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Complejo esclerosis tuberosa: contar lesiones cutáneas, confirmar el diagnóstico y poner en marcha la vigilancia de todo el organismo

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Lectura clínica · Esclerosis tuberosa

Complejo esclerosis tuberosa: contar lesiones cutáneas, confirmar el diagnóstico y poner en marcha la vigilancia de todo el organismo

Sobre el capítulo 136, «Complejo esclerosis tuberosa» (Darling) · Dermatología de Fitzpatrick, 9.ª ed., 2019

En el complejo esclerosis tuberosa la piel suele ser el primer órgano que habla y el único que el dermatólogo puede leer sin pruebas. Esta lectura ordena las lesiones por la edad en que aparecen y por su peso en los criterios, explica por qué la vía mTORC1 une diagnóstico y tratamiento, y concreta qué pedir y a quién derivar. Actualizada a octubre de 2026 con los criterios de 2021, el sirolimus tópico y el mosaicismo.

Máculas hipomelanóticasAngiofibromas facialesCriterios 2021Vía mTORC1Sirolimus tópico

Obra de referencia: Kang S, Amagai M, Bruckner AL, Enk AH, Margolis DJ, McMichael AJ, Orringer JS (eds.), Fitzpatrick’s Dermatology, 9.ª ed. (McGraw-Hill Education, 2019). Síntesis editorial DermRX actualizada a octubre de 2026 · Revisión clínica individual pendiente · 19 min de lectura.

Ideas esenciales

En 20 segundos

  • El complejo esclerosis tuberosa es una enfermedad autosómica dominante por inactivación de TSC1 (hamartina) o TSC2 (tuberina); dos tercios de los casos son de novo y la expresividad varía tanto que hay adultos sin diagnosticar.
  • Casi todos los pacientes acaban teniendo alguna lesión cutánea, y la piel aporta cuatro de los rasgos mayores y tres de los menores de los criterios clínicos: el dermatólogo puede cerrar o abrir el diagnóstico.
  • Las máculas hipomelanóticas son la pista del lactante; los angiofibromas llegan entre los 2 y los 5 años, la placa de chagrín después y los fibromas ungueales tras la primera década.
  • Una variante patógena en tejido sano basta para el diagnóstico, pero hasta una cuarta parte de los pacientes no la muestra con las técnicas convencionales; el mosaicismo explica muchos de esos casos y la propia lesión cutánea es la mejor muestra.
  • La pérdida del complejo TSC1–TSC2 deja activa la vía Rheb–mTORC1; por eso los inhibidores de mTOR, orales o tópicos, reducen los tumores de la piel y de los órganos internos.
  • Tras el diagnóstico hay que vigilar cerebro, riñón, pulmón, corazón, ojo, dientes y neurodesarrollo: la mortalidad prematura procede sobre todo de la epilepsia refractaria, el riñón y la linfangioleiomiomatosis, no de la piel.
Lo que merece la pena retener

Claves de la lectura

1

La exploración cutánea completa decide el diagnóstico clínico más que ninguna otra prueba

Los criterios clínicos exigen dos rasgos mayores, o uno mayor y dos menores, para el diagnóstico definitivo; uno mayor o dos menores solo permiten hablar de diagnóstico posible. De los once mayores, cuatro se ven en la piel (máculas hipomelanóticas, angiofibromas o placa cefálica fibrosa, fibromas ungueales y placa de chagrín) y tres de los menores son cutáneos u orales. Por eso conviene explorar toda la superficie, uñas de manos y pies, encías y dientes, y usar la luz de Wood en pieles claras. Una exploración incompleta deja a pacientes en la categoría de «posible» indefinidamente.

2

Las máculas blancas solo cuentan si son tres o más y miden al menos 5 mm

Son la manifestación más precoz y se encuentran en más de nueve de cada diez niños con la enfermedad, a menudo desde el nacimiento. Pero en la población sana casi un 5 % tiene una o dos, y excepcionalmente tres, de modo que una mancha aislada no justifica alarmar a la familia. Hay que contarlas, medirlas y buscarlas con luz de Wood: suelen ser ovales o lanceoladas, predominan en tronco y nalgas, no son acrómicas como el vitíligo y en el cuero cabelludo producen un mechón de pelo blanco.

3

El calendario de aparición evita falsos negativos en el niño pequeño

Cada lesión tiene su edad: las máculas hipomelanóticas en los primeros meses, los angiofibromas faciales entre los 2 y los 5 años con crecimiento en la pubertad, la placa cefálica fibrosa desde el nacimiento o de forma progresiva, la placa de chagrín más adelante y los fibromas ungueales después de la primera década, hasta estar presentes en más del 85 % de los pacientes adultos. Un lactante con dos o tres máculas y nada más no queda descartado: necesita reevaluación periódica, porque los rasgos que faltan pueden aparecer con los años.

4

Un único hallazgo cutáneo sugestivo obliga a pensar también en otros síndromes

Un angiofibroma solitario es indistinguible de la pápula fibrosa común, y un fibroma periungueal aislado suele ser un fibroqueratoma adquirido tras un traumatismo. Los angiofibromas múltiples que empiezan en la adolescencia tardía o en el adulto joven orientan antes a neoplasia endocrina múltiple tipo 1 o a Birt-Hogg-Dubé que a esclerosis tuberosa. El algoritmo propuesto por Nathan y colaboradores ordena la decisión: interrogar síntomas y antecedentes, explorar piel y boca, y solo si aparecen más rasgos iniciar el estudio completo, para no someter a nadie a una vigilancia que no le corresponde.

5

Un estudio genético negativo no excluye la enfermedad

Hallar, en ADN de tejido no tumoral, una variante de TSC1 o TSC2 que anule claramente la función de la proteína basta para el diagnóstico, incluso sin signos clínicos. Sin embargo, con las técnicas estándar entre el 10 y el 25 % de los pacientes no muestra variante, sobre todo por mosaicismo somático o variantes intrónicas. En esos casos mandan los criterios clínicos. El resultado genético sirve además para el consejo reproductivo, el diagnóstico prenatal y el estudio dirigido de familiares; las mutaciones en TSC2 suelen asociarse a fenotipos más graves que las de TSC1.

6

La vía mTORC1 explica a la vez los hamartomas, la luz solar y el tratamiento

Hamartina y tuberina forman un complejo con actividad activadora de GTPasa sobre Rheb; sin él, Rheb permanece unido a GTP y activa mTORC1, que impulsa la síntesis proteica y el crecimiento celular. Los tumores cutáneos siguen el modelo de dos golpes: a la mutación germinal se suma una somática que inactiva el otro alelo, y en los angiofibromas esos segundos golpes llevan firma ultravioleta. De ahí dos consecuencias prácticas: la fotoprotección desde la infancia y la eficacia del sirolimus, que inhibe mTORC1 sin erradicar las células mutadas.

7

El dermatólogo que sospecha la enfermedad debe activar el estudio de extensión

La evaluación inicial descrita en la obra incluye resonancia cerebral con y sin gadolinio y resonancia abdominal, electroencefalograma basal aunque no haya crisis, cribado de trastornos neuropsiquiátricos asociados (TAND), presión arterial y filtrado glomerular, ecocardiograma y electrocardiograma en niños pequeños, y tomografía de tórax de alta resolución con pruebas funcionales en mujeres asintomáticas a partir de los 18 años. A las adolescentes y adultas hay que advertirles del tabaco y de los anticonceptivos con estrógenos por el riesgo de agravar la linfangioleiomiomatosis.

Repaso organizado

De la lesión que se ve a la decisión que se toma

Primero las lesiones que puntúan como rasgo mayor, luego los signos menores y orales, después el estudio que sigue a la sospecha y por último los escalones de tratamiento de la piel.

Lesiones cutáneas que cuentan como rasgo mayor

Máculas hipomelanóticas

≥3 de ≥5 mm · desde el nacimiento
Pista
Manchas blanquecinas ovales o en hoja de fresno, de medio a tres centímetros, en tronco y nalgas; en el cuero cabelludo, poliosis. Pueden atenuarse en el adulto.
Cómo verlas
La luz de Wood las resalta, sobre todo en fototipos claros; pasan inadvertidas con facilidad en una exploración rápida del tórax lateral.
Histología
Melanocitos en número normal con dendritas cortas y melanosomas escasos, pequeños y poco melanizados; en el vitíligo, en cambio, faltan los melanocitos.

Angiofibromas faciales

≥3 · centrofaciales · 2–5 años
Pista
Pápulas lisas de 1–3 mm, rosadas o rojas, a veces pigmentadas en piel oscura, concentradas en surcos nasogenianos, mejillas, nariz y mentón; el labio superior suele respetarse.
Evolución
Pueden ir precedidas de eritema que aumenta con calor o emoción, crecen en la pubertad y se estabilizan en el adulto, a veces menos rojas. Pueden coalescer en nódulos alares.
Variantes
En el adulto pueden aparecer en el pezón; la distribución unilateral sugiere mosaicismo segmentario.

Placa cefálica fibrosa

Nevo conectivo · frente y cara
Pista
Placa irregular, blanda o firme, del color de la piel, roja o pigmentada, típica de la frente pero posible en cuero cabelludo y mejillas; congénita o progresiva.
Peso
Puntúa en el mismo rasgo mayor que los angiofibromas múltiples; aparece en torno al 40 % de los pacientes.
Asociación
Se ha descrito su relación con alteraciones cerebrales del mismo lado y crisis contralaterales.

Placa de chagrín

Lumbosacra · colágeno esclerótico
Pista
Placa firme o gomosa de 1 a 10 cm con superficie abollonada o en piel de naranja, en región lumbosacra; a veces solo pápulas ovales dispersas.
Histología
Haces de colágeno engrosados y desordenados en la dermis reticular con disminución de fibras elásticas.
Frecuencia
Alrededor de la mitad de los pacientes; suele hacerse evidente después de la primera infancia.

Fibromas ungueales

≥2 · tumores de Koenen
Pista
Periungueales bajo el pliegue proximal, firmes y puntiagudos o blandos, o subungueales visibles a través de la lámina; más en los pies que en las manos.
Signos sutiles
Surco longitudinal por compresión de la matriz aunque no se vea la pápula, onicólisis distal, estrías rojas subungueales, hemorragias en astilla y leuconiquia longitudinal.
Calendario
Aparecen tras la primera década y están presentes en más del 85 % de los pacientes adultos: su ausencia en el niño no descarta nada.

Signos menores, orales y lesiones sin valor diagnóstico

Lesiones en confeti

Rasgo menor · máculas de 2–3 mm
Pista
Muchas máculas hipopigmentadas diminutas en piernas por debajo de la rodilla o en antebrazos.
Diferencial
Entran en el diferencial con la hipomelanosis guttata idiopática; su valor depende de que acompañen a otros rasgos.

Hoyos del esmalte dental

Rasgo menor · >3 hoyos
Pista
Depresiones puntiformes o en cráter en dientes temporales y permanentes, presentes en casi todos los pacientes.
Cómo verlos
Un revelador de placa bacteriana los hace evidentes; en la población general son menos frecuentes y menos numerosos.

Fibromas intraorales

Rasgo menor · ≥2 · encía
Pista
Nódulos en encía, mucosa yugal o labial, paladar y lengua, más en el adulto; puede haber hiperplasia gingival difusa.
Trampa
La hiperplasia gingival se atribuye a fenitoína o ciclosporina, pero aparece en la enfermedad aun sin esos fármacos.

Lesiones acompañantes

No puntúan en los criterios
Cuáles
Hamartoma foliculoquístico y de colágeno con aberturas comedonianas, acrocordones múltiples (molusco péndulo), fibromas miliares en carne de gallina en cuello y tronco, paquidermodactilia.
Uso
Orientan si acompañan a otros signos, pero los acrocordones son demasiado comunes para tener valor por sí mismos.

Estudio tras la sospecha

Biopsia cutánea

Cuando la piel sostiene los criterios
Cuándo
Si faltan manifestaciones internas o si el diagnóstico depende de lesiones cutáneas dudosas.
Qué muestra
En el angiofibroma, fibroblastos gruesos o estrellados entre vasos dilatados y colágeno en capas concéntricas alrededor de folículos y vasos.

Estudio genético

TSC1 9q34 · TSC2 16p13.3
Valor
Una variante patógena en tejido sano es por sí sola criterio diagnóstico y permite estudiar a familiares y ofrecer diagnóstico prenatal.
Límite
Del 10 al 25 % de los pacientes queda sin variante identificada, sobre todo por mosaicismo o variantes intrónicas.
Riñón
La deleción contigua de TSC2 y PKD1 produce poliquistosis renal grave y precoz.

Estudio de extensión inicial

Cerebro, riñón, pulmón, corazón
Imagen
Resonancia cerebral para túberes, nódulos subependimarios y astrocitoma de células gigantes; resonancia abdominal para angiomiolipomas, quistes y aneurismas.
Función
Electroencefalograma basal, cribado TAND, presión arterial y filtrado, electrocardiograma; ecocardiograma en la infancia, sobre todo antes de los 3 años; tomografía torácica en mujeres desde los 18.

Vigilancia periódica

Según la obra, consenso de 2012
Imagen
Resonancia cerebral cada 1–3 años hasta los 25 años y abdominal cada 1–3 años; tomografía torácica cada 5–10 años en mujeres asintomáticas en riesgo.
Clínica
Piel una vez al año, dientes cada seis meses, presión arterial y filtrado anuales, cribado anual de TAND en la infancia y electrocardiograma cada 3–5 años.

Escalera terapéutica de la piel

Fotoprotección y camuflaje

Desde el diagnóstico
Por qué
Los segundos golpes somáticos de los angiofibromas llevan firma ultravioleta; proteger del sol desde la infancia podría atenuar su gravedad futura.
Máculas
Autobronceadores o maquillaje del tono de la piel las disimulan de forma temporal.

Sirolimus tópico

Inhibe mTORC1 en la lesión
Efecto
Aplana y blanquea los angiofibromas y repigmenta en parte las máculas, con absorción sistémica casi nula en los estudios.
Límites
Precisa uso mantenido: las lesiones tienden a reaparecer al suspenderlo y las fibrosas responden menos.

Inhibidor de mTOR oral

Indicado por tumores internos
Piel
Según la obra, quien recibe everolimus o sirolimus orales por angiomiolipomas, astrocitomas o linfangioleiomiomatosis suele mejorar también de sus lesiones cutáneas.
Riesgos
Estomatitis, erupción acneiforme, infecciones, dislipemia, mielosupresión, proteinuria, neumonitis y retraso de la cicatrización: no se justifica solo por la piel.

Procedimientos físicos

Lesiones sintomáticas o fibrosas
Opciones
Láser, electrocirugía, legrado, dermoabrasión, criocirugía, peelings y escisión para angiofibromas; escisión para fibromas ungueales y, si molesta, para la placa de chagrín.
Advertir
Suelen requerir varias sesiones y recidivan; riesgo de cicatriz hipertrófica, infección y alteraciones pigmentarias.
Segunda mirada

Contrastes que resuelven la duda

Cada lesión mayor tiene imitadores comunes y síndromes vecinos; el dato que los separa suele estar en la propia exploración.

Mácula hipomelanótica frente a vitíligo y nevus anémico

Color
La mácula de la esclerosis tuberosa es blanquecina, no acrómica; el vitíligo es blanco tiza con luz de Wood.
Histología
Melanocitos presentes pero poco funcionales frente a ausencia de melanocitos en el vitíligo.
Curso
Presente desde el nacimiento o la primera infancia y no progresiva; el vitíligo es adquirido y suele progresar. En el nevus anémico la mancha desaparece al presionar el borde, porque el defecto es vascular.
Otros
Nevus despigmentoso congénito y aislado, hipomelanosis de Ito en líneas de Blaschko, piebaldismo y Waardenburg con distribución propia.

Angiofibromas de la esclerosis tuberosa frente a MEN1 y Birt-Hogg-Dubé

Edad
En la esclerosis tuberosa empiezan en la primera infancia; si aparecen múltiples en la adolescencia tardía o el adulto joven, pensar en MEN1 o Birt-Hogg-Dubé.
Lesión
En Birt-Hogg-Dubé predominan fibrofoliculomas y tricodiscomas; en MEN1 se acompañan de colagenomas.
Imitadores
Acné, rosácea, siringomas, tricoepiteliomas múltiples, triquilemomas de Cowden y tumores sebáceos de Muir-Torre: la biopsia los distingue.

Fibroma ungueal frente a fibroqueratoma adquirido y quiste mixoide

Número
Dos o más fibromas, a menudo en varios dedos de los pies, apoyan la esclerosis tuberosa; uno solo tras un traumatismo suele ser un fibroqueratoma adquirido.
Otros
Quiste mucoso digital, exostosis subungueal, heloma, verruga, granuloma piógeno, psoriasis, onicomicosis y carcinoma epidermoide: la lesión subungueal persistente y atípica requiere biopsia.

Placa de chagrín frente a otros colagenomas y elastomas

Localización
Región lumbosacra, firme y abollonada, en un paciente con otros rasgos; un nevo conectivo aislado sin más signos no basta.
Síndromes
Colagenomas familiares o eruptivos, colagenomas de MEN1, fibroma esclerótico de Cowden y dermatofibrosis lenticular diseminada de Buschke-Ollendorff.
Histología
Colágeno esclerótico con pocas fibras elásticas en la placa de chagrín; en el elastoma predomina el aumento de tejido elástico.
Escenarios clínicos

Qué haría en consulta

Elaboración editorial propia de DermRX: escenarios construidos al integrar la lectura con guías, consensos y literatura vigentes. No proceden de la obra ni sustituyen al juicio clínico.

Si un lactante de cuatro meses, sin crisis, tiene cuatro máculas blanquecinas lanceoladas de más de 5 mm en el tronco y nalgas

Lo registraría como diagnóstico posible, porque es un solo rasgo mayor, y buscaría más con luz de Wood, encías y uñas. Pediría ecocardiograma para descartar rabdomiomas y lo derivaría sin demora a neuropediatría para electroencefalograma precoz, explicando a los padres cómo reconocer los espasmos infantiles. Exploraría también la piel, la boca y los dientes de ambos progenitores.

Si una mujer de 34 años consulta por múltiples angiofibromas centrofaciales «desde siempre» y tiene dos fibromas periungueales en los pies

Con dos rasgos mayores cumple criterios de diagnóstico definitivo aunque nunca haya tenido convulsiones. Pediría resonancia cerebral y abdominal, tomografía torácica de alta resolución y pruebas funcionales, presión arterial y filtrado glomerular, y la derivaría a una unidad de referencia. Le explicaría el riesgo de linfangioleiomiomatosis y por qué conviene evitar el tabaco y los anticonceptivos con estrógenos.

Si un hombre de 40 años presenta desde hace cinco años varias pápulas faciales tipo angiofibroma y nódulos firmes en el tronco, sin máculas ni fibromas ungueales

Por la edad de inicio no daría por hecho una esclerosis tuberosa. Biopsiaría una pápula y una lesión del tronco, preguntaría por hipercalcemia, úlceras pépticas o tumores endocrinos (MEN1) y por neumotórax y cáncer renal propios o familiares (Birt-Hogg-Dubé), y orientaría el estudio genético según lo que muestre la histología.

Si una adolescente con esclerosis tuberosa evita salir de casa por sus angiofibromas faciales y no recibe tratamiento sistémico

Le propondría sirolimus tópico con fotoprotección diaria, explicando que la mejoría suele notarse en semanas, que el tratamiento debe mantenerse porque las lesiones reaparecen al suspenderlo y que puede irritar o provocar lesiones acneiformes. Reservaría el láser o la electrocirugía para los elementos fibrosos o voluminosos que no respondan, y valoraría apoyo psicológico.

Si un paciente en tratamiento con everolimus oral por angiomiolipomas consulta por aftas dolorosas y pápulas acneiformes en la cara

Lo interpretaría como efectos adversos esperables de la inhibición de mTOR y no como un brote de la enfermedad. Trataría los síntomas, revisaría lípidos, hemograma y proteinuria con su nefrólogo y evitaría suspender el fármaco por mi cuenta. Antes de cualquier cirugía cutánea tendría en cuenta el retraso de la cicatrización.

Si los padres, aparentemente sanos, de un niño con variante patógena en TSC2 preguntan si un segundo hijo podría estar afectado

Examinaría a ambos buscando máculas, angiofibromas, fibromas ungueales, hoyos dentales y lesiones retinianas, y ofrecería estudio de la variante familiar. Si son negativos, explicaría que el riesgo de recurrencia es bajo pero no nulo, por un posible mosaicismo germinal, y los remitiría a consejo genético con opción de diagnóstico prenatal.

Detalles que cambian la conducta

Perlas de examen y de consulta

◆Revelador de placa para buscar hoyos dentales

Los hoyos del esmalte aparecen en casi todos los pacientes y son un rasgo menor si hay más de tres. Teñir la placa bacteriana los hace evidentes en segundos y puede decidir entre diagnóstico posible y definitivo.

◆Un angiofibroma solo es una pápula fibrosa

Clínica e histológicamente son indistinguibles. El criterio exige tres o más angiofibromas, o la placa cefálica fibrosa, precisamente para no convertir una lesión común de la nariz en una enfermedad multisistémica.

◆El surco ungueal puede ser el único signo

Un fibroma periungueal pequeño comprime la matriz y deja un canal longitudinal en la lámina aunque la pápula no asome. Hay que mirar con detalle las uñas de los pies, donde los fibromas son más frecuentes.

◆Angiofibromas de un solo lado: pensar en mosaicismo

La distribución unilateral o segmentaria sugiere un mosaicismo, con posible afectación limitada de otros órganos y un estudio genético en sangre que puede salir negativo; en ese caso conviene biopsiar una lesión para secuenciarla.

◆La hiperplasia gingival no siempre es por fármacos

Se atribuye a fenitoína o ciclosporina, pero la esclerosis tuberosa la produce por sí misma. Encía engrosada y fibromas orales en un paciente epiléptico pueden ser parte del diagnóstico, no solo efecto adverso.

◆Ninguna lesión cutánea degenera

Los hamartomas de la piel no se malignizan; su tratamiento se justifica por dolor, sangrado, obstrucción visual o nasal, distrofia ungueal o repercusión social, lo que conviene decir a la familia desde el principio.

◆La placa frontal puede señalar el hemisferio afectado

Se ha descrito asociación entre la placa cefálica fibrosa y alteraciones cerebrales del mismo lado con crisis contralaterales, y entre angiofibromas o placa de chagrín y mayor probabilidad de epilepsia.

Contraste con fuentes actuales

Actualización DermRX

Qué ha cambiado entre la obra (2019) y octubre de 2026, y qué conviene matizar con la literatura posterior.

Actualización DermRXLos criterios de 2021 apenas cambian la piel, pero recogen el mosaicismo y adelantan el EEG

La obra se basa en el consenso internacional de 2012. Su revisión, publicada en 2021, solo introdujo dos cambios en los criterios clínicos: la expresión «displasias corticales» se sustituyó por «túberes corticales múltiples o líneas de migración radial», y las lesiones óseas escleróticas recuperaron su lugar como rasgo menor. Los rasgos cutáneos y orales se mantienen y el criterio genético se reafirma, subrayando que algunos pacientes son mosaicos para TSC1 o TSC2. En vigilancia, el documento insiste en el cribado electroencefalográfico precoz, en los trastornos neuropsiquiátricos y en los fármacos aprobados desde entonces.

Fuente: Northrup H, et al. Pediatr Neurol. 2021;123:50-66. PMID: 34399110.

Actualización DermRXEl sirolimus tópico ya tiene ensayos de fase 3 frente a placebo

La obra citaba un ensayo de fase 2 con gel al 0,2 %. En 2018 se publicaron dos ensayos aleatorizados: en el TREATMENT (179 pacientes) la formulación al 1 % una vez al día superó a la del 0,1 % y al vehículo, con la mayor parte de la mejoría en el primer mes y sin absorción sistémica medible; en el japonés de fase 3 (62 pacientes) el gel al 0,2 % dos veces al día logró respuesta en el 60 % a las 12 semanas frente a ninguna con placebo. Un metanálisis en red de tres ensayos confirmó la eficacia de concentraciones entre 0,05 y 1 %.

Fuente: Koenig MK, et al. JAMA Dermatol. 2018;154(7):773-780. PMID: 29800048. Wataya-Kaneda M, et al. JAMA Dermatol. 2018;154(7):781-788. PMID: 29800026. Lin YT, et al. Biomedicines. 2022;10(4):826. PMID: 35453576.

Actualización DermRXCon uso prolongado el beneficio se mantiene y lo limitan la irritación y el acné

La obra preveía un uso indefinido sin datos a largo plazo. En la extensión abierta japonesa (94 pacientes, hasta 136 semanas) solo el 2,1 % abandonó por efectos adversos, que fueron sobre todo irritación local, sequedad y acné, con respuesta del 78 % en angiofibromas y también en placas cefálicas y máculas hipomelanóticas. En la vigilancia poscomercialización japonesa (635 pacientes) hubo una mejoría global del 75 % al año. Según una revisión estadounidense de 2024, el gel al 0,2 % cuenta con aprobación de la FDA; una revisión europea recogió fórmulas de concentraciones muy dispares (0,003–1 %) sin que conste cuál es la óptima. Su estatus en España no consta en estas fuentes.

Fuente: Wataya-Kaneda M, et al. Dermatol Ther (Heidelb). 2020;10(4):635-650. PMID: 32385845. Dao DD, et al. Ann Pharmacother. 2024;58(4):428-433. PMID: 37386842. Balestri R, et al. J Eur Acad Dermatol Venereol. 2023;37(3):474-487. PMID: 36300771. Egami A, et al. Dermatol Ther (Heidelb). 2023;13(5):1113-1126. PMID: 36905480.

Actualización DermRXAnte un estudio genético negativo, la lesión cutánea es la mejor muestra

La obra atribuía los casos sin mutación a variantes intrónicas o mosaicismo. Un estudio de 39 pacientes con mosaicismo de bajo nivel mostró un fenotipo más leve, con angiofibromas faciales en el 92 % y angiomiolipomas en el 83 % pero menos epilepsia y túberes; las lesiones cutáneas fueron el tejido más fiable para detectar la variante, que no aparecía en sangre en el 15 %. A la inversa, se ha descrito un paciente con angiofibroma facial y angiomiolipoma esporádicos, cada uno con sus propias variantes bialélicas en TSC2: la secuenciación profunda de varios tumores y tejidos sanos evita diagnósticos y consejos genéticos erróneos.

Fuente: Giannikou K, et al. Genet Med. 2019;21(11):2639-2643. PMID: 31160751. Klonowska K, et al. J Med Genet. 2022;59(9):920-923. PMID: 34635572.

Actualización DermRXEl tratamiento preventivo con vigabatrina cambia la historia natural de la epilepsia

La obra trataba la epilepsia una vez establecida. En el ensayo multicéntrico EPISTOP, 94 lactantes sin crisis se siguieron con vídeo-EEG mensual; iniciar vigabatrina al aparecer descargas epileptiformes, antes de la primera crisis, retrasó las crisis clínicas y redujo el riesgo de epilepsia farmacorresistente y de espasmos infantiles a los 24 meses. En la cohorte estadounidense PREVeNT, todos los niños con epilepsia farmacorresistente tenían variantes en TSC2. Para el dermatólogo, la consecuencia es diagnosticar pronto al lactante con máculas y derivarlo enseguida.

Fuente: Kotulska K, et al. Ann Neurol. 2021;89(2):304-314. PMID: 33180985. Farach LS, et al. Pediatr Neurol. 2024;159:62-71. PMID: 39142021.

Actualización DermRXLa epilepsia refractaria dispone de everolimus y cannabidiol con ensayos controlados

La obra citaba los inhibidores de mTOR solo como posible opción frente a las crisis. En el ensayo de fase 3 EXIST-3 (366 pacientes con crisis focales resistentes), el everolimus añadido redujo la frecuencia de crisis frente a placebo, con más acontecimientos adversos graves. En el GWPCARE6 (224 pacientes) el cannabidiol añadido a 25 o 50 mg/kg/día redujo las crisis asociadas a la enfermedad en torno a un 30 % más que el placebo, a costa de diarrea y somnolencia, con elevación de transaminasas en el 18,9 % de quienes lo recibieron; la dosis menor se toleró mejor. Las lesiones cutáneas de quien recibe everolimus deben valorarse sabiendo que pueden mejorar con él.

Fuente: French JA, et al. Lancet. 2016;388(10056):2153-2163. PMID: 27613521. Thiele EA, et al. JAMA Neurol. 2021;78(3):285-292. PMID: 33346789.
Recursos relacionados

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Fuentes

Referencias

Lectura de referencia

Darling. Capítulo 136, «Complejo esclerosis tuberosa». En: Kang S, Amagai M, Bruckner AL, Enk AH, Margolis DJ, McMichael AJ, Orringer JS, editores. Fitzpatrick’s Dermatology. 9.ª ed. Nueva York: McGraw-Hill Education; 2019. Consultado en su edición en español (Dermatología de Fitzpatrick, 9e).

Fuentes consultadas para contrastar y actualizar

  1. Northrup H, Aronow ME, Bebin EM, et al. Updated International Tuberous Sclerosis Complex Diagnostic Criteria and Surveillance and Management Recommendations. Pediatr Neurol. 2021;123:50-66. PMID: 34399110.
  2. Koenig MK, Bell CS, Hebert AA, et al. Efficacy and Safety of Topical Rapamycin in Patients With Facial Angiofibromas Secondary to Tuberous Sclerosis Complex: The TREATMENT Randomized Clinical Trial. JAMA Dermatol. 2018;154(7):773-780. PMID: 29800048.
  3. Wataya-Kaneda M, Ohno Y, Fujita Y, et al. Sirolimus Gel Treatment vs Placebo for Facial Angiofibromas in Patients With Tuberous Sclerosis Complex: A Randomized Clinical Trial. JAMA Dermatol. 2018;154(7):781-788. PMID: 29800026.
  4. Wataya-Kaneda M, Nagai H, Ohno Y, et al. Safety and Efficacy of the Sirolimus Gel for TSC Patients With Facial Skin Lesions in a Long-Term, Open-Label, Extension, Uncontrolled Clinical Trial. Dermatol Ther (Heidelb). 2020;10(4):635-650. PMID: 32385845.
  5. Lin YT, Yu CL, Tu YK, et al. Efficacy and Safety of Topical Mechanistic Target of Rapamycin Inhibitors for Facial Angiofibromas in Patients with Tuberous Sclerosis Complex: A Systematic Review and Network Meta-Analysis. Biomedicines. 2022;10(4):826. PMID: 35453576.
  6. Dao DD, Pixley JN, Akkurt ZM, et al. A Review of Topical Sirolimus for the Treatment of Facial Angiofibromas in Tuberous Sclerosis Complex. Ann Pharmacother. 2024;58(4):428-433. PMID: 37386842.
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