Lectura

Leishmaniasis y otros protozoos en la piel: confirmar el parásito, identificar la especie y decidir entre tratamiento local o sistémico

Estado en los registros: Validación incompletaRevisión clínica comunicada por el responsable: realizada para el contenido actualFecha de revisión clínica no registrada en los metadatos
Inicio del contenido clínico
Lectura clínica · Leishmaniasis y protozoos

Leishmaniasis y otros protozoos en la piel: confirmar el parásito, identificar la especie y decidir entre tratamiento local o sistémico

Sobre el capítulo 176, «Leishmaniasis y otras infecciones por protozoos» (von Stebut) · Dermatología de Fitzpatrick, 9.ª ed., 2019

La leishmaniasis cutánea no es una rareza importada: Leishmania infantum es endémica en España y los pacientes con anti-TNF la expresan con lesiones mayores y más tórpidas. Esta lectura ordena qué pista clínica sugiere cada forma, cómo obtener una muestra que confirme el parásito, cuándo basta el tratamiento local y cuándo hace falta el sistémico, y repasa los demás protozoos con signo cutáneo útil. Actualizada a octubre de 2026.

Úlcera volcaniformeBiopsia del bordePCR y especieLocal o sistémicoProtozoos importados

Obra de referencia: Kang S, Amagai M, Bruckner AL, Enk AH, Margolis DJ, McMichael AJ, Orringer JS (eds.), Fitzpatrick’s Dermatology, 9.ª ed. (McGraw-Hill Education, 2019). Síntesis editorial DermRX actualizada a octubre de 2026 · Revisión clínica individual pendiente · 21 min de lectura.

Ideas esenciales

En 20 segundos

  • La leishmaniasis es un espectro modulado por la especie y por la inmunidad celular: una respuesta Th1 eficaz produce la lesión localizada que cura sola, la anergia produce la forma difusa cargada de parásitos y una respuesta exuberante y mixta explica la destrucción mucosa.
  • La lesión típica es una pápula que en semanas se convierte en nódulo o placa con úlcera crateriforme indolora de borde elevado y costra adherente, en zona expuesta a la picadura nocturna del flebótomo; muchas variantes morfológicas confunden con carcinomas, micobacterias o piodermas.
  • El diagnóstico se confirma siempre antes de tratar: biopsia del borde infiltrado repartida entre improntas con Giemsa, histología y cultivo o, mejor, PCR, que además permite identificar la especie y orientar el fármaco.
  • Las lesiones pequeñas, escasas, no faciales y de especies sin riesgo mucoso admiten tratamiento local (antimonial intralesional, crioterapia, termoterapia, paromomicina); las lesiones múltiples, grandes, en cara o articulaciones, la diseminación linfática, la afectación mucosa y la inmunodepresión exigen tratamiento sistémico.
  • Las especies del subgénero Viannia de América pueden reaparecer en la mucosa nasal años después de curar la úlcera; por eso el viajero procedente de Centroamérica o Sudamérica necesita especie identificada y exploración nasal en el seguimiento.
  • Fuera de la leishmaniasis, el dermatólogo reconoce protozoos por señales concretas: chancro tripanosómico y eritemas anulares en la enfermedad del sueño, chagoma y signo de Romaña en Chagas, úlcera perianal destructiva en la amebiasis, placa centrofacial con clínica neurológica en Balamuthia y cuadro similar a dermatomiositis en la toxoplasmosis.
Lo que merece la pena retener

Claves de la lectura

1

La especie, no la morfología, decide el pronóstico y el fármaco

Ninguna lesión permite adivinar la especie, y de ella dependen el riesgo de afectación mucosa, la tendencia a curar sola y la respuesta a cada fármaco. L. major suele dar úlceras húmedas múltiples con adenopatías; L. tropica, lesiones secas faciales con recurrencias; L. aethiopica, mayor riesgo de forma difusa; L. infantum, en el adulto mediterráneo, lesiones cutáneas autolimitadas. En el Nuevo Mundo, L. mexicana se queda en la piel y L. braziliensis o L. panamensis pueden alcanzar la mucosa. Por eso la PCR con tipificación no es un lujo académico, sino la base de la decisión terapéutica.

2

Una sola muestra bien tomada rinde más que varias superficiales

El parásito vive en los macrófagos del borde activo, no en el fondo necrótico ni en la costra. La biopsia del margen infiltrado puede dividirse en tres usos: impronta sobre portaobjetos teñida con Giemsa, estudio histológico y cultivo o PCR. Según la obra, el frotis acierta en la mitad a cuatro quintas partes de los casos, el cultivo en medio bifásico ronda el 50 % y depende del laboratorio, y aun combinando técnicas el parásito no se ve en un 10–20 %. La PCR rescata sobre todo las lesiones crónicas, pobres en amastigotes.

3

La histología cambia con el tiempo: muchos amastigotes al principio, granuloma después

En la lesión reciente predomina un infiltrado denso de histiocitos parasitados, células plasmáticas y linfocitos, con amastigotes de 2–6 µm cuyo cinetoplasto en barra se tiñe con Giemsa. Con la evolución, los parásitos escasean y el cuadro se vuelve un granuloma tuberculoide no caseificante indistinguible de otras granulomatosas. Una biopsia «granulomatosa inespecífica» en un paciente de zona endémica no descarta leishmaniasis: obliga a PCR sobre tejido. En la forma difusa, en cambio, los macrófagos vacuolados están repletos y el diferencial es la lepra lepromatosa.

4

Tratar en local o en sistémico es una decisión de criterios, no de costumbre

La obra define la lesión «compleja» que pide tratamiento sistémico: más de tres lesiones, alguna mayor de 4 cm, localización facial o articular, diseminación linfática esporotricoide o satélites, lesiones persistentes, recidivantes o difusas, afectación mucosa o visceral e inmunodepresión. Fuera de esos supuestos, y si la especie no tiene riesgo mucoso, el tratamiento local es adecuado y, en muchas lesiones por L. major o L. mexicana, incluso la observación, porque curan en meses. En el embarazo la toxicidad sistémica inclina hacia lo local.

5

Los antimoniales funcionan, pero su toxicidad obliga a vigilar

El antimoniato de meglumina y el estibogluconato sódico siguen siendo el eje del tratamiento sistémico. Sus efectos adversos dependen de la dosis y revierten al suspender, pero no son menores: mialgias y artralgias, pancreatitis, hepatitis, mielosupresión y prolongación del QT. Antes y durante el ciclo sistémico conviene electrocardiograma, enzimas pancreáticas y hepáticas y hemograma. La vía intralesional evita buena parte de esa toxicidad, y un ensayo posterior a la obra la sitúa como primera línea razonable en pacientes seleccionados con leishmaniasis cutánea americana.

6

La afectación mucosa empieza por la nariz y se busca activamente

La leishmaniasis mucocutánea puede aparecer uno a cinco años después de curar la úlcera primaria, sobre todo con especies Viannia adquiridas en Bolivia, Brasil o Perú. Debuta con obstrucción nasal, epistaxis, rinorrea y costras o úlceras en el tabique; sin tratamiento perfora el tabique y deforma la pirámide nasal, y puede extenderse a paladar y laringe. El hueso suele respetarse, dato útil frente a otros procesos destructivos. Ante cualquier antecedente de viaje con úlcera curada, preguntar por síntomas nasales y explorar el tabique.

7

La inmunodepresión transforma la leishmaniasis en una enfermedad atípica y recurrente

Con VIH avanzado, trasplante o fármacos inmunosupresores aumentan la diseminación, la afectación visceral y las recaídas tras el tratamiento. En la coinfección por VIH, sobre todo descrita en el sur de Europa con L. infantum, las lesiones pueden simular dermatofibromas o sarcoma de Kaposi, y el parásito puede colonizar lesiones de Kaposi. La obra recomienda tratamiento sistémico en el inmunodeprimido. Las series españolas recientes en pacientes con anti-TNF añaden matices sobre si suspender el biológico, recogidos en la actualización.

Repaso organizado

Forma por forma, prueba por prueba y escalón por escalón

Primero las formas clínicas de leishmaniasis con la pista que las delata, después cómo confirmarlas, luego la escalera terapéutica y, al final, los demás protozoos que dejan una señal cutánea reconocible.

Formas clínicas de leishmaniasis y su pista

Leishmaniasis cutánea localizada aguda

Zona expuesta · cura en meses
Pista
Pápula que crece durante semanas hasta nódulo o placa ulcerada, indolora, con borde elevado y costra adherente; a veces satélites, cordón linfático esporotricoide o hipoestesia local.
Variantes
Formas eccematoides, psoriasiformes, erisipeloides, verrugosas, queloideas, paroniquiales o anulares; las lesiones maduras se alargan siguiendo los pliegues cutáneos.
Evolución
La mayoría cura sola en menos de un año dejando cicatriz atrófica, pálida y de borde hiperpigmentado; la sobreinfección bacteriana es frecuente.

Formas crónica, recidivante y lupoide

Más de un año · pocos parásitos
Crónica
Se habla de forma crónica cuando la lesión persiste más de un año; placas induradas, descamativas o verrugosas, con escasos amastigotes en la biopsia.
Recidivante
Pápulas eritematodescamativas de aspecto en «jalea de manzana» en el borde de una cicatriz antigua, sobre todo por L. tropica; suele reflejar reactivación de parásitos persistentes, a veces tras traumatismo o corticoide tópico.
Lupoide
Placa facial persistente que simula lupus vulgar o lupus eritematoso discoide; sin PCR el diagnóstico puede retrasarse años y acabar en mutilación.

Leishmaniasis cutánea difusa

Anergia · simula lepra lepromatosa
Pista
Nódulos no ulcerados, numerosos y cargados de parásitos, de predominio en zonas expuestas y cara, que pueden confluir en facies leonina, sin afectación visceral.
Mecanismo
Falta de respuesta celular específica: la intradermorreacción de Montenegro es negativa; en el VIH avanzado puede haber cientos de lesiones con cualquier especie.
Curso
Progresivo, con recaídas tras el tratamiento; la histología muestra macrófagos vacuolados repletos de amastigotes.

Leishmaniasis mucocutánea

Especies Viannia · tabique nasal
Pista
Obstrucción nasal, epistaxis y costras o úlcera septal meses o años después de una úlcera cutánea, a menudo ya curada.
Riesgo
Viajeros o migrantes de Bolivia, Brasil y Perú con L. braziliensis, L. panamensis o L. guyanensis; en el Viejo Mundo es rara y de mejor pronóstico, aunque en España se describe con L. infantum en pacientes con biológicos.
Gravedad
Perforación septal, deformidad nasal, extensión a labios, paladar o laringe; la obstrucción faríngea y la sobreinfección explican la mortalidad.

Leishmaniasis visceral y dérmica post-kala-azar

Sistema reticuloendotelial · piel tardía
Visceral
Fiebre prolongada, esplenomegalia, pancitopenia e hipergammaglobulinemia; en piel, hiperpigmentación cenicienta, petequias e ictericia. Sin tratamiento es mortal.
Post-kala-azar
Máculas, pápulas o nódulos que aparecen meses o años después de tratar la forma visceral, sobre todo en India y Sudán; los pacientes actúan como reservorio.
En España
L. infantum causa la forma visceral en niños y en inmunodeprimidos, incluida la coinfección por VIH.

Cómo confirmar el parásito

Impronta y frotis

Giemsa · resultado rápido
Técnica
Presionar varias veces la cara cruenta de la biopsia sobre un portaobjetos, o extender un raspado o aspirado del borde, fijar con metanol y teñir con Giemsa.
Rendimiento
Según la obra, acierta en la mitad a cuatro quintas partes de los casos y supera a la hematoxilina-eosina para ver amastigotes; rinde más en lesiones recientes.

Histología

Amastigotes con cinetoplasto
Precoz
Infiltrado difuso de histiocitos parasitados, plasmocitos (a veces con cuerpos de Russell) y linfocitos; amastigotes intra y extracelulares.
Tardía
Granuloma tuberculoide no caseificante con parásitos escasos; puede haber hiperplasia epidérmica, úlcera y pérdida de fibras elásticas en la cicatriz.
Diferencial
Histoplasma tiene halo claro, los cuerpos de Donovan del granuloma inguinal son capsulados y el rinoescleroma muestra células de Mikulicz.

PCR y tipificación

Prueba más sensible · da la especie
Uso
Sobre tejido fresco, raspado o aspirado; es la técnica más sensible cuando hay pocos parásitos (lesiones crónicas, mucosas, lupoides).
Especie
Junto con el análisis de isoenzimas del cultivo permite identificar la especie, imprescindible ante lesiones adquiridas en América.
Matiz
Pueden darse falsos positivos y la tipificación de especies americanas no siempre es sencilla; interpretar con la clínica.

Cultivo, serología y Montenegro

Valor limitado en la forma cutánea
Cultivo
Medio bifásico a temperatura ambiente; tarda días o semanas, sensibilidad próxima al 50 % y necesario para el análisis de isoenzimas.
Serología
Inútil en la forma cutánea por títulos bajos y reacciones cruzadas con lepra, paludismo y otros tripanosomátidos; su utilidad se limita a la sospecha de forma visceral.
Montenegro
Detecta exposición, no enfermedad activa; negativa en la forma difusa y en lesiones recientes, y el antígeno no está disponible en la mayoría de países.

Escalera terapéutica

Tratamiento local

Lesión simple · especie sin riesgo mucoso
Opciones
Antimonial intralesional (solo o con crioterapia), crioterapia, termoterapia, paromomicina tópica, curetaje o escisión de lesiones aisladas, terapia fotodinámica.
Indicación
Pocas lesiones pequeñas, no inflamadas, fuera de cara y articulaciones, en paciente inmunocompetente y sin especie de riesgo mucoso.
Embarazo
La obra lo considera preferible por la toxicidad de los fármacos sistémicos; decisión compartida con obstetricia.

Antimoniales pentavalentes sistémicos

Eje clásico · vigilar toxicidad
Lugar
Primera opción en la obra para L. braziliensis y alternativa en casi todas las especies; la resistencia es un problema en India e Irán.
Toxicidad
Mialgias, pancreatitis, hepatitis, mielosupresión y prolongación del QT, dependientes de la dosis; exigen controles analíticos y electrocardiográficos.
Matiz 2026
La pentoxifilina asociada que propone la obra no ha demostrado beneficio añadido en la revisión Cochrane posterior.

Miltefosina oral

Vía oral · teratógena
Lugar
Alternativa oral eficaz en muchas especies del Viejo y del Nuevo Mundo; en ensayos americanos su tasa de curación fue comparable a la del antimonial.
Seguridad
Náuseas, vómitos y diarrea frecuentes; la obra advierte de toxicidad reproductiva en animales, por lo que exige anticoncepción eficaz y se evita en el embarazo.

Anfotericina B liposomal

Intravenosa · menos nefrotóxica
Lugar
Primera opción en la obra para L. infantum, tanto en la forma cutánea que requiere tratamiento sistémico como en la visceral.
Seguridad
Menor toxicidad renal que la anfotericina convencional, que asocia fiebre, hipotensión, flebitis, anemia y nefrotoxicidad.

Otros protozoos con señal cutánea

Tripanosomiasis africana

Mosca tsé-tsé · enfermedad del sueño
Piel
Chancro doloroso de 2–5 cm con escara en el punto de picadura, más típico de la forma de Rodesia; semanas después, eritemas anulares evanescentes en el tronco (tripánides) y edema facial.
Pista
Adenopatía cervical posterior (signo de Winterbottom) en la forma gambiense; hiperestesia profunda retardada (signo de Kerandel) en la fase neurológica.
Conducta
Frotis sanguíneo o de chancro y punción lumbar para estadificar; manejo en unidad de medicina tropical.

Enfermedad de Chagas

T. cruzi · triatominos
Piel
Chagoma inflamatorio en la puerta de entrada, exantema morbiliforme transitorio y edema palpebral unilateral con conjuntivitis (signo de Romaña).
Reactivación
Tras un trasplante de órgano o con inmunodepresión, la infección latente puede reactivarse con nódulos subcutáneos dolorosos, a veces ulcerados y diseminados.
Sistémico
Una fracción de los infectados desarrolla años después miocardiopatía, megaesófago o megacolon; benznidazol y nifurtimox son los fármacos disponibles.

Amebiasis cutánea

E. histolytica · úlcera destructiva
Pista
Úlcera dolorosa, maloliente y de crecimiento rápido, con fondo hemorrágico y bordes socavados, perianal, genital, periestomal o sobre fístulas y drenajes; en lactantes con diarrea, en el área del pañal.
Biopsia
Trofozoítos de 20–50 µm con núcleo excéntrico y eritrofagocitosis entre necrosis e infiltrado mixto.
Conducta
Pronóstico grave sin tratamiento; metronidazol seguido de un amebicida luminal, según la obra.

Amebas de vida libre

Acanthamoeba · Balamuthia
Pista
Pápulas, nódulos, úlceras o celulitis en inmunodeprimidos; una placa centrofacial asintomática con clínica neurológica sugiere Balamuthia mandrillaris.
Biopsia
Infiltrado neutrofílico con granulomas o vasculitis; los trofozoítos se confunden con macrófagos y se resaltan con PAS o plata; PCR e inmunofluorescencia confirman.
Conducta
Enfermedad a menudo mortal; la obra describe mejores resultados con tratamiento combinado precoz, que debe dirigirse desde un centro de referencia.

Toxoplasmosis cutánea

Polimorfa · busca el músculo
Adquirida
Puede simular dermatomiositis o pitiriasis liquenoide, entre otros patrones; en un cuadro similar a dermatomiositis aguda conviene pedir serología de Toxoplasma.
Congénita
Púrpura, ictericia, eritrodermia y lesiones en «magdalena de arándanos» por eritropoyesis dérmica; la coriorretinitis puede reactivarse años después.
Trasplante
Tras trasplante de progenitores hematopoyéticos puede imitar una enfermedad injerto contra huésped; la PCR distingue.
Segunda mirada

Contrastes que resuelven la duda

Los diagnósticos que de verdad se confunden con la leishmaniasis en consulta y el dato que permite separarlos antes de que lo haga el laboratorio.

Leishmaniasis cutánea frente a carcinoma basocelular, epidermoide o queratoacantoma

Historia
La leishmaniasis aparece semanas después de una estancia en zona endémica o en verano-otoño en España, crece en semanas y puede ser múltiple; el basocelular y el epidermoide crecen en meses o años en piel fotoexpuesta, pero el queratoacantoma también crece en semanas, así que la cronología no lo descarta.
Morfología
Úlcera crateriforme con costra adherente y borde infiltrado, a veces con cordón esporotricoide o satélites; el basocelular muestra borde perlado y telangiectasias, el queratoacantoma un tapón córneo central.
Biopsia
Pedir siempre PCR de Leishmania además de la histología cuando el infiltrado sea granulomatoso o plasmocitario y no haya atipia queratinocítica.

Leishmaniasis cutánea difusa frente a lepra lepromatosa

Clínica
Ambas dan nódulos múltiples y facies leonina; la leishmaniasis difusa conserva la sensibilidad y no engrosa nervios periféricos.
Histología
Macrófagos vacuolados en ambas: amastigotes con cinetoplasto visibles con Giemsa en la leishmaniasis, bacilos ácido-alcohol resistentes con Ziehl-Neelsen o Fite en la lepra.
Prueba
PCR de Leishmania o tinción para micobacterias en el mismo bloque resuelven la duda.

Leishmaniasis mucocutánea frente a granulomatosis con poliangitis y linfoma nasal

Antecedente
Úlcera cutánea previa, a menudo cicatrizada, adquirida en Sudamérica, frente a afectación renal, pulmonar o ANCA positivos en la granulomatosis.
Destrucción
La leishmaniasis suele respetar el hueso y afecta el tabique cartilaginoso; la destrucción ósea extensa orienta a linfoma o a otras causas.
Estudio
Biopsia profunda de mucosa con PCR de Leishmania, inmunohistoquímica y cultivos micológicos (paracoccidioidomicosis) y micobacterianos.

Leishmaniasis recidivante o lupoide frente a lupus vulgar y lupus eritematoso discoide

Aspecto
Las tres pueden dar pápulas en «jalea de manzana» o placas faciales cicatriciales; en la recidivante las pápulas rodean una cicatriz antigua de leishmaniasis.
Pista
Antecedente de úlcera previa en zona endémica frente a tuberculosis conocida o contactos; el lupus discoide muestra tapones foliculares y dermatoscopia folicular.
Prueba
Histología granulomatosa con pocos parásitos en la leishmaniasis: PCR sobre tejido, cultivo de micobacterias e inmunofluorescencia directa si se sospecha lupus.
Escenarios clínicos

Qué haría en consulta

Elaboración editorial propia de DermRX: escenarios construidos al integrar la lectura con guías, consensos y literatura vigentes. No proceden de la obra ni sustituyen al juicio clínico.

Si un paciente de 62 años con artritis reumatoide en tratamiento con un anti-TNF, residente en la costa mediterránea, tiene desde hace tres meses una placa ulcerada en la mejilla que no ha respondido a dos ciclos de antibiótico

Biopsiaría el borde infiltrado y pediría PCR de Leishmania además de la histología y los cultivos de micobacterias y hongos. Si se confirma, la localización facial y la inmunodepresión me harían valorar tratamiento sistémico o un intralesional prolongado, y decidiría con reumatología si mantener el biológico, sabiendo que las series españolas no muestran peores tasas de curación al mantenerlo.

Si un cooperante que volvió de Perú hace dos meses consulta por una úlcera indolora de 3 cm en la pierna con un cordón de nódulos ascendente

Pediría biopsia del borde para impronta, histología y PCR con identificación de especie, porque una especie Viannia cambia el plan. La diseminación esporotricoide y el riesgo mucoso me llevarían a tratamiento sistémico, coordinado con una unidad de medicina tropical, con exploración nasal basal y seguimiento clínico prolongado tras la curación.

Si una mujer embarazada de 20 semanas tiene en el antebrazo una lesión ulcerada de 1 cm, sin satélites, con PCR positiva para L. infantum

Le explicaría que es una forma localizada que tiende a curar sola y que, en una persona inmunocompetente, la afectación mucosa por esta especie es muy rara. Evitaría los fármacos sistémicos, sobre todo la miltefosina por su toxicidad reproductiva, y propondría observación con cura local o crioterapia, valorando con obstetricia cualquier opción intralesional y difiriendo lo demás al posparto si la lesión no progresa.

Si un hombre de 45 años que tuvo una úlcera cutánea tratada en Brasil hace cuatro años consulta por obstrucción nasal, epistaxis y costras persistentes

Exploraría el tabique y lo derivaría a otorrinolaringología para biopsia de mucosa con PCR de Leishmania, cultivos e inmunohistoquímica, sin olvidar la granulomatosis con poliangitis y el linfoma nasal. Si se confirma leishmaniasis mucosa, el tratamiento sería sistémico en una unidad con experiencia, con controles de toxicidad y vigilancia de la vía aérea.

Si un paciente en tratamiento intralesional por una leishmaniasis cutánea desarrolla una erupción de pápulas pequeñas, simétricas y asintomáticas en tronco y extremidades

Pensaría en una leishmánide, reacción de tipo id que según la obra suele resolverse en pocas semanas y no obliga a suspender el tratamiento. Revisaría la medicación por si fuera una toxicodermia y biopsiaría solo si la morfología no encaja o aparecen nódulos, para no confundirla con diseminación en un paciente inmunodeprimido.

Si un receptor de trasplante renal nacido en Bolivia presenta nódulos subcutáneos dolorosos y algunos ulcerados en extremidades

Incluiría la reactivación de la enfermedad de Chagas junto a micobacterias, hongos y nocardia. Pediría biopsia con cultivos y PCR, y contactaría con el equipo de trasplante y de enfermedades infecciosas para investigar parasitemia por T. cruzi; la situación exige manejo hospitalario y no un tratamiento empírico en consulta.

Detalles que cambian la conducta

Perlas de examen y de consulta

◆La costra no contiene el diagnóstico

Los amastigotes están en los macrófagos del borde infiltrado. Raspar la costra o biopsiar el centro necrótico explica muchos falsos negativos; la muestra debe tomarse del margen activo y repartirse entre impronta, histología y PCR.

◆El corticoide tópico puede despertar al parásito

La obra relaciona la reactivación de parásitos persistentes, años después de una aparente curación, con traumatismos o corticoides tópicos. Una «dermatitis» facial que empeora con corticoide en un paciente con cicatriz antigua merece biopsia.

◆La leishmánide no es un fracaso terapéutico

Es una erupción papular simétrica, asintomática y autolimitada que aparece en la forma aguda o recidivante, a veces durante el tratamiento. No justifica suspenderlo, aunque conviene descartar una toxicodermia por los fármacos concomitantes.

◆El flebótomo pica de noche y no vuela lejos

Mide menos de 3 mm, pica al anochecer y de noche y descansa al aire libre. Repelentes con DEET al 30–35 %, mosquiteras impregnadas con permetrina y dormir en pisos altos reducen el riesgo, según la obra.

◆En España el reservorio también tiene cuatro patas

El perro es el reservorio clásico de L. infantum y la obra cita los collares de deltametrina como medida de control. El brote de Fuenlabrada de 2009, con 758 casos cutáneos y viscerales y las liebres de un parque periurbano como reservorio, recuerda que la transmisión autóctona puede ser masiva fuera del ciclo canino.

◆Una lesión tipo Kaposi en VIH puede ser leishmaniasis

En la coinfección por VIH, la leishmaniasis da pápulas y nódulos que imitan dermatofibromas o sarcoma de Kaposi, e incluso coloniza lesiones de Kaposi. La biopsia con Giemsa o PCR evita atribuirlo todo al herpesvirus.

◆Urticaria con diarrea: piensa en el intestino

Giardiasis y criptosporidiosis se asocian a urticaria aguda o crónica y angioedema, y la amebiasis invasiva también puede acompañarse de urticaria. Ante urticaria con clínica digestiva o viaje reciente, el estudio de heces tiene sentido.

Contraste con fuentes actuales

Actualización DermRX

Qué ha cambiado entre la obra (2019) y octubre de 2026, y qué conviene matizar con la literatura posterior.

Actualización DermRXEspaña no es solo destino de leishmaniasis importada: hay focos autóctonos activos

La obra presenta el sur de Europa sobre todo a través de la coinfección por VIH. El brote de Fuenlabrada (Madrid), iniciado en 2009, sumó 758 casos cutáneos y viscerales y un estudio de 2015 detectó infección asintomática en una quinta parte de los residentes estudiados mediante estimulación de sangre total. La tipificación molecular muestra que Fuenlabrada y Bolonia concentran los principales focos europeos de leishmaniasis tegumentaria por L. infantum de los últimos 15 años, con poblaciones de parásitos distintas. En Fuenlabrada, el xenodiagnóstico demostró que las liebres del foco infectan al flebótomo, un reservorio silvestre distinto del perro. Una úlcera tórpida en un paciente que no ha viajado puede ser leishmaniasis.

Fuente: Ibarra-Meneses AV, et al. Euro Surveill. 2019;24(22):1800379. PMID: 31164191. Gritti T, et al. Infect Dis Poverty. 2025;14(1):41. PMID: 40420215. Molina R, et al. Vet Parasitol. 2012;190(1-2):268-271. PMID: 22677135.

Actualización DermRXEl antimonial intralesional gana terreno como primera línea, también en América

La obra reserva la terapia local para lesiones pequeñas sin riesgo de progresión mucosa y prefiere el antimonial sistémico para las especies americanas. En un ensayo de fase 3 multicéntrico brasileño de no inferioridad, tres infiltraciones de antimoniato de meglumina cada 14 días lograron una curación definitiva comparable a la del tratamiento sistémico de 20 días, con muchos menos efectos adversos clínicos, analíticos y electrocardiográficos y menos abandonos por toxicidad. Los autores concluyen que puede usarse como primera línea en pacientes seleccionados con leishmaniasis cutánea.

Fuente: Lyra MR, et al. Clin Infect Dis. 2023;77(4):574-582. PMID: 37100061.

Actualización DermRXAlgunos complementos de la obra no resisten la revisión sistemática

La tabla terapéutica del capítulo añade pentoxifilina al antimonial y cita la azitromicina entre las alternativas. La revisión Cochrane de 2020 sobre leishmaniasis americana (75 ensayos) encontró que añadir pentoxifilina al antimonial probablemente no mejora la curación, que la azitromicina oral cura menos que el antimonial y que una sola sesión de termoterapia es inferior al antimonial frente a L. panamensis y L. braziliensis. La miltefosina oral obtuvo tasas de curación similares a las del antimonial, con más náuseas y vómitos. La certeza global de la evidencia fue moderada o baja.

Fuente: Pinart M, et al. Cochrane Database Syst Rev. 2020;8(8):CD004834. PMID: 32853410.

Actualización DermRXAnti-TNF y leishmaniasis: lesiones mayores, pero suspender el biológico no parece necesario

La obra se limita a señalar el riesgo de los fármacos inmunosupresores. Dos series multicéntricas españolas describen que, bajo anti-TNF, la leishmaniasis cutánea se presenta con más frecuencia como placa ulcerada de mayor tamaño, multifocal en una proporción relevante, y requiere más infiltraciones de antimonial; no se observó afectación sistémica. En la serie de la AEDV, con 71 pacientes, el fracaso fue más frecuente en las formas mucocutáneas y suspender el biológico no mejoró la curación, mientras que casi la mitad de quienes lo suspendieron empeoraron de su enfermedad de base. La decisión debe individualizarse.

Fuente: Palacios-Diaz RD, et al. J Dtsch Dermatol Ges. 2023;21(5):473-480. PMID: 37042124. Ciudad A, et al. Acta Derm Venereol. 2026;106:adv-2025-0132. PMID: 41814916.

Actualización DermRXTricomoniasis en la mujer: siete días de metronidazol mejor que la dosis única

La obra presenta la dosis única de 2 g de metronidazol como tratamiento estándar. En un ensayo aleatorizado con 623 mujeres sin VIH ni embarazo, la pauta de 500 mg dos veces al día durante 7 días redujo casi a la mitad la persistencia de Trichomonas vaginalis en la prueba de curación, con efectos adversos similares, y los autores la proponen como preferente. La guía de los CDC de 2021 actualizó sus recomendaciones de tratamiento de la tricomoniasis tras estos datos; conviene consultar la pauta vigente para cada sexo y situación, sin olvidar a la pareja sexual ni el cribado de otras ITS.

Fuente: Kissinger P, et al. Lancet Infect Dis. 2018;18(11):1251-1259. PMID: 30297322. Workowski KA, et al. MMWR Recomm Rep. 2021;70(4):1-187. PMID: 34292926.

Actualización DermRXTripanosomiasis africana y paludismo: tratamientos orales y una vacuna que la obra no conocía

El capítulo describe fármacos parenterales y neurotóxicos para la enfermedad del sueño y señala que la vacuna antipalúdica aún no estaba disponible. Para la forma gambiense, el fexinidazol ya figura entre las opciones recomendadas por la OMS, según los autores del ensayo, y en ese ensayo de fase 2/3 de un solo brazo una dosis oral única de acoziborol logró un 95 % de éxito a 18 meses en la fase tardía, con buen perfil de seguridad. En paludismo, la vacuna R21/Matrix-M alcanzó en niños africanos una eficacia del 68–75 % frente al paludismo clínico a 12 meses y ha recibido recomendación y precalificación de la OMS, según el ensayo publicado.

Fuente: Betu Kumeso VK, et al. Lancet Infect Dis. 2023;23(4):463-470. PMID: 36460027. Datoo MS, et al. Lancet. 2024;403(10426):533-544. PMID: 38310910.
Recursos relacionados

Conectar con DermRX

Fuentes

Referencias

Lectura de referencia

von Stebut. Capítulo 176, «Leishmaniasis y otras infecciones por protozoos». En: Kang S, Amagai M, Bruckner AL, Enk AH, Margolis DJ, McMichael AJ, Orringer JS, editores. Fitzpatrick’s Dermatology. 9.ª ed. Nueva York: McGraw-Hill Education; 2019. Consultado en su edición en español (Dermatología de Fitzpatrick, 9e).

Fuentes consultadas para contrastar y actualizar

  1. Ibarra-Meneses AV, Carrillo E, Nieto J, et al. Prevalence of asymptomatic Leishmania infection and associated risk factors, after an outbreak in the south-western Madrid region, Spain, 2015. Euro Surveill. 2019;24(22):1800379. PMID: 31164191.
  2. Gritti T, Chicharro C, Carrillo E, et al. Combination of Cpb-Hsp70 typing methods reveals genetic divergence between Leishmania infantum strains causing human tegumentary leishmaniasis in northern Italy and central Spain: a retrospective study. Infect Dis Poverty. 2025;14(1):41. PMID: 40420215.
  3. Lyra MR, Oliveira LFA, Schubach AO, et al. A randomized, controlled, noninferiority, multicenter trial of systemic vs intralesional treatment with meglumine antimoniate for cutaneous leishmaniasis in Brazil. Clin Infect Dis. 2023;77(4):574-582. PMID: 37100061.
  4. Pinart M, Rueda JR, Romero GA, et al. Interventions for American cutaneous and mucocutaneous leishmaniasis. Cochrane Database Syst Rev. 2020;8(8):CD004834. PMID: 32853410.
  5. Palacios-Diaz RD, Sahuquillo-Torralba A, Rocamora-Durán V, et al. Clinicopathological characteristics of cutaneous and mucocutaneous leishmaniasis in patients treated with TNF-α inhibitors. J Dtsch Dermatol Ges. 2023;21(5):473-480. PMID: 37042124.
  6. Ciudad A, Pujol RM, Gallardo F, et al. Cutaneous leishmaniasis in patients under biologic therapies: a Spanish CLINI-AEDV multicentre study. Acta Derm Venereol. 2026;106:adv-2025-0132. PMID: 41814916.
  7. Kissinger P, Muzny CA, Mena LA, et al. Single-dose versus 7-day-dose metronidazole for the treatment of trichomoniasis in women: an open-label, randomised controlled trial. Lancet Infect Dis. 2018;18(11):1251-1259. PMID: 30297322.
  8. Workowski KA, Bachmann LH, Chan PA, et al. Sexually transmitted infections treatment guidelines, 2021. MMWR Recomm Rep. 2021;70(4):1-187. PMID: 34292926.
  9. Betu Kumeso VK, Kalonji WM, Rembry S, et al. Efficacy and safety of acoziborole in patients with human African trypanosomiasis caused by Trypanosoma brucei gambiense: a multicentre, open-label, single-arm, phase 2/3 trial. Lancet Infect Dis. 2023;23(4):463-470. PMID: 36460027.
  10. Datoo MS, Dicko A, Tinto H, et al. Safety and efficacy of malaria vaccine candidate R21/Matrix-M in African children: a multicentre, double-blind, randomised, phase 3 trial. Lancet. 2024;403(10426):533-544. PMID: 38310910.
  11. Molina R, Jiménez MI, Cruz I, et al. The hare (Lepus granatensis) as potential sylvatic reservoir of Leishmania infantum in Spain. Vet Parasitol. 2012;190(1-2):268-271. PMID: 22677135.

DermRX · Revisión técnica por muestreo: · Alcance y estados editoriales. No equivale a una revisión clínica global.