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Delirio de infestación, dismorfia, arrancamiento y lesiones autoprovocadas: cómo reconocerlos, descartar lo orgánico y tratar sin romper la alianza

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Lectura clínica · Psicodermatología

Delirio de infestación, dismorfia, arrancamiento y lesiones autoprovocadas: cómo reconocerlos, descartar lo orgánico y tratar sin romper la alianza

Sobre el capítulo 100, «Enfermedades cutáneas delirantes, obsesivo-compulsivas y facticias» (Nakamura, Howard y Koo) · Dermatología de Fitzpatrick, 9.ª ed., 2019

Muchos pacientes con un trastorno psiquiátrico primario llegan antes al dermatólogo que al psiquiatra, y casi siempre con una queja cutánea real. Esta lectura ordena el delirio de infestación, el trastorno dismórfico corporal, la tricotilomanía, el trastorno de excoriación y la dermatitis artefacta por el grado de introspección, que decide cómo hablar, qué descartar y qué fármaco o terapia proponer. Incorpora lo publicado hasta octubre de 2026.

Grado de introspecciónDiagnóstico de exclusiónAntipsicóticos y QTReversión de hábitosAlianza terapéutica

Obra de referencia: Kang S, Amagai M, Bruckner AL, Enk AH, Margolis DJ, McMichael AJ, Orringer JS (eds.), Fitzpatrick’s Dermatology, 9.ª ed. (McGraw-Hill Education, 2019). Síntesis editorial DermRX actualizada a octubre de 2026 · Revisión clínica individual pendiente · 19 min de lectura.

Ideas esenciales

En 20 segundos

  • La clave clasificatoria es la introspección: nula en el delirio de infestación, escasa en el trastorno dismórfico, relativamente conservada en la tricotilomanía y la excoriación, y negada en la dermatitis artefacta. Ese grado predice la aceptación de la derivación y la estrategia de comunicación.
  • El delirio de infestación es un diagnóstico de exclusión: antes hay que descartar una infestación verdadera, causas médicas de prurito o parestesias, fármacos, consumo de estimulantes y una psicosis más amplia, en la que el delirio no se etiqueta por separado.
  • El único tratamiento que funciona de forma constante en el delirio de infestación es el antipsicótico; la obra prioriza la pimozida y la risperidona, y la evidencia posterior amplía la elección a otros antipsicóticos de segunda generación con vigilancia de QT, efectos extrapiramidales y metabólicos.
  • En el trastorno dismórfico corporal los procedimientos estéticos casi nunca alivian la preocupación y suelen dejar al paciente más insatisfecho; lo eficaz son los ISRS a dosis altas y la terapia cognitivo-conductual específica.
  • La tricotilomanía produce una alopecia no cicatricial irregular con pelos rotos a distintas alturas; la tricoscopia orienta frente a la alopecia areata y la tiña, y el tratamiento de más peso es la terapia de reversión de hábitos.
  • En la dermatitis artefacta el paciente niega la autoría y cuenta una historia hueca; no se le confronta, se cuidan las heridas, se descarta la simulación y se mantienen revisiones periódicas aunque no haya lesiones.
Lo que merece la pena retener

Claves de la lectura

1

La introspección decide la conversación antes que el diagnóstico

Los trastornos psiquiátricos primarios de la piel no son un bloque homogéneo. Quien cree estar infestado no duda de su certeza y rechaza la etiqueta psiquiátrica; quien se arranca el pelo o se pellizca la piel suele reconocerlo, aunque lo oculte por vergüenza; quien fabrica sus lesiones lo niega. Antes de proponer nada conviene situar al paciente en ese gradiente: con introspección conservada cabe nombrar el problema y derivar; sin ella, primero hay que construir confianza y ofrecer el tratamiento como alivio del sufrimiento cutáneo.

2

El delirio de infestación exige descartar cuatro cosas antes de etiquetarlo

Primero, una infestación verdadera como la sarna. Segundo, causas médicas de prurito, parestesias o formicación: diabetes, tiroides, uremia, carencias de vitaminas del grupo B, folato o hierro, neuropatía, esclerosis múltiple o sífilis. Tercero, fármacos y tóxicos, con atención a opioides, psicoestimulantes, cocaína y metanfetamina. Cuarto, una psicosis global, como esquizofrenia, depresión psicótica o manía, en la que la idea de infestación es un síntoma más. Solo si el delirio queda encapsulado en una persona por lo demás funcional se habla de delirio de infestación primario.

3

La muestra que trae el paciente es una herramienta de alianza, no una prueba que refutar

Cajas, bolsas o fotografías con costras, fibras textiles, escamas o insectos ajenos al cuadro son típicos del delirio de infestación y de su variante con fibras (Morgellons). Examinarlas con seriedad, e incluso biopsiar una lesión, rara vez aporta un hallazgo, pero ofrece una prueba objetiva más contra la infestación y demuestra al paciente que se le toma en serio. Discutir su convicción en la primera visita suele cerrar la puerta al antipsicótico, que es lo único que cambia el pronóstico.

4

Tratar pronto el delirio mejora la probabilidad de remisión

Según la obra, cuanto menos tiempo lleva activo el delirio, más probable es la remisión tras el tratamiento, y, sin tratamiento, el paciente tiende a aislarse y a fijar todavía más su creencia. Muchos llegan tras años de permetrina, ivermectina, fumigaciones y mudanzas. En las series citadas, la pimozida logró remisión parcial o completa en el 94 % de 53 pacientes y la risperidona en el 69 % de 35. Cuando el paciente nota alivio, la adherencia mejora y muchos pueden suspender el fármaco tras meses de remisión.

5

Ningún antipsicótico se receta sin pensar en el QT, el movimiento y el metabolismo

La pimozida prolonga el QT y causa acatisia y parkinsonismo; la obra recomienda electrocardiograma basal y control de potasio y magnesio, con valoración médica previa en mayores o cardiópatas. La risperidona da menos efectos extrapiramidales pero eleva la prolactina, con galactorrea. La olanzapina engorda y altera glucosa y lípidos; el aripiprazol produce acatisia o agitación. Antes de prescribir conviene informar de estos efectos y pactar la vigilancia, idealmente con psiquiatría de enlace.

6

En la dismorfia corporal, el mejor procedimiento es el que no se hace

El paciente pide corregir un defecto inexistente o mínimo de piel, pelo o silueta y dedica horas a comprobarlo, camuflarlo o buscar que le tranquilicen. En una encuesta citada por la obra, el 81 % quedó insatisfecho con la consulta o la cirugía. Intervenir alimenta el ciclo y puede empeorar la relación clínica. Lo razonable es reconocer el sufrimiento, no tratar el supuesto defecto y orientar hacia ISRS a dosis altas y terapia cognitivo-conductual, tras descartar un trastorno alimentario o una psicosis.

7

Las conductas repetitivas centradas en el cuerpo comparten tratamiento conductual

Arrancarse el pelo, pellizcarse la piel, morderse las uñas o manipular la lámina ungueal se agrupan como conductas repetitivas centradas en el cuerpo dentro del espectro obsesivo-compulsivo. La reversión de hábitos (conciencia de la conducta, respuesta incompatible, apoyo social y control de estímulos) es el tratamiento con más respaldo en la tricotilomanía y se aplica también al pellizcado y a la onicofagia. La farmacoterapia se orienta a la comorbilidad: depresión, ansiedad o trastorno obsesivo-compulsivo, frecuentes en estos pacientes. El dermatólogo trata además la lesión, la sobreinfección y el prurito que la perpetúan.

Repaso organizado

Entidad por entidad: qué cree o hace el paciente, qué hay que descartar y qué funciona

Los grupos van de menor a mayor introspección y terminan en las herramientas terapéuticas que comparten.

Trastornos delirantes con expresión cutánea

Delirio de infestación primario

Creencia fija encapsulada
Pista
Formicación, picaduras o mordeduras atribuidas a parásitos; excoriaciones o úlceras que respetan la zona interescapular; muestras traídas en recipientes o fotografías.
Psicopatología
Delirio monosintomático en una persona por lo demás funcional, sin alucinaciones auditivas ni deterioro global, a diferencia de la esquizofrenia.
Decisión
Diagnóstico de exclusión; el antipsicótico es el único tratamiento eficaz de forma constante.

Delirio de infestación secundario

Causa médica, tóxica o psiquiátrica
Causas
Hipotiroidismo o hipertiroidismo, diabetes, uremia, carencias vitamínicas o de hierro, neuropatía, esclerosis múltiple, sífilis, cocaína, metanfetamina, opioides o psicoestimulantes prescritos.
Estudio
Bioquímica completa, función tiroidea, vitaminas, ferritina y tóxicos en orina; neuroimagen solo si hay focalidad o sospecha neurológica.
Implicación
Corregir la causa o retirar la sustancia puede bastar; si forma parte de una psicosis global, se trata esta.

Variante con fibras (Morgellons)

Delirio de material inerte
Creencia
Fibras, filamentos o partículas que brotan de la piel; las muestras suelen ser hilos textiles, pelos o costras.
Manejo
Mismo abordaje que el delirio de infestación: examinar lo que trae, descartar causas orgánicas y proponer antipsicótico tras ganar confianza.

Síndrome de referencia olfatoria

Delirio de mal olor corporal
Clínica
Convicción de desprender un olor que nadie más percibe, con malestar y retraimiento social marcados; puede motivar consultas por bromhidrosis inexistente.
Encaje
Rara forma de hipocondría monosintomática; en las clasificaciones actuales se agrupa con el espectro obsesivo-compulsivo.

Espectro obsesivo-compulsivo y conductas repetitivas

Trastorno dismórfico corporal

Defecto imaginado o mínimo
Pista
Queja desproporcionada por arrugas, cicatrices, color, vello o pérdida de pelo; comprobación en el espejo, camuflaje, peticiones repetidas de tranquilización sin alivio.
Datos
Según la obra, afecta al 1,8–2,4 % de la población, algo más a mujeres, con inicio medio a los 16 años.
Descartar
Defecto real significativo, anorexia o bulimia si preocupa el peso, depresión, ansiedad o psicosis.

Tricotilomanía

Trastorno de arrancamiento del pelo
Clínica
Placas irregulares no cicatriciales en cuero cabelludo, cejas o pestañas, con pelos rotos a diferentes longitudes; inicio típico entre los 10 y 13 años, predominio femenino.
Prueba
Tricoscopia: pelos rotos irregulares, signo en V, pelos en llama, polvo de pelo y pelos enroscados. Biopsia si persiste la duda con alopecia areata.
Histología
Exceso de folículos en catágeno, bulbos traumatizados sin inflamación perifolicular, folículos vacíos y cilindros de queratina y melanina.

Trastorno de excoriación

Pellizcado o rascado compulsivo
Clínica
Erosiones, costras, cicatrices atróficas y discromías en cara, brazos, piernas y espalda alta, con el clásico respeto de la zona interescapular (signo de la mariposa).
Desencadenante
Acné leve, queratosis pilar, prurito o mínimas irregularidades de superficie con una angustia desproporcionada; estrés y ansiedad.
Diferencial
Prurito de causa sistémica, disestesia cutánea, delirio de infestación, dermatitis artefacta y simulación.

Onicofagia y onicotilomanía

Conductas repetitivas ungueales
Clínica
Morder o arrancar lámina, cutícula y pliegues; distrofia, paroniquia y alteraciones de la lámina por traumatismo repetido.
Manejo
Mismo enfoque conductual que la tricotilomanía y la excoriación, con tratamiento de la comorbilidad psiquiátrica.

Fobias hipocondríacas

Miedo a enfermar o contaminarse
Pista
Lavado compulsivo de manos con dermatitis irritativa crónica; petición de biopsias de cada lesión mínima por miedo a enfermedades concretas.
Implicación
Tratar el eccema sin reforzar la búsqueda de pruebas y orientar el miedo de base hacia salud mental.

Lesiones facticias

Dermatitis artefacta

Autolesión negada
Pista
Erosiones geométricas o de bordes angulados sobre piel sana, quemaduras químicas o térmicas, inyecciones de material extraño, manipulación de cicatrices; historia vaga sobre su aparición.
Contexto
Predominio femenino; estrés psicosocial, antecedentes de maltrato, depresión, ansiedad o trastorno límite de la personalidad.
Biopsia
Suele ser inespecífica; puede mostrar reacción a cuerpo extraño si se inyectaron sustancias.

Simulación

Ganancia secundaria consciente
Diferencia
La lesión se produce para obtener un beneficio externo, como una incapacidad o una indemnización; la obra la excluye del terreno psiquiátrico.
Decisión
Debe descartarse antes de etiquetar una dermatitis artefacta, porque cambia el enfoque clínico y puede tener consecuencias legales.

Herramientas terapéuticas compartidas

Pimozida

Antipsicótico típico de referencia histórica
Uso
Fármaco más estudiado en el delirio de infestación según la obra, que lo inicia a dosis muy bajas y lo titula lentamente.
Riesgos
Prolongación del QT, acatisia, parkinsonismo, sedación, hipotensión ortostática y neutropenia; electrocardiograma y potasio y magnesio antes y durante, y revisión de los fármacos que prolongan el QT o frenan su metabolismo.

Antipsicóticos de segunda generación

Risperidona, olanzapina, aripiprazol
Uso
Alternativas eficaces en el delirio de infestación y, en casos aislados, en la dermatitis artefacta.
Vigilancia
Prolactina con risperidona; peso, glucosa y lípidos con olanzapina; acatisia con aripiprazol; hemograma y QT según el fármaco.

ISRS y clomipramina

Serotoninérgicos del espectro obsesivo
Uso
ISRS a dosis altas en dismorfia corporal, excoriación y depresión asociada; clomipramina como fármaco más estudiado en la tricotilomanía según la obra.
Precaución
Descartar trastorno bipolar antes de iniciar un ISRS por riesgo de viraje maníaco; vigilar ideación suicida, sobre todo en menores de 18 años.

Doxepina

Tricíclico antipruriginoso y ansiolítico
Uso
Útil en excoriaciones con prurito o depresión mayor de base, por su doble efecto antihistamínico y antidepresivo.
Riesgo
Sedación, efectos anticolinérgicos y arritmias a dosis altas; electrocardiograma periódico en mayores o con antecedentes de arritmia.

Reversión de hábitos

Terapia conductual de primera línea
Componentes
Conciencia de la conducta, respuesta motora incompatible, apoyo de una persona cercana y control de los estímulos ambientales que la disparan.
Indicación
Tricotilomanía, excoriación y otras conductas repetitivas centradas en el cuerpo, también en la infancia.
Segunda mirada

Contrastes que resuelven la duda

Los pares que más se confunden en consulta y el dato que inclina la balanza.

Delirio de infestación frente a sarna u otra infestación real

Exploración
En la infestación real hay surcos, pápulas en localizaciones típicas, convivientes con prurito o ácaros visibles; en el delirio, solo excoriaciones y úlceras en zonas accesibles.
Muestras
El examen microscópico de lo que aporta el paciente muestra costras, fibras o detritos, no parásitos.
Respuesta
El escabicida bien aplicado resuelve la sarna; en el delirio los ciclos repetidos no cambian nada.

Delirio de infestación frente a formicación sin delirio

Creencia
En la formicación simple el paciente describe hormigueo o picor sin atribuirlo con certeza a organismos y acepta otras explicaciones.
Conducta
Sin recogida de muestras ni medidas extremas de desinfestación.
Implicación
Se busca la causa médica o tóxica del síntoma; no está indicado un antipsicótico.

Tricotilomanía frente a alopecia areata

Placa
Irregular, con pelos de longitudes distintas y a veces excoriaciones, en la tricotilomanía; redondeada y lisa en la areata.
Tricoscopia
Pelos en llama, signo en V, polvo de pelo y pelos enroscados orientan a tricotilomanía; pelos en signo de exclamación y pelos afilados, a areata, aunque hay solapamiento.
Biopsia
Bulbos traumatizados, exceso de catágenos, folículos vacíos y ausencia de inflamación perifolicular apoyan la tricotilomanía y la separan de la areata.

Dermatitis artefacta frente a trastorno de excoriación

Autoría
El paciente con excoriación suele reconocer que se pellizca; en la artefacta lo niega y relata una historia vaga.
Morfología
Excoriaciones de distinta antigüedad sobre lesiones mínimas en la excoriación; formas geométricas, quemaduras o necrosis sobre piel sana en la artefacta.
Abordaje
Nombrar la conducta y derivar en la excoriación; no confrontar, cuidar heridas y seguir de cerca en la artefacta; descartar pioderma gangrenoso, vasculitis o conectivopatía.
Escenarios clínicos

Qué haría en consulta

Elaboración editorial propia de DermRX: escenarios construidos al integrar la lectura con guías, consensos y literatura vigentes. No proceden de la obra ni sustituyen al juicio clínico.

Si una mujer de 60 años trae una bolsa con costras y fibras, asegura que unos parásitos le salen de la piel desde hace meses y ha tirado los muebles de casa

Examinaría la muestra y la piel con calma, delante de ella, y anotaría que no hay parásitos. Pediría bioquímica, función tiroidea, hemograma, ferritina, vitaminas y serología luética, revisaría sus fármacos y preguntaría por estimulantes. No discutiría su convicción en la primera visita: validaría el sufrimiento, citaría pronto y, con la confianza ganada, propondría un antipsicótico para aliviar los síntomas, con electrocardiograma previo y apoyo de psiquiatría de enlace.

Si un varón de 35 años con lesiones de rascado y convicción de infestación reconoce, al preguntarle, consumo habitual de metanfetamina

Lo trataría como un delirio de infestación secundario. Le explicaría que esa sustancia produce sensación de bichos bajo la piel y que retirarla es la intervención principal. Solicitaría tóxicos en orina con su consentimiento, trataría las sobreinfecciones y lo derivaría a una unidad de conductas adictivas y a psiquiatría. Evitaría iniciar por mi cuenta un antipsicótico sin valorar el consumo activo, el estado cardiovascular y el riesgo de psicosis más amplia.

Si una joven de 24 años pide láser o rellenos para unas cicatrices de acné que apenas se ven y reconoce pasar horas ante el espejo

Sospecharía un trastorno dismórfico corporal y no haría el procedimiento, porque rara vez alivia la preocupación y suele aumentar la insatisfacción. Le preguntaría cuánto tiempo dedica a comprobar o tapar el defecto, si evita salir y si ha tenido ideas de muerte. Le explicaría que lo que la hace sufrir es la preocupación, no la cicatriz, y propondría derivación a salud mental para terapia cognitivo-conductual e ISRS, con valoración urgente si hubiera riesgo suicida.

Si una niña de 11 años presenta una placa alopécica irregular en el vértex con pelos rotos a distintas alturas y la madre la ha visto tocarse el pelo al estudiar

Haría tricoscopia buscando pelos en llama, signo en V y polvo de pelo, y descartaría tiña con cultivo si hubiera descamación. Si la duda con alopecia areata persistiera, biopsiaría. Hablaría con la niña y la familia sin culpabilizar, explicaría la conducta como un hábito que se puede entrenar y derivaría a psicología infantil para terapia de reversión de hábitos. Preguntaría por dolor abdominal, vómitos o pérdida de peso por si hubiera tricofagia.

Si una mujer de 30 años tiene úlceras de bordes rectos en el antebrazo no dominante que no curan, no sabe explicar cómo empezaron y la biopsia previa fue inespecífica

Consideraría una dermatitis artefacta, pero antes descartaría pioderma gangrenoso, vasculitis, conectivopatía e infección con la clínica y las pruebas pertinentes. No la confrontaría. Pautaría curas oclusivas que protejan la herida, preguntaría con delicadeza por su situación vital y su estado de ánimo, y ofrecería apoyo de salud mental como ayuda frente al malestar. La citaría de forma regular aunque mejore, porque el abandono del seguimiento favorece las recaídas.

Si un paciente de 70 años cardiópata acepta por fin tratamiento para su delirio de infestación

No empezaría con pimozida sin electrocardiograma, potasio y magnesio y sin valoración por cardiología o medicina interna, por su efecto sobre el QT. Consideraría con psiquiatría un antipsicótico de segunda generación con mejor perfil para su caso, a dosis bajas, con aumentos lentos y también con electrocardiograma, porque varios de ellos prolongan igualmente el QT, y le explicaría los posibles efectos sobre el movimiento, la somnolencia y la tensión. Revisaría interacciones con su medicación cardiológica y pactaría controles.

Detalles que cambian la conducta

Perlas de examen y de consulta

◆El signo de la caja de cerillas tiene versión digital

El paciente con delirio de infestación ya no solo trae muestras en cajitas o bolsas: llega con decenas de fotografías ampliadas que interpreta como insectos o fibras. Revisarlas un momento con atención sirve más a la alianza que a la exploración.

◆La espalda respetada delata la autoría

Las lesiones autoprovocadas se concentran donde llegan las manos y respetan la zona interescapular. Ese signo de la mariposa aparece en excoriaciones, delirio de infestación y artefacta; si hay lesiones en esa zona, conviene reconsiderar una dermatosis primaria.

◆Si hay psicosis global, no hay delirio de infestación

Cuando la idea de parásitos convive con alucinaciones auditivas, aislamiento, afecto aplanado o manía, se trata de un síntoma de esquizofrenia, depresión psicótica o trastorno bipolar. Ese paciente necesita psiquiatría, no un manejo dermatológico del delirio.

◆Tricofagia: preguntar por el estómago

Algunos pacientes con tricotilomanía muerden la raíz o tragan el pelo. Un tricobezoar puede causar dolor abdominal, vómitos, pérdida de peso, halitosis, hemorragia u obstrucción. En niños con arrancamiento y síntomas digestivos hay que pensarlo.

◆Antes de un ISRS, preguntar por manía

Un ISRS puede desencadenar un episodio maníaco en un trastorno bipolar no reconocido. Conviene preguntar por épocas de energía excesiva, poca necesidad de dormir o conductas de riesgo antes de prescribirlo, y vigilar la ideación suicida en jóvenes.

◆Los apósitos oclusivos también tratan

En la dermatitis artefacta, cubrir la herida con un vendaje oclusivo protege la cicatrización y dificulta la manipulación. Es una medida terapéutica que no exige confrontar al paciente y mantiene el contacto en cada cura.

◆La simulación no es dermatitis artefacta

La artefacta responde a una necesidad emocional, a menudo inconsciente; la simulación busca un beneficio externo concreto. Distinguirlas cambia el enfoque: la primera requiere apoyo y tratamiento psiquiátrico, la segunda no es un trastorno mental.

Contraste con fuentes actuales

Actualización DermRX

Qué ha cambiado entre la obra (2019) y octubre de 2026, y qué conviene matizar con la literatura posterior.

Actualización DermRXPrimer consenso europeo sobre el delirio de infestación

La obra se apoya en series y en la experiencia de centros estadounidenses. En 2026, un Delphi internacional promovido por la European Society for Dermatology and Psychiatry alcanzó consenso en 20 de 22 enunciados: definirlo como trastorno psiquiátrico, separar formas primarias y secundarias, examinar el material que aporta el paciente, considerar analítica, tóxicos en orina y neuroimagen selectiva cuando estén indicadas, tratar a la vez lo cutáneo y lo psiquiátrico, y usar antipsicóticos como primera línea con consentimiento informado. No hubo acuerdo sobre nombrar el diagnóstico al paciente ni sobre escalas de resultado rutinarias.

Fuente: Kemperman PMHJ, et al. J Eur Acad Dermatol Venereol. 2026;40(10):1591-1599. PMID: 42267909.

Actualización DermRXLa pimozida deja de ser la única referencia

La obra coloca la pimozida como primera elección y los antipsicóticos atípicos detrás. Una cohorte retrospectiva turca de 36 pacientes observó mejoría con los seis antipsicóticos estudiados, mayor con amisulprida, paliperidona y risperidona y menor a los seis meses con aripiprazol y olanzapina. Una revisión de 2026 del grupo de la obra reconoce que faltan comparaciones de calidad y mantiene pimozida y risperidona como las opciones con más experiencia. El consenso europeo recomienda elegir según la evidencia y el perfil del paciente, sin un fármaco único.

Fuente: Şentürk E, et al. J Cutan Med Surg. 2026;30(1):23-29. PMID: 40538080. Leung A, et al. CNS Drugs. 2026;40(8):1029-1036. PMID: 42301573. Kemperman PMHJ, et al. J Eur Acad Dermatol Venereol. 2026;40(10):1591-1599. PMID: 42267909.

Actualización DermRXLas consultas conjuntas de dermatología y psiquiatría dan resultados medibles

La obra insiste en la relación terapéutica, pero no cuantifica el efecto del modelo asistencial. En 465 pacientes atendidos en consultas multidisciplinares británicas, el 38,4 % de quienes acudieron al menos dos veces respondió o remitió. Mejoraron de forma clara quienes tomaron la medicación y completaron el seguimiento; los que abandonaron sin tratamiento no mejoraron. El dato refuerza que la adherencia y la continuidad pesan tanto como la elección del antipsicótico.

Fuente: Lepping P, et al. Br J Dermatol. 2025;193(5):907-913. PMID: 40492346.

Actualización DermRXLa CIE-11 agrupa estos cuadros en el espectro obsesivo-compulsivo

El capítulo se basa en el DSM-5. La CIE-11 clasifica junto al trastorno obsesivo-compulsivo el trastorno dismórfico corporal, el trastorno de referencia olfatoria, la hipocondría y las conductas repetitivas centradas en el cuerpo, y gradúa la introspección de buena a ausente. Para el trastorno obsesivo-compulsivo, la terapia cognitivo-conductual con exposición y prevención de respuesta es la primera línea; los ISRS son el fármaco inicial y la clomipramina la segunda opción, con potenciación por antipsicótico atípico a dosis bajas si es necesario.

Fuente: Voderholzer U, et al. Dtsch Arztebl Int. 2026;123(21). PMID: 42808868.

Actualización DermRXTrastorno dismórfico corporal: más evidencia y la misma regla

Una revisión de 2024 estima una prevalencia en torno al 2 % en adultos, inicio habitual antes de los 18 años, deterioro grave de la calidad de vida y riesgo suicida considerable, con terapia cognitivo-conductual e ISRS como tratamientos con evidencia. Un metaanálisis de 2026 de 46 estudios, en su mayoría pequeños y heterogéneos, sugiere que los ISRS y la terapia cognitivo-conductual reducen la depresión asociada con magnitudes comparables. Lo que la obra decía sobre evitar procedimientos estéticos sigue vigente.

Fuente: Rück C, et al. Nat Rev Dis Primers. 2024;10(1):92. PMID: 39639018. Loewen A, et al. Curr Psychiatry Rep. 2026;28(1). PMID: 42274855.

Actualización DermRXTricotilomanía y excoriación: reversión de hábitos, glutamato y formato digital

La obra presenta la clomipramina como el fármaco más estudiado. La revisión Cochrane de 2021 no halló pruebas suficientes para confirmar la eficacia de ningún fármaco, con señales preliminares para N-acetilcisteína, clomipramina y olanzapina en adultos y sin diferencia frente a placebo con N-acetilcisteína en el único ensayo pediátrico. Un metaanálisis de 2020 atribuía el mayor efecto a la terapia conductual con reversión de hábitos, y uno en red de 2026 apoya la terapia de reversión de hábitos, su versión potenciada con terapia de aceptación y compromiso, y la N-acetilcisteína. Un ensayo con memantina en 100 adultos durante 8 semanas (10–20 mg/día, uso fuera de indicación) logró mejoría marcada en el 60,5 % frente al 8,3 % con placebo, y las intervenciones digitales muestran un efecto moderado.

Fuente: Hoffman J, et al. Cochrane Database Syst Rev. 2021;9(9):CD007662. PMID: 34582562. Farhat LC, et al. Depress Anxiety. 2020;37(8):715-727. PMID: 32390221. Fisak B, et al. J Psychiatr Res. 2026;197:264-274. PMID: 41812482. Grant JE, et al. Am J Psychiatry. 2023;180(5):348-356. PMID: 36856701. Barber KE, et al. J Psychiatr Res. 2026;196:244-256. PMID: 41713175.
Recursos relacionados

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Fuentes

Referencias

Lectura de referencia

Nakamura, Howard y Koo. Capítulo 100, «Enfermedades cutáneas delirantes, obsesivo-compulsivas y facticias». En: Kang S, Amagai M, Bruckner AL, Enk AH, Margolis DJ, McMichael AJ, Orringer JS, editores. Fitzpatrick’s Dermatology. 9.ª ed. Nueva York: McGraw-Hill Education; 2019. Consultado en su edición en español (Dermatología de Fitzpatrick, 9e).

Fuentes consultadas para contrastar y actualizar

  1. Kemperman PMHJ, Vulink NCC, Feikema FE, et al. Consensus recommendations for the diagnosis and management of delusional infestation: a Delphi study. J Eur Acad Dermatol Venereol. 2026;40(10):1591-1599. PMID: 42267909.
  2. Lepping P, Noorthoorn EO, Tang PK, et al. Outcomes for delusional infestation in multidisciplinary clinics. Br J Dermatol. 2025;193(5):907-913. PMID: 40492346.
  3. Şentürk E, Menkü BE, Lepping P, Coşar B. Efficacy of antipsychotic treatment for delusional infestation: a retrospective cohort study. J Cutan Med Surg. 2026;30(1):23-29. PMID: 40538080.
  4. Leung A, Koo J. Managing dermatologic delusional disorders: a US psychodermatology perspective for clinicians. CNS Drugs. 2026;40(8):1029-1036. PMID: 42301573.
  5. Voderholzer U, Jelinek L, Schennach R, et al. Obsessive-compulsive disorder in adulthood: etiology, diagnosis, and treatment. Dtsch Arztebl Int. 2026;123(21). PMID: 42808868.
  6. Rück C, Mataix-Cols D, Feusner JD, et al. Body dysmorphic disorder. Nat Rev Dis Primers. 2024;10(1):92. PMID: 39639018.
  7. Loewen A, Peñuelas-Calvo I, Alacreu-Crespo A, et al. Effects of pharmacological and psychological treatments on depressive symptoms in body dysmorphic disorder: a systematic review and meta-analysis. Curr Psychiatry Rep. 2026;28(1). PMID: 42274855.
  8. Hoffman J, Williams T, Rothbart R, et al. Pharmacotherapy for trichotillomania. Cochrane Database Syst Rev. 2021;9(9):CD007662. PMID: 34582562.
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