Dermatopathology A–Z: seiscientas entidades leídas por el problema diagnóstico que plantean, de la pista histológica al informe que cambia la conducta
Sobre Dermatopathology A–Z: A Comprehensive Guide · Vladimir Vincek · 1.ª ed., Springer, 2018
26 lecturas temáticas sobre un atlas alfabético de unas seiscientas entidades. Como el libro está ordenado de la A a la Z y no por capítulos clínicos, DermRX reagrupa sus entradas por el problema que resuelven al microscopio —espongiosis, interfase, ampollas, vasculitis, granulomas, paniculitis, depósitos, infecciones, alopecias, tumores anexiales, melanocíticos, mesenquimales y hematolinfoides—. Cada lectura señala la pista histológica que decide, las entidades que se confunden y cómo separarlas, qué tinción, inmunohistoquímica o prueba molecular pedir y qué debe decir el informe, y se actualiza a octubre de 2026 con la clasificación OMS de 2023 y fuentes verificadas en PubMed.
Obra de referencia: Vincek V, Dermatopathology A–Z: A Comprehensive Guide, 1.ª ed. (Springer, 2018; doi:10.1007/978-3-319-89486-7). Síntesis editorial DermRX actualizada a octubre de 2026 · Revisión clínica individual pendiente · 26 lecturas.
Lecturas de esta obra
La obra es un atlas de dermatopatología ordenado alfabéticamente, con una página por entidad y dos casos ilustrados para casi todas. Aquí no se traduce ni se sigue su orden, ni se reproducen sus textos o imágenes: sus entradas se reagrupan en 26 problemas diagnósticos, con contrastes entre entidades parecidas, escenarios de consulta de elaboración propia y un bloque de actualización con fuentes verificadas en PubMed.
Parte I · Epidermis inflamada: espongiosis, psoriasiformes, interfase y ampollasDermatitis espongióticas en la biopsia: separar los eccemas de contacto, atópico y seborreico de la pitiriasis rosada, la tiña, la toxicodermia y la micosis fungoide que se disfrazan de eccema
«Dermatitis espongiótica» es una de las frases más repetidas en los informes de dermatopatología y, leída sola, una de las que menos ayudan.
Dermatosis psoriasiformes y pustulosas en la biopsia: separar la psoriasis del eccema crónico, la pitiriasis rubra pilaris, la PEGA, las pústulas infecciosas y las dermatosis carenciales que se le parecen
La hiperplasia psoriasiforme es la respuesta de la epidermis a casi cualquier estímulo crónico, y la pústula subcórnea es la respuesta a estímulos tan distintos como la IL-36, un antibiótico, una cándida o un estafilococo. Por eso un informe de «dermatitis psoriasiforme» o de «pústula subcórnea» no basta para tratar.
Lupus cutáneo y dermatomiositis en la biopsia: leer la interfase, la profundidad del infiltrado y la mucina para separar subtipos, simuladores y el linfoma que se esconde en la grasa
La dermatitis de interfase vacuolar con mucina es el idioma común del lupus cutáneo y de la dermatomiositis, pero el mismo patrón aparece en toxicodermias, en la enfermedad injerto contra huésped y en la erupción polimorfa lumínica.
Ampollosas autoinmunes en la biopsia: localizar el plano de separación, leer la célula que domina y cerrar el diagnóstico con inmunofluorescencia, serología y piel separada con sal
En las enfermedades ampollosas autoinmunes la hematoxilina-eosina abre la puerta, pero casi nunca la cierra.
Vasculitis y vasculopatías en la biopsia: calibre del vaso, edad de la lesión e inmunofluorescencia para separar la inflamación de la pared de la oclusión de la luz
Púrpura palpable, nódulo con livedo o úlcera necrótica llegan con la misma pregunta: ¿hay vasculitis y de qué tipo? Deciden el calibre del vaso, la edad de la lesión y la inmunofluorescencia directa.
Dermatosis neutrofílicas y eosinofílicas: cuándo el infiltrado orienta el diagnóstico, qué imitadores hay que excluir y qué enfermedad sistémica buscar detrás
Un infiltrado dérmico de neutrófilos o de eosinófilos rara vez es específico por sí solo.
Paniculitis en la biopsia: leer septo, lobulillo, vaso y célula dominante para separar el eritema nodoso de la vasculitis nodular, el lupus profundo, la necrosis enzimática y el linfoma que se disfraza de grasa inflamada
La grasa subcutánea responde a casi cualquier agresión con un repertorio corto: inflamación del septo, del lobulillo o de ambos, necrosis grasa, granulomas lipofágicos y fibrosis.
Esclerosis, colágeno y fibra elástica en la biopsia: separar morfea, liquen escleroso, fibrosis nefrogénica y mucinosis esclerosantes, y reconocer cuándo una fibra elástica alterada anuncia un síndrome
Las enfermedades que endurecen, adelgazan o deforman la dermis comparten una dificultad: con hematoxilina-eosina casi todas parecen «colágeno de más» o «piel normal».
Depósitos en la dermis: reconocer amiloide, mucina, urato, calcio, hueso, pigmentos y rellenos, elegir la tinción o la prueba que los confirma y saber cuándo el depósito anuncia una enfermedad sistémica
Un material extraño en la dermis suele verse a la primera, pero nombrarlo bien exige saber qué tinción pedir, cómo se ha fijado la muestra y qué preguntar al paciente.
Infecciones bacterianas y micobacterias en la biopsia: localizar el neutrófilo, leer el granuloma y pedir la tinción, el cultivo o la PCR que convierten una sospecha en diagnóstico
En las infecciones bacterianas la biopsia rara vez enseña al microorganismo con claridad, pero casi siempre enseña cómo responde el huésped.
Micosis y protozoos en la biopsia: buscar el hongo en la capa córnea, medir la levadura y el ángulo de la hifa, y distinguir al macrófago parasitado antes de elegir tratamiento
Los hongos y los protozoos se dejan ver en la biopsia mejor que la mayoría de las bacterias, pero solo si alguien los busca en el sitio correcto y con la tinción adecuada.
Alopecias y enfermedades del folículo en la biopsia: contar folículos, localizar la inflamación y separar lo cicatricial de lo que todavía tiene arreglo
La biopsia de cuero cabelludo es de las que más decepcionan cuando se toma mal y de las que más resuelven cuando se toma bien.
Queratosis seborreicas, acantomas, poroqueratosis y quistes cutáneos: leer la capa córnea y el revestimiento para no confundir lo banal con un carcinoma
Las lesiones queratinocíticas benignas y los quistes llenan buena parte de la rutina de cualquier laboratorio.
De la queratosis actínica al carcinoma epidermoide invasivo: qué debe medir el patólogo, qué variantes engañan y qué datos del informe cambian la cirugía y el tratamiento sistémico
La queratosis actínica, la enfermedad de Bowen y el carcinoma epidermoide cutáneo son un continuo de neoplasia queratinocítica inducida por radiación ultravioleta.
Carcinoma basocelular en la biopsia: leer el patrón de crecimiento que decide la cirugía y no confundirlo con el tricoepitelioma, el tricoblastoma o el carcinoma anexial microquístico
El carcinoma basocelular es el diagnóstico más frecuente de cualquier servicio de dermatopatología y, precisamente por eso, el que más se firma con el piloto automático.
Tumores foliculares y sebáceos: reconocer la parte del folículo que imitan, separar el benigno del carcinoma y no perder el síndrome de Muir-Torre, Cowden o Birt-Hogg-Dubé que anuncian
Los tumores del folículo y de la glándula sebácea son casi siempre benignos, pequeños y de diagnóstico sencillo cuando se piensa en qué segmento del folículo reproducen.
Tumores ecrinos y apocrinos: ordenar el caos de las glándulas sudoríparas, reconocer los carcinomas que parecen benignos y usar NUT, HPV42 y las fusiones que hoy cambian el diagnóstico
Los tumores de glándulas sudoríparas tienen fama de inabarcables: decenas de nombres, sinónimos que se solapan y una distinción entre lo ecrino y lo apocrino que a menudo no se puede demostrar.
Lentigos y nevus en la biopsia: contar melanocitos, leer la maduración y reconocer Spitz, nevus azul y melanocitoma sin confundir un nevus de sitio especial o recidivado con un melanoma
La mayoría de las lesiones melanocíticas que llegan al laboratorio son benignas, pero el informe solo es útil si el dermatólogo entiende por qué lo son y qué riesgo residual queda.
Melanoma en la biopsia: reconocer el subtipo, medir lo que estadifica, desconfiar de los simuladores y saber cuándo PRAME, FISH o la secuenciación cambian el diagnóstico
El diagnóstico de melanoma se apoya en unas pocas reglas de arquitectura y citología, pero sus formas son muy distintas.
Tumores fibrosos y mesenquimales de la piel: separar el dermatofibroma del dermatofibrosarcoma, el fibroxantoma atípico del sarcoma pleomórfico dérmico y reconocer con IHQ el músculo, el nervio y la grasa
Un nódulo fusocelular en la dermis puede ser un dermatofibroma banal o un dermatofibrosarcoma que recidivará si se extirpa con márgenes de lesión benigna.
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