Penfigoide ampolloso: sospecharlo antes de la ampolla, confirmarlo con inmunofluorescencia y tratar al anciano frágil sin dañarlo
Sobre el capítulo 54, «Penfigoide ampolloso» (Culton, Liu y Diaz) · Dermatología de Fitzpatrick, 9.ª ed., 2019
El penfigoide ampolloso es la enfermedad ampollosa autoinmune más frecuente del adulto y casi siempre aparece en un paciente muy mayor, polimedicado y a menudo con deterioro neurológico, en quien las complicaciones proceden más del tratamiento que de la piel. Esta lectura ordena el capítulo por decisiones: sospecharlo cuando aún no hay ampollas, tomar la muestra correcta, buscar el fármaco desencadenante y elegir el escalón menos tóxico. Se actualiza a octubre de 2026 con gliptinas, inmunoterapia, guía europea y dupilumab.
Obra de referencia: Kang S, Amagai M, Bruckner AL, Enk AH, Margolis DJ, McMichael AJ, Orringer JS (eds.), Fitzpatrick’s Dermatology, 9.ª ed. (McGraw-Hill Education, 2019). Síntesis editorial DermRX actualizada a octubre de 2026 · Revisión clínica individual pendiente · 22 min de lectura.
En 20 segundos
- Es una enfermedad de mayores de 60 años, con máxima incidencia en la octava década. Las series clásicas daban 7–14 casos por millón y año; las más recientes que recoge la obra, entre 22 y 43, lo que sugiere que la incidencia está aumentando.
- El autoanticuerpo patógeno es una IgG contra BP180 (colágeno XVII), sobre todo contra su dominio NC16A. Su unión activa complemento, mastocitos, neutrófilos y eosinófilos, y son las proteasas de estas células las que separan la epidermis de la dermis.
- El cuadro típico son ampollas tensas y grandes sobre piel normal o sobre placas urticariformes, con prurito intenso, en flexuras, abdomen inferior y muslos. Curan sin cicatriz. Cerca de la mitad de los pacientes empieza con lesiones no ampollosas.
- El diagnóstico se confirma con inmunofluorescencia directa de piel perilesional que muestre depósito lineal de IgG, de C3 o de ambos en la membrana basal. La histología de una vesícula reciente, la inmunofluorescencia indirecta sobre piel separada con sal y el ELISA de BP180 y BP230 lo completan.
- La mortalidad en el primer año es alta: entre el 19 % y el 40 % en las series europeas que cita la obra. Pesan la edad, el mal estado general y la enfermedad neurológica, y las infecciones, favorecidas por el tratamiento, contribuyen de forma importante.
- La obra sitúa la prednisona como eje y reconoce que el clobetasol tópico es eficaz incluso en formas graves y posiblemente más seguro. Desde 2019 se han sumado tres cambios: las gliptinas y la inmunoterapia como desencadenantes, una guía europea que antepone el tópico y el dupilumab.
Claves de la lectura
El antígeno que decide la enfermedad es BP180: transmembrana y con el epítopo extracelular
BP180 atraviesa la membrana del queratinocito basal y proyecta su porción extracelular por la lámina lúcida hasta la lámina densa. El dominio NC16A, pegado a la membrana, concentra los epítopos principales, y los anticuerpos IgG contra él siguen la actividad clínica. BP230, en cambio, es una plaquina de la placa intracelular que ancla los filamentos de queratina: el ratón que carece de ella tiene células basales frágiles pero no se despega, y falta prueba directa de que sus anticuerpos sean patógenos en humanos. Por eso el ELISA útil para vigilar al paciente es el de NC16A.
La ampolla es inflamatoria: el anticuerpo enciende la cascada y las proteasas despegan
En los modelos murinos, la IgG fijada a BP180 activa la vía clásica del complemento; C3a y C5a desgranulan los mastocitos, estos reclutan neutrófilos y sus enzimas degradan el propio BP180 y la matriz. La plasmina activa la metaloproteinasa 9, que inutiliza el inhibidor de la α1-proteinasa y deja sin freno a la elastasa del neutrófilo. Esta secuencia, junto con la IgE anti-BP180 que activa mastocitos y atrae eosinófilos, da sentido a la fase urticariforme, al infiltrado y al prurito, y ayuda a entender que respondan fármacos antiinflamatorios que no actúan sobre el linfocito B. Se ha propuesto además una vía independiente del complemento, por pérdida de BP180 inducida por el anticuerpo.
Casi la mitad empieza sin ampollas: prurito del anciano con eccema o habones fijos
Las primeras lesiones son con frecuencia placas urticariformes, eccematosas, serpiginosas o en diana, y preceden a la ampolla. Hay variantes que nunca recuerdan al cuadro clásico: lesiones tipo prurigo nodular, eritrodermia, formas vegetantes o brotes dishidrosiformes en manos y pies. El dato que debe mover a biopsiar es la combinación de edad avanzada, prurito intenso y mantenido, eosinofilia o IgE elevada y una dermatosis que no se comporta como un eccema. En ese contexto, una biopsia para inmunofluorescencia directa es poco gravosa y evita prolongar un tratamiento solo sintomático.
Dos biopsias y un suero: el depósito lineal en la membrana basal es el que confirma
La histología se toma de una vesícula pequeña y reciente; la inmunofluorescencia directa, de piel perilesional. El suero aporta dos datos distintos. La inmunofluorescencia indirecta sobre piel separada con NaCl 1 M es más sensible que sobre piel intacta y localiza el anticuerpo en el techo, lo que lo distingue de la epidermólisis ampollosa adquirida. El ELISA de BP180 y BP230 alcanza, según la obra, una sensibilidad del 89 % y una especificidad del 98 %, pero alrededor del 7 % de la población sana tiene anti-BP180 detectables: es una prueba de confirmación y seguimiento, no de cribado.
Ante un penfigoide nuevo: revisar fármacos, anotar la neurología y no perseguir un tumor
La obra cita penicilamina, furosemida, etanercept, efalizumab y los anti-PD-1, además de radiación ultravioleta, PUVA y radioterapia como desencadenantes. Hoy la revisión del tratamiento debe empezar por las gliptinas y la inmunoterapia oncológica (véase la actualización). Demencia, ictus y enfermedad de Parkinson aumentan de forma clara el riesgo y ensombrecen el pronóstico; en una serie española de 257 pacientes de un centro de referencia, 102 tenían comorbilidad neurológica (Nieto-Benito, 2025). La mayoría de los estudios controlados no encuentra más neoplasias (la obra solo deja abierta una posible relación con las hemopatías malignas): basta una anamnesis por aparatos y pruebas guiadas por síntomas, sin cribado exhaustivo.
Se muere de infección y de fragilidad: hay que elegir el tratamiento menos tóxico que controle
Sin tratamiento, las erosiones se sobreinfectan y el enfermo se deshidrata; con tratamiento, la mayoría de las complicaciones son yatrógenas: neumonía, infección urinaria y de partes blandas, herpes localizado o diseminado, osteoporosis y diabetes esteroidea. El riesgo es mayor en pacientes con mala situación funcional y demencia. De ahí que la obra insista en reducir la dosis total y la duración del corticoide oral, y que reconozca al clobetasol al 0,05 % aplicado dos veces al día como alternativa eficaz incluso en enfermedad moderada o grave. La decisión terapéutica empieza por valorar quién va a aplicar la crema.
La enfermedad remite, pero antes de retirar el tratamiento conviene una prueba inmunológica
El curso es en brotes y puede autolimitarse: en la era previa a los corticoides, Lever vio remitir a 8 de 30 adultos tras unos 15 meses de actividad. Con tratamiento, la duración media del tratamiento ronda los dos años y la mitad de los pacientes seguidos al menos tres años alcanza la remisión. Un ELISA con valores altos o una inmunofluorescencia directa aún positiva en el momento de suspender se asocian a recaída durante el primer año, y la obra aconseja disponer de al menos una antes de retirar. Edad avanzada, enfermedad extensa, patología neurológica y anti-BP180 se asocian a peor pronóstico y a recaída en el primer año.
Del antígeno al escalón terapéutico: qué falla, cómo se ve, cómo se confirma y con qué se trata
Primero la diana y la cascada que explican la clínica y los fármacos; después las formas que hay que reconocer, las pruebas que confirman y, por último, los escalones del tratamiento tal como los plantea la obra.
Diana y mecanismo
BP180 (colágeno XVII, BPAG2)
Transmembrana del hemidesmosoma · 180 kDa- Estructura
- Extremo aminoterminal en la placa del hemidesmosoma y porción extracelular, con dominios colágenos interrumpidos por otros no colágenos, que cruza la lámina lúcida unida a los filamentos de anclaje.
- Epítopo
- El dominio no colágeno NC16A, contiguo a la membrana, reúne los epítopos principales; la IgG contra él se correlaciona con la actividad.
- Otras enfermedades
- Es también diana en el penfigoide gestacional, el de las mucosas, la dermatosis IgA lineal y el liquen plano penfigoide; sus mutaciones recesivas causan una epidermólisis ampollosa juntural.
BP230 (BPAG1e)
Plaquina intracelular · 230 kDa- Función
- Ancla los filamentos intermedios de queratina a la placa interna del hemidesmosoma; una isoforma neural estabiliza el citoesqueleto de las neuronas sensitivas.
- Patogenicidad
- El ratón sin BP230 muestra fragilidad de las células basales, no separación dermoepidérmica. Algunos modelos animales implican a sus anticuerpos, pero falta evidencia directa en humanos.
Complemento, mastocito y neutrófilo
Cascada que rompe la unión- Secuencia
- IgG sobre BP180 → vía clásica del complemento → C3a y C5a → desgranulación del mastocito → llegada de neutrófilos que se fijan al complejo inmune por su receptor Fcγ.
- Proteasas
- Plasmina activa la metaloproteinasa 9; esta degrada el inhibidor de la α1-proteinasa y libera a la elastasa del neutrófilo, que corta BP180 y otras proteínas de la matriz.
- Límite
- Lo anterior procede de ratones, incluidos los humanizados para NC16A. Se ha propuesto además una vía independiente del complemento, por pérdida de BP180 inducida por el anticuerpo.
IgE y eosinófilo
Eje de tipo 2 de la enfermedad- Datos
- Unos tres de cada cuatro pacientes tienen IgE total elevada y hasta ese mismo porcentaje, IgE específica contra BP180 o BP230; más de la mitad presenta eosinofilia periférica.
- Significado
- La IgE anti-BP180 reproduce separación histológica en piel humana injertada en ratones, con activación de mastocitos y reclutamiento de eosinófilos; puede correlacionarse con la gravedad.
- Consecuencia
- Es el fundamento del uso de omalizumab que recoge la obra y, después, del bloqueo de IL-4 e IL-13.
Formas clínicas y su pista
Forma clásica inflamatoria
Ampolla tensa sobre placa urticariforme- Lesión
- Ampollas grandes, de contenido seroso o hemorrágico, sobre eritema o habón fijo; signos de Nikolsky y de Asboe-Hansen negativos.
- Distribución
- Flexuras, abdomen inferior y muslos, aunque puede afectar a cualquier zona. La mucosa oral se erosiona en torno al 10 % de los casos, sin cicatriz.
- Evolución
- Las erosiones reepitelizan sin cicatriz; pueden quedar quistes de milio e hiperpigmentación postinflamatoria.
Forma no inflamatoria
Ampolla tensa sobre piel de aspecto normal- Pista
- Falta el eritema de base; la biopsia puede mostrar un infiltrado inflamatorio escaso, pobre en células.
- Riesgo
- Sin placa urticariforme es fácil atribuirla a una causa no autoinmune; la inmunofluorescencia directa es la misma que en la forma clásica.
Fase no ampollosa y variantes atípicas
Prurito con eccema, habones o nódulos- Presentación
- Placas urticariformes, eccematosas, serpiginosas o en diana como primera manifestación en casi la mitad de los pacientes.
- Variantes
- Penfigoide nodular, con lesiones tipo prurigo; eritrodérmico; vegetante. Todas comparten antígeno e inmunofluorescencia con la forma clásica.
- Histología
- Puede limitarse a edema de la dermis papilar, infiltrado superficial con eosinófilos o espongiosis eosinofílica, sin ampolla.
Formas localizadas e infantil
Pretibial, dishidrosiforme, periestomal, vulvar- Adulto
- Ampollas limitadas a las piernas, a palmas y plantas o a zonas irradiadas, traumatizadas u operadas: estomas, zonas donantes de injerto.
- Niño
- Excepcional; suele presentarse como enfermedad localizada, con predominio acral y vulvar o perivulvar.
- Trampa
- Los anticuerpos circulantes son escasos: la inmunofluorescencia indirecta y el ELISA pueden ser negativos. Remite de forma espontánea con más frecuencia.
Liquen plano penfigoide
Solapamiento con liquen plano- Perfil
- Paciente más joven, con inicio medio entre los 35 y los 45 años, lesiones sobre todo en extremidades y curso menos grave.
- Diagnóstico
- Reúne clínica, histología e inmunopatología de las dos enfermedades; el antígeno es también BP180.
Confirmación: qué muestra y qué técnica
Histología
Vesícula pequeña y reciente- Hallazgo
- Ampolla subepidérmica con techo viable, sin necrosis, e infiltrado dérmico superficial con eosinófilos y neutrófilos, presentes también en la cavidad.
- Variación
- El infiltrado va de denso a escaso; en lesiones urticariformes puede no haber despegamiento.
Inmunofluorescencia directa
Biopsia de piel perilesional- Patrón
- Depósito lineal de IgG, habitualmente IgG1 e IgG4, y de C3 a lo largo de la membrana basal.
- Uso
- Prueba que establece el diagnóstico. Su persistencia al final del tratamiento se asocia a recaída.
- Límite
- No distingue por sí sola el penfigoide ampolloso de la epidermólisis ampollosa adquirida ni del penfigoide de las mucosas.
Inmunofluorescencia indirecta
Suero sobre piel separada con NaCl 1 M- Rendimiento
- Detecta IgG circulante contra la membrana basal en torno al 70 % de los pacientes sobre sustrato convencional; la piel separada con sal aumenta la sensibilidad.
- Lectura
- Fluorescencia en el lado epidérmico de la hendidura en el penfigoide ampolloso; en el lado dérmico en la epidermólisis ampollosa adquirida.
- Límite
- A diferencia del pénfigo, el título no refleja la extensión ni la actividad.
ELISA de BP180 y BP230
Suero · confirmación y seguimiento- Rendimiento
- Con puntos de corte adecuados, la obra recoge una sensibilidad del 89 % y una especificidad del 98 %.
- Seguimiento
- Los valores de anti-BP180 NC16A acompañan a la actividad; cifras altas al suspender el tratamiento anuncian recaída en el primer año.
- Precaución
- Cerca del 7 % de personas sin enfermedad tiene anti-BP180 detectables: no debe pedirse como cribado sin clínica compatible.
Escalera terapéutica según la obra
Corticoide tópico superpotente
Primer escalón en enfermedad localizada- Indicación
- Suele bastar en formas localizadas. La obra recoge que el propionato de clobetasol al 0,05 % en crema, dos veces al día, es eficaz también en enfermedad moderada y grave.
- Ventaja
- Puede ser más seguro que la prednisona oral, argumento de peso en un paciente con osteoporosis, diabetes o infecciones de repetición.
- Límite
- Se absorbe en cantidad relevante, de modo que puede actuar también por vía sistémica; es costoso y difícil de aplicar en un anciano dependiente.
Prednisona oral
Pilar clásico de la enfermedad extensa- Evidencia
- La obra reconoce que su papel central no se apoya en ensayos controlados.
- Manejo
- Minimizar dosis total y duración; una vez dejan de salir ampollas, descenso gradual guiado por la respuesta y los efectos adversos.
- Riesgo
- Osteoporosis, diabetes e infecciones bacterianas y herpéticas, especialmente graves en el anciano.
Metotrexato, azatioprina y micofenolato
Ahorradores de corticoide- Papel
- Se asocian a la prednisona para reducir su dosis; la obra advierte de que muy pocos ensayos controlados han evaluado esta práctica.
- Precaución
- Añaden inmunodepresión a un paciente frágil: exigen el cribado y la vigilancia analítica propios de cada fármaco.
Tetraciclinas con nicotinamida y sulfonas
Antiinflamatorios no inmunosupresores- Tetraciclinas
- La obra se apoya en comunicaciones de pacientes tratados con éxito: tetraciclina o eritromicina con nicotinamida, o tetraciclina sola.
- Sulfonas
- Dapsona y sulfapiridina controlan la enfermedad en una minoría, entre el 15 % y el 44 % de los pacientes.
Inmunoglobulinas, plasmaféresis, rituximab y omalizumab
Rescate en enfermedad refractaria- Lógica
- Reducen el anticuerpo circulante, deplecionan el linfocito B o bloquean la IgE.
- Evidencia
- La obra los enumera como otras opciones eficaces, sin situar ninguno como tratamiento inicial; quedan para el paciente que no responde o no tolera lo anterior.
Contrastes que resuelven la duda
Cuatro parejas que se confunden a pie de cama o en el informe de inmunofluorescencia, con el dato que las separa.
Penfigoide ampolloso frente a pénfigo vulgar
- Ampolla
- Tensa y duradera, porque el techo es toda la epidermis, frente a flácida y efímera, que deja erosiones como lesión dominante.
- Signos
- Nikolsky y Asboe-Hansen negativos en el penfigoide; positivos en el pénfigo.
- Mucosas
- Afectación oral en una décima parte de los penfigoides, leve; en el pénfigo vulgar es la forma habitual de comienzo.
- Inmunofluorescencia
- IgG y C3 en línea a lo largo de la membrana basal frente a IgG intercelular en la epidermis; las dianas son hemidesmosómicas en uno y desmogleínas en el otro.
Penfigoide ampolloso frente a epidermólisis ampollosa adquirida
- Problema
- La histología y la inmunofluorescencia directa convencional pueden ser idénticas.
- Prueba que separa
- Piel separada con NaCl 1 M, con suero o sobre la propia biopsia: el anticuerpo queda en el techo en el penfigoide y en el suelo en la epidermólisis ampollosa adquirida.
- Diana
- BP180 y BP230 del hemidesmosoma frente a colágeno VII de las fibrillas de anclaje.
- Afín
- El lupus eritematoso ampolloso se describe como un fenotipo de epidermólisis ampollosa adquirida, con el mismo patrón dérmico.
Penfigoide ampolloso frente a penfigoide de las mucosas
- Localización
- Piel con mucosa oral ocasional, frente a mucosas de forma predominante o exclusiva: gingivitis descamativa e inflamación conjuntival.
- Cicatriz
- Ausente en el penfigoide ampolloso; definitoria en el de las mucosas, sobre todo en la conjuntiva.
- Piel
- Si el penfigoide de las mucosas da lesiones cutáneas, se limitan a cabeza y cuello y pueden cicatrizar; no produce las ampollas grandes y tensas del penfigoide ampolloso.
- Laboratorio
- Histología e inmunofluorescencia directa pueden coincidir: la distinción es clínica.
Penfigoide ampolloso frente a ampollas no autoinmunes del anciano
- Qué entra
- Eccema de contacto agudo, eccema dishidrótico, reacciones ampollosas a picaduras y dermatitis de estasis con ampollas.
- Pista clínica
- Orientan, sin excluir, una localización explicada por un agente externo o por el edema y la ausencia de placas urticariformes a distancia.
- Prueba que separa
- La inmunofluorescencia directa perilesional es negativa; en el penfigoide localizado es positiva aunque el suero no lo sea.
- Riesgo
- Dar por buena una causa local en una pierna con ampollas tensas recurrentes: el penfigoide pretibial existe.
Qué haría en consulta
Elaboración editorial propia de DermRX: escenarios construidos al integrar la lectura con guías, consensos y literatura vigentes. No proceden de la obra ni sustituyen al juicio clínico.
Si una mujer de 84 años con demencia lleva cuatro meses con prurito intenso, placas eccematosas y habones que no desaparecen en 24 horas, sin ninguna ampolla, y el hemograma muestra eosinofilia
Sospecharía un penfigoide en fase no ampollosa antes de seguir escalando antihistamínicos y emolientes. Tomaría una biopsia de piel perilesional para inmunofluorescencia directa y otra de una placa para histología, y enviaría suero para inmunofluorescencia indirecta sobre piel separada y ELISA de BP180. Revisaría además toda su medicación en busca de un fármaco desencadenante.
Si un varón de 78 años con diabetes tipo 2, tratado con linagliptina desde hace dos años, presenta ampollas tensas sobre piel apenas eritematosa y la inmunofluorescencia directa muestra IgG lineal
Lo trataría como un penfigoide asociado a gliptina mientras no se demuestre otra cosa. Hablaría con su médico de familia o su endocrinólogo para sustituir el antidiabético, porque en las series publicadas la retirada se sigue de control en la mayoría y, en formas leves no inflamatorias, a veces sin corticoide oral. Entretanto pautaría corticoide tópico superpotente y revisaría la evolución en pocas semanas.
Si un paciente de 72 años con melanoma metastásico en respuesta a un anti-PD-1 desarrolla prurito generalizado y, semanas después, ampollas tensas en tronco y muslos
Confirmaría el diagnóstico con inmunofluorescencia directa y serología antes de atribuirlo a un exantema inespecífico. Avisaría a su oncólogo el mismo día: la decisión de mantener, interrumpir o suspender la inmunoterapia es compartida y no la tomaría yo solo. Empezaría por corticoide tópico potente y plantearía pronto un tratamiento dirigido a la toxicidad, sabiendo que este efecto adverso se ha asociado a mejor respuesta tumoral.
Si una paciente de 88 años, con osteoporosis, diabetes mal controlada y penfigoide ampolloso extenso recién confirmado, vive en una residencia con personal de enfermería
Elegiría clobetasol en crema sobre todo el tegumento, aplicado por enfermería, antes que prednisona: según la revisión Cochrane de 2023, probablemente controla la enfermedad igual o mejor y puede reducir las complicaciones graves, y una pauta de 10 a 30 g diarios parece rendir como la de 40 g. Protegería las erosiones, vigilaría glucemia y signos de infección y reservaría el corticoide oral para el fracaso del tópico.
Si un paciente lleva 20 meses en tratamiento, seis sin lesiones con dosis mínimas, y la familia pregunta si puede dejarlo
Antes de suspender pediría un ELISA de anti-BP180 y, si el resultado fuera dudoso o no estuviera disponible, una inmunofluorescencia directa. Con valores altos o depósito persistente mantendría la dosis mínima unos meses más, porque el riesgo de recaída en el primer año es elevado. Con resultado favorable retiraría de forma gradual y pediría a la familia que consultara si reaparecen el prurito o alguna ampolla.
Si un adulto con inmunofluorescencia directa lineal de IgG y C3 presenta ampollas en dorso de manos, codos y rodillas que curan con cicatriz y quistes de milio, o bien erosiones gingivales y ojo rojo crónico con poca piel
No daría por hecho un penfigoide ampolloso. Solicitaría inmunofluorescencia indirecta sobre piel separada con sal: si el anticuerpo se fijara al lado dérmico, orientaría a epidermólisis ampollosa adquirida. Ante predominio mucoso y cicatriz pensaría en penfigoide de las mucosas y derivaría a oftalmología sin esperar, porque la cicatrización conjuntival es lo que amenaza la función.
Perlas de examen y de consulta
◆Cada biopsia, de su sitio
La histología quiere una vesícula pequeña y reciente; la inmunofluorescencia directa, piel perilesional sin ampolla. Enviar una sola muestra de una ampolla grande y antigua para ambas técnicas compromete las dos y obliga a repetir la biopsia en un paciente frágil.
◆Techo, penfigoide; suelo, epidermólisis adquirida
Sobre piel separada con NaCl 1 M, la IgG del penfigoide ampolloso se queda en el lado epidérmico de la hendidura, donde están BP180 y BP230. La de la epidermólisis ampollosa adquirida marca el lado dérmico, con el colágeno VII.
◆Un ELISA positivo aislado no es un penfigoide
En torno al 7 % de personas sin la enfermedad tiene anti-BP180 detectables por ELISA, sin relación con edad ni sexo y con significado desconocido. Sin clínica compatible ni depósito lineal en la inmunofluorescencia directa, el resultado no justifica tratar.
◆La inmunofluorescencia indirecta no mide la actividad
A diferencia del pénfigo, en el penfigoide el título de anticuerpos por inmunofluorescencia indirecta no acompaña a la extensión de la enfermedad. Para seguir al paciente sirve el ELISA de anti-BP180 NC16A, cuyos valores sí se mueven con la clínica.
◆El clobetasol extenso también es un tratamiento sistémico
Aplicado en grandes superficies se absorbe de forma significativa, y la obra admite que parte de su efecto puede ser sistémico. Puede ser más seguro que la prednisona, pero no inocuo: los efectos del corticoide, locales y generales, deben vigilarse igual.
◆Colágeno XVII: una proteína, dos enfermedades
Los autoanticuerpos contra BP180 causan penfigoide ampolloso; las mutaciones recesivas del gen que lo codifica, COL17A1, una epidermólisis ampollosa juntural que la obra denomina «no Herlitz», antes llamada atrófica benigna generalizada. Es la prueba humana de que BP180 sostiene la adhesión dermoepidérmica.
◆Europa y Estados Unidos no difieren tanto en mortalidad
La obra contrapone un 19–40 % de mortalidad al año en Europa a un 6–19 % en Estados Unidos. Un metaanálisis de 56 estudios y 12 340 pacientes (Tedbirt, 2021) estima una mortalidad casi tres veces la esperada por edad y no halla diferencia significativa entre continentes tras ajustar.
Actualización DermRX
Qué ha cambiado entre la obra (2019) y octubre de 2026, y qué conviene matizar con la literatura posterior.
Actualización DermRXLa guía europea de 2022 antepone el corticoide tópico potente y deja la prednisona en 0,5 mg/kg/día
La obra mantiene la prednisona como pilar, con dosis iniciales de 0,75–1 mg/kg/día o menores, y el tópico como alternativa. La guía S2k de la EADV invierte el orden: corticoide tópico de alta potencia como base siempre que sea posible y prednisona oral a 0,5 mg/kg/día como alternativa; metotrexato, azatioprina o micofenolato, ante contraindicación o resistencia al corticoide. La revisión Cochrane de 2023 lo respalda con certeza moderada o baja: el clobetasol en todo el cuerpo curó las lesiones al día 21 en el 99,8 % frente al 92,4 %, con mortalidad al año del 26,5 % frente al 36,3 % (RR 0,73; IC 95 %: 0,53–1,01), y 10–30 g/día igualaron a 40 g/día.
Fuente: Borradori L, et al. J Eur Acad Dermatol Venereol. 2022;36(10):1689-1704. PMID: 35766904. Singh S, et al. Cochrane Database Syst Rev. 2023;8(8):CD002292. PMID: 37572360.Actualización DermRXLa doxiciclina ya tiene ensayo: controla algo menos y daña bastante menos
La obra apoya las tetraciclinas solo en comunicaciones de casos. El ensayo pragmático BLISTER, de 2017 y ausente del capítulo, comparó doxiciclina 200 mg/día con prednisolona 0,5 mg/kg/día en 253 pacientes: a las seis semanas tenían tres ampollas o menos el 74 % frente al 91 %, dentro del margen de no inferioridad fijado, y a las 52 semanas los acontecimientos graves o mortales relacionados con el tratamiento fueron el 18 % frente al 36 %. La revisión Cochrane concluye que es menos eficaz pero se asocia a menor mortalidad. La guía europea considera controvertido su uso y lo contempla sobre todo cuando el corticoide oral está contraindicado.
Fuente: Williams HC, et al. Lancet. 2017;389(10079):1630-1638. PMID: 28279484. Singh S, et al. Cochrane Database Syst Rev. 2023;8(8):CD002292. PMID: 37572360. Borradori L, et al. J Eur Acad Dermatol Venereol. 2022;36(10):1689-1704. PMID: 35766904.Actualización DermRXLas gliptinas son el primer fármaco que hay que buscar en un diabético con penfigoide
El capítulo no menciona los inhibidores de la DPP-4. Un metaanálisis de ensayos frente a placebo halló más penfigoide con gliptinas (odds ratio 7,38; IC 95 %: 2,00–27,25), con certeza muy baja. En una serie de Valencia, la mitad de 70 pacientes eran diabéticos y el 88,6 % de ellos tomaba una gliptina, sobre todo linagliptina y vildagliptina; se retiró en el 87 % y el 96 % de estos alcanzó respuesta completa. En el registro japonés, el 34,1 % de 713 casos nuevos se asociaba a gliptinas, con más formas no inflamatorias (33,3 % frente a 14,6 %), y el 17,6 % remitió tras la retirada sin tratamiento sistémico.
Fuente: Yang W, et al. Diabetes Metab Res Rev. 2021;37(3):e3391. PMID: 32741073. Magdaleno-Tapial J, et al. Actas Dermosifiliogr (Engl Ed). 2020;111(3):249-253. PMID: 31864538. Sugiyama S, et al. J Dermatol. 2022;49(7):697-702. PMID: 35478414.Actualización DermRXPenfigoide por inmunoterapia: infrecuente, en mayores con cáncer cutáneo y ligado a respuesta tumoral
La obra lo recoge como observación reciente con anti-PD-1. En una cohorte de 5636 pacientes tratados con inhibidores de puntos de control en tres hospitales de Boston, 35 (0,6 %) desarrollaron penfigoide ampolloso. Se asociaron a mayor riesgo la edad de 70 años o más, el melanoma y el cáncer cutáneo no melanoma. Los casos mostraron respuesta tumoral con más frecuencia que los controles emparejados (82,9 % frente a 61,4 %). Los autores recuerdan que puede obligar a suspender definitivamente la inmunoterapia y piden identificación precoz y tratamiento dirigido a la toxicidad: el prurito persistente de estos pacientes merece estudio inmunológico.
Fuente: Said JT, et al. JAMA Dermatol. 2022;158(5):552-557. PMID: 35416925.Actualización DermRXDupilumab llega al ensayo controlado; rituximab y omalizumab siguen apoyados en series
La obra limita los biológicos a omalizumab y rituximab. Para ambos, una revisión sistemática de 2022 (122 y 53 pacientes) recoge remisión completa del 70,5 % con rituximab y del 67,9 % con omalizumab, con más recaídas, efectos adversos y muertes con el primero; la guía europea contempla la depleción de linfocitos B y las inmunoglobulinas en casos resistentes. El dupilumab sí se ha comparado con placebo, con corticoide oral asociado, en el ensayo LIBERTY-BP ADEPT, y una revisión de 2026 destaca su autorización por la FDA en penfigoide moderado o grave. Un metaanálisis de un solo brazo (587 pacientes) estima respuesta completa en el 68 %, con efectos adversos mayoritariamente leves.
Fuente: Cao P, et al. Front Immunol. 2022;13:928621. PMID: 35769474. Borradori L, et al. J Eur Acad Dermatol Venereol. 2022;36(10):1689-1704. PMID: 35766904. Murrell DF, et al. Adv Ther. 2024;41(7):2991-3002. PMID: 38443648. Kasperkiewicz M, et al. Drugs. 2026;86(4):485-506. PMID: 41729378. Chen Y, et al. Front Immunol. 2026;17:1651543. PMID: 41727447.Actualización DermRXUno de cada cinco penfigoides no hace ampollas: criterios mínimos y papel real del ELISA
La obra describe lo no ampolloso como fase inicial y presenta el ELISA de NC16A como prueba diagnóstica sensible y específica. En 1125 pacientes de un centro neerlandés, 74 de 343 penfigoides (21,6 %) eran no ampollosos. La inmunofluorescencia directa fue la prueba más sensible (88,3 %); la indirecta sobre piel separada (77,0 %; especificidad del 99,9 %) rescató la mayoría de los casos con directa negativa; el ELISA no añadió valor diagnóstico inicial y se recomienda para seguir la actividad. Los criterios mínimos propuestos reúnen prurito o ampollas, depósito lineal de IgG o C3c con patrón en n serrada e IgG en el lado epidérmico de la piel separada. La guía europea reconoce este subgrupo.
Fuente: Meijer JM, et al. JAMA Dermatol. 2019;155(2):158-165. PMID: 30624575. Borradori L, et al. J Eur Acad Dermatol Venereol. 2022;36(10):1689-1704. PMID: 35766904.Conectar con DermRX
Referencias
Lectura de referencia
Culton, Liu y Diaz. Capítulo 54, «Penfigoide ampolloso». En: Kang S, Amagai M, Bruckner AL, Enk AH, Margolis DJ, McMichael AJ, Orringer JS, editores. Fitzpatrick’s Dermatology. 9.ª ed. Nueva York: McGraw-Hill Education; 2019. Consultado en su edición en español (Dermatología de Fitzpatrick, 9e).
Fuentes consultadas para contrastar y actualizar
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- Williams HC, Wojnarowska F, Kirtschig G, et al. Doxycycline versus prednisolone as an initial treatment strategy for bullous pemphigoid: a pragmatic, non-inferiority, randomised controlled trial. Lancet. 2017;389(10079):1630-1638. PMID: 28279484.
- Meijer JM, Diercks GFH, de Lang EWG, et al. Assessment of Diagnostic Strategy for Early Recognition of Bullous and Nonbullous Variants of Pemphigoid. JAMA Dermatol. 2019;155(2):158-165. PMID: 30624575.
- Tedbirt B, Gillibert A, Andrieu E, et al. Mixed Individual-Aggregate Data on All-Cause Mortality in Bullous Pemphigoid: A Meta-analysis. JAMA Dermatol. 2021;157(4):421-430. PMID: 33729430.
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- Said JT, Liu M, Talia J, et al. Risk Factors for the Development of Bullous Pemphigoid in US Patients Receiving Immune Checkpoint Inhibitors. JAMA Dermatol. 2022;158(5):552-557. PMID: 35416925.
- Murrell DF, Joly P, Werth VP, et al. Study Design of a Phase 2/3 Randomized Controlled Trial of Dupilumab in Adults with Bullous Pemphigoid: LIBERTY-BP ADEPT. Adv Ther. 2024;41(7):2991-3002. PMID: 38443648.
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