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Protozoosis cutáneas: identificar la especie de Leishmania, separar la lesión simple de la compleja y elegir entre tratamiento local y sistémico

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Lectura clínica · Leishmaniasis y tricomoniasis

Protozoosis cutáneas: identificar la especie de Leishmania, separar la lesión simple de la compleja y elegir entre tratamiento local y sistémico

Sobre el capítulo 22, «Infecciones por protozoos» (von Stebut) · Braun-Falco’s Dermatology, 4.ª ed., 2022

La leishmaniasis cutánea es autóctona en el litoral mediterráneo español y llega además con viajeros, militares y migrantes, a menudo como una «picadura que no cura». Esta lectura ordena el capítulo por decisiones: qué especie sospechar según el lugar de contagio, cómo confirmar el parásito, cuándo basta el tratamiento local y cuándo hace falta el sistémico. Recoge también tricomoniasis, amebiasis cutánea y rinosporidiosis, y se actualiza a octubre de 2026.

Especie y geografíaLesión simple o complejaPCR e histologíaEscalera terapéuticaTricomoniasis

Obra de referencia: Plewig G, French LE, Ruzicka T, Kaufmann R, Hertl M (eds.), Braun-Falco’s Dermatology, 4.ª ed. (Springer, 2022). Síntesis editorial DermRX actualizada a octubre de 2026 · Revisión clínica individual pendiente · 19 min de lectura.

Ideas esenciales

En 20 segundos

  • La leishmaniasis es un espectro inmunitario: una respuesta Th1 eficaz confina el parásito a una úlcera que cura sola; su fallo permite la forma visceral, y su exceso destruye mucosas en la forma mucocutánea americana.
  • La especie y el lugar de contagio predicen la evolución y el tratamiento: L. major, L. tropica y L. infantum suelen curar; L. braziliensis puede reaparecer años después en la nariz.
  • Una pápula o úlcera costrosa en piel expuesta que persiste semanas tras un viaje, o en quien vive en zona endémica, exige demostrar el parásito por microscopia, histología, cultivo o PCR, y tipificar la especie.
  • Se considera lesión compleja la que es múltiple o grande, asienta en cara o articulaciones, se disemina por vía linfática, afecta mucosas o no respondió a un tratamiento previo; la americana casi siempre exige vía sistémica.
  • En la lesión simple del Viejo Mundo caben la abstención vigilada, la infiltración de antimonial con crioterapia, la paromomicina tópica o la termoterapia; la guía francesa de 2026 amplía el papel de la paromomicina tópica.
  • La inmunosupresión, desde el VIH hasta los anti-TNF, favorece formas atípicas, recidivas y fracasos; en España ya hay series multicéntricas de leishmaniasis en pacientes con biológicos.
  • La tricomoniasis es, en la mujer, la ITS no vírica más frecuente del mundo; en ella se prefiere hoy metronidazol durante 7 días frente a la dosis única, se trata a la pareja y se descarta gonococia.
Lo que merece la pena retener

Claves de la lectura

1

La especie, no el aspecto de la úlcera, decide pronóstico y tratamiento

Más de veinte especies de Leishmania producen lesiones parecidas pero con historias naturales distintas. El subgénero Viannia, exclusivo de América, concentra el riesgo de afectación mucosa tardía; las especies del Viejo Mundo, todas del subgénero Leishmania, tienden a la curación espontánea en meses. Por eso la obra insiste en tipificar siempre la especie, y en el paciente que se contagió en Sudamérica lo considera obligatorio. Ningún fármaco funciona igual frente a todas: la elección depende de la especie, de la región donde se adquirió por las cepas resistentes y del estado inmunitario.

2

El equilibrio Th1/Th2 explica por qué una misma infección cura, se disemina o mutila

El amastigote vive dentro del macrófago. Las células dendríticas infectadas inducen, vía IL-12, linfocitos T CD4 Th1 y CD8 que liberan interferón γ; este activa al macrófago, que mata al parásito con radicales de nitrógeno. Cuando predominan IL-4 e IL-13, como en las formas difusa y visceral, el parásito prolifera. Los anticuerpos no protegen y abundan precisamente en la visceral. En la mucocutánea, en cambio, la respuesta celular es excesiva y es la inflamación la que destruye el tabique nasal. La inmunidad adquirida es específica de especie y dura toda la vida.

3

La lesión aparece semanas después del viaje y el paciente no la relaciona con él

La incubación de semanas o meses explica que el viajero consulte ya en casa por una pápula eritematosa que crece despacio, se ulcera en el centro y deja un borde infiltrado, violáceo y queratósico. Asienta en zonas descubiertas: cara, cuello, brazos y piernas. Puede acompañarse de nódulos satélite o de un cordón de nódulos subcutáneos a lo largo del linfático, que remeda una esporotricosis. Preguntar por viajes, misiones profesionales o procedencia del paciente, y por residencia en zonas endémicas españolas, es el paso que más diagnósticos aporta.

4

Combinar técnicas eleva la sensibilidad y solo la PCR o el cultivo identifican la especie

El frotis o la impronta teñidos con Giemsa son rápidos, pero dependen del observador y fallan cuando hay pocos parásitos, como en lesiones antiguas granulomatosas. La PCR es hoy la técnica de referencia: es la más sensible, puede hacerse sobre tejido fijado en formol con poca pérdida y, con análisis posteriores, determina el complejo y la especie. El cultivo es lento, pero permite tipificar y estudiar sensibilidad. Ante una sospecha firme con histología y PCR negativas, la salida es una nueva muestra sin fijar destinada a PCR y cultivo.

5

La complejidad de la lesión, no el número de semanas, decide la vía de tratamiento

La obra no considera urgente el tratamiento y aconseja esperar a tener especie. Indica vía sistémica para la lesión compleja, para toda leishmaniasis americana por su riesgo mucoso salvo la debida a L. mexicana, para las formas mucocutánea, recidivante, diseminada y difusa, y preferentemente en el inmunodeprimido. En la lesión única del Viejo Mundo por L. major, L. tropica o L. infantum que tiende a curar puede bastar la observación. En la embarazada el tratamiento sistémico puede estar contraindicado, lo que obliga a priorizar opciones locales.

6

La infiltración de antimonial con crioterapia es el tratamiento local con más experiencia

Según la obra, en la lesión simple la primera opción es infiltrar antimonio pentavalente alrededor y por debajo de la lesión, asociado a nitrógeno líquido. La paromomicina tópica es eficaz, pero puede irritar hasta obligar a suspenderla. Termoterapia, crioterapia aislada, clorito sódico al 0,045 % como cura húmeda y terapia fotodinámica tienen apoyo en ensayos, con la limitación de su escasa estandarización; las lesiones aisladas pueden extirparse. La guía francesa de 2026 propone la paromomicina tópica como opción amplia, incluso con hasta diez lesiones o lesiones mayores de 4 cm, salvo cerca de mucosas.

7

La tricomoniasis es silente en la mayoría y obliga a tratar a la pareja y buscar otras ITS

Trichomonas vaginalis coloniza vagina, uretra y glándulas de Skene; solo una minoría de mujeres tiene flujo amarillento, escozor, disuria o dispareunia, y en el varón casi siempre es asintomática o produce uretritis no gonocócica y balanopostitis. Sin tratamiento se asocia con enfermedad inflamatoria pélvica, parto prematuro y mayor adquisición de VIH, VPH y herpes. Las pruebas de amplificación de ácidos nucleicos son las más sensibles y sirven también en el varón, donde el examen en fresco rinde poco. Las persistencias suelen ser reinfecciones, de ahí el tratamiento de la pareja.

Repaso organizado

Especies, formas clínicas y pruebas

Se agrupan por lo que cambia la decisión: primero las especies del Viejo Mundo que suelen curar, después las formas que suelen exigir vía sistémica (con la excepción de L. mexicana), luego las pruebas y, al final, las demás protozoosis con expresión cutánea; tripanosomiasis, babesiosis y toxoplasmosis quedan fuera por su escasa traducción en la piel.

Leishmaniasis cutánea del Viejo Mundo

L. major

Zoonótica · Oriente Próximo, Asia Central, norte de África
Clínica
Varias úlceras exudativas que recuerdan forúnculos, a veces con aspecto erisipeloide y adenopatía regional.
Evolución
Cura sola en la mayoría, aunque rara vez alguna lesión sigue activa más de dos años.
Inmunidad
Haber pasado esta especie protege también frente a L. tropica, excepción a la regla de inmunidad específica de especie.

L. tropica

Antroponótica · lesión facial sin adenopatía
Clínica
Pocas lesiones, casi siempre en la cara, sin afectación ganglionar; el ser humano es el único reservorio descrito.
Riesgo
Alrededor de una de cada diez recidiva junto a la cicatriz original; es la especie típica de la forma lupoide crónica.

L. infantum

Mediterráneo, incluida España · perro como reservorio
Clínica
Lesiones parecidas a las de L. major, pero más breves y que se ulceran con menos frecuencia.
España
En el brote del suroeste de Madrid el ciclo fue silvestre: liebres como reservorio y Phlebotomus perniciosus como vector.
Doble cara
Es también agente de leishmaniasis visceral mediterránea, sobre todo en lactantes desnutridos e inmunodeprimidos.

L. aethiopica

Etiopía, Kenia · riesgo de forma difusa
Clínica
Lesión localizada que suele autolimitarse.
Alarma
Puede evolucionar a leishmaniasis cutánea difusa anérgica; la obra lo cifra en torno al 20 %, proporción que conviene tomar con cautela.

Formas que suelen exigir vía sistémica y una excepción

Leishmaniasis mucocutánea

L. braziliensis · espundia
Cuándo
Aparece meses o años después de una lesión cutánea americana no tratada o mal tratada; en nueve de cada diez casos, entre 2 y 10 años después.
Lesión
Empieza en el tabique nasal, lo perfora y hace caer la punta de la nariz; avanza a faringe, laringe y tráquea.
Pronóstico
Sin tratamiento lleva a disfagia, caquexia y muerte; la cicatriz cutánea antigua es la pista diagnóstica.

Úlcera del chiclero

L. mexicana · pabellón auricular
Contexto
Típica de trabajadores forestales de Centroamérica; ulcera el pabellón y, si alcanza el cartílago, duele y cura despacio.
Tratamiento
Es la excepción americana que la obra permite tratar con medidas locales por su baja tendencia a diseminar.

Cutánea difusa anérgica

Nódulos no ulcerados · carga parasitaria alta
Clínica
Nódulos múltiples que primero rodean la lesión inicial y luego se extienden de forma simétrica por cara y tronco.
Mecanismo
Anergia selectiva frente a Leishmania; prueba de Montenegro negativa y tejido repleto de amastigotes.
Agentes
L. aethiopica en África; L. amazonensis, L. mexicana y otras en América.

Recidivante y lupoide

Pápulas pardorrojizas sobre la cicatriz
Clínica
Meses o años después de la curación surgen pápulas escamosas en el borde de la cicatriz que, al confluir, imitan un lupus vulgar o una sarcoidosis.
Laboratorio
Pocos parásitos y respuesta celular intacta, lo que explica la frecuencia de falsos negativos en el frotis.

Leishmaniasis dérmica post-kala-azar

Tras la visceral · India, África oriental
Clínica
Máculas hipopigmentadas, pápulas o nódulos en cara y superficies de extensión, meses o años después de una kala-azar tratada.
Por qué tratar
En la India persiste sin tendencia a regresar, a diferencia de la sudanesa, que suele resolverse sola; convierte al paciente en reservorio y se trata como la visceral.

Pruebas que confirman el diagnóstico

Frotis e impronta con Giemsa

Rápido · depende del observador
Muestra
Raspado del borde activo, frotis por incisión, aspirado con aguja o impronta del tejido biopsiado.
Hallazgo
Amastigotes de 2–4 μm con cinetoplasto, libres o dentro de histiocitos.
Límite
No identifica la especie y falla con pocos parásitos.

Histología e inmunohistoquímica

CD1a (clon MTB1) tiñe amastigotes
Patrón
Infiltrado de linfocitos, células plasmáticas e histiocitos que puede simular un linfoma B; en lesiones antiguas, granulomas tuberculoides con escasos parásitos.
Ayuda
La tinción CD1a resalta amastigotes, sobre todo de especies del Viejo Mundo, y ayuda a descartar histoplasmosis.

PCR

Técnica de referencia · tipifica especie
Ventaja
La más sensible y cuantificable; funciona en tejido fijado en formol y, mediante polimorfismos de restricción o secuenciación, identifica la especie.
Hisopo
La toma con hisopo de la úlcera, sin biopsia, ha mostrado sensibilidad muy alta en una serie europea.
Trampa
Puede seguir positiva tras la curación por persistencia de parásitos; no es prueba de curación.

Cultivo, serología y Montenegro

Apoyos con indicación limitada
Cultivo
Lento pero sensible; permite tipificar y estudiar sensibilidad a fármacos.
Serología
Inútil en la lesión simple; útil en formas mucocutáneas o difusas y, con títulos altos, en la visceral.
Montenegro
Mide inmunidad celular, queda positiva de por vida y no está disponible en Europa según la obra.

Otras protozoosis con expresión cutánea o mucosa

Tricomoniasis

T. vaginalis · ITS
Clínica
Flujo, escozor y dispareunia; cuello «en fresa» en la colposcopia; en el varón, uretritis no gonocócica o balanopostitis.
Diagnóstico
Amplificación de ácidos nucleicos en exudado o primera orina; el examen en fresco aprovecha la motilidad del flagelado, pero es poco sensible.
Tratamiento
Nitroimidazol, tratamiento de la pareja y comprobación de curación por amplificación no antes de dos semanas.

Amebiasis cutánea

E. histolytica · perianal y genital
Clínica
Úlcera bien delimitada de borde elevado y halo eritematoso, nódulos purulentos o fístulas, por extensión desde el intestino.
Biopsia
Trofozoítos de 12–20 μm en la dermis, con núcleo excéntrico y a veces hematíes fagocitados.
Matiz
Solo el análisis de ADN separa E. histolytica de E. dispar, que no invade.

Acantamebiasis

Agua y suelo · inmunodeprimidos
Piel
Úlceras crónicas inespecíficas en personas con sida, el mismo terreno en que causan encefalitis granulomatosa.
Ojo
Queratitis muy dolorosa y unilateral en portadores de lentes de contacto con mala higiene.

Rinosporidiosis

Rhinosporidium seeberi · pólipos nasales
Clínica
Nódulos indoloros que crecen hasta pólipos rojizos friables en fosas nasales y boca, asociados al agua dulce estancada.
Diagnóstico
No se cultiva; la biopsia muestra esporangios de 100–400 μm cargados de endosporas.
Tratamiento
Extirpación con electrocoagulación de la base; recidiva con frecuencia.
Segunda mirada

Contrastes que resuelven la duda

Cuatro comparaciones que resuelven la mayoría de las dudas ante una úlcera crónica sospechosa de leishmaniasis.

Lesión simple frente a lesión compleja

Simple
Una o pocas lesiones pequeñas del Viejo Mundo, lejos de cara y articulaciones, sin satélites ni linfangitis y sin tratamientos fallidos.
Compleja
Más de tres lesiones o mayores de 4 cm, localización facial o articular, diseminación linfática, afectación mucosa o fracaso previo.
Consecuencia
La simple admite observación o tratamiento local; la compleja, según la obra, se trata por vía sistémica.

Viejo Mundo frente a Nuevo Mundo

Vector
Phlebotomus en Europa, Asia y África; Lutzomyia y Psychodopygus en América.
Historia natural
Curación espontánea frecuente en el Viejo Mundo; en América, mayor agresividad y riesgo mucoso tardío por el subgénero Viannia.
Decisión
La tipificación de especie es deseable en el primero y obligatoria en el segundo antes de elegir fármaco.

Leishmaniasis frente a otras úlceras crónicas de zona expuesta

Carcinoma epidermoide
Úlcera queratósica en piel fotoexpuesta de un adulto mayor; la biopsia separa ambos, y la leishmaniasis puede incluso remedar un linfoma.
Pioderma gangrenoso
Mucho más doloroso, con borde socavado; tratarlo con inmunosupresión sin descartar el parásito empeora una leishmaniasis.
Infecciones
Micobacterias, sífilis, piodermas estafilocócicas y micosis profundas exigen cultivo y biopsia en paralelo.

Forma visceral frente a forma cutánea

Inmunidad
La cutánea conserva una respuesta celular eficaz; la visceral carece de ella y muestra predominio Th2.
Laboratorio
Montenegro positiva y serología escasa en la cutánea; Montenegro negativa y títulos altos en la visceral, con prueba rápida rK39 muy sensible.
Piel
En la visceral la piel aporta poco: hiperpigmentación grisácea, xerosis, caída del pelo, púrpura y estomatitis.
Escenarios clínicos

Qué haría en consulta

Elaboración editorial propia de DermRX: escenarios construidos al integrar la lectura con guías, consensos y literatura vigentes. No proceden de la obra ni sustituyen al juicio clínico.

Si un viajero que volvió de Bolivia hace tres meses consulta por una úlcera indolora en la pierna que no cede con antibióticos

Tomaría biopsia del borde para histología y PCR con tipificación de especie, y una muestra en fresco para cultivo. Exploraría fosas nasales y mucosa oral aunque no tuviera síntomas. Al tratarse de leishmaniasis americana, con riesgo de afectación mucosa años después, plantearía tratamiento sistémico con un centro de referencia y le explicaría que vigile la nariz durante años.

Si una paciente con enfermedad de Crohn en tratamiento con adalimumab, residente en la costa mediterránea, presenta una placa infiltrada y costrosa en la mejilla

Pensaría en leishmaniasis por L. infantum favorecida por el anti-TNF y la confirmaría con biopsia y PCR. La consideraría lesión compleja por la localización facial y la inmunosupresión. Decidiría con digestivo si mantener el biológico: en la serie multicéntrica española, suspenderlo no mejoró la curación y empeoró la enfermedad de base en casi la mitad de quienes lo suspendieron.

Si un niño de 6 años de la Comunidad Valenciana tiene desde hace dos meses una única pápula costrosa de 1 cm en la mejilla

Confirmaría el diagnóstico con frotis y PCR, idealmente de hisopo para evitar la biopsia. La obra trataría por vía sistémica toda lesión facial por considerarla compleja, pero en una pápula única y pequeña por especie del Viejo Mundo la guía francesa de 2026 admite la paromomicina tópica salvo junto a mucosas; hablaría con la familia de la cicatriz y priorizaría un tratamiento local tolerable.

Si una embarazada de 20 semanas presenta una lesión ulcerada compatible con leishmaniasis cutánea adquirida en Marruecos

Confirmaría el parásito y la especie, porque el tratamiento no es urgente. Evitaría la vía sistémica, que la obra considera posiblemente contraindicada; la miltefosina es teratógena. Si la lesión fuera simple, preferiría la observación o medidas físicas locales como la crioterapia o el calor, y cualquier fármaco lo decidiría con obstetricia.

Si un varón con uretritis no gonocócica recurrente y balanopostitis tiene una pareja con flujo vaginal

Pediría amplificación de ácidos nucleicos para Trichomonas en primera orina, junto con gonococo y clamidia, porque el examen en fresco rinde poco en el varón. Trataría al paciente y a su pareja con metronidazol y comprobaría la curación por amplificación pasadas al menos dos semanas; ante persistencia, descartaría primero una reinfección antes de sospechar resistencia.

Si un paciente con infección por el VIH y diarrea crónica presenta una úlcera perianal de borde elevado y halo eritematoso

Incluiría la amebiasis cutánea por extensión desde el intestino. Biopsiaría el borde buscando trofozoítos con hematíes fagocitados y solicitaría estudio de heces con técnica molecular para separar E. histolytica de E. dispar, además de serología y ecografía hepática. Coordinaría con enfermedades infecciosas el metronidazol y el amebicida luminal que suele añadirse después para eliminar los quistes, y descartaría otras ITS ulcerativas.

Detalles que cambian la conducta

Perlas de examen y de consulta

◆Los flebótomos vuelan bajo y de noche

Por eso la obra señala que dormir en plantas elevadas, usar mosquiteras de malla fina, repelentes y ropa que cubra la piel reducen las picaduras. No hay vacuna humana; la canina ya se usa en veterinaria.

◆PCR positiva no significa fracaso

El ADN del parásito persiste en el tejido tras la curación clínica, de modo que la respuesta se juzga por la reepitelización y la desaparición del borde infiltrado. La extirpación de una cicatriz antigua puede reactivar la infección.

◆CD1a no es solo de la célula de Langerhans

El anticuerpo anti-CD1a (clon MTB1) marca amastigotes en el tejido, con buena sensibilidad para especies del Viejo Mundo, y ayuda cuando el Giemsa es dudoso o hay que excluir histoplasmosis.

◆Erisipela facial en la mujer mayor

La forma erisipeloide del Viejo Mundo se presenta como placas eritematosas infiltradas centrofaciales y predomina en mujeres posmenopáusicas; se confunde con celulitis o rosácea y obliga a biopsiar.

◆El tratamiento puede esperar a la especie

Salvo en la mucosa o en el inmunodeprimido con lesiones progresivas, la leishmaniasis cutánea no es una urgencia: conviene tener tipificación antes de elegir fármaco y no iniciar un tratamiento empírico que luego haya que cambiar.

◆Tricomonas en el varón: buscar en orina

El examen en fresco es útil en la mujer pero rinde poco en el varón; la amplificación en primera orina o exudado uretral es la vía práctica, y la serología no tiene papel.

◆El rinosporidio no es un protozoo

La obra lo incluye por tradición, pero los estudios de ARN ribosómico lo sitúan en un grupo de parásitos acuáticos entre animales y hongos. Lo que importa en consulta no cambia: biopsia y cirugía.

Contraste con fuentes actuales

Actualización DermRX

Qué ha cambiado entre la obra (2022) y octubre de 2026, y qué conviene matizar con la literatura posterior.

Actualización DermRXLa paromomicina tópica gana terreno en la escalera local

La obra situaba la infiltración de antimonial con crioterapia como primera opción en la lesión simple y advertía de la irritación de la paromomicina. La guía francesa de 2026 propone usar la paromomicina tópica de forma amplia, también con hasta diez lesiones y en lesiones mayores de 4 cm, con la proximidad a mucosas como principal contraindicación, y considera la crioterapia, sobre todo con antimoniato de meglumina intralesional, una opción para lesiones localizadas del Viejo Mundo sin riesgo mucoso. Completan su algoritmo, pensado para Francia, la pentamidina en infecciones por L. guyanensis y la anfotericina B liposomal ante fracaso, L. infantum en inmunodeprimidos o lesiones mucosas o rápidas en Sudamérica.

Fuente: Blaizot R, et al. Ann Dermatol Venereol. 2026;153(2):103503. PMID: 42025013.

Actualización DermRXAntimonial sistémico: menos eficaz de lo que su tradición sugiere

La obra enumeraba antimoniales, miltefosina, anfotericina B liposomal y azoles relegando los azoles, pero sin una jerarquía clara entre los demás. El metaanálisis de 2026 en JEADV, con 83 estudios y 4603 pacientes, estima curación del 59 % con antimoniato de meglumina, 77 % con anfotericina B liposomal, 75 % con miltefosina, 70 % con itraconazol y 36 % con ketoconazol, aunque los propios autores consideran insuficiente la evidencia comparativa. En la forma americana, otro metaanálisis encuentra con miltefosina mejor respuesta precoz que con meglumina, sin diferencia a los seis meses y con perfiles de toxicidad distintos.

Fuente: Egg M, et al. J Eur Acad Dermatol Venereol. 2026. PMID: 42706963. Vieira ACP, et al. An Bras Dermatol. 2026;101(1):501253. PMID: 41512530.

Actualización DermRXBiológicos y leishmaniasis: dato español para decidir

La obra mencionaba la inmunosupresión como factor de persistencia y recidiva. El estudio CLINI-AEDV reunió 71 casos en pacientes con biológicos, con la enfermedad inflamatoria intestinal como indicación más frecuente (33,8 %): el 40 % tenía lesiones multifocales y los fracasos fueron mucho más frecuentes en la forma mucocutánea (50 %) que en la cutánea (8,1 %). Suspender el biológico no cambió la tasa de curación y empeoró la enfermedad de base en el 44,7 % de quienes lo suspendieron. En España, además, se ha documentado un ciclo silvestre con liebres como reservorio.

Fuente: Ciudad A, et al. Acta Derm Venereol. 2026;106. PMID: 41814916. Jiménez M, et al. Parasitol Res. 2013;112(7):2453-9. PMID: 23535889.

Actualización DermRXEl hisopo con PCR puede sustituir a la biopsia como primera muestra

La obra reservaba el diagnóstico molecular para biopsias, aspirados o raspados. En una serie retrospectiva italiana de 29 casos, la PCR sobre hisopo cutáneo, en los pacientes en que se empleó, tuvo una sensibilidad del 100 % (IC 95 %: 73,5–100) frente al conjunto de técnicas de referencia, y detectó casos que la histología o el frotis habrían pasado por alto. Los autores proponen el hisopo como prueba inicial y la biopsia cuando el diagnóstico diferencial incluya tumores; la cifra procede de una muestra pequeña y necesita confirmación.

Fuente: Barbiero A, et al. Trop Med Infect Dis. 2025;10(6):158. PMID: 40559725.

Actualización DermRXTricomoniasis en la mujer: siete días mejor que dosis única

La obra presentaba como equivalentes 2 g de metronidazol en dosis única y 500 mg dos veces al día durante 7 días. Un ensayo aleatorizado en 623 mujeres sin VIH mostró persistencia del parásito en el 11 % con la pauta de 7 días frente al 19 % con la dosis única, y sus autores la recomiendan como preferente. Un análisis conjunto de dos ensayos (795 mujeres) confirmó menos fracasos con la pauta de 7 días; la diferencia fue significativa sin VIH y quedó en el límite con VIH. La guía de los CDC de 2021 actualizó el tratamiento de T. vaginalis, y la guía europea IUSTI/OMS lo aborda dentro del flujo vaginal.

Fuente: Kissinger P, et al. Lancet Infect Dis. 2018;18(11):1251-1259. PMID: 30297322. Workowski KA, et al. MMWR Recomm Rep. 2021;70(4):1-187. PMID: 34292926. Frechtling D, et al. Sex Transm Dis. 2024;51(1):61-64. PMID: 37921835. Sherrard J, et al. Int J STD AIDS. 2018;29(13):1258-1272. PMID: 30049258.

Actualización DermRXRinosporidiosis: un parásito acuático, no un protozoo

La obra incluía Rhinosporidium seeberi entre los protozoos. El análisis del ARN ribosómico 18S lo sitúa en el clado DRIP de parásitos de peces, entre la divergencia de animales y hongos, lo que concuerda con su resistencia al cultivo y con su asociación al baño en agua estancada. El tratamiento de primera línea sigue siendo la extirpación total con electrocoagulación de la base; la dapsona se ha descrito con remisiones en algunos pacientes.

Fuente: Töz S. Turkiye Parazitol Derg. 2020;44(4):258-260. PMID: 33269573.
Recursos relacionados

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Fuentes

Referencias

Lectura de referencia

von Stebut. Capítulo 22, «Infecciones por protozoos». En: Plewig G, French LE, Ruzicka T, Kaufmann R, Hertl M, editores. Braun-Falco’s Dermatology. 4.ª ed. Berlín: Springer; 2022 (Springer Reference Medicine). Consultado en su edición original en inglés.

Fuentes consultadas para contrastar y actualizar

  1. Blaizot R, Pasquier G, Picherit-Steinbrucker P, et al. Cutaneous leishmaniasis: 2026 guidelines for diagnosis and treatment. Ann Dermatol Venereol. 2026;153(2):103503. PMID: 42025013.
  2. Egg M, Wienand D, Harpain L, et al. Systemic treatment of cutaneous leishmaniasis: a systematic review and meta-analysis. J Eur Acad Dermatol Venereol. 2026. doi:10.1111/jdv.70711. PMID: 42706963.
  3. Vieira ACP, Lins FC, Baquião AC. Comparison of meglumine antimoniate versus miltefosine in the treatment of new world cutaneous leishmaniasis: a systematic review and meta-analysis. An Bras Dermatol. 2026;101(1):501253. PMID: 41512530.
  4. Ciudad A, Pujol RM, Gallardo F, et al. Cutaneous leishmaniasis in patients under biologic therapies: a Spanish CLINI-AEDV multicentre study. Acta Derm Venereol. 2026;106. doi:10.2340/actadv.v106.adv-2025-0132. PMID: 41814916.
  5. Jiménez M, González E, Iriso A, et al. Detection of Leishmania infantum and identification of blood meals in Phlebotomus perniciosus from a focus of human leishmaniasis in Madrid, Spain. Parasitol Res. 2013;112(7):2453-9. PMID: 23535889.
  6. Barbiero A, Aiello A, Ciccone N, et al. Molecular assays on cutaneous swabs as an effective, non-invasive diagnostic technique for cutaneous leishmaniasis: results from a retrospective study conducted in Italy. Trop Med Infect Dis. 2025;10(6):158. PMID: 40559725.
  7. Mortazavi H, Firooz A, Khatami A, et al. Erysipeloid cutaneous leishmaniasis in the Old World: a systematic review. Int J Dermatol. 2026;65(5):936-946. PMID: 41293903.
  8. Kissinger P, Muzny CA, Mena LA, et al. Single-dose versus 7-day-dose metronidazole for the treatment of trichomoniasis in women: an open-label, randomised controlled trial. Lancet Infect Dis. 2018;18(11):1251-1259. PMID: 30297322.
  9. Workowski KA, Bachmann LH, Chan PA, et al. Sexually transmitted infections treatment guidelines, 2021. MMWR Recomm Rep. 2021;70(4):1-187. PMID: 34292926.
  10. Frechtling D, Chopra S, Ratnayake A, Kissinger PJ. The association between human immunodeficiency virus and bacterial vaginosis and metronidazole treatment failure for Trichomonas vaginalis. Sex Transm Dis. 2024;51(1):61-64. PMID: 37921835.
  11. Sherrard J, Wilson J, Donders G, Mendling W, Jensen JS. 2018 European (IUSTI/WHO) International Union against sexually transmitted infections (IUSTI) World Health Organisation (WHO) guideline on the management of vaginal discharge. Int J STD AIDS. 2018;29(13):1258-1272. PMID: 30049258.
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DermRX · Revisión técnica por muestreo: · Alcance y estados editoriales. No equivale a una revisión clínica global.