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Helmintos en la piel: leer el trayecto, el nódulo y la eosinofilia para no dejar escapar una estrongiloidiasis antes de inmunosuprimir

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Lectura clínica · Helmintiasis cutáneas

Helmintos en la piel: leer el trayecto, el nódulo y la eosinofilia para no dejar escapar una estrongiloidiasis antes de inmunosuprimir

Sobre el capítulo 177, «Infecciones por helmintos» (Suh y Keystone) · Dermatología de Fitzpatrick, 9.ª ed., 2019

Las helmintiasis llegan a la consulta como un trayecto serpiginoso tras unas vacaciones, un prurito sin lesiones en un migrante, un nódulo que cambia de sitio o una eosinofilia que nadie explica. Casi todas son benignas, pero una, la estrongiloidiasis, puede ser mortal cuando se prescribe un corticoide sin haberla buscado. Esta lectura ordena las helmintiasis por la morfología, el tiempo de exposición y la prueba útil, y se actualiza a octubre de 2026 con datos españoles de transmisión autóctona.

Larva migrans cutáneaLarva currensNódulos migratoriosEosinofilia importadaCribado antes de inmunosuprimir

Obra de referencia: Kang S, Amagai M, Bruckner AL, Enk AH, Margolis DJ, McMichael AJ, Orringer JS (eds.), Fitzpatrick’s Dermatology, 9.ª ed. (McGraw-Hill Education, 2019). Síntesis editorial DermRX actualizada a octubre de 2026 · Revisión clínica individual pendiente · 20 min de lectura.

Ideas esenciales

En 20 segundos

  • La larva migrans cutánea por anquilostomas de perro y gato es, según la obra, la dermatosis helmíntica que más se diagnostica. Su diagnóstico es clínico: trayecto serpiginoso pruriginoso en pies o nalgas tras contacto con arena o tierra, sin necesidad de biopsia ni análisis.
  • La velocidad separa los trayectos: unos pocos centímetros al día en la larva migrans; varios centímetros por hora, con desaparición en horas y recurrencia durante años, en la larva currens de Strongyloides stercoralis, signo patognomónico de infección crónica.
  • Strongyloides a diferencia de casi todos los demás helmintos, puede completar su ciclo dentro del ser humano gracias a la autoinfección. Por eso persiste décadas casi sin síntomas y, con corticoides o HTLV-1, puede convertirse en hiperinfección con sepsis por gramnegativos y púrpura periumbilical.
  • La eosinofilia depende de que el parásito invada tejidos: es máxima en la fase migratoria, mínima en la penetración y puede faltar en la enfermedad crónica o diseminada. Una eosinofilia normal no descarta la estrongiloidiasis, y una serología positiva no siempre significa infección activa.
  • Los nódulos y tumefacciones subcutáneas orientan por su conducta: migratorios y recurrentes en loiasis y gnatostomiasis, fijos sobre prominencias óseas en la oncocercosis, múltiples e indoloros en la cisticercosis, que obliga a buscar afectación del sistema nervioso central.
  • El calendario es diagnóstico: horas en la dermatitis cercarial, días en la larva migrans, semanas en la fiebre de Katayama y meses o años en filariasis, oncocercosis y bilharziasis cutánea tardía. Preguntar dónde, cuándo y qué hizo el paciente vale más que cualquier serología precoz.
  • La teoría del capítulo sigue vigente, pero ha cambiado la práctica: una sola dosis de ivermectina basta en la estrongiloidiasis no diseminada, España tiene transmisión autóctona documentada y el cribado o el tratamiento presuntivo antes de inmunosuprimir se ha incorporado a algunos protocolos hospitalarios.
Lo que merece la pena retener

Claves de la lectura

1

La morfología y el calendario reducen el diferencial antes de pedir ninguna prueba

Las helmintiasis cutáneas se presentan con pocas formas: trayectos lineales, tumefacciones o nódulos subcutáneos, pápulas pruriginosas, urticaria, edema localizado y, rara vez, púrpura o úlceras. Cruzar esa forma con el intervalo desde la exposición y con la actividad de riesgo (caminar descalzo, bañarse en agua dulce africana, comer pescado o carne cruda, larga residencia rural) deja muy pocas opciones. La exposición única basta para la esquistosomiasis, mientras que las filariasis exigen picaduras repetidas durante meses, por lo que son excepcionales en el viajero breve y frecuentes en el migrante. El destino exacto, rural o urbano, importa más que el país.

2

El trayecto serpiginoso es un signo, no un diagnóstico: hay que medir su velocidad

«Erupción reptante» describe el hallazgo; la larva migrans cutánea es solo su causa más común. Un trayecto que avanza milímetros o pocos centímetros al día en el pie de quien paseó por la playa es anquilostoma animal. Uno que cruza nalgas, ingles o tronco en minutos u horas y se borra en el día es larva currens. Un trayecto lento con tumefacciones migratorias dolorosas tras comer pescado crudo en el sudeste asiático sugiere gnatostomiasis. Y el gusano adulto que atraviesa la conjuntiva es Loa loa. Cada uno exige un tratamiento distinto, y en la larva currens hay que estudiar al paciente entero.

3

La larva migrans cutánea se trata por vía oral, nunca con crioterapia ni escisión

La larva de anquilostoma animal no puede madurar en el ser humano: queda atrapada en la epidermis y muere en semanas o meses, aunque hay casos de hasta dos años. El tratamiento oral alivia el prurito y acorta la evolución; según la obra, albendazol durante tres días o ivermectina en una o dos tomas son eficaces, y los tópicos son una alternativa menos fiable. La larva suele estar por delante del extremo visible del trayecto, por lo que congelar o extirpar ese punto no tiene sentido. La foliculitis por anquilostoma, con decenas de pústulas en nalgas, puede necesitar ciclos repetidos.

4

La estrongiloidiasis se busca antes de inmunosuprimir, no cuando aparece la púrpura

La autoinfección permite que una infección adquirida hace décadas siga activa. Los glucocorticoides sistémicos y la coinfección por HTLV-1 alteran la inmunidad celular que la contiene y pueden desencadenar hiperinfección: infiltrados pulmonares, íleo, bacteriemia o meningitis por gramnegativos y una púrpura petequial de tronco con aspecto en huellas dactilares periumbilicales. A diferencia de lo esperable, el VIH no se asocia a más enfermedad diseminada. En quien procede de zona endémica, o ha tenido exposición rural en la costa mediterránea española, la serología debe pedirse antes del corticoide o del inmunosupresor; si el resultado no llegará a tiempo, la obra aconseja tratar de forma empírica.

5

Ni la eosinofilia ni la serología bastan solas: hay que leerlas con el ciclo vital

La eosinofilia nace de la invasión tisular: es normal durante la penetración, se dispara en la fase migratoria y luego fluctúa en valores modestos; los corticoides y otras infecciones la reducen. Los anticuerpos aparecen tarde, a veces dos meses o más después de la infección, cruzan entre helmintos (sobre todo filarias) y persisten años tras la curación. La excepción útil es Strongyloides, cuyo título cae de forma significativa tras un tratamiento eficaz y sirve como control de curación. Un examen de heces aislado falla en muchos casos; se necesitan varias muestras o métodos de concentración.

6

En el migrante africano, los hallazgos crónicos piden pensar en filarias y bilharzia

Un adulto joven de África occidental o central con prurito intenso, pápulas liquenoides, áreas de despigmentación en «piel de leopardo» o nódulos sobre la cresta ilíaca tiene probablemente oncocercosis, y el oftalmólogo debe valorarlo. Las tumefacciones transitorias de antebrazos o párpados apuntan a loiasis o a Mansonella perstans. El linfedema con piel verrugosa y pliegues redundantes en extremidad inferior o escroto, años después de linfangitis retrógradas recurrentes, es filariasis linfática. Las pápulas periumbilicales o genitales firmes y agrupadas, a veces verrugosas, son bilharziasis cutánea tardía, que se confunde con sífilis o condilomas.

7

En las filarias el riesgo está en el tratamiento: identificar la especie antes del fármaco

Según la obra, la dietilcarbamazina puede causar reacciones alérgicas o febriles graves cuando hay microfilarias circulantes y no debe usarse en la oncocercosis por el daño ocular que provoca la muerte rápida de las microfilarias. La ivermectina, a su vez, puede causar reacciones graves, incluida encefalopatía, cuando la microfilaremia de Loa loa es alta. Por eso, antes de tratar a un paciente de África central conviene cuantificar las microfilarias en sangre diurna (nocturna si se sospecha Wuchereria bancrofti), hacer pellizcos cutáneos si se sospecha Onchocerca y dejar la pauta en manos de una unidad de medicina tropical. La doxiciclina, que actúa sobre la bacteria endosimbionte Wolbachia, es una herramienta útil en todas salvo en la loiasis.

Repaso organizado

Forma por forma: qué helminto la produce, qué la delata y qué decisión impone

Se agrupan las entidades por la lesión con la que llegan, después por la prueba que las confirma y al final por el escalón terapéutico, que es el orden en que se razona en consulta.

Trayectos y lesiones migratorias

Larva migrans cutánea

Anquilostomas de perro y gato · pies, nalgas
Pista
Uno a tres trayectos de unos 3 mm de ancho, intensamente pruriginosos, que aparecen pocos días después de pisar arena o tierra con heces de animales; puede haber vesículas o ampollas en el punto de entrada.
Trampa
Las variantes ampollosa y folicular se confunden con dermatitis de contacto o foliculitis bacteriana; en la folicular sin trayecto visible puede hacer falta biopsia.
Decisión
Tratamiento oral; la crioterapia sobre el extremo del trayecto no alcanza a la larva.

Larva currens

Strongyloides stercoralis · nalgas, ingles, tronco
Pista
Banda urticarial serpiginosa que avanza varios centímetros por hora, se desvanece en horas y recurre durante años; la localización perianal refleja autoinfección.
Trampa
La biopsia casi nunca muestra la larva; el diagnóstico es clínico y se confirma con serología o heces.
Decisión
Obliga a tratar y a registrar el antecedente para cualquier inmunosupresión futura.

Gnatostomiasis

Gnathostoma · pescado o carne cruda en Asia
Pista
Trayecto lento o tumefacciones eritematosas, dolorosas o pruriginosas, que duran una a cuatro semanas y reaparecen en otra zona; paniculitis eosinofílica en la biopsia.
Riesgo
La larva puede migrar al ojo o al sistema nervioso central y causar meningitis eosinofílica.

Loiasis

Loa loa · África central y occidental rural
Pista
Tumefacciones de Calabar: angioedema localizado de 5 a 20 cm, recurrente, en muñecas, rodillas o párpados; el gusano adulto puede verse cruzando la conjuntiva.
Laboratorio
Eosinofilia a menudo intensa e IgE elevada; microfilarias en sangre extraída de día.
Decisión
Derivar a medicina tropical: la carga de microfilarias condiciona qué fármaco es seguro.

Nódulos, pápulas y cambios crónicos

Oncocercosis

Onchocerca volvulus · mosca negra, ríos africanos
Formas
Dermatitis papular aguda o crónica muy pruriginosa, placas liquenificadas (sowda), atrofia, despigmentación moteada y nódulos fijos sobre prominencias óseas.
Diagnóstico
Pellizcos cutáneos superficiales incubados en suero salino para ver salir microfilarias, o biopsia.
Órgano diana
Ojo: queratitis, uveítis y coriorretinitis, que pueden coexistir con la dermatitis; todo paciente con sospecha necesita exploración oftalmológica.

Cisticercosis subcutánea

Taenia solium · nódulos de unos 2 cm
Pista
Nódulos subcutáneos o intramusculares gomosos, bien delimitados, fijos e indoloros, únicos o múltiples, en tronco y extremidades.
Decisión
Buscar neurocisticercosis con imagen cerebral aunque no haya convulsiones; es una de las causas más frecuentes de epilepsia en el mundo.

Bilharziasis cutánea tardía

Huevos de Schistosoma en dermis
Pista
Pápulas firmes de 2 a 4 mm, agrupadas, en región periumbilical, glúteos o genitales; pueden volverse verrugosas, vegetantes o fistulizadas.
Diferencial
Sífilis secundaria, condiloma plano, condiloma acuminado y granulomatosas; la biopsia muestra granulomas alrededor de los huevos.
Riesgo
Las lesiones crónicas pueden complicarse con linfedema, sobreinfección bacteriana y carcinoma epidermoide, por lo que merecen seguimiento.

Filariasis linfática

Wuchereria bancrofti, Brugia
Pista
Linfangitis recurrentes que progresan del ganglio hacia distal; años después, linfedema, elefantiasis, hidrocele y piel verrugosa con fisuras.
Diagnóstico
Microfilarias en sangre nocturna para W. bancrofti, antígeno filarial y ecografía con el «signo de la danza filarial»; la biopsia ganglionar está contraindicada.
Piel
Según la obra, el cuidado de la piel y el tratamiento de las infecciones fúngicas y bacterianas superficiales son parte esencial del manejo del linfedema crónico, que el antiparasitario no revierte.

Agua, ano y urticaria

Dermatitis cercarial

Esquistosomas de aves · agua dulce o salada
Pista
Prurito durante el baño y pápulas, vesículas o habones en piel expuesta en 10 a 15 horas, máximos a las 48–72 horas.
Decisión
Autolimitada; tratamiento sintomático y explicación al paciente de que no es infección sistémica.

Fiebre de Katayama

Esquistosomiasis aguda · 2 a 6 semanas tras el baño
Pista
Fiebre, tos, urticaria, edema facial o genital y eosinofilia en un grupo de viajeros que se bañó en un lago o río africano.
Trampa
Huevos y serología aún negativos durante semanas; hay que repetir pruebas a los dos o tres meses.

Enterobiasis

Enterobius vermicularis · niños y convivientes
Pista
Prurito anal nocturno, a veces vulvovaginitis en niñas; los huevos rara vez aparecen en heces.
Prueba
Cinta adhesiva aplicada en la piel perianal al despertar, antes del aseo, repetida varios días para aumentar la sensibilidad.
Decisión
Tratar a todo el hogar y repetir la dosis a las dos semanas, con medidas de higiene.

Pruebas y escalones terapéuticos

Eosinofilia

> 500 células/µL · marcador de invasión tisular
Lectura
Muy alta en fase migratoria (esquistosomiasis aguda, fascioliasis, loiasis, toxocariasis); modesta y fluctuante en la crónica; puede faltar en la hiperinfección.
Detalle
Tras un antihelmíntico eficaz puede subir transitoriamente y tardar uno o dos meses en normalizarse.

Serología

Útil, tardía y con reacciones cruzadas
Lectura
Puede tardar dos meses o más en positivizarse; no distingue infección pasada de activa salvo en Strongyloides, donde el descenso del título indica curación.
Uso
En filarias, una serología positiva se completa con búsqueda de microfilarias y antígeno.

Ivermectina

Avermectina · primera línea en Strongyloides
Indicación
Estrongiloidiasis, larva migrans cutánea y oncocercosis, según la obra; en la estrongiloidiasis no diseminada, una dosis única es suficiente en el ensayo Strong Treat.
Cautela
Hiperinfección: según la obra, se prolonga o se repite, a veces con albendazol, y se retira la inmunosupresión si es posible. Con microfilaremia alta de Loa loa puede causar encefalopatía: cuantificarla antes en procedentes de zonas con loiasis. Embarazo y niños pequeños: decisión especializada.

Doxiciclina antifilarial

Diana: Wolbachia
Mecanismo
Elimina la bacteria endosimbionte de la que dependen la mayoría de las filarias y bloquea la producción de microfilarias; no sirve en la loiasis.
Piel
En un ensayo aleatorizado citado por la obra, seis semanas mejoraron el linfedema filarial leve a moderado con independencia de la infección activa.
Segunda mirada

Contrastes que resuelven la duda

Cuatro pares que se confunden en la práctica y el dato que los separa sin necesidad de pruebas complejas.

Larva migrans cutánea frente a larva currens

Velocidad
Milímetros a pocos centímetros al día frente a 5–10 cm por hora.
Duración
Trayecto persistente semanas frente a lesión fugaz que se borra en horas y recurre.
Localización
Pies y nalgas cerca del punto de entrada frente a región perianal, nalgas, ingles y tronco.
Implicación
Infección autolimitada sin riesgo sistémico frente a infección crónica que puede diseminarse con corticoides.

Tumefacción de Calabar frente a angioedema alérgico o hereditario

Contexto
Residencia o estancia prolongada en zona rural de África central u occidental.
Laboratorio
Eosinofilia marcada e IgE alta; el angioedema bradicinérgico no la produce.
Pista definitiva
Gusano visible bajo la conjuntiva o la piel, o microfilarias en sangre diurna.

Oncodermatitis crónica frente a eccema crónico o prurigo

Distribución
Nalgas, hombros y cintura, a menudo con nódulos sobre crestas ilíacas o costillas.
Pigmento
Despigmentación con islotes perifoliculares conservados en piernas («piel de leopardo»).
Prueba
Pellizcos cutáneos con microfilarias; la histología del eccema no las muestra.

Bilharziasis cutánea tardía genital frente a sífilis y condilomas

Morfología
Pápulas firmes agrupadas, a veces verrugosas o fistulizadas, en vulva, escroto, pene o región periumbilical.
Antecedente
Baños en agua dulce africana años antes, a veces con hematuria o síntomas digestivos.
Prueba
Biopsia con huevos rodeados de granulomas; serología treponémica negativa salvo coinfección.
Escenarios clínicos

Qué haría en consulta

Elaboración editorial propia de DermRX: escenarios construidos al integrar la lectura con guías, consensos y literatura vigentes. No proceden de la obra ni sustituyen al juicio clínico.

Si un joven vuelve de Tailandia con un trayecto rojo, elevado y muy pruriginoso en la planta del pie que avanza un poco cada día

Haría el diagnóstico de larva migrans cutánea por la clínica y el antecedente de caminar descalzo por la playa, sin biopsia. Pautaría tratamiento antihelmíntico oral y le explicaría que el prurito cede en días. No congelaría el extremo del trayecto, porque la larva suele estar más allá. Si recurriera tras un tratamiento correcto, revisaría el diagnóstico y consultaría con medicina tropical.

Si un agricultor jubilado de la Ribera valenciana, que va a empezar prednisona por una penfigoide ampollosa, refiere ronchas serpiginosas fugaces en las nalgas desde hace años

Sospecharía larva currens y pediría serología de Strongyloides, hemograma y varias muestras de heces antes de iniciar el corticoide. Si la sospecha es alta y el resultado va a tardar, trataría con ivermectina antes o junto al inicio de la inmunosupresión. Dejaría anotado el antecedente en la historia y pediría serología de HTLV-1 si hubiera procedencia de zona endémica.

Si una paciente camerunesa residente en España consulta por hinchazones recurrentes de antebrazo que duran dos o tres días y prurito generalizado, con 3 500 eosinófilos/µL

Pensaría en loiasis y en Mansonella perstans. Pediría frotis o concentración de sangre extraída a mediodía, serología filarial e IgE, y le preguntaría por la sensación de cuerpo extraño ocular. No iniciaría ningún antifilarial, ni ivermectina por otro motivo, desde la consulta de dermatología: la derivaría a una unidad de medicina tropical, porque la carga de microfilarias decide qué fármaco puede administrarse sin riesgo de reacción grave.

Si un migrante de Malí presenta prurito crónico intenso, pápulas liquenoides en cintura y nalgas, despigmentación moteada en las piernas y un nódulo duro sobre la cresta ilíaca

Sospecharía oncocercosis. Tomaría pellizcos cutáneos superficiales de zonas afectadas para buscar microfilarias y biopsia del nódulo si persistiera la duda, pediría hemograma con eosinófilos y lo derivaría a oftalmología para descartar afectación ocular. Evitaría la dietilcarbamazina y coordinaría el tratamiento con medicina tropical, valorando a la vez estrongiloidiasis y esquistosomiasis, frecuentes en la misma población.

Si un grupo de estudiantes vuelve de un voluntariado en Malaui; tres semanas después de bañarse en el lago, uno tiene fiebre, tos y urticaria, y otro solo recuerda picor tras el baño

Plantearía fiebre de Katayama en el primero y descartaría paludismo de forma urgente. Pediría hemograma con eosinófilos y radiografía de tórax, sabiendo que serología y huevos pueden ser negativos durante semanas, y repetiría estudio a los dos o tres meses en todo el grupo expuesto, sintomático o no. Coordinaría el tratamiento con medicina tropical y avisaría de que la urticaria puede preceder a la eosinofilia.

Si una niña de seis años tiene prurito anal nocturno y vulvovaginitis recurrente con cultivos negativos

Buscaría oxiuros con la prueba de la cinta adhesiva perianal al despertar, repetida en días sucesivos, porque los huevos rara vez aparecen en heces. Si se confirmara, trataría a toda la familia y repetiría la dosis a las dos semanas, y explicaría las medidas de higiene: uñas cortas, ducha matinal, cambio diario de ropa interior y lavado de sábanas. Ajustaría el fármaco a la edad y el peso.

Detalles que cambian la conducta

Perlas de examen y de consulta

◆Trayecto rápido en nalgas: no es la playa

Una lesión serpiginosa que cruza las nalgas en una tarde y desaparece al día siguiente es larva currens. Implica estrongiloidiasis crónica activa, aunque el paciente lleve décadas sin viajar o no haya viajado nunca.

◆Púrpura periumbilical en el inmunodeprimido

Una púrpura petequial de tronco, a veces con dibujo en huellas dactilares alrededor del ombligo, en un paciente con corticoides e íleo o sepsis por gramnegativos es hiperinfección por Strongyloides hasta que se demuestre lo contrario. La biopsia sí muestra larvas.

◆La eosinofilia puede subir tras tratar

Unos diez días después de un antihelmíntico eficaz puede aparecer un pico transitorio de eosinófilos, y la normalización tarda uno o dos meses. No es fracaso terapéutico ni motivo para repetir el tratamiento de inmediato.

◆Sangre de día o de noche, según la filaria

Las microfilarias de Loa loa y Mansonella se buscan en sangre diurna; las de Wuchereria bancrofti, en sangre nocturna. Un frotis extraído a la hora equivocada da falsos negativos. Ante la duda, se repite la extracción.

◆Oxiuros: tratar dos veces y a toda la casa

Los antihelmínticos actúan poco sobre huevos y larvas recién ingeridos, por eso la dosis se repite a las dos semanas. La transmisión intrafamiliar es la norma y la reinfección explica casi todos los fracasos.

◆Nódulo subcutáneo y cisticerco: mirar el cerebro

La cisticercosis subcutánea es hoy minoritaria entre los casos de cisticercosis, pero cuando aparece obliga a descartar neurocisticercosis con imagen cerebral, incluso sin convulsiones, porque el número, la localización y la viabilidad de los quistes condicionan la clínica.

◆Urticaria crónica y parásitos: buscar con criterio

La obra recoge la asociación de la urticaria crónica espontánea con Toxocara y Anisakis. Una eosinofilia, la ingesta de pescado crudo o el contacto estrecho con perros justifican el estudio parasitológico dirigido.

Contraste con fuentes actuales

Actualización DermRX

Qué ha cambiado entre la obra (2019) y octubre de 2026, y qué conviene matizar con la literatura posterior.

Actualización DermRXEstrongiloidiasis no diseminada: una sola dosis de ivermectina es suficiente

La obra recomendaba ivermectina dos días consecutivos. El ensayo Strong Treat, de fase 3, aleatorizó a 309 pacientes (mayores de 5 años y de más de 15 kg) de centros de Italia, España y Reino Unido a una dosis de 200 µg/kg frente a cuatro dosis (días 1, 2, 15 y 16). A los 12 meses respondieron el 86 % con dosis única y el 85 % con cuatro dosis, con más efectos adversos en la pauta múltiple. En una pequeña serie prospectiva de Alicante, la ivermectina de uno o dos días obtuvo respuesta en 21 de 23 pacientes (91,3 %) seguidos al menos 12 meses, con la serología y la PCR en heces como control.

Fuente: Buonfrate D, et al. Lancet Infect Dis. 2019;19(11):1181-1190. PMID: 31558376. Lucas Dato A, et al. Trop Med Infect Dis. 2025;10(4):91. PMID: 40278764.

Actualización DermRXEspaña tiene transmisión autóctona: Strongyloides en Valencia y Asturias, bilharzia en Almería

La obra solo mencionaba Europa como zona de endemia menor. Una serie de tres hospitales de la Comunidad Valenciana (2015–2024) reunió 301 pacientes, el 58,9 % autóctonos, con síntomas cutáneos en el 23 %, eosinofilia solo en el 48,3 % e hiperinfección en el 2,4 %; las heces rindieron muy poco. En Asturias se describieron 33 casos autóctonos ligados al medio rural y a la jardinería, con un caso mortal. Un registro pediátrico español halló una cuarta parte de casos autóctonos. En Almería hubo en 2003 un brote autóctono de esquistosomiasis urogenital en agricultores que se bañaban en una balsa de riego; en 2015 se halló allí el caracol vector Bulinus truncatus.

Fuente: de Castro-Oliver A, et al. Trop Med Infect Dis. 2026;11(3):76. PMID: 41893411. Rodríguez-Pérez M, et al. Travel Med Infect Dis. 2025;67:102900. PMID: 40907590. Soler-Simón JA, et al. Pediatr Infect Dis J. 2026. PMID: 42669847. Salas-Coronas J, et al. Travel Med Infect Dis. 2021;44:102165. PMID: 34555514.

Actualización DermRXCribado o tratamiento presuntivo antes de inmunosuprimir: la lección de la COVID-19

La obra ya aconsejaba tratar de forma empírica si no se podía descartar la infección antes de la inmunosupresión. La pandemia lo convirtió en problema real: una revisión sistemática de coinfecciones por Strongyloides y SARS-CoV-2 recogió 25 casos, con hiperinfección, diseminación y reactivaciones cutáneas, la mayoría tras corticoides, y recuento de eosinófilos normal o bajo en el 58,3 % de las reactivaciones. En un hospital de Madrid, incluir el cribado en el protocolo de COVID-19 elevó la proporción de pacientes latinoamericanos estudiados del 8,8 % al 51,6 %, todavía insuficiente. El mensaje se extiende a cualquier corticoterapia sistémica o inmunosupresor en dermatología.

Fuente: Rosca EC, et al. Trop Med Infect Dis. 2023;8(5):248. PMID: 37235296. Pérez-Jacoiste Asín MA, et al. Pathog Glob Health. 2024;118(3):232-240. PMID: 37525476. de Castro-Oliver A, et al. Trop Med Infect Dis. 2026;11(3):76. PMID: 41893411.

Actualización DermRXEosinofilia importada: guía británica actualizada y datos de migrantes en España

El capítulo trataba la eosinofilia como orientación inespecífica. La guía actualizada de la British Infection Association revisó el estudio y el tratamiento empírico de la eosinofilia asintomática en viajeros y migrantes, y las pautas para filariasis linfática, oncocercosis, anquilostomas y fascioliasis, con un apartado sobre fármacos fuera de ficha o de uso raro. En una unidad de medicina tropical de Salamanca, el 43,7 % de 773 migrantes tenía eosinofilia y solo se llegó a un diagnóstico específico en el 49,2 %; filariasis, estrongiloidiasis y esquistosomiasis fueron las causas más frecuentes, a menudo como coinfecciones.

Fuente: Thakker C, et al. J Infect. 2025;90(2):106328. PMID: 39537036. Niño-Puerto L, et al. Trop Med Infect Dis. 2026;11(1):20. PMID: 41591229.

Actualización DermRXLarva migrans cutánea: expansión geográfica y fracasos de la ivermectina

La obra la situaba en regiones tropicales y subtropicales con buena respuesta al tratamiento oral. Una revisión de 2026 subraya que el cambio climático, los viajes y la urbanización la llevan a regiones templadas, describe las variantes folicular y ampollosa y mantiene albendazol o ivermectina orales como tratamiento. Al mismo tiempo, se ha descrito el fracaso de dos dosis de ivermectina en un paciente del norte tropical de Australia, en un entorno con animales expuestos a antiparasitarios como la ivermectina, que se curó con varias dosis combinadas de ivermectina y albendazol; los autores lo relacionan con la resistencia descrita en anquilostomas caninos y proponen la combinación en las recaídas.

Fuente: Palaniappan V, et al. Clin Exp Dermatol. 2026;51(5):743-751. PMID: 40795202. Currie BJ, et al. Trop Med Infect Dis. 2025;10(6):163. PMID: 40559730.

Actualización DermRXFilarias: combinaciones de dosis única, moxidectina y riesgo de la ivermectina en la loiasis

La obra pautaba dietilcarbamazina durante días. Según la revisión del proyecto DOLF, la triple combinación de ivermectina, dietilcarbamazina y albendazol en dosis única es bien tolerada y más eficaz en la filariasis linfática, y la OMS la respaldó en países sin oncocercosis ni loiasis coendémicas; en esa misma indicación, moxidectina más albendazol superó a ivermectina más albendazol. Un estudio pediátrico señala que la moxidectina 8 mg tiene autorización regulatoria a partir de los 12 años. En la loiasis, un análisis de dos ensayos cameruneses estimó que el riesgo de efectos adversos graves tras ivermectina, incluida encefalopatía, supera el 1 % por encima de 20 000 microfilarias/mL.

Fuente: Fischer PU, et al. PLoS Negl Trop Dis. 2026;20(2):e0013953. PMID: 41632749. Opoku NO, et al. Parasit Vectors. 2025;18(1):295. PMID: 40707999. Boullé C, et al. PLoS Negl Trop Dis. 2025;19(3):e0012957. PMID: 40153701.
Recursos relacionados

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Fuentes

Referencias

Lectura de referencia

Suh y Keystone. Capítulo 177, «Infecciones por helmintos». En: Kang S, Amagai M, Bruckner AL, Enk AH, Margolis DJ, McMichael AJ, Orringer JS, editores. Fitzpatrick’s Dermatology. 9.ª ed. Nueva York: McGraw-Hill Education; 2019. Consultado en su edición en español (Dermatología de Fitzpatrick, 9e).

Fuentes consultadas para contrastar y actualizar

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