.
  • El marcador es serológico: IgG frente a plaquinas (envoplaquina y periplaquina sobre todo), además de desmogleínas. Se busca con inmunofluorescencia indirecta sobre vejiga de rata, ELISA de envoplaquina o inmunotransferencia.
  • Un tercio de los pacientes no tiene tumor conocido al comenzar: hay que buscarlo con imagen de cuello a pelvis, porque los ocultos son linfomas abdominales, tumores de Castleman y sarcomas retroperitoneales.
  • El pulmón marca la supervivencia. La bronquiolitis obliterante empieza con disnea y radiografía normal, no responde a la inmunosupresión y puede progresar aunque el tumor se haya extirpado.
  • El tratamiento solo puede ser resolutivo cuando el tumor es resecable (Castleman, timoma). En las neoplasias malignas, corticoide sistémico y rituximab mejoran la piel antes y mejor que la boca, y la mortalidad sigue siendo alta.
Lo que merece la pena retener

Claves de la lectura

1

Una estomatitis grave y persistente en un paciente hematológico obliga a pedir antiplaquinas

La obra recoge un análisis de farmacovigilancia sobre unos 100 000 pacientes con linfoma no Hodgkin o leucemia linfocítica crónica: se identificaron 12 casos y solo 3 habían sido reconocidos por su médico; en el resto, los diagnósticos erróneos más frecuentes fueron necrólisis epidérmica tóxica, síndrome de Stevens-Johnson, eritema multiforme y reacción medicamentosa. La enfermedad se infradiagnostica porque se atribuye la boca a la quimioterapia y la piel al fármaco. La regla práctica es sencilla: mucositis erosiva que dura más de lo que explica el ciclo de tratamiento, con labios costrosos y lengua lateral ulcerada, exige biopsia con inmunofluorescencia y serología dirigida.

2

El polimorfismo cutáneo traduce dos brazos inmunitarios, y la biopsia los refleja

Los anticuerpos frente a desmogleínas reproducen la acantólisis cuando se transfieren a ratones neonatos, pero no el daño liquenoide ni la afectación pulmonar; estos dependen de linfocitos T autorreactivos, que en el modelo murino median una dermatitis de interfase dependiente de interferón γ. De ahí que una ampolla no inflamatoria muestre sobre todo hendidura suprabasal y una pápula eritematosa, necrosis de queratinocitos, vacuolización basal o una banda liquenoide. La consecuencia es doble: elegir la lesión que se biopsia condiciona el informe, y el tratamiento que solo agota linfocitos B deja intacto el componente celular.

3

El diagnóstico se cierra en el suero, no en la inmunofluorescencia directa

La inmunofluorescencia directa es negativa con más frecuencia que en el pénfigo vulgar; a veces solo los anejos son positivos y el depósito combinado intercelular y en la membrana basal aparece en una minoría. Lo específico es demostrar IgG frente a plaquinas. La inmunofluorescencia indirecta sobre vejiga de rata, cuyo epitelio transicional se tiñe cuando hay anticuerpos antiplaquina, es accesible, pero la obra le atribuye una sensibilidad cercana al 75 % y una especificidad del 83 %. El ELISA con fragmentos recombinantes de envoplaquina y periplaquina y la inmunotransferencia la superan; la inmunoprecipitación, patrón histórico, apenas está disponible.

4

Hay una forma liquenoide seronegativa que se comporta igual y mata igual

Un pequeño grupo de pacientes presenta mucositis y erupción predominantemente liquenoides sin autoanticuerpos circulantes demostrables. Comparten las mismas neoplasias y desarrollan con frecuencia bronquiolitis obliterante. Esta variante encaja mejor con la denominación alternativa de síndrome multiorgánico autoinmune paraneoplásico y tiene una lectura práctica: una serología negativa no descarta la enfermedad si la clínica y el contexto tumoral encajan. Ante un «liquen plano erosivo» que aparece de novo en un paciente con linfoma o con una masa retroperitoneal conviene repetir biopsias y serología, y explorar la función respiratoria.

5

La disnea con radiografía normal es el signo de alarma que más cambia el pronóstico

Es el único pénfigo que lesiona epitelios no escamosos. Entre el 30 % y el 40 % de los pacientes desarrolla daño pulmonar según la obra: obstrucción al flujo aéreo en la espirometría, acantólisis del epitelio bronquial en la biopsia endoscópica y, después, una bronquiolitis obliterante que progresa a pesar de la inmunosupresión. En el modelo murino el pulmón expresa desmogleína 3 de forma ectópica tras una metaplasia escamosa, lo que lo convierte en diana. La conducta razonable es medir la función pulmonar al diagnóstico y de forma seriada, sin esperar a que el paciente refiera ahogo.

6

Tratar el tumor no garantiza apagar la autoinmunidad, salvo cuando se extirpa entero

La obra no encuentra correlación entre carga tumoral y actividad cutaneomucosa: cita un paciente sin enfermedad neoplásica detectable que falleció por la lesión pulmonar. La excepción son los tumores encapsulados. La resección completa de un tumor de Castleman o de un timoma suele seguirse de mejoría sustancial o remisión, aunque puede tardar de uno a dos años y exige mantener la inmunosupresión mientras tanto. En linfomas y leucemias no hay pauta de eficacia constante; la combinación de corticoide y rituximab es la más empleada y la estomatitis es, con diferencia, lo que peor responde.

Repaso organizado

De la boca al pulmón: qué reconocer, cómo confirmarlo, qué buscar y qué esperar del tratamiento

Cuatro pasos en el orden en que se plantean en la consulta o en la planta de hematología: sospecha clínica, confirmación, estudio de extensión y escalera terapéutica.

Reconocer: la clínica que debe hacer pensar en él

Estomatitis erosiva

Primer signo y el más rebelde
Aspecto
Erosiones y úlceras dolorosas en cualquier superficie orofaríngea, con más necrosis y más componente liquenoide que en el pénfigo vulgar.
Localización
Predilección por la lengua lateral; se extiende de forma característica al bermellón de los labios, que queda erosionado y costroso.
Valor
Precede a la piel, persiste tras el tratamiento y en ocasiones es la única manifestación. Su ausencia hace el diagnóstico muy improbable.

Erupción ampollosa y erosiva

Brotes en tronco alto y miembros
Morfología
Ampollas flácidas que se rompen pronto en tronco superior, cabeza, cuello y zona proximal de las extremidades; en los miembros pueden ser tensas, como en un penfigoide, o rodearse de eritema en diana.
Forma grave
Erosiones confluentes en tórax y espalda con despegamiento que simula una necrólisis epidérmica tóxica.
Pista
Varias morfologías coexisten o se suceden en el mismo paciente, y el cuadro no se autolimita en semanas.

Erupción liquenoide

Frecuente; domina en fase crónica
Presentación
Pápulas y placas violáceas que pueden ser el único signo cutáneo o asentar sobre zonas que antes tuvieron ampollas; siempre acompañadas de estomatitis intensa.
Zonas acrales
La afectación de palmas, plantas y pliegues periungueales, ampollosa o liquenoide, es habitual aquí y rara en el pénfigo vulgar.
Evolución
En la enfermedad crónica y tras el tratamiento, lo liquenoide suele imponerse a lo ampolloso.

Confirmar: qué muestra y qué técnica

Biopsia para histología

El hallazgo depende de la lesión elegida
Mucosa
La úlcera da inflamación inespecífica; hay que tomar epitelio perilesional para ver mucositis liquenoide con queratinocitos necróticos y hendidura suprabasal.
Piel
Ampolla no inflamatoria: predomina la acantólisis suprabasal. Mácula o pápula eritematosa: predomina la dermatitis de interfase o liquenoide. Las lesiones mixtas combinan ambas.
Interfase
Tres aspectos posibles: necrosis de queratinocitos con exocitosis linfocitaria, vacuolización basal con infiltrado escaso o banda liquenoide densa.

Inmunofluorescencia directa

Positiva no siempre; anejos incluidos
Patrón
IgG y complemento en la superficie de los queratinocitos; en una minoría se suma un depósito granular o lineal de complemento en la membrana basal.
Límites
Más falsos negativos que en el pénfigo vulgar. Conviene repetir la biopsia y examinar las estructuras anexiales, que pueden ser el único lugar positivo.

Inmunofluorescencia indirecta en vejiga de rata

Cribado de anticuerpos antiplaquina
Fundamento
El suero del pénfigo paraneoplásico tiñe, además del epitelio escamoso, epitelios simples, cilíndricos y de transición; la tinción del urotelio de roedor implica anticuerpos frente a plaquinas.
Rendimiento
Sencilla y extendida. La obra le atribuye sensibilidad en torno al 75 % y especificidad del 83 %; la guía europea de 2023 la cuenta, con la antienvoplaquina, entre lo más específico. Un negativo no excluye; se interpreta siempre con la clínica.

ELISA e inmunotransferencia

Envoplaquina 210 kDa · periplaquina 190 kDa
Dianas
Envoplaquina y periplaquina son las reconocidas con más constancia; siguen las desmoplaquinas I y II y, en cerca del 70 % de los sueros, la A2ML1 (inhibidor de proteasas de 170 kDa). BP230, plectina y placoglobina son menos frecuentes.
Técnica
El ELISA con fragmentos recombinantes de envoplaquina y periplaquina y la inmunotransferencia sobre extracto epidérmico son más sensibles y específicos que el urotelio; según la obra, sumar vejiga de rata e inmunotransferencia ofrece un rendimiento equiparable al de la inmunoprecipitación.
Desmogleínas
Casi todos los pacientes tienen además anticuerpos frente a desmogleínas (la 3 y, a menudo, la 1); se miden mejor por ELISA, pero por sí solos no separan del pénfigo vulgar.

Buscar: el tumor y los órganos en riesgo

Neoplasia asociada

Linfoproliferativa en la gran mayoría
Frecuencias
En 140 casos confirmados por inmunoprecipitación: linfoma no Hodgkin 44 %, leucemia linfocítica crónica 19 %, enfermedad de Castleman 16 %, timoma 8 %, sarcomas retroperitoneales 7 % y macroglobulinemia de Waldenström 4 %.
Niños
En la infancia y la adolescencia el tumor subyacente es casi siempre una enfermedad de Castleman.
Carcinomas
La obra considera no demostrada la asociación con los carcinomas frecuentes (mama, colon, pulmón, piel); véase el matiz actual en la actualización.

Estudio de imagen

Un tercio de los tumores está oculto
Qué pedir
TC o RM que abarque cuello, tórax, abdomen y pelvis completa. La PET-TC con fluorodesoxiglucosa puede ser más específica para localizar un linfoma oculto.
Qué esperar
Lo que escapa a la exploración y al hemograma: linfoma intraabdominal, tumor de Castleman torácico o retroperitoneal y sarcoma retroperitoneal.
Qué sobra
La obra no considera necesarios otros estudios, como la endoscopia, en la búsqueda del tumor.

Bronquiolitis obliterante

Daño pulmonar en el 30–40 %
Inicio
Disnea progresiva con radiografía de tórax normal; la espirometría ya muestra obstrucción de vía aérea grande y pequeña.
Mecanismo
Acantólisis del epitelio bronquial y, en una necropsia, infiltración bronquiolar por linfocitos T citotóxicos: lesión humoral y celular, como en la piel.
Pronóstico
Responde mal al tratamiento médico; la aparición de disnea e hipoxemia es el dato de peor augurio.

Otras autoinmunidades

Miastenia y citopenias
Miastenia grave
Diagnosticada en el 35 % de los pacientes de una cohorte citada en la obra; preguntar por ptosis, diplopía, disfagia y debilidad fluctuante.
Citopenias
Las citopenias autoinmunes acompañan a las neoplasias de linfocitos B; una neutropenia brusca puede explicar episodios de sepsis mortal.

Tratar: qué cabe esperar de cada escalón

Resección del tumor encapsulado

Castleman y timoma: opción de remisión
Indicación
Extirpación quirúrgica completa siempre que el tumor sea benigno o esté encapsulado.
Tiempo
La mejoría cutaneomucosa puede tardar de uno a dos años; durante ese periodo se mantiene la inmunosupresión, habitualmente prednisona y rituximab.
Límite
La autoinmunidad que persiste tras la cirugía puede seguir dañando el pulmón, sobre todo en casos pediátricos.

Corticoide sistémico

Base del tratamiento; respuesta parcial
Pauta
La obra emplea prednisona a 0,5–1 mg/kg/día y reserva los bolos de metilprednisolona como alternativa; la guía europea de 2023 admite hasta 1,5 mg/kg/día.
Respuesta
La piel mejora pronto; la estomatitis rara vez se resuelve. Mejoría parcial, no curación.

Rituximab

Anti-CD20: brazo humoral
Lugar
Asociado al corticoide en las neoplasias de linfocitos B y tras la cirugía del Castleman; la obra lo sitúa en primera línea.
Pauta
Según la obra, 375 mg/m² semanales durante 4 semanas, repetibles cada 6 meses, o bien una pauta alternativa de dos infusiones de 1000 mg.
Cautela
Se suma a la inmunodepresión del tumor y del corticoide; la infección es una de las causas principales de muerte.

Otros inmunomoduladores

Resultados irregulares; casos aislados
Opciones
Ciclosporina, ciclofosfamida, micofenolato de mofetilo, inmunoglobulinas intravenosas a dosis altas y plasmaféresis figuran en la obra como segunda línea.
Fracasos
Azatioprina, micofenolato, ciclofosfamida, dapsona, sales de oro, fotoféresis y recambio plasmático se han ensayado en casos aislados sin eficacia constante.
Anti-CD25
La obra asocia daclizumab o basiliximab a prednisona y rituximab para frenar también al linfocito T, con apoyo en muy pocos pacientes: es experiencia anecdótica, y el daclizumab se retiró después de la comercialización (véase la actualización).
Segunda mirada

Contrastes que resuelven la duda

Cuatro parejas que se confunden a pie de cama, con el dato que inclina la balanza.

Pénfigo paraneoplásico frente a pénfigo vulgar

Boca
Ambos erosionan la mucosa oral; el paraneoplásico añade necrosis, aspecto liquenoide y extensión al bermellón.
Piel
El vulgar da ampollas flácidas monomorfas y respeta casi siempre palmas, plantas y periungueal; el paraneoplásico es polimorfo y acral.
Histología
Acantólisis suprabasal en los dos; la dermatitis de interfase o liquenoide acompañante señala al paraneoplásico.
Suero
Antidesmogleína en ambos. El paraneoplásico, además, tiñe el urotelio de rata y reconoce envoplaquina y periplaquina.
Respuesta
El vulgar suele controlarse con corticoide y rituximab; el paraneoplásico responde de forma parcial y la boca persiste.

Pénfigo paraneoplásico frente a eritema multiforme mayor y SSJ/NET

Parecido
Mucositis hemorrágica de labios, lesiones en diana y despegamiento epidérmico; la histología puede mostrar la misma necrosis de queratinocitos.
Tiempo
Eritema multiforme y necrólisis evolucionan y se resuelven en semanas; el pénfigo paraneoplásico progresa sin pausa durante meses.
Contexto
Un fármaco reciente orienta a necrólisis; una neoplasia linfoide, conocida o no, y una estomatitis que precede a la piel orientan a pénfigo paraneoplásico.
Prueba
Inmunofluorescencia directa e indirecta: los depósitos intercelulares de IgG y la tinción del urotelio no son propios del eritema multiforme ni de la necrólisis.

Forma liquenoide frente a liquen plano erosivo

Parecido
Pápulas violáceas, mucositis reticulada o erosiva y banda liquenoide en la biopsia.
Diferencia
En el paraneoplásico la estomatitis es desproporcionada, afecta a los labios, no cede con el tratamiento habitual y coincide con una neoplasia linfoproliferativa.
Trampa
La variante liquenoide puede carecer de anticuerpos circulantes: la serología negativa no devuelve el diagnóstico al liquen plano.
Conducta
Buscar acantólisis focal en nuevas biopsias, repetir inmunofluorescencia y valorar la función pulmonar.

Tumor encapsulado frente a neoplasia maligna diseminada

Ejemplos
Enfermedad de Castleman y timoma frente a linfoma no Hodgkin y leucemia linfocítica crónica.
Edad
La enfermedad de Castleman predomina en niños, adolescentes y adultos jóvenes; linfoma y leucemia linfocítica crónica, en adultos de edad media y avanzada.
Tratamiento
La resección completa puede inducir remisión en los encapsulados; en los malignos no hay pauta de eficacia constante y tratar el tumor no modifica de forma fiable la autoinmunidad.
Desenlace
Según la obra, casi todos los pacientes con linfoma o leucemia fallecen entre un mes y dos años después del diagnóstico; en los operados el riesgo residual es pulmonar.
Escenarios clínicos

Qué haría en consulta

Elaboración editorial propia de DermRX: escenarios construidos al integrar la lectura con guías, consensos y literatura vigentes. No proceden de la obra ni sustituyen al juicio clínico.

Si un paciente con leucemia linfocítica crónica en tratamiento ingresa por erosiones orales dolorosas de seis semanas de evolución, labios con costras hemorrágicas y unas pocas lesiones en diana en las manos, y el cuadro se ha atribuido a una toxicodermia

Cuestionaría el diagnóstico por la duración: una toxicodermia de ese tipo no suele seguir progresando semanas después de retirar el fármaco. Tomaría biopsia perilesional para histología y otra para inmunofluorescencia directa, y enviaría suero para inmunofluorescencia indirecta sobre vejiga de rata y ELISA de desmogleínas y envoplaquina. Avisaría a hematología de la sospecha y pediría una espirometría basal antes de escalar la inmunosupresión.

Si una adolescente presenta una estomatitis erosiva crónica etiquetada de penfigoide de las mucosas, con respuesta parcial al tratamiento, y meses después refiere disnea de esfuerzo

Pensaría en un pénfigo paraneoplásico por enfermedad de Castleman, que es el tumor casi constante a esa edad. Pediría anticuerpos antiplaquina, pruebas funcionales respiratorias y una TC o RM de cuello a pelvis en busca de una masa torácica o retroperitoneal. Si se confirmara, plantearía la resección completa con cirugía y la valoración temprana por neumología, sin esperar a ver la respuesta cutaneomucosa.

Si un varón de 68 años sin antecedentes oncológicos consulta por un «liquen plano oral» muy doloroso que se extiende al bermellón, pápulas liquenoides en palmas y paroniquia erosiva, con inmunofluorescencia directa negativa

No daría por bueno el resultado negativo: repetiría la biopsia incluyendo anejos y solicitaría serología de plaquinas, sabiendo que la forma liquenoide puede ser seronegativa. Con esa clínica acral y labial pediría hemograma con frotis y una prueba de imagen corporal, porque un tercio de los tumores está oculto al inicio. Mientras tanto exploraría la función pulmonar.

Si una paciente con pénfigo paraneoplásico asociado a linfoma folicular, con la piel controlada con prednisona y rituximab, refiere ahogo al subir escaleras y la radiografía de tórax es normal

No me tranquilizaría la radiografía: la bronquiolitis obliterante empieza con obstrucción en la espirometría y sin imagen. Solicitaría pruebas funcionales completas y TC torácica, descartaría infección por la inmunodepresión acumulada y derivaría de forma preferente a neumología. Le explicaría que este componente responde mal a los fármacos y que su vigilancia es tan importante como la de la piel.

Si un paciente operado hace cuatro meses de un tumor de Castleman retroperitoneal, con resección completa, mantiene erosiones orales y pregunta por qué no se ha curado

Le explicaría que la autoinmunidad sigue un curso propio tras quitar el tumor y que la remisión puede tardar entre uno y dos años. Mantendría el corticoide y el rituximab con vigilancia estrecha de las infecciones, cuidaría la boca con medidas locales y analgesia, y repetiría la espirometría de forma periódica, porque el pulmón puede empeorar aunque la mucosa mejore.

Detalles que cambian la conducta

Perlas de examen y de consulta

◆Sin estomatitis, no es pénfigo paraneoplásico

La mucositis oral es tan constante que, según la obra, su ausencia permite retirar la enfermedad del diferencial. A la inversa, puede ser la única manifestación: una boca erosiva aislada y rebelde en un paciente con linfoma ya justifica la serología.

◆La paroniquia orienta más que la ampolla

Las lesiones periungueales, palmares y plantares, ampollosas o liquenoides, son habituales en el pénfigo paraneoplásico y poco frecuentes en el vulgar. Mirar las manos y los pies de un paciente con «pénfigo» y neoplasia hematológica cambia el diagnóstico.

◆El urotelio no tiene valor absoluto

La inmunofluorescencia indirecta sobre vejiga de rata tiene falsos negativos y falsos positivos. La obra recuerda que la mayoría de los casos atribuidos a carcinoma epidermoide se diagnosticaron solo con inmunofluorescencia, sin confirmación inmunoquímica: de ahí su escepticismo.

◆IgG policlonal, no la paraproteína

Cuando el tumor es una macroglobulinemia de Waldenström, el anticuerpo antiepitelial es IgG policlonal y no la IgM del clon: el tumor no fabrica el anticuerpo patógeno, lo induce. En el Castleman, en cambio, se han cultivado linfocitos B productores de autoanticuerpos dentro de la lesión.

◆Interleucina 6: el nexo con el Castleman

Los pacientes tienen concentraciones séricas muy altas de IL-6, citocina que impulsa la diferenciación del linfocito B y que algunos linfomas, leucemias y tumores de Castleman secretan en gran cantidad. Tras extirpar el Castleman, la IL-6 se normaliza.

◆Un HLA distinto del pénfigo vulgar

Dos series tipadas encontraron predominio de HLA-DRB1*03, en pacientes franceses, y de HLA-Cw*14, en pacientes chinos, alelos que no son los que predisponen al pénfigo vulgar. Es un argumento más para tratarlo como entidad propia y no como un pénfigo vulgar atípico.

Contraste con fuentes actuales

Actualización DermRX

Qué ha cambiado entre la obra (2019) y octubre de 2026, y qué conviene matizar con la literatura posterior.

Actualización DermRXPrimera guía europea (EADV, S2k, 2023): nombre doble y primera línea definida

La obra concluía que no existía tratamiento de eficacia constante y pautaba prednisona a 0,5–1 mg/kg. La guía S2k promovida por la EADV, primera europea, adopta la denominación PNP/PAMS, toma la mucositis crónica grave y las lesiones polimorfas como claves de sospecha y pide un estudio completo: histología, inmunofluorescencia directa e indirecta, ELISA y, donde exista, inmunotransferencia o inmunoprecipitación. Recomienda corticoide sistémico hasta 1,5 mg/kg/día como primera opción y rituximab en los casos ligados a procesos linfoproliferativos, valorable también con tumores sólidos, con manejo conjunto de neumología, oftalmología y oncohematología. Admite que sus criterios requieren validación prospectiva.

Fuente: Antiga E, et al. J Eur Acad Dermatol Venereol. 2023;37(6):1118-1134. PMID: 36965110. Huang S, et al. J Am Acad Dermatol. 2024;91(1):13-22. PMID: 37714216.

Actualización DermRXCriterios diagnósticos revisados y serología que ya no depende de la inmunoprecipitación

La obra definía la enfermedad por cinco rasgos y situaba la inmunoprecipitación como la prueba más fiable. Un análisis de 265 casos publicados propuso en 2021 tres criterios mayores (lesiones mucosas con o sin piel, neoplasia interna concomitante y anticuerpos antiplaquina) y dos menores (acantólisis o dermatitis de interfase liquenoide; inmunofluorescencia directa intercelular o en membrana basal): bastan los tres mayores o dos mayores con los dos menores, y captan el 89,4 % de los casos frente al 71,2 % de los criterios de Camisa y Helm. La guía europea considera lo más específico la antienvoplaquina o la tinción de vejiga de rata; el ELISA de envoplaquina es hoy accesible, pero las técnicas recomendadas no detectan bien los anti-A2ML1 (trabajo de 2020).

Fuente: Svoboda SA, et al. J Cutan Pathol. 2021;48(9):1133-1138. PMID: 33719070. Antiga E, et al. J Eur Acad Dermatol Venereol. 2023;37(6):1118-1134. PMID: 36965110. van Beek N, et al. Front Immunol. 2024;15:1363032. PMID: 38903493. Bazzini C, et al. J Dermatol Sci. 2020;98(3):173-178. PMID: 32439251.

Actualización DermRXEl pronóstico ya tiene factores medibles: tumor, patrón clínico y pulmón

La obra describía una mortalidad muy alta sin estratificarla. Una revisión sistemática de 144 casos asociados a neoplasias hematológicas cifró la mortalidad en el 57 %, con la mayoría de las muertes en el primer año; los anticuerpos antienvoplaquina y la bronquiolitis obliterante se asociaron a muerte, y los patrones clínicos de tipo necrólisis epidérmica o de tipo penfigoide, a menor supervivencia. Otra revisión, con 504 pacientes (281 con datos de supervivencia), mantuvo en el análisis multivariante el linfoma no Hodgkin como factor adverso (razón de riesgos 1,959) y la dermatitis liquenoide o de interfase como factor favorable (0,555); la enfermedad de Castleman se asoció a mayor supervivencia en el análisis univariante.

Fuente: Ouedraogo E, et al. J Am Acad Dermatol. 2019;80(6):1544-1549. PMID: 30981429. Zou M, et al. J Am Acad Dermatol. 2025;92(2):307-310. PMID: 39426525. Anderson HJ, et al. J Am Acad Dermatol. 2024;91(1):1-10. PMID: 37597771.

Actualización DermRXCastleman unicéntrico: la resección no protege el pulmón; trasplante en casos seleccionados

La obra mencionaba el trasplante pulmonar como recurso en casos pediátricos. En una cohorte china de 281 pacientes con Castleman unicéntrico, 18 (6,4 %) tenían bronquiolitis obliterante, el 83,3 % de ellos con pénfigo paraneoplásico; en el 61,1 % apareció después de la cirugía y la resección completa no la alivió ni frenó su progresión. Los cuatro trasplantados sobrevivieron. Una serie de seis trasplantes bilaterales, cinco con pénfigo paraneoplásico, no registró recidiva del Castleman y señaló la infección como complicación más frecuente. En una cohorte occidental de 148 pacientes con Castleman unicéntrico, 14 de ellos con pénfigo paraneoplásico, este se asoció a miastenia grave, sarcoma de células dendríticas foliculares y menor supervivencia.

Fuente: Liu YT, et al. Br J Haematol. 2025;206(4):1129-1135. PMID: 40210608. Yue B, et al. Clin Transplant. 2022;36(1):e14496. PMID: 34590355. Dieudonné Y, et al. Br J Haematol. 2023;202(2):267-278. PMID: 37221131.

Actualización DermRXTumores sólidos, inhibidores de puntos de control y fludarabina: el espectro se amplía

La obra daba por no demostrada la asociación con carcinomas y consideraba dudoso que fármacos o radioterapia actuaran como desencadenantes. La guía europea admite la asociación con tumores sólidos, aunque menos frecuente, y la revisión de 504 pacientes incluye tumores de estirpe epitelial. Se ha publicado un caso desenmascarado por pembrolizumab en un carcinoma epidermoide cutáneo, con anticuerpos frente a desmogleína 3 y desmoplaquina I previos al fármaco, remisión con corticoide oral tras suspenderlo y rebrote al reintroducirlo. En una serie de leucemia linfocítica crónica, cinco de seis pacientes habían recibido fludarabina antes del cuadro, por lo que sus autores la señalan como posible causa. Son observaciones, no pruebas de causalidad.

Fuente: Antiga E, et al. J Eur Acad Dermatol Venereol. 2023;37(6):1118-1134. PMID: 36965110. Zou M, et al. J Am Acad Dermatol. 2025;92(2):307-310. PMID: 39426525. Yatim A, et al. Front Med (Lausanne). 2019;6:249. PMID: 31750309. Cao L, et al. Sci Rep. 2020;10(1):16357. PMID: 33004832.

Actualización DermRXAnti-CD25 e ibrutinib: daclizumab retirado, inhibidor de BTK solo en casos aislados

Para la obra, tratar la neoplasia no modificaba la autoinmunidad y la combinación con anti-CD25 era la apuesta más prometedora. Uno de ellos, el daclizumab, se retiró después de la comercialización por problemas de seguridad (hepatopatía fulminante y encefalitis, entre otros fenómenos autoinmunes), según una revisión de 2018 sobre esclerosis múltiple. En una serie retrospectiva, 6 de 842 pacientes con leucemia linfocítica crónica desarrollaron la enfermedad, con una mediana de 36 meses desde el diagnóstico hematológico, supervivencia mediana de 26 meses y tres muertes por infección pulmonar; cinco recibieron combinaciones con rituximab, metilprednisolona e inmunoglobulinas, y uno, ibrutinib con prednisona breve. Otro caso con bronquiolitis obliterante tratado con ibrutinib alcanzó una supervivencia prolongada. Son casos aislados, y sus autores piden más datos.

Fuente: Perez-Miralles FC. Rev Neurol. 2018;66(8):271-282. PMID: 29645071. Cao L, et al. Sci Rep. 2020;10(1):16357. PMID: 33004832. Chen C, et al. Front Med (Lausanne). 2023;10:1132535. PMID: 37007770.
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Fuentes

Referencias

Lectura de referencia

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Fuentes consultadas para contrastar y actualizar

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  15. Perez-Miralles FC. Daclizumab in multiple sclerosis. Rev Neurol. 2018;66(8):271-282. PMID: 29645071.

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