Celulitis y erisipela: confirmar la infección antes de tratarla, elegir antibiótico y duración con criterio y cortar el ciclo de recidivas
Sobre el capítulo 151, «Celulitis y erisipela» (Pearson y Margolis) · Dermatología de Fitzpatrick, 9.ª ed., 2019
La pierna roja es una de las consultas más frecuentes en urgencias y en planta, y casi un tercio de los diagnósticos de celulitis resultan ser otra cosa. Esta lectura ordena qué datos de la exploración sostienen la infección, qué pruebas sirven de poco, cuándo el cuadro exige drenaje, hospital o cirujano, cómo elegir antibiótico y duración, y qué hacer con el edema y la puerta de entrada para evitar recidivas. Actualizada a octubre de 2026.
Obra de referencia: Kang S, Amagai M, Bruckner AL, Enk AH, Margolis DJ, McMichael AJ, Orringer JS (eds.), Fitzpatrick’s Dermatology, 9.ª ed. (McGraw-Hill Education, 2019). Síntesis editorial DermRX actualizada a octubre de 2026 · Revisión clínica individual pendiente · 19 min de lectura.
En 20 segundos
- La celulitis es un diagnóstico clínico: no hay prueba que la confirme, y leucocitosis, fiebre o proteína C reactiva elevada aparecen también en sus imitadores. Más del 30 % de los diagnósticos hospitalarios son erróneos, sobre todo por dermatitis de estasis.
- La unilateralidad es el dato más útil. Un cuadro bilateral y simétrico casi nunca es infeccioso, salvo en inmunodeprimidos, en quienes obliga a pensar en patógenos atípicos como Cryptococcus diseminado.
- Separar purulenta de no purulenta decide el tratamiento: sin pus, el objetivo es el estreptococo y basta un betalactámico; con pústulas o absceso, se drena, se cultiva y se cubre Staphylococcus aureus según el riesgo de resistencia a meticilina.
- Dolor desproporcionado, anestesia, crepitación, ampollas hemorrágicas o progresión rápida no son celulitis complicada sino sospecha de infección necrosante: requieren valoración quirúrgica urgente, no un cambio de antibiótico.
- La evidencia no demuestra superioridad de ningún antibiótico, ni de la vía intravenosa sobre la oral, ni de cursos de más de cinco días en la celulitis no complicada; la reevaluación a las 24-72 horas sustituye a la prolongación sistemática.
- La recidiva nace del linfedema y de la puerta de entrada interdigital. Tratar la tiña del pie, controlar el edema con compresión y reservar la profilaxis antibiótica para recidivas frecuentes es la estrategia que hoy reduce los episodios.
Claves de la lectura
La pierna roja bilateral casi nunca es una celulitis
La infección bacteriana de la dermis profunda es unilateral en la inmensa mayoría de los casos; la afectación simultánea de ambas piernas, sin traumatismo penetrante, debe hacer buscar otra explicación. La dermatitis de estasis es la seudocelulitis más frecuente: suele ser bilateral aunque asimétrica, crónica, con descamación, prurito y excoriaciones, sin fiebre, y mejora con elevación, compresión y corticoide tópico. Solo en receptores de trasplante, personas con VIH u otra inmunodeficiencia celular cabe una infección bilateral verdadera, y en ellos hay que pensar en gérmenes atípicos y biopsiar para cultivo.
Ningún análisis confirma la celulitis; algunos solo confunden
La leucocitosis aparece en un tercio a la mitad de los pacientes y la velocidad de sedimentación o la proteína C reactiva se elevan en tres de cada cuatro, pero también suben en gota, trombosis o vasculitis. La procalcitonina no ha demostrado utilidad constante en la infección localizada. La antiestreptolisina O asciende tarde y poco en las infecciones cutáneas y la anti-DNasa B alcanza su máximo a las seis u ocho semanas: sirven para estudios retrospectivos, no para decidir en urgencias. El hemocultivo es positivo en torno al 5 % y se reserva para el paciente grave, inmunodeprimido o con herida penetrante.
El frotis superficial cultiva la colonización, no la infección
El hisopo de la piel o de una úlcera devuelve flora mixta sin distinguir colonizante de patógeno, y su resultado empuja a ampliar espectro sin motivo. La punción-aspiración del borde rinde de forma muy variable y el cultivo de biopsia acierta en una minoría; la PCR del tejido no separa piel enferma de sana. Lo que sí debe cultivarse es el pus: pústulas, abscesos o colecciones identificadas por exploración o ecografía se drenan y se envían a microbiología desde el principio. La biopsia se reserva para sospecha de micobacterias, hongos o virus, para inmunodeprimidos y para aclarar una seudocelulitis.
Purulenta o no purulenta: la pregunta que elige el antibiótico
Sin pus, el patógeno probable es el estreptococo β-hemolítico, aunque el germen solo se aísla en una minoría de pacientes, y basta un betalactámico antiestreptocócico oral si no hay repercusión sistémica. Añadir cobertura frente a S. aureus resistente a meticilina no mejora el resultado en este escenario. Con pústulas o absceso, la prioridad es la incisión y el drenaje con cultivo, y el antibiótico antiestafilocócico se ajusta al riesgo de resistencia: colonización previa conocida, uso de drogas inyectadas y prevalencia local. En alergia de tipo I verdadera, la obra propone clindamicina, con la advertencia de que en algunas regiones S. aureus muestra con frecuencia resistencia inducible a ella.
La repercusión sistémica decide la vía, y la gravedad, el cirujano
Según la obra, la vía parenteral se reserva para quien cumple dos o más criterios de respuesta inflamatoria sistémica o fracasa con el tratamiento oral; la hipotensión, la progresión rápida o el fallo orgánico obligan a antibióticos de amplio espectro y a descartar una infección necrosante con valoración quirúrgica. La tomografía o la resonancia ayudan a separar la celulitis de la fascitis y a localizar piomiositis u osteomielitis, pero no deben retrasar la exploración quirúrgica si la clínica es sugestiva. En el inmunodeprimido el umbral para hospitalizar, cultivar y biopsiar es más bajo.
La erisipela es la misma enfermedad en un plano más superficial
La erisipela afecta sobre todo a los linfáticos dérmicos superficiales: placa de rojo intenso, brillante, edematosa y de borde neto, con fiebre y escalofríos más frecuentes que en la celulitis clásica. Su localización habitual es la pierna, seguida a distancia por la cara. La obra la agrupa con la celulitis porque su microbiología es parecida; las guías en lengua alemana, según su resumen de 2025, en cambio, mantiene la distinción clínica y la atribuye al estreptococo, frente a la celulitis difusa de borde mal definido, que relaciona más con S. aureus. En la práctica, ambas se tratan con betalactámico.
Cada episodio prepara el siguiente: la recidiva se previene en el linfático
La celulitis daña los linfáticos y el linfedema resultante es, a su vez, el factor de riesgo local más potente, que la obra cifra en más de setenta veces; la rotura de la barrera cutánea, con el intertrigo interdigital como puerta de entrada más frecuente, multiplica el riesgo por casi veinticuatro. Entre el 22 % y el 49 % de los pacientes recidivan, y el riesgo crece con cada episodio. Por eso, tras curar el episodio agudo, la consulta debe dirigirse a la tiña del pie, al eccema de estasis, al control del peso y, sobre todo, al edema crónico.
De la forma clínica a la prevención: qué reconocer, qué pedir, cómo tratar y cómo evitar el siguiente episodio
El orden sigue la secuencia real de la consulta: identificar la variante, decidir qué estudio aporta algo, escalar el tratamiento según pus y gravedad y, por último, actuar sobre lo que hace recidivar.
Formas clínicas y su pista
Celulitis clásica
Dermis profunda e hipodermis · estreptococo- Pista
- Eritema y edema calientes, dolorosos y de borde impreciso, casi siempre en una pierna; puede haber linfangitis, adenopatía dolorosa, zonas respetadas, piel de naranja, ampollas o hemorragia superficial.
- Alarma
- Fiebre inconstante; taquicardia o hipotensión obligan a valorar sepsis, toxinas o infección más profunda.
Erisipela
Linfáticos dérmicos superficiales- Pista
- Placa de rojo intenso, brillante y bien delimitada, con más fiebre y escalofríos que la celulitis clásica; pierna en la gran mayoría, después cara y brazo.
- Curso
- Recidiva con frecuencia en la misma localización, pero las complicaciones sistémicas son raras y responde al betalactámico antiestreptocócico.
Celulitis purulenta
Pústulas o absceso · S. aureus- Pista
- Pus visible, fluctuación o colección en la ecografía, a veces desde una herida quirúrgica o una punción.
- Conducta
- Incisión, drenaje y cultivo del pus antes de ajustar el antibiótico antiestafilocócico; la ecografía ayuda a localizar colecciones que no se palpan.
Celulitis por mordedura
Flora oral polimicrobiana- Pista
- El perro aplasta; el gato inocula en profundidad, hasta articulación, vaina tendinosa o hueso; la mordedura humana incluye el puñetazo contra los dientes.
- Gérmenes
- Pasteurella en mordeduras de animales, Capnocytophaga canimorsus en las de perro, Eikenella en las humanas y anaerobios, además de estreptococos y estafilococos.
Celulitis periorbitaria frente a orbitaria
El tabique orbitario marca el límite- Preseptal
- Edema, eritema y dolor palpebral, a menudo con puerta de entrada cutánea y sin afectación visual.
- Orbitaria
- Suele venir de una sinusitis; la proptosis, la quemosis, la oftalmoplejía o la pérdida de agudeza visual exigen imagen y tratamiento urgentes por riesgo de ceguera y extensión intracraneal.
Diagnóstico y estudio
Analítica y serología
Inespecíficas · no deciden- Qué aporta
- Leucocitos y reactantes de fase aguda apoyan la gravedad, pero también se elevan en la seudocelulitis; la procalcitonina no ha sido consistente.
- Serología
- Antiestreptolisina O y anti-DNasa B ascienden tarde: utilidad retrospectiva, no en la decisión aguda.
Cultivos y biopsia
Cultivar el pus, no la superficie- Útil
- Pus de pústulas o abscesos drenados; hemocultivos en el paciente grave, anciano, inmunodeprimido o con herida penetrante.
- Poco útil
- Frotis cutáneo, aspirado del borde y cultivo de biopsia de rutina; la biopsia sirve para gérmenes atípicos y para diagnosticar imitadores.
Imagen
Ecografía para el pus, resonancia para la profundidad- Indicación
- La ecografía localiza colecciones drenables; la resonancia o la tomografía muestran piomiositis, osteomielitis o signos de infección necrosante.
- Límite
- No hace falta en la celulitis no complicada y no debe demorar la cirugía si la clínica sugiere necrosis.
ALT-70 y termografía
Herramientas para no sobrediagnosticar- ALT-70
- Suma asimetría, leucocitosis, taquicardia y edad igual o superior a 70 años; las puntuaciones bajas orientan a seudocelulitis y las altas a infección.
- Temperatura
- Una pierna afectada más caliente que la sana apoya la infección; en la validación de 2024 la sensibilidad fue alta y la especificidad mejoró al combinar ambas herramientas.
Escalera terapéutica
No purulenta y sin repercusión
Betalactámico oral antiestreptocócico- Elección
- Penicilina o cefalosporina de primera generación por vía oral; en alergia de tipo I verdadera, la obra propone clindamicina o un macrólido, con más efectos digestivos y con resistencias de S. pyogenes a macrólidos y clindamicina que varían según la zona: la elección empírica debe ajustarse a los datos locales.
- Sin ventaja
- Añadir cobertura frente a SARM no mejora la curación en la celulitis no purulenta no complicada.
Purulenta
Drenaje primero, cultivo siempre- Leve
- Drenaje y antibiótico oral antiestafilocócico; si se sospecha SARM por colonización, drogas inyectadas o prevalencia local, la obra cita clindamicina, tetraciclinas o cotrimoxazol.
- Matiz
- Estos fármacos pueden dejar sin cubrir al estreptococo; la obra advierte de que a veces hay que asociar cobertura frente a él.
Moderada o grave
Vía parenteral y búsqueda de necrosis- Moderada
- Dos o más criterios de respuesta inflamatoria sistémica o fracaso oral: según la obra, betalactámico intravenoso, con vancomicina si hay drogas inyectadas o SARM conocido.
- Grave
- Hipotensión, progresión rápida, fallo orgánico o inmunodepresión: amplio espectro, cultivos, valoración quirúrgica y desescalada según antibiograma.
Duración y reevaluación
Cinco días y volver a mirar- Pauta
- La guía IDSA de 2014 propone cinco días en la forma no complicada, prolongando solo si persisten signos de infección; la obra admite cursos más largos en inmunodeprimidos.
- Control
- Revisar a las 24-72 horas; marcar el borde o, mejor, fotografiar en serie, sabiendo que el eritema puede avanzar algo pese a la mejoría.
Prevención de recidivas
Edema crónico y linfedema
El factor de riesgo más potente- Por qué
- El linfático dañado por episodios previos deja un terreno edematoso que favorece el siguiente; el edema venoso y la obesidad suman.
- Qué hacer
- Compresión mantenida, tras descartar isquemia con el índice tobillo-brazo, y derivación a fisioterapia linfática; hoy hay ensayo aleatorizado que la respalda.
Puerta de entrada
Interdigital, eccema, heridas- Buscar
- Maceración, fisuras y descamación entre los dedos, tiña del pie, eccema de estasis, úlceras y cambios tras cirugía o radioterapia.
- Tratar
- Antifúngico tópico, emolientes, cuidado de heridas y control de dermatosis inflamatorias de la pierna.
Profilaxis antibiótica
Para recidivas frecuentes pese a medidas locales- Indicación
- Según recoge la obra, la guía IDSA de 2014 la plantea con tres o cuatro episodios al año pese a corregir los factores predisponentes, con penicilina o eritromicina a dosis bajas.
- Límite
- Reduce recidivas mientras se toma, pero su efecto se pierde al suspenderla; faltan datos de tolerancia y de resistencias a largo plazo.
Contrastes que resuelven la duda
Los imitadores que más antibióticos innecesarios generan y el dato que, a pie de cama, los separa de la infección.
Celulitis frente a dermatitis de estasis
- Distribución
- Celulitis: una pierna, de instauración aguda. Estasis: ambas piernas, aunque con asimetría, de evolución crónica.
- Síntoma guía
- El dolor y el calor dominan en la celulitis; el prurito, la descamación y las excoriaciones, en la estasis.
- Prueba terapéutica
- La estasis mejora con elevación, compresión y corticoide tópico en pocos días; la celulitis no.
Celulitis frente a trombosis venosa profunda y hematoma
- Clínica
- Ambas dan pierna hinchada y dolorosa; la trombosis afecta al volumen de toda la pantorrilla más que a la superficie cutánea, y el hematoma tiene antecedente y equimosis.
- Relación
- La tromboflebitis superficial puede acompañar a una celulitis, aunque rara vez se asocia a una trombosis venosa profunda; ante duda, eco-Doppler.
Celulitis frente a gota y artritis microcristalina
- Clínica
- La gota puede dar fiebre, leucocitosis y eritema intenso, pero se centra sobre una articulación, típicamente la primera metatarsofalángica o el tobillo.
- Decisión
- La artrocentesis con búsqueda de cristales resuelve el dilema y evita un antibiótico innecesario.
Celulitis frente a infección necrosante de partes blandas
- Señales
- Dolor desproporcionado a lo que se ve, anestesia cutánea, crepitación, ampollas hemorrágicas, necrosis o progresión en horas apuntan a fascitis.
- Conducta
- No es un problema de espectro antibiótico sino quirúrgico: valoración urgente y desbridamiento; la imagen no debe retrasarlo.
Qué haría en consulta
Elaboración editorial propia de DermRX: escenarios construidos al integrar la lectura con guías, consensos y literatura vigentes. No proceden de la obra ni sustituyen al juicio clínico.
Si un hombre de 74 años ingresado por «celulitis bilateral» de piernas tiene placas eritematosas, descamativas y pruriginosas en ambos tobillos, varices, sin fiebre ni leucocitosis, tras cuatro días de antibiótico intravenoso sin cambios
Plantearía una dermatitis de estasis como diagnóstico principal y propondría suspender el antibiótico. Indicaría elevación, compresión adecuada tras descartar enfermedad arterial y un corticoide tópico de potencia media, y revisaría en pocos días. Buscaría puertas de entrada interdigitales. Explicaría al equipo que la bilateralidad, el prurito y la ausencia de fiebre van en contra de la infección.
Si una mujer de 55 años con linfedema tras vaciamiento ganglionar inguinal acude con su cuarto episodio de erisipela en un año en la misma pierna
Trataría el episodio con un betalactámico antiestreptocócico y, una vez resuelto, revisaría la piel interdigital y trataría cualquier tiña o maceración. La derivaría a una unidad de linfedema para compresión mantenida, tras comprobar el índice tobillo-brazo, y drenaje linfático. Con esta frecuencia de recidivas, valoraría profilaxis antibiótica a largo plazo, explicándole que su beneficio dura mientras la toma y que la compresión es la medida de fondo.
Si un usuario de drogas por vía parenteral presenta en el antebrazo una zona eritematosa, caliente y fluctuante, con 38,5 °C y 105 latidos por minuto
Lo trataría como celulitis purulenta con repercusión sistémica: ecografía si dudo de la colección, incisión y drenaje con cultivo del pus, hemocultivos y antibiótico intravenoso con cobertura frente a SARM, como recoge la obra para este contexto. Buscaría signos de infección necrosante y de endocarditis, y desescalaría según el antibiograma.
Si un niño de 6 años tiene edema y eritema palpebral unilateral tras una sinusitis, y los padres refieren que ve doble al mirar a los lados
No lo trataría como celulitis preseptal. La diplopía sugiere afectación orbitaria, con riesgo de pérdida visual y extensión intracraneal. Lo derivaría de inmediato a urgencias pediátricas con valoración oftalmológica y otorrinolaringológica, prueba de imagen y antibiótico intravenoso, sin esperar a ver la evolución en casa.
Si un paciente trasplantado renal desarrolla placas eritematosas, induradas y dolorosas en ambas piernas que no responden a cefalosporina oral
En la inmunodepresión celular la celulitis bilateral verdadera es posible, pero también la infección por gérmenes atípicos. Pediría hemocultivos y haría una biopsia profunda con estudio histológico, tinciones y cultivo para bacterias, micobacterias y hongos, pensando específicamente en criptococosis diseminada, y lo comentaría con el equipo de trasplante y de enfermedades infecciosas para ingreso.
Si una paciente con celulitis de pierna en tratamiento oral pregunta a las 48 horas por qué el eritema ha sobrepasado la línea que le dibujaron, aunque ya no tiene fiebre y le duele menos
Valoraría el conjunto y no solo el borde: la mejoría del dolor, la fiebre y el estado general indica respuesta, y el eritema puede extenderse de forma transitoria al principio. Comprobaría que no hay signos de necrosis ni colección y le explicaría que el rojo tarda más en desaparecer que la infección. Fotografiaría la pierna para comparar y mantendría la pauta con nueva revisión, explicándole que debe volver de inmediato si reaparece la fiebre o aparecen dolor intenso, ampollas o zonas oscuras.
Perlas de examen y de consulta
◆La unilateralidad vale más que la proteína C reactiva
En la pierna roja, un cuadro simétrico y bilateral es casi siempre seudocelulitis. La analítica inflamatoria no discrimina: está elevada en buena parte de los imitadores, incluida la gota y la vasculitis.
◆Lo que previene la recidiva está entre los dedos
El intertrigo interdigital es la puerta de entrada identificable más frecuente. Examinar y tratar la tiña del pie en todo episodio de celulitis de pierna es barato y actúa sobre la puerta de entrada que más se repite.
◆Cultivar la superficie induce a ampliar espectro
El frotis cutáneo informa de colonizantes y anima a cubrir gramnegativos o SARM sin necesidad. En la celulitis no purulenta no se recomienda; el pus drenado, en cambio, siempre se cultiva.
◆El borde dibujado engaña en las primeras horas
El eritema puede avanzar un poco pese a la respuesta y las zonas respetadas dificultan la lectura. Fiebre, dolor y estado general guían mejor; la fotografía seriada evita depender de quién dibujó la línea.
◆Los AINE alivian, pero con reservas
Los antiinflamatorios acortan la inflamación en algunos estudios, pero la obra recoge la preocupación por su efecto sobre los neutrófilos y su asociación con más infecciones cutáneas en niños con varicela.
◆El corticoide sistémico tiene un lugar acotado
Según la obra, añadir prednisolona acortó la curación de la erisipela no complicada, y la guía IDSA de 2014 sugiere considerarlo en adultos no diabéticos; nunca ante sospecha de infección necrosante ni en inmunodeprimidos sin valoración cuidadosa.
◆El agua orienta hacia gérmenes que el betalactámico no cubre
Una celulitis tras herida en agua dulce, salada o un acuario obliga a pensar en Aeromonas, Vibrio vulnificus, Erysipelothrix o Mycobacterium marinum, y a cultivar o biopsiar antes de elegir el antibiótico.
Actualización DermRX
Qué ha cambiado entre la obra (2019) y octubre de 2026, y qué conviene matizar con la literatura posterior.
Actualización DermRXCinco días y vía oral: la evidencia posterior respalda tratar menos
La obra recogía los cinco días de la guía IDSA de 2014, con cursos de cinco a diez días en la práctica. Un metaanálisis de 43 ensayos con casi 6 000 participantes no halló superioridad de ningún antibiótico, ni ventaja de la cobertura frente a SARM, de la vía intravenosa o de pautas de más de cinco días; otro, de 2020, tampoco encontró diferencias por vía ni por duración. El matiz llega de un ensayo neerlandés en celulitis grave hospitalizada: no pudo confirmar ni descartar la no inferioridad de seis días frente a doce, y la pauta corta se asoció a más recaídas a los 90 días (24 % frente a 6 %).
Fuente: Brindle R, et al. JAMA Dermatol. 2019;155(9):1033-1040. PMID: 31188407. Cross ELA, et al. J Infect. 2020;81(4):521-531. PMID: 32745638. Cranendonk DR, et al. Clin Microbiol Infect. 2020;26(5):606-612. PMID: 31618678.Actualización DermRXLa compresión es ya la primera medida para prevenir recidivas en la pierna edematosa
En 2019 la prevención descansaba en tratar el linfedema sin ensayos que lo cuantificaran y en la profilaxis antibiótica. En un ensayo aleatorizado australiano, pequeño, unicéntrico y abierto, con pacientes con edema crónico y celulitis recurrente, añadir prendas de compresión a la educación redujo la recidiva del 40 % al 15 % y se detuvo antes de tiempo por eficacia. Su seguimiento a 18 meses, publicado en 2026, mantuvo la reducción, con menos ingresos y buena adherencia, y sus autores proponen la compresión como estrategia preventiva de primera línea.
Fuente: Webb E, et al. N Engl J Med. 2020;383(7):630-639. PMID: 32786188. Webb E, et al. EClinicalMedicine. 2026;98:104127. PMID: 42597865.Actualización DermRXTermografía y ALT-70 validadas para frenar el sobrediagnóstico
El capítulo presentaba el ALT-70 y la termografía como herramientas emergentes basadas en estudios de un solo centro. Una validación prospectiva de 2024 en urgencias, con 204 pacientes, confirmó que la pierna con celulitis está más caliente que la de las seudocelulitis; la temperatura máxima ofreció una sensibilidad del 96,8 % y un valor predictivo negativo del 93,5 %, con especificidad baja que mejoraba al combinarla con el ALT-70. Una revisión de 2026 sigue situando el error diagnóstico en torno al 30 % de las celulitis presuntas.
Fuente: Pulia MS, et al. JAMA Dermatol. 2024;160(5):511-517. PMID: 38536160. Nicholson LT, et al. Infect Dis Clin North Am. 2026. PMID: 42767863.Actualización DermRXLa guía alemana separa de nuevo erisipela y celulitis estafilocócica
La obra, como la mayoría de los estudios estadounidenses, trata erisipela y celulitis como una sola entidad. La actualización de las guías en lengua alemana, resumida en 2025, mantiene la distinción: la erisipela, de rojo intenso y borde nítido con fiebre inicial, es estreptocócica y se trata de elección con penicilina; la infección de partes blandas no complicada, de eritema lívido y borde difuso, se atribuye sobre todo a S. aureus y se trata, por ejemplo, con cefadroxilo oral o cefazolina intravenosa. El absceso se resuelve con drenaje.
Fuente: Sunderkötter C, et al. Dermatologie (Heidelb). 2025;76(8):470-479. PMID: 40719880.Actualización DermRXEl estreptococo del grupo A invasivo repuntó en niños desde 2022
El capítulo situaba el SARM comunitario como el gran cambio epidemiológico. Desde finales de 2022 varios países describieron un repunte de infecciones invasivas por Streptococcus pyogenes. En la red pediátrica española, los casos mensuales se multiplicaron en el periodo de brote frente a los años previos y aumentó el ingreso en cuidados intensivos; predominó emm1, asociado a mayor riesgo de ingreso en intensivos, y la fascitis necrosante figuró entre los factores de gravedad. Ante una celulitis con toxicidad o progresión rápida, el umbral para derivar debe ser bajo.
Fuente: Cobo-Vázquez E, et al. Int J Infect Dis. 2025;159:107982. PMID: 40681093.Actualización DermRXRetirar la etiqueta de alergia a penicilina mejora el tratamiento de la celulitis
La obra deriva a clindamicina o macrólidos al paciente con alergia de tipo I a betalactámicos, alternativas con más efectos digestivos y problemas de resistencia. En el ensayo PALACE, en adultos con alergia de bajo riesgo según la regla PEN-FAST, la provocación oral directa con penicilina, realizada en centros especializados, fue no inferior a las pruebas cutáneas seguidas de provocación, sin reacciones graves. Una revisión de 2026 recuerda que la mayoría de los pacientes etiquetados no son alérgicos y propone la desetiquetación como herramienta de uso racional de antibióticos.
Fuente: Copaescu AM, et al. JAMA Intern Med. 2023;183(9):944-952. PMID: 37459086. Raja M, et al. J Gen Intern Med. 2026. PMID: 42711510.Conectar con DermRX
Referencias
Lectura de referencia
Pearson y Margolis. Capítulo 151, «Celulitis y erisipela». En: Kang S, Amagai M, Bruckner AL, Enk AH, Margolis DJ, McMichael AJ, Orringer JS, editores. Fitzpatrick’s Dermatology. 9.ª ed. Nueva York: McGraw-Hill Education; 2019. Consultado en su edición en español (Dermatología de Fitzpatrick, 9e).
Fuentes consultadas para contrastar y actualizar
- Brindle R, Williams OM, Barton E, et al. Assessment of antibiotic treatment of cellulitis and erysipelas: a systematic review and meta-analysis. JAMA Dermatol. 2019;155(9):1033-1040. PMID: 31188407.
- Cross ELA, Jordan H, Godfrey R, et al. Route and duration of antibiotic therapy in acute cellulitis: a systematic review and meta-analysis of the effectiveness and harms of antibiotic treatment. J Infect. 2020;81(4):521-531. PMID: 32745638.
- Cranendonk DR, Opmeer BC, van Agtmael MA, et al. Antibiotic treatment for 6 days versus 12 days in patients with severe cellulitis: a multicentre randomized, double-blind, placebo-controlled, non-inferiority trial. Clin Microbiol Infect. 2020;26(5):606-612. PMID: 31618678.
- Webb E, Neeman T, Bowden FJ, et al. Compression therapy to prevent recurrent cellulitis of the leg. N Engl J Med. 2020;383(7):630-639. PMID: 32786188.
- Webb E, Neeman T, Bowden FJ, et al. Sustained benefit of compression therapy for preventing recurrent leg cellulitis: extended follow-up of a randomised controlled trial. EClinicalMedicine. 2026;98:104127. PMID: 42597865.
- Pulia MS, Schwei RJ, Alexandridis R, et al. Validation of thermal imaging and the ALT-70 prediction model to differentiate cellulitis from pseudocellulitis. JAMA Dermatol. 2024;160(5):511-517. PMID: 38536160.
- Nicholson LT, Shinkai K. Mimics of lower extremity cellulitis: an approach to the red leg. Infect Dis Clin North Am. 2026. PMID: 42767863.
- Sunderkötter C, Schieffers H, Becker K, et al. [Common skin and soft tissue infections: current recommendations]. Dermatologie (Heidelb). 2025;76(8):470-479. PMID: 40719880.
- Cobo-Vázquez E, Aguilera-Alonso D, Grandioso-Vas D, et al. Sharp increase in the incidence and severity of invasive Streptococcus pyogenes infections in children after the COVID-19 pandemic (2019-2023): a nationwide multicenter study. Int J Infect Dis. 2025;159:107982. PMID: 40681093.
- Copaescu AM, Vogrin S, James F, et al. Efficacy of a clinical decision rule to enable direct oral challenge in patients with low-risk penicillin allergy: the PALACE randomized clinical trial. JAMA Intern Med. 2023;183(9):944-952. PMID: 37459086.
- Raja M, Patel K, Krish P, Azam Z. Penicillin allergy delabeling: bridging the evidence-practice gap in antimicrobial stewardship. J Gen Intern Med. 2026. PMID: 42711510.
