Lupus eritematoso cutáneo: reconocer el subtipo, medir el riesgo sistémico y escalar del antipalúdico a las terapias dirigidas

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Lupus eritematoso cutáneo: reconocer el subtipo, medir el riesgo sistémico y escalar del antipalúdico a las terapias dirigidas

Sobre el capítulo 54, «Lupus eritematoso» (Sticherling y Kuhn) · Braun-Falco’s Dermatology, 4.ª ed., 2022

El lupus cutáneo llega a la consulta de dermatología antes que a ninguna otra: a veces es toda la enfermedad y a veces es la primera señal de un lupus sistémico. Esta lectura ordena el capítulo por las decisiones que exige: qué subtipo tengo delante, qué biopsia y qué analítica lo confirman, cuándo sospechar afectación renal o neurológica y cómo escalar el tratamiento sin perder de vista la retina ni el embarazo. Se actualiza a octubre de 2026.

Clasificación de DüsseldorfFotosensibilidad y tabacoBiopsia e inmunofluorescenciaAntipalúdicos y retinaInterferón como diana

Obra de referencia: Plewig G, French LE, Ruzicka T, Kaufmann R, Hertl M (eds.), Braun-Falco’s Dermatology, 4.ª ed. (Springer, 2022). Síntesis editorial DermRX actualizada a octubre de 2026 · Revisión clínica individual pendiente · 19 min de lectura.

Ideas esenciales

En 20 segundos

  • El lupus cutáneo se clasifica en agudo, subagudo, crónico (discoide, profundo, sabañón) e intermitente (túmido); el subtipo predice la cicatriz, el perfil serológico y la probabilidad de lupus sistémico mejor que cualquier lesión aislada.
  • La radiación ultravioleta es el desencadenante principal: el queratinocito apoptótico mal aclarado expone Ro/SSA y alimenta una respuesta dominada por interferones de tipo I, eje que hoy explica tanto la lesión como las dianas terapéuticas nuevas.
  • El lupus discoide rara vez progresa a sistémico, pero el subagudo se acompaña con frecuencia de criterios clasificatorios y anti-Ro/SSA; la extensión por debajo del cuello, los ANA altos, la proteinuria y la artritis son las señales que obligan a buscar órgano.
  • Los criterios de clasificación del lupus sistémico no son diagnósticos: varios ítems son cutáneos y un paciente con solo lupus cutáneo puede sumarlos. Los criterios EULAR/ACR 2019 exigen ANA como puerta de entrada y ponderan cada dominio.
  • Fotoprotección de amplio espectro, abandono del tabaco y revisión de fármacos inductores son la base; los antipalúdicos son el primer escalón sistémico, con dosis ajustada al peso real y cribado retiniano por tomografía de coherencia óptica.
  • El subagudo inducido por fármacos (tiazidas, terbinafina, inhibidores de la bomba de protones, antagonistas del calcio, IECA y, hoy, inhibidores de PD-1) y el subagudo paraneoplásico del anciano obligan a una anamnesis farmacológica y, si la evolución es atípica, a buscar neoplasia.
  • Las madres anti-Ro/SSA positivas, aunque estén asintomáticas, pueden tener hijos con lupus neonatal y bloqueo cardiaco congénito; el dermatólogo que detecta el anticuerpo debe derivar la gestación a seguimiento obstétrico y cardiológico.
Lo que merece la pena retener

Claves de la lectura

1

La luz ultravioleta convierte un fallo de aclaramiento en autoinmunidad visible

Según la obra, tras una exposición experimental los queratinocitos apoptóticos se acumulan en la epidermis del paciente con lupus cutáneo en las 72 horas siguientes, mientras que en la piel sana disminuyen. Esa carga apoptótica desplaza a la superficie antígenos intracelulares, sobre todo Ro/SSA, que se convierten en diana de anticuerpos circulantes. Lo que sigue es una inflamación con protagonismo de los interferones de tipo I y del TNF, y un déficit relativo de linfocitos T reguladores en la lesión. Para el clínico, la consecuencia es doble: la fotoprotección es tratamiento y no consejo cosmético, y la lesión aparece días después del sol, no horas.

2

El subtipo se diagnostica con tres datos: cicatriz, distribución y profundidad del infiltrado

La clasificación de Düsseldorf que adopta la obra separa cuatro grupos. El agudo es un eritema facial o generalizado transitorio, casi siempre dentro de un lupus sistémico activo. El subagudo da placas anulares o psoriasiformes en escote, cuello y brazos, sin cicatriz pero con hipopigmentación residual. El crónico agrupa el discoide, que cicatriza y destruye el folículo, el profundo, que afecta a la grasa, y el sabañón, que es acral y estacional. El túmido es dérmico puro, sin cambios epidérmicos ni secuelas. Un 35 % de los pacientes de la cohorte europea EUSCLE desarrolla más de un subtipo.

3

El riesgo de lupus sistémico depende del subtipo y de la extensión, no del aspecto de una placa

La obra sitúa la progresión del discoide localizado en cifras bajas, en torno al 2–5 %, frente a un subagudo en el que entre un tercio y la mitad de los pacientes puede reunir hasta cuatro criterios clasificatorios, aunque con manifestaciones extracutáneas leves (artralgias, mialgias) y nefritis en una minoría. El sabañón lúpico evoluciona a sistémico en aproximadamente uno de cada cinco casos. Las variables que inclinan la balanza son la diseminación por debajo de la cabeza y el cuello, los ANA a título alto, los anti-dsDNA o anti-Sm, la VSG elevada, la proteinuria, la hematuria y la artritis, sobre todo cuando coinciden.

4

La biopsia decide; la inmunofluorescencia directa resuelve casos concretos

Casi todos los subtipos comparten dermatitis de interfase, infiltrado linfocitario y mucina, con distinta intensidad y profundidad: máxima y perianexial en el discoide, superficial y pobre en células en el subagudo, dérmica sin interfase en el túmido y lobulillar en el profundo. La correlación clinicopatológica es imprescindible porque ninguna imagen es exclusiva. La banda lúpica en piel sana no lesional ha perdido peso diagnóstico frente a la serología; la inmunofluorescencia directa lesional da falsos positivos en piel fotoexpuesta, pero sigue siendo útil en el cuero cabelludo para separar la alopecia cicatricial lúpica del liquen plano pilar.

5

La analítica inicial busca dos cosas: confirmar el perfil inmunológico y no pasar por alto el riñón

La obra propone una base mínima: VSG y PCR, hemograma, enzimas hepáticas, LDH, creatinina, CK si hay clínica muscular y sedimento de orina, con ANA por inmunofluorescencia indirecta en células HEp-2. Tras confirmar el diagnóstico se añaden anti-dsDNA y anti-ENA, complemento, anticuerpos antifosfolípido y, antes de dapsona, actividad de G6PD. Una PCR claramente alta orienta a infección, artritis o serositis más que a lupus cutáneo. La microhematuria con hematíes dismórficos, cilindros o proteinuria obliga a valoración nefrológica, y el deterioro de la función renal o la hipertensión de nueva aparición, a descartar nefritis lúpica.

6

La escalera terapéutica se construye sobre fotoprotección, tópicos y antipalúdicos

En lesiones localizadas bastan corticoides tópicos de potencia media o alta, con oclusión en placas hiperqueratósicas y triamcinolona intralesional en discoide resistente, o inhibidores tópicos de la calcineurina en la cara, sin riesgo de atrofia y fuera de ficha técnica. La extensión, la resistencia o el riesgo de cicatriz justifican tratamiento sistémico precoz: antipalúdico como primera opción, con corticoide sistémico breve si la actividad es alta. Metotrexato, retinoides y dapsona forman el segundo escalón; micofenolato, talidomida e inmunoglobulinas intravenosas quedan como reserva, según la guía S2k alemana en la que se apoya la obra.

7

El tabaco no es solo un factor de riesgo: reduce la eficacia del antipalúdico

La obra recoge que los pacientes con lupus cutáneo activo fuman más, empiezan antes y presentan formas más extensas, y que un estudio europeo observó peor respuesta a la cloroquina y, en menor medida, a la hidroxicloroquina en fumadores. Entre los mecanismos propuestos figura la interferencia con la acumulación lisosomal del fármaco. Antes de declarar un fracaso del antipalúdico conviene comprobar tres cosas: que el paciente ha dejado de fumar, que la dosis es adecuada y que ha pasado tiempo suficiente, porque la respuesta completa no llega antes de varias semanas.

Repaso organizado

Subtipos, formas especiales y fármacos del lupus cutáneo

Primero los subtipos ordenados de mayor a menor vínculo con el lupus sistémico, después las formas que cambian la conducta por su contexto y, al final, los fármacos de la escalera con lo que hay que vigilar en cada uno.

Subtipos de la clasificación de Düsseldorf

Lupus cutáneo agudo

Eritema malar o exantema generalizado
Clínica
Eritema en alas de mariposa que respeta los surcos nasogenianos, a menudo confundido con quemadura solar; la forma generalizada es morbiliforme, con eritema periungueal y palmoplantar.
Contexto
Casi siempre acompaña a un lupus sistémico activo, con ANA y anti-dsDNA a título alto.
Histología
Interfase discreta con poco infiltrado, mucina y algún neutrófilo; contrasta con la intensidad clínica.

Lupus cutáneo subagudo

Escote, cuello y brazos; anti-Ro/SSA
Clínica
Placas anulares policíclicas con descamación en el borde interno o placas psoriasiformes, muy fotosensibles; la cara y el cuero cabelludo suelen respetarse.
Secuela
No deja cicatriz, pero sí hipopigmentación de aspecto vitiligoide que ayuda al diagnóstico retrospectivo.
Serología
Según la obra, anti-Ro/SSA en el 70–90 % y anti-La/SSB en el 30–50 %; factor reumatoide positivo en un tercio.

Lupus discoide

Cara, orejas y cuero cabelludo
Clínica
Placas bien delimitadas con hiperqueratosis folicular adherida y dolorosa al arrancarla, borde activo y centro atrófico; puede afectar a la mucosa yugal y al paladar.
Riesgo
Cicatriz, alopecia definitiva y, en lesiones antiguas, carcinoma epidermoide; el fenómeno de Köbner lo agrava.
Sistémico
Progresión baja en la forma localizada; mayor en la diseminada y con ANA positivos.

Lupus profundo

Nódulos en brazos, muslos y nalgas
Clínica
Nódulos subcutáneos dolorosos que curan con depresiones en cazoleta y pueden calcificarse; con frecuencia coexiste discoide en la superficie.
Histología
Paniculitis lobulillar linfocitaria con mucina y necrosis grasa; en más de la mitad hay cambios lúpicos en la dermis superficial.
Diferencial
El linfoma T subcutáneo de tipo paniculítico es el imitador que no se puede pasar por alto.

Lupus sabañón

Dedos, nariz y orejas en invierno
Clínica
Nódulos y placas violáceos acrales en estación fría y húmeda, a veces ulcerados.
Genética
La forma familiar se asocia a mutaciones de TREX1, gen de una exonucleasa del ADN; se relaciona con el síndrome de Aicardi-Goutières.
Pronóstico
Según la obra, alrededor del 20 % evoluciona a lupus sistémico; distinguirlo de la perniosis idiopática es difícil.

Lupus túmido

Cara y tórax; dérmico puro
Clínica
Pápulas y placas edematosas, de aspecto urticarial, sin descamación, que curan sin cicatriz ni discromía.
Histología
Infiltrado perivascular y perianexial con abundante mucina intersticial y sin daño de interfase relevante.
Curso
Intermitente, con remisión espontánea posible; muy fotosensible y con escasa afectación sistémica.

Formas que cambian la conducta por su contexto

Subagudo inducido por fármacos

Tiazidas, terbinafina, IBP
Pista
Inicio tras introducir un fármaco, a veces con eosinofilia y anticuerpos antihistona además de anti-Ro/SSA.
Conducta
Retirar el inductor y tratar como subagudo; la resolución puede tardar semanas.

Subagudo paraneoplásico

Anciano, inicio rápido o resistencia
Sospecha
Edad avanzada, presentación brusca o falta de respuesta a un tratamiento correcto.
Estudio
Cribado orientado de neoplasia sólida y de linfoma, que son los más descritos según la obra.

Lupus ampolloso

Lupus sistémico activo; colágeno VII
Clínica
Vesículas y ampollas subepidérmicas sobre piel de aspecto normal; es más frecuente en fototipos oscuros.
Tratamiento
La obra describe muy buena respuesta a dapsona; el diferencial incluye la epidermólisis ampollosa adquirida y la porfiria cutánea tarda.

Lupus neonatal

Madre anti-Ro/SSA o anti-La/SSB
Piel
Lesiones de tipo subagudo en zonas fotoexpuestas al nacer o en las primeras semanas, que desaparecen en meses al aclararse los anticuerpos maternos.
Corazón
El bloqueo auriculoventricular congénito puede ser permanente y requerir marcapasos; la obra cita una mortalidad de hasta el 14 %.
Recurrencia
Según la obra, lo desarrolla alrededor del 2 % de los hijos de madres con anticuerpos, y el riesgo sube hasta el 25 % en las gestaciones siguientes a un hijo afectado.

Fármacos de la escalera y su vigilancia

Hidroxicloroquina y cloroquina

Primer escalón sistémico
Respuesta
Mejoría inicial en una o dos semanas y efecto completo a partir de 4–6 semanas; sin respuesta a los 3 meses, asociar mepacrina o cambiar.
Vigilancia
Retinopatía dependiente de dosis: dosificar por peso real y cribar con tomografía de coherencia óptica y autofluorescencia.
Combinación
Nunca hidroxicloroquina con cloroquina por toxicidad aditiva; sí con mepacrina, que no suma riesgo retiniano.

Mepacrina (quinacrina)

Potenciador del antipalúdico
Uso
Según la obra, 100 mg/día como máximo habitual, en combinación cuando la monoterapia fracasa.
Toxicidad
Coloración amarilla reversible de piel y orina, molestias digestivas frecuentes y, muy rara, anemia aplásica, a menudo precedida de exantema liquenoide.

Metotrexato

Segundo escalón; subagudo y discoide
Pauta
La obra indica 7,5–25 mg una vez por semana, por vía oral o subcutánea, con ácido fólico al día siguiente.
Riesgos
Hepatotoxicidad, mielotoxicidad, neumonitis y teratogenia; contraindicado en el embarazo.

Dapsona

Ampolloso, mucosas y vasculitis urticarial
Eficacia
Según la obra, responde aproximadamente un tercio de los pacientes, con 50–200 mg/día.
Seguridad
Determinar G6PD antes de empezar; vigilar hemograma, LDH y enzimas hepáticas por hemólisis y metahemoglobinemia, y advertir del síndrome de hipersensibilidad.
Segunda mirada

Contrastes que resuelven la duda

Cuatro diagnósticos diferenciales en los que una decisión errónea cuesta cicatriz, un tratamiento innecesario o un retraso diagnóstico.

Lupus discoide del cuero cabelludo frente a liquen plano pilar

Clínica
El discoide forma placas eritematosas con tapones foliculares y discromía, a menudo con lesiones en cara u orejas; el liquen plano pilar suele dar eritema y descamación perifolicular en el borde de la placa alopécica.
Prueba
La biopsia con inmunofluorescencia directa lesional es el caso en que esta técnica sigue siendo decisiva: el depósito granular en banda en la unión dermoepidérmica apoya el lupus.
Consecuencia
Ambos destruyen el folículo; el retraso en iniciar tratamiento sistémico se paga con alopecia definitiva.

Lupus túmido frente a erupción polimorfa lumínica

Tiempo
En la fotoprovocación, las lesiones lúpicas aparecen tarde, de media a los ocho días, y persisten más; la erupción polimorfa surge antes y se resuelve antes.
Histología
Mucina intersticial abundante y escasa interfase en el túmido; la obra recuerda que ambas entidades pueden coexistir o sucederse en el mismo paciente.
Conducta
Si la historia de fotosensibilidad es dudosa, la prueba de fotoprovocación objetiva el diagnóstico y la sensibilidad individual.

Eritema malar lúpico frente a rosácea y dermatitis perioral

Topografía
La rosácea respeta el borde rojo del labio y la dermatitis perioral deja un ribete de piel sana a su alrededor; el lupus cutáneo, sobre todo el discoide, puede afectar a la semimucosa labial. El eritema en alas de mariposa respeta los surcos nasogenianos.
Contexto
El eritema malar agudo suele acompañarse de síntomas generales y de serología positiva; obliga a valorar lupus sistémico activo.
Error
Tratar como rosácea un lupus agudo retrasa la detección de afectación orgánica; ante la duda, analítica y biopsia.

Lupus sabañón frente a perniosis idiopática

Semejanza
Ambos son acrales, violáceos y estacionales, y la histología puede ser casi superponible.
Diferencia
Orientan a lupus la interfase vacuolar con cambios de tipo discoide, los ANA, los anti-Ro/SSA y el factor reumatoide positivos, y la coexistencia de otras lesiones lúpicas.
Seguimiento
Por su tasa de progresión a lupus sistémico, el sabañón lúpico requiere vigilancia serológica y clínica periódica.
Escenarios clínicos

Qué haría en consulta

Elaboración editorial propia de DermRX: escenarios construidos al integrar la lectura con guías, consensos y literatura vigentes. No proceden de la obra ni sustituyen al juicio clínico.

Si una mujer de 55 años consulta en septiembre por placas anulares descamativas en escote y brazos y toma hidroclorotiazida desde la primavera

Biopsiaría una placa activa y pediría ANA, anti-Ro/SSA, anti-La/SSB, anticuerpos antihistona, hemograma y sedimento. Si se confirma un subagudo, propondría al médico de familia sustituir la tiazida, indicaría fotoprotección de amplio espectro y corticoide tópico, y valoraría antipalúdico si la extensión lo justifica. Advertiría que la mejoría tras retirar el fármaco puede tardar semanas.

Si un varón de 40 años con lupus discoide facial presenta una placa alopécica nueva en el vértice con tapones foliculares

Lo consideraría una indicación de tratamiento sistémico precoz, porque cada mes de actividad suma cicatriz irreversible. Biopsiaría con inmunofluorescencia directa si hubiera dudas con liquen plano pilar, iniciaría hidroxicloroquina con dosis por peso real y añadiría corticoide tópico potente u oclusivo o triamcinolona intralesional en la placa. Pediría además serología para valorar extensión sistémica.

Si una paciente con lupus subagudo lleva tres meses con hidroxicloroquina sin mejoría y fuma un paquete diario

Antes de cambiar de fármaco comprobaría adherencia, dosis real y fotoprotección, y plantearía el abandono del tabaco como parte del tratamiento, porque reduce la eficacia del antipalúdico. Si persiste la actividad, asociaría mepacrina, cuando esté disponible, o pasaría a metotrexato semanal según la escalera de la obra. En formas refractarias valoraría, con reumatología, un biológico dirigido contra el receptor del interferón de tipo I, fuera de ficha técnica.

Si una mujer de 30 años con lupus subagudo y anti-Ro/SSA positivo me dice que quiere quedarse embarazada

No retiraría la hidroxicloroquina y le explicaría que es compatible con gestación y lactancia según la obra. Pediría anticuerpos antifosfolípido, anticoagulante lúpico y anti-La/SSB, y derivaría a una unidad de embarazo de riesgo con seguimiento cardiológico fetal por el riesgo de bloqueo congénito. Suspendería con antelación metotrexato o micofenolato si los tomara y revisaría la anticoncepción hasta la planificación.

Si un paciente con lupus discoide diseminado acude con edemas maleolares y una tira de orina con proteínas

Lo trataría como sospecha de nefritis lúpica hasta demostrar lo contrario. Solicitaría creatinina con filtrado glomerular estimado, cociente proteína/creatinina o proteinuria de 24 horas, sedimento con búsqueda de hematíes dismórficos y cilindros, complemento y anti-dsDNA, mediría la presión arterial y lo derivaría a nefrología con preferencia. La diseminación por debajo del cuello ya le situaba en el grupo de más riesgo.

Si un paciente de 68 años en tratamiento con un inhibidor de PD-1 desarrolla placas anulares en zonas fotoexpuestas

Pensaría en un lupus subagudo inducido por el inmunoterápico o paraneoplásico y lo confirmaría con biopsia y anti-Ro/SSA. Coordinaría la decisión con oncología, sin suspender el tratamiento oncológico por mi cuenta, e iniciaría fotoprotección, corticoide tópico y, si fuera necesario, hidroxicloroquina. Notificaría la reacción adversa a farmacovigilancia y vigilaría signos de lupus sistémico.

Detalles que cambian la conducta

Perlas de examen y de consulta

◆La hipopigmentación anular delata un subagudo pasado

El subagudo no cicatriza, pero deja máculas hipocrómicas de aspecto vitiligoide en escote y brazos. Ante un paciente que consulta en invierno sin lesiones activas, esa huella orienta la anamnesis de fotosensibilidad y la serología anti-Ro/SSA.

◆El signo de la tachuela es del discoide

Al levantar la escama adherida de una placa discoide se ven espículas foliculares en su cara inferior, y la maniobra es dolorosa. Es un dato de hiperqueratosis folicular, ausente en el subagudo y en el túmido.

◆La lesión lúpica llega días después del sol

En fotoprovocación las lesiones aparecen de media a la semana y duran más que las de la erupción polimorfa lumínica. Por eso el paciente a menudo no relaciona el brote con la exposición, y la anamnesis negativa no excluye fotosensibilidad.

◆Un exantema por hidroxicloroquina no veta la cloroquina

La obra señala que el exantema aparecido con hidroxicloroquina no se repite necesariamente con cloroquina. Lo que nunca debe hacerse es combinarlas; la combinación eficaz es cualquiera de las dos con mepacrina.

◆El exantema liquenoide con mepacrina es una alarma

La complicación más grave de la mepacrina, la anemia aplásica, es muy rara pero suele ir precedida de una erupción liquenoide. Su aparición justifica suspender el fármaco y pedir hemograma sin demora.

◆Antes del láser, controlar el lupus

El láser vascular o la cirugía pueden inducir lesiones nuevas por fenómeno de Köbner. La obra aconseja tratar con antipalúdico y observar la estabilidad durante 6–12 semanas antes de cualquier procedimiento sobre la piel afectada.

◆Los labios distinguen lupus de rosácea

La rosácea y la dermatitis perioral respetan el borde rojo del labio; el lupus cutáneo, sobre todo el discoide, puede afectarlo. Es una observación de segundos que ayuda a no etiquetar como rosácea un lupus facial.

Contraste con fuentes actuales

Actualización DermRX

Qué ha cambiado entre la obra (2022) y octubre de 2026, y qué conviene matizar con la literatura posterior.

Actualización DermRXLa dosis de hidroxicloroquina se calcula por peso real, no ideal

La obra da como máximos 6,0–6,5 mg/kg de peso ideal de hidroxicloroquina, aunque ya menciona el umbral de la AAO de 2016, y propone revisiones oftalmológicas anuales con fondo de ojo, campimetría y visión cromática. Hoy, la revisión de 2025 de la Academia Americana de Oftalmología y las recomendaciones EULAR 2023 fijan un objetivo de 5 mg/kg/día de peso real o menos. En una cohorte de 3 325 pacientes, la retinopatía a 15 años fue del 2,7 % con 5 mg/kg o menos frente al 21,6 % con más de 6 mg/kg; la edad avanzada al inicio, el sexo femenino, la enfermedad renal crónica y el tamoxifeno aumentan el riesgo.

Fuente: Marmor MF, et al. Ophthalmology. 2026;133(4):439-450. PMID: 41232611. Melles RB, et al. Ann Intern Med. 2023;176(2):166-173. PMID: 36645889. Jorge AM, et al. JAMA Netw Open. 2024;7(5):e2410677. PMID: 38722628. Fanouriakis A, et al. Ann Rheum Dis. 2024;83(1):15-29. PMID: 37827694.

Actualización DermRXEl cribado retiniano descansa en la tomografía de coherencia óptica

Frente al esquema de la obra, la AAO 2025 propone como pruebas primarias la tomografía de coherencia óptica y la autofluorescencia de campo amplio, con campimetría y electrorretinograma multifocal como confirmación. Recomienda una exploración basal poco después de iniciar el fármaco y controles anuales, que pueden diferirse los primeros cinco años si no hay factores de riesgo. Advierte que en pacientes de ascendencia asiática oriental la toxicidad tiende a ser pericentral y debe buscarse expresamente, y que la retinopatía grave puede seguir progresando tras suspender.

Fuente: Marmor MF, et al. Ophthalmology. 2026;133(4):439-450. PMID: 41232611. Jorge AM, et al. JAMA Netw Open. 2024;7(5):e2410677. PMID: 38722628.

Actualización DermRXEl interferón de tipo I ha pasado de mecanismo a diana

La obra no recomendaba biológicos en el lupus cutáneo por falta de datos. En el análisis post hoc conjunto de los ensayos de fase 3 TULIP, anifrolumab, anticuerpo contra el receptor del interferón de tipo I, redujo al menos un 50 % la actividad cutánea medida por CLASI-A a la semana 52 en el 46 % de los pacientes con lupus sistémico y CLASI-A basal de 10 o más, frente al 25 % con placebo. EULAR 2023 incluye anifrolumab y belimumab en el tratamiento del lupus sistémico. Una serie multicéntrica española de 15 pacientes con lupus cutáneo refractario sin afectación sistémica, tratados fuera de ficha técnica, describe mejoría en todos, pendiente de ensayos controlados.

Fuente: Morand EF, et al. Lancet Rheumatol. 2022;4(4):e282-e292. PMID: 38288923. Fanouriakis A, et al. Ann Rheum Dis. 2024;83(1):15-29. PMID: 37827694. Loricera J, et al. J Clin Med. 2025;14(16):5683. PMID: 40869510.

Actualización DermRXLas células dendríticas plasmocitoides, primera diana probada en lupus cutáneo

En el ensayo de fase 2 LILAC, litifilimab, anticuerpo contra BDCA2, receptor exclusivo de las células dendríticas plasmocitoides productoras de interferón, superó al placebo en el cambio porcentual de CLASI-A a las 16 semanas en adultos con lupus cutáneo confirmado histológicamente, con o sin afectación sistémica, aunque la mayoría de los criterios secundarios no respaldaron el resultado principal. Los análisis post hoc posteriores muestran más respuestas CLASI-50 y CLASI-70 y más pacientes con piel sin lesiones o casi sin lesiones. Se describieron infecciones herpéticas, incluido un caso de meningitis por herpes zóster; los autores piden ensayos mayores y más largos.

Fuente: Werth VP, et al. N Engl J Med. 2022;387(4):321-331. PMID: 35939578. Werth VP, et al. J Eur Acad Dermatol Venereol. 2026;40(9):1481-1489. PMID: 41574948.

Actualización DermRXTYK2 y TLR7/8 abren la vía oral dirigida

La obra solo mencionaba los inhibidores de JAK como posibilidad futura. En el ensayo de fase 2 PAISLEY, deucravacitinib, inhibidor alostérico de TYK2, obtuvo más respuestas SRI-4 y CLASI-50 que placebo en lupus sistémico activo, con más infecciones, exantema y acné. En la cohorte A del ensayo WILLOW, enpatoran, inhibidor oral de TLR7/8, redujo la actividad cutánea de forma dependiente de la dosis en lupus cutáneo o sistémico con predominio cutáneo. Ninguno es todavía tratamiento establecido del lupus cutáneo.

Fuente: Morand E, et al. Arthritis Rheumatol. 2023;75(2):242-252. PMID: 36369798. Morand EF, et al. Lancet Rheumatol. 2026;8(7):e513-e527. PMID: 42107375. Chasset F, et al. J Eur Acad Dermatol Venereol. 2026;40(5):782-800. PMID: 41328032.

Actualización DermRXLos inhibidores de puntos de control se suman a los inductores de lupus

La lista de inductores de la obra, encabezada por hidroclorotiazida, terbinafina e inhibidores de la bomba de protones, debe ampliarse a la inmunoterapia oncológica. Un estudio de farmacovigilancia sobre la base FAERS identificó una señal significativa de lupus asociado a inhibidores de puntos de control, sobre todo con anti-PD-1 y anti-PD-L1, con señales que correspondían sobre todo a lupus cutáneo y sistémico y con mayor riesgo en mujeres. La revisión de la JEADV de 2025–2026 resume además el tratamiento actual: antipalúdico como base y metotrexato, retinoides, dapsona, talidomida o lenalidomida en formas refractarias.

Fuente: Zhen L, et al. Lupus Sci Med. 2025;12(2):e001653. PMID: 41027684. Chasset F, et al. J Eur Acad Dermatol Venereol. 2026;40(5):782-800. PMID: 41328032.
Recursos relacionados

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Fuentes

Referencias

Lectura de referencia

Sticherling y Kuhn. Capítulo 54, «Lupus eritematoso». En: Plewig G, French LE, Ruzicka T, Kaufmann R, Hertl M, editores. Braun-Falco’s Dermatology. 4.ª ed. Berlín: Springer; 2022 (Springer Reference Medicine). Consultado en su edición original en inglés.

Fuentes consultadas para contrastar y actualizar

  1. Fanouriakis A, Kostopoulou M, Andersen J, et al. EULAR recommendations for the management of systemic lupus erythematosus: 2023 update. Ann Rheum Dis. 2024;83(1):15-29. PMID: 37827694.
  2. Marmor MF, Ahn SJ, Ehlers JP, et al. Special AAO Report: Recommendations on Screening for Hydroxychloroquine Retinopathy (2025 Revision). Ophthalmology. 2026;133(4):439-450. PMID: 41232611.
  3. Melles RB, Jorge AM, Marmor MF, et al. Hydroxychloroquine Dose and Risk for Incident Retinopathy: A Cohort Study. Ann Intern Med. 2023;176(2):166-173. PMID: 36645889.
  4. Jorge AM, Melles RB, Marmor MF, et al. Risk Factors for Hydroxychloroquine Retinopathy and Its Subtypes. JAMA Netw Open. 2024;7(5):e2410677. PMID: 38722628.
  5. Morand EF, Furie RA, Bruce IN, et al. Efficacy of anifrolumab across organ domains in patients with moderate-to-severe systemic lupus erythematosus: a post-hoc analysis of pooled data from the TULIP-1 and TULIP-2 trials. Lancet Rheumatol. 2022;4(4):e282-e292. PMID: 38288923.
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