Granuloma anular: reconocer cada variante, biopsiar solo lo atípico y graduar el tratamiento de una dermatosis que suele remitir sola
Sobre el capítulo 34, «Granuloma anular» (Prendiville) · Dermatología de Fitzpatrick, 9.ª ed., 2019
El granuloma anular se diagnostica casi siempre de un vistazo y casi nunca exige analítica, pero sus variantes generalizada, subcutánea, perforante y en parche imitan tiñas, tumores, nódulos reumatoides o linfomas. Esta lectura ordena cada forma por la pista que la delata, por la prueba que de verdad aporta y por el escalón terapéutico razonable, y actualiza a octubre de 2026 la epidemiología, las comorbilidades y el papel de los inhibidores de JAK.
Obra de referencia: Kang S, Amagai M, Bruckner AL, Enk AH, Margolis DJ, McMichael AJ, Orringer JS (eds.), Fitzpatrick’s Dermatology, 9.ª ed. (McGraw-Hill Education, 2019). Síntesis editorial DermRX actualizada a octubre de 2026 · Revisión clínica individual pendiente · 22 min de lectura.
En 20 segundos
- El granuloma anular localizado es un anillo o arco de pápulas firmes, de color piel, eritematosas o violáceas, con epidermis intacta, en dorso de manos y pies, tobillos o muñecas. Se diagnostica por la clínica y rara vez requiere más estudio.
- La mayoría de las formas localizadas remite sin secuelas en unos dos años, aunque puede recidivar meses o años después en el mismo sitio. La forma generalizada dura más y la perforante es la que deja cicatriz.
- La forma subcutánea es sobre todo infantil: nódulos firmes e indoloros, pretibiales o en el cuero cabelludo, bajo una piel normal. Reconocerla evita cirugías, porque las revisiones recientes recogen mejoría espontánea en la mayoría de los niños no tratados.
- Se biopsia lo atípico, sintomático o dudoso, y a menudo la forma generalizada y los nódulos de cabeza y órbita. El hallazgo que define la enfermedad es colágeno alterado con mucina, rodeado de histiocitos en empalizada o infiltrado por ellos entre los haces.
- La obra dudaba de las asociaciones sistémicas. Una cohorte poblacional estadounidense las ha encontrado, con magnitud modesta, para diabetes, hiperlipidemia, hipotiroidismo y enfermedades autoinmunes; un estudio español de casos y controles apenas las reproduce.
- El tratamiento sigue sin ensayos controlados: observación o corticoide tópico o intralesional en lo localizado; fototerapia o antipalúdicos en lo generalizado. Los inhibidores de JAK, apoyados en una vía IFN-γ/JAK-STAT activa en la lesión, son la novedad para casos refractarios, fuera de indicación según las revisiones recientes.
Claves de la lectura
Un anillo firme y sin escamas en el dorso de la mano no es una tiña
El error más repetido es tratar el granuloma anular localizado con antifúngicos tópicos durante semanas. La lesión nace como una o varias pápulas que crecen de forma centrífuga y se aclaran por el centro, pero la epidermis permanece intacta: el borde se palpa firme, continuo o formado por pápulas alineadas, y el centro puede quedar algo violáceo o pigmentado. Mide de 1 a 5 cm y prefiere el dorso de manos y pies, los tobillos, las piernas y las muñecas. Con ese cuadro, asintomático o con prurito leve, el diagnóstico es clínico y no hacen falta analítica ni biopsia.
La variante clínica predice la duración, el estudio necesario y el riesgo de sobretratar
No es lo mismo un anillo acral en un niño que cientos de pápulas en el tronco de un adulto. La forma localizada es la habitual y se autolimita. La generalizada, que la obra cifra en el 8–15 % de los casos, afecta al tronco además de cuello y extremidades, dura más y es la que justifica confirmar con biopsia y revisar el contexto metabólico y farmacológico. La subcutánea plantea un diagnóstico diferencial tumoral; la perforante cura con cicatriz; la variante en parche carece de borde y se confunde con otras dermatosis maculosas. Las formas se solapan y pueden coexistir en un mismo paciente.
El nódulo subcutáneo del niño se reconoce para no extirparlo
Un nódulo firme o duro, indoloro, de entre 6 mm y 3,5 cm, en la cara anterior de la pierna, el tobillo, el dorso del pie, las nalgas o las manos de un niño sano es la presentación típica. En el cuero cabelludo y el reborde orbitario se adhiere al periostio y alarma más. La radiografía no muestra calcio ni lesión ósea y la ecografía, un área hipoecoica en el tejido subcutáneo. Una revisión sistemática de 324 pacientes muestra que se sigue operando a la mayoría, cuando el 87 % de los pocos manejados de forma conservadora mejoró por sí solo; una cuarta parte recidivó.
La biopsia se decide a pocos aumentos: colágeno alterado, mucina e histiocitos
El patrón en empalizada, con un foco ovalado de colágeno desestructurado, acelular y algo basófilo rodeado por una corona de histiocitos, es fácil. El intersticial, frecuente en la forma generalizada y en la variante en parche, es sutil: histiocitos dispuestos entre haces de colágeno, a veces sin necrobiosis evidente, y es entonces cuando la tinción de mucina resuelve. Acompañan linfocitos perivasculares; las células gigantes son escasas y las plasmáticas, raras. Si dominan los neutrófilos, el polvo nuclear o la vasculitis leucocitoclástica, hay que pensar en una dermatitis granulomatosa neutrofílica en empalizada, ligada a enfermedad sistémica por inmunocomplejos.
Lo atípico obliga a buscar: VIH, fármacos, infección, sarcoidosis y linfoma
La mayoría de los pacientes está sana, pero ciertos rasgos cambian el estudio. Las formas generalizadas, perforantes, fotodistribuidas o con lesiones orales se han descrito en la infección por VIH. Una erupción de aparición reciente obliga a repasar la medicación: alopurinol, diclofenaco, topiramato, amlodipino, talidomida, vemurafenib y, de forma paradójica, los anti-TNF. En el diferencial de las formas diseminadas entran tuberculosis, micobacteriosis atípicas, sífilis y sarcoidosis. Y un «granuloma anular» macular o en placas del adulto que no encaja o no responde puede ser un linfoma cutáneo oculto bajo un infiltrado granulomatoso.
Glucosa, lípidos y tiroides: cribado razonable en el adulto, no obligatorio
La obra limitaba el estudio endocrino a quien tuviera síntomas y sugería valorar los lípidos en la forma generalizada. Los datos posteriores no zanjan el debate: una gran cohorte estadounidense encuentra más diabetes, hiperlipidemia e hipotiroidismo que en controles, con razones de probabilidades modestas, mientras que una serie de Barcelona con controles emparejados solo detecta más hipercolesterolemia y hepatitis C, y concluye que no está justificado buscar enfermedades asociadas. En los niños, la diabetes aparece en menos del 3 % de los casos publicados. Una analítica metabólica básica en el adulto con enfermedad extensa es defendible; el estudio exhaustivo sistemático, no.
Tratar es opcional en lo localizado y poco agradecido en lo generalizado
Ninguna intervención cuenta con ensayos controlados. En la enfermedad localizada, explicar la evolución y esperar es una opción tan válida como el corticoide tópico, con o sin oclusión, o la infiltración de triamcinolona (2,5 mg/ml, según la obra). En la generalizada, la revisión sistemática más amplia propone hidroxicloroquina o fototerapia como primer escalón y reserva para lo refractario los anti-TNF o los inhibidores de JAK, fuera de indicación, con metotrexato o ciclosporina como alternativas. La recidiva es frecuente con cualquier opción. La indicación real suele ser estética o de calidad de vida, y la decisión, compartida.
Forma por forma y escalón por escalón: qué se ve, qué se pide y qué se ofrece
El orden sigue la consulta: primero la variante que se tiene delante, después las pruebas que aportan, luego lo que desencadena y sostiene la lesión y, por último, los escalones de tratamiento.
Formas clínicas y su pista
Granuloma anular localizado
Anillo acral de 1–5 cm- Pista
- Borde firme al tacto, continuo o de pápulas agrupadas en círculo o arco, sin cambios epidérmicos; en los dedos las pápulas pueden parecer umbilicadas.
- Dónde
- Dorso de manos y pies, tobillos, piernas y muñecas; con menos frecuencia párpados, palmas y plantas.
- Quién
- Sobre todo niños y adultos jóvenes sanos, con predominio femenino en muchas series; es raro en lactantes.
- Conducta
- Diagnóstico clínico, sin pruebas complementarias; basta explicar que suele remitir sola y que puede volver.
Granuloma anular generalizado
8–15 % de los casos; adultos- Pista
- Pápulas diseminadas que confluyen en pequeñas placas anulares o en áreas amplias de bordes arciformes o serpiginosos; color piel, rosado, violáceo, pardo o amarillento.
- Dónde
- Tronco, cuello y extremidades; puede alcanzar cara, cuero cabelludo, palmas y plantas.
- Conducta
- Predomina en adultos y dura más: conviene confirmarlo con biopsia y revisar fármacos, glucemia y lípidos.
Granuloma anular subcutáneo
Nódulo profundo, sobre todo infantil- Pista
- Nódulos firmes o duros, indoloros, en dermis profunda y tejido subcutáneo, con piel suprayacente normal; pueden extenderse al músculo.
- Dónde
- Región pretibial ante todo; tobillos, dorso de pies, nalgas y manos; cuero cabelludo, párpados y reborde orbitario, adheridos al periostio.
- Riesgo
- Confundirlo con un tumor o con un nódulo reumatoide y extirparlo sin necesidad.
Granuloma anular perforante
Eliminación transepidérmica de colágeno- Pista
- Pápulas pequeñas con umbilicación o costra central y, a veces, salida de material cremoso.
- Dónde
- Dorso de manos y dedos, o diseminado en tronco y extremidades; descrito sobre cicatrices de herpes zóster y tatuajes.
- Evolución
- No siempre es asintomático —prurito en el 24 % y dolor en el 21 % en una serie— y cura con cicatriz atrófica o hiperpigmentada.
Granuloma anular en parche
Mácula sin borde elevado- Pista
- Máculas eritematosas, pardo-rojizas o violáceas sin reborde palpable; también eritemas arciformes de aspecto dérmico.
- Quién
- Descrito en mujeres adultas; la histología muestra un patrón intersticial con necrobiosis difusa.
- Conducta
- Biopsia casi siempre: se plantea frente a morfea, parapsoriasis, eritema anular centrífugo y linfoma cutáneo.
Diagnóstico y estudio
Biopsia cutánea
Solo si es atípico, sintomático o dudoso- Indicación
- Presentación inusual, lesiones sintomáticas, duda diagnóstica, forma generalizada y nódulos subcutáneos de cabeza y órbita.
- Muestra
- Debe incluir todo el espesor de la dermis y, en la forma subcutánea, la grasa; en la perforante pueden hacer falta cortes seriados para ver el tapón necrobiótico.
- Extras
- La inmunohistoquímica confirma la estirpe histiocítica en casos equívocos; la inmunofluorescencia directa da depósitos variables de fibrina, IgM y C3 sin valor diagnóstico propio.
Patrón en empalizada
Necrobiosis central con corona histiocitaria- Imagen
- Uno o varios focos en dermis superficial y media: centro ovalado de colágeno borroso, sin núcleos, con menos fibras elásticas, rodeado de histiocitos alineados.
- Tinciones
- Mucina y, a menudo, lípidos positivos en el foco; la mucina separa el granuloma anular profundo del nódulo reumatoide.
Patrón intersticial
Histiocitos entre haces de colágeno- Imagen
- Infiltrado histiocitario disperso entre haces fragmentados, sin empalizada y a veces sin alteración aparente del tejido conectivo.
- Dónde
- Predomina en la forma generalizada y es el descrito en la variante en parche, donde falta el anillo clínico.
- Trampa
- Pasa inadvertido a pocos aumentos; la tinción de mucina lo delata. Rara vez el infiltrado adopta un aspecto sarcoideo.
Imagen del nódulo subcutáneo
Ecografía antes que bisturí- Ecografía
- Área hipoecoica en el tejido subcutáneo; es la primera prueba razonable en un niño.
- Radiografía
- Masa de partes blandas inespecífica, sin calcificación y sin afectación del hueso subyacente.
- Resonancia
- Masa de márgenes mal definidos, isointensa o algo hiperintensa respecto al músculo en T1 y heterogénea, de predominio hiperintenso, en T2.
- Cuándo
- Si la clínica no se reconoce o hay crecimiento rápido o dolor.
Estudio de enfermedad asociada
Dirigido, no sistemático- Siempre
- Anamnesis de fármacos, traumatismos, infecciones y vacunas recientes, y exploración general en busca de datos sistémicos.
- Adulto extenso
- Glucemia o hemoglobina glucosilada, perfil lipídico y función tiroidea son un mínimo defendible a la luz de la cohorte poblacional estadounidense, sin consenso.
- Atípico
- Serología de VIH y sífilis, cribado de tuberculosis, estudio de sarcoidosis o de neoplasia hematológica según la sospecha.
Desencadenantes y patogenia útil
Traumatismo y piel previamente dañada
Posible razón de la distribución acral- Datos
- Picaduras de insecto, mordeduras, tatuajes y cicatrices de herpes zóster —incluso años después— se han seguido de lesiones; un brote durante una sarna se atribuyó a fenómeno de Koebner.
- Límite
- El antecedente traumático referido en una cuarta parte de los niños con forma subcutánea no se ha confirmado en series posteriores.
Infecciones y vacunas
Asociaciones descritas, causalidad no probada- Virus
- Infección por VIH (formas localizadas, perforantes y generalizadas), virus de Epstein-Barr y hepatitis B y C crónicas (formas generalizadas); también tras varicela.
- Otros
- Tuberculosis activa, prueba de tuberculina, vacuna BCG y vacunas de tétanos, difteria y hepatitis B figuran en casos aislados; la relación con Borrelia burgdorferi no se confirmó serológicamente.
Fármacos inductores
Revisar toda erupción reciente- Clásicos
- Alopurinol, amlodipino, diclofenaco, topiramato, talidomida, quinidina, sales de oro y calcitonina intranasal.
- Dirigidos
- Etanercept, infliximab, adalimumab, efalizumab y vemurafenib; los anti-TNF figuran a la vez como causa y como tratamiento.
- Simulador
- La reacción granulomatosa intersticial medicamentosa, ligada a IECA y antagonistas del calcio entre otros, se considera una entidad aparte.
Eje IFN-γ / JAK-STAT
Linfocito T CD4 → macrófago → fibroblasto- Mecanismo
- En la lesión, los linfocitos T CD4 producen más IFN-γ, lo que se asocia a la polarización inflamatoria de macrófagos y fibroblastos; los macrófagos sobreexpresan oncostatina M, que parece alterar la producción de matriz extracelular.
- Matiz
- También hay señal Th2 (IL-4, IL-31) y polarización mixta M1/M2; no es una enfermedad Th1 pura.
- Diana
- En un ensayo abierto, tofacitinib redujo la actividad de IFN-γ, oncostatina M, IL-15 e IL-21 en paralelo a la mejoría clínica: la base del uso de inhibidores de JAK.
Escalera terapéutica
Observación informada
Primer escalón en niños y formas localizadas- Base
- La mayoría de las lesiones localizadas desaparece en dos años sin secuelas; en la revisión pediátrica, la remisión espontánea alcanzó el 90 % con una mediana de 12 meses.
- Avisar
- Las recidivas son frecuentes, también tras tratar o extirpar, y suelen aparecer en el mismo lugar.
Tratamiento local
Corticoide tópico o intralesional- Opciones
- Corticoide tópico con o sin oclusión, o triamcinolona intralesional (la obra indica 2,5 mg/ml).
- Otros
- Tacrolimus al 0,1 %, pimecrolimus, crioterapia, láseres y terapia fotodinámica cuentan solo con comunicaciones anecdóticas.
- Cautela
- En niños asintomáticos, la revisión pediátrica desaconseja las medidas invasivas como primera opción.
Fototerapia y sistémicos clásicos
Forma generalizada del adulto- Fototerapia
- En una serie austriaca con PUVA oral, baño-PUVA y UVA1, respuesta completa en el 26–38 % de los ciclos, sin diferencias de eficacia, con recidivas frecuentes y mejor tolerancia de UVA1.
- Fármacos
- La revisión sistemática de 2025 sitúa la hidroxicloroquina en primera línea junto a la fototerapia; después sulfonas o, si están contraindicadas, retinoides orales; el corticoide oral, como puente.
- Evidencia
- Series retrospectivas y casos aislados; ningún ensayo controlado respalda un orden concreto entre estas opciones.
Anti-TNF e inhibidores de JAK
Enfermedad refractaria, fuera de indicación- Posición
- Último escalón en la propuesta de la revisión sistemática de 2025, con metotrexato o ciclosporina como alternativas.
- Datos
- Con inhibidores de JAK, mejoría en los 50 pacientes publicados, respuesta completa en el 58 % y primera respuesta a una mediana de 5 semanas.
- Reservas
- Recaída al suspender en parte de los casos; hiperlipidemia, infecciones y herpes zóster entre los efectos adversos; sin ensayos aleatorizados ni datos a largo plazo.
Contrastes que resuelven la duda
Cuatro parejas que se confunden en la consulta o en el microscopio, con el dato que las separa.
Granuloma anular localizado frente a tiña del cuerpo
- Granuloma anular
- Borde de pápulas dérmicas, liso y firme, con epidermis intacta; asintomático o con prurito leve; preferencia por el dorso de manos y pies.
- Tiña
- Borde activo con descamación y afectación epidérmica, habitualmente pruriginoso; el examen directo demuestra el hongo.
- Dato que separa
- La superficie. Sin escama y sin respuesta a varias semanas de antifúngico tópico, insistir en el tratamiento antimicótico es un error.
Granuloma anular subcutáneo frente a nódulo reumatoide
- Granuloma anular
- Niño o joven sano, nódulo pretibial, acral o del cuero cabelludo; necrobiosis extensa en dermis profunda y grasa con mucina en el centro.
- Nódulo reumatoide
- Adulto con artritis reumatoide conocida o en estudio; la zona necrobiótica carece de la mucina que caracteriza al granuloma anular.
- Dato que separa
- La mucina y el contexto clínico. Si el nódulo duele o crece deprisa, el diferencial se amplía a tumores —incluido el sarcoma epitelioide— e infecciones profundas, y se biopsia.
Granuloma anular frente a granuloma actínico
- Granuloma anular
- Cualquier localización, sobre todo acral; colágeno alterado con mucina y pocas células gigantes multinucleadas.
- Granuloma actínico
- También llamado granuloma anular elastolítico de células gigantes: asienta en piel fotodañada, se interpreta como reacción granulomatosa a la elastosis actínica y muestra células gigantes más numerosas.
- Matiz
- Su relación nosológica sigue en discusión; tanto este como el granuloma anular generalizado pueden dejar anetodermia o elastólisis de la dermis media.
Granuloma anular intersticial frente a dermatitis granulomatosa reactiva
- Granuloma anular
- Enfermedad limitada a la piel en un paciente por lo demás sano; histiocitos intersticiales con mucina, sin neutrófilos llamativos.
- Dermatitis reactiva
- Término unificador propuesto para la dermatitis granulomatosa intersticial y la dermatitis granulomatosa neutrofílica en empalizada; acompaña a artritis y enfermedades autoinmunes o, en su variante medicamentosa, a fármacos.
- Dato que separa
- El contexto sistémico, más que el microscopio: en una serie multicéntrica española, tres de cada cuatro pacientes tenían comorbilidad, sobre todo autoinmune, y una cuarta parte mostraba histología solapada, especialmente con el granuloma anular intersticial.
Qué haría en consulta
Elaboración editorial propia de DermRX: escenarios construidos al integrar la lectura con guías, consensos y literatura vigentes. No proceden de la obra ni sustituyen al juicio clínico.
Si un niño sano de 6 años presenta desde hace dos meses un nódulo pretibial duro, indoloro, de 2 cm, con piel normal y sin antecedente claro de golpe
Sospecharía un granuloma anular subcutáneo y pediría una ecografía, en la que esperaría un área hipoecoica en el tejido subcutáneo. Explicaría a la familia que la mayoría mejora sola en uno o dos años y que extirparlo no evita la recidiva. Reservaría la biopsia para el crecimiento rápido, el dolor o una imagen que no encajara, porque el diferencial incluye tumores e infecciones profundas.
Si una mujer de 30 años lleva seis semanas aplicándose un antifúngico tópico en una placa anular del dorso de la mano que no ha cambiado
Palparía el borde: si fuera firme, de pápulas lisas y sin descamación, diagnosticaría un granuloma anular localizado sin biopsia ni analítica, y haría un examen directo solo si hubiera escamas. Suspendería el antifúngico, le explicaría que suele desaparecer en menos de dos años y que puede recidivar, y dejaría a su elección esperar o probar un corticoide tópico o una infiltración si le preocupa el aspecto.
Si una mujer de 58 años tiene desde hace tres años pápulas y pequeñas placas anulares asintomáticas en tronco, cuello y brazos, y toma amlodipino y alopurinol
Confirmaría el diagnóstico con una biopsia que incluyera tinción de mucina, porque el patrón intersticial es sutil y la reacción granulomatosa intersticial por fármacos lo imita. Revisaría si la cronología apunta a alguno de los dos medicamentos, ambos descritos como inductores, y de ser así valoraría su sustitución con el médico prescriptor. Pediría glucemia, perfil lipídico y TSH, y le plantearía sin prisa fototerapia o hidroxicloroquina, avisando de que la respuesta es incierta y la recidiva frecuente.
Si un varón de 35 años consulta por pápulas umbilicadas y costrosas diseminadas, algunas en zonas fotoexpuestas, y la biopsia muestra un granuloma anular perforante
Pediría serología de VIH, porque las formas generalizadas, perforantes y fotodistribuidas se han descrito en esa infección, y añadiría serología de sífilis y cribado de tuberculosis, que figuran en el diferencial de las formas diseminadas. Exploraría la mucosa oral. Le avisaría de que esta variante deja cicatriz y, antes de proponer fototerapia, tendría presente que existe un granuloma anular fotosensible asociado al VIH.
Si una mujer de 68 años diagnosticada de granuloma anular en parche en muslos y tronco no mejora tras meses de corticoide tópico y las máculas se extienden
Revisaría la biopsia con el dermatopatólogo y la repetiría con inmunohistoquímica, porque los linfomas cutáneos, incluida la micosis fungoide, pueden esconderse bajo un infiltrado granulomatoso e imitar la clínica y la histología. Buscaría linfocitos atípicos, exploraría adenopatías y pediría un hemograma. Mientras persistiera la duda, la seguiría de cerca y no escalaría a inmunosupresores.
Si un varón de 61 años con granuloma anular generalizado confirmado, sin respuesta a fototerapia ni a hidroxicloroquina, pregunta por los inhibidores de JAK
Le explicaría que la evidencia se limita a un ensayo abierto con cinco pacientes y a casos publicados, con mejoría en todos pero recaída en parte de ellos al suspender, y que sería un uso fuera de indicación. Antes de plantearlo revisaría los factores de riesgo de esta clase (edad, tabaquismo, riesgo cardiovascular, trombótico y oncológico), el perfil lipídico y las infecciones latentes, y comentaría el caso en sesión frente a alternativas como un anti-TNF o metotrexato.
Perlas de examen y de consulta
◆El borde se palpa mejor de lo que se ve
En lesiones de color piel el anillo apenas destaca a la vista. Pasar el dedo descubre un reborde firme, en cordón, bajo una epidermis lisa; sobre cada pápula el relieve cutáneo superficial puede atenuarse, sin llegar a descamar.
◆Mucina sí, nódulo reumatoide no
Un nódulo profundo con grandes focos de necrobiosis en dermis profunda y grasa plantea ambos diagnósticos. La mucina dentro de la zona necrobiótica inclina hacia el granuloma anular subcutáneo; el contexto —un niño sano sin artritis— hace el resto.
◆Cicatriz de zóster: el granuloma llega años después
El granuloma anular puede asentar sobre la cicatriz de un herpes zóster curado hace años, incluso en su variante perforante. Ante pápulas agrupadas en un dermatoma con ese antecedente conviene pensarlo antes de atribuirlas a una nueva reactivación vírica.
◆El anti-TNF trata y provoca
Etanercept, infliximab y adalimumab figuran entre los tratamientos con beneficio anecdótico y, a la vez, entre los fármacos tras los que ha aparecido granuloma anular. Si un paciente con biológico desarrolla lesiones anulares, el fármaco es sospechoso antes que solución.
◆A veces la biopsia resuelve la lesión
Entre las maniobras con beneficio anecdótico la obra incluye la propia biopsia cutánea. Cuando el diagnóstico exige confirmación, es un argumento para tomar la muestra de la lesión que más molesta al paciente, sin prometerle el resultado.
◆Imiquimod: un caso a favor y otro en contra
El imiquimod al 5 % aparece entre los tópicos con respuestas aisladas, pero también se ha comunicado el empeoramiento de un granuloma anular infantil. Con una evidencia tan frágil no parece una opción razonable, y menos como primera elección en un niño.
◆La luz ultravioleta desencadena y trata
Hay granuloma anular de distribución fotoexpuesta con recurrencia estacional y formas generalizadas aparecidas tras PUVA; sin embargo, PUVA, UVA1 y UVB de banda estrecha se emplean como tratamiento. Preguntar por la relación con el sol antes de indicar fototerapia evita sorpresas.
Actualización DermRX
Qué ha cambiado entre la obra (2019) y octubre de 2026, y qué conviene matizar con la literatura posterior.
Actualización DermRXYa hay cifras poblacionales, y el paciente tipo es una mujer de mediana edad
La obra daba por desconocida la prevalencia y situaba la enfermedad sobre todo en niños y adultos jóvenes. Un estudio sobre la base de datos estadounidense Optum estimó una incidencia anual de 37,9 y una prevalencia de 58,3 por 100 000, máximas en la quinta década de la vida y unas tres veces mayores en mujeres. En pediatría, una revisión sistemática de 836 pacientes sitúa la edad media en 5,7 años y reparte los casos casi por igual entre formas localizadas (46,8 %) y subcutáneas (43,0 %).
Fuente: Barbieri JS, et al. JAMA Dermatol. 2021;157(7):824-830. PMID: 34106215. Albert M, et al. J Pediatr. 2023;257:113392. PMID: 36948386.Actualización DermRXComorbilidades metabólicas y autoinmunes: respaldo poblacional modesto y datos discordantes
En 2019 la relación con diabetes, tiroides y lípidos se consideraba incierta. Una cohorte estadounidense de 5137 pacientes y 51 169 controles halló más diabetes (razón de probabilidades ajustada 1,67), hiperlipidemia (1,15) e hipotiroidismo (1,24) basales, y más lupus eritematoso sistémico y artritis reumatoide incidentes. En cambio, un estudio de casos y controles de Barcelona (225 frente a 225) no encontró diferencias en diabetes ni en hipotiroidismo, y solo más hipercolesterolemia (48 % frente a 35 %) y hepatitis C. Una serie de 107 pacientes relaciona la expresión de adipofilina en la biopsia con dislipidemia presente y futura.
Fuente: Barbieri JS, et al. JAMA Dermatol. 2021;157(7):817-823. PMID: 34106218. Fornons-Servent R, et al. Dermatol Pract Concept. 2022;12(4):e2022173. PMID: 36534547. Antoñanzas J, et al. Med Clin (Barc). 2024;163(5):232-237. PMID: 38853069.Actualización DermRXNeoplasias hematológicas: la asociación sigue sin resolverse
La obra recogía casos asociados a linfomas y leucemias. Ni la cohorte poblacional de 2021 ni el estudio de Barcelona hallaron asociación con neoplasias hematológicas. Una revisión sistemática de 2026 con serie propia reunió 146 casos de dermatosis granulomatosas en empalizada e intersticiales con neoplasia hematológica: con el granuloma anular y el elastolítico de células gigantes predominaron las linfoides B y T (69 %), y solo en el 28 % del total había datos de un vínculo no casual. Lo prudente es no cribar por sistema y reservar el estudio para presentaciones atípicas, refractarias o con histología dudosa, en las que además cabe que la lesión sea el propio linfoma.
Fuente: Barbieri JS, et al. JAMA Dermatol. 2021;157(7):817-823. PMID: 34106218. Fornons-Servent R, et al. Dermatol Pract Concept. 2022;12(4):e2022173. PMID: 36534547. Hamani S, et al. Clin Exp Dermatol. 2026;51(9):1669-1674. PMID: 41967120.Actualización DermRXLa patogenia empieza a aclararse: IFN-γ, oncostatina M y vía JAK-STAT
La obra enumeraba tres hipótesis sin decantarse por ninguna. La secuenciación de ARN de célula única mostró en las lesiones una mayor producción de IFN-γ por linfocitos T CD4, asociada a la polarización inflamatoria de macrófagos y fibroblastos, y macrófagos que sobreexpresan oncostatina M, que parece actuar sobre los fibroblastos y alterar la producción de matriz extracelular; IL-15 e IL-21 sostendrían el circuito. Otro perfil molecular añade activación Th2, con IL-4 muy elevada e IL-31, y la transcriptómica espacial, en seis pacientes, describe señales Th1 y Th2 mezcladas, polarización M1 y M2 en zonas distintas e IL-32 como impulsor. El cuadro es mixto, no puramente Th1.
Fuente: Wang A, et al. J Allergy Clin Immunol. 2021;147(5):1795-1809. PMID: 33317858. Min MS, et al. J Am Acad Dermatol. 2020;83(1):63-70. PMID: 31870914. Mohanty C, et al. J Invest Dermatol. 2025;145(1):109-121. PMID: 38844128.Actualización DermRXInhibidores de JAK: de la hipótesis a medio centenar de casos publicados
En 2019 no figuraban entre las opciones. Un ensayo abierto con tofacitinib en cinco pacientes con enfermedad grave y prolongada logró remisión clínica e histológica en tres y mejoría marcada en dos. Una revisión sistemática de 2026 reúne 50 pacientes con forma generalizada, de 22 publicaciones, tratados con tofacitinib, baricitinib, upadacitinib, abrocitinib o ruxolitinib: todos mejoraron —dato expuesto al sesgo de publicación—, el 58 % con respuesta completa y con una mediana de 5 semanas hasta la primera respuesta. Hubo recaídas tras la suspensión y efectos adversos como hiperlipidemia, infecciones y herpes zóster. Sus autores subrayan que no hay tratamientos aprobados por la FDA y reclaman ensayos clínicos.
Fuente: Wang A, et al. J Allergy Clin Immunol. 2021;147(5):1795-1809. PMID: 33317858. Jaguan D, et al. Clin Cosmet Investig Dermatol. 2026;19:524634. PMID: 42111237.Actualización DermRXUna propuesta escalonada para la forma generalizada
La obra ofrecía una lista de opciones anecdóticas sin orden. Una revisión sistemática de 689 pacientes (edad media 52,8 años; 72,6 % mujeres) propone hidroxicloroquina y fototerapia —PUVA antes que UVA1 y esta antes que UVB de banda estrecha— como primera línea; sulfonas en segunda, con retinoides orales como alternativa; y anti-TNF o inhibidores de JAK, fuera de indicación, para casos refractarios. La expectativa debe ser realista: en una serie austriaca de 73 ciclos de fototerapia la respuesta completa no superó el 38 %, las recidivas fueron frecuentes y los efectos adversos, en general leves, fueron más habituales con PUVA oral.
Fuente: Bettolini L, et al. Australas J Dermatol. 2025;66(6):329-337. PMID: 40586485. Himmelstoss IK, et al. Photochem Photobiol Sci. 2025;24(4):651-658. PMID: 40244517.Conectar con DermRX
Referencias
Lectura de referencia
Prendiville. Capítulo 34, «Granuloma anular». En: Kang S, Amagai M, Bruckner AL, Enk AH, Margolis DJ, McMichael AJ, Orringer JS, editores. Fitzpatrick’s Dermatology. 9.ª ed. Nueva York: McGraw-Hill Education; 2019. Consultado en su edición en español (Dermatología de Fitzpatrick, 9e).
Fuentes consultadas para contrastar y actualizar
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