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Dermatitis seborreica: reconocerla por su topografía, sospechar lo que la imita o la agrava y escalonar un tratamiento que controla pero no cura

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Lectura clínica · Dermatitis seborreica

Dermatitis seborreica: reconocerla por su topografía, sospechar lo que la imita o la agrava y escalonar un tratamiento que controla pero no cura

Sobre el capítulo 26, «Dermatitis seborreica» (Suh) · Dermatología de Fitzpatrick, 9.ª ed., 2019

La dermatitis seborreica se diagnostica mirando dónde está y cómo descama, sin prueba que la confirme, y por eso casi todos sus errores son de diagnóstico diferencial o de expectativas. Esta lectura la ordena por decisiones: qué patrón la define a cada edad, cuándo un cuadro extenso obliga a buscar inmunodepresión u otra enfermedad, qué papel real tiene Malassezia y cómo combinar antifúngicos y antiinflamatorios. Se actualiza a octubre de 2026.

Diagnóstico por topografíaMalassezia y huéspedLactante frente a adultoSeñales de alarmaEscalera terapéutica

Obra de referencia: Kang S, Amagai M, Bruckner AL, Enk AH, Margolis DJ, McMichael AJ, Orringer JS (eds.), Fitzpatrick’s Dermatology, 9.ª ed. (McGraw-Hill Education, 2019). Síntesis editorial DermRX actualizada a octubre de 2026 · Revisión clínica individual pendiente · 23 min de lectura.

Ideas esenciales

En 20 segundos

  • El diagnóstico es clínico y topográfico: eritema con escama untuosa en cuero cabelludo, cejas, surcos nasogenianos, región retroauricular, conducto auditivo y zona preesternal, casi siempre de forma simétrica. No hay signo patognomónico ni prueba de laboratorio que lo establezca.
  • Malassezia es necesaria en el relato pero no suficiente: su número no distingue a enfermos de sanos ni se correlaciona con la gravedad. Lo que decide es el huésped susceptible, con una barrera que deja pasar los ácidos grasos irritantes que la levadura libera del sebo.
  • En el adulto es crónica y recidivante, y el objetivo pactado con el paciente es el control, no la curación. En el lactante es otra enfermedad en la práctica: apenas pica, empieza en las primeras semanas y se resuelve sola antes del año.
  • Un cuadro extenso, húmedo, de distribución inusual o resistente al tratamiento habitual obliga a pensar en infección por VIH; en el lactante, la eritrodermia descamativa con diarrea y fallo de medro apunta a una inmunodeficiencia y no a una costra láctea grave.
  • La primera línea es tópica y tiene dos brazos equivalentes a corto plazo, el antifúngico (ketoconazol, ciclopirox) y el antiinflamatorio (corticoide suave o inhibidor de la calcineurina, este fuera de indicación). El primero se tolera mejor; el segundo actúa antes sobre eritema y prurito.
  • Desde 2019 la novedad principal es un tercer mecanismo tópico, la inhibición de la PDE4 con roflumilast en espuma, y un consenso europeo que formaliza lo que la práctica ya hacía: combinar antifúngico y antiinflamatorio en el brote y en el mantenimiento.
Lo que merece la pena retener

Claves de la lectura

1

La distribución hace el diagnóstico; la escama solo lo matiza

La enfermedad dibuja el mapa de las glándulas sebáceas: cuero cabelludo, cara central, pabellón y conducto auditivo, zona preesternal e interescapular, ombligo y pliegues. La morfología cambia con el sitio. En la cara y el cuero cabelludo domina la escama amarillenta y grasa sobre eritema; en el tronco aparecen placas anulares o petaloides de escama fina; en axilas e ingles casi no hay descamación y el cuadro se parece a un intertrigo. Reconocer que es la misma enfermedad con tres aspectos evita biopsias y cultivos innecesarios, y reserva las pruebas para lo que no encaja en ese mapa.

2

Malassezia explica por qué funcionan los antifúngicos, no por qué enferma el paciente

Los argumentos a favor de la levadura son la topografía sebácea y la mejoría paralela al descenso de su carga con azoles. Los argumentos en contra pesan igual: los recuentos no difieren entre afectados y sanos, no se observa la fase micelial propia de la pitiriasis versicolor y la densidad no predice la intensidad de la descamación. El modelo que concilia ambos datos tiene tres piezas: lipasas de M. globosa y M. restricta que liberan ácido oleico, sebo como sustrato y un individuo cuya barrera permite que ese irritante penetre y desencadene inflamación.

3

Adulto y lactante comparten nombre y poco más

La forma infantil aparece desde la segunda semana de vida, alcanza su máximo hacia el tercer mes y desaparece espontáneamente entre los seis y los doce meses, sin prolongarse hasta la edad adulta. Cursa con costra gruesa y adherente en vértex y región frontal, puede extenderse a cara central y pliegues y, a diferencia de la dermatitis atópica, casi no produce prurito. La forma del adolescente y el adulto coincide con la activación sebácea, repunta a partir de los cincuenta años, predomina en varones y sigue un curso de brotes que empeoran con el frío seco y mejoran con el sol.

4

La gravedad desproporcionada es un signo, no un grado de la enfermedad

La obra sitúa la dermatitis seborreica en hasta el 83 % de las personas con infección por VIH o sida, con lesiones más extensas, húmedas y refractarias que se agravan al descender los linfocitos CD4 y que al inicio pueden simular un eritema malar lúpico. También es más frecuente e intensa en la enfermedad de Parkinson y en otros trastornos neurológicos. En consecuencia, un adulto con afectación explosiva, de distribución atípica o que no responde a un tratamiento tópico correcto merece una serología de VIH y una anamnesis neurológica y farmacológica antes de subir escalones.

5

La psoriasis es el diferencial que no siempre se resuelve, ni con biopsia

Ambas enfermedades comparten recambio epidérmico acelerado y, en fase crónica, una histología psoriasiforme con poca espongiosis y vasos superficiales dilatados. En fase aguda la dermatitis seborreica es más espongiótica y muestra escamocostra con neutrófilos centrada en el ostium folicular. En la clínica orientan a psoriasis la placa que rebasa la línea de implantación frontal, la escama seca y plateada y las lesiones en uñas, codos o pliegue interglúteo. Cuando el cuadro queda a medio camino, tratarlo como dermatitis seborreica y revisar la evolución es más útil que insistir en una etiqueta.

6

Antifúngico y antiinflamatorio rinden igual a corto plazo; se eligen por tolerancia y por zona

Según las revisiones Cochrane que recoge la obra, el ketoconazol al 1–2 % logra remisiones equiparables a las de los corticoides tópicos con cerca de un 44 % menos de efectos adversos, y los inhibidores de la calcineurina no difieren de los corticoides en blanqueamiento completo en ensayos cortos. De ahí la conducta: corticoide de baja potencia en tandas breves para apagar el brote, porque atrofia, telangiectasias y rebote limitan su uso facial; tacrolimus o pimecrolimus en párpados y pliegues, como uso fuera de indicación y sin seguridad a largo plazo verificada en esta enfermedad; y antifúngico como base del mantenimiento.

7

El tratamiento sistémico es la excepción y exige descartar antes otro diagnóstico

La obra reserva la vía oral para formas extensas o refractarias y cita tres opciones: glucocorticoides a dosis bajas y poco tiempo, con rebote al suspenderlos; antifúngicos como itraconazol, con una pauta de 200 mg al día los siete primeros días de cada mes durante varios meses; e isotretinoína a 0,1–0,5 mg/kg al día. No las presenta como tratamiento estándar y son usos fuera de indicación: las dos últimas exigen revisar interacciones y vigilar la función hepática y, con isotretinoína, descartar embarazo y asegurar la anticoncepción por su teratogenia. Antes conviene confirmar que no se trata de una psoriasis, una tiña o un pénfigo foliáceo.

Repaso organizado

De la forma clínica a la escalera terapéutica: qué reconocer, qué descartar y con qué tratar

Primero las formas y su pista diagnóstica, después las situaciones que obligan a mirar más allá de la piel, a continuación la patogenia que justifica cada fármaco y, por último, las pruebas y los escalones de tratamiento.

Formas clínicas y su pista

Forma facial y del cuero cabelludo del adulto

Cara central, cejas, orejas, cuero cabelludo
Aspecto
Eritema con escama amarillenta y untuosa, simétrico, en surcos nasogenianos, cejas, párpado superior, frente, región retroauricular, concha y conducto auditivo externo.
Pista
El cuero cabelludo se afecta más en varones, en enfermedad de larga evolución y con antecedente de acné. Cursa con prurito y, en los brotes intensos, escozor.
Curso
Brotes en invierno y comienzo de la primavera, con frío y baja humedad; mejoría estival. El rascado y la fricción facial también la reactivan.

Formas del tronco y de los pliegues

Petaloide preesternal · flexural sin escama
Tronco
Placas arciformes o en pétalo, rosadas y con escama fina, en región preesternal, parte alta de la espalda y ombligo.
Pliegues
En axilas e ingles la descamación casi desaparece y queda un eritema bien delimitado que se confunde con intertrigo candidiásico, eritrasma o psoriasis invertida.

Dermatitis seborreica del lactante

Inicio precoz y sin prurito
Aspecto
Costra gruesa, seca y adherente en vértex y región frontal (costra láctea), a veces con placas en cara central y eritema en los pliegues del tronco y las extremidades.
Criterios
Los clásicos de Beare y Rook: comienzo antes del sexto mes, erupción eritematoescamosa en cuero cabelludo, área del pañal o flexuras y ausencia relativa de prurito.
Pronóstico
Remite sin tratamiento entre los 6 y los 12 meses y no continúa en la edad adulta. La afectación aislada del área del pañal sugiere más una forma psoriasiforme.

Pitiriasis amiantácea

Patrón de reacción, no diagnóstico final
Aspecto
Escamas gruesas y plateadas, superpuestas como tejas, que envuelven y apelmazan mechones de pelo; puede ser localizada o difusa y es más frecuente en mujeres.
Causa
Detrás hay psoriasis en torno a un tercio de los casos y eccemas (seborreico o atópico) en otro tercio; también tiña, liquen plano, liquen simple o fármacos como vemurafenib.
Riesgo
Produce alopecia, casi siempre reversible; la sobreinfección por Staphylococcus aureus puede dejarla cicatricial, de modo que conviene tratar pronto y buscar la enfermedad de base.

Foliculitis por Malassezia, blefaritis y otitis externa

Acompañantes que se tratan aparte
Foliculitis
Pápulas y pústulas foliculares difusas en el tronco, con halo eritematoso, más habituales en inmunodeprimidos. El examen directo con hidróxido de potasio confirma esta foliculitis; no diagnostica la dermatitis seborreica.
Blefaritis
De tipo anterior, con descamación del borde palpebral. La obra propone higiene palpebral mantenida con compresas tibias, seguida de antibiótico y corticoide tópicos; el corticoide palpebral, solo en tandas breves.
Oído
La afectación del conducto se confunde con psoriasis y con eccema de contacto; para aliviar la otitis externa seborreica la obra menciona la solución de acetato de aluminio.

Señales de alarma y asociaciones

Infección por VIH

Extensa, húmeda, refractaria
Clínica
Placas exudativas en zona centrofacial, barba, cuero cabelludo y tórax, de extensión inusual, que pueden empezar como un eritema en alas de mariposa y responden mal al tratamiento convencional.
Significado
Acompaña al deterioro de la función de los linfocitos T y se agrava conforme descienden los CD4, por lo que la obra la considera un marcador de progresión.
Histología
Menos eccema y más daño de interfase que en la forma común: espongiosis escasa, queratinocitos necróticos numerosos y paraqueratosis extensa, con células plasmáticas y vasos de pared engrosada en la dermis.

Enfermedad de Leiner

Eritrodermia descamativa del lactante
Cuadro
Eritrodermia descamativa con pelo ralo, diarrea frecuente y fallo de medro. Es un fenotipo común a varios defectos inmunitarios, no una entidad única.
Mecanismo
Déficits congénitos o adquiridos de C3, C5 o de la fagocitosis que impiden opsonizar levaduras y bacterias; se ha relacionado también con el síndrome de Netherton.
Conducta
Ingreso, hidratación intravenosa, control térmico y antibióticos, porque la sobreinfección puede ser mortal. En las formas hereditarias se ha usado plasma fresco congelado.

Enfermedad de Parkinson y otros procesos neurológicos

Sebo retenido más que sebo aumentado
Mecanismo
La gravedad cutánea no sigue a la tasa de excreción sebácea; la inmovilidad facial, que permite que el sebo se acumule, parece el factor decisivo.
Utilidad
La levodopa puede mejorar la piel. La asociación alcanza a la enfermedad de Alzheimer, los trastornos afectivos, el ictus, la epilepsia, la tetraplejia, la lesión del trigémino y el alcoholismo.

Fármacos y carencias que la imitan

Erupciones seborreiformes con causa tratable
Fármacos
La obra enumera, entre otros, litio, haloperidol, clorpromazina y otras fenotiazinas, buspirona, metildopa, cimetidina, griseofulvina, sales de oro, interferón α y psoralenos.
Carencias
El déficit de zinc, incluida la acrodermatitis enteropática, y el de biotina dan cuadros periorificiales e inguinales parecidos. En la dermatitis seborreica común los suplementos de zinc o biotina no aportan beneficio.
Genética
Existe una forma familiar autosómica dominante, con rasgos psoriasiformes, por mutación de ZNF750, descrita en una única familia.

Patogenia que explica el tratamiento

Malassezia globosa y Malassezia restricta

Levaduras lipodependientes del sebo
Qué hacen
Sus genomas codifican lipasas y fosfolipasas con las que hidrolizan los triglicéridos del sebo; necesitan esos lípidos para construir su pared y de ahí su dependencia de las zonas sebáceas.
Qué no encaja
Ni todas las cepas se asocian a enfermedad ni la cantidad de levadura separa enfermos de sanos, lo que sugiere cepas concretas y, sobre todo, un huésped predispuesto.
Otras especies
M. furfur se ha hallado en mayor cantidad en pacientes y produce malassezina, ligando del receptor de hidrocarburos de arilo, vía implicada en la diferenciación Th17.

Ácido oleico y barrera epidérmica

El irritante y la puerta de entrada
Mecanismo
El ácido oleico liberado por las lipasas fúngicas provoca descamación de tipo caspa cuando se aplica a personas propensas, pero no a las que nunca la han tenido.
Consecuencia
La susceptibilidad individual se atribuye a una barrera alterada que deja penetrar los metabolitos; por eso cuidar la barrera y retirar irritantes forma parte del tratamiento.

Respuesta inflamatoria del huésped

Activa también en piel sin lesión
Citocinas
En las lesiones aumentan interferón γ, TNF-α, IL-12, IL-4 e IL-1 (α y β), y en la capa córnea del cuero cabelludo se eleva la histamina, relacionada con el prurito.
Firma génica
En la caspa se inducen genes inflamatorios y se reprimen los del metabolismo lipídico, y la firma inflamatoria se detecta ya en la piel no afectada: hay predisposición previa a la lesión.

Pruebas y escalera terapéutica

Biopsia

Solo si el cuadro no encaja
Cuándo
No se hace de rutina. Está indicada en la eritrodermia, en formas diseminadas atípicas y cuando hay que excluir pénfigo foliáceo, lupus, micosis fungoide o histiocitosis.
Fase aguda
Dermatitis espongiótica con hiperplasia psoriasiforme leve, paraqueratosis focal y escamocostra con neutrófilos en la boca del folículo; en fase crónica se vuelve psoriasiforme.

Antifúngicos tópicos y champús

Base del brote y del mantenimiento
Con más datos
En la obra, ketoconazol al 1–2 %, el más estudiado frente a placebo, y ciclopirox al 1 %. Clotrimazol y miconazol dieron resultados próximos a los de los corticoides en estudios aislados.
Champús
Para la caspa y el cuero cabelludo la obra, de ámbito estadounidense, cita ketoconazol, ciclopirox, sulfuro de selenio, piritiona de zinc, ácido salicílico y alquitrán de hulla; su disponibilidad actual no se valora aquí.
Antes
Ablandar la escama gruesa con aceite mineral o vaselina y retirarla con cepillado suave; arrancarla a la fuerza aumenta la inflamación.

Corticoides tópicos e inhibidores de la calcineurina

Rescate rápido del eritema y el prurito
Corticoide
De baja potencia y en tandas cortas: eficaz y rápido, pero con atrofia, telangiectasias y rebote si se prolonga en la cara.
Tacrolimus y pimecrolimus
Bloquean la activación del linfocito T sin atrofiar; preferibles en párpados, cara y pliegues, como uso fuera de indicación. La obra no recogía ensayos que los comparasen entre sí en esta enfermedad.
Mantenimiento
Su uso intermitente puede prevenir recaídas, aunque la obra advierte de que la seguridad a largo plazo en esta indicación no se ha comprobado.

Fototerapia y otros tópicos

Opciones con menos respaldo
Fototerapia
La ultravioleta B de banda estrecha resultó segura y eficaz en un estudio abierto prospectivo, en coherencia con la mejoría estival; el PUVA, en cambio, puede desencadenar la enfermedad.
Otros tópicos
Según la obra, una solución de urea, propilenglicol y ácido láctico para el cuero cabelludo, el aceite de árbol del té y las sales de litio tópicas cuentan con ensayos favorables, con menos respaldo que los azoles.

Manejo del lactante

Poco tratamiento, mucha explicación
Base
Emoliente para reblandecer la costra, cepillado suave y, si se afecta el pañal, cambios frecuentes con pañales muy absorbentes y limpieza sin jabones ni alcohol.
Si hace falta
Según la obra, hidrocortisona al 1 % con cautela y pocos días; solo en casos rebeldes y por tiempo corto, un corticoide de potencia media. Una loción con licocalcona al 0,025 % dio un resultado similar al de la hidrocortisona en un ensayo.
Evitar
Ácido salicílico y sulfuro de selenio en neonatos por riesgo de absorción percutánea. Ni las dietas ni los suplementos vitamínicos sirven.
Segunda mirada

Contrastes que resuelven la duda

Cuatro parejas que se confunden en la consulta, con el dato clínico o la prueba que inclina la balanza.

Dermatitis seborreica frente a psoriasis del cuero cabelludo

Límites
La seborreica es más difusa y de bordes imprecisos; la placa psoriásica es neta, y la afectación franca de la línea de implantación frontal orienta a psoriasis, aunque la seborreica también puede asomar a la frente.
Escama
Amarillenta y untuosa en la seborreica; seca, gruesa y plateada en la psoriasis. La pitiriasis amiantácea puede aparecer en ambas.
Tricoscopia
Vasos arboriformes y atípicos en la seborreica; puntos rojos, asas retorcidas y vasos glomerulares en la psoriasis.
Si persiste la duda
Explorar uñas, codos, rodillas y pliegue interglúteo. La biopsia de una lesión crónica puede no resolverlo; el seguimiento, sí.

Dermatitis seborreica del lactante frente a dermatitis atópica

Prurito
Casi ausente en la seborreica, con un lactante tranquilo; intenso en la atópica, con excoriaciones, exudación y piel seca.
Distribución
Vértex, pliegues y área del pañal en la seborreica. Mejillas y superficies de extensión de antebrazos y piernas en la atópica, que respeta axilas y pañal.
Advertencia
Antes de los 3 meses pueden ser indistinguibles; ayudan los antecedentes familiares de atopia y, sobre todo, volver a ver al niño.

Dermatitis seborreica del lactante frente a histiocitosis de células de Langerhans

Lesión
Escama sobre eritema en la seborreica. En la histiocitosis, pápulas rosadas del tronco que se cubren de costra, con componente purpúrico o petequial.
Pliegues y mucosas
Eritema brillante sin erosión en la seborreica; placas húmedas que se ulceran en pliegues y mucosas en la histiocitosis.
Respuesta
Una «costra láctea» con petequias, erosiones o que no cede con medidas simples se biopsia: la forma diseminada del lactante puede ser mortal sin tratamiento.

Dermatitis seborreica frente a tiña del cuero cabelludo en el niño

Edad
La dermatitis seborreica es propia del lactante y reaparece con la pubertad; una descamación del cuero cabelludo en la edad escolar pide otra explicación.
Pista
La tiña puede presentarse como una simple caspa. La alopecia inflamatoria o la descamación difusa sin causa clara orientan hacia ella.
Prueba
Examen directo con hidróxido de potasio y cultivo de escamas y pelos antes de indicar corticoides tópicos.
Escenarios clínicos

Qué haría en consulta

Elaboración editorial propia de DermRX: escenarios construidos al integrar la lectura con guías, consensos y literatura vigentes. No proceden de la obra ni sustituyen al juicio clínico.

Si un varón de 38 años presenta en pocas semanas placas eritematosas y húmedas en toda la zona centrofacial, la barba, el cuero cabelludo y el tórax, sin respuesta a ketoconazol e hidrocortisona bien aplicados

Pediría serología de VIH con su consentimiento, porque la extensión, el exudado y la resistencia al tratamiento son el perfil de la forma asociada a inmunodepresión. Revisaría además la medicación en busca de neurolépticos, litio o interferón y preguntaría por síntomas neurológicos. Mantendría el tratamiento tópico combinado mientras llega el resultado y no escalaría a vía oral sin haber aclarado el contexto.

Si unos padres consultan angustiados por la costra gruesa del vértex de su hijo de seis semanas, que come bien, gana peso y no parece molesto

Les explicaría que es una dermatitis seborreica del lactante, que no pica, no deja marca y remite sola en unos meses. Recomendaría reblandecer la costra con un emoliente y cepillarla con suavidad, sin arrancarla, y evitaría queratolíticos. Reservaría la hidrocortisona al 1 % para pocos días si hubiera inflamación llamativa, y les pediría volver si aparecen prurito, exudación o lesiones que se extienden.

Si un lactante de tres meses llega con eritema y descamación de casi toda la superficie corporal, pelo escaso, deposiciones líquidas repetidas y estancamiento del peso

No lo trataría como una dermatitis seborreica grave. Lo derivaría de forma urgente para ingreso, con hidratación intravenosa, control de la temperatura y cobertura de la sobreinfección, y solicitaría estudio de inmunodeficiencia (inmunoglobulinas, subpoblaciones linfocitarias, complemento y función fagocítica). Examinaría el pelo pensando en un síndrome de Netherton y tomaría biopsia, porque la eritrodermia del lactante siempre exige diagnóstico de causa.

Si una mujer de 29 años tiene en la región parietal una placa de escamas gruesas y plateadas que engloban los mechones, con pérdida de pelo al desprenderlas

Diagnosticaría una pitiriasis amiantácea y buscaría la enfermedad que la sostiene: exploraría uñas, codos y pliegues por si fuera psoriasis, y haría examen directo y cultivo micológico. Si hubiera exudado o costra melicérica, tomaría cultivo bacteriano y trataría el estafilococo. Le explicaría que el pelo suele recuperarse y que tratar pronto reduce el riesgo de cicatriz.

Si una paciente de 45 años con brotes faciales desde hace años reconoce que aplica un corticoide tópico casi a diario porque cada vez que lo deja empeora a los pocos días

Interpretaría las recaídas inmediatas como rebote y buscaría atrofia y telangiectasias. Retiraría el corticoide de forma gradual sustituyéndolo por un inhibidor de la calcineurina (uso fuera de indicación) en la fase de transición, y dejaría un antifúngico tópico como mantenimiento. Dedicaría tiempo a ajustar expectativas: la enfermedad se controla, no se cura, y el plan debe prever qué hacer ante el próximo brote invernal.

Detalles que cambian la conducta

Perlas de examen y de consulta

◆En los pliegues, la dermatitis seborreica pierde la escama

En axilas e ingles se ve como un eritema bien delimitado, casi sin descamación. Si además hay pústulas satélite, fluorescencia rojo coral o una placa unilateral que no cura, el diagnóstico es otro: candidiasis, eritrasma o enfermedad de Paget extramamaria.

◆Un lactante con «seborrea» que se rasca tiene otra cosa

La ausencia de prurito forma parte de la definición en el lactante. El picor intenso orienta a dermatitis atópica, y si alcanza palmas y plantas hay que buscar surcos y preguntar por los convivientes: es sarna hasta que se demuestre lo contrario.

◆El sol la mejora; el PUVA puede provocarla

La mejoría estival y el empeoramiento con el frío seco son constantes en la anamnesis. Sin embargo, se han descrito casos desencadenados por PUVA, y los psoralenos figuran entre los fármacos inductores. La fototerapia estudiada con buen resultado es la ultravioleta B de banda estrecha.

◆Seborrea bilateral con parkinsonismo unilateral

Que la piel se afecte por igual en ambos lados aunque la clínica motora sea asimétrica va en contra de un efecto nervioso local y apunta a una causa sistémica. La inmovilidad facial, que impide que el sebo se elimine, explica mejor la intensidad que la cantidad de sebo producida.

◆La costra láctea no predice una seborrea adulta

La forma del lactante se extingue antes del año y no tiene continuidad con la del adolescente o el adulto. Es un mensaje útil para las familias, junto con el de que ni las dietas de exclusión ni los suplementos de biotina u otras vitaminas modifican su curso.

◆Diseminada o eritrodérmica: se estudia, no se asume

Una erupción seborreiforme extensa del tronco justifica descartar sarna y sífilis secundaria, y recordar el pénfigo foliáceo y las toxicodermias. Si llega a eritrodermia, la biopsia es obligada: psoriasis, pitiriasis rubra pilaris, síndrome de Sézary y eritrodermia paraneoplásica comparten esa presentación.

Contraste con fuentes actuales

Actualización DermRX

Qué ha cambiado entre la obra (2019) y octubre de 2026, y qué conviene matizar con la literatura posterior.

Actualización DermRXRoflumilast en espuma añade un tercer mecanismo tópico: la inhibición de la PDE4

El arsenal tópico de la obra eran antifúngicos, corticoides, inhibidores de la calcineurina y queratolíticos. En el ensayo de fase 3 STRATUM, en adolescentes y adultos, la espuma de roflumilast al 0,3 % una vez al día logró el éxito en la valoración global del investigador en el 79,5 % frente al 58,0 % con vehículo a las 8 semanas. En un estudio abierto de fase 2 con 400 pacientes (solo 62 hasta la semana 52), el 76,0 % y el 80,4 % tenían la piel limpia o casi limpia en las semanas 24 y 52, y escozor local en el 1,1 % o menos. Una revisión lo describe como el primer inhibidor de la PDE4 aprobado por la FDA para esta enfermedad, sin referirse a Europa; faltan comparaciones directas con otros tópicos.

Fuente: Blauvelt A, et al. J Am Acad Dermatol. 2024;90(5):986-993. PMID: 38253129. Alexis AF, et al. Am J Clin Dermatol. 2026;27(1):189-198. PMID: 41175336. Dhillon J, et al. Ann Pharmacother. 2026;60(2):175-180. PMID: 40635650.

Actualización DermRXUn consenso europeo formaliza la combinación antifúngico más antiinflamatorio

La obra presenta las clases tópicas como alternativas, sin criterios formales de mantenimiento ni de escalada. Un consenso Delphi auspiciado por la EADV, con 33 expertos, alcanzó acuerdo en 44 enunciados: prioriza combinar la estrategia antifúngica y la antiinflamatoria en el brote y en el mantenimiento, y ordena el paso a tratamiento sistémico en formas extensas o refractarias. Un consenso internacional de 2024 sobre el cuero cabelludo del adulto, con participación española, propone un algoritmo por gravedad y señalaba que no existían tratamientos aprobados para las formas moderadas y graves. Una revisión de 2026 trata como usos fuera de indicación los inhibidores de la calcineurina tópicos, los antifúngicos sistémicos y la isotretinoína, y recuerda vigilar la hepatotoxicidad de la vía sistémica.

Fuente: Naldi L, et al. J Eur Acad Dermatol Venereol. 2026;40(9):1460-1468. PMID: 42012301. Vano-Galvan S, et al. Eur J Dermatol. 2024;34(S1):4-16. PMID: 38919137. Thompson A, et al. J Drugs Dermatol. 2026;25(10):943-948. PMID: 42826147.

Actualización DermRXDe enfermedad por Malassezia a eccema con firma Th17/Th22 y defecto de barrera

La obra enumera citocinas elevadas sin un eje dominante y mantiene a la levadura en el centro. El perfil transcriptómico obtenido con cintas adhesivas en lesiones faciales de 26 pacientes muestra activación intensa de IL-23/Th17 y Th22, cierto sesgo Th1, escasa modulación Th2 y descenso de marcadores de barrera como las claudinas 1 y 8 y ELOVL3. Una revisión propone entenderla como un eccema por desregulación inmunitaria y de la barrera, y otra describe a Malassezia como desencadenante a través de receptores de reconocimiento de patrones, inflamasoma e IL-1β. Es fundamento para investigar inmunomoduladores, incluidos inhibidores de JAK, no una indicación.

Fuente: Ungar B, et al. J Am Acad Dermatol. 2025;92(6):1277-1287. PMID: 39900186. Chang CH, Chovatiya R. Arch Dermatol Res. 2024;316(4):100. PMID: 38472524. Adalsteinsson JA, et al. Exp Dermatol. 2020;29(5):481-489. PMID: 32125725. Navarro Triviño FJ, et al. Biomedicines. 2025;13(10):2458. PMID: 41153741.

Actualización DermRXLa prevalencia global se sitúa en torno al 4 % y la carga no es menor

La obra daba una horquilla del 2,35 % al 11,30 % y negaba diferencias regionales. Un metanálisis de 121 estudios y 1 260 163 personas con diagnóstico hecho por un clínico estima una prevalencia global del 4,38 % (IC 95 %: 3,58–5,17), con 5,64 % en adultos, 3,70 % en niños y 0,23 % en neonatos, heterogeneidad muy alta y variación geográfica, del 2,62 % en la India al 8,82 % en Sudáfrica. La cifra neonatal (IC 95 %: 0,04–0,43) debe leerse con cautela: es muy inferior a la frecuencia clínica de la costra láctea, cuyo máximo sitúa la obra hacia el tercer mes. Otra revisión sistemática agrupa el DLQI de 16 estudios en 7,2 (IC 95 %: 6,3–8,1): un impacto moderado, mayor cuanto más grave es el cuadro.

Fuente: Polaskey MT, et al. JAMA Dermatol. 2024;160(8):846-855. PMID: 38958996. Chen J, et al. Dermatol Pract Concept. 2026;16(2). PMID: 42190213.

Actualización DermRXEn el lactante, la evidencia de cualquier tratamiento es de certeza muy baja

La obra atribuye a los tópicos antifúngicos y antiinflamatorios una tasa alta de curación en el lactante. La revisión Cochrane de 2019 solo encontró seis ensayos con 310 niños y calificó toda la evidencia de certeza muy baja: los dos ensayos de biotina oral no demostraron beneficio, la licocalcona al 0,025 % y la hidrocortisona al 1 % dieron curaciones similares (97,1 % y 95,8 %) y no había ningún ensayo de aceites minerales, ácido salicílico ni antifúngicos. La evolución fue favorable en la mayoría de los estudios con independencia de la intervención, lo que respalda una actitud conservadora.

Fuente: Victoire A, et al. Cochrane Database Syst Rev. 2019;3(3):CD011380. PMID: 30828791.

Actualización DermRXLa tricoscopia frente a la psoriasis ya cuenta con una revisión sistemática

La obra apoyaba la distinción dermatoscópica en estudios aislados. Una revisión sistemática de 58 artículos sobre dermatosis inflamatorias del cuero cabelludo identifica como hallazgos más específicos de la dermatitis seborreica los vasos atípicos, los vasos arboriformes finos y las áreas rojas sin estructura, y de la psoriasis los vasos glomerulares, las asas rojas simples y retorcidas, los glóbulos y puntos rojos y la descamación difusa. Las autoras advierten de que la nomenclatura y los parámetros varían entre estudios. La revisión recoge además signos propios de liquen plano pilar, lupus discoide y pénfigos.

Fuente: Golińska J, et al. Dermatology. 2022;238(3):412-421. PMID: 34265772.
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Fuentes

Referencias

Lectura de referencia

Suh. Capítulo 26, «Dermatitis seborreica». En: Kang S, Amagai M, Bruckner AL, Enk AH, Margolis DJ, McMichael AJ, Orringer JS, editores. Fitzpatrick’s Dermatology. 9.ª ed. Nueva York: McGraw-Hill Education; 2019. Consultado en su edición en español (Dermatología de Fitzpatrick, 9e).

Fuentes consultadas para contrastar y actualizar

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  2. Alexis AF, Bukhalo M, Cook-Bolden FE, et al. Long-term safety and efficacy of roflumilast foam 0.3% in patients with seborrheic dermatitis: a phase II, open-label trial of up to 52 weeks. Am J Clin Dermatol. 2026;27(1):189-198. PMID: 41175336.
  3. Dhillon J, Mahajan A, Xie J, Tchack M, Rao BK. Roflumilast and the changing landscape of seborrheic dermatitis treatment. Ann Pharmacother. 2026;60(2):175-180. PMID: 40635650.
  4. Naldi L, Kyrgidis A, Tiplica GS, et al. Practical recommendations for seborrheic dermatitis management: an expert consensus. J Eur Acad Dermatol Venereol. 2026;40(9):1460-1468. PMID: 42012301.
  5. Vano-Galvan S, Reygagne P, Melo DF, et al. A comprehensive literature review and an international expert consensus on the management of scalp seborrheic dermatitis in adults. Eur J Dermatol. 2024;34(S1):4-16. PMID: 38919137.
  6. Ungar B, Manson M, Kim M, et al. Tape-strip profiling identifies unique immune and lipid dysregulation in patients with seborrheic dermatitis. J Am Acad Dermatol. 2025;92(6):1277-1287. PMID: 39900186.
  7. Chang CH, Chovatiya R. More yeast, more problems?: reevaluating the role of Malassezia in seborrheic dermatitis. Arch Dermatol Res. 2024;316(4):100. PMID: 38472524.
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  11. Chen J, Li C, Polaskey MT, Chang CH, Chovatiya R. Impact of seborrheic dermatitis on quality of life: a systematic review and meta-analysis. Dermatol Pract Concept. 2026;16(2). doi:10.5826/dpc.1602a6224. PMID: 42190213.
  12. Victoire A, Magin P, Coughlan J, van Driel ML. Interventions for infantile seborrhoeic dermatitis (including cradle cap). Cochrane Database Syst Rev. 2019;3(3):CD011380. PMID: 30828791.
  13. Golińska J, Sar-Pomian M, Rudnicka L. Diagnostic accuracy of trichoscopy in inflammatory scalp diseases: a systematic review. Dermatology. 2022;238(3):412-421. PMID: 34265772.
  14. Thompson A, Morales-Rivera A, Patel E, et al. A narrative review of seven off-label treatment options for seborrheic dermatitis. J Drugs Dermatol. 2026;25(10):943-948. PMID: 42826147.

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