Penfigoide de las mucosas: qué localización amenaza la vista o la vía aérea, qué autoanticuerpo obliga a buscar un cáncer y cómo escalar
Sobre el capítulo 55, «Penfigoide de las mucosas» (Yancey) · Dermatología de Fitzpatrick, 9.ª ed., 2019
El antiguo penfigoide cicatricial puede dejar ciegos, traqueotomizados o con estenosis esofágica a pacientes que consultaron por una gingivitis erosiva. Esta lectura ordena el capítulo por decisiones: qué mucosas explorar y a quién derivar sin demora, de dónde tomar la biopsia para inmunofluorescencia, qué subtipo serológico exige descartar una neoplasia y cómo graduar el tratamiento según el órgano. Se actualiza a octubre de 2026 con la guía europea S3, el cribado de laminina 332 y las series de rituximab.
Obra de referencia: Kang S, Amagai M, Bruckner AL, Enk AH, Margolis DJ, McMichael AJ, Orringer JS (eds.), Fitzpatrick’s Dermatology, 9.ª ed. (McGraw-Hill Education, 2019). Síntesis editorial DermRX actualizada a octubre de 2026 · Revisión clínica individual pendiente · 24 min de lectura.
En 20 segundos
- El penfigoide de las mucosas es un fenotipo, no una enfermedad única: ampollas subepiteliales autoinmunes de predominio mucoso que tienden a cicatrizar, producidas por autoanticuerpos contra antígenos distintos de la membrana basal (BP180, laminina 332, integrina α6β4, colágeno VII, BP230).
- La boca es la localización más frecuente y a menudo la única, pero el pronóstico lo dictan otras: conjuntiva, laringe, esófago y región anogenital. La gravedad en una mucosa no predice la de las demás, de modo que hay que interrogar y explorar todas en cada visita.
- La afectación ocular empieza como una conjuntivitis crónica anodina, a menudo unilateral, y progresa a simbléfaron, triquiasis y opacidad corneal. Toda sospecha ocular va al oftalmólogo: la fase tratable solo se ve con lámpara de hendidura y evertiendo el párpado superior.
- Disfonía, odinofagia o disfagia en un paciente con penfigoide de las mucosas obligan a una exploración endoscópica: la laringe puede cerrarse por estenosis supraglótica hasta requerir traqueotomía y el esófago, estenosarse con aspiración y pérdida de peso.
- El diagnóstico exige clínica compatible e inmunofluorescencia directa de tejido perilesional con depósito lineal continuo de IgG, C3 o IgA en la membrana basal. Rinde más la mucosa que la piel, a veces hacen falta varias biopsias y los anticuerpos circulantes son escasos y de título bajo.
- El subtipo con anticuerpos contra la laminina 332 se asocia a tumores sólidos, con un riesgo que la obra equipara al de la dermatomiositis del adulto y que se concentra en el primer año. Identificarlo cambia la conducta: obliga a un estudio de neoplasia oculta.
- La cicatriz se previene, no se revierte. La enfermedad oral leve se maneja con corticoide tópico e higiene dental; la ocular, laríngea, esofágica o genital, o la que progresa, requiere tratamiento sistémico precoz y equipo multidisciplinar. Según la obra, casi todos los fármacos se usan fuera de indicación.
Claves de la lectura
El nombre describe dónde asienta la enfermedad; el antígeno, cómo se comportará
La obra insiste en que bajo el mismo cuadro clínico hay autoanticuerpos contra proteínas distintas del complejo de anclaje: BP180 es la diana principal; las demás son la laminina 332, las subunidades β4 y α6 de la integrina, el colágeno VII y BP230. Esa heterogeneidad empezó a sospecharse porque los sueros de unos pacientes marcaban el techo de la piel separada con cloruro sódico y los de otros, el suelo. No es un matiz de laboratorio: el suelo señala laminina 332 o colágeno VII, es decir, riesgo de neoplasia en el primer caso y una epidermólisis ampollosa adquirida de predominio mucoso en el segundo.
La boca trae al paciente a la consulta; el ojo y la laringe deciden su futuro
Gingivitis descamativa, erosiones en mucosa yugal y paladar y un reticulado blanquecino cicatricial son la presentación habitual, y pueden ser toda la enfermedad durante años. El error es dar por buena esa benignidad. La conjuntiva puede inflamarse sin ampollas visibles y con síntomas de ojo seco; la laringe avisa con disfonía y dolor de garganta; el esófago, con disfagia. Como la intensidad en un órgano no guarda relación con la de los demás, una boca casi limpia no excluye un fórnix que se acorta. La anamnesis dirigida por mucosas es parte de cada revisión, no solo de la primera.
La conjuntivitis cicatricial es una urgencia diferida: se pierde en silencio
La secuencia es conocida: inflamación conjuntival crónica, fibrosis subepitelial, acortamiento de los fondos de saco, bridas entre conjuntiva bulbar y palpebral, y finalmente fusión de los párpados. El entropión y las pestañas dirigidas hacia la córnea añaden queratopatía, neovasos y úlcera; la cicatrización de los conductos lagrimales y la pérdida de células caliciformes desestabilizan la película lagrimal. Suele empezar en un ojo y hacerse bilateral en pocos años. Nada de esto retrocede con tratamiento, por lo que la derivación a un oftalmólogo con experiencia debe hacerse ante la mínima sospecha y repetirse de forma periódica, incluso sin síntomas.
Sin inmunofluorescencia directa positiva no hay diagnóstico, y la muestra importa
El consenso internacional de 2002 exige clínica compatible y depósito lineal de inmunorreactantes en la membrana basal epitelial. La histología convencional solo aporta una ampolla subepitelial con infiltrado mixto, más plasmocitario en mucosa y más rico en eosinófilos y neutrófilos en piel, y fibrosis laminar en lesiones antiguas. La biopsia para inmunofluorescencia debe ser de tejido perilesional de aspecto sano; en la serie comparativa que cita la obra la mucosa fue positiva con más frecuencia que la piel. Un resultado negativo no cierra el caso: se repite en otra localización, y la separación de la muestra con cloruro sódico 1 M aumenta la sensibilidad.
Anti-laminina 332 significa buscar un tumor sólido, sobre todo en el primer año
En la cohorte de 35 pacientes que fundamenta la asociación, diez tenían un cáncer sólido (pulmón, estómago, colon y endometrio), ocho lo desarrollaron después del inicio de las ampollas, casi todos en los catorce meses siguientes, y ocho murieron por el tumor en menos de dos años. El riesgo relativo se aproxima al de la dermatomiositis del adulto. La clínica no permite reconocer este subtipo con seguridad, de modo que solo la serología lo identifica. En cambio, los pacientes con enfermedad oral u ocular y anticuerpos contra las subunidades α6 o β4 de la integrina podrían tener, según la obra, un riesgo relativo de cáncer reducido.
El tratamiento se elige por órgano afectado y velocidad de progresión, no por extensión
Para la obra hay tres escenarios. Lesiones orales o cutáneas leves: medidas locales. Afectación moderada de cualquier mucosa: dapsona, prednisona a dosis medias o ambas. Enfermedad grave o que no responde en ojo, faringe, laringe, esófago o área urogenital: corticoide sistémico a dosis plenas asociado a un inmunosupresor (azatioprina, micofenolato de mofetilo o ciclofosfamida), inmunoglobulinas intravenosas o rituximab. El corticoide se reduce a lo largo de unos seis meses y el segundo fármaco se mantiene de seis a doce meses más antes de bajarlo. La evidencia procede de series y experiencia, no de ensayos, y prácticamente todo es uso fuera de indicación.
«Benigno» fue un mal nombre: enfermedad crónica, sin remisión espontánea, que exige seguimiento
La denominación histórica de penfigoide benigno de las mucosas se abandonó porque no describe una enfermedad capaz de causar ceguera, pérdida de la vía aérea o estenosis esofágica. La remisión espontánea es excepcional y las recaídas son posibles incluso tras un buen control, de modo que la retirada debe ser lenta, en seis a doce meses, y el seguimiento indefinido. La combinación de IgG e IgA contra la membrana basal y los títulos altos se han relacionado con enfermedad más grave y persistente. La negativización serológica tras el tratamiento, cuando había anticuerpos detectables, puede ayudar a elegir a quién reducir la medicación.
Del órgano afectado al escalón terapéutico: qué explorar, qué muestra tomar y con qué tratar
El orden sigue la consulta: primero cada mucosa con su señal de alarma y su especialista, después la prueba que confirma, luego el antígeno que modifica la conducta y por último la escalera de tratamiento.
Órgano por órgano: qué buscar y a quién derivar
Boca
La más frecuente · a menudo única- Clave
- Gingivitis erosiva con retracción y pérdida de encía, erosiones en mucosa yugal y paladar, ampollas tensas que se rompen enseguida. Puede dejar un reticulado blanco cicatricial o curar sin secuela.
- Riesgo
- Caries, daño del ligamento periodontal, pérdida de hueso alveolar y de piezas; en formas graves, adherencias entre mucosa yugal y reborde alveolar, en torno a la úvula o entre lengua y suelo de la boca.
- Derivar
- A un odontólogo que conozca la enfermedad: la placa bacteriana perpetúa la inflamación gingival y las férulas a medida forman parte del tratamiento.
Conjuntiva
Amenaza la visión · puede ser aislada- Clave
- Escozor, sequedad o sensación de cuerpo extraño con ojo rojo crónico; casi nunca se ven ampollas. Comienza a menudo en un ojo y se hace bilateral en años.
- Explorar
- Bajar el párpado inferior para valorar la profundidad del fondo de saco y buscar bridas; la enfermedad puede limitarse a la conjuntiva tarsal superior y pasar inadvertida si no se evierte el párpado.
- Riesgo
- Simbléfaron, anquilobléfaron, entropión y triquiasis con queratopatía, neovascularización, úlcera corneal y ceguera; ojo seco por cicatrización de los conductos lagrimales y pérdida de células caliciformes.
- Derivar
- Siempre y pronto, a un oftalmólogo con experiencia, y de forma periódica aunque no haya síntomas.
Laringe y nasofaringe
Amenaza la vía aérea- Clave
- Disfonía, dolor de garganta o pérdida de la voz por erosiones y edema laríngeos. En la nariz: secreción, epistaxis, costras abundantes, obstrucción y sinusitis crónica.
- Riesgo
- Estenosis supraglótica con compromiso respiratorio que puede acabar en traqueotomía; en la nariz, cicatrices y pérdida de tejido.
- Derivar
- A otorrinolaringología para endoscopia ante cualquier cambio de voz; el reflujo gastroesofágico puede agravar la laringe y conviene tratarlo.
Esófago
Estenosis y aspiración- Clave
- Disfagia, odinofagia y pérdida de peso en un paciente con lesiones en otras mucosas; a veces, episodios de aspiración.
- Manejo
- Diagnóstico precoz y tratamiento sistémico enérgico; dieta blanda, fármacos antirreflujo o antisecretores y dilataciones cuando ya hay estenosis.
- Vínculo
- Se ha propuesto que el reflujo y el mal funcionamiento del esófago desencadenan o agravan la afectación laríngea y el broncoespasmo; es una razón más para tratarlos.
Región anogenital
Infrecuente · secuelas funcionales- Clave
- Erosiones dolorosas y áreas de mucosa denudada en vulva, vagina o región perianal, que se confunden con liquen plano erosivo o liquen escleroso.
- Riesgo
- Estenosis uretral, estenosis vaginal y estrechamiento anal como secuelas cicatriciales, además de sobreinfección de las erosiones.
- Derivar
- Urología, ginecología o cirugía colorrectal para dilataciones y para valorar las mucosas internas contiguas; ablandadores de heces si hay afectación anal.
Piel y variante de Brunsting-Perry
25–35 % · cabeza y tronco alto- Clave
- Pocas vesículas o ampollas pequeñas sobre base eritematosa o urticariforme en cuero cabelludo, cara, cuello y parte alta del tronco, que recidivan en el mismo lugar y se ven como placas costrosas.
- Secuela
- Cicatriz atrófica en las zonas de recidiva y alopecia cicatricial cuando asienta en el cuero cabelludo.
- Variante
- Brunsting-Perry: placas cicatriciales recurrentes de cabeza y cuello en varones mayores, sin mucosas. Parte de los casos tiene anticuerpos contra colágeno VII y se interpreta como epidermólisis ampollosa adquirida localizada.
Confirmación: qué muestra y qué técnica
Inmunofluorescencia directa
Tejido perilesional · imprescindible- Hallazgo
- Depósito lineal y continuo de IgG y C3 en la membrana basal epitelial; en algunos pacientes, IgA, IgM o fibrina. La subclase predominante es IgG4.
- Muestra
- Mucosa o piel de aspecto normal junto a la lesión, nunca el lecho de la erosión. La mucosa rinde más que la piel; pueden hacer falta varias biopsias.
- Refuerzo
- Separar la propia biopsia con cloruro sódico 1 M mejora la sensibilidad y muestra si el depósito queda en el techo o en el suelo.
Inmunofluorescencia indirecta sobre piel separada
Suero · títulos bajos- Hallazgo
- Sobre piel intacta los anticuerpos circulantes aparecen de forma inconstante y a título bajo; el sustrato separado con cloruro sódico 1 M aumenta mucho la detección.
- Lectura
- Techo (lado epidérmico) en la mayoría, compatible con BP180 o integrina α6β4; suelo (lado dérmico) orienta a laminina 332 o colágeno VII; hay patrones combinados.
- Siguiente paso
- Si marca el suelo o el caso es grave, técnicas de laboratorio especializado para nombrar el antígeno: inmunotransferencia, inmunoprecipitación o, en seronegativos, inmunomicroscopia electrónica del tejido.
Histología convencional
Orienta, no confirma- Hallazgo
- Ampolla subepitelial con linfocitos e histiocitos y neutrófilos y eosinófilos en proporción variable. En mucosa se ven células plasmáticas; en piel predominan los granulocitos.
- Lesión antigua
- Imagen pobre en células, con proliferación de fibroblastos y fibrosis laminar, de haces de colágeno paralelos a la superficie.
- Límite
- No siempre es posible, ni en el ojo siempre prudente, biopsiar la mucosa ampollosa: la cirugía conjuntival es en sí un traumatismo.
Antígeno por antígeno: qué cambia en la conducta
BP180 (colágeno XVII)
Diana principal · techo- Dónde
- Proteína transmembrana del hemidesmosoma cuyo dominio extracelular atraviesa la lámina lúcida. Los anticuerpos reconocen varias regiones de ese dominio, no solo NC16A.
- Isotipo
- Es también la diana más habitual de la respuesta IgA. La coexistencia de IgG e IgA se asocia a mayor gravedad y a más necesidad de tratamiento.
- Clínica
- Fenotipo común, sin rasgos que lo distingan a la cabecera del paciente.
Laminina 332
Suelo · asociación con cáncer- Dónde
- Heterotrímero de la interfase entre lámina lúcida y lámina densa; es la antigua epiligrina o laminina 5.
- Prueba
- La IgG experimental frente a laminina 332, incluso sus fragmentos Fab aislados, produce ampollas subepidérmicas en ratones, y la IgG de pacientes las reproduce en injertos de piel humana: en esos modelos el daño no depende solo del complemento.
- Conducta
- Estudio de neoplasia oculta al diagnóstico y vigilancia estrecha, sobre todo durante el primer año. Tumores descritos en la cohorte original: pulmón, estómago, colon y endometrio.
Integrina α6β4
Hemidesmosoma · techo- Dónde
- Receptor del hemidesmosoma que une el queratinocito basal a la laminina 332.
- Asociación
- La obra vincula los anticuerpos contra β4 a la enfermedad ocular y los dirigidos contra α6 a la oral.
- Cáncer
- En esos subgrupos el riesgo relativo de neoplasia podría ser inferior al esperado, a diferencia del subtipo anti-laminina 332.
Colágeno VII
Fibrillas de anclaje · suelo- Dónde
- Componente de las fibrillas de anclaje, por debajo de la lámina densa; sus anticuerpos se dirigen sobre todo al dominio NC1.
- Lectura
- Un paciente con clínica de penfigoide de las mucosas y despegamiento bajo la lámina densa se considera una epidermólisis ampollosa adquirida de predominio mucoso.
- Respuesta
- En la serie monocéntrica más amplia de rituximab, la remisión completa tardó más en los pacientes con reactividad frente al colágeno VII.
Escalera terapéutica (casi todo fuera de indicación)
Cuidados locales de la boca
Base en todos los pacientes- Qué
- Corticoide tópico de potencia media o alta en gel o pomada, de dos a cuatro veces al día, o inhibidor de la calcineurina como tacrolimus. Secar antes la zona mejora la adherencia; la dosis de la noche es la más eficaz.
- Oclusión
- Férulas blandas de vinilo que cubran la encía y no los dientes, con el corticoide dentro durante 10–20 minutos, de una a cuatro veces al día, una o dos semanas, y después en descenso, según la obra.
- Higiene
- Cepillo infantil de cerdas suaves, pasta sin laurilsulfato sódico, colutorios sin alcohol, seda dental y limpiezas profesionales dos o tres veces al año.
- Cuidado
- Los anestésicos tópicos se aplican de forma puntual, no en enjuague, y lejos de faringe y laringe por el riesgo de aspiración.
Dapsona y otros antiinflamatorios
Enfermedad leve o moderada- Qué
- La obra propone dapsona oral, 50–200 mg al día, sola o junto a prednisona. La respuesta es irregular: funciona en unas series y no en otras.
- Alternativas
- Sulfapiridina, minociclina o la asociación de tetraciclina y nicotinamida se han comunicado como útiles en formas leves.
- Vigilar
- La monitorización hematológica propia de la dapsona; no demorar el siguiente escalón si una mucosa de riesgo sigue activa.
Corticoide sistémico con inmunosupresor
Grave, progresiva o de órgano crítico- Qué
- Según la obra, prednisona 1 mg/kg/día junto a azatioprina (2–2,5 mg/kg/día), micofenolato de mofetilo (1–2,5 g/día) o ciclofosfamida (1–2 mg/kg/día).
- Pauta
- Descenso gradual de la prednisona en unos seis meses; el inmunosupresor continúa solo de seis a doce meses más antes de reducirlo.
- Riesgos
- Infección, incluidas las oculares secundarias, más frecuentes bajo inmunosupresión, y la toxicidad propia de cada fármaco. Cautela expresa en ancianos, que son la mayoría de los pacientes.
Inmunoglobulinas intravenosas
Para evitar inmunosupresión prolongada- Qué
- La obra recoge 2 g/kg por ciclo, repartidos en dos o tres días, cada dos a seis semanas durante cuatro a seis meses.
- Cuándo
- Enfermedad grave, sobre todo ocular, cuando se quiere eludir o no se tolera la inmunosupresión convencional; puede combinarse con ella o con rituximab.
- Evidencia
- Series de casos y comparaciones no aleatorizadas, la mayoría en enfermedad ocular u oral grave; sin ensayos controlados.
Rituximab y anti-TNF
Refractaria o grave- Rituximab
- Uso creciente ya en 2019, junto a corticoide con o sin otro inmunosupresor. Pautas de la obra: 1000 mg los días 1 y 15 y 500 mg al sexto mes, o 375 mg/m² semanales durante cuatro semanas.
- Anti-TNF
- Etanercept e infliximab han sido eficaces en pacientes seleccionados; la experiencia es anecdótica.
- Antes
- El cribado infeccioso y la actualización vacunal habituales de cualquier terapia que elimina los linfocitos B o bloquea el TNF.
Contrastes que resuelven la duda
Cuatro confusiones habituales ante una mucositis erosiva crónica o una conjuntivitis que cicatriza, con el dato que las separa.
Penfigoide de las mucosas frente a pénfigo vulgar
- Penfigoide
- Ampolla subepitelial, a veces tensa y visible; encía, mucosa yugal y paladar; tendencia a cicatrizar fuera de la boca. Inmunofluorescencia directa lineal en la membrana basal.
- Pénfigo
- Despegamiento intraepitelial por acantólisis, erosiones sin ampolla íntegra y sin cicatriz. Depósito intercelular en el epitelio y anticuerpos circulantes fáciles de detectar.
- Cautela
- La obra incluye el pénfigo paraneoplásico entre los diagnósticos que siempre hay que descartar; conviene pensar en él sobre todo si hay una neoplasia conocida o lesiones polimorfas.
Penfigoide de las mucosas frente a liquen plano erosivo
- Parecido
- Ambos dan gingivitis descamativa y erosiones genitales dolorosas, y el reticulado blanco cicatricial del penfigoide puede tomarse por estrías liquenoides.
- Lo que separa
- La inmunofluorescencia directa de mucosa perilesional: banda lineal continua de IgG, C3 o IgA en el penfigoide, ausente en el liquen plano.
- Práctica
- Toda gingivitis descamativa crónica merece dos muestras, una para histología y otra en fresco o en medio de transporte para inmunofluorescencia. En el área genital, el mismo razonamiento frente al liquen escleroso.
Penfigoide de las mucosas frente a penfigoide ampolloso y epidermólisis ampollosa adquirida
- Penfigoide ampolloso
- Predomina en piel, con ampollas tensas extensas y prurito, y cura sin cicatriz; comparte BP180 como antígeno, lo que impide separarlos solo por serología.
- Epidermólisis adquirida
- Anticuerpos contra colágeno VII, marcaje del suelo en piel separada y despegamiento bajo la lámina densa; puede presentarse con fenotipo mucoso idéntico.
- Criterio
- El que manda es clínico: predominio mucoso y cicatriz definen el penfigoide de las mucosas; el antígeno lo subclasifica y, en el caso del colágeno VII, lo reclasifica.
Penfigoide ocular frente a conjuntivitis cicatricial por fármacos o tras necrólisis epidérmica
- Seudopenfigoide
- Conjuntivitis cicatricial indistinguible por colirios usados durante años, como pilocarpina para el glaucoma o el antivírico idoxuridina, o por inhibidores de la tirosina-cinasa del EGFR.
- Tras SSJ/NET
- El daño ocular grave de una necrólisis epidérmica puede seguirse de un penfigoide ocular verdadero, con un intervalo que va de meses a más de treinta años.
- Si la biopsia es negativa
- Algunos pacientes con conjuntivitis cicatricial progresiva no muestran depósitos inmunes. Como la inflamación amenaza la visión, la obra recoge que suelen tratarse con inmunosupresores como si fuera un penfigoide.
Qué haría en consulta
Elaboración editorial propia de DermRX: escenarios construidos al integrar la lectura con guías, consensos y literatura vigentes. No proceden de la obra ni sustituyen al juicio clínico.
Si una mujer de 68 años lleva ocho meses con encías rojas que se despegan al cepillarse y su odontólogo sospecha un liquen plano
Tomaría dos biopsias de mucosa perilesional, una para histología y otra para inmunofluorescencia directa, y extraería suero para inmunofluorescencia indirecta sobre piel separada. Preguntaría por ojo seco o rojo, cambios de voz, dificultad para tragar, costras nasales y molestias genitales. Aunque negara síntomas oculares, pediría valoración oftalmológica con lámpara de hendidura: la fase inicial de la conjuntivitis cicatricial no se ve a simple vista.
Si un paciente con penfigoide de las mucosas oral estable refiere tres semanas de ronquera y dolor al tragar
Lo tomaría como afectación laríngea o esofágica hasta demostrar lo contrario y solicitaría una laringoscopia preferente a otorrinolaringología; con estridor o disnea, lo enviaría a urgencias. Confirmada la lesión, dejaría de considerarlo enfermedad leve: pasaría a tratamiento sistémico, trataría el reflujo gastroesofágico, que puede agravar la laringe, y coordinaría el seguimiento endoscópico. Una estenosis supraglótica establecida no se resuelve con fármacos.
Si el suero de un paciente con erosiones orales y conjuntivales marca el lado dérmico de la piel separada con cloruro sódico
Enviaría la muestra a un laboratorio de referencia para distinguir laminina 332 de colágeno VII. Si se confirmara laminina 332, buscaría una neoplasia oculta con anamnesis y exploración dirigidas y las pruebas adecuadas a su edad y síntomas, con especial atención a pulmón, tubo digestivo y aparato genital femenino, y mantendría la vigilancia durante el primer año. Explicaría al paciente el motivo sin alarmismo: la mayoría no tiene un tumor.
Si un varón de 72 años, en tratamiento con colirios para el glaucoma, arrastra un ojo rojo unilateral que no mejora y al bajar el párpado inferior se ve un fondo de saco acortado con una brida
Lo derivaría sin demora a oftalmología y exploraría boca, nariz y genitales en busca de otras lesiones que ofrezcan un lugar más seguro para la biopsia. Anotaría los colirios y su duración, porque pueden producir un cuadro idéntico. Dejaría al oftalmólogo la decisión de biopsiar la conjuntiva y advertiría de que una inmunofluorescencia negativa no descarta la enfermedad si la cicatrización progresa.
Si una paciente con penfigoide ocular confirmado sigue con inflamación conjuntival activa y triquiasis tras tres meses de dapsona
Consideraría fracasado el primer escalón y propondría, de acuerdo con oftalmología, corticoide sistémico con un inmunosupresor o rituximab, con el cribado infeccioso previo, en un centro con experiencia; las inmunoglobulinas intravenosas serían la alternativa si la inmunosupresión estuviera contraindicada. No indicaría por mi cuenta la depilación de pestañas ni cirugía palpebral: las decide el oftalmólogo, idealmente con la inflamación controlada.
Si un paciente lleva un año sin lesiones activas con micofenolato y pregunta si puede dejarlo
Le explicaría que la remisión espontánea es rara y que la recaída puede aparecer en una mucosa distinta de la inicial. Reduciría la dosis lentamente, a lo largo de seis a doce meses, con revisiones que incluyan oftalmología. Si al diagnóstico tenía anticuerpos circulantes, repetiría la serología: haberse negativizado apoya la retirada. Y dejaría claro qué síntomas obligan a consultar antes de la cita: ojo rojo, ronquera o disfagia.
Perlas de examen y de consulta
◆El párpado superior se evierte siempre
La inflamación y la fibrosis pueden limitarse a la conjuntiva tarsal superior. Mirar solo el fondo de saco inferior deja sin diagnosticar la fase en la que el tratamiento todavía conserva la superficie ocular.
◆Biopsiar junto a la erosión, no sobre ella
En el lecho erosionado se ha perdido el epitelio y el resultado puede ser falsamente negativo. La muestra útil para inmunofluorescencia directa es mucosa de aspecto normal contigua a la lesión, y la mucosa es preferible a la piel.
◆IgG más IgA anuncia enfermedad más tenaz
Los pacientes con ambos isotipos frente a la membrana basal necesitaron más medicación y alcanzaron puntuaciones de gravedad más altas en las series que cita la obra. El isotipo figura en el informe de inmunofluorescencia: conviene leerlo.
◆Rara, de la séptima década y ligada a HLA-DQB1*0301
La obra estima uno o dos casos nuevos por millón de habitantes y año, con inicio medio pasados los sesenta y predominio femenino de 1,5 a 2 veces. El alelo HLA-DQB1*0301 está sobrerrepresentado en las formas oral y ocular, y también en el penfigoide ampolloso.
◆Una necrólisis epidérmica antigua no excluye penfigoide
El antecedente de síndrome de Stevens-Johnson explica muchas conjuntivitis cicatriciales, pero una que vuelve a inflamarse y progresa años o décadas después puede ser un penfigoide ocular injertado sobre ese daño, y se estudia como tal.
◆La cicatriz tiene su propia biología
En conjuntiva y fibroblastos lesionales se han identificado mediadores profibróticos: TGF-β, interleucinas 4, 5 y 13, factor de crecimiento del tejido conjuntivo y la chaperona del colágeno serpina H1. Controlar las ampollas no garantiza detener la fibrosis.
◆Enjuagar, mantener y escupir
Cuando las erosiones orales son múltiples, la obra propone como alternativa a geles y férulas un enjuague de dexametasona de 100 µg/ml, 5 ml mantenidos cinco minutos y escupidos, dos o tres veces al día. Si falla, cabe la infiltración intralesional.
Actualización DermRX
Qué ha cambiado entre la obra (2019) y octubre de 2026, y qué conviene matizar con la literatura posterior.
Actualización DermRXLa guía europea S3 de la EADV (2021) ordena el diagnóstico y cambia la primera línea
La obra se apoyaba en el consenso de 2002 y en la experiencia de centros expertos. La guía europea, basada en una revisión sistemática hasta junio de 2019 y elaborada con oftalmólogos, otorrinolaringólogos, especialistas en medicina oral y organizaciones de pacientes, recomienda inmunofluorescencia directa combinada con serología y propone como primera línea, en enfermedad leve o moderada, dapsona, metotrexato o tetraciclinas y/o corticoides tópicos; en la grave, dapsona y ciclofosfamida oral o intravenosa y/o corticoides orales. Añade pautas por localización y escalas de actividad (MMPDAI, ODSS y una específica de conjuntivitis cicatricial). Advierte de que no existe ningún ensayo aleatorizado de calidad.
Fuente: Rashid H, et al. J Eur Acad Dermatol Venereol. 2021;35(9):1750-1764. PMID: 34245180. Schmidt E, et al. J Eur Acad Dermatol Venereol. 2021;35(10):1926-1948. PMID: 34309078.Actualización DermRXAnti-laminina 332: la guía pide buscarla en todos los pacientes
La obra describía la asociación con cáncer a partir de una cohorte de 2001. La guía europea cifra en un 10–25 % los pacientes que reconocen la laminina 332 y en un 25–30 % de ellos los que tienen una neoplasia, y las revisiones posteriores recogen la recomendación de determinar esta reactividad en todos los casos. En una cohorte alemana de 154 pacientes, la reactividad frente a laminina 332 y la afectación ocular se asociaron a neoplasia en el análisis multivariante, con intervalos de confianza muy amplios. Dos técnicas de inmunofluorescencia indirecta, sobre laminina 332 recombinante en células transfectadas y sobre el rastro de queratinocitos en cultivo, detectaron 52 y 54 de 54 sueros positivos.
Fuente: Schmidt E, et al. J Eur Acad Dermatol Venereol. 2021;35(10):1926-1948. PMID: 34309078. van Beek N, et al. JAMA Dermatol. 2022;158(1):84-89. PMID: 34817539. Patzelt S, Schmidt E. Front Immunol. 2023;14:1250115. PMID: 37638011. Goletz S, et al. Front Immunol. 2021;12:773720. PMID: 34899726.Actualización DermRXEl perfil serológico se cuantifica y empieza a usarse como endotipo pronóstico
La obra enumeraba los antígenos sin frecuencias. Una revisión de 2022 atribuye a BP180 alrededor del 75 % de los casos, a la laminina 332 un 10–20 %, a BP230 un 10–30 % (casi siempre con otro antígeno) y al colágeno VII menos del 5 %, con IgA añadida en la mayoría. En 70 pacientes de un centro estadounidense el marcaje dérmico en piel separada predijo más localizaciones afectadas, sobre todo de alto riesgo, y peor respuesta a rituximab, y la IgA en la inmunofluorescencia directa aconsejó vigilar el ojo. La integrina β4, que la obra asociaba a la forma ocular, ha mostrado reactividad y especificidad inconsistentes como marcador específico.
Fuente: Du G, et al. Autoimmun Rev. 2022;21(4):103036. PMID: 34995762. Fairley JA, et al. J Invest Dermatol. 2023;143(8):1479-1486.e3. PMID: 36870557. Sodha D, et al. Ocul Immunol Inflamm. 2024;32(10):2521-2534. PMID: 39241171.Actualización DermRXEn el penfigoide ocular la biopsia conjuntival falla con frecuencia y hay alternativas
La obra ya admitía pacientes con conjuntivitis cicatricial e inmunopatología negativa. Una revisión de 2024 sitúa los falsos negativos de la inmunofluorescencia conjuntival en el 40 % o más. En 61 pacientes con diagnóstico clínico la biopsia fue positiva en el 54 %, siempre con C3 lineal, y la negatividad se asoció a mayor edad y a secuelas más avanzadas; los autores aconsejan biopsiar ambos ojos pronto o, si solo uno, el menos dañado. En 41 pacientes con conjuntivitis cicatricial y sospecha de forma ocular aislada, la biopsia de mucosa yugal fue positiva en el 54 %, incluidos cuatro de seis con biopsia conjuntival negativa: es una opción cuando operar la conjuntiva resulta arriesgado.
Fuente: Jain N, et al. Cornea. 2024;43(2):159-165. PMID: 37699562. Lopez SN, et al. Ophthalmology. 2022;129(10):1171-1176. PMID: 35688300. Sodha D, et al. Ocul Immunol Inflamm. 2024;32(10):2521-2534. PMID: 39241171.Actualización DermRXRituximab: series amplias respaldan su uso en enfermedad grave o refractaria
La obra citaba un uso creciente con series pequeñas. La mayor serie posterior, de 109 pacientes graves o refractarios, empleó dos infusiones de 1 g separadas dos semanas, repetidas cada seis meses hasta la remisión, casi siempre con dapsona o sulfasalazina y sin otros inmunosupresores: remisión completa en el 85,3 % (mediana de dos ciclos y 12,2 meses), recaída en el 38,7 % y la laringe como localización más lenta en controlarse. En una cohorte retrospectiva australiana, casi toda con enfermedad mucosa localizada, el 97 % de 33 pacientes en los que falló el micofenolato alcanzó la remisión completa con un ciclo y el 24 % necesitó repetirlo. Según estos autores, la guía europea lo sitúa en segunda o tercera línea.
Fuente: Bohelay G, et al. Front Immunol. 2022;13:915205. PMID: 35844526. Jeffrey B, et al. Australas J Dermatol. 2025;66(5):e271-e278. PMID: 40377009.Actualización DermRXDupilumab y otros fármacos dirigidos: casos aislados, no un escalón terapéutico
Además de rituximab, la obra solo mencionaba los anti-TNF como biológicos, y describía IL-4 e IL-13 entre los mediadores profibróticos. Una revisión narrativa de 2025 reunió trece publicaciones sobre fármacos no incluidos en las guías, entre ellos dupilumab, omalizumab y varios inmunosupresores. La experiencia con dupilumab se limita a casos como el de un varón de 77 años con enfermedad multifocal refractaria que pudo suspender la prednisona en tres meses; sus autores recalcan que en el penfigoide de las mucosas es un uso fuera de indicación, con experiencia escasa, y que controlar la inflamación puede no revertir la cicatriz ya establecida. No sustituye a los escalones previos.
Fuente: Busol VN, Kudryashov NV. Dermatol Pract Concept. 2025;15(4). PMID: 41236290. Hu Y, et al. Front Med (Lausanne). 2026;13:1915046. PMID: 42656375.Conectar con DermRX
Referencias
Lectura de referencia
Yancey. Capítulo 55, «Penfigoide de las mucosas». En: Kang S, Amagai M, Bruckner AL, Enk AH, Margolis DJ, McMichael AJ, Orringer JS, editores. Fitzpatrick’s Dermatology. 9.ª ed. Nueva York: McGraw-Hill Education; 2019. Consultado en su edición en español (Dermatología de Fitzpatrick, 9e).
Fuentes consultadas para contrastar y actualizar
- Rashid H, Lamberts A, Borradori L, et al. European guidelines (S3) on diagnosis and management of mucous membrane pemphigoid, initiated by the European Academy of Dermatology and Venereology – Part I. J Eur Acad Dermatol Venereol. 2021;35(9):1750-1764. PMID: 34245180.
- Schmidt E, Rashid H, Marzano AV, et al. European Guidelines (S3) on diagnosis and management of mucous membrane pemphigoid, initiated by the European Academy of Dermatology and Venereology – Part II. J Eur Acad Dermatol Venereol. 2021;35(10):1926-1948. PMID: 34309078.
- Du G, Patzelt S, van Beek N, Schmidt E. Mucous membrane pemphigoid. Autoimmun Rev. 2022;21(4):103036. PMID: 34995762.
- van Beek N, Kridin K, Bühler E, et al. Evaluation of Site- and Autoantigen-Specific Characteristics of Mucous Membrane Pemphigoid. JAMA Dermatol. 2022;158(1):84-89. PMID: 34817539.
- Patzelt S, Schmidt E. Autoimmunity against laminin 332. Front Immunol. 2023;14:1250115. PMID: 37638011.
- Goletz S, Giurdanella F, Holtsche MM, et al. Comparison of Two Diagnostic Assays for Anti-Laminin 332 Mucous Membrane Pemphigoid. Front Immunol. 2021;12:773720. PMID: 34899726.
- Fairley JA, Crowe TP, Fakhimi M, et al. Disease Endotypes Predict the Severity of Mucous Membrane Pemphigoid. J Invest Dermatol. 2023;143(8):1479-1486.e3. PMID: 36870557.
- Bohelay G, Alexandre M, Le Roux-Villet C, et al. Rituximab Therapy for Mucous Membrane Pemphigoid: A Retrospective Monocentric Study With Long-Term Follow-Up in 109 Patients. Front Immunol. 2022;13:915205. PMID: 35844526.
- Jeffrey B, Schifter M, Arena E, et al. Rituximab for the Management of an Australian Cohort of Treatment Refractory Mucous Membrane Pemphigoid. Australas J Dermatol. 2025;66(5):e271-e278. PMID: 40377009.
- Jain N, Jakati S, Shanbhag SS, Basu S. Direct Immunofluorescence Findings and Factors Affecting Conjunctival Biopsy Positivity in Ocular Mucous Membrane Pemphigoid. Cornea. 2024;43(2):159-165. PMID: 37699562.
- Lopez SN, Cao J, Casas de Leon S, Dominguez AR. Utility of Direct Immunofluorescence Using Buccal Mucosal Biopsies in Those with Suspected Isolated Ocular Mucous Membrane Pemphigoid. Ophthalmology. 2022;129(10):1171-1176. PMID: 35688300.
- Sodha D, Patzelt S, Djalilian AR, et al. The Role of Serology in the Diagnosis of Ocular Predominant Mucous Membrane Pemphigoid and the Search for an Ocular-Specific Autoantigen. Ocul Immunol Inflamm. 2024;32(10):2521-2534. PMID: 39241171.
- Busol VN, Kudryashov NV. Targeted Therapies and Pharmacologic Advances in Mucous Membrane Pemphigoid: A Comprehensive Review. Dermatol Pract Concept. 2025;15(4). doi:10.5826/dpc.1504a5749. PMID: 41236290.
- Hu Y, Xu LL, Li KH, Yu CS, Wang SB. Dupilumab enables glucocorticoid withdrawal in refractory multisite mucous membrane pemphigoid: a case report. Front Med (Lausanne). 2026;13:1915046. PMID: 42656375.
