Dermatitis herpetiforme: la celiaquía que se ve en la piel, qué biopsia y qué serología pedir y cómo combinar dieta sin gluten y dapsona
Sobre el capítulo 59, «Dermatitis herpetiforme» (Katz) · Dermatología de Fitzpatrick, 9.ª ed., 2019
La dermatitis herpetiforme llega a la consulta como un prurito feroz con excoriaciones en codos, rodillas y nalgas, y a menudo sin una sola vesícula intacta. Detrás hay casi siempre una enteropatía por gluten que no suele dar síntomas. Esta lectura ordena el capítulo por decisiones: cuándo sospecharla, de dónde tomar la biopsia, qué serología pedir, qué hace la dieta y qué exige la dapsona. Se actualiza a octubre de 2026 con la guía europea, los datos de serología y los estudios finlandeses de seguimiento.
Obra de referencia: Kang S, Amagai M, Bruckner AL, Enk AH, Margolis DJ, McMichael AJ, Orringer JS (eds.), Fitzpatrick’s Dermatology, 9.ª ed. (McGraw-Hill Education, 2019). Síntesis editorial DermRX actualizada a octubre de 2026 · Revisión clínica individual pendiente · 23 min de lectura.
En 20 segundos
- La dermatitis herpetiforme es una erupción crónica de pápulas y vesículas agrupadas, intensamente pruriginosa y simétrica, en codos, rodillas, nalgas, sacro, hombros, nuca y cuero cabelludo. El rascado destruye las vesículas: es frecuente encontrar solo excoriaciones y costras.
- Es la expresión cutánea de la enfermedad celíaca. Prácticamente todos los pacientes tienen una enteropatía sensible al gluten, por lo general asintomática y menos extensa que la celíaca clásica, y comparten con ella los heterodímeros HLA-DQ2 y HLA-DQ8.
- El diagnóstico lo da la inmunofluorescencia directa de piel de aspecto normal tomada junto a una lesión activa: depósitos granulares de IgA en el vértice de las papilas dérmicas. La histología convencional, con neutrófilos en las papilas, orienta pero no es específica.
- El autoantígeno cutáneo es la transglutaminasa epidérmica (TG3); el intestinal, la transglutaminasa tisular (TG2). La serología IgA frente a transglutaminasa y endomisio apoya el diagnóstico y permite seguir la dieta, pero un resultado negativo no descarta la enfermedad.
- La dieta sin gluten estricta y de por vida es el único tratamiento que actúa sobre el intestino, los depósitos de IgA y el pronóstico. Tarda entre meses y más de un año en controlar la piel, y no todos los pacientes responden por completo.
- La dapsona suprime el prurito en horas o pocos días y evita lesiones nuevas, pero no modifica la enteropatía ni los depósitos cutáneos, y el brote reaparece al suspenderla. Es un puente hasta que la dieta haga efecto, a la dosis mínima eficaz.
- La dapsona obliga a vigilar: hemólisis, metahemoglobinemia, agranulocitosis, hepatotoxicidad y síndrome de hipersensibilidad. Conviene descartar un déficit de G6PD antes de empezar, disponer de un hemograma basal y explicar al paciente qué síntomas obligan a suspenderla.
Claves de la lectura
Prurito simétrico de superficies extensoras con excoriaciones: hay que pensar en ella
La lesión primaria es una pápula eritematosa, una placa urticariforme o, sobre todo, una vesícula; las ampollas grandes son raras. Pero el paciente se rasca antes de que el médico la vea, y muchas veces solo quedan costras, erosiones y manchas residuales hiper o hipopigmentadas. La pista está en el patrón: simetría, codos, rodillas, nalgas, región sacra, hombros, nuca y cuero cabelludo, con afectación facial en la línea mandibular y de implantación del pelo. La mayoría nota escozor o quemazón localizados hasta 8–12 horas antes de que brote la lesión. Las mucosas casi nunca se afectan.
No es una ampollosa aislada: es enfermedad celíaca que se expresa en la piel
La obra insiste en que la mayoría de los pacientes, si no todos, tienen una enteropatía sensible al gluten, aunque solo una minoría refiera síntomas digestivos. La lesión intestinal es del mismo tipo que la celíaca, menos grave y menos extensa; aun así produce esteatorrea en el 20–30 % y ferropenia o déficit de folato ocasionales. La genética es idéntica: casi todos portan HLA-DQ2 o HLA-DQ8, la concordancia entre gemelos monocigóticos es alta y un 4–5 % de los familiares de primer grado padece una de las dos enfermedades. El diagnóstico cutáneo equivale, en la práctica, a un diagnóstico de celiaquía y exige tratarla como tal.
La biopsia que diagnostica se toma de piel sana vecina a la lesión, no de la ampolla
El criterio más fiable es el depósito granular de IgA en el vértice de las papilas dérmicas, a veces con patrón fibrilar, acompañado con frecuencia de C3. Está presente también en piel no afectada, pero su intensidad no es uniforme: se detecta mejor en piel de aspecto normal próxima a una lesión activa. Por eso el diagnóstico es posible aunque no quede ninguna lesión primaria. La dapsona no borra los depósitos; una dieta sin gluten prolongada sí puede atenuarlos o hacerlos desaparecer, de modo que la muestra debe obtenerse antes de retirar el gluten o interpretarse sabiendo cuánto tiempo lleva el paciente sin él.
Histología y serología apoyan; ninguna sustituye a la inmunofluorescencia directa
La lesión precoz muestra microabscesos de neutrófilos en las papilas, polvo nuclear, fibrina, eosinófilos en número variable y un despegamiento incipiente del vértice papilar; la hendidura se forma en la lámina lúcida. Ese cuadro puede ser indistinguible de la dermatosis IgA lineal, del lupus ampolloso, de un penfigoide o de la epidermólisis ampollosa adquirida inflamatoria, y una vesícula evolucionada es todavía menos específica. Los anticuerpos IgA antiendomisio y antitransglutaminasa son frecuentes con dieta libre, pero una proporción apreciable de pacientes es seronegativa. La serología suma probabilidad y sirve para seguir la adherencia; no cierra ni excluye el diagnóstico.
La dieta sin gluten es el tratamiento de fondo, tarda meses y no admite vacaciones
Retirar trigo, cebada y centeno cura la lesión intestinal con el mismo ritmo que en la celiaquía del adulto y, tras un periodo que la obra sitúa entre 4 meses y 1 año, reduce o elimina la necesidad de fármacos en la mayoría de los pacientes. También hace descender los anticuerpos circulantes y, a largo plazo, los depósitos cutáneos de IgA. La avena no resultó tóxica en los estudios citados. La dificultad es práctica: exige un paciente motivado y un dietista con experiencia, y aun así queda un grupo que no responde del todo pese a un cumplimiento aparentemente estricto.
La dapsona alivia en horas, pero no trata la enfermedad y tiene un precio hematológico
El prurito cede entre unas horas y pocos días tras la primera dosis y en uno o dos días dejan de brotar lesiones; al suspenderla, la recaída es igual de rápida. Esa respuesta fue un criterio diagnóstico y hoy no debe usarse como tal. La regla de la obra sigue vigente: bajar a la mínima dosis que suprima los síntomas, que en algún paciente ni siquiera es diaria; la cifra de inicio debe tomarse de la ficha técnica y de la guía europea. No actúa sobre el intestino ni sobre la IgA cutánea, y su toxicidad hematológica y el síndrome de hipersensibilidad obligan a un estudio previo y a controles.
El seguimiento es el de un celíaco: autoinmunidad asociada, carencias y linfoma
Tiroidopatía autoinmune, diabetes de tipo 1, gastritis atrófica con anemia perniciosa, lupus, síndrome de Sjögren y vitíligo aparecen con más frecuencia de la esperada, probablemente por el haplotipo ancestral 8.1. El exceso de linfoma no hodgkiniano descrito en las series clásicas se concentraba en quienes cumplían peor la dieta, y los estudios poblacionales que cita la obra no hallaron más mortalidad que en la población general. El mensaje operativo es doble: la adherencia estricta es también una medida de prevención, y una anemia en un paciente sin dapsona obliga a pensar primero en malabsorción, sin dar por excluidas otras causas.
Del prurito a la dieta: qué reconocer, qué muestra tomar, qué mecanismo lo explica y con qué tratar
El orden sigue la consulta: primero el cuadro que obliga a sospechar, después la prueba y la muestra que confirman, luego la cadena que une el gluten con la papila dérmica y por último el tratamiento y su vigilancia.
Reconocer: el cuadro y sus pistas
Lesión elemental y síntoma
Vesícula agrupada · prurito y quemazón- Morfología
- Pápulas eritematosas, placas urticariformes y vesículas pequeñas, a menudo agrupadas; las ampollas grandes son infrecuentes. En las palmas las vesículas pueden ser hemorrágicas.
- Lo que se ve
- Con frecuencia solo costras, erosiones por rascado y discromía residual. La ausencia de vesículas intactas no descarta el diagnóstico.
- Síntoma
- Prurito y escozor intensos en casi todos; el paciente suele anticipar dónde saldrá la lesión varias horas antes. Excepcionalmente es poco sintomática.
Distribución
Simétrica · superficies extensoras- Típica
- Codos, rodillas, nalgas, región sacra y hombros, de forma bilateral y simétrica.
- Que no se mira
- Cuero cabelludo y nuca se afectan en la mayoría; también la cara, en la línea mandibular, el párpado superior y el borde de implantación del pelo.
- Mucosas
- Casi siempre respetadas. Una afectación mucosa relevante obliga a replantear el diagnóstico.
Curso y agravantes
Crónica · brotes de intensidad variable- Historia natural
- Empieza a cualquier edad, sobre todo entre la segunda y la cuarta décadas según la obra, y persiste de forma indefinida con altibajos; esta recoge remisión a largo plazo en un 10–12 %.
- Agravantes
- Los antiinflamatorios no esteroideos pueden reactivarla incluso con dieta o dapsona eficaces. Los yoduros la exacerban; la antigua prueba de provocación con yoduro está abandonada.
- Traumatismo
- Un traumatismo cutáneo menor aumenta la expresión local de IL-8 y E-selectina, lo que podría explicar que las lesiones elijan zonas de roce y apoyo como codos, rodillas y nalgas.
Confirmar: qué prueba y qué muestra
Inmunofluorescencia directa
Prueba diagnóstica · piel sana perilesional- Muestra
- Piel de aspecto normal contigua a una lesión activa, en medio de transporte para inmunofluorescencia o en fresco, nunca en formol. Los depósitos no tienen la misma intensidad en toda la piel y ahí se detectan mejor.
- Hallazgo
- IgA granular, en ocasiones fibrilar, en el vértice de las papilas dérmicas; con frecuencia C3 en el mismo lugar. Predomina la subclase IgA1.
- Qué la modifica
- La dapsona no altera los depósitos. Una dieta sin gluten mantenida durante años puede atenuarlos o negativizarlos.
- Límites
- También hay IgA cutánea en penfigoides, vasculitis IgA y hepatopatía alcohólica, pero con otra distribución.
Histología convencional
Lesión precoz · neutrófilos papilares- Muestra
- Una pápula eritematosa reciente, todavía sin vesícula visible, en formol. Es una segunda biopsia, distinta de la de inmunofluorescencia.
- Hallazgo
- Microabscesos de neutrófilos con polvo nuclear y fibrina en las papilas, eosinófilos en número variable y despegamiento subepidérmico incipiente; infiltrado linfohistiocitario perivascular.
- Valor
- Compatible, no diagnóstica: la misma imagen aparece en la dermatosis IgA lineal, el lupus ampolloso y la epidermólisis ampollosa adquirida inflamatoria.
Serología IgA
Apoya y monitoriza · no excluye- Qué pedir
- IgA antitransglutaminasa tisular y antiendomisio, las pruebas de la celiaquía; la IgA antitransglutaminasa epidérmica, donde esté disponible, es la más ligada a la piel.
- Trampas
- Una parte de los pacientes es seronegativa, y los títulos caen con la dieta. Se han descrito casos con déficit parcial de IgA: conviene cuantificar la IgA total.
- Uso
- Refuerza el diagnóstico cuando la inmunofluorescencia es dudosa y sirve de marcador de adherencia a la dieta en el seguimiento.
Intestino y HLA
Enteropatía casi constante · a menudo silente- Qué hay
- Lesión de tipo celíaco, desde linfocitosis intraepitelial hasta atrofia vellositaria, menos grave y menos extensa que en la celiaquía sin lesiones cutáneas.
- Consecuencias
- Esteatorrea en el 20–30 %, malabsorción de D-xilosa en el 10–33 % y anemia ocasional por déficit de hierro o folato. Aclorhidria y gastritis atrófica son más frecuentes.
- HLA
- DQ2 o DQ8 en prácticamente todos los pacientes. Su ausencia hace muy improbable el diagnóstico; su presencia, frecuente también en personas sanas, no lo confirma.
Entender: del gluten a la papila dérmica
Transglutaminasa epidérmica (TG3)
Autoantígeno dominante en la piel- Localización
- Se expresa en las capas altas de la epidermis, pero en la enfermedad aparece en la dermis papilar, colocalizada con la IgA, incluso en piel no afectada.
- Hipótesis
- Inmunocomplejos circulantes de IgA y TG3 se depositarían en la papila; la capacidad de la enzima para entrecruzar proteínas uniría la IgA a proteínas dérmicas, quizá fibrina o fibrinógeno, y fijaría el depósito de forma duradera.
- Por qué en adultos
- Los niños celíacos tienen menos IgA anti-TG3 que los adultos, con IgA anti-TG2 similar: la respuesta se extendería con los años de TG2 a TG3.
Respuesta mucosa al gluten
El intestino dirige la enfermedad cutánea- Desencadenante
- Gluten de trigo, cebada y centeno. La avena no reprodujo la enfermedad en los estudios que recoge la obra.
- Huella sistémica
- Con dieta libre aumentan el receptor soluble de IL-2 y la IL-8 séricos, la E-selectina endotelial cutánea y el CD11b de los neutrófilos circulantes: la piel queda preparada para inflamarse.
- Prueba indirecta
- Las dietas elementales mejoran la piel en pocas semanas, incluso con gluten añadido; son impracticables a largo plazo.
Neutrófilo y ampolla
Hendidura en la lámina lúcida- Secuencia
- IgA y complemento están en toda la piel, luego hace falta un segundo estímulo local. Los neutrófilos atraídos liberan proteasas y citocinas.
- Efectores
- Los queratinocitos basales expresan colagenasa y estromelisina-1, que amplifican el daño. El plano de separación es la lámina lúcida, el punto más frágil de la unión dermoepidérmica.
- Diana
- La dapsona actúa en este último tramo, sobre la inflamación neutrofílica, y deja intacto todo lo anterior.
Predisposición genética
HLA-DQ2 y DQ8 · haplotipo 8.1- Alelos
- Heterodímero DQ2 (DQA1*0501, DQB1*02) o DQ8 (DQA1*03, DQB1*0302), el mismo patrón que en la enfermedad celíaca. HLA-B8 en el 77–87 % de los pacientes.
- Familia
- Alta concordancia en gemelos monocigóticos; un 4–5 % de los familiares de primer grado tiene celiaquía o dermatitis herpetiforme.
- Arrastre
- El haplotipo ancestral 8.1 explicaría la agregación con tiroiditis, diabetes de tipo 1 y otras enfermedades autoinmunes.
Tratar y vigilar
Dieta sin gluten
Tratamiento de fondo · de por vida- Efecto
- Normaliza el intestino y, tras 4 meses a 1 año según la obra, permite reducir o retirar la medicación en la mayoría. A largo plazo disminuye la IgA cutánea.
- Condiciones
- Estricta y supervisada por un dietista con experiencia. El etiquetado y la oferta de productos sin gluten la han hecho más factible.
- Límite
- Hay pacientes que siguen con lesiones pese a un cumplimiento correcto. Antes de llamarlos refractarios hay que revisar transgresiones, fármacos agravantes y el propio diagnóstico.
Dapsona
Control rápido · no modifica la enfermedad- Respuesta
- Alivio en horas o pocos días y cese de lesiones nuevas en 1–2 días; recaída en horas o días al suspender.
- Pauta
- Toma única diaria y descenso a la mínima dosis que controle los síntomas; algunos pacientes no la necesitan a diario. La dosis inicial de la obra no se reproduce: debe tomarse de la ficha técnica y la guía vigentes.
- Antes de empezar
- Hemograma, función hepática y renal y actividad de G6PD. Informar por escrito de los síntomas de alarma: fiebre, exantema, disnea, cianosis, ictericia, odinofagia.
- Cautela
- Edad avanzada, cardiopatía o neumopatía, anemia previa, embarazo, lactancia e infancia: la obra no ofrece pautas; decisión individualizada y compartida.
Si la dapsona no se tolera
Alternativas con poca evidencia- Sulfamidas
- La obra cita la sulfapiridina para intolerantes, ancianos y pacientes con enfermedad cardiopulmonar, y advierte de su escasa disponibilidad en Estados Unidos; no debe darse por accesible en nuestro medio.
- Tópicos
- Los corticoides tópicos potentes se han usado como apoyo sintomático mientras actúa la dieta; no sustituyen a esta.
- Dirigidos
- Solo casos clínicos aislados con inhibidores de JAK, fuera de indicación y sin ensayos controlados que los respalden.
Seguimiento compartido
Dermatología, digestivo y nutrición- Asociaciones
- Tiroidopatía autoinmune, diabetes de tipo 1, gastritis atrófica y anemia perniciosa, lupus, Sjögren y vitíligo: anamnesis dirigida y analítica básica periódica.
- Carencias
- Hierro, folato y vitamina B12. Sin dapsona, la anemia apunta a malabsorción; con ella, a hemólisis.
- Linfoma
- En la serie finlandesa de la obra, 11 de 1104 pacientes desarrollaron linfoma entre 2 y 31 años después del diagnóstico, con peor cumplimiento dietético que el resto.
Contrastes que resuelven la duda
Tres diagnósticos que comparten prurito o ampolla subepidérmica y una pareja terapéutica que conviene no confundir: el dato que separa suele estar en la inmunofluorescencia y en el gluten.
Dermatitis herpetiforme frente a dermatosis IgA lineal
- Herpetiforme
- IgA granular en el vértice de las papilas; enteropatía por gluten prácticamente constante; mucosas respetadas; responde a la dieta sin gluten.
- IgA lineal
- IgA en banda continua a lo largo de la unión dermoepidérmica; sin relación con el gluten; puede afectar mucosas y desencadenarse por fármacos.
- Ojo
- Clínica e histología pueden ser idénticas y ambas mejoran con dapsona. Solo la inmunofluorescencia directa las separa, y de ella depende indicar o no una dieta de por vida.
Dermatitis herpetiforme frente a penfigoide ampolloso en fase no ampollosa
- Herpetiforme
- Adulto de cualquier edad, con frecuencia de mediana edad; vesículas pequeñas agrupadas en superficies extensoras; neutrófilos papilares; IgA granular.
- Penfigoide
- Predomina en edad avanzada; placas urticariformes o eccematosas y ampollas tensas grandes; eosinófilos; IgG y C3 lineales en la membrana basal.
- Ojo
- En el penfigoide también pueden verse depósitos de IgA, pero con un patrón distinto del granular papilar. El patrón, no la clase de inmunoglobulina, decide.
Dermatitis herpetiforme frente a escabiosis, eccema y excoriaciones psicógenas
- Herpetiforme
- Simetría estricta en codos, rodillas, nalgas y sacro; quemazón que precede a la lesión; ausencia de convivientes con prurito.
- Imitadores
- La sarna busca pliegues interdigitales, muñecas y genitales y afecta a contactos; el eccema atópico prefiere flexuras y tiene piel seca; las excoriaciones psicógenas respetan la zona interescapular inaccesible.
- Ojo
- Un prurito crónico excoriado etiquetado de eccema o urticaria que no responde al tratamiento habitual merece una biopsia para inmunofluorescencia de piel sana.
Dapsona frente a dieta sin gluten
- Dapsona
- Actúa en horas o días; controla prurito y lesiones mientras se toma; no modifica el intestino, los anticuerpos ni la IgA cutánea; requiere controles analíticos.
- Dieta
- Actúa en meses; cura la enteropatía, reduce autoanticuerpos y depósitos, y se asocia a menos linfoma; no tiene toxicidad, pero exige constancia de por vida.
- Ojo
- No son alternativas, sino fases: dapsona al inicio si el prurito lo exige, dieta desde el primer día, y retirada progresiva del fármaco cuando la dieta sostenga la remisión.
Qué haría en consulta
Elaboración editorial propia de DermRX: escenarios construidos al integrar la lectura con guías, consensos y literatura vigentes. No proceden de la obra ni sustituyen al juicio clínico.
Si un varón de 34 años consulta por prurito intenso de codos, rodillas y nalgas desde hace un año, con excoriaciones simétricas y sin una sola vesícula intacta, tratado sin éxito como eccema
Tomaría dos biopsias: una de piel de aspecto normal contigua a una lesión reciente, para inmunofluorescencia directa, y otra de la pápula más nueva, en formol. Pediría IgA antitransglutaminasa tisular, antiendomisio e IgA total, y hemograma con ferritina y folato. Le indicaría que no retirase el gluten hasta completar el estudio, porque la dieta acaba negativizando serología y depósitos.
Si una mujer de 41 años tiene inmunofluorescencia con IgA granular papilar y serología positiva, pero niega cualquier síntoma digestivo y pregunta si necesita una endoscopia
Le explicaría que el hallazgo cutáneo ya implica una enteropatía por gluten, aunque no la note, y que el diagnóstico no depende de la biopsia duodenal, aunque digestivo pueda indicarla por otros motivos. La derivaría a digestivo y a nutrición para instaurar y vigilar la dieta, completaría el estudio de carencias y de tiroides, y recomendaría valorar a los familiares de primer grado, de los que un 4–5 % está afectado.
Si un paciente recién diagnosticado no duerme por el prurito y la dieta tardará meses en hacer efecto
Plantearía dapsona como puente, después de hemograma, función hepática y renal y G6PD, y de valorar anemia, enfermedad cardiopulmonar, embarazo o lactancia, que exigen más cautela. Empezaría según ficha técnica y buscaría la mínima dosis que lo controle. Le daría por escrito los síntomas de alarma, programaría controles de hemograma más estrechos al principio y dejaría fijado desde el inicio que el objetivo es retirarla cuando la dieta funcione.
Si una paciente que inició dapsona hace cinco semanas acude con fiebre, exantema extenso, adenopatías y malestar general
Sospecharía un síndrome de hipersensibilidad a la dapsona y la suspendería de inmediato, sin esperar resultados. La remitiría a urgencias hospitalarias para hemograma con eosinófilos, perfil hepático y función renal ese mismo día y para valorar el ingreso según la afectación orgánica. Lo manejaría como una reacción grave a fármacos y dejaría constancia de la contraindicación definitiva: no reintroduciría el fármaco.
Si un paciente con dapsona desde hace un mes refiere cansancio, disnea de esfuerzo y labios azulados, con saturación baja en el pulsioxímetro y auscultación normal
Pensaría en metahemoglobinemia y en hemólisis, sin dejar de descartar una causa cardiorrespiratoria. Solicitaría ese mismo día hemograma con reticulocitos, bilirrubina, LDH y haptoglobina, y una cooximetría, porque la pulsioximetría no es fiable en este contexto. Con disnea y cianosis suspendería la dapsona y lo remitiría a urgencias; en formas leves bastaría reducirla. Revisaría si existía déficit de G6PD, sabiendo que la hemólisis también ocurre con G6PD normal.
Si un paciente con tres años de dieta sin gluten, sin lesiones y sin fármacos, quiere volver a comer pan porque se considera curado
Le diría que la remisión depende de la dieta y no la sustituye. En un estudio de provocación, la reintroducción del gluten tras una media de 23 años de dieta hizo recaer la piel o el intestino en casi todos los pacientes en cuestión de meses. Añadiría que el cumplimiento laxo se ha asociado a linfoma y que la avena no contaminada sí puede formar parte de su dieta.
Perlas de examen y de consulta
◆Biopsiar la piel sana, no la vesícula
Para la inmunofluorescencia directa, la muestra útil es piel de aspecto normal pegada a una lesión activa. Los depósitos de IgA existen en toda la piel, pero no con la misma intensidad, y ahí es donde mejor se ven.
◆La respuesta a la dapsona ya no es un criterio diagnóstico
Durante décadas se diagnosticó por la mejoría fulminante con sulfonas. Hoy la dermatosis IgA lineal y otras dermatosis neutrofílicas también responden: el ensayo terapéutico confunde y expone a toxicidad sin haber confirmado una enfermedad que obliga a una dieta de por vida.
◆TG3 en la piel, TG2 en el intestino
La IgA del celíaco reconoce sobre todo la TG2 tisular; la del paciente con dermatitis herpetiforme, la TG3 epidérmica. La hipótesis es una extensión de la respuesta con los años, lo que encajaría con el inicio habitual en la edad adulta.
◆La dapsona no borra la IgA; la dieta, sí
Ni la IgA ni el C3 de la piel perilesional cambian con la dapsona. Tras una dieta sin gluten prolongada pueden atenuarse o desaparecer. Una inmunofluorescencia negativa en un paciente que lleva años sin gluten no invalida el diagnóstico previo.
◆Antiinflamatorios y yoduros reactivan el brote
Un rebrote en un paciente bien controlado con dieta o dapsona obliga a preguntar por antiinflamatorios no esteroideos, descritos como agravantes con indometacina, y por fuentes de yoduro. Retirarlos evita subir la dosis de dapsona sin necesidad.
◆Anemia: mirar primero si toma dapsona
Sin dapsona, la anemia del paciente suele ser carencial, por hierro o folato mal absorbidos, o perniciosa por gastritis atrófica. Con dapsona, lo primero es descartar hemólisis. Son dos estudios distintos y dos soluciones opuestas.
◆Vesículas palmares hemorrágicas y afectación facial existen
Las vesículas de las palmas pueden ser hemorrágicas, y la cara se afecta en la línea mandibular, el párpado superior y el borde de implantación del pelo. Son localizaciones que no se asocian de entrada a la enfermedad y retrasan el diagnóstico.
Actualización DermRX
Qué ha cambiado entre la obra (2019) y octubre de 2026, y qué conviene matizar con la literatura posterior.
Actualización DermRXHay guía europea desde 2021 y el perfil epidemiológico ya no es el del capítulo
La obra sitúa el inicio sobre todo entre la segunda y la cuarta décadas y no remite a ningún consenso. En 2021 la EADV, en colaboración con el European Dermatology Forum, publicó la primera guía europea de nivel S2k, elaborada por 26 especialistas y un representante de pacientes. Las revisiones del grupo finlandés describen hoy una edad media de inicio cercana a los 50 años, una relación de 1 caso por cada 8 de celiaquía y una incidencia en descenso mientras la de la celiaquía aumenta, probablemente por la mejora de su diagnóstico; tres de cada cuatro pacientes presentan atrofia vellositaria y el resto, inflamación de tipo celíaco.
Fuente: Görög A, et al. J Eur Acad Dermatol Venereol. 2021;35(6):1251-1277. PMID: 34004067. Reunala T, et al. Am J Clin Dermatol. 2021;22(3):329-338. PMID: 33432477.Actualización DermRXSerología: antiendomisio y anti-TG2 rinden tanto o más que la anti-TG3, y negativa no excluye
La obra presenta la IgA antitransglutaminasa epidérmica como prueba sensible, con un número apreciable de seronegativos y sin cifras comparadas. Un estudio multicéntrico con 242 sueros obtenidos al diagnóstico halló IgA antiendomisio por inmunofluorescencia indirecta en el 84,3 % (especificidad del 100 %), anti-TG2 en el 78,5 %, anti-TG3 en el 72,7 % y antigliadina desamidada en el 69,0 %; combinar endomisio y TG2 sumaba un 4,5 %. Un metaanálisis bayesiano de 2025 subraya que el rendimiento depende de la dieta sin gluten: en las muestras que incluían celíacos sin dieta, anti-TG2 y antiendomisio fueron sensibles pero poco específicos, y la anti-TG3, menos sensible y algo más específica, con intervalos muy amplios. En la práctica, las pruebas habituales de la celiaquía bastan como apoyo, y su negatividad no descarta la enfermedad.
Fuente: Boch K, et al. Clin Exp Dermatol. 2023;49(1):53-57. PMID: 37793183. Ocagli H, et al. Syst Rev. 2025;15(1):1. PMID: 41327500. Salmi TT. Clin Exp Dermatol. 2019;44(7):728-731. PMID: 31093998.Actualización DermRXLa IgA granular también aparece en celíacos sin erupción, y la biopsia duodenal no es obligada
La obra sostiene que los celíacos sin lesiones cutáneas no muestran IgA en la piel, salvo en un estudio aislado, y no se pronuncia sobre la biopsia intestinal. Un estudio prospectivo multicéntrico encontró depósitos granulares de IgA o IgA1 en piel sana de 29 de 45 celíacos recién diagnosticados sin dermatitis herpetiforme (64,4 %) y en ningún control, en relación con títulos altos de IgA anti-TG3. La inmunofluorescencia sigue siendo el patrón de referencia, pero debe leerse con la clínica: sin erupción compatible, ese depósito señala celiaquía. Una revisión de 2019 del grupo finlandés no considera necesaria la biopsia de intestino delgado cuando el diagnóstico cutáneo está establecido.
Fuente: Antiga E, et al. Acta Derm Venereol. 2021;101(2):adv00382. PMID: 33426564. Salmi TT. Clin Exp Dermatol. 2019;44(7):728-731. PMID: 31093998.Actualización DermRXLa dieta es para siempre: la tolerancia al gluten rara vez se recupera, y la respuesta puede ser lenta
La obra recoge remisión en un 10–12 %. En 2019, una provocación con gluten de 12 meses en 19 pacientes con una media de 23 años de dieta reactivó la erupción en el 79 %, en 5,6 meses de media; solo uno no recayó en piel ni intestino. La avena no contaminada está permitida y la dapsona suele retirarse tras una media de 2 años. En 237 pacientes, el 38 % tuvo síntomas más de 2 años y el 14 % seguía con ellos tras una mediana de 24 años de dieta, sobre todo si esta no era estricta. Como apoyo, una revisión de 2019 recoge el clobetasol tópico. Con inhibidores de JAK solo hay casos clínicos aislados (tofacitinib 5 mg cada 12 horas en un paciente), fuera de indicación.
Fuente: Mansikka E, et al. J Invest Dermatol. 2019;139(10):2108-2114. PMID: 30998982. Reunala T, et al. Am J Clin Dermatol. 2021;22(3):329-338. PMID: 33432477. Pasternack C, et al. Acta Derm Venereol. 2021;101(9):adv00555. PMID: 34490466. Antiga E, et al. Front Immunol. 2019;10:1290. PMID: 31244841. Kahn JS, et al. Dermatol Online J. 2021;27(7). PMID: 34391330.Actualización DermRXDapsona: la anemia del primer año es sobre todo suya, y G6PD y HLA-B*13:01 anticipan los riesgos graves
La obra remite la toxicidad de la dapsona a otro capítulo. En 250 pacientes finlandeses, la anemia afectaba al 12 % al diagnóstico, sin relación con la gravedad cutánea ni intestinal, y al 19 % al año, aumento asociado sobre todo al fármaco. Los efectos adversos reconocidos son anemia hemolítica, metahemoglobinemia, hepatotoxicidad, agranulocitosis e hipersensibilidad. El síndrome de hipersensibilidad, con la tríada de exantema, fiebre y afectación orgánica, se vincula a HLA-B*13:01, y la hemólisis grave, al déficit de G6PD; ambos pueden identificarse antes de prescribir. Una G6PD normal no excluye la hemólisis: una serie de 12 casos la describe, con desaturación, reversible al suspender el fármaco. Los datos farmacogenéticos recuperados proceden de pacientes con lepra, sobre todo asiáticos, y su traslado a la consulta europea no está establecido.
Fuente: Alakoski A, et al. Acta Derm Venereol. 2021;101(4):adv00443. PMID: 33846758. de Araujo ACGDS, et al. PLoS Negl Trop Dis. 2024;18(1):e0011901. PMID: 38271456. Wang ZZ, et al. Curr Allergy Asthma Rep. 2023;23(11):635-645. PMID: 37804376. Krismawati H, et al. Lancet Reg Health Southeast Asia. 2025;34:100555. PMID: 40084155. Pradhan S, Dash G. Indian J Pharmacol. 2026;58(4):468-471. PMID: 42583982.Actualización DermRXPronóstico: el debate sobre linfoma y mortalidad sigue abierto
La obra concluye, con cohortes finlandesas y británicas, que el riesgo de neoplasia y la mortalidad podrían no estar aumentados. Los datos finlandeses posteriores lo mantienen para quienes cumplen la dieta, con calidad de vida y mortalidad global normales. En cambio, una cohorte estadounidense de 2026 con 6896 adultos con dermatitis herpetiforme emparejados con controles encontró más mortalidad (HR ajustada 1,25), más eventos cardiovasculares mayores (1,22) y más linfoma no hodgkiniano (2,58; IC del 95 %: 1,47–4,51). Procede de registros asistenciales y su resumen no informa de la adherencia dietética, pero impide dar el asunto por cerrado y justifica el seguimiento a largo plazo.
Fuente: Reunala T, et al. Am J Clin Dermatol. 2021;22(3):329-338. PMID: 33432477. Ludvigsson JF, et al. Lancet Reg Health Am. 2026;60:101512. PMID: 42256615.Conectar con DermRX
Referencias
Lectura de referencia
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Fuentes consultadas para contrastar y actualizar
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