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Parapsoriasis y pitiriasis liquenoide: qué mancha vigilar por riesgo de micosis fungoide, qué pápula biopsiar y cómo tratar sin excederse

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Lectura clínica · Parapsoriasis y pitiriasis liquenoide

Parapsoriasis y pitiriasis liquenoide: qué mancha vigilar por riesgo de micosis fungoide, qué pápula biopsiar y cómo tratar sin excederse

Sobre el capítulo 30, «Parapsoriasis y pitiriasis liquenoide» (Schieke y Wood) · Dermatología de Fitzpatrick, 9.ª ed., 2019

Bajo el rótulo histórico de parapsoriasis conviven dos problemas distintos: manchas descamativas crónicas del adulto, una parte de las cuales es o será micosis fungoide, y brotes de pápulas autorresolutivas del niño y el adulto joven. Esta lectura ordena ambos grupos por la decisión que exigen —tranquilizar, vigilar con biopsias seriadas o tratar— y por el dato que separa cada entidad de sus imitadores, con la evidencia y los consensos europeos actualizados a octubre de 2026.

Placas grandes y pequeñasRiesgo de micosis fungoidePLEVA y PLCClonalidad TFototerapia UVB

Obra de referencia: Kang S, Amagai M, Bruckner AL, Enk AH, Margolis DJ, McMichael AJ, Orringer JS (eds.), Fitzpatrick’s Dermatology, 9.ª ed. (McGraw-Hill Education, 2019). Síntesis editorial DermRX actualizada a octubre de 2026 · Revisión clínica individual pendiente · 21 min de lectura.

Ideas esenciales

En 20 segundos

  • La «placa» de la parapsoriasis es en realidad una mancha: lesión plana o mínimamente elevada, sin infiltración palpable. Cualquier placa bien formada, moderada o gruesa, saca el caso de la parapsoriasis y lo acerca a la micosis fungoide.
  • El umbral de 5 cm separa dos pronósticos: las placas pequeñas, redondas u ovaladas y regulares, apenas progresan; las grandes, irregulares, asimétricas y a veces poiquilodérmicas, evolucionan a micosis fungoide en el 10–30 % de los casos, en torno al 10 % por década.
  • La clonalidad T dominante no equivale a linfoma: aparece en parapsoriasis, pitiriasis liquenoide y dermatitis crónicas de curso benigno. Solo pesa integrada con la clínica, la histología y el inmunofenotipo.
  • La pitiriasis liquenoide es un espectro: en el extremo crónico (PLC), pápulas con escama adherente que duran meses; en el agudo (PLEVA), pápulas que se necrosan y curan en semanas con cicatriz varioliforme. El polimorfismo de lesiones en distinto estadio es la pista.
  • Ante pápulas que brotan y regresan hay tres diagnósticos que no pueden faltar en el diferencial: papulosis linfomatoide (células grandes atípicas CD30+), sífilis secundaria y micosis fungoide papular.
  • Fiebre alta con úlceras necróticas de varios centímetros define la variante ulceronecrótica febril: afectación sistémica, riesgo vital y tratamiento sistémico en el hospital. En el resto, la base es corticoide tópico y fototerapia UVB.
Lo que merece la pena retener

Claves de la lectura

1

«Placa» es un falso amigo: en la parapsoriasis no se palpa infiltración

El término procede del francés, donde plaque designa una lesión plana. Tanto la forma de placas grandes como la de placas pequeñas se componen de manchas o, como máximo, de placas muy finas, con escama escasa y sin induración. Esta definición tiene una consecuencia diagnóstica directa: si el paciente presenta placas netamente elevadas, aunque sean pequeñas, el diagnóstico de parapsoriasis deja de ser sostenible y hay que pensar en micosis fungoide. Lo contrario no tranquiliza: unas lesiones planas de aspecto anodino no excluyen el linfoma en fase de mancha, del que la variante de placas grandes puede resultar indistinguible.

2

El tamaño y la forma de la lesión marcan el riesgo de linfoma

Las placas pequeñas miden menos de 5 cm, son redondas u ovaladas, regulares y asientan en el tronco; su histología es una dermatitis espongiótica leve que no cambia con los años, y la progresión es excepcional. Las placas grandes superan los 5 cm, a menudo los 10, tienen contorno irregular, distribución asimétrica en zonas cubiertas —nalgas, flexuras, mamas— y pueden mostrar atrofia con arrugado fino. Entre el 10 y el 30 % terminan en micosis fungoide manifiesta, aproximadamente un 10 % por década. La rara variante retiforme progresa en la mayoría de los casos.

3

Placas grandes y micosis fungoide en mancha forman un continuo, no dos cajones

Clínica, histología e inmunofenotipo se solapan: linfocitos T CD4+, pérdida frecuente de CD7, epidermotropismo en las lesiones evolucionadas y clon dominante en muchos casos. Que un paciente quede a un lado u otro depende de los criterios aplicados. El algoritmo de la Sociedad Internacional de Linfomas Cutáneos suma puntos de cuatro dominios —clínico, histopatológico, inmunopatológico y molecular— y exige cuatro para hablar de micosis fungoide inicial. La etiqueta de parapsoriasis conserva utilidad para quien no los alcanza: orienta hacia el tratamiento dirigido a la piel, obliga a seguimiento y comunica al paciente un pronóstico vital favorable.

4

Un clon T dominante se interpreta, no se obedece

La obra describe los linfocitos de estas dermatosis como parte de un circuito que recircula entre piel, ganglio linfático y sangre; por eso se detectan clones en sangre periférica incluso en la forma de placas pequeñas. También hay clon en cerca de la mitad de las PLEVA, en una minoría de las PLC y en dermatitis espongióticas crónicas inespecíficas, lo que dio origen al concepto de «dermatitis clonal». La mayoría de estos pacientes sigue un curso benigno y algunos curan. El clon señala el subgrupo que merece vigilancia más estrecha, pero por sí solo no diagnostica un linfoma ni justifica un tratamiento agresivo.

5

La pitiriasis liquenoide se reconoce por el polimorfismo y por cómo cura cada lesión

Predomina en niños y adultos jóvenes, con más inicios en otoño e invierno y predominio masculino; la forma crónica es de tres a seis veces más frecuente que la aguda. Los brotes sucesivos hacen coincidir pápulas recientes, lesiones con escama o costra y máculas residuales. La pápula crónica dura meses y deja hipopigmentación o hiperpigmentación, rara vez cicatriz. La aguda evoluciona en semanas a vesícula, pústula, costra hemorrágica o erosión y, por el daño dérmico más profundo, deja cicatrices deprimidas. Ambas formas, y lesiones intermedias, pueden coexistir o sucederse en el mismo paciente, de modo que el nombre describe el predominio, no una frontera.

6

En la pitiriasis liquenoide la biopsia sirve sobre todo para excluir

El patrón común es una dermatitis de interfase con paraqueratosis, exocitosis linfocitaria, queratinocitos necróticos y extravasación de hematíes; en la forma aguda el infiltrado es más denso, en cuña, con predominio de linfocitos T CD8+ citotóxicos y, a veces, vasculitis linfocítica. Lo decisivo es lo que no debe aparecer en número apreciable: células linfoides grandes atípicas CD30+, que orientan a papulosis linfomatoide, o linfocitos pequeños atípicos epidermotropos con infiltrado en banda, propios de la micosis fungoide papular. La serología de sífilis completa el estudio; el resto de la analítica aporta poco.

7

Se trata según la gravedad y la repercusión, no según el nombre

En las placas pequeñas basta con tranquilizar y, si molestan, emolientes, corticoide tópico o UVB. En las grandes la obra propone corticoide tópico potente con fototerapia —UVB de banda ancha o estrecha, UVA1 a dosis bajas o PUVA— y reserva otros tópicos para los casos que ya cumplen criterios de linfoma. En la pitiriasis liquenoide con poca actividad cabe no tratar; el escalón habitual combina corticoide tópico y fototerapia, con macrólidos o tetraciclinas por su efecto antiinflamatorio. Cuanto más agudo y destructivo es el cuadro, más indicado está el tratamiento sistémico: metotrexato a dosis bajas y, en las formas graves, corticoides sistémicos.

Repaso organizado

De la mancha crónica a la pápula que se necrosa: cada forma, su pista y su decisión

Primero las formas clínicas de cada grupo, después las pruebas que las separan del linfoma y, por último, los escalones terapéuticos.

Parapsoriasis en placas: manchas crónicas del adulto

Parapsoriasis en placas pequeñas

Menos de 5 cm · tronco
Clínica
Manchas redondas u ovaladas, bien delimitadas, con escama fina adherente y sin síntomas. Predominio masculino cercano a 3:1; máxima incidencia en la quinta década.
Histología
Dermatitis espongiótica leve con paraqueratosis focal e infiltrado perivascular superficial; inespecífica y estable en biopsias sucesivas.
Decisión
Tranquilizar y tratar solo si hay síntomas o demanda. Revisión cada 3–6 meses al principio y después anual.

Dermatosis digitiforme

Variante de placas pequeñas · flancos
Pista
Manchas alargadas, en «huellas de dedos», amarillentas o leonadas, paralelas a las líneas de tensión de los flancos.
Matiz
El eje mayor supera con frecuencia los 5 cm sin que ello la convierta en una forma de placas grandes. Las de tono amarillo se llamaron xantoeritrodermia perstans.

Parapsoriasis en placas grandes

Más de 5 cm · zonas cubiertas
Clínica
Manchas ovaladas o irregulares, rosa salmón o pardo-rojizas, con escama escasa y a veces arrugado «en papel de fumar». Nalgas, flexuras, parte alta del tronco y mamas.
Histología
Al inicio, paraqueratosis parcheada e infiltrado perivascular; después, interfase con epidermotropismo. Predominio CD4+, déficit frecuente de CD7 y queratinocitos HLA-DR+.
Riesgo
Micosis fungoide manifiesta en el 10–30 % de los casos, alrededor de un 10 % por década.
Decisión
Tratamiento dirigido a la piel y revisión cada 3 meses al principio, luego cada 6–12, con biopsias repetidas de toda lesión sospechosa.

Variantes poiquilodérmica y retiforme

Atrofia, telangiectasias, pigmento moteado
Poiquilodermia
Atrofia epidérmica, telangiectasias y pigmentación moteada sobre placas grandes; en la biopsia, epidermis adelgazada, vasos dilatados y melanófagos.
Retiforme
Máculas y pápulas descamativas en red o en rayas de cebra que acaban siendo poiquilodérmicas; progresa a micosis fungoide en la mayoría de los casos.
Diferencial
Dermatomiositis, lupus eritematoso, radiodermitis crónica y genodermatosis con poiquilodermia; la clínica acompañante suele separarlas.

Pitiriasis liquenoide: pápulas en brotes que regresan solas

Pitiriasis liquenoide crónica (PLC)

Pápulas descamativas · meses
Clínica
Brotes de pápulas eritematosas o pardo-rojizas con escama adherente, en tronco y raíz de miembros, que se aplanan en semanas o meses.
Secuela
Máculas hipopigmentadas o hiperpigmentadas, rara vez cicatriz; la hipopigmentación puede simular una hipomelanosis en gotas.
Infiltrado
Interfase menos densa, con linfocitos T CD4+ o CD8+ y algunos FoxP3+. Clon dominante en una minoría.

PLEVA (enfermedad de Mucha-Habermann)

Pápulas necróticas · semanas
Clínica
Pápulas que pasan a vesícula, pústula, costra hemorrágica o erosión y regresan en semanas dejando cicatriz varioliforme. Febrícula, cefalea y artralgias ocasionales.
Infiltrado
Denso, en cuña, con linfocitos T CD8+ que expresan TIA-1 y granzima B, neutrófilos, hematíes extravasados y, a veces, vasculitis linfocítica. Clon dominante en cerca de la mitad.

Forma ulceronecrótica febril

Úlceras de centímetros · fiebre alta
Clínica
Papulonódulos purpúricos con úlcera central de hasta varios centímetros, con fiebre alta, mialgias, artralgias y síntomas digestivos y neurológicos; hay casos mortales.
Controversia
La clonalidad demostrada en algunos casos ha llevado a proponer que se trate de un linfoma T manifiesto.
Decisión
Manejo hospitalario, corticoide sistémico u otro inmunosupresor y tratamiento de la sobreinfección de las úlceras.

Desencadenantes descritos

Infecciones y fármacos · causalidad incierta
Infecciones
Toxoplasma gondii, virus de Epstein-Barr, citomegalovirus, varicela-zóster, parvovirus B19, herpesvirus humano 8 y VIH. Varios casos ligados a toxoplasmosis remitieron al tratarla.
Fármacos
Casos aislados con estrógenos y progestágenos, quimioterapia, contraste yodado, vacuna antigripal y estatinas.
Hipótesis
Respuesta linfoproliferativa de linfocitos T citotóxicos, de clonalidad variable, frente a uno o varios antígenos extraños.

Pruebas que separan lo benigno del linfoma

Biopsia cutánea

Varias muestras · repetir en el tiempo
Qué buscar
En manchas crónicas, infiltrado T superficial, epidermotropismo y atipia nuclear. En pápulas, interfase con queratinocitos necróticos y ausencia de células grandes atípicas.
Límite
Una micosis fungoide en recaída o parcialmente tratada puede mostrar solo hallazgos inespecíficos: se repite ante lesiones que crecen, se infiltran o cambian.

Inmunofenotipo

CD2, CD3, CD5, CD7 y CD30
Apoya linfoma
CD2, CD3 o CD5 en menos de la mitad de los linfocitos T, CD7 en menos del 10 % o expresión discordante entre epidermis y dermis.
CD30
Unas pocas células positivas son inespecíficas; un número apreciable de células grandes atípicas inclina hacia la papulosis linfomatoide.
Trampa
Existe una variante de PLEVA con numerosas células CD30+ que imita a la papulosis linfomatoide; decide la correlación clinicopatológica.

Reordenamiento del receptor T

Clonalidad · dato de apoyo
Frecuencia
Clon dominante más habitual en placas grandes que en pequeñas y en PLEVA que en PLC.
Sangre
Pueden detectarse linfocitos T clonales circulantes en placas grandes, en la micosis fungoide inicial e incluso en placas pequeñas.

Algoritmo de micosis fungoide inicial

ISCL · cuatro puntos
Dominios
Clínico e histopatológico, con hasta dos puntos cada uno; inmunopatológico y molecular, con un punto cada uno.
Lo clínico
Manchas o placas finas persistentes y progresivas; puntúan más si asientan en zonas no fotoexpuestas, varían en tamaño y forma o muestran poiquilodermia.
Uso
Cuatro puntos o más equivalen, a efectos prácticos, a micosis fungoide; por debajo sigue siendo operativa la etiqueta de parapsoriasis en placas grandes.

Escalera terapéutica

Observación y tratamiento tópico

Primer escalón en ambos grupos
Placas pequeñas
Emolientes, corticoide tópico o breas; la respuesta es variable y no tratar es una opción legítima.
Placas grandes
Corticoide tópico de potencia alta, que la obra asocia de entrada a fototerapia.
Pitiriasis liquenoide
Corticoide tópico; tacrólimus tópico en segunda línea. Con actividad mínima puede no tratarse.
Si es linfoma
La obra reserva mostaza nitrogenada, bexaroteno, imiquimod y carmustina tópicos para la micosis fungoide inicial; citarlos no implica autorización ni disponibilidad en España.

Fototerapia

UVB, UVA1, PUVA y excímero
Parapsoriasis
UVB de banda ancha o estrecha y UVA1 a dosis bajas; PUVA sobre todo si el caso se considera ya micosis fungoide. Láser de excímeros de 308 nm para lesiones localizadas.
Pitiriasis liquenoide
UVB, incluida la de banda estrecha, en primera línea; UVA1 y PUVA en segunda. Hay respuesta descrita a la terapia fotodinámica en la PLC.

Antibióticos como antiinflamatorios

Macrólidos y tetraciclinas
Fármacos
Eritromicina, azitromicina, tetraciclina y minociclina se emplean en la pitiriasis liquenoide por su efecto antiinflamatorio, no antimicrobiano.
Edad
En la infancia la experiencia publicada se concentra en macrólidos; las tetraciclinas se evitan en menores de 8 años y en el embarazo, por su efecto sobre dientes y hueso en formación.
Sobreinfección
Las úlceras pueden requerir antibiótico tópico o sistémico, dirigido de entrada a grampositivos y ajustado después por cultivo.

Inmunomoduladores sistémicos

Formas agudas, extensas o graves
Metotrexato
A menudo eficaz a dosis semanales relativamente bajas; exige los controles analíticos habituales y evitar el embarazo.
Corticoides
Sistémicos en la PLEVA grave y en la forma ulceronecrótica febril, para controlar las manifestaciones generales.
Otros
Ciclosporina y retinoides orales como acitretina figuran en segunda línea en la obra, con la vigilancia propia de cada uno; la acitretina es teratógena y exige anticoncepción estricta en mujeres en edad fértil.
Segunda mirada

Contrastes que resuelven la duda

Cuatro parejas que se confunden en la práctica y el dato que las separa.

Placas pequeñas frente a placas grandes

Tamaño
Menos de 5 cm, frente a más de 5 y con frecuencia más de 10 cm.
Forma
Redondas, ovaladas o digitiformes, discretas y regulares, frente a contornos irregulares, distribución asimétrica y límites a veces difusos.
Histología
Dermatitis espongiótica leve que no evoluciona, frente a interfase con epidermotropismo en las lesiones avanzadas.
Pronóstico
Progresión excepcional según la mayoría de los expertos, frente a un 10–30 % de evolución a micosis fungoide.

Placas grandes frente a micosis fungoide en mancha

Clínica
Pueden ser idénticas; la induración o una placa bien formada inclinan siempre hacia el linfoma.
Histología
Infiltrado superficial escaso con epidermotropismo focal, frente a epidermotropismo neto con atipia nuclear; el solapamiento es frecuente.
Frontera
Menos de cuatro puntos en el algoritmo de la ISCL, frente a cuatro o más.
Manejo
Tratamiento dirigido a la piel y biopsias seriadas en los dos casos; cambia la estadificación y lo que se comunica al paciente.

PLEVA frente a pitiriasis liquenoide crónica

Lesión
Pápula que se vesicula, se pustuliza, se cubre de costra hemorrágica o se erosiona, frente a pápula con escama adherente.
Duración
Semanas por lesión y curso global más corto, frente a meses por lesión y enfermedad más prolongada.
Secuela
Cicatriz varioliforme, frente a discromía y rara vez cicatriz.
Linfocitos
CD8+ citotóxicos predominantes, frente a CD4+ o CD8+.

Pitiriasis liquenoide frente a papulosis linfomatoide

Coincidencias
Pápulas en brotes que regresan solas, infiltrado linfoide y clon T posible; ambas pueden darse en el mismo paciente, a la vez o de forma sucesiva.
Célula clave
Linfocitos pequeños sin atipia relevante, frente a células grandes atípicas CD30+ en número apreciable.
Fenotipo
CD8+ o CD4+ con antígenos T conservados, frente a CD4+ habitual con pérdida de CD2, CD3 o CD5.
Marco
Dermatosis de curso benigno, frente a trastorno linfoproliferativo CD30+ en el espectro del linfoma anaplásico de células grandes.
Escenarios clínicos

Qué haría en consulta

Elaboración editorial propia de DermRX: escenarios construidos al integrar la lectura con guías, consensos y literatura vigentes. No proceden de la obra ni sustituyen al juicio clínico.

Si un varón de 58 años consulta por manchas rosadas ovaladas de 2–4 cm en los flancos, con escama fina, estables desde hace tres años y sin prurito

Tomaría una biopsia para documentar el punto de partida, esperando una dermatitis espongiótica leve e inespecífica, y descartaría psoriasis, tiña y pitiriasis versicolor con la exploración y un examen directo, además de pedir serología de sífilis. Le explicaría que la forma de placas pequeñas casi nunca progresa y que puede no tratarse; si quisiera mejorar el aspecto, emolientes, corticoide tópico o UVB. Lo citaría a los 3–6 meses y luego cada año.

Si una mujer de 62 años presenta desde hace cinco años manchas irregulares de más de 10 cm en nalgas y mamas, una de ellas con atrofia, telangiectasias y pigmentación moteada

Consideraría el cuadro una parapsoriasis en placas grandes poiquilodérmica o una micosis fungoide en mancha. Biopsiaría dos o tres lesiones, a ser posible sin tratamiento tópico reciente, con inmunohistoquímica (CD2, CD3, CD4, CD5, CD7, CD8) y reordenamiento del receptor T, y aplicaría el algoritmo de micosis fungoide inicial. Con cualquiera de los dos resultados indicaría tratamiento dirigido a la piel y revisión trimestral al principio, repitiendo la biopsia ante todo cambio.

Si un niño de 8 años tiene, desde hace dos meses, brotes de pápulas con escama adherente en tronco y brazos que dejan manchas claras; está afebril y sin adenopatías

Sospecharía una pitiriasis liquenoide crónica por el polimorfismo y la hipopigmentación residual. Confirmaría con biopsia si el cuadro no fuera típico, comprobando que no hay células grandes CD30+. Explicaría a la familia que cursa en brotes durante meses o años y que la progresión a linfoma es excepcional: dos cohortes recientes seguidas durante años no registraron ninguna. Empezaría con corticoide tópico; si fuera extensa, valoraría un macrólido oral o UVB de banda estrecha.

Si un varón de 24 años presenta de forma brusca decenas de pápulas con costra hemorrágica y alguna vesícula en tronco y extremidades, con febrícula

Pensaría en PLEVA, pero antes excluiría varicela, picaduras y vasculitis leucocitoclástica, y pediría serologías de sífilis y de VIH. Biopsiaría una pápula reciente: esperaría una interfase densa en cuña con queratinocitos necróticos y linfocitos CD8+, sin células CD30+ atípicas en número relevante. Trataría con corticoide tópico y un antibiótico oral de efecto antiinflamatorio o fototerapia, y avisaría de las cicatrices varioliformes.

Si una paciente con PLEVA conocida acude con fiebre de 39,5 °C y varias úlceras necróticas de 2–3 cm rodeadas de eritema

Lo manejaría como una forma ulceronecrótica febril: ingreso, hemograma, bioquímica, hemocultivos y cultivo de las úlceras, y vigilancia de síntomas digestivos y neurológicos. Iniciaría corticoide sistémico y valoraría pronto metotrexato, con antibiótico frente a grampositivos hasta disponer del cultivo. Repetiría la biopsia con inmunofenotipo y clonalidad, porque algunos autores sitúan esta variante en el terreno del linfoma T.

Si un varón de 63 años con «eccema» de inicio tardío, manchas descamativas fijas en nalgas y flancos y mala respuesta a corticoides tópicos es remitido para valorar un biológico anti-IL-4/IL-13

Antes de prescribirlo biopsiaría varias lesiones, con inmunohistoquímica y clonalidad, porque el inicio después de los 40 años y los rasgos atípicos son las situaciones en que un consenso de expertos de 2026 pide extremar la vigilancia de un linfoma T enmascarado. Si se confirmara una micosis fungoide evitaría dupilumab y optaría por fototerapia o metotrexato; si la biopsia fuera inespecífica, la repetiría ante cualquier empeoramiento durante el tratamiento.

Detalles que cambian la conducta

Perlas de examen y de consulta

◆La regla de los 5 cm tiene una excepción

La dermatosis digitiforme supera a menudo los 5 cm en su eje mayor y sigue siendo una forma de placas pequeñas. La clasifican su morfología en dedo, el tono amarillento y la disposición paralela en los flancos.

◆Zona del bañador: pensar en linfocitos

Manchas crónicas de tamaño y forma desiguales en nalgas, mamas y flexuras reúnen los rasgos clínicos que puntúan para micosis fungoide inicial: persistencia, localización no fotoexpuesta y variabilidad. La poiquilodermia añadida refuerza la sospecha.

◆Epidermotropismo no es exocitosis

Linfocitos en la epidermis sin espongiosis apreciable son epidermotropismo y cuentan para micosis fungoide; acompañados de espongiosis son exocitosis, propia de un eccema o de la forma de placas pequeñas. Pedir al patólogo que lo precise evita sobrediagnósticos.

◆Lo que la placa pequeña no tiene

Ni signo de Auspitz, ni escama micácea, ni piqueteado ungueal, ni lesiones en codos, rodillas y cuero cabelludo, como la psoriasis; ni placa heraldo, como la pitiriasis rosada; ni placas papulovesiculosas en moneda en las piernas, como el eccema numular.

◆Cicatriz varioliforme: firma de la forma aguda

Las lesiones crónicas de la pitiriasis liquenoide curan con discromía; las agudas dañan la dermis y dejan cicatrices deprimidas. Encontrarlas junto a pápulas activas apoya el diagnóstico de PLEVA, y conviene anticipárselo al paciente.

◆Más que piel: riesgo vascular y segundas neoplasias

Cohortes danesas de base poblacional hallaron en la parapsoriasis más neoplasias posteriores y mayor mortalidad que en la población general y, en varones, más infarto de miocardio o ictus durante los primeros cinco años. Es un motivo para no descuidar los factores de riesgo vascular durante el seguimiento.

Contraste con fuentes actuales

Actualización DermRX

Qué ha cambiado entre la obra (2019) y octubre de 2026, y qué conviene matizar con la literatura posterior.

Actualización DermRXLa secuenciación de célula única propone separar una «parapsoriasis policlonal» de la micosis fungoide inicial

La obra presenta las placas grandes como un continuo con la micosis fungoide y las pequeñas como una dermatitis inespecífica. Un estudio de secuenciación de ARN de célula única halló un clon T expandido con descenso de CD7 en seis de ocho lesiones de placas grandes, compatibles con micosis fungoide inicial, mientras que seis de siete lesiones de placas pequeñas eran policlonales y menos inflamatorias. Las lesiones policlonales compartían una población de células linfoides innatas y una firma estromal propias, distintas de las de la dermatitis atópica y la psoriasis. Las revisiones recientes recuerdan que, con las técnicas habituales, la frontera sigue siendo difícil de trazar.

Fuente: Alkon N, et al. J Allergy Clin Immunol. 2025;155(2):461-478. PMID: 39278361. Chairatchaneeboon M, et al. Dermatol Ther (Heidelb). 2022;12(5):1091-1102. PMID: 35426607.

Actualización DermRXLa clonalidad por secuenciación masiva obliga a leer el umbral, no solo el resultado

En 2019 la clonalidad se estudiaba por PCR y se informaba como presente o ausente. Con secuenciación masiva de TRB y TRG, en una serie de 33 pacientes con micosis fungoide y 10 con dermatosis inflamatorias, los umbrales de abundancia convencionales detectaron algún reordenamiento clonal en el 97 % de los linfomas, pero también en el 90 % de los procesos inflamatorios. Al contar solo los reordenamientos que destacan con claridad del fondo fisiológico, la sensibilidad fue del 88 % y la especificidad del 90 %. El mismo ensayo detectó células tumorales circulantes en el 46 % de las micosis fungoides iniciales estudiadas.

Fuente: Wehkamp U, et al. Br J Dermatol. 2025;192(3):492-500. PMID: 39475451.

Actualización DermRXSi el caso ya es micosis fungoide: consenso EORTC 2023 y cautela con dupilumab

La obra enumera fototerapia y varios tópicos citotóxicos. El consenso EORTC de 2023 mantiene los tratamientos dirigidos a la piel como opción preferente en estadios iniciales, añade al repertorio clormetina, brentuximab vedotina y mogamulizumab y orienta sobre el interferón α pegilado tras lo que el propio documento describe como retirada de los recombinantes no pegilados. Además, una revisión sistemática con consenso de expertos (2026) concluye que dupilumab puede desenmascarar o agravar un linfoma T cutáneo preexistente, a una media de 8,9 meses del inicio, y recomienda biopsia con histología y clonalidad, antes y durante el tratamiento, sobre todo si la dermatitis atópica comienza pasados los 40 años o tiene rasgos atípicos.

Fuente: Latzka J, et al. Eur J Cancer. 2023;195:113343. PMID: 37890355. Amatore F, et al. J Eur Acad Dermatol Venereol. 2026;40(8):1344-1358. PMID: 41821352.

Actualización DermRXPitiriasis liquenoide: dos revisiones sistemáticas y un ensayo aleatorizado ordenan la escalera

La obra ofrecía una lista de opciones con poca jerarquía. Dos revisiones sistemáticas (2019 y 2020) constatan que casi toda la evidencia procede de estudios no controlados y que la remisión espontánea sesga los resultados; aun así, la fototerapia logra la mayor proporción de remisiones completas y una de ellas propone UVB de banda estrecha en primera línea, con eritromicina oral y metotrexato a dosis bajas en segunda. Un ensayo aleatorizado en PLC, con 24 pacientes, halló eficacia comparable entre azitromicina y UVB de banda estrecha, con ventaja de esta en las lesiones hipopigmentadas. En niños, la eritromicina respondió mejor en PLEVA que en PLC.

Fuente: Bellinato F, et al. J Eur Acad Dermatol Venereol. 2019;33(11):2039-2049. PMID: 31318465. Jung F, et al. Br J Dermatol. 2020;183(6):1026-1032. PMID: 32112390. Elbendary A, et al. Arch Dermatol Res. 2023;315(3):521-530. PMID: 36129521. Chen Y, et al. Dermatol Ther. 2020;33(3):e13311. PMID: 32174014.

Actualización DermRXSeguimientos largos avalan el curso benigno; la papulosis linfomatoide infantil se confunde con PLEVA

La obra admitía progresiones excepcionales a micosis fungoide. Una cohorte de 242 pacientes, niños y adultos, con mediana de seguimiento de 9,9 años, no registró progresión a linfoma T cutáneo, y otra pediátrica de 78, seguida hasta 7 años, ningún caso de micosis fungoide. En sentido contrario, la cohorte multicéntrica de la EORTC de papulosis linfomatoide de inicio pediátrico (87 pacientes) recoge un diagnóstico inicial erróneo en el 26 %, sobre todo como PLEVA, picaduras o moluscos contagiosos, y una neoplasia hematológica asociada en el 10 %, por lo que recomienda seguimiento prolongado. Ante una «PLEVA» atípica o persistente, la biopsia con CD30 cambia el plan de vigilancia.

Fuente: Popadić S, et al. Acta Dermatovenerol Alp Pannonica Adriat. 2025;34(4):189-191. PMID: 41420620. Kundak S, Çakır Y. Pediatr Dermatol. 2026;43(5):1075-1082. PMID: 42152620. Blanchard M, et al. Br J Dermatol. 2024;191(2):233-242. PMID: 38595050.

Actualización DermRXNuevos desencadenantes y candidatos víricos: SARS-CoV-2 y cutavirus

A las infecciones y fármacos citados en 2019 se suman casos de pitiriasis liquenoide tras infección o vacunación frente a SARS-CoV-2: una revisión reunió 14, con latencia de 5 días a 1 mes y mejoría marcada o resolución en 12; sus autores no pueden establecer causalidad y consideran el riesgo probablemente muy bajo. En la parapsoriasis, donde la obra daba por no demostrado el papel del herpesvirus humano 8, un estudio japonés detectó ADN de cutavirus, un parvovirus, en 4 de 13 pacientes con parapsoriasis en placas (38 %) —todos de placas grandes— frente a 1 de 42 (2 %) con otras dermatosis inflamatorias. Su papel patogénico está por definir.

Fuente: Feschuk AM, et al. Curr Dermatol Rep. 2023;12(1):27-32. PMID: 36688177. Hashida Y, et al. J Infect Dis. 2024;230(1):109-119. PMID: 39052700.
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Fuentes

Referencias

Lectura de referencia

Schieke y Wood. Capítulo 30, «Parapsoriasis y pitiriasis liquenoide». En: Kang S, Amagai M, Bruckner AL, Enk AH, Margolis DJ, McMichael AJ, Orringer JS, editores. Fitzpatrick’s Dermatology. 9.ª ed. Nueva York: McGraw-Hill Education; 2019. Consultado en su edición en español (Dermatología de Fitzpatrick, 9e).

Fuentes consultadas para contrastar y actualizar

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  13. Feschuk AM, Green M, Kashetsky N, Maibach HI. Pityriasis Lichenoides Following SARS-CoV-2 Infection/Vaccination. Curr Dermatol Rep. 2023;12(1):27-32. PMID: 36688177.
  14. Hashida Y, Nakajima K, Higuchi T, et al. Cutavirus Infection in Large-Plaque Parapsoriasis, a Premalignant Condition of Mycosis Fungoides. J Infect Dis. 2024;230(1):109-119. PMID: 39052700.

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